Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Archivo para la Categoría "Creencias y supersticiones mexicanas"

Leyenda tamaulipeca: La luz errante

LA LUZ ERRANTE

(Leyenda de Jaumave, Tamaulipas)

Parroquia de Jaumave, Tamps.

No, mi amigo, por estos rumbos no hay cuevas ni cosas grandes de los indios de antes –afirma el Sr. Félix, un campesino que vive en Pentezuela–. Quién sabe si esos indios se bañaban en las aguas éstas. Lo que sí hemos visto son pedernales así d’este tamaño. Cuando uno anda en la labor luego se los encuentra por ai tiraos. Son las mentadas puntas de flecha de los indios. Allá p’aquel lao, en aquellos cerros altos, sí hay cuevas y pos cuentan cosas que se han hallao ai dentro. Pa’ que le voy a echar mentiras, yo no he entrao en ellas. Ni siquiera sé con esatitud ónde quedan.

Lo que sí hemos mirao aquí es la luz errante. Todos los rancheros de aquí hasta Burgos y San Carlos l’han visto alguna vez. Mire, ai onde andan aqueos caballos (una planicie desmontada que rodea el baño) yo he visto la luz errante en la noche. Se ve clarita. Uno pos sí se asusta las primeras veces, pero como que luego le agarra uno confianza porque esa luz es buena para uno; lo acompaña por las veredas, siempre adelantito de uno. Quién sabe qué será, pero es una luz buena que ayuda al que anda en el monte por la noche, o al que anda perdido. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

La luz errante. Dibujo de Jennifer Hennen

El ignis fatuus es una manifestación sobrenatural nocturna que en muchas ocasiones se le ve acompañando un funeral –a guisa de mensajero de la Muerte– o también como un espíritu de la naturaleza –como en el folclor del Noreste de México–. En esta región del país se le llama “la luz errante”, aunque se le da distintos nombres y aparece con características similares en todas las mitologías del mundo.

Contada con el sabor propio y regional de quien la haya presenciado, todos concuerdan que se le ve en el monte, en áreas despobladas; incluso se dice que algunos pilotos en pleno vuelo la han mirado sin saber exactamente qué es, ni cómo surge ni de dónde sale.

En la actualidad, con tantas historias de ovnis que escuchamos por doquier, ya casi nadie habla de la luz errante, pero para muchos ésta seguirá siendo uno de los misterios más extraños que tenemos a nuestro alcance.

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Leyendas tabasqueñas: Los mayas viven en otra dimensión

LOS MAYAS SE FUERON A OTRA DIMENSIÓN

(Leyenda de Villahermosa, Tabasco)

Por las cosas que yo he leído y que cuenta la gente de estudios, entiendo que hay muchos misterios que envuelven a los mayas; es que dicen que los historiadores no se pueden explicar exactamente cómo ni por qué desaparecieron los mayas. Hay cosas que sí saben, pero no se explican cómo es posible que un pueblo tan numeroso se haya acabado así tan de repente. Entiendo que cuando llegaron los españoles, todavía había muchos mayas, pero la mayoría de las ciudades estaban abandonadas. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

Cuando todavía vivía yo en Villahermosa –de allá soy–, una vez fue a la universidad un especialista a dar una conferencia y me acuerdo que dijo que los mayas no se acabaron con la conquista, sino que se fueron a vivir a otra dimensión y que lo hicieron a través de “puertas” que ellos mismos crearon en algunas de las pirámides. Dijo que algunas pirámides son como “puertas” o “ventanas” a otras dimensiones. Ese especialista estuvo explicando su teoría y quién sabe si sea cierto, pero lo que dijo a mí se me hizo interesante porque hay otras cosas que no tienen que ver con la gente de estudios, sino con las creencias de los mayas de ahora. Déjame explicarme:

La gente mayor platica muchas cosas y por eso sabemos que los mayas saben muchas cosas que cuentan a través de sus historias, por ejemplo, de los aluxes, los espíritus, los duendes, los dioses y cosas de sus creencias, y no es que sean nada más leyendas de estas que andas buscando, sino que son creencias que siguen vivas, ¿no? Y en esas pláticas dicen que los mayas de mucho antes de la conquista eran gente muy avanzada espiritualmente que de algún modo encontraron la manera de irse a vivir a otro mundo, a otra dimensión. (Libros de leyendas de Homero Adame.)

Esto algo de cierto ha de tener con el hecho de ciertas pláticas de personas de Tabasco, de Chiapas, de Yucatán, de toda la península, pues, que cuentan que sin proponérselo ni saber siquiera, de repente entraron a otra dimensión y cuando estuvieron allá vieron pueblos enteros llenos de vida, con gente como los mayas que podemos ver en los códices, o sea, mayas antiguos. Para explicarme mejor, es algo así como que entran a pueblos, digamos, encantados, que existen en otra dimensión; existen de verdad pero nosotros no los podemos ver ni sentir porque estamos en una dimensión diferente.

Y bueno, no es que yo crea en esas cosas así con fe ciega ni que esté convencida de que sea realidad, pero no puedo dudar que haya cosas que nuestros ojos no pueden captar, y lo de las dimensiones son cosas misteriosas, pero los científicos saben que existen. Entonces, es posible que los mayas más antiguos hayan encontrado la manera de entrar a otra dimensión para seguir viviendo allá, como cuentan en las creencias de los mayas de ahora, ¿no?

 

La “súbita desaparición” de los mayas prehispánicos ha dado pie a toda suerte de hipótesis y creencias, las cuales son rebatidas por los arqueólogos, quienes, a través de los vestigios y evidencias, saben que las ciudades solían ser abandonadas cíclicamente o por causa de guerras intestinas. En otras palabras, la arqueología aporta datos importantes para desentrañar un misterio que, al parecer, nada tiene de ello, aunque gran cantidad de gente sí lo afirme y esto genere leyendas que tanto nos gustan a muchos.

En este relato, la Lic. Yolanda Méndez, quien radica en el Distrito Federal, nos da a entender que al asistir a una conferencia tipo New Age, de fenomenología o de ufología, el especialista expuso su hipótesis de cómo los mayas desaparecieron a través de puertas dimensionales que ellos mismos crearon en las ahora llamadas zonas arqueológicas. Creíble o no, lo relevante y legendario es su propia aportación, pues ella añade que los ancianos en Tabasco platican muchas historias de gente que, de algún modo, ha entrado a otras dimensiones y ha visto pueblos vivientes con gente similar a los mayas de la antigüedad. Aquí se vincula con la serie de leyendas que hablan de lugares encantados.

Una versión similar fue publicada en “Mitos y leyendas de todo México”, por Editorial Trillas, 2010. Dicho libro de Homero Adame contiene 64 leyendas mexicanas (dos por cada estado de la república) y se puede conseguir a través de la Tienda en línea siguiendo este enlace: Trillas: “Mitos y leyendas de todo México” .

 

Notas:

  1. La foto de la pirámide de Kukulkán fue tomada del sitio de Internet elperiodico.com. Que el enlace sirva de agradecimiento a sus creadores.
  2. La ilustración de dos mayas viendo las estrellas fue tomado del sitio de Cultura colectiva. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  3. La imagen aérea de Tikal fue tomada del sitio de La Prensa. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas de naguales: La doña de Bácum, Sonora

LA DOÑA DE BÁCUM

(Leyenda de Bácum, Sonora)

Y de esto que te digo, anduve en aquel tiempo en Sinaloa y en Sonora principalmente porque andábamos en la misión por aquellos rumbos. Sí, sí estuve en Hermosillo pero no me acuerdo que me hayan platicado los compañeros de allá leyendas de la ciudad, pero teníamos una conocida que había trabajado con una señora en Bácum, un pueblo yaqui por ahí cerca de [Ciudad] Obregón, y ella nos recomendó que fuéramos a platicar de la religión [mormón] con esa señora. Y fuimos entre la curiosidad y el deseo de hablarle de nuestras propuestas; la curiosidad era porque, según la leyenda, esa señora era bruja de las que se convierten en animales. Lo cierto es que sí era curandera y muy conocida en esa región. No recuerdo su nombre y obviamente no le gustaba que le dijeran bruja pero era la doña… la doña no me acuerdo qué –recuerda David González Milán, terapeuta radicado en San Luis Potosí.

Fuimos la primera vez y nos recibió y estuvimos platicando un rato. Volvimos varias veces y siempre nos recibió muy bien y nos escuchaba y nos inquiría sobre nuestras propuestas y hasta nos invitó a comer dos veces. La señora que nos la había recomendado, que había trabajado con ella y que nos había platicado que esta doña era bruja, hasta se sorprendió de que nos haya invitado a comer. Pero el caso es que nunca nos dejó pasar a una habitación en donde supuestamente tenía animales disecados, los animales en los que ella se convertía o se convierte: un perro, un águila y parece que hasta un venado. O sea que ella se convertía en las noches en alguno de esos animales dependiendo del trabajo que tuviera que hacer.

Es que dicen que en aquella región las personas que saben de esto de la brujería, y más los indios yaqui, tienen ese conocimiento de convertirse en ciertos animales. A pesar de que la mayoría de los yaquis son personas muy cerradas y así como que te escuchan pero la verdad no te están haciendo caso, esta doña siempre fue muy amable y una vez ya entrado en confianza yo le pregunté que si era bruja y ella me contestó con otra pregunta sobre mi religión que no me dio opción para seguirle preguntando. (Blog de Homero Adame.)

Te digo, ella era y quizá sigue siendo muy conocida en aquella región y mucha gente la procuraba para solicitarle servicios de curandera. De esto fue hace más de 20 años y en aquel tiempo parte de la leyenda era que esta doña se mantenía siempre igual, más o menos con una apariencia madura de una mujer de unos 50 años, pero según la gente, con la que nosotros platicamos, nos decían que ella se conservaba siempre igual. Han pasado más de 20 años y yo no he vuelto por aquellos rumbos y no sé si todavía viva la doña y si se siga manteniendo con esa misma apariencia madura pero no de vieja. Era una mujer muy amable, a pesar de lo que se decía de ella y de que fuera yaqui.

El pueblo de Bácum es uno de los ocho tradicionales pueblos de los yaquis y fue fundado en 1617 por los misioneros jesuitas Andrés Pérez de Rivas y Tomás Basilio, con el nombre de Santa Rosa de Bácum, y con la categoría de Pueblo de Misión teniendo como lugar de visita a Cócorit. En la lengua yaqui Bácum significa “lago” o “agua estancada”.

 

Notas:

  1. La foto de la iglesia de Bácum fue tomada del sitio de Internet Pueblos América con el crédito a su autor José Luis T. Nava. Que el enlace sirva de agradecimiento.
  2. La imagen del venado fue tomada del sitio de Internet DiCYT. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  3. La imagen del mapa con la ubicación de Bácum fue tomada de la página de Enciclopedia de los municipios y delegaciones de México. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas de Mazatlán: La cueva del diablo

LA CUEVA DEL DIABLO

(Leyenda de Mazatlán, Sinaloa)

Allá en el malecón de Mazatlán hay un lugar muy famoso que es una cueva y le llaman “La cueva del diablo” –dice Georgina Gpe. Gómez Gámez, radicada en León, Gto–. Según la leyenda, se supone que esa cueva llegaba hasta el centro de la tierra, al mero punto donde vive el Diablo. Entonces cuando nosotras estábamos chiquitas y para que no nos portáramos mal siempre nos decían: “Te voy a llevar a la cueva del diablo.”

De hecho ahora esa parte de Mazatlán abarca el área donde hacen el carnaval. Es una vía bastante larga donde se hace como cantina, o sea hay carpas vendiendo cerveza y tienen música a cada 100 metros –siempre hay un grupo de música diferente–. Ahora a la entrada de la cueva ya le pusieron una puerta de herrería blanca con sus barrotes que, de hecho, tienen el trinche del diablito como decoración y durante el carnaval ahí es utilizado por la policía para meter a la gente y a los borrachos que andan echando pleito. O sea que ahí los dejan, digamos como encarcelados, por un rato hasta que se les baje la borrachera y luego ya puedan salir y se vayan a sus casas sin seguir portándose mal. Es como un castigo pero también parte del carnaval para que los revoltosos se aplaquen. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

Quién sabe si en verdad sea una cueva muy profunda, pero siempre se ha dicho que ahí se apareció el Diablo hace muchísimo tiempo y que por eso la cueva está encantada. Siempre se nos ha hecho creer que adentro de la cueva existen bifurcaciones o túneles que llegan hasta el centro la tierra. Yo no he sabido de algún explorador que se haya metido a esas profundidades, en caso de que su existencia sea cierta, para descubrir qué hay allá abajo.

Esa cueva está sobre el malecón, por el rumbo de Olas Altas que es la parte más vieja de Mazatlán, en la punta antes de llegar al cerro. Hay muchas lomas por ahí y hoy en día ya se han construido bastantes casas, pero antes estaba despoblado. Justo arriba de la entrada de la cueva del diablo hay como unas vías del tren que pasaban por ahí y llegaban hasta el muelle, con todas las provisiones, la materia prima y los cargamentos que venían de ese lado de Sinaloa para luego cargar los barcos que se iban a otras partes del mundo. (Leyendas recopiladas por Homero Adame.)

Notas:

  1. La foto de la cueva fue tomada del sitio de Internet Way marking. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La fotografía del sector Olas Altas fue tomada del sitio de Internet Zona turística. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas indígenas: Una maldición huichol

LA MALDICIÓN DE UN MARAAKÁME

(Leyenda de Poblazón, municipio de Catorce, SLP)

Hacienda La Poblazón. Foto de Homero Adame

Bueno, aquí no es exactamente pasadero de los huicholes; ellos más bien tienen su ruta más abajo y suben a su cerro quemado por aquel lado de la sierrita. Pero como desde siempre los hemos visto –digamos que allá por la estación [Catorce], o en Coronado o en Wadley, que también es estación–, pues nosotros nos enteramos de cosas de ellos. Pero acá nosotros tenemos una plática, que ya platicaban los viejitos de más antes, de un brujo de los huicholes que puso una maldición –anticipa el Sr. Asunción Mata Colunga, de Poblazón, municipio de Catorce.

Resulta que cuando las minas de plata de buena ley estaban en pujanza, andaban los encomenderos muy bravos atrapando indios para hacerlos esclavos y que trabajaran en las minas de Catorce, de La Luz y hasta de [Villa de] la Paz; muy méndigos esos encomenderos. Entonces resulta que venían los huicholes en grupo, todos ajilados, porque andaban cortando esa biznaguita que le mentan “peyote”, y un encomendero español los atrapó para llevarlos a las minas –creo que era el capataz de “La Purísima” o “San Agustín”, unas minas de mucha bonanza–. Pero primero se armó el pleito, pero como los huicholes son muy pacíficos, entonces los atraparon bien facilito.

 

El pueblo fantasma. Foto de Homero Adame

Bueno, la cosa estuvo en que entre los esclavos andaba el brujo de ese grupo de huicholes, y sabrá Dios nuestro Señor qué habrá dicho el brujo aquél en su idioma, que al poco tiempo se acabó toda la pujanza de las minas. No’mbre, nos platicaban los viejitos que el Real se quedó bien solo, todo abandonado, porque la plata se desapareció –o se habrá escondido– y todo por la maldición que echó ese brujo huichol que le digo.

 

No, esas son cosas que uno no entiende, pero muy fuertes las cosas que saben los brujos, y más las de los huicholes porque ellos se comunican con muchos espíritus y los espíritus de la tierra, del agua, del viento, del peyote los escuchan.

 

Objeto ritual huichol. Foto de Homero Adame

La palabra maraakáme en lengua huichol o wirrárika significa chamán o guía, y se le atribuye al sabio de una comunidad, que por sabio no necesariamente es un “brujo”, según el contexto e interpretación que en lugares cristianos se les da. En las sierras donde habitan los huicholes seguramente existen infinidad de historias sobre sus chamanes, pero no parecen ser comunes en los pueblos del Altiplano potosino. Por tal motivo, el relato que acabamos de leer resulta muy interesante, ya que nos habla de un brujo (sin duda un maraakáme) y una maldición tan fuerte que acabó con la riqueza de Real de Catorce.

Leyendas de Quintana Roo: “Un atropellado”

EL ATROPELLADO

(Sucedido en la región centro de Quintana Roo)

La historia del atropellado dice que lo mataron en un diciembre, y en ese mes de diciembre cuando la luna está afuera entonces dicen que ahí en la carretera se aparece el atropellado, pero que únicamente se le aparece a los tráilers, a los traileros, ¿verdad? Es que según la historia, fue un trailero el que lo aplastó, o sea que iba el trailero ese manejando ya de tarde y así como que de repente se atravesó un hombre y lo atropelló, y parece que otros traileros también le pasaron encima y lo dejaron todo hecho pedazos. No sé exactamente dónde fue eso, pero parece que fue entre [Felipe] Carrillo Puerto y Tulum –cuenta el Sr. Miguel Xool, agente de ventas radicado en Playa del Carmen al autor de este blog.

Entonces la historia dice que se presume, se presume que el hombre les hace la parada a los traileros y si ellos no se paran, luego se dan cuenta que el hombre va corriendo con el camión a la par hasta cruzar lo que dicen “La fenicia” y los traileros se asustan tanto porque lo ven que el hombre se les quiere trepar y terminan saliéndose de la carretera y se matan. Mire, se ve ese tramo de la carretera completamente limpio, no hay curvas ni nada que represente peligro, pero si viera cuántos tráileres se han volcado ahí, y todo por causa de ese atropellado porque su ánima no ha encontrado descanso y sigue penando. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

Notas:

  1. El dibujo del tráiler fue tomado del blog Jomagú ilustración. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La fotografía de la autopista fue tomada del sitio de Internet Obras web. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas queretanas: Cuevas y tesoros

CUEVAS Y UN TESORO

(Leyenda de El Zamorano, municipio de Colón, Querétaro)

Aquí también se le conoce como «Pinal de Zamorano» –dice don Macedonio Pérez Hndz., gambusino de oficio. Existen varias cuevas; en una de ellas sacaban ópalo. Yo sé porque yo llevaba a unas personas de México y sacábamos puras rojuelitas de ópalo ya liquidado; ellos se llevaban hasta tres cargas de costales de ixtle. Eran tres amigos Ignacio, Raúl y Javier.

De aquel lado hay otra cueva que le llaman «Rincón de la Peña Blanca» y de este lado hay otra cuevota grande donde hay una mata de órgano y por eso le dicen la «Cueva del Órgano». Hay también un lugar muy misterioso que le decimos la «Peña de la Colmena». Había siete colmenas ahí –todavía están–. Había un señor de Colón que se llamaba Apolinar y cada año las venía a capar esas colmenas. Se llevaba harta miel y la cera la regalaba en la parroquia de la Virgen de Soriano, a la Santísima Virgen de los Dolores para que no le pasara nada, porque la Santísima Virgen le ayudaba y lo protegía y le daba más miel de aquellas colmenas. Se descolgaba el señor de arriba de la ceja de la peña con unos cables y su señora se quedaba abajo con un bote recibiendo la miel. Ahí en esa peña también hay una cueva muy grandota, pero no tiene dibujos de los que usted anda preguntando. (Relato en un blog de Homero Adame.)

Pero allá en el cerro El Mexicano hay una cueva que le dicen «El Meco» porque hay unos nopales grandes de esos mecos. Ahí una vez espantaron a estos tres amigos de México. Yo los había acompañado para traer ópalo, pero cuando nos dio la noche yo me tuve que ir a buscar unos animales y ellos se quedaron en esa cueva. Luego me contaron en la mañana que estaban por dormirse cuando de repente oyeron unos ruidos así como cuando pega el bastón en el piso y oyeron una voz que les decía que sacaran el tesoro. Entonces se asustaron mucho y como les dio miedo, mejor se fueron. Yo me los encontré en la mañana en un reliz, estaban enteleridos con harto frío, tenían frío porque la noche había sido fría y también por el miedo que todavía traían. Nos sacaron nada porque la voz les dijo: “Todo o nada”, y como era una voz muy fea así como del más allá, mejor se fueron y no sacaron nada de esa cueva del Meco. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

Notas:

1. La foto de cuevas fue tomada del sitio Guía turística México. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

2. La foto del cerro El Mexicano fue tomada de la página de Internet Tripmondo. Que el enlace sirva como crédito y agradecimiento a sus creadores.

Leyendas poblanas: Los túneles de Atlixco

EL TÚNEL DEL CONVENTO DE SAN AGUSTÍN

(Leyenda de Atlixco, Puebla)

Sí, aquí en Altixco también hay un túnel. Yo lo recuerdo muy bien porque cuando estábamos chicas, las amiguitas o los primos nos metíamos, pero nada más caminábamos tantito porque nos daba miedo. Lo que siempre se ha platicado es que ese túnel corre entre el convento de San Francisco, la parroquia (de Santa María de la Natividad), el Carmen, Santa Clara, y que todas las ramificaciones se unen abajo del templo de San Agustín –explica la Sra. Marta Calderón. (Blog de Homero Adame.)

También platican que cuando la Revolución llegaron aquí los zapatistas con mucho barullo y ganas de robar. Entonces la gente adinerada, como sabía que esos zapatistas andaban fusilando a los ricos, ganaron todos para el convento de San Agustín y se metieron. El sacerdote cerró las puertas. De rato, uno de los bandidos revoltosos fue y dio aviso que mucha gente se había escondido en el convento con sus pertenencias. El comandante que traía a esos bandoleros ordenó que tumbaran la puerta y mataran a todos los escondidos. Fíjese que no encontraron a nadie adentro del convento, nadie supo por dónde se habían escapado. Ahora sí sabemos que se habían metido por el túnel y luego vinieron a salir a lo que es la parroquia; iban guiados por el párroco que no me acuerdo cuál fue su nombre, pero conocía los túneles.

Notas:

  1. La foto de la fachada de la iglesia de San Agustín fue tomada del blog Peterktravels. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor. Thank you, Peter.
  2. La foto panorámica de Atlixco fue tomada de la página de Multitour excursiones. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyenda de gigantes en Oaxaca

LAS PIRÁMIDES DE LOS GIGANTES

(Leyenda de Dainzú, municipio de San Jerónimo Tlacochahuaya, Oaxaca)

Hartas, hay hartas pirámides por todas partes. Casi todo el turista va pa’ Mitla –muy bonitas, muy arregladas–, o pa’ las de Monte Albán. ¿Ya conocen p’állá? […] Tan rechulas esas pirámides. Yo una vez jui a conocelas, me llevó uno de mis muchachos y me gustaron pero bastante. Luego están estas de acá, las de Yagul, ¿vedá?, pero no va tanto turista. Ellos ganan pa’ Mitla mejor. Y aquí en Dainzú vienen menos; son muy pocas las gentes como ustedes que vienen hasta acá y quieren saber –dice don Alfredo, un campesino como de 80 años.

   Hay cosas que sabemos por pláticas de la gente de ayer. Miren bien ese cerro qu’está allá. ¿Qué ven? ¡Es una pirámide! ¿Si le hallan la forma? […] Bueno, esa decían los viejitos de ayer qu’era una pirámide qu’hicieron los gigantes. Mírenla, mírenla bien, sí es de los gigantes porqu’es más grande que las de Mitla o las de Monte Albán, ¿vedá? (Blog de Homero Adame.)

   […] Bueno, decían qu’esos gigantes andaban en esta tierra antes de las lluvias. Dicen que las lluvias los ahogó a todos todos, y nomás quedaron las cosas qu’ellos hicieron, las pirámides como esa que las gentes d’estudio afirman qu’es un cerro nomás. Pero sí sabemos nosotros que aquí hubo gigantes porque nos hemos hallado huesos d’ellos enterrados. Miren, huesos d’este vuelo (como un metro) que son d’esta parte (el antebrazo). Y muelas grandototas, y costillas así de grandotas (como un metro). ¿De qué eran? ¡Pos de los gigantes! ¿De quién más, eh?

   Pero hay otras cosas que la gente no sabe porque no platican con la gente de ayer. Esa pirámide dicen qu’era donde venían antes los brujos zapotecos pa’ sacar conocimientos pa’ su magia. Entonces ellos sí sabían qu’ésta era una pirámide de más antes, y sabían que los gigantes tenían conociecia [sic] de la magia, de otra magia. Pero todo eso ya se acabó. Los brujos zapotecos ya no vienen p’acá; a lo mejor ganan p’otros rumbos pa’ lo mismo. O a lo mejor se dieron cuenta qu’esta magia d’esta pirámide ya no les servía o que ya no podían sacarle provecho porque, han de saber ustedes, todo se acaba, y a lo mejor la magia de aquí se acabó también o será que la gente di’ora ya no le sabe a esa magia.

Notas:

  1. Dainzu en zapoteco quiere decir «Cerro del Órgano», esto debido a la abundancia de esa especie de cactáceas. La fecha aproximada considerada para el inicio de este asentamiento es el año 600 a.C. Los vestigios están integrados en una gran unidad arquitectónica que va hasta la población de Macuilxochitl. A lo largo de este trayecto se encuentran varios mogotes y el cerro llamado «la Fortaleza» en donde se ubica la base de un centro ceremonial.
  2. La foto panorámica de Dainzú, con un cerro alto al fondo, fue tomada del sitio de Internet Oaxaca es. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  3. La imagen firmada por Lorena Cassacy fue tomada del sitio de Internet Hive mind. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas neoleonesas: Los novios

LOS NOVIOS

(Leyenda de Doctor Arroyo, NL)

Hay una plática de aquí en la iglesia que han visto fantasmas salir. Unos muchachos que andaban enfrente de la plaza echando cerveza ya muy de madrugada dijeron, según ellos, que vieron que salieron unos novios de aquí a las cuatro de la mañana. Sí, que salieron y que estaba la puerta abierta –a esas horas siempre está cerrada– y uno de esos muchachos los fue a alcanzar hasta allá por aquella cuadra. Pero como esos novios iban más adelante, cuando dieron vuelta en la esquina pues el corrió y ya no vio a nadie. Los otros no se movieron de la banca por el miedo. Cuando regresó el que había seguido a esos novios venía pálido que hasta la borrachera se le bajó a él; a los otros ya se les había bajado del puro susto. Pero este muchacho se puso muy malo y hasta lo llevaron al hospital; lo tuvieron todo el día internado, por un lado por la excitación de alcohol y por otro por el susto. Y no se curaba y parece que ya luego lo llevaron con alguien para que lo barriera de espanto allá en Albarcones –cuenta el sacristán Rosario Villegas.

El que andaba con ellos era un chavo –bueno, ya es un señor porque esto que le cuento pasó hace varios años– que tiene una carnicería que se llama «Rancho largo», por toda esta calle allá por otra placita de aquel lado. Ese andaba con ellos y fue el que me la contó. Un día me dijo: “Oye, tú que hay veces andas aquí cuando hay misa de gallo, ¿no oyes cosas o ves cosas?”. Yo le dije que sí oigo ruidos, pero nunca he visto nada. Es que adentro de la iglesia se oyen ruidos hasta en el día. Cuando está solo y ando haciendo aquí el aseo se oye como que truena la madera y como que se sienta alguien en alguna banca; así se oye, pero no es nada. Pero nunca he oído voces ni visto nada. Ahora no me asusto porque ya me acostumbré. (Un blog de Homero Adame.)

Quién sabe, lo que pasa es que cuando reconstruyeron la iglesia en 1888 encontraron unos restos de huesos humanos, pero nunca hemos sabido de quien hayan sido, si de un sacerdote o de la gente rica de antes. Es que usted ha de saber que antiguamente enterraban a gentes en las iglesias, pero ya no. A esos huesos luego les dieron cristiana sepultura en el panteón.

 

Notas:

  1. La foto del pórtico de la parroquia de la Purísima Concepción fue tomada del sitio de Internet Pueblos América. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La imagen al atardecer de la iglesia fue tomada de la página oficial del municipio: Doctor Arroyo. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas de Nayarit: La cruz de zacate

POR UNA CRUZ DE ZACATE

(Leyenda de Tepic, Nayarit. Dos versiones)

No’mbre, esa supuesta leyenda que cuentan, que es casi la más popular de Tepic, es puro rollo, o al menos eso pienso yo. Dicen que cuando andaban los primeros españoles conquistando estas tierras que supuestamente traían a unos indios labrando la tierra y, ¡oh milagro de milagros!, que ellos descubrieron ahí en medio de la labor una cruz de zacate. Entonces, según esto, los indios fueron corriendo a decirle a los frailes y los frailes ya vinieron a ver la cruz y como había sido un milagro divino, entonces ahí mismo levantaron su convento – dice Sebastián Lizaola, estudiante de 22 años.

No’mbre, puros cuentos. Tú que andas en esto de seguro ya te has encontrado un chorretal de leyendas parecidas de que por gracia divina se apareció no sé qué cosa y con eso los nativos se convirtieron al cristianismo. No’mbre, manipulación pura al peor estilo de la época. Ahora ya nadie creería eso, y si se diera el caso hacen un chorro de estudios científicos hasta encontrar una respuesta lógica. Ya ves, tanto rollo con eso de que en las milpas de Inglaterra se forman círculos extraterrestres y cuanta cosa, pero al final de cuentas todo sale a relucir y el veredicto es que ni es cosa de extraterrestres ni hay misterio tampoco. Entonces, digo yo, los misioneros «sembraron» esa cruz de zacate y con eso pudieron sublegar [sic] a los nativos.

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Aquí hay una plática muy antigua que todavía cuentan de allá cuando los franciscanos llegaron a estas tierras y venían fundando sus misiones y uno de ellos era el padre Quino –muy querido por todos estos rumbos, el padre Quino–. Según la plática, dicen que ellos se habían detenido aquí en lo que era habitadero de indios que no eran muy malos. Entonces la plática dice que andaban unos indios con unos misioneros en el monte trayendo plantas para comer cuando de repente vieron que entre el zacatal había una cruz. Pero, espéreme, lo raro es que era una cruz natural que crecía del zacate, ¡era de puro zacate! –exclama la Sra. María Guadalupe Sánchez, vendedora ambulante. (Relato encontrado en un blog de Homero Adame.)

Que se van los misioneros a darle razón al padre Quino y que se viene el padre Quino con un montón de gente haciendo barullo porque el chisme de una aparición milagrosa corrió de voz en voz como reguero de pólvora. No, qué le cuento, desde ese día empezaron a levantar la misión de esos franciscanos y es la que todavía se conoce como la de la Santa Cruz. Y luego ya fue creciendo el pueblo, así unas casitas alrededor de la misión y luego otras casitas más, y fue creciendo y creciendo hasta que ya era Tepic y se hizo ciudad.

 

Notas:

  1. La imagen de la cruz de zacate fue tomada del sitio de Internet Nayarit en línea. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La foto del convento de la Cruz de zacate fue tomada del sitio Zona turística. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

Leyendas morelenses: El nagual y el chamuco

EL NAGUAL Y EL CHAMUCO

(Leyenda escuchada en Chalcatzingo, municipio de Jantetelco, Morelos)

 

No, que yo sepa por aquí no hay nada de aparecidos, ni de ruidos ni cosas malas. Yo he andado mucho por todos estos rumbos y nunca me ha tocado nada. Me gusta a mí mucho tirar y luego salgo ya en la tarde al conejo; ando yo por el monte, subo los cerros, pero lo único malo que me ha tocado ver son las víboras porque ni los tejones son malos, ¿eh? Ah, pero eso sí, el chamuco y el nagual sí son cosa de cuidado; son espíritus malos, muy malos –afirma el Sr. Ricardo Rey, quien anda pastoreando en las cercanías de la zona arqueológica de Chalcatzingo. (Blog de Homero Adame.)

Mire, aquí nos ha tocado que el nagual anda convertido en perro. Hace poquito, era un martes, como a eso de las doce de la noche que oigo un ladrido muy feo y que salgo a ver qué era. No’mbre, era un perrote pero feo de a tiro; no era un perro de acá porque uno los conoce a todos. No, ese era un nagual. Le digo, salí yo a ver qué era y se vinieron mis perros también –cuatro perros tengo–, la luna estaba brillante y se veía así como de día. No’mbre, que veo yo a ese perrote y que le tiro una pedrada y que los perros míos como que quisieron aventársele, pero, mire usted, no va a creer que nomás se le acercaron y que corren los cuatro bien asustados y se vinieron acá detrás de mí. Era un perrote blanco y alcancé a mirar que sus ojos eran como de tizón prendido, rojos rojos. Pero los vi yo de reojo porque el nagual nunca te da los ojos, nunca te mira de frente, pero como esa noche estaba la luna brillante y cuando mis perros se le aventaron entonces miré yo como que sus ojos de él eran como tizón y por eso supe que era el nagual.

La otra cosa es el chamuco. Aquí sabemos que sale allá por aquellos cerros y se ve como una lamparota. Es así como un bulto de luz y dice cosas, pero no se le entiende lo que dice. Quién sabe, pienso yo que ahí donde sale ha de tener la entrada al infierno, en una cueva que nadie conoce nomás que él y ni uno ni de loco se atreve a ir a buscarla, ¿eh?

Leyendas mexicanas: Curanderismo y brujería

BRUJERÍA Y CURANDEROS

(Versión escuchada en Tacámbaro, Michoacán)

 

Sí, sí es cierto de que acá por estos rumbos hay gente que sabe de otras cosas que los médicos no saben. Hay hartas brujas y también curanderos. Los curanderos conocen cosas raras que sí curan, como por ejemplo recetan que tomando caldo de ardilla prieta –que se da en los cerros donde hay piña– uno se cura del asma. También frotándose aguarrás se cura uno del asma –dice don Martín, pescador y vigilante de la laguna.

No, pero hay otras cosas que son malas. Mire, hay unas gentes que viven de aquel lado [de la laguna] que le hacen a la magia mala. A mí me han afectado por cuestiones de la envidia. Mire, una vez venía yo pasando por ahí ya casi de noche cuando vi que una de las muchachas de esa gente estaba ahí sentada mirándome; estaba mirándome muy feo y que de repente me echa una luz como de una lámpara que me dejó casi ciego. Venía yo lejos y esa luz me quemó los ojos, pero no era luz de una lámpara normal –quién sabe qué sería–. Me puse muy malo y no hubo doctor que me pudiera ayudar, y entonces mejor fui con un curandero que sí supo de dónde venía el problema y él me curó. Él me dijo que aquella muchacha me había hecho brujería.

Esa fue una vez. Aquí le cuento otra: esas mismas gentes me volvieron a echar una brujería. Andaba yo con un dolor de espalda que nada me lo quitaba y ya ni caminar podía, entonces fui con el curandero –Martín se llamaba él, así como yo– y ya me revisó y me dijo cuál era el problema y me dijo que con tres curadas me iba yo a curar. A la primera curada que me dio salí yo caminando, aunque con la ayuda de una sobrina y mi señora, pero no va creer que a la tercera curada quedé como nuevo. Luego supe que se murió el hombre, sí, don Martín se murió porque tenía otros trabajos muy pesados también.

Tiempo después me volvieron a echar otra brujería, pero ya no estaba don Martín para ir con él, así que fui con una mujer, doña Lupe, que también sabe de eso. Andaba yo que no podía ni acostarme porque sentía que traía puras estacas en la espalda, como aguates, que hasta tenía que dormir así como empinado. Entonces fui con ella y sin decirle nada ya me pasó y me dijo, “A ver, siéntate ahí y deja revisarte.” Ya me senté yo y nomás me tocó en la espalda y que me dice: “Ay, hijo, con razón estás malo. Mira nomás, estás todo tachueleado.” Y qué cree, no era que yo trajera las tachuelas en la espalda, sino que aquellas gentes malas tenían un monito de trapo todo tachueleado y era así que me estaban haciendo la brujería. Ya luego me explicó que el monito lo tenían enterrado entre una camerina (?) y que una sobrina mía lo iba encontrar. Y, sí, una sobrina lo encontró entre la camerina y tenía 14 clavos ese muñeco. Ya luego quemé el monito ese y guardé los clavos, como me pidió doña Lupe, y desde entonces me curé del problema que le digo, de la brujería, pues. (Leyenda de Homero Adame encontrada en su blog.)

Deje eso. Hay otras cosas muy feas que se cuentan acá en Tacámbaro. Mire, he oído yo que en el panteón hay personas que las han oído gritar a las 72 horas de que los sepultaron. Es que son cosas de la brujería, o sea que embrujan a alguien y así como que se muere. Lo velan, le dan su misa de cuerpo presente y luego lo entierran, pero a las 72 horas despierta y como se da cuenta que ya está enterrado, pues ahora sí que se muere de la asfixia y del terror de estar enterrado vivo. Entonces ya cuando los que oyeron a la persona gritar van y dan fe a la Presidencia, cuando ya vienen abrir la tumba encuentran al muerto todo revolcado, rasguñado de la desesperación y ya muerto porque se ahogó por falta de aire. Ya le digo, las cosas de la magia negra son muy horribles.

Nota: las imágenes que acompañan esta leyenda de Tácambaro fueron tomadas de Internet, del sitio Tips para tu viaje. Que el enlace sirva como agradecimiento y crédito a sus creadores.

Leyendas de la Ciudad de México: Misterios en la Plaza de Santo Domingo

MISTERIOS EN LA PLAZA DE SANTO DOMINGO

Leyenda de CdMx

 

Uy, sí, hartas cosas platican de por aquí, de esta plaza, cosas misteriosas que de ruidos, que de aparecidos fantasmas y cosas así. Es que parece que cuando la Inquisición aquí quemaban a las brujas; más bien entiendo que las quemaban en el palacio ese de la esquina (antiguo Palacio de la Escuela de Medicina). Ahí entiendo que los de la Inquisición –eran algo así como policías religiosos– dictaban las sentencias a la gente acusada de algo malo, de algo en contra de la religión, como la brujería, y a las que decían que eran brujas luego las quemaban vivas con leña verde y es por eso que luego dicen que se oyen gritos bien feos –dice Luis Ibarra, un bolero originario de Huajuapan de León, Oax.

Entiendo que hay unos túneles que van del palacio al estacionamiento aquél (sobre la calle de República de Brasil o Belisario Domínguez), y abajo encontraron un chorretal de muertos, o sea los esqueletos. Ahí metían a toda la gente que quemaban. No sé si los hayan sacado para sepultarlos en algún panteón o todavía siguen los esqueletos allá abajo. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Y luego también dicen que en el mismo palacio, que ahora es el Museo de Medicina, se aparece un decapitado. Eso me han contado, pero no me sé muy bien esa historia.

Lo que sí sé es que aquí en el atrio (del templo de Santo Domingo), en la noche se oyen los quejidos de los borrachos. Es que usted habrá de saber que esta capillita (anexa) un tiempo fue pulquería, entonces entiendo que el sacerdote salía de la iglesia grande y regañaba a los borrachos, los agarraba a latigazos y por eso se oyen los quejidos de aquella gente.

Mire, también cuentan de un monje que se aparece. Dicen que sale de la iglesia (de Santo Domingo), que pasa por el callejón que se ve allá (Leandro Valle) y entiendo que se mete en aquella imprenta de paredes amarillas. Es que los que trabajan ahí dicen que de vez en cuando, cuando se quedan trabajando ya tarde, que han visto a un monje caminar y que cruza la pared, la cruza como si no hubiera pared, así como uno puede andar caminando aquí por la plaza.

 

La plaza de Santo Domingo es una de las más emblemáticas y con mayor historia en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Se cree que allí estuvo la casa de Cuauhtémoc, hasta que los conquistadores la demolieron para dejar un espacio que sirviera como plaza pública. La mayoría de los edificios que la rodean fueron construidos en el siglo XVIII, entre los cuales destacan el templo de Santo Domingo, el Palacio de la Santa Inquisición y el Edificio de Aduanas.

El antiguo Palacio de la Inquisición fue construido entre 1732 y 1736. Después tuvo diferentes usos hasta que albergó el Colegio de Medicina y ahora es museo. En tanto, desde el siglo XIX, en los portales de la plaza ha habido escribanos o evangelistas, tradición que sigue vigente y está relacionada con las imprentas.

Notas:

 

 

1. Una versión similar pero editada en otro estilo narrativo fue publicada en el libro Leyendas de todo México, Aparecidos y fantasmas, por Editorial Trillas. El libro se puede conseguir en las sucursales de Trillas, en librerías de prestigio o en la tienda en línea siguiendo este enlace: Leyendas de todo México, Aparecidos y fantasmas, de Homero Adame

2. Las imágenes fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan como crédito para sus autores:

Palacio de la Inquisición

Santo Domingo antiguo

 

Leyenda del Curro, en Coahuila

EL CURRO

Leyenda de Venustiano Carranza, Viesca, Coahuila

Así de historias o leyendas de Hornos, dicen que se aparece un señor muy elegante al que le dicen “el curro”, según dicen que se aparece o sale tipo como espanto –dice la Sra. Myriam Cervantes, radicada en Torreón.

Mucha gente cuenta que lo han visto que aquí, que allá, que más allá, o sea que sale en muchos lados, como en ese lugar que conocemos como “El mirador” o en la calle frente al templo, caminando por la plaza, y creen que sea el fantasma de uno de los hacendados. Algunos han dicho que también lo han visto que sale a pasear en un caballo, pero lo que más se cuenta es que lo ven parado por ahí. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

También le dicen “el catrín” porque anda vestido de negro muy elegante, con sombrero negro y siempre fumando un puro. Y quienes lo han visto dicen que huele a puro como si alguien estuviera fumando y, la verdad, sí ha de ser el fantasma de un hacendado porque esas gentes eran muy ricas, vestían elegantes y tenían para comprar puros.

La ex hacienda algodonera de Hornos, ahora en ruinas, se ubica en Venustiano Carranza, municipio de Viesca, Coahuila.

Puedes leer otra versión de esta misma leyenda siguiendo este enlace: Mitos y leyendas de Coahuila: El curro.

Leyendas de Guerrero: Dos sirenas

DOS SIRENAS

(Leyendas de Huamuxtitlán y Azoyú, Guerrero)

 

Y ahí le digo, de mi tierra sí se cuentan muchas leyendas, pero uno ya no se las sabe bien porque pos uno no va para allá tan seguido y uno se hace acá de la vida de la capital y deja de contar cosas –dice el Sr. Efrén Santana, taxista radicado en CdMx.

Yo bien me recuerdo que mi papacito nos contaba que en otros pueblos cerca de Tlapa había sirenas. Hay un pueblo al norte [de Tlapa] que se llama Huamuxtitlán, donde hay una laguna y que en esa laguna vive una sirena. Según contaban por allá que era una chamaca muy bonita que se fue con su novio una noche a la laguna y ahí hicieron cosas que una chamaca no debe hacer y que luego se metió a bañarse a la laguna y Dios la castigó y la convirtió en sirena. Luego parece que ya como sirena ella canta y los pescadores que andan por ahí la ven y se acercan y ella los ahoga. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Y luego hay otro pueblo más metido en la sierra que se llama Azoyú –yo no conozco para allá tampoco– que decía mi papacito que allá también salía una sirena. La leyenda va más o menos igual, pero más bien parece que a la sirena de Azoyú Dios la castigó porque creen en ese pueblo que nadie se debe bañar en un río en la Semana Santa. O sea que esta chamaca –parece que muy bonita también– no hizo caso y se metió a bañar y de repente le salió la mitad del cuerpo de pescado. De pura vergüenza ya no salió para estar con su familia y mejor se escondió en las profundidades del río. Luego contaba mi papacito que la gente de allá decía que la oyen cantar en Semana Santa y que si se acerca un muchacho lo ahoga y se lo lleva con ella. Lo desaparece.

 

Notas:

El pueblo guerrerense de Huamuxtitlán se ubica muy cerca del estado de Puebla, mientras que el de Azoyú muy cerca del estado de Oaxaca.

  1. La imagen de la laguna fue tomada del blog Misterios y leyendas de Huamuxtitlán. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La fotografía panorámica de Azoyú fue tomada de Panoramio. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  3. La imagen de la sirena fue tomada del sitio Mujerpandora.com. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.

Leyendas del estado de Hidalgo: Los Frailes

Leyenda de Los Frailes

(Municipio de El Arenal, Hidalgo)

Bueno, de esos peñascos que pregunta, sí, tienen su historia, bueno, más bien su leyenda porque de historia, historia la verdad no sé, pero de las leyendas sí –anticipa el señor Ramón Uribe, en San José Tepenené–. Mire, usted bien ha de saber que las leyendas tienen muchos cambios porque yo las cuento de una manera, usted de otra, y otra gente la cuenta como ellos quieren o como se la saben, ¿verdad? Y esta leyenda de los picachos o peñascos que les dicen que los frailes, o sea que es la leyenda de unos frailes.

Una de las leyendas dice que hace muchos, pero ya muchos años estaban los frailes agustinos construyendo sus conventos y que ya habían terminado el de Atotonilco el Grande y entonces mandaron a la gente a otras partes a poner más conventos, ¿verdad? Un grupo de frailes y monjas se vinieron para acá, bueno, iban a Actopan a construir el convento, y ahí iban ellos en peregrinación y dormían donde les cayera la noche. Entonces una noche un fraile y una monja se hicieron ojitos, se fueron a lo más oscurito y como todo hombre y mujer que se gustan y tienen sus deseos, estos dos tuvieron allí su amorío aunque fueran religiosos. Pero el fraile principal –ese que parece que le dicen que el prior– se dio cuenta y les puso una santa regañiza por pecadores y dijo un conjuro tan fuerte que la tierra tronó y el fraile y la monja se quedaron convertidos en piedra. Eso dice una leyenda. (Recopilada por Homero Adame.)

Aquí le va otra, parecida, pero un poquito diferente: cuando estaban los frailes construyendo el convento de Actopan siempre tenían que ir a donde fuera a traer agua o materiales para la construcción. Resulta que uno de ellos se fue más lejos y subió a los cerros y arriba se encontró a una muchacha muy chula y con ella rompió sus votos de la castidad. Dicen que del cielo cayeron dos rayos que convirtieron al monje y a la muchacha en piedra.

Ahora, la verdad es que eso de los picachos con esa forma viene de mucho más antes, o sea que son muy pero mucho muy antiguos y sabemos por acá que hay historias que cuentan los inditos otomíes en su lengua, su lengua que nomás ellos entienden y uno se entera porque luego hay gente que cuenta las historias de ellos pero ya en español, ¿verdad? Aquí le va una de esas leyendas de los otomíes:

Según cuentan ellos, los otomíes de más antes llegaron a lo que es el Valle de Mezquital donde pusieron sus ranchitos y empezaron a cultivar las tierras. Pero había muchos de ellos que todavía no se acostumbraban a estar en un solo lugar y se iban de cacería a los montes, a las serranías. Muchas veces se iban los hombres solos o también se llevaban a sus mujeres y familias porque se iban mucho tiempo a la cacería y regresaban al pueblo con las pieles para cubrirse en los inviernos. Algo así dice la historia. Pero la leyenda de los picachos que cuentan los otomíes tiene que ver con dos de ellos que eran digamos que marido y mujer y andaban en la punta del cerro con sus chilpayates; eso fue una tarde que empezó a tronar muy feo, con rayos y lluvia. No había donde guarecerse de la tormenta y tuvieron la mala fortuna de que un rayo los mató. Estaban ellos abrazados y el rayo los partió, o sea que los separó. Cuando terminó la tormenta llegaron otros compañeros y los encontraron bien tiesos, así como carbón; no los enterraron porque antes los otomíes no tenían esas costumbres. Los dejaron allí. Y bueno, ya con el tiempo, el sol y la lluvia los cadáveres carbonizados fueron creciendo tanto que se volvieron de piedra y los demás otomíes empezaron a venir a estos rumbos a venerar a sus antepasados, o sea a esa pareja, y también a los chamacos que desde acá no se ven pero allá están, también vueltos piedra. Y es así como empezaron a quedarse los otomíes en estas tierras que ahora son los pueblos de San José Tepenené, El Arenal, Actopan y muchos más antes de que llegaran los frailes españoles con sus ideas, su religión, su cultura.

 

Nota: la segunda fotografía que acompaña este texto fue tomada del blog De ruta por México. Que el enlace sirva de agradecimiento a su creador.

Leyendas de Cuernavaca, Morelos: El fantasma de Maximiliano

LOS FANTASMAS DEL JARDÍN BORDA

(Leyenda de Cuernavaca, Morelos)

Una de las leyendas más conocidas en Cuernavaca cuenta que en las noches de luna clara aparecen dos fantasmas, dos fantasmas a los cuales se les ve caminar por ciertas áreas de la Casa Borda, mejor conocido como Jardín Borda y, antiguamente, El Olindo. Algunas personas creen que son los fantasmas del emperador Maximiliano y su esposa Carlota, quienes pasaban temporadas de descanso en dicha mansión. Sin embargo, nadie puede precisar si ambas apariciones sean las de aquellos monarcas puesto que, a decir de muchos, el inmueble es una propiedad muy antigua y, a lo largo de su historia, estuvo habitada por diversas familias de abolengo.

Se dice que uno de tales espectros se asemeja a una mujer que camina con garbo por los jardines. Supuestamente es el fantasma de Carlota porque, a pesar de que no han podido verle el rostro, el vestido blanco de crinolina es muy hermoso, como los que la emperatriz usaba, según se puede apreciar en algunos óleos. De acuerdo con ciertos testimonios, dicha aparición camina sola por los jardines, cruza por los arcos, sigue su trayecto y en una de las fuentes se detiene para atisbar el horizonte. Después de un rato, reanuda el paso hasta desvanecerse detrás de otros arcos.

La otra visión corresponde a un hombre de luenga barba, vestido de negro o gris, muy elegante, y dicen que aparece en el mirador conocido como «El chocolatero», donde la pareja real solía tomar el chocolate por las tardes en compañía de amigos o de visitantes oficiales. La creencia popular asume que es el fantasma de Maximiliano pues, hace muchos años, en Cuernavaca se rumoraba que el emperador salía en las noches por una pequeña puerta secreta que conectaba con ese mirador, para encontrarse con una joven lugareña, con quien mantenía un idilio extramarital. Su nombre era Concepción Sedano (o Margarita Leguizamo Sedano, según otras versiones), hija del jardinero de la residencia. Se dice que ella y Maximiliano tuvieron un hijo, quien llevó por nombre Julián Sedano.

Quienes no están muy convencidos de que tales apariciones sean de los emperadores creen que más bien son de personas que murieron allí. Esto lo dicen porque se supone que las ánimas en pena, o sea los fantasmas, aparecen en el lugar donde fallecieron, y, como es sabido por la historia oficial, a Maximiliano I de México fue fusilado en Querétaro, en 1867, mientras que Carlota falleció de vejez en Bélgica muchos años después, en 1927. Además, seguramente en un lugar tan antiguo como lo es la Casa Borda, las muertes que en diversas épocas ahí ocurrieron bien pudieron ser por causa natural, accidente, crimen o suicidio, y como algunas de esas ánimas no han encontrado descanso aún, aparecen en los pasillos, en los jardines y en los miradores de la propiedad. (Leyenda recreada por Homero Adame.)

Desde que el inmueble fue transformado en museo, es imposible deambular por los jardines en la noche. Es por ello que no se conocen testimonios recientes de alguien que afirme haber visto a ambos fantasmas.

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El Jardín Borda,  desde su creación en el siglo XVIII, ha tenido varias funciones: Originalmente sirvió como casa de retiro para su constructor, un minero de Taxco; luego fue jardín botánico (donde, por cierto, se plantaron los primeros árboles de mango en México); posteriormente, se utilizó como posta de diligencias, hasta alcanzar su máximo glamur cuando el emperador Maximiliano y su esposa, Carlota, lo tomaron como residencia de descanso. Después, sufrió una decadencia al convertirse en oficina pública y, más tarde, en centro nocturno. Hoy en día es centro cultural y museo perteneciente al Instituto de Cultura de Morelos.

Notas:

  1. Esta leyenda recreada por Homero Adame en su libro Mitos y leyendas de todo México, publicado por la Editorial Trillas en 2010. El libro, que contiene 64 leyendas mexicanas (dos por cada estado de la república) se puede conseguir a través de la Tienda en línea siguiendo este enlace: Trillas: “Mitos y leyendas de todo México” .
  2. La imagen del Jardín Borda fue tomada del sitio de Internet MXCity Guía Insider. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.

El milagroso San Antonio de Padua

San Antonio de Padua, quien en realidad debería ser conocido como San Antonio de Lisboa por haber nacido en la capital portuguesa en 1191, falleció en Padua, Italia, el 13 de junio de 1231. Fue predicador de la orden franciscana, doctor de la Iglesia y canonizado como santo el 30 de mayo de 1232, siendo Papa Gregorio IX.

 

 

San Antonio es uno de los santos más populares del catolicismo gracias a los muchos milagros que se le atribuyen. Ayuda a encontrar objetos perdidos, es santo protector o patrón de los viajeros, panaderos, papeleros, de mujeres estériles y, sobre todo, es el santo favorito para quienes buscan pareja, es decir se le invoca e intercede para hallar una buena esposa o un buen esposo.

 

 

Muchas de las costumbres relacionadas con San Antonio de Padua para pedirle favores es llevarle ofrendas florales y hacerle una promesa a cambio. Si concede el favor, entonces hay que cumplirle con lo que uno le prometió. Muchas personas incluso elaboran personalmente o mandar hacer un ex-voto o retablo como recuerdo y testimonio del milagro concedido.

 

 

 

Le dicen el santo “casamentero” porque muchas personas, principalmente mujeres, le piden a San Antonio les ayude a conseguir novio, pareja o marido. Pero, si se dan cuenta que el santo no pone atención o se tarda en conceder lo solicitado, lo voltean de cabeza o lo ponen de espaldas como castigo hasta que les cumpla. Y dicen, dicen, que tarde o temprano sí cumple.

 

 

También cuentan que a San Antonio en realidad no le gusta que lo “castiguen”, sino que prefiere que le enciendan una vela mientras se hace la petición y así se siente más apreciado y cumple sin “respingos”.

Leyendas de Baja California Sur: Un brujo y el viento

UN BRUJO QUE INVOCA A LOS ESPÍRITUS DEL VIENTO

Leyenda de Mulegé, Baja California Sur

 

Tengo un chaval que le gusta harto el rollo ese de la aventura, del turismo de aventura. Ahora en Semana Santa se fue con sus camaradas allá a Baja California y se llevaron sus bicicletas de montaña. Allá se estuvieron todas las vacaciones y me cuenta que se quedan a dormir allí donde les da la noche y por eso siempre cargan con sus mochilas y llevan tienda de campaña. Cuando regresó nos estuvo platicando de las aventuras de ellos y pues ya esas pláticas que nos platica son comunes porque han andado ellos en muchas partes y más o menos nos platica luego de dónde anduvieron y los lugares que recorrieron y cosas de esas. Pero nos platicó algo que se me hizo como muy interesante de allá de Baja California porque dice que andaban en la sierra de San Francisco y ya se les estaba haciendo de noche y a un señor le preguntaron cómo llegar a alguna parte porque parece que allá hay poca agua y siempre ellos procuran acampar cerca de donde haya agua, un río, un arroyo, y el señor les dijo que estaban cerca de unos charcos o algo así. Y también les dijo que si querían ir a conocer una cueva con pinturas de la prehistoria que los podía llevar pero hasta la mañana siguiente. Los muchachos dijeron que sí y así quedaron –cuenta el Sr. Ángel Mario Macías, un comerciante de la Ciudad de México.

En la mañana temprano llegó el señor éste en una mula y todos se fueron rumbo esa cueva; los muchachos en bicicleta y el señor en su mula. Me dijo mi chaval que está retirado, pero que les gustó mucho porque en las paredes de las cuevas hay hartas pinturas que dejaron los indios.

[…] No, no sé cuáles indios hayan sido; eso no me lo dijo él. El asunto estuvo en que luego el guía que llevaban ahí les estuvo explicando eso de las pinturas y también les contó que por ahí cerca vive un indio que sabe muchas cosas, algo así como un brujo o un curandero y a los muchachos les dio curiosidad pero ya no fueron. Según nos platicó que según esto ese chamán o lo que sea cura con el viento, con el aire, y cura así porque es la manera cómo curan los curanderos de esa tribu –pienso yo–. Según esto, cuando llega gente a buscar a ese indio para que les ayude, él lleva a uno a una peña y lo sienta ahí en la tarde, en pelotas completito, y espera hasta que el viento empiece a soplar y es cuando el brujo comienza hacer sus cosas. El guía les explicó a mi chaval y a sus camaradas que ese brujo canta, que echa humazos y que ahí tiene a la persona así sin ropa aunque haga frío y habla con los espíritus del viento y los espíritus del viento le quitan el mal a la persona.

Se me hizo harto interesante esto que le estoy contando y quién sabe si sea cierto porque, usted sabe, uno por acá ha oído hablar de curanderas, así de brujas y de naguales, y también las ha procurado para alguna barrida, un mal de ojo, un mal de aire y cosas de esas que la ciencia no puede explicar, pero yo nunca había oído de nadie que hable con los espíritus del viento y se me hizo interesante de a tiro.

Aunque el narrador no precisa el grupo étnico al cual pertenece el curandero, es posible que se trate del cochimí, una etnia en vías de extinción por su escaso número de parlantes. Debido a ciertas tradiciones y creencias se estima que los cochimí tienen relación sanguínea o cultural con los pomo, un grupo étnico que habita en el centronorte de California, en los Estados Unidos.

 

Nota: las imágenes fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores: Camping en BCS y Baja Paradise ciclismo.

La chaneca: una leyenda del estado de Guerrero

LA CHANECA

Leyenda de San Luis Acatlán, Guerrero

 

Cuenta una leyenda que hace muchos años, un chaneque se enamoró de una muchacha y ésta de él, aunque sabían que su amor era imposible porque los chaneques y los humanos son incompatibles. De todas maneras, la muchacha aceptó huir con el chaneque, yéndose a vivir al bosque, donde ella pasó muy feliz el resto de su vida. A pesar de sus naturalezas tan diferentes procrearon una hija, mitad chaneque y mitad humana, de belleza incomparable, sobrenatural. La niña creció más como chaneque, pues sus padres nunca la llevaron al mundo de los humanos. Sin embargo, ella escuchaba los cuentos de su mamá y se propuso un día ir a conocer el pueblo de sus ancestros. Esto sucedió tras la muerte de su madre, no sin antes pedirle permiso a su padre. Él mismo la trajo a este mundo, pues bien conocía los accesos. Cuando aparecieron en un bosque cercano a un pueblo, algo sucedió porque ella sufrió una transformación que la hizo más sólida, más humana, y le resultó imposible regresar al mundo de los chaneques. Con tristeza, su padre la dejó viviendo allí, pero le advirtió que si tenía un hijo con un ser humano, se volvería mortal.

       Pasó el tiempo y aquella extraña mujer, siempre joven y bella, era ocasionalmente vista cerca de los pueblos, en busca de alimento. Los hombres la admiraban por su belleza y trataban de entablar conversación para conquistarla, pero ella desaparecía. En realidad no desaparecía como un fantasma, sino que su cuerpo era más bien inmaterial y dejaba de ser visto por la gente. Eso trajo como consecuencia los rumores que en las afueras de los pueblos rondaba un ser sobrenatural, una chaneca que robaba alimento. Cuando alguna mujer de cualquier edad la veía, gritaba: “Allá anda la chaneca, allá anda la chaneca” y le arrojaba piedras para ahuyentarla.

       Debido a su soledad, el sentirse despreciada por los humanos y saber que le era imposible regresar al mundo de los chaneques, la chaneca se convirtió en un ser huraño. En cierta ocasión recordó las palabras de advertencia que le dijo su padre y decidió volverse mortal; para ello era necesario procrear un hijo. Desde entonces empezó a frecuentar los ríos o aguajes, siempre de noche. Quienes lograban verla huían despavoridos, pues sabían que no era humana. Y todavía es fecha que continúa deambulando en ese tipo de lugares, en busca de posibles ilusos a quien pueda hechizar con su belleza y sus encantos para lograr su propósito.

       En muchos pueblos del estado de Guerrero cuentan leyendas de la chaneca, con algunas variantes, y siempre se le personifica como una mujer muy hermosa, de cabello largo, negro. En San Luis Acatlán, por ejemplo, se dice que tiene la capacidad de tomar el parecido de la novia de un muchacho o de la esposa de un señor, y que lo hace así para engañarlos y poder relacionarse con alguno de ellos. Pero todos los hombres se asustan y huyen cuando la miran de cerca porque sus ojos no son humanos. Ella, como venganza, los golpea, los araña, los arrastra y los deja medio muertos; nunca los mata. Pese a sobrevivir el encuentro con la chaneca, esos hombres se vuelven locos. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

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San Luis Acatlán (del náhuatl: “En el cañaveral” o “Junto a los carrizos”) fue descubierto por los españoles el 25 de agosto de 1522, fecha dedicada a San Luis Rey de Francia. Está ubicada en la región de la Costa Chica guerrerense y forma parte de la Región Mixteca-Nahua-Tlapaneca. Por muchos años, su población fue mayoritariamente indígena. Recibió el título de cabecera municipal en 1850, y años más tarde, en 1883, al municipio se le dio el nombre de San Luis de Allende.

Notas:

1. Una versión similar de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en el libro de Homero Adame, Leyendas de todo México – Aparecidos y fantasmasEl libro se puede adquirir en librerías o directamente en la tienda en línea de la editorial siguiendo este enlace: Leyenda de la chaneca.

2. La imagen fue tomada de 123.inspiration.com. Que el enlace sirva de agradecimiento y crédito a su creadora.

Mensajeros de la Muerte: el aullido de los perros

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Portada de animales - de Homero Adame (2)

Esta leyenda sobre los perros que aúllan para anunciar una muerte, esuchada en Rioverde, SLP es sólo un ejemplo de las muchas que se cuentan por doquier. Si te interesan más leyendas de este tipo, de animales que son mensajeros de la Muerte, puedes leer el libro Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano, de Homero Adame, publicado por la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí en 2015, bajo el cuidado y edición de David Ortiz Celestino, diseño de Beatriz Gaytán.

Leyendas del estado de Guerrero: El Cerrito Rico

EL CERRITO RICO

Leyenda de Chilpancingo, Guerrero

 

Hace varios años anduve trabajando para INEGI en el estado de Guerrero porque allá nos asignaron –dice el Ing. Jerónimo Huerta–. Estuve más o menos un año y medio y más que nada anduvimos en la región de Chilpancingo. Los compañeros de allá platicaban cosas cuando nos juntábamos a echarnos unas cervezas. Una vez hasta fuimos a buscar un tesoro en el Cerrito Rico, pero no encontramos nada. Leyenda en blog de Homero Adame.

A ese Cerrito Rico así le llaman porque supuestamente hay algo escondido, pero no se ha sabido de nadie que haya encontrado algo valioso. De lejos parece una pirámide y entiendo que los arqueólogos han sacado objetos de valor para la historia, monitos y vasijas de barro que luego mandan a los museos, pero de oro y joyas, nada.

También nos platicaron que en ese cerro de repente veían bolas de fuego que cruzaban el cielo y caían al cerro. Parece que una vez mucha gente fue a ver la bola de fuego, pero que resultó que era una bruja de color azul. Tú sabes, en las leyendas todo se vale y la gente le pega lo que quiera.

Cuando fuimos a buscar el tesoro nos quedamos ahí en el cerrito acampando. Escarbamos hasta que nos aburrimos y mejor le entramos a las cervezas. Andaban con nosotros dos trabajadores que nos platicaron de un misterio que supuestamente ha sucedido muchas veces en el cerrito. Dijeron que el mero 24 de junio, a la media noche, se abre una cueva, pero como es el día de San Juan, si uno quiere entrar tiene que echarse agua en la cabeza y en los pies. Entonces que uno entra y ve que adentro hay un pueblo encantado, que hay mucha gente bailando, cantando, comiendo, divirtiéndose como enanos; hasta hay coheteros y juegos mecánicos y que todo es ¡gratis! Luego si uno camina más adentro y entra a los palacios encuentra joyas y barras de oro. Pero el problema está en que si uno come cualquier cosa, o toma una bebida, o cae en la calentura con una mujer, uno entonces se queda atrapado para siempre y nunca más volverá a salir de ahí. Pero si uno no cae en las tentaciones puede tomar joyas o dinero, echarlas en un morral y salirse. Pero no debe tocar el dinero ni las joyas así a mano pelona, sino que tiene que lavarse las manos con agua antes. Leyenda recopilada y publicada por Homero Adame.

Supuestamente se sabe esto porque les pasó a tres amigos que cuando se les abrió la cueva se metieron muy emocionados. Como ya sabían la historia llevaban agua para lavarse las manos y llenaron sus morrales de esmeraldas, y collares y dinero. Ya iban saliendo cuando se les acercaron tres mujeres de lo más hermosas que uno se pueda imaginar y no resistieron la tentación los tres amigos. Pero uno de ellos se dio cuenta que sus amigos se estaban convirtiendo en gente de ahí y soltó su morral y salió corriendo. Según esto, el tipo salió y vivió para contarlo, pero que quedó medio loco y por eso la gente no le creía muy bien que haya sido cierto.

No, esa noche que nos platicaron eso nos dio entre curiosidad y un poco de miedo. Me acuerdo que era un sábado de junio y en unas dos semanas más iba a ser el día de San Juan; entonces todos dijimos que sí íbamos para ver si se nos abría la cueva y sacar tesoros. Nadie fue, todos pusimos excusas para no juntarnos ese día para ir al Cerrito Rico. Yo sí le saqué y no lo niego.

Libro de leyendas de Homero Adame

Notas:

1. Una versión editada de esta leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México, por Editorial Trillas, en 2010. El libro, con 64 leyendas mexicanas, se puede conseguir directamente de la tienda en línea de Editorial siguiendo este enlace: Mitos y leyendas de todo México, de Homero Adame.

 

2. La fotografía del Cerrito Rico fue tomada de http://disfrutandoletras.blogspot.mx/2011/12/6-leyendas-del-estado-de-guerrero.html, que el enlace sirva de agradecimiento a su autor.

Tradiciones mexicanas: Ni yendo a bailar a Chalma…

“NI YENDO A BAILAR A CHALMA”

Tradición y leyenda del Estado de México

 

Para todo extranjero que llega a radicar en México e intenta poco a poco integrarse a la vida y ser partícipe de las costumbres de este maravilloso país, sin duda hay muchas cosas que le parecen singulares, raras o extravagantes por ser tan distintas a las de su país de origen. Algunas de esas costumbres son meramente verbales, pues consisten en los refranes populares. Uno de ellos es el que dice “Ni yendo a bailar a Chalma”, cuya interpretación es que algo no tiene solución o que por muchas maneras que uno intente lograr su propósito, ya sea mediante rituales, promesas o mandas, no podrá lograrlo.

Chalma es un pueblo del Estado de México famoso por su Cristo milagroso y por el citado refrán. Hay que ir para verificar si es cierto, aunque yo más bien adaptaría el refrán para decir: “Ni quien vaya a bailar a Chalma” o “Ni yendo a bailar a Chalma se puede bailar ahí”. ¿Por qué? Porque de hecho casi nadie baila y la tradición es otra muy distinta a la verbal.

Al llegar a Chalma no falta alguien que te ponga una corona de flores en la cabeza. Es que la tradición exige que los que vienen por primera vez a visitar al Cristo de Chalma adquieran una corona de flores y entren al templo con ella debidamente puesta en la cabeza. Después de estar en el interior un rato, ya sea por curiosidad o por devoción, si desean llevársela a su casa, pues se la llevan, pero si la quieren dejar, entonces hay que hacerse una especie de limpia o barrida con ella antes de dejarla. Para esto uno se quita la corona y se la pasa por todo el cuerpo, o nada más por el pecho o en su caso por alguna parte que uno tenga enferma, como por ejemplo una pierna rota, o un brazo afectado o un riñón malo (también sirve para quitarse la mala suerte). Entonces uno se hace la limpia solo y luego deposita la corona en un lugar especial ubicado junto a la puerta lateral derecha, en un palo donde todos dejan sus coronas. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

Al platicar con algunos comerciantes y preguntarles sobre el famoso refrán “Ni yendo a bailar a Chalma”, éstos nos dicen que se trata simplemente de un dicho popular, pues casi nunca se ve a la gente bailar a su libre albedrío ya sea por manda o por devoción. Nos explican que de hecho las únicas danzas se ejecutan durante las fiestas del 1° de julio, y por cuenta de grupos organizados. Y añaden: “Lo importante es venir a Chalma, venir con fe y participar de las fiestas a nuestro Cristo milagroso”.

Así aprendimos que ni quién vaya a bailar a Chalma, pero los que vienen sí se ponen su corona de flores para darse una barrida y dejarla como ofrenda para estar a tono con la tradición.

 

Nota: las imágenes fueron tomadas de Internet. La del santuario del Bable, de Benjamín Arredondo, y la de Cristo con su corona de polos viajeros en wordpress. Que los enlaces sirvan como crédito a sus autores.

 

Leyendas tlaxcaltecas: La Hoyanca y el Diablo

LA HOYANCA

Misterioso lugar en Tlaxcala

 

En todo el territorio nacional es común encontrarse con lugares que sobresalen por sus leyendas o su extraña forma, y el estado de Tlaxcala, aparte de muchos otros, tiene en La Hoyanca su sitio misterioso.

A la primera impresión uno no puede dejar de preguntarse: ¿Qué es este lugar? ¿qué ocasionó su extraña orografía? A simple vista parece una depresión de unos cien o doscientos metros de profundidad, aunque lo cierto es que es difícil saberlo a ciencia cierta, ya que en ese abismo la percepción de distancias y profundidades se pierde.

La Hoyanca (también conocida como Ollanga) se encuentra ubicada en la parte noroeste del estado, cerca de Sanctorum, por la carretera No. 119 entre Tlaxcala y Calpulalpan. Pese a ser muy visitado por los jóvenes de la localidad, en fines de semana principalmente, la mayoría de los adultos sienten un temor y respeto por ese lugar. Así se han creado infinidad de mitos, que realzan su misterio. La recomendación general es: “¡Nunca vaya solo!”

Para llegar se tiene que tomar una terracería al lado norte de la carretera. Después se sube el cerro hasta que se acaba el camino. De ahí, son pocos metros de caminata hasta encontrar lo inesperado: una especie de acantilado en forma circular, cuyas paredes de unos veinte o treinta metros tienen noventa o menos grados de inclinación.

Desde la cima el vacío es peligrosamente atrayente. La bajada es difícil y debe tenerse sumo cuidado. Hay puntos donde la inclinación se aproxima a los 120°, haciendo el terreno muy resbaloso.

El fondo es interesante y en un punto es plano. Pocos árboles de tres especies diferentes han crecido, dando cierta perspectiva y sombra.

Abajo no hay agua, salvo unos charquitos que se forman en las rocas durante las épocas de lluvias. Sin embargo, existe un microclima muy particular, con hierba y maleza, así como infinidad de pequeños insectos. Las especies mayores, al parecer sólo bajan en las noches o para protegerse de las lluvias, cuando es temporada.

En el fondo resaltan las rocas que han rodado desde las paredes. Algunas de ellas formaron una pequeña cueva, donde se observan las huellas de tejón y mapache.

En un somero recorrido, no se pueden encontrar vestigios de culturas antiguas como petroglifos o pinturas rupestres, aunque esto no significa que no existan. Debido a su extraña forma, es muy probable que este lugar fuera visitado por los antiguos pobladores de la región, o que lo usaran como sitio ritual. Todo es cuestión de hacer investigaciones formales.

Tiene razón la gente. El lugar es muy misterioso y hasta opresivo. Abajo hay una vibra muy especial, muy rara, difícil de descifrar. Es como si a todo momento alguien estuviera al acecho, observando. Cuando uno cree haber identificado casi todos los sonidos, repentinamente surge alguno desconocido que te exalta. Cuando el sol se cubre, se forma una penumbra espectral, dando un brillo sumamente extraño en el follaje, que cambia la vibra del ambiente.

La subida, por cualquiera de las dos veredas es más ardua, mucho más penosa que la bajada. Las manos deben estar libres para asirse de cualquier roca o raíz y así ayudar a las piernas que a cada paso se cansan cada vez más.

Después de haberlo visto desde abajo, de nuevo surge la pregunta: ¿Qué es este lugar? Y las respuestas quedan en el aire. Tiene la configuración de un cenote, aunque sea demasiado grande y carezca de agua. La circunferencia, el acantilado, las rocas, la profundidad indican que tal vez se trate del cráter de un volcán extinto; algo que no sería raro en esta región.

Caminar alrededor del gran círculo es una experiencia aparte, caleidoscópica. Cada ángulo muestra una vista diferente. Cada piedra, cada rincón da otra perspectiva. Y en el horizonte los volcanes, siempre majestuosos, rematan esa panorámica.

Por esta singular mezcla de emociones, arriba descrita, más lo que usted pueda encontrar en un lugar tan insólito, visitar La Hoyanca vale la pena. Todo es cuestión de querer tener una aventura, yendo más allá de los caminos conocidos, para encontrar uno de los muchos lugares misteriosos del país.

Notas:

  1. Este texto de Homero Adame fue originalmente publicado en la revista México desconocido.
  2. Una leyenda titulada “La hoyanca y los dominios del diablo” fue recopilada por Homero Adame en este lugar y publicada en su libro Leyendas de todo México – Aparecidos y fantasmas, de Editorial Trillas. Dicho libro se puede adquirir en muchas librerías o directamente en la tienda en línea siguiendo este enlace: Leyendas de aparecidos y fantasmas.
  3. Las fotografías que acompañan el texto fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores Carlos Vargas Zambrano y UTT.

Leyendas de Nuevo León – Un toro negro en el panteón

el-toro-negro-del-panteon-leyenda-de-homero-adame-1Esta leyenda del municipio de Montemorelos, NL fue publicada originalmente en el libro de Homero Adame, Mitos, cuentos y leyendas regionales, tradición oral de Nuevo León, por Ediciones Castillo, 1998.

La Matlazigua – leyenda oaxaqueña

Matlazihua 1

Esta Leyendas de todo México - Aparecidos y fantasmasleyenda fue publicada en el libro Leyendas de todo México – Aparecidos y fantasmas, de Homero Adame, por Editorial Trillas, 2016.

Este libro se puede adquirir en cualquier librería o directamente en las sucursales de Editorial Trillas, o bien, pedirse a través de la tienda en línea siguiendo este enlace:

Para más información sobre el libro y su contenido, sigue este enlace:

Las brujas de Albarcones y la Virgen de la Purísima Concepción

Las brujas de Albarcones

Portada de Haciendas del Altiplano, Tomo I - libro de Homero AdameEsta leyenda de las brujas de Albarcones, en el municipio de Doctor Arroyo, N.L. fue publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historias y leyendas. Tomo I: Grandes latifundios virreinales, de Homero Adame, por Conaculta a través de la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. 2012.
Para saber más sobre el contenid0 del libro sigue este enlace:

Haciendas del Altiplano. Tomo I

 

Costumbres funerarias en México

costumbres-funerarias-de-homero-adame-1Esta información sobre algunas tradiciones funerarias en México fue publicada en Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, Editorial Font, 2005.

Homero Adame, en este libro, usa un tono más académico y aporta conocimientos de antropología y etnología del folclore no sólo del estado de Nuevo León o de la región Noreste de México, sino del país y de otras culturas que ha tenido la oportunidad y el gusto de observar a detalle. Por ejemplo, como continuación a las costumbres prehispánicas, el también investigador y fotógrafo menciona muchas otras costumbres fúnebres de origen ibérico, mediterráneo, judeo-sefardí y de Oriente Medio que, de cierto modo, se arraigaron en la  cotidianeidad de los mexicanos, de los norestenses.

Los ahorcados de la casa maldita – Leyenda de Juitepec, Morelos

Casa maldita en Morelos 1 - leyenda de Homero Adame

Para saber algo sobre Juitipec, Morelos

Jiutepec (del náhuatl Xiuhtepec o Xiuhtepetl: “En el cerro de las piedras preciosas”) estaba habitada por familias nahuas cuando llegaron los españoles. Terminada la conquista, estas tierras fueron dadas como merced a Hernán Cortés, quien las anexó a su marquesado del Valle de Oaxaca. Siglos más tarde se fundaron varias haciendas en esta región. En 1852, el pueblo de Jiutepec perdió parte de su territorio que fue integrado a la hacienda de Atlacomulco. Debido al descontento, los habitantes lucharon ferozmente contra los hacendados durante la Revolución Mexicana. Con la Reforma Agraria se reconfiguraron muchos municipios del estado, y el 10 de mayo de 1930 se fundó el municipio de Jiutepec, teniendo a esta población como su cabecera.

Si te interesa este libro y quieres saber más de su contenido, sigue este enlace: Leyendas de todo México, aparecidos y fantasmas, de Homero Adame.

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