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Los ahorcados de la casa maldita – Leyenda de Juitepec, Morelos

Casa maldita en Morelos 1 - leyenda de Homero Adame

Para saber algo sobre Juitipec, Morelos

Jiutepec (del náhuatl Xiuhtepec o Xiuhtepetl: “En el cerro de las piedras preciosas”) estaba habitada por familias nahuas cuando llegaron los españoles. Terminada la conquista, estas tierras fueron dadas como merced a Hernán Cortés, quien las anexó a su marquesado del Valle de Oaxaca. Siglos más tarde se fundaron varias haciendas en esta región. En 1852, el pueblo de Jiutepec perdió parte de su territorio que fue integrado a la hacienda de Atlacomulco. Debido al descontento, los habitantes lucharon ferozmente contra los hacendados durante la Revolución Mexicana. Con la Reforma Agraria se reconfiguraron muchos municipios del estado, y el 10 de mayo de 1930 se fundó el municipio de Jiutepec, teniendo a esta población como su cabecera.

Si te interesa este libro y quieres saber más de su contenido, sigue este enlace: Leyendas de todo México, aparecidos y fantasmas, de Homero Adame.

Mitos y leyendas chiapanecas: La Titchanila

LA TITCHANILA

Leyenda de Tapachula, Chiapas

 

Ahora que anduve en Tapachula le pregunté a varias personas cosas así de leyendas para tus libros y, entre otras historias, te tengo ésta de la Titchanila, que es como un espanto muy conocido en esos lugares. Entre plática y plática con tres maestros universitarios, todos me dieron sus versiones, así que aquí te va la mía –dice Pat Grounds, quien trabaja como asesora de proyectos especiales del Consejo Británico y radica en San Luis Potosí.

Me dijeron que afuera del panteón de Tapachula se aparece la famosa apariciones_en_el_campoTitchanila, a la que también le llaman la Mala mujer. Dicen que es el ánima de una mujer que solamente se le aparece a los hombres y quienes la han visto y han sobrevivido para contarlo afirman que es una mujer de lo más bella que te puedas imaginar. Según los recuentos de muchos, ella anda vestida de una forma muy sensual y provocativa. Por eso mismo, cuando un muchacho la ve, pues obviamente se siente atraído y se le aproxima para tratar de conquistarla. Pero el problema radica en que nada más viéndola de cerca, el iluso don Juan se da cuenta que el rostro de ella es una calavera. Cuentan en Tapachula que muchos hombres de varias edades han caído muertos de susto en el mero lugar del infortunado encuentro; al hallarlos al día siguiente, notan que sus ojos están abiertos y en sus rostros se dibuja un rictus de horror. Por eso todo mundo sabe que el muerto falleció porque vio a la Titchanila. (Leyenda publicada en un libro de Homero Adame.)

O sea, de acuerdo con lo que dicen, al día siguiente las autoridades hacen investigaciones y, después de la autopsia de ley, no encuentran absolutamente ningún factor que pueda determinar que el muchacho haya muerto por asesinato, envenenamiento, suicidio, etc. Siempre el resultado es un infarto y lo curioso es que aparentemente se trata de hombres saludables que jamás habían presentado problemas cardiacos. Entonces la conseja popular es que mueren de susto por haberse topado con la Titchanila.

Notas:

1. La imagen fue tomada del sitio de Internet de Linkmesh. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.

Mitos y leyendas de todo México - Libro de Homero Adame

2. Otra versión editada de esta misma leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México, por la Editorial Trillas.

3. Puedes conseguir el libro en cualquiera de las sucursales de Editorial Trillas en el país o bien, a través de la Tienda en línea.

Para más fácil acceso, éste es el enlace directo al libro: Mitos y leyendas de todo México.

Mitos y leyendas de Chiapas: El Sombrerón

EL SOMBRERÓN

Leyenda de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

 

—¿Y allá en su tierra no platican del Sombrerón? –le pregunto al Sr. Ceferino Pacheco, un taquero de Tuxtla Gutiérrez radicado en el Distrito Federal.

El sombrerón        —Uh, sí, también. Dicen que vive en una cueva –responde.

        —Es que a mí me contaron que en Tapachula el Sombrerón es como un aparecido que atrae a los niños con juguetes y luego se los roba.

        —No, no sabía eso.

        —Y que le dicen «el Sombrerón» porque trae un sombrero muy grande con juguetes colgando.

        —Pos, no. Eso sí no sé, pero en Tuxtla el Sombrerón dicen que busca muchachas para darles regalos y robárselas.

        —Entonces dice usted que en Tuxtla el Sombrerón supuestamente vive en una cueva.

        —Eso es lo que dicen. Yo ya tengo más de 20 años de vivir aquí y casi no voy para allá, pero sí me acuerdo que cuando estaba chaval nos contaban que ese Sombrerón se había robado que a una chamaca, que luego a otra, y así… así son esas pláticas.

        —¿Y sería cierto?

        —Pues vaya usted a saber. Yo digo que las pláticas siempre tienen algo de cierto. Cuando se desaparecía una muchacha y no la hallaban, pos luego le echaban la culpa al Sombrerón.

        —O sea que nunca hallaban a esas muchachas perdidas.

        —Ahí luego y sí, o sea que haga de cuenta que unos quince días después se sabía que se la había robado el novio y que se la había llevado a su tierra de él, como por ejemplo allá por Comitán o a la Villa de Flores.

        —Ah, pues entonces no había misterio.

        —Bueno, sí, porque a unas chamacas no las hallaban nunca, pero también parece que en las cuevas encontraban así como ropa de ellas, pero nada de ellas. Cuevas muy profundas que no les han dado fin.

        —O sea que el Sombrerón debe de vivir adentro de una de esas cuevas, ¿no?

        —Ándele, por ahí va la cosa. Pero también dicen que da regalos porque guarda muchos tesoros en las cuevas.

        —¡Órale!

        —Sí, que así es como engatusa a las muchachas: que les da collares, que les da monedas de oro. Ah, pero también dicen que es un pelado muy elegante, si no pues las muchachas no se irían con él, ¿eh?

El Sombrerón 2        —¿Y cómo anda vestido?

        —Pos depende. Depende porque dicen que depende a quién se le aparezca. Mire, haga de cuenta que si se le aparece a una muchacha de la ciudad, entonces se le aparece como hombre de ciudad, bien trajeado, pero sí se le aparece a una muchacha de rancho, anda como charro, y si la muchacha es indita, se aparece como indio, pues.

        —Oiga, ¿y no platicaban de alguna muchacha que se haya escapado?

        —Parece que sí, por eso saben cómo se viste y cómo es. Sí me acuerdo yo que platicaban de una muchacha que se escapó de la cueva y se trajo hartas joyas. Era una muchacha de familia muy amolada y con eso que sacó luego vivieron muy acomodados. Luego parece que ella llevó a sus gentes a la cueva para sacar más tesoros, pero no encontraron nada. O sea que sí era la cueva, había como huellas de ella en la tierra, pero que estaba tapada de la entrada para dentro. Quién sabe, ha de ser una cueva encantada.

        —¿Y quién habrá sido ese señor, el Sombrerón?

        —Parece que fue un ladrón que asaltaba a las carretas que llevaban cargamentos, o algo así. No sé si sería de tiempos recientes o de cuando los españoles, pero de que fue un ladrón eso sí porque si no, imagínese, cómo le haría para tener riquezas.

        —Pero no se sabe quién haya sido en realidad.

        —No, pero supuestamente lo mataron y lo dejaron colgado de un palo, y como no le dieron cristiana sepultura entonces por eso anda penando y haciendo maldades. Eso dicen, ¿verdad?

 

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Dentro del contexto mexicano, el Sombrerón parece ser un personaje exclusivo del folclor de ciertas regiones de Chiapas, como Tapachula y Tuxtla Gutiérrez. De él existen muchas leyendas y se dice que es un fantasma o un «robachicos». Lo llaman así porque, supuestamente, lo han visto con un sombrero muy grande en la cabeza, del cual cuelgan juguetes que le sirven para atraer la atención de sus víctimas, en particular niños, aunque esta versión explica que sólo se roba a las mujeres jóvenes. También se dice que fue un bandido que escondió muchos tesoros en algunas cuevas, pero no se sabe quién haya sido en realidad ni si se trate de un personaje mítico o ficticio.

Cabe mencionar que en otros países de América, como Guatemala, Venezuela y Colombia, también existen leyendas similares de este personaje.

Mitos y leyendas de todo México - Libro de Homero Adame

Otra versión de esta misma leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México. Editorial Trillas. México, D.F. 2010.

 

Las dos imágenes fueron tomadas de la página de Internet 7 mitos colombianos que todos debemos conocer. Que el enlace sirva de agradecimiento a sus creadores.

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