Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Entradas etiquetadas como ‘Fotografías de Homero Adame’

La hacienda de Solís, SLP

LA HACIENDA DE SOLÍS

Dado que el fenómeno mediático de redes sociales hacia finales del año 2016 ha ligado mi nombre con el de Ruby (también escrito como Rubi o Rubí), la quinceañera más famosa de México y del mundo, originaria de La Joya, una comunidad aledaña a la hacienda de Solís en el municipio de Villa de Guadalupe, qué mejor oportunidad para dar a conocer algo más sobre dicha hacienda.

Ya conocen mi nombre porque éste es mi blog. Soy Homero Adame, pero no soy historiador de formación, como mencionan algunos periódicos y sitios de Internet, sino un aficionado de la historia, o mejor dicho, algo así como historiador de campo porque me gusta ir a donde pocos investigadores van, explorar, platicar con la gente y escuchar sus historias que luego, con su venia, publico en mis libros de oralidad.

Sobre la hacienda de Solís, donde va a llevarse a cabo la misa de 15 años de Ruby Ibarra, he publicado algo en dos de mis libros, el de La ruta menos conocida de Miguel Hidalgo – historia oral en el Altiplano Potosino (2010) y en el de Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas, Grandes latifundios virreinales. Tomo I. (2012).

Para los interesados en este tipo de historia o microhistoria, he aquí fragmentos de lo publicado sobre la hacienda de Solís en los libros citados:

hacienda-de-solis-blogs-1-parte-1hacienda-de-solis-blogs-1-parte-2

Si laguna-seca-charcas-slp-homero-adame-foto-de-pat-groundstienen interés en cualquiera de estos dos libros con historia e historias de la hacienda de Solís, pueden conseguirlos a través de la tienda en línea de la Librería Española, siguiendo estos enlaces: Haciendas del Altiplano y Ruta desconocida de Miguel Hidalgo. (Y dicho sea de paso, en ambos libros también se aborda información de la contigua hacienda de Laguna Seca, donde al parecer se celebrará la fiesta de XV años de Rubí.)

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Las brujas de Albarcones y la Virgen de la Purísima Concepción

Las brujas de Albarcones

Portada de Haciendas del Altiplano, Tomo I - libro de Homero AdameEsta leyenda de las brujas de Albarcones, en el municipio de Doctor Arroyo, N.L. fue publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historias y leyendas. Tomo I: Grandes latifundios virreinales, de Homero Adame, por Conaculta a través de la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. 2012.
Para saber más sobre el contenid0 del libro sigue este enlace:

Haciendas del Altiplano. Tomo I

 

Supersticiones y leyendas de animales: El tecolote

EL TECOLOTE

Leyenda de Pinos, Zacatecas

El tecolote 1 - de Homero Adame

Este Supersticiones sobre animales en el desierto (2)relato fue publicado en el libro Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano, por la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí a través de la Dirección de Publicaciones y Literatura, en 2015. Es un interesante y singular tratado de antropología, en el cual el autor se enfoca en un aspecto muy específico del folclor: las muchas creencias y supersticiones que existen sobre animales, pero vistas y narradas como leyenda, en muchos casos. Al final de cada uno de los 57 relatos que contiene el libro, Homero Adame, el “arqueólogo de la conciencia colectiva”, añade dos apartados: un comentario sobre el animal o insecto como motivo de leyenda o del folclor universal y la ubicación geográfica y el contexto histórico del lugar donde recopiló esos relatos.

Mitos y leyendas de Chihuahua: Los gigantes

UN TESORO DE LOS GIGANTES EN EL CAÑÓN NAMÚRACHI

Leyenda de San Francisco de Borja, Chihuahua

 

Por acá sabemos varias historias que cuenta la gente de los tesoros, porque parece que sí enterraron muchos tesoros por acá en la época de la Revolución, como uno que enterró un general. Es que parece que un general metió unos cajones de oro y joyas en algún lugar de la sierrita, pero se murió sin decir dónde; o sea, se llevó su secreto a la tumba. También dicen que abajo de la iglesia corre un túnel y que por ahí debe haber un tesoro, pero no es el más rico de todos; dicen que el más rico está en el San Francisco de Borja, Chihuahua - foto de Homero Adame (4)cañón de Namúrachi. Ese cañón de Namúrachi tiene muchos misterios. ¿Ya lo conoce? […] Ah bueno, entonces sí sabe de lo que le voy a contar -dice el Sr. Sergio Hernández.

        Todas esas cuevas que usted ya vio fueron habitadero de los tarahumaras, pero cuentan que ellos no las hicieron, sino que son mucho más viejas, de la época de los gigantes, cuando los gigantes vivían en la Tierra antes que la gente como nosotros ahora. Sabemos que esos gigantes se acabaron cuando el diluvio porque Dios los castigó, pero dejaron muchas cosas, como las cuevas de Namúrachi que eran sus casas, y también tesoros muy raros. También cuentan que los gigantes se metieron a vivir adentro de la Tierra –habrá sido que se metieron por una cueva, no sé– y que un día van a volver porque esta tierra era de ellos; eso cuentan también.

        Luego los tarahumaras de más antes se fueron a vivir allá a las San Francisco de Borja, Chih - imagen de Homero Adame (4)cuevas de Namúrachi, hasta que los españoles llegaron a perseguirlos y mejor se largaron más lejos, a la sierra donde pudieran vivir más a gusto –es que los españoles los agarraban para hacerlos esclavos, por eso se fueron lejos.

        Aquí sabemos de gente que ha buscado tesoros en el cañón y sí parece que muchos han encontrado cosas de valor, pero el tesoro más rico de todos dicen que no es de monedas de oro ni de joyas que escondieron por todas partes los bandidos de la Revolución; no, ese tesoro es de las riquezas de los gigantes, eso dicen.

        […] Pues está difícil saber en qué consiste ese tesoro, pero yo digo en mis piensos que han de ser cosas muy antiguas que a lo mejor ni valor tienen ahora; o sea, si yo me encuentro algo de eso y lo quiero vender, a lo mejor no me dan casi nada porque como no se puede calcular su valor, pues no sabemos cuánto pueda valer, ¿me entiende?

 

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Este relato es interesante porque el narrador menciona a los gigantes que supuestamente habitaron en esa región poco poblada de Chihuahua, en el cañón de Namúrachi, un lugar enigmático con muchísimas cuevas. Los gigantes son motivo recurrente en la mitología universal, pero aquí lo más relevante es la alusión a sus tesoros, que tal vez ni siquiera tengan un valor monetario en la actualidad, aunque sí arqueológico, en caso de existir realmente. Asimismo, el narrador habla de otros tesoros que han sido encontrados en San Francisco de Borja o en los alrededores, pero al final reitera que el tesoro en verdad valioso es el que dejaron los míticos gigantes.

 

Algo sobre San Francisco de Borja

CuandoSan Francisco de Borja, Chihuahua - foto de Homero Adame (1) llegaron los españoles a esta región, en 1642, estaba ocupada por los rarámuri (tarahumaras), quienes la conocían como Tehuácachi. La fundación fue en 1645 y se le dio el nombre de San Francisco de Borja. En el año de 1820 se convirtió en cabecera municipal. El cañón de Namúrachi se encuentra a pocos kilómetros de la población y es un paraje con muchas cuevas en las que habitaron a los antiguos rarámuri.

Mitos y leyendas de todo México - Libro de Homero Adame

 

Otra versión de esta misma leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México. Editorial Trillas. México, D.F. 2010.

Mitos y leyendas nayaritas: El tesoro de un pirata

EL TESORO DEL PIRATA

Leyenda de Punta Mita, municipio de Bahía de Banderas, Nayarit

 

Recuerdo que cuando estaba chiquillo nos trepábamos a esta loma de la Mina para buscar figuritas. En aquel tiempo las plataformas y basamentos estaban completos; muy enmontados, pero completos. Y se veían muy bien –recuerda Lorenzo Solís–. Pero déjeme contarle que hubo un tiempo en que venían los moneros (buscadores ilegales de piezas arqueológicas) y destrozaban todo porque andaban buscando figuras. Creo que ellos nunca encontraron las estructuras de esta loma, sino imagínese el destrozadero que hubieran dejado. Pero allá en Higuera Blanca, en El Malinal y en otros puntos sí le pegaron duro.

Las plataformas y los basamentos Punta Mita, Nayarit - foto de Homero Adame (4)ahora están mejor desde que el arqueólogo José Beltrán y su gente han estado trabajando en el rescate antes de que construyan los hoteles porque aquí va a ser un centro turístico de primer nivel y mucho de esto hasta puede desaparecer.

Ya de joven me hice pescador, como casi todo mundo aquí, y salíamos al mar en las lanchas. Bien me acuerdo que nos quedábamos hasta una semana en las [islas] Marietas –esas que allá se ven–, y salábamos el pescado que agarrábamos. En las tardes, cuando el sol estaba bien picoso, me daba por caminar por ahí y pues me encontré un resto de cuevas y así como figuritas marcadas en la piedras. No’mbre, en las cuevas había montones de pozos por todas partes porque resulta que la gente siempre ha ido a buscar el tesoro del pirata que dizque está enterrado por ahí.

¿No le han platicado de ese tesoro? Bueno, acá en los pueblos y las comunidades siempre han dicho que un pirata enterró un tesoro muy grande, de puras monedas antiguas de oro y que las metió en barriles de vino, pero ya sin vino, ¿eh? La creencia es que lo enterró en una de las islas, en una de las cuevas, pero nadie lo ha hallado y eso que han metido aparatos y muchas cosas. Pero nada, nadie ha sacado nada. Hace poco supimos que ahí anduvieron unas personas que trajeron un brujo que sabe hablar con los espíritus, pero ni así dieron con el tesoro. (Blog de Homero Adame.)

Hay cuevas Punta Mita, Nayarit - foto de Homero Adame (3)acá en tierra firme. Los arqueólogos ya las conocen. El arqueólogo Óscar Basante se ha metido a varias, como la del Guano –está peligroso entrar–. Allá encontró cosas arqueológicas, y ahí unos compañeros le decían del tesoro del pirata, pero no, ahí no está. El arqueólogo Beltrán y su esposa Lourdes González han andado mucho de aquel lado, en la Punta Pontoque y han encontrado tumbas de tiro. Esos sí que son tesoros de a de veras porque tienen un valor histórico.

Y, bueno, lo del tesoro del pirata ha de ser pura leyenda, aunque de que debe haber tesoros de piratas, sí debe haber, pero ¿dónde? Si no están en las Marietas, deben estar enterrados en tierra firme, y ahí sí que está bien trabajoso para atinarle…

Leyendas potosinas: Milagros del Señor de El Saucito

ALGUNOS MILAGROS DEL SEÑOR DE EL SAUCITO

Leyenda de San Luis Potosí

 

Uno de los primeros milagros que hizo El Saucito, SLP - foto de Homero Adame (3)Señor del Saucito fue a un campesino que de tanta hambre que traía se comió unos huevos de víbora y se intoxicó, estaba al borde de la muerte y comoquiera tuvo un momento de lucidez para encomendarse a nuestro Cristo. Dicen que bajó una luz del cielo y así le hizo milagro de salvarlo de esa muerte que ya estaba segura. Por eso a los pies del imagen del Señor del Saucito hay unos huevos en forma de marfil (!), vamos, que el mismo campesino donó como agradecimiento y manda por haberlo salvado -explica Armando Rivera Zapata, quien colabora en Fomento Deportivo durante las fiestas patronales el primer viernes de marzo.

También se habla de muchos milagros que ha hecho este Cristo milagroso a gente que por alguna causa se ha tragado algún balín, alguna bala y se encomendaron y gracias a su fe que Cristo les cumplió y se salvaron.

Hay también algunos milagros chuscos que luego cuenta la gente como, por decir, “que me escape de la casa y me encomendé luego para que no me regEl Saucito, SLP - foto de Homero Adame (1)añaran mis papás”, “que me encomendé al Señor del Saucito para que la policía no me pescara”, “que gracias al Señor del Saucito mi esposa no me cachó en la movida”, y así muchas que cuenta la gente.

Aquí en el Saucito hay muchas historias, por ejemplo, el primer libro de texto gratuito se entregó en la escuela Cuauhtémoc y es una página histórica que nos dice de los rasgos indígenas que teníamos los niños en aquel entonces; somos descendientes de los huachichiles por qué en este sector donde ahora está el parque Tangamanga II fue tierra habitada por los huachichiles originales que luego se mezclaron con el mestizaje.

La primera ermita que hubo en este lugar, ermita que hicieron los sacerdotes para cristianizar a los huachichiles, es esa pequeña que está enfrente de la iglesia de nuestro Señor del Saucito; es una capillita dedicada a nuestra Virgen de Guadalupe y los antiguos huachichiles le cobraron buena fe a ella porque hubo muchas apariciones y también milagros que les hizo.

 

SeEl Señor del Saucito - ilustración de Antonio Martínezgún las crónicas, en 1820 fue tallada una cruz con la imagen de Nuestro Señor de Burgos, y terminada de labrar en 1825, cuando se le hicieron ciertas modificaciones estéticas por mano del escultor José María Aguado. La primera fiesta dedicada al Señor del Saucito se llevó a cabo el 26 de noviembre de 1826 (día de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo), aunque posteriormente se cambió al 1er viernes de marzo (día de la Corona de Espinas), fecha ahora oficial para esta fiesta.

       El Saucito, SLP - foto de Homero Adame (2)Cabe añadir que El Saucito, sin ser uno de los siete barrios tradicionales de San Luis Potosí, tiene la fiesta patronal más animada de la ciudad.

Portada -MisteriosOtra de las muchas leyendas que se cuentan de la milagrosa imagen del Señor del Sacito fue publicada en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí.

Mitos y leyendas mexicanas: Chucho “El Roto”

CHUCHO “EL ROTO”

Leyenda escuchada en Veracruz

 

Tengo entendido que a chucho-el-rotoChucho el Roto lo apresaron allá en Texcoco, cerca de la capital (Distrito Federal), y luego lo llevaron a una cárcel en Pachuca, pero de allá se les peló –siempre se pelaba– y cuando lo volvieron agarrar se lo trajeran acá a Veracruz y lo encarcelaron en la prisión de San Juan de Ulúa, que era la más gacha de aquel tiempo –explica el Sr. Matías Hernández–. Hasta hicieron una película en blanco y negro que a muchos nos tocó ver y más o menos ahí explicaban la vida y la muerte de Chucho el Roto, y así se hizo la leyenda.

Allá en San Juan de Ulúa, Veracruz - foto de Homero Adame (1)San Juan de Ulúa estuvo un tiempo y dicen que hubo un carcelero, Simón Palomo se llamaba él, que le ayudó a Chucho el Roto para que se escapara en una lancha, pero lo pescaron nomás llegando a la orilla, aquí en el puerto. Le tiraron balazos y quedó muy mal herido y no sé si esa misma noche o dos que tres días después se murió. Ya lo checaron y las autoridades dijeron que sí estaba muerto y lo metieron en una caja para mandar el cadáver a México en tren para que allá le hicieran la autopsia. El tren llegó a México –las autoridades de allá ya lo esperaban con mucho alboroto y mucha gente también– y cuando abrieron la caja no había nada. N’ombre, ese sí fue un gran alboroto y por más que investigaron nunca se supo qué pasó. Nunca se supo si Chucho el Roto se había hecho el muerto para escaparse o si alguien lo sacó muerto para que siguiera la leyenda, y la leyenda sigue porque de esto estamos hablando, ¿eh?

 

El nombre real de Chucho el Roto fue Jesús Arriaga, y también se le conocía como el «Bandido generoso». Nació en Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, en 1858; otras versiones afirman que fue originario de Arriaga, Querétaro. Empezó su vida productiva como carpintero, pero por una injusticia por asuntos de amores fue encarcelado en la cárcel de Belem, en el Distrito Federal y luego trasladado a San Juan de Ulúa, de donde escapó una vez. Años más tarde, luego de haberse convertido en bandido, fue capturado de nuevo y encarcelado de nueva cuenta en San Juan de Ulúa.

Según la historia oficial, fue fusilado alrededor de 1910, casi al estallido de de la Revolución mexicana. Ahora bien, según la leyenda, no murió fusilado porque o logró escapar o el gobierno le dio el indulto o alguien robó su cadáver.

 

Nota: la foto del preso fue tomada del sitio de Internet chilango.com. Que el enlace sirva de agradecimiento a sus administradores.

¿Dónde queda el centro geográfico de México?

¿EL CENTRO GEOGRÁFICO DE MÉXICO?
Cañitas de Felipe Pescador, Zacatecas

Texto y fotografías: Homero Adame

Siempre se ha especulado acerca de cuál es el verdadero centro geográfico de México. Por muchos años se creyó que se localizaba en el Cerro del Guanajuato - Cristo Rey en El Cubilete - foto de Homero Adame (1)Cubilete en Guanajuato, y después se le ubicó en la ciudad de Aguascalientes. Justo ahí, en un pilar en el centro de la plaza, incluso existió una placa alusiva a ese hecho, pero ésta fue retirada, tal vez a sabiendas de que había un error de cálculo. Entonces la pregunta sigue abierta: ¿Cuál es el centro geográfico de México?

Hace poco tiempo, un amigo de la creciente ciudad de Aguascalientes me platicó que unos conocidos de él habían hecho un mapa tipo maqueta, a escala, de la república y al colocarlo sobre un alfiler descubrieron que se mantenía balanceado en un punto del estado de Zacatecas; en un pueblo de nombre Cañitas de Felipe Pescador. La deducción a la cual llegaron fue que precisamente ahí debe de encontrarse el famoso y tan buscado centro geográfico.

Cierto o no, Cañitas es un pequeño pueblo ubicado fuera de las rutas comerciales de la entidad, a 30 km de la carretera Fresnillo-Río Grande. Sin embargo, no por ello Cañitas es una población insignificante. Por el contrario, Cañitas de Felipe Pescador tiene una relativa importancia a nivel nacional por tratarse de un centro ferrocarrilero excelentemente situado; un crucero donde pasan los trenes México-Cd. Juárez y México-Saltillo, es decir, la ruta primordial de sur a norte y viceversa.

La ahora cabecera municipal del mismo nombre era, en sus orígenes, estancia de viajeros que se desplazaban a las lejanas tierras del norte, muchas décadas después, en el siglo XVIII, se convirtió en la hacienda La Salada, luego fue congregación del municipio de Fresnillo. Cañitas de Felipe Pescador, Zacatecas - foto de Homero Adame (2)Finalmente adquirió la categoría de municipio libre el 19 de noviembre de 1958. Su singular nombre se debe a que en sus orígenes estaba en los límites de las haciendas La Salada y Guadalupe las Corrientes y sus tierras no eran productivas, salvo por unas plantas similares al carrizo que los pobladores llamaban “cañitas”. El Felipe Pescador se añadió al nombre oficial en honor al hombre quien durante su gestión como superintendente de los Ferrocarriles Nacionales de México mandó construir el ramal a Durango y decidió que justamente en ese punto se instalaran talleres para dar servicio a los trenes. (Texto de Homero Adame.)

Así, en la actualidad vemos en este interesante pueblo ferrocarrilero los enormes talleres de reparación y mantenimiento de locomotoras y furgones, los cuales se quedan tres o cuatro días, o el tiempo necesario, antes de volver a recorrer las extensas -y vetustas- vías férreas para las cuales están destinados.

El tráfico ahí es permanente. Los trenes cambian de máquinas. Toda la vida y actividad económica de sus habitantes gira en torno al ferrocarril. Es importante centro y entronque de la línea México-Cd. Juárez, al igual que de la México-Torreón. (Artículo de Homero Adame.)

Si desea conocer un fundamental centro ferrocarrilero, con incesante movimiento como en los buenos tiempos, y Cañitas de Felipe Pescador, Zacatecas - foto de Homero Adame (1)además sentirse en el probable centro geográfico de México, una vuelta por Cañitas de Felipe Pescador, en Zacatecas, es la solución.

En Cañitas los servicios al público son limitados; sólo existe un hotel casi exclusivo para el personal de FCNM. Hay expendios de gasolina, tiendas y pequeños restaurantes. El visitante ocasional puede hallar todos los servicios en Río Grande, al norte, o en Fresnillo, al sur. Y como puntos de interés encontramos la iglesia dedicada a la Virgen de San Juan de los Lagos y su pintoresca plaza que en sí es el centro social de los no muy cuantiosos vecinos.

Leyendas de Nuevo León: El túnel de Lampazos

EL TÚNEL

Leyenda de Lampazos, NL

Lampazos - parte 1

Lampazos - parte 2

Lampazos - parte 3

Libro de leyendas de Homero AdameNota: esta leyenda fue publicada en el libro Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, por la Editorial Font de Monterrey, en 2005. La edición estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki. El diseño lo hizo Beatriz Gaytán y la corrección, Mary de Lara.

Ébano, San Luis Potosí – El primer pozo petrolero en México

ÉBANO, S.L.P.

DONDE SE EXTRAJO PETRÓLEO POR PRIMERA VEZ

 

Texto y fotografías: Homero Adame

Fue el 3 de abril de 1904 cuando en esta pequeña población de la Huasteca potosina se perforó exitosamente el primer pozo petrolero en México, evento que lo encaminó a ser uno de los países con mayor producción de crudo en el mundo, así como con una de las más intensas labores de exploración.

Cuenta la historia que, desde finales de 1903, Ébano, SLP - foto de Homero Adame (4)varios exploradores norteamericanos anduvieron infructuosamente perforando pozos en diversas zonas del país, y fue gracias al geólogo mexicano, Ezequiel Ordóñez, que el sueño se volvió realidad, toda vez que él sugirió que se perforara un pozo al pie del mítico cerro de La Pez. Según las crónicas, a media tarde del 3 de abril de 1904, el primer brote de petróleo alcanzó unos 15 m de altura ante la algarabía de los incrédulos presentes. Sin embargo, hubieron de pasar todavía siete años más para que el pozo, ya para entonces conocido como “La Pez número 1”, exportara su primera remesa de crudo, embarcada en Tampico.

Pero la historia de Ébano no se limita exclusivamente a tan importante hecho, sino que ésta se remonta a la época prehispánica con asentamientos huastecos. Como reminiscencias todavía existen por ahí las ruinas arqueológicas de Tamatao (“Lugar de casa”), mismo nombre con el que se conocía a Ébano en las primeras décadas de la conquista. Ya con la presencia española, Tamatao fue primero una región de encomiendas para luego convertirse en un latifundio que originalmente llevó por nombre “Sitios de la Huasteca”, para después conocérsele “San Juan Evangelista del Mezquite” y finalmente “Hacienda del Tulillo”.

El propietario de esta hacienda la vendió a un tal Edward Doheny, originario de Wisconsin, en Estados Unidos, quien visionariamente fundó la “Huasteca Petroleum Company” e inició su auge en este giro con una producción diaria inicial de 1,500 barriles diarios. No conforme con ello, el mismo Doheny creó la “Compañía Mexicana de Asfalto y Construcción” que en su momento pavimentó las calles de la ciudad de México, Guadalajara, Monterrey y otras ciudades capitales en el país.

¿Pero, qué ha sido de Ébano después de un siglo? Ébano, SLP - foto de Homero Adame 0003Muchos lectores bien podrían pensar que todo indicaba que ésta sería una ciudad muy progresista y desarrollada. Sin embargo, en algún momento su sino dio un extraño giro y se quedó como un simple pueblo más de esta húmeda y calurosa región de la Huasteca. Algo que vale la pena mencionar, aunque sea en el aspecto negativo, es que a pesar de tratarse de un icono histórico dentro del desarrollo mexicano del siglo XX, se encuentra bastante olvidado y ni siquiera en la carretera o en el centro de la población existe un letrero alusivo a la primera explotación de petróleo ni mucho menos un señalamiento que nos indique cómo llegar al famoso pozo número 1.

Arquitectónicamente hablando, no hay casi nada relevante que mencionar, salvo unas construcciones (de ladrillo rojo en la mayoría de los casos) que desentonan por ser de un estilo fuera de lo común dentro el contexto mexicano y muy ajeno en esta región; se trata de la colonia americana levantada como zona residencial cuando los primeros ingenieros del petróleo se establecieron en la zona. Ébano, SLP - foto de Homero Adame (5)Sobresale un edificio que, según dicen, fue la primera iglesia anglicana en el país; local que después pasó a ser restaurante de chinos y en la actualidad se usa como centro de actos cívicos. Cerca de ahí, en la cima del cerro principal de la población, todavía existen algunas oficinas de Pemex, en la colonia 18 de marzo (todo de ladrillos color amarillo). Artículo de Homero Adame.

Resulta interesante el nombre de dicha colonia pues hay que añadir que en Ébano la celebración más importante es la Fiesta del Petróleo, una feria regional que culmina precisamente el 18 de marzo. Ese día se organiza un desfile cívico por la mañana, que pasa por el monumento a Lázaro Cárdenas para rendirle homenaje y dejarle ofrendas de flores; en la tarde hay música; al oscurecer se corona a la reina durante un evento solemne en la plaza y posteriormente inicia el animado baile popular que da cerrojazo a la feria.

La actividad económica en esta cabecera municipal está centrada en la agricultura de pastizales y la ganadería, así como la pesca. La Laguna Chica, mejor conocida como “Laguna Marla”, es fuente de sustento para muchos pescadores que principalmente capturan tilapia, carpa y otras especies de menor importancia comercial.

Algunos pescadores dicen que no obstante la explotación petrolera, Pescador en Ébano, SLP - foto de Homero Adame 0001las aguas de esta laguna no están contaminadas. Sin embargo, cuentan que cuando hay derrames de chapopote, como sucedió en el 2001, sacaron toneladas de pescado muerto, primeramente por culpa de la contaminación de “chapo” (así le llaman localmente al chapopote), y luego por la “hierba” (un tipo de detergente) que le echaron a la laguna para limpiarla, pero resultó peor.

Precisamente en esa zona se encuentra el pozo 1, así como otros con diversa numeración, como el pozo 5 y el pozo 15. Junto al histórico pozo hay dos pequeños monumentos con sus respectivas placas. El primero, colocado en mayo de 1994, reza lo siguiente: “Pemex exploración y producción distrito Altamira La Pez número 1. Este pozo marcó el inicio de la industria petrolera nacional, fue perforado en el año de 1904 por la Mexican Petroleum Company, siendo descubierto por el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez. Tiene una producción inicial de 1,500 barriles por día y acumulativa de 4’124,976 barriles durante el período de 1904 a 1917. Fue taponado, el 18 de enero de 1925”. En el otro dice: “Pozo La Pez número 1 en homenaje al 60 aniversario del expropiación petrolera, 1938-1998, puesto por el presidente municipal el 18 de marzo de 1998”. Artículo de Homero Adame.

A pesar de que Ébano, SLP - foto de Homero Adame 0006fue taponado, explican los lugareños que de repente arroja chapopote, aunque en la actualidad está controlado. Lo cierto es que la orilla de la laguna presenta un suelo cubierto de esa sustancia negra media seca pero todavía suave cuando se camina sobre ella.

Para terminar podemos añadir que el municipio de Ébano se ubica en la parte este del estado. Limita al norte, al este y al sur con Veracruz y al oeste con el municipio de Tamuín. Aquí hay un par de hoteles modestos, varios restaurantes y casi todos los servicios. Se llega por la carretera No. 70, entre Ciudad Valles y Tampico.

Nota: puedes leer una leyenda relacionada con la laguna Marla en este enlace: Leyenda téenek sobre el cerro de La Pez.

Leyendas de haciendas zacatecanas: La Niña Conchita

LA «NIÑA CONCHITA»

Leyenda de Villa González Ortega, Zacatecas

 

Esta puerta era un El Carro, pasadizo - González Ortega, Zac - Homero Adame (3)pasadizo que comunicaba a la iglesia con la hacienda (de El Carro) y cuentan que la hija del conde siempre venía por acá a oír misa. El pasadizo hace un puente y dicen que allí en ese puente, donde hay un arco, se aparece el fantasma de la hija, que le decían la «Niña Conchita». La sacristana cuenta que ella sí la ha visto, que es muy bonita, con el pelo largo, que siempre anda con unas enaguas blancas y que siempre se aparece a los doce del día y a las doce en la noche. La sacristana la ha visto de noche porque se queda aquí a dormir –cuenta la Sra. Francisca Mauricio..

        Cuenta una historia que María Conchita Moncada –así se llamaba ella y luego fue la dueña de aquí– cuando todavía era jovencita se enamoró de un peón y por mucho tiempo llevaron su amor a escondidas porque eran de clases sociales diferentes. Ella sabía que si su papá se daba cuenta hasta podía matarla y por eso por mucho tiempo ella y el peón llevaron su amor en secreto. Cuando ella venía a escuchar misa, pasaba por el puente donde está el arco y salía por el pasadizo para llegar aquí a la iglesia. Como entre el puente y el pasadizo hay un lugar oscuro, ahí siempre la estaba esperando el muchacho para besarla y decirle cosas bonitas. Quién sabe cómo estuvo el asunto, pero un día el conde se enteró y aunque la Niña Conchita negó ese amor, tarde o temprano tuvo que decir la verdad porque había quedado encinta. Aunque el conde era un tipo muy duro, se apiadó de su hija porque ella era su hija predilecta. Entonces la mandó a un convento en México y ella nunca volvió para acá en vida del conde. Empezó a venir cuando ya era dueña de la hacienda, luego de que su papá había muerto y la heredó a ella.

        La «Niña Conchita» nada más venía a pasar las vacaciones aquí, y dicen que casi todo el día andaba con su hábito de monja, hasta cuando se sentaba a hablar de negocios con los administradores o cuando salía con ellos a supervisar cosas de la hacienda. Pero también dicen que siempre al mediodía y en la media noche se ponía ropa normal porque quería ir al templo como mujer y no como religiosa. Pero la verdad es que ella quería encontrarse con su amor, o al menos recordar los momentos felices que vivió con él. De la casa cruzaba por el puente, luego el arco y se quedaba en el pasadizo, como si ahí estuviera el peón esperándola. Dicen que la oían llorar y es por eso que su ánima todavía se aparece en ese mero lugar a esas horas.

         Lo que no sabemos es qué pasó con el peón ni con el hijo que seguramente engendró la «Niña Conchita». Eso nadie lo cuenta porque no se sabe, pero una se puede imaginar que el conde mandó matar al peón o él mismo lo ha de haber matado porque desgració a su hija. Y del niño, o sea el nieto del conde, quién sabe. Habrá nacido y de seguro lo habrán dado en adopción a una familia de México porque ese secreto tenían que guardarlo muy bien, pero los secretos por muy secretos que sean siempre se saben, y ya ve, de este mismo secreto estamos hablando ahora.

PrintEsta leyenda fue publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. Tomo I. Grandes latifundios virreinales. 2012.

Puedes ver más sobre este libro siguiendo este enlace:

Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. Tomo I.

Mitos y leyendas potosinas: Un antiguo pueblo debajo del cerro Coronado

UN ANTIGUO PUEBLO DEBAJO DEL CERRO CORONADO

Leyenda escuchada en Cañada Verde, municipio de Charcas, S.L.P.

En muchas partes del mundo existen relatos de pueblos fantásticos que contienen elementos convencionales para este tipo de mitología: cueva, pueblo ignoto y trasposición o alteración perceptual del tiempo, dígase sensorial y /o también física. En la región del Altiplano se cuentan varias historias con características similares, como veremos en este ejemplo.

(Puedes leer otro relato similar siguiendo este enlace: )

Desde hace muchos años han platicado que debajo del cerro Coronado hay un pueblo, que es como un pueblo encantado. Cuentan de un pastor que se metió por una cueva que encontró, pero antes de meterse dejó amarradas Carcajo de vaca - Foto de Homero Adamelas vacas ahí afuera en los mezquites y se metió. Cuando salió, las vacas ya eran puro esqueleto. Según él, pensó que se había metido nomás un día, pero más bien parece que fueron muchos años los que estuvo adentro. Ya cuando regresó a su casa no encontró a nadie de sus gentes y luego les platicaba a los vecinos que en ese pueblo debajo del cerro Coronado había muchos indios. Dijo que era un pueblo muy bonito, pero que no se quiso quedar ahí porque no les entendía a los indios cómo hablaban. Dijo que supo que eran indios porque se vestían con pieles de animales y todos andaban con arcos y tiraban con flechas.

Mitos y leyendas potosinos: Abrieron una de las puertas del infierno

ABRIERON UNA DE LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Leyenda de Villa Juárez, SLP

 

Bien sabemos que muchas anécdotas pueden convertirse en leyendas con el paso del tiempo, y más, si hay un acontecimiento trágico implícito. Cuando existen testimonios del suceso, se registra por lo menos una versión oficial, pero la voz popular, tarde o temprano, enriquece la historia a su manera para hacerla más dramática.

Un mal día de noviembre de 1972, en el municipio de Villa Juárez ocurrió una de las peores catástrofes jamás registradas en la historia del estado. Cuando el mineral de azufre, Guaxcamán, Villa Juárez, SLP - Homero Adame (10)Guaxcamá, estaba en pleno apogeo de producción, una tarde explotó. Cuentan que era sábado y había una boda muy concurrida en el poblado. Muchos mineros disfrutaban del convite, pero al parecer los del turno vespertino se encontraban laborando dentro de la mina. Al momento del terrible accidente, toda la gente en el exterior alcanzó a huir, pero de los trabajadores que se hallaban en el interior nada se supo; nadie se atrevió a meterse a los socavones, ya que cualquier labor de rescate hubiera resultado prácticamente imposible.

El pueblo de Guaxcamá no era pintoresco, pues fue construido en la década de los años 50’s del siglo pasado, con arquitectura moderna para la época; existían casas, oficinas, almacenes, una plaza, una iglesia, una escuela y una cancha deportiva. Algo muy extraño es que el fuego abrasó el suelo al grado de derretirlo, sin embargo, las construcciones sufrieron pocos daños y quedaron marcadas en grado mínimo por las llamas, aunque en la actualidad se encuentran en ruinas por el abandono.

Son muchas las versiones del motivo de la explosión de la mina. El veredicto oficial señaló que fue debido a un corto circuito, mientras que otras fuentes echaron la culpa a unos mineros desprevenidos que al parecer prendieron una antorcha donde había gases acumulados. Lo cierto es que durante varios meses, según testimonios de vecinos de la ex hacienda de Guascamán, de Villa Juárez e incluso de Cerritos, el fuego que salía de la boca de la mina podía verse a varios kilómetros de distancia.

Sin embargo, Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (6)una de las versiones con mayores matices de leyenda dice que los mineros habían estado excavando en profundidades insospechadas y tuvieron miedo de seguir, pues las rocas sonaban huecas, no eran sólidas y, además, se percibía un olor mucho más fétido que el azufre. Era viernes y al terminar su turno, los trabajadores explicaron a los ingenieros que tenían un mal presentimiento y que sería mejor continuar por otro socavón.

Pero los jefes no aceptaron excusas; argumentaron que requerían mayores cantidades de azufre porque la compañía había ordenado incrementar la producción. Entonces, obligaron a los trabajadores del turno vespertino de aquel sábado aciago a que avanzaran con las labores de extracción. Sólo algunos mineros se negaron a bajar a ese punto e incluso amenazaron con ponerse en huelga –ellos fueron los que vivieron para contar la tragedia y dar su versión de los hechos. Según esto, al momento en que los compañeros que andaban en las profundidades de la tierra y le pegaron con el pico a una roca muy blanda, se abrió una de las puertas del infierno y en ese mismo instante la catástrofe empezó.

 Book by Homero Adame

Esta leyenda fue publicada en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

Algo más sobre Guaxcamá y Villa Juárez

Este territorio estuvo habitado por la tribu guascamas o guascanes –consanguíneos de los huachichiles–, aunque algunas versiones afirman que eran tének quienes vivieron ahí. Los primeros españoles llegaron en 1643 y fundaron la congregación de Santa Gertrudis de Carbonera. En el año de 1829 recibió la categoría de villa y mucho tiempo después, el título de cabecera municipal, con el nombre de Carbonera. En 1928 se cambió su nombre oficial por el de Villa Juárez.

Sus nombres históricos se originan de lo siguiente: Santa Gertrudis, por ser la patrona de la localidad, cuya fiesta se celebra el 16 de noviembre, además de ser la protectora de los carboneros; Carbonera, porque en los alrededores se explotaba el Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (11)carbón vegetal a gran escala, y Villa Juárez, en honor al Benemérito de las Américas.

Guaxcama se localiza a 3 km de la ex hacienda Guascamán y ésta a 14 km de Villa Juárez, por un camino pavimentado.

Mitos y leyendas de Coahuila: La fundación de Saltillo

LA POSIBLE FUNDACIÓN DE SALTILLO SOBRE UN ADORATORIO PREHISPÁNICO

Leyenda de Saltillo, Coahuila

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Como suele suceder en muchos lugares, los lingüistas no terminan de ponerse de acuerdo en la etimología del nombre de alguna ciudad, mientras que los historiadores tienen sus diferencias acerca del origen de la misma. Tal es el caso de Catedral de Saltillo - Homero AdameSaltillo, pues existen muchas versiones sobre su fundación exacta, algunas de la cuales incluso rebasan, en ocasiones, el aspecto histórico para caer en la leyenda. (de Homero Adame)

Una de las tantas versiones dice que cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, se sorprendieron mucho de encontrar un territorio por demás desértico, pero se les hizo muy extraño que los nativos defendieran ferozmente la cima de un cerro. Como aquellos españoles eran muy voraces y lo único que buscaban era oro, plata o cualquier yacimiento, tal vez pensaron que los nativos (¿quiniguas o huachichiles?) escondían en ese cerro sus riquezas. Por su parte, los misioneros pensaron que seguramente los indígenas estaban protegiendo un adoratorio consagrado a sus dioses. Así, unos llevados por la ambición y otros con la excusa de cristianizar a los “herejes”, terminaron matando a los aguerridos quiniguas o huachichiles, pero con la ayuda de los tlaxcaltecas.

Cuando finalmente los españoles se Saltillo, Coahuila - el Santo Cristo del Ojo de Agua - foto de Homero Adame (1)apoderaron del cerro en cuestión, se percataron de que era un ojo de agua lo que defendían los nativos y no la entrada a una mina de plata u oro. El verdadero tesoro de aquellos pobladores era el agua, lo más preciado en el desierto. Para sacar provecho de esta circunstancia, y también poder subyugar a los indígenas con una nueva religión, los conquistadores levantaron en ese cerro la capilla del Santo Cristo del Ojo de Agua, lo que se supone fue el origen de la fundación de Saltillo.

El hecho de que el agua brotara, y siga brotando, en lo alto de un cerro, fue visto por aquellos españoles como un milagro del Cristo, pero también hay versiones que dicen que esto se debía a la magia de un chamán huachichil o quiniguas y que por eso los nativos tenían ahí un adoratorio.

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Mitos y leyendas de todo México - Portada en blogsUna versión de la leyenda del Santo Cristo del Ojo de Agua se incluyó en el libro Mitos y leyendas de todo México, de Homero Adame, publicado por Editorial Trillas. Dicho libro está a la venta en cualquiera de las librerías de Trillas. Se puede conseguir también a través de su tienda en línea siguiendo este enlace:

Mitos y leyendas de todo México en Editorial Trillas

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El primer milagro de San Francisco de Asís

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Esta leyenda, recopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Tomo I – Grandes latifundios virreinales

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS. TOMO I.

Grandes latifundios virreinales

 

Por fin se ha publicado el tomo I de la serie de libros sobre las historias y leyendas de las haciendas del Altiplano. La investigación inició en 2009, con un apoyo del FECA (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes) y ha dado como resultado dos tomos publicados, este de “Grandes latifundios virreinales” y otro “De la Independencia a la Revolución”.

Para este libro fueron seleccionadas 25 haciendas consideradas como algunos de los latifundios más extensos en la época virreinal en el Altiplano (regiones desérticas de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas). Las haciendas en el tomo I son las siguientes:

  1. Hacienda de Albarcones, municipio de Doctor Arroyo, Nuevo León
  2. Hacienda de Bocas de Maticoya, municipio de San Luis Potosí, S.L.P.
  3. Hacienda de Carbonera, municipio de Matehuala, S.L.P.
  4. Hacienda de Cerros Blancos, municipio de Mier y Noriega, Nuevo León
  5. Hacienda de El Carro, municipio de González Ortega, Zacatecas
  6. Hacienda de Espíritu Santo, municipio de Pinos, Zacatecas
  7. Hacienda de Guanamé, municipio de Venado, S.L.P.
  8. Hacienda de Illescas, municipio de Santo Domingo, S.L.P.
  9. Hacienda de La Boca, municipio de Villa de la Paz, S.L.P.
  10. Hacienda de La Cocinera, municipio de Villa de Ramos, S.L.P.
  11. Hacienda de La Poblazón, municipio de Catorce, S.L.P.
  12. Hacienda de Laguna Seca, municipio de Charcas, S.L.P.
  13. Hacienda de Las Antonias, municipio de Bustamante, Tamaulipas
  14. Hacienda de Las Cruces, municipio de Moctezuma, S.L.P.
  15. Hacienda de Nuestra Señora de La Soledad, municipio de Aramberri, Nuevo León
  16. Hacienda de Peotillos, municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.
  17. Hacienda de Pozo del Carmen, municipio de Armadillo, S.L.P.
  18. Hacienda de Presa de Guadalupe, municipio de Saltillo, Coahuila
  19. Hacienda de Punteros, municipio de Salinas, S.L.P.
  20. Hacienda de San Agustín de los Amoles, municipio de Guadalcázar, S.L.P.
  21. Hacienda de San Francisco de El Potosí, municipio de Galeana, Nuevo León
  22. Hacienda de San Juan Bautista de Cedros, municipio de Mazapil, Zacatecas
  23. Hacienda de San Rafael de El Salado, municipio de Vanegas, S.L.P.
  24. Hacienda de Sierra Hermosa, municipio de Villa de Cos, Zacatecas
  25. Hacienda de Solís, municipio de Villa de Guadalupe, S.L.P.

 

La estructura del libro es la siguiente para cada hacienda:

  • Ficha introductoria que menciona la ubicación de la hacienda, el municipio, el giro económico y las distancias a la cabecera municipal y a la capital del estado.
  • Ficha con descripciones arquitectónicas del casco de la hacienda y sus condiciones actuales.
  • Ficha o reseña histórica que menciona fechas de fundación, nombres de dueños en distintas épocas y eventos relevantes que fueron consignados por la historia documentada.
  • Un apartado de historia oral con anécdotas o datos históricos que no fueron documentados, pero siguen contándose.
  • Una o dos leyendas que tienen a la hacienda (el casco) como escenario.
  • Varias fotografías de la hacienda.

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Este libro, así como el Tomo II, están a la venta en los siguientes lugares:

En San Luis Potosí

  • Archivo Histórico del Estado “Lic. Antonio Rocha” (Arista No. 400 – Centro)
  • Educal (en el Centro de las Artes)
  • Librería Anticuaria Eguiara (calle Díaz de León 300, Col. Centro)
  • Librería Don Quijote
  • Librería Española – Enlace a su Tienda en línea
  • Librería Gutenberg (Calle Tomasa Estévez 745)
  • Librería Ochoa
  • Librería Universitaria de la UASLP
  • Mi Librería
  • Revistería La Vibra (junto al hotel Real Plaza)
  • Tienda “Detalles e Impresiones” (Calle Escobedo 225 – frente a la Plaza del Carmen)

En Matehuala

  • Librería Universitaria de la UASLP (calle Escobedo 1103)
  • Papelerandia (calle Juárez 602 sur)
  • Papelería Santa Clara (calle Hidalgo 419)
  • Papelería Tristan (calle Juárez 520)
  • Restaurante El Mezquite (frente al hotel Las Palmas)
  • Tortas Las Sevillanas

En Real de Catorce

  • Centro Cultural “Casa de Moneda”
  • La Antigua (enfrente de la plaza)

En Salinas, SLP

  • Centro Cultural de Salinas
  • Librería Padre Pío (calle Treviño No. 3)

En Monterrey, NL

  • Librerías La Ventana (en sus cuatro sucursales)
  • PubliArte (Vasconcelos 150 Pte – en la Plaza Bosques de San Pedro Garza García)
  • Librería del Museo del Noreste

 En Zacatecas

  • Librería André-A (Callejón Gómez Farías, mejor conocido como Callejón del Santero No. 113)
  • Librería Zacatecas (Ave. Hidalgo 615, enfrente de la Catedral)

También se puede adquirir por este medio. Deja un mensaje en los comentarios y me comunicaré directamente contigo.

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Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Tomo I fue maquetado y diseñado por Susana Cerda. La impresión estuvo a cargo de Fuentes Impresores, S.A. de la ciudad de México. Las fotografías son de Homero Adame y el prólogo fue escrito por la Arq. Begoña Garay.

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Puedes ver y comentar sobre otras haciendas del Altiplano en los siguientes enlaces:

El último encuentro de los desterrados – Cuento de Homero Adame

EL ÚLTIMO ENCUENTRO DE LOS DESTERRADOS

Por Homero Adame

 

Al crepúsculo de una tarde-noche más, de esas tantas que transcurren en Cerro de San Pedro sin que alguien les preste atención, de pronto se vieron centenares de filamentos opacos por aquí y por allá; eran como luces espectrales que sólo los que estuvieron allí las notaron, si acaso aún tenían la facultad de hacerlo. Tales lucecillas brotaron de la nada, pero en puntos específicos de los alrededores: cerros, tiros de minas y socavones, casas abandonadas, de alguna esquina, de la iglesia de San Pedro, del templo de San Nicolás, del arroyo siempre seco, detrás de alguna piedra o mogote y, por supuesto, de los rumbos del panteón. Avanzaron las lucecillas sin prisa hasta convergir en la Capilla de San Nicolás en Cerro de San Pedro, SLPexplanada frente al templo de San Nicolás. Se saludaron cordialmente, sin recelos ni alegría.

Entre el numeroso grupo estaban la mujer de negro que solía merodear la puerta del templo, los encomenderos españoles, el sacerdote decapitado, los accidentados de la carreta despeñada, el borracho que murió al caer en un tiro de mina, los colgados del mezquite, el apuñalado de la cantina, algunos indios huachichiles, la niña violada y descuartizada, el muchacho que se quitó la vida por despecho, los fusilados, el peluquero envidioso, la mujer de blanco, el barrenador, los mineros que jamás fueron rescatados, el anciano que murió en completa soledad, los gavilleros y también el ánima de aquel infeliz que fue asesinado y sepultado encima de un baúl repleto de joyas y monedas de plata. Y sobre la escalinata de la antigua escuela, se encontraba nada menos que el convocante de tan inédito concilio: el temido y legendario Grafes.

“Amigos, vecinos, viejos conocidos y ánimas todas del mismo peregrinar en este valle sin lágrimas –dijo el Grafes, en tono solemne cuando todos estaban ya reunidos–. Agradezco que hayan aceptado venir a esta convención, a pesar de que algunos de ustedes fueron enemigos en vida o creen tener cuentas pendientes. Creo que saben cuál es el propósito de congregarnos aquí esta noche, por única vez, y me gustaría que todos y cada uno de ustedes dieran su opinión y, de tal modo, llegar a un acuerdo mutuo”.

“Con todo respeto, mi estimado Grafes, yo pensé que iba haber baile y música y por eso he venido –dijo el ánima del borracho, con palabras entrecortadas– pero si me explican con todo respeto por qué estamos aquí sin músicos ni mezcal, pues yo también tengo derecho a dar mi opinión”.

“Claro que algunos músicos estamos aquí –dijo uno de ellos–, pero no nos invitaron a una fiesta y ni instrumentos tenemos ya”.

“Estamos aquí porque ya no tenemos nada que hacer en este lugar ni tampoco hay cristianos que se asusten –dijo la mujer de blanco, y se oyó un murmullo de muchos espectros como en avenencia–. Desde hace mucho tiempo ya nadie nos ve, ya nadie cree que nuestras ánimas existen”.

“Mi alma no ha podido descansar después de tantos siglos –dijo el encomendero español–. No pasa día del Señor sin que mis culpas me atormenten por haber tratado mal a tantos infelices. No encuentro perdón y dudo que este cónclave sea para perdonarme a mí o a cualquiera que en vida cometió algún delito”.

“Todos son perdonados por la misericordia del Señor, hijo mío –le respondió al encomendero el sacerdote decapitado–. Sólo arrepiéntete de tus pecados y tu alma quedará absuelta”.

“¿Y nosotros de qué tenemos que arrepentirnos si nuestra única falta fue no haber querido trabajar como esclavos en esas minas del demonio y por eso se nos acusó de revoltosos” –preguntó uno de los colgados del mezquite.

“Yo me he arrepentido una y otra vez por haber sido tan envidioso y adúltero. Sentía que ustedes me hacían menos y como venganza enamoré a sus mujeres. Y pese a mi arrepentimiento, no encuentro misericordia de nadie –reclamó el peluquero envidioso.

Y así transcurrieron las primeras horas del concilio, en esa noche como cualquier otra, pero especial y diferente por las circunstancias. Los pocos habitantes del pueblo ya dormían y los que no, estaban en sus casas viendo televisión o escuchando música a todo volumen sin que esto alterara la tranquilidad de los demás y menos la de las ánimas reunidas en la explanada, como tampoco ni vivos ni muertos se sentían perturbados por el ocasional estruendo de la dinamita a lo lejos. Las lechuzas que habían estado sobrevolando, finalmente se posaron en un pirul para estar atentas a la conversación.

Todas las ánimas presentes hablaron de sí mismas, de sus “vidas”, del tormento de no poder encontrar descanso, de saber que aun habiendo sido sepultados sus cuerpos en camposanto seguían penando entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En un momento determinado, el encomendero dijo a los huachichiles, en tono que denotaba odio ancestral.

“¿Y vosotros, indios desterrados, tenéis algo que aportar a este cónclave? ¿Acaso no habéis aprendido el castellano en todos estos años de vivir como ánimas chocarreras?”.

“Siempre rejegos, hasta en el purgatorio” –murmuró el sacerdote decapitado.

“Idioma castellano o cualquier otro es innecesario para comunicarse entre espíritus –respondió uno de los huachichiles, como portavoz de sus compañeros–. Rejegos sí hemos sido porque jamás hemos creído en símbolo de cruz ni en figura de hombre lacerado, porque cruz no salva a nadie como no ha salvado a sacerdote intrigoso y murmurador. Desterrados no somos como ustedes porque ésta ha sido nuestra tierra y será hasta fin de tiempos. Ánimas chocarreras no somos porque aquí seguimos viviendo y deben todos saber que aceptamos venir a asamblea convocada por Grafes por curiosidad de saber si ya se van ustedes para siempre”.

“Que Dios los oiga y ya nos permita irnos para siempre –dijo la mujer de negro–. Aunque rezo y rezo por ese momento, mi alma no se va lejos de la bendita capilla de San Nicolás.

“Los rezos no sirven para nada –dijo uno de los gavilleros, quien fue secundado por el peluquero envidioso, por el apuñalado de la cantina y por varias ánimas más–. En vida muchos de nosotros nos arrepentimos, rezamos y hasta nos santolearon en el lecho de muerte, y qué sucedió. ¡Nada! Seguimos pagando nuestras culpas.

“A mí, sin haber pecado, también me pusieron los santos óleos, me dieron cristiana sepultura en el panteón, me hicieron todas las misas y debí haber encontrado descanso. Han pasado más de 150 años y sigo aquí, merodeando la nada, acaso esperando encontrar a mi asesino para vengarme” –chilló el ánima de la niña que fue violada y luego descuartizada.

“El sacerdote se negó darme cristiana sepultura, no ofició una misa de cuerpo presente para mí, no me puso los santos óleos ni me pasó los sahumerios –dijo el muchacho despechado–. Explicó a mis padres que yo era un ser maldito, una vergüenza para la santa iglesia, y sus palabras provocaron que ellos se vieran obligados a enterrarme afuera del panteón. Si mi final fue un tormento, más mi eterna búsqueda del perdón.

“Ojalá que al menos hubiera alguien que se tomara el tiempo de venir a dejar flores y ofrendas en nuestros sepulcros durante los Días de Muertos –se lamentó el anciano que falleció en completa soledad–, pero ni eso queda en este pueblo que fue olvidado por la gracia divina”.

“Ya dejen de estar quejándose –dijo el infeliz que fue asesinado y sepultado encima del baúl lleno de monedas de plata–. Mi ánima está atrapada en una tumba deshonrosa y clandestina porque mi patrón me dejó allí para que cuidara su tesoro. Él se largó de aquí y sólo Dios sabe si su ánima ande penando en San Luis o en otra parte, pero acá jamás regresó y me dejó atrapado, aunque la tumba luego haya sido profanada y mis huesos regados, pateados y vueltos a enterrar. Y así como yo, todos estamos aquí atrapados porque este pueblo está más muerto que nosotros y no nos deja salir para encontrar descanso.

Este comentario dio un giro importante a la conversación del concilio. Recordaron las épocas de bonanza, cuando había vida, alegría, dinero y trabajo a raudales. Recordaron también el abandono y la ruina, cuando hasta los gambusinos se fueron para jamás volver. No pasaron por alto evocar las animadas fiestas patronales del 29 de junio y los convites del pasado, además de señalar que las del presente solían estar muy desangeladas. Hablaron de los visitantes ocasionales, esos que llegan a pasear un rato, curiosear e irse; de los festivales culturales que algunas personas enamoradas del pueblo y de su pasado histórico organizan para reavivar su grandeza o para impedir que sea destruido por la minera canadiense.

Al mencionarse la Impacto de la minera canadiense en Cerro de San Pedro, SLPminera, todos voltearon a mirar al Grafes, esperando un comentario suyo, pues cayeron en cuenta de que había estado observando silenciosamente durante toda la velada. Nada dijo entonces, pero se dio otro giro a la conversación y no hubo un solo presente que estuviera de acuerdo con las nuevas formas de minería o de vida. Sin embargo, el tema se prestó a discusión, ya que algunos afirmaron que la presencia de esa compañía minera y de los trabajadores había traído una nueva dinámica a Cerro de San Pedro, dinámica de actividad, de renacimiento y, acaso, de una nueva bonanza, mientras que otros se quejaron porque, según su opinión, los trabajadores venidos de lejos en nada beneficiaban al pueblo, como tampoco lo hacía la minera, que si algo había hecho era simplemente perturbar el descanso de las ánimas.

“¿Cuál descanso?” –interpelaron los accidentados de la carreta despeñada y los que habían muerto fusilados–. “Nunca han descansado nuestras ánimas y esa gente nueva en nada beneficia ni tampoco altera nuestro aburrimiento, o mejor dicho, nuestra zozobra”.

“Ningún descanso –apoyó uno de los mineros cuyo cuerpo jamás fue rescatado después de una explosión en la mina–. Lo peor para nuestra desgracia es que hace poco una de esas enormes máquinas que andan haciendo un boquetón a cielo abierto descubrió nuestros huesos, los removió, los aplastó y siguen y seguirán perdidos entre cúmulos de tierra y jale. Nuestra última esperanza de cristiana sepultura y descanso eterno se esfumó para siempre”.

El barrenador exhaló un suspiro lastimero y pidió perdón a sus compañeros por haber sido el causante de sus muertes. Éstos dijeron que nada había que perdonar porque fueron gajes de su oficio y que ni siquiera el Grafes hubiera podido ayudarlos. En eso, a lo lejos se escucharon varios aullidos de coyotes. Pronto amanecería y ese singular encuentro llegaría a su fin. Fueron el barrenador, un gambusino y los huachichiles quienes pidieron al Grafes que expresara su opinión o diera sus conclusiones, si acaso las tenía.

“A estas alturas de casi la madrugada todos ustedes ya saben exactamente por qué estamos aquí –dijo el Grafes, por fin–. A todos y a cada uno de ustedes los conozco desde que llegaron a Cerro de San Pedro; he estado en esta tierra desde antes que nacieran. Me conocen como Grafes, como Jergas, como el Gris, como el Espíritu de la mina. Unos creen que soy benefactor y otros me temen. Soy anterior a la fe cristiana, anterior a los huachichiles, anterior a cualquier memoria que de aquí se tenga. No soy ánima en pena porque nunca he nacido ni he tenido cuerpo que haya muerto, aunque algunos crean que soy el fantasma de un minero que perdió su vida en un accidente. Lo más aproximado es decir que soy el espíritu de esta tierra, más que de las minas ya explotadas, ahora vueltas a explotar o aún por descubrir.

“Por ser el espíritu de esta tierra los llamé a esta asamblea para decirles que ya también he perdido el ánimo de seguir aquí, porque todo tiene un inicio y todo llega a su fin. No recuerdo cuándo llegué ni quién me ordenó que me quedara a velar por el bienestar del territorio y sus moradores, pero sé que mi tiempo está a punto de concluir y que otro espíritu para esta tierra habrá de ocupar mi lugar.

“Han de saber que también he perdido el ánimo de seguir aquí porque estas nuevas formas de minería son inauditas y más destructivas, son mezquinas y depredadoras; no respetan a nada ni a nadie, extraen todo lo que pueden y cuando las compañías se van, lo único que dejan es un páramo y los mantos envenenados. La bonanza es efímera y más temprano que tarde se irán esas compañías con sus maquinarias a alterar la paz o el devenir de otras ánimas en otro lugar. Para entonces, Cerro de San Pedro, que de cerro ya sólo el nombre le queda, no será ni pintoresco ni atractivo para nadie.

“Estamos aquí reunidos porque esto quería decirles, como también para decirles que el pueblo no tiene atrapado a nadie; son las culpas personales, los remordimientos, las muertes violentas y sus desenlaces lo que los tiene a ustedes atrapados. Y en breve, cuando tres coyotes canten su plegaria al primer rayo de sol que aparezca en el horizonte, será el momento que muchos de ustedes han esperado por décadas o siglos. Se abrirá la puerta de los tiempos y podrán irse para encontrar el ansiado descanso. La decisión es propia y les deseo mucha suerte a todos” –concluyó el Grafes y volvió a su silencio.

Hubo animación e incredulidad en el ambiente. Ninguna de las ánimas sabía qué hacer o decir. ¿Cómo prepararse para partir? ¿Podrían llevarse algo? ¿Pero qué? ¿Podían irse juntos o debían hacerlo por separado? Esas luces espectrales se movían de un lugar a otro en la explanada, como dando vueltas o círculos frenéticos. Hasta las lechuzas alzaron el vuelo y revolotearon en círculos también. Es posible que ellas quedaran liberadas del influjo, si acaso estaban atrapadas por igual.

Los colores de la aurora se hicieron cada vez más intensos en el oriente. El silbato de la minera se escuchó a lo lejos. El pueblo comenzaba a despertar para tener un día más en su monótono devenir. Justo cuando asomó el primer rayo de sol, tres coyotes aullaron en el horizonte. Una fuerte racha de viento se dejó sentir, cobrando fuerza para tornarse en remolino sobre la explanada. Las pocas personas que ya andaban en las calles se santiguaron.

La luz del sol irradió sobre el pueblo de San Pedro. La gente y los mineros por igual intuyeron que hoy sería un día diferente o tal vez todo sería diferente a partir de hoy.

En pocos segundos nada quedó en aquella explanada, ni siquiera el recuerdo de un encuentro inusual de ánimas desterradas. Sólo los espíritus de los antiguos huachichiles regresaron al monte para seguir viviendo en armonía con su entorno intangible.

Este cuento, de Homero Adame, fue el ganador en el 2do Concurso de Cuento Corto convocado para el Onceavo Festival Cultural de Cerro de San Pedro, 2012.

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Mitos y leyendas de Nuevo León: Una sirena

UNA SIRENA

Leyenda de Salinillas, municipio de Anáhuac, N.L.

[…] No, mire, que yo sepa no cuentan historias así acá en Anáhuac. Es que usted sabe qu’este pueblo es muy nuevo y munchos [sic] de los que vivimos aquí llegamos de otra parte; al menos los más grandes, porque los chamacos ya nacieron aquí –manifiesta la Sra. Lupita Briones. Lo que yo sí sé es de una plática –una leyenda, ¿vedá?– que todavía platican de quesque una sirena, pero eso es allá en [la laguna de] Salinillas. ¿No conoce p’allá? Ah, entonces ora que vaya p’allá pregunte pa’ que se desengañe.

Mire, esa leyenda es de qu’en la laguna vive una sirena, o sea una chamaca jovencita de a tiro, pero con el cuerpo de pez de la cintura p’abajo y cuerpo de chamaca de la cintura p’arriba. Dicen qu’era una chamaca así normal pero que se volvió sirena porque se metió a bañars’en mero Jueves Santo y es que, según eso, bañarse ahí en Jueves Santo no es bueno. Yo la meritita verdad no creo que haiga sido cierto porque nosotros hemos ido en Semana Santa y las sobrinitas mías se meten a bañarse y no les pasa nada, ¿eh? Pero lo que yo sí creo es que a lo mejor esa chamaca traiba algún pecado y Dios Nuestro Señor la castigó. Entonces por eso ya’stá así como sirena, ¿verdad?

Una vez que vinieron unos familiares de Monterrey, todos los muchachos se fueron a Salinillas a pescar –fue hace como tres años en mera Semana Santa. Cuando volvieron el sábado –traiban harto pescado– dijeron que habían oido [sic] que ya pardiando oyeron a una chamaca qu’estaba cantando y tocando una guitarra, pero que nadie la pudo ver porque parece qu’estaba allá como en un cacho de tierra (isla) en medio de la laguna. Luego los muchachos de aquí ya les platicaron a los familiares d’esta historia de la sirena porque, ha de saber usted, dicen que una vez, hace munchos años, fueron unas gentes en Semana Santa también y andaban pescando en lancha y parece que se bajaron a ese cacho de tierra que le digo pa’ descansar. Ai s’estuvieron hasta que bajó el sol y cuando regresaron a la lancha ya no estaba la guitarra que llevaban. O sea qu’ellos dijeron que la sirena les robó la guitarra porque antes d’eso dicen que nomás cantaba ella, pero sin guitarra, y desd’entonces que ya canta con guitarra.

Explicación de Homero Adame sobre el motivo de la sirena

 Los orígenes del mito de la sirena se pueden rastrear desde tiempos del Antiguo Testamento en Caldea y Babilonia, y más adelante en la antigua Grecia. Sin embargo, su expansión se debe al folclor de los pueblos marítimos europeos, con diversas criaturas sobrenaturales, mitad humanas, mitad peces que viven en el mar.

Para la mitología mexicana este fantástico ser no resulta ajeno. Por ejemplo, los antiguos totonacas creían que la sirena era la dueña del mar y se metía en las norias de los pueblos para luego inundarlos y así extender sus dominios. Un mito nahua indica que una de las criadas de Tonatiuh, el sol, era precisamente Acíhuatl, una criatura mitad mujer y mitad pez. Entre las etnias vivientes encontramos que los tepehuas (nahuas del estado de Guerrero) y los mayas chortíes consideran a la sirena como una deidad negativa.

En la actualidad, y más en esta región noreste del país, hay una creencia muy generalizada en la cual se explica que las sirenas son el efecto de un castigo divino, como puede ser el bañarse en un río o un lago durante ciertos días de la Semana Santa.

Esta leyenda salió publicada en el libro de Homero Libro de leyendas de Homero AdameAdame Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León. Editorial Font. Monterrey, N. L. 2005.

La edición, con fotografías de Homero Adame, estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki; el diseño editorial lo hizo Beatriz Gaytán Reyes, con fotografías de Homero Adame, y las correcciones estuvieron a cargo de Mary de Lara.

Los nacimientos en México

LA TRADICIÓN DE LOS NACIMIENTOS EN MÉXICO

Al llegar la temporada navideña, algo que resalta de inmediato son las decoraciones que observamos por doquier. Aunque variados en gusto, tamaño, color y forma, los motivos son muy similares entre sí, pero la intención es levantar siempre el espíritu de la Navidad.

Existen varias formas de mostrar ese espíritu, y podríamos diferenciar cuatro entre muchas otras:

  • La decoración comercial: la cual se distingue por todos los objetos navideños que se colocan en los aparadores de las tiendas, con el afán de atraer clientela. Este tipo de ornamentación tiene un amplio contenido de motivos, aunque los nacimientos cada vez van siendo menos, ya que cuestan tiempo y trabajo. Por lo tanto, al adoptar ideas extranjeras, los comercios utilizan pinos y nieve artificiales, Santa Clauses y muchos otros objetos burdos de plástico, sin que la clientela o el paseante común y corriente objete en lo más mínimo.
  • La decoración pública: ésta, que se exhibe en plazas y edificios de gobierno, manifiesta un sincretismo de motivos: pinos naturales o artificiales, nacimientos y cajas vacías envueltas en papel de temporada. Por lo general este tipo de ornamentación es grande y bien puesta, con figuras de tamaño natural (o incluso mayores) y muy atractiva para todo tipo de transeúnte.
  • La decoración familiar: este grupo en sí ofrece tres tendencias fundamentales:

a) aquellos que han sido absorbidos por lo extranjerizante, con pinos naturales o artificiales, esferas y adornos fantásticos, incluyendo los Santa Clauses de plástico;

b) los que sincretizan los elementos, como en el mencionado sector público y

c) quienes siguen la tradición del nacimiento, aunque de una manera un tanto mestiza. Aquí podemos mencionar que existen dos tipos de familias: 1. las que ponen un nacimiento pequeño, acorde al espacio de la casa o al presupuesto familiar, y 2. aquéllas que, sin escatimar tiempo, dinero y esfuerzo, aún expresan su espíritu navideño con nacimientos monumentales, en ocasiones destinando toda una habitación de la casa para tal efecto.

  • Y la decoración religiosa: Por último tenemos los nacimientos religiosos; los que se encuentran en las iglesias. Éstos, en muchos casos, son obras extraordinarias por su tamaño, forma y representaciones iconográficas, en las cuales se denota el apego al costumbrismo, el buen gusto y el interés de los clérigos por dignificar un momento tan solemne dentro de la idiosincrasia y el calendario ritual cristiano. Salvo algunas familias que se apegan a la tradición, en los templos es donde se conserva la costumbre de “acostar” al ni o hasta el día de su “nacimiento”. Jamás lo hacen antes, como ya se ha hecho rutina en la mayoría de los casos.

De acuerdo con la leyenda, el origen del nacimiento se remonta a la época de Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís, quien fue el primero en montar un nacimiento viviente para ejemplificar el natalicio de Jesús. La fecha exacta es desconocida, pero pudo haber sido en el año de 1223. Ya habiendo fundado la orden franciscana, él recorría las poblaciones de su natal Italia con el objetivo de predicar la palabra de Dios. En ese invierno de 1223, mientras andaba cerca de Rieti, lo sorprendió la Navidad en la ermita de Greccio; siendo ahí donde se inspiró y reprodujo el nacimiento del niño Jesús. Ayudado por otros clérigos, construyó una casita de paja, un portal y un pesebre, e invitó a todos los lugareños a reproducir la escena viviente, con José y María, el niño naciente, los pastores y hasta un buey y un burro para complementar la escena.

Cuando por fin se arraigó esta tradición en Europa, por mucho tiempo se hizo con nacimientos –o belenes– vivientes, principalmente en los recintos religiosos, hasta que poco a poco se fueron elaborando figuras e iconos y se expandió a los hogares de los fervientes cristianos. Se cree que el primer nacimiento hecho con figuras de barro se construyó en Nápoles, también en Italia, a fines del siglo XV. A partir de esa fecha, el Rey Carlos III ordenó que la costumbre se extendiera por todo su reino.

Es obvio que con la conquista española, los frailes utilizaron las costumbres navideñas para evangelizar a los nativos de nuevo mundo. Y los belenes jugaron un papel muy relevante porque, además, los naturales de estas tierras fueron adiestrados a elaborar las figuras y motivos.

Cuántos lustros han transcurrido desde aquella enseñanza, y cuántas familias han vivido de esta tradición. Si nos remitimos al presente, descubrimos que en algunas poblaciones del país aún se conserva la costumbre de manufacturar dichas artesanías. Por ejemplo tenemos los angelitos de Tzintzuntzan, Mich.; las figuras de barro de Metepec, Edomex. o de Ameyaltepec y Tolimán, en Guerrero; o los nacimientos miniatura y policromados de Tlaquepaque, Jal.

El nacimiento moderno (la palabra «belén» ha caído en desuso, al menos en nuestro país) combina una serie de elementos bastante discordantes, los cuales no tienen nada que ver con el especulado origen del niño Jesús. Si tomamos en cuenta que éste nació en un lugar de Medio Oriente, sería poco factible pensar que haya sido en un sitio frondoso y verde. Lo mismo ocurre con los pinos que ahora se colocan junto al nacimiento, puesto que esa especie no existe en aquellas áridas tierras del actual Israel. El pino es una tradición que nos llegó de la Europa nórdica a través de los Estados Unidos. Del mismo modo hallamos nopales, magueyes, palmas cocoteras, oyameles, pirules; o animales de diversa índole, primordialmente domesticados y bestias de carga; también podemos encontrar otro tipo de elementos como lanchas de remo, molinos de viento (papalotes) o castillos medievales, por mencionar sólo algunos de los muchos que aparecen en estas decoraciones navideñas, sin olvidar al diablo y sus tentaciones. La figura del demonio puede variar en color y hasta en forma, pero la más convencional es roja con alas negras. Ensayo de Homero Adame.

Muchos nacimientos mexicanos incluyen motivos y estereotipos muy propios de nuestra cultura, lo cual los hace ser bastante pintorescos. Así podemos ver representaciones del cartero, el globero, el aguador, la taquera, el panadero, el organillero, etc., etc. No existen límites ni limitantes para la imaginación. Ah, y otra cosa que sobrepasa lo pintoresco para entrar en el reino de lo absurdo, es el tamaño de algunas de las figuras. No es nada raro encontrar que el Niño Dios sea casi del mismo tamaño que José y María, o mayor que los borregos. O, por el contrario, unos Reyes Magos gigantes y un niño naciente miniatura. Eso no es imaginación; es la falta de ella.

Por otro lado debemos hacer referencia a las luces que decoran los nacimientos. Hoy en día es cada vez más común contar con las guías intermitentes de colores, entre las cuales sobresalen aquéllas con música, cuya tonada absurda, repetitiva y tediosa malhumora a cualquiera. En hogares más tradicionales aún se utilizan las velas de cera o parafina a fin de iluminar los nacimientos o, incluso, los pinos; no obstante, y por razones obvias, aquí se debe tener sumo cuidado para evitar incendios. Ensayo de Homero Adame.

Este efímero arte decembrino puede realizarse con cualquier elemento y material disponible, siendo los más comunes el paixtle, el musgo, la paja y el cartón, aunque también se pueden utilizar rocas, mangueras, láminas o cuanta cosa el creador y su fantasía tengan a la mano. En realidad no hay impedimentos, y lo que en verdad importa es realzar ese espíritu navideño que, desafortunadamente, año tras año se va perdiendo en parte por la ignorancia, en parte por el desinterés y en parte por la falta de tiempo, pues poner un pino es más rápido y no cuesta mucho, ya que los adornos en sí son reciclables, los mismos de años anteriores, posiblemente comprados en oferta fuera de temporada.

En fin, no todo está perdido, y en años recientes han aparecido diversos concursos nacionales, estatales o municipales de nacimientos, con los cuales se pretende reavivar una tradición que engalana la temporada navideña.

Puedes leer sobre algunas tradiciones nadiveñas en este enlace:

Tradiciones navideñas en el Noreste de México

Mitos y leyendas de la Huasteca: Los pakán y los lintsi

Los Pak’an y los Lints’i es una de las 58 leyendas que recopilé en cada municipio del estado de San Luis Potosí para el libro de Mitos, relatos y leyendas de San Luis Potosí que se publicó en 2007. Esta leyenda corresponde a Tanlajás, municipio huasteco con fuerte influencia téenek.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

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Mitos y leyendas de Jalisco: Leyenda de las pinturas en el templo de Flamacordis

LAS PINTURAS DEL TEMPLO DE FLAMACORDIS

Leyenda de Flamacordis, municipio de Mexticacán, Jalisco

¿Si has ido a Flamacordis, allá cerca de Mexticacán pasando Cañada de Islas, a la derecha? –me preguntó el artesano Mario Ruvalcaba, durante una charla que tuvimos en Huiscuilco–.  Es uno de los templos más antiguos que hay por acá, está solito, tiene unas pinturas especiales; si las ves te das cuenta que tienen expresión. Ahí deberías de ir para que las veas. Ahí también tienen la imagen del Niño de Flamacordis, es antiquísimo, mucha gente le tiene fe, pero las pinturas que hay en el templo no se sabe ni quién las hizo.

Platican que hace un chorro de años llegó un indito ahí –cuando el templo tenía frailes fue eso– y les pidió permiso de que si lo dejaban dormir esa noche en la iglesia. Entonces parece que en ese tiempo no querían dejar a nadie que se metiera porque apenas lo acababan de terminar. De todos modos, los frailes le dieron chance y sí se quedó la noche solo en el templo. El indito llevaba nada más un morralito. A la mañana siguiente fueron por él para despertarlo para que se fuera, pero ya no estaba y eso que las puertas estaban atrancadas por fuera, o sea que no había modo de que se hubiera salido. Entonces cuando los padres entraron el templo ya estaba todo pintado, con esos dibujos bien especiales.

Total. Cuentan que fue un milagro divino porque nadie supo jamás quién era ese indito, pero sí dejó esas pinturas que hizo en una sola noche él solito, según cuenta la leyenda, ¿verdad?

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

Viernes de Dolores

LOS ALTARES DE DOLORES

Los altares de Dolores son una tradición que nada tiene de sincretismo, pues fue traída a la Nueva España por los conquistadores e implantada por el catolicismo y arraigada por el gusto muy mexicano (y latino, en general) de festejar bajo cualquier Altar de Dolores en el Centro de las Artes de San Luis Potosípretexto.

Como bien sabemos, la Cuaresma inicia con el miércoles de Ceniza, y el Viernes de Dolores es el que da inicio a la Semana Santa. Para este día se colocan altares dedicados a la Virgen y su dolor por el presentimiento de que su hijo será crucificado; se colocan en iglesias, atrios, plazas y negocios.

Hay lugares que tienen a la Virgen de los Dolores como su patrona, por lo que en este día se celebra la fiesta patronal, con todo el colorido y algarabía que las caracteriza, además de misas, entradas de cera y quema de pólvora para concluir con un baile popular. Texto y fotos de Homero Adame.

Existen otros lugares que tienen muy arraigada la costumbre de levantar altares de Dolores e incluso hacer concursos. En San Luis Potosí tenemos la calle Altamirano (también conocida como la “calle del Buche”), en el barrio de Tlaxcala, donde todo el Viernes de Dolores es día de fiesta. Casi todas las casas exhiben sus altares, ya sea en el exterior o en el interior (si éste es el caso, las puertas permanecen abiertas para que cualquier transeúnte o curioso entre a disfrutar la decoración del altar lograda con mucho esmero).

Hoy es Viernes de Dolores, día de una tradición cristiana muy arraigada en el corazón de muchos mexicanos, día para salir a caminar y disfrutar de los altares que pueden encontrarse por doquier.

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El colorido primaveral de las jacarandas

LAS JACARANDAS Y SU COLORIDO PRIMAVERAL

Después del invierno, largo o corto, gris o soleado, dependiendo de las latitudes, llega la primavera con su explosión de aromas y de colores en diversas tonalidades. Es el tiempo de disfrutar desde las florecillas silvestres hasta los majestuosos árboles que adornan las calles y avenidas. Uno de estos grandes árboles es la jacaranda, que sobresale por sus flores de color violeta o morado-azul, en forma de ramilletes de trompetitas, y nos ofrece su alegría en esta época del año.

La jacaranda o jacarandá, cuyo nombre botánico es Jacaranda mimosifolia y pertenece a la familia de las Bignoniáceas, es una especie nativa de América tropical que requiere de mucho sol y de un tipo de suelo rico en materia orgánica y con buen drenaje. Su floración inicia entre marzo y abril, dependiendo de las condiciones climáticas de la región pues es muy sensible al frío, y puede durar con su singular colorido hasta inicios del verano, siempre atrayendo a los inquietos colibríes y a las alegres mariposas. Sin embargo, todavía en estas fechas de calor logra ofrecernos un espectáculo adicional, efímero y hermoso, cuando al tirar sus flores se forma una especie de alfombra de color lila celeste en banquetas, calles y plazas. Algo similar sucede con otro árbol, el flamboyán (Delonix regia, de la familia de las Cesalpiniáceas), común en los estados del norte donde casi no se dan las jacarandas, y sus flores son de un color rojo escarlata vibrante. Texto de Homero Adame.

Aunque es cierto que la jacaranda crece de manera casi silvestre, también requiere de mantenimiento para conservarse en estado óptimo; por ello, en algunas casas y en jardines públicos la podan para despuntarle sus ramas y remover las que ya están marchitas. Aún así, y dadas sus características, no se le puede dar forma artística como a ciertos arbustos ornamentales.

La jacaranda tiene dos usos principales: el arquitectónico, para adornar y dar sombra en parques y avenidas, así como para darle un toque estético a zonas públicas o áreas residenciales, y el de ebanistería, pues de algunas de las 40 especies de esta familia se aprovecha la madera, de agradable aroma, para hacer muebles finos. Sin embargo, tiene otro uso también, aunque menos conocido, ya que en medicina tradicional se prepara una infusión con las flores contra problemas estomacales.

Así, cuando esos árboles que durante el invierno todavía se miraban sin follaje pero ahora estallan en sus tonalidades de color lila, sabemos que la primavera ha llegado. A partir de entonces, y por varias semanas, disfrutaremos de las flores de las jacarandas y de los azules cielos primaverales que dan un singular contraste.

Leyendas de haciendas: Un fantasma vestido de charro

UN FANTASMA VESTIDO DE CHARRO

(Leyenda de la ex-hacienda La Corcovada, municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.)

Dicen que ahí en la hacienda había algo –y hay–, pero no han sacado más que puro carbón –explica Ignacio Castillo–. Hace varios años yo alcancé a ver a un hombre vestido de charro; andaba todo de negro como de charro. Antes estaba abierto el portón y desde afuera una vez íbamos cuatro amigos y vimos a ese hombre vestido de charro ahí adentro de la hacienda (cuando estaba abandonada).

Nosotros creímos qu’era el que cuidaba la casa, pero no podía ser porqu’el que cuidaba antes ya se había muerto. Del libro de Haciendas del Altiplano de Homero AdameY cuantimás un charro elegante, pos no es pa’ que anduviera cuidando una hacienda abandonada. Eso fue en la tarde y a mí y a los amigos como que nos dio cosa y no quisimos entrarle. Al día siguiente tres de nosotros nos metimos, pero primero tocamos pa’ ver si había alguien, y como nadie salió, entonces nos metimos. Fuimos al punto donde habíamos visto al charro ese que le digo, y mire que ya estaba escarbado. Hallamos puros carbones regados por ahí.

Nosotros creemos que nadie ha sacado el tesoro que debe estar en es’hacienda; dicen qu’es un tesoro muy grande. Lo que sí sabemos es que una vez encontraron los huesitos de un niño chiquito, pero los sacaron y los volvieron a enterrar ahí mismo en un cuartito. Ansina lo hicieron los que hallaron ese cadáver porque pa’ no meterse en líos con la ley, mejor lo volvieron a enterrar.

Notas:

1. Esta leyenda está publicada en el libro Historias y leyendas de haciendas mexicanasHaciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Para ver más sobre esta obra, su contenido, algunas fotografías y adquirirla, si te interesa, sigue este enlace: Libro de Haciendas del Altiplano, tomo II.

2. Puedes leer otra leyenda de una hacienda diferente en el libro siguiendo este enlace:

Libro de “Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas”. Tomo II

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS. TOMO II

De la Independencia a la Revolución – 100 años de esplendor

Ya está publicado el tomo II de la investigación de las haciendas del Altiplano (¡salió antes que el tomo I!). Es el primer resultado de un proyecto de investigación que inicié en 2009, con un apoyo del FECA (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes); para publicarse, con el apoyo del Programa de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Independencia Nacional y Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana.

La estructura del libro es la siguiente:

  1. Una ficha introductoria que menciona la ubicación, de la hacienda, el municipio, el giro económico y las distancias a la cabecera municipal y la capital del estado.
  2. Una ficha con descripciones arquitectónicas del casco de la hacienda y sus condiciones actuales.
  3. Una ficha o reseña histórica que menciona fechas de fundación, nombres de dueños en distintas épocas y eventos relevantes que fueron consignados por la historia documentada.
  4. Un apartado de historia oral con anécdotas o datos históricos que no fueron documentados, pero siguen contándose.
  5. Una o dos leyendas que tienen a la hacienda (el casco) como escenario.
  6. Varias fotografías de cada hacienda.

Para este libro seleccioné 20 haciendas que surgieron con el México independiente, y son las siguientes:

  • Hacienda de Buenavista, en el municipio de Guadalcázar, SLP
  • Hacienda de Cerro Gordo, en el municipio de Tula, Tamaulipas
  • Hacienda de Derramaderos, en el municipio de Villa de Arista, SLP
  • Hacienda de El Canelo, en el municipio de Doctor Arroyo, N.L.
  • Hacienda de El Mezquite, en el municipio de Saltillo, Coahuila
  • Hacienda de Los Patos, en el municipio de Matehuala, S.L.P.
  • Hacienda de Guadalupe, ubicada en El Epazote, municipio de Venado, S.L.P.
  • Hacienda de La Corcovada, en el municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.
  • Hacienda de La Enramada, en el municipio de Moctezuma, S.L.P.
  • Hacienda de La Presita, en el municipio de Villa de Guadalupe, S.L.P.
  • Hacienda de Los Pruneda, ubicada en Potrero, municipio de Catorce, S.L.P.
  • Hacienda de Presa de Guadalupe, en el municipio de Guadalcázar, S.L.P.
  • Hacienda de Sagrado Corazón, ubicada en El Peñuelo, municipio de Galeana, N.L.
  • Hacienda de San Cayetano de Vacas, en el municipio de Doctor Arroyo, S.L.P.
  • Hacienda de San José de Raíces, en el municipio de Galeana, N.L.
  • Hacienda de San Tiburcio, en el municipio de Mazapil, Zacatecas
  • Hacienda de Santa María, en el municipio de Salinas, S.L.P.
  • Hacienda de Santa Rita del Sotol, en el municipio de Cedral, S.L.P.
  • Hacienda de Santa Teresa, en el municipio de Ahualulco, S.L.P.
  • Hacienda de Santiago, en el municipio de Pinos, Zacatecas

Veamos a continuación una página escaneada del libro, correspondiente a la hacienda de Derramaderos:

Puedes ver otra página escaneada y fotografías diferentes de las haciendas incluidas en este libro siguiendo este enlace:

Si deseas leer una de las leyendas incluidas en el libro, sigue este otro enlace:

El libro está a la venta en los siguientes lugares:
En San Luis Potosí:

  • Librería Allende
  • Librería Don Quijote
  • Librería EDUCAL, en el Centro de las Artes
  • Librería Española
  • Librería Gutenberg
  • Librería Ochoa
  • Librería Universitaria, de la UASLP
  • Mi Librería
  • También en Puros Habanos (en sus dos sucursales) y en la revistería La Vibra (junto al hotel Real Plaza)

En Cedral:

  • Papelería Jorgito

En Salinas:

  • Centro Cultural
  • Librería Padre Pío

En Matehuala:

  • Librería Universitaria
  • Papelerandia
  • Papelería “Tristán”
  • Tortas Las Sevillanas

En Charcas:

  • Papelería “La Central” (Calle Hidalgo 118)

En Real de Catorce

  • Centro Cultural

En Linares, N.L.

  • Museo de Linares
  • Revistería Alpha-Omega

En Monterrey, N.L.

  • Publi-Arte (Calzada Vasconcelos)
  • Librerías La Ventana
  • Librería del Museo del Noreste

En Zacatecas:

  • Librería Zacatecas (enfrente de la Catedral)
  • Librería Andrea (Callejón Gómez Farías 113)

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Mitos y leyendas del Altiplano: La zorra

LA ZORRA

(Leyenda de Pozo de Acuña, municipio de Guadalcázar, S.L.P.)

No, eso que usted pregunta del güichote y de los perros aquí no sucede. Nosotros sabemos cuando alguien se va morir porque escuchamos a la zorra cantar. Cuando la zorra canta en la tarde, mire que nunca falta que alguien se muera.

Pero déjeme decirle una cosa, no siempre se muere alguien que vive aquí en el pueblo cuando canta la zorra. También se dan casos de que la zorra canta y luego nos enteramos que se murió alguien de aquí del pueblo pero que vive en otra parte, por ejemplo en San Luis, en Monterrey o en el otro lado. Entonces ahí está la zorra cante y cante y la gente asustada. No se muere nadie, pero a los dos o tres días nos llega la novedad de que Fulano o que Zutano se murió por decir en Oklahoma o en Houston. Entonces por eso nosotros decimos que la zorra con su canto estaba avisándonos que alguien del pueblo iba fallecer. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Comentario de Homero Adame sobre el motivo mitológico de la zorra

Existen muchísimos símbolos mitológicos que, debido a las particularidades tanto geográficas como ideológicas de los pueblos, han tomado caminos por demás diversos en el mundo, y la zorra es uno de ellos. De este canino salvaje existen muchísimas variantes e interpretaciones en el folclor de cada país. Entre los antiguos habitantes de América, por ejemplo, la zorra siempre jugó un papel de palero, o compañero de un embaucador, razón por la cual en muchos cuentos y fábulas aparece como un animal tramposo.

En el Altiplano existe una interpretación diferente y acaso única de la zorra, ya que ningún diccionario de mitología lo registra como tal: es también mensajero de la Muerte. No sabemos cuál sea su origen, pero quizá se trata de una reminiscencia de las creencias huachichiles.

Puedes encontrar leyendas indígenas en este enlace:

¿Buscas más leyendas sobre animales? Sigue este enlace:

Mitos y leyendas de Colima: Misterios en las lagunas del volcán

MISTERIOS INEXPLICABLES EN LAS LAGUNAS DEL VOLCÁN

Leyenda de Comala, Colima

Yo trabajé como vigilante seis años en una de las haciendas allá donde están las lagunas El Calabozo y El Jabalí; son lagunas muy misteriosas adonde poca gente llega porque no están para el público como la laguna La María adonde usted puede llegar y ya hasta tienen cabañas para hospedarse –muy bonitas las cabañas.

En la laguna del Calabozo la cosa está bastante fea, principalmente después de que oscurece. Muchas gentes que también han trabajado allá como vigilantes o como guaruras –tipos muy entrones que no le tienen miedo a nada, o al menos no le tienen miedo a los vivos– luego me han platicado que mejor renunciaron a sus chambas porque les entraba el miedo ahí en la laguna, o sea que se les aparecían cosas. Se habla de luces, bolitas de fuego, voces y fantasmas. A mí la verdad nunca me tocó ver nada y eso que muchas veces anduve yo por ahí solo en la noche. También muchas veces andaba yo por ahí con algún compañero y luego él me decía: “Mira, mira lo que está allá,” y yo miraba y miraba y no veía nada; o sea que hay gente que sí le toca ver cosas y a otra no ya mí nunca me tocó ver nada. Cuando yo andaba por eso rumbos en la noche sí se oían ruidos porque es común que se oigan ruidos en el monte, pero así cosas de espantos nada, nunca. Lo que la gente platica es más que nada que ven sombras en la noche de aparecidos, de gente que ha de haber muerto por ahí en la guerra cristera, o personas ahorcadas, o sea de aquellos que dejaron colgados en la guerra o, ya más reciente, de alguien que se ahogó en alguna otra época. Leyenda de Homero Adame encontrada en su blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/12/05/mitos-y-leyendas-de-colima-misterios-en-las-lagunas-del-volcan/

Nota: este relato fue narrado por el señor Nicasio, quien vende fruta en Comala.

Algo sobre Comala

El municipio de Fotografía de Homero AdameComala se localiza en la parte norte en el estado de Colima y colinda con Zapotitlán, Jalisco, y Cuauhtémoc al norte; al este y al sur con Villa de Álvarez, y al oeste con Minatitlán. La cabecera municipal, también conocida como “El puerto blanco de América”, es muy pintoresca y famosa por sus artesanías, por la venta de café que se produce en la región y los productos lácteos. También aquí se produce el famoso ponche de Comala, que lleva como base mezcal proveniente de las faldas del volcán y se cura con granada –el más tradicional–, cacahuate, ciruela pasa, guayaba o tamarindo (otro producto colimense muy famoso).

El altar de muertos en la Huasteca dedicado a Xantolo

EL ALTAR DE MUERTOS HUASTECO DEDICADO A XANTOLO

Altar de muertos huasteco - Xantolo, de Homero Adame

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Mitos y leyendas de Guanajuato: Las comadres

CÓMO SE FORMÓ EL CERRO DE LAS COMADRES

(Leyenda de Guanajuato)

Resulta que eran dos amigas que solían subir hasta ese rincón del cerro para cortar verdolaga y llevarla a vender al mercado. Eran tan amigas que todo mundo las conocía como “las comadres”. Foto de Homero Adame En una ocasión, sin embargo, mientras estaban buscando verdolaga se pusieron a platicar sobre sus amoríos. Como no existían secretos entre ellas, una le dijo a la otra que estaba teniendo una relación con Fulano de Tal. La amiga se puso morada de coraje porque ella también estaba enamorada del mismo hombre. La plática pasó a discusión y terminaron peleándose. Fue tanta la ira y el rencor que al momento en que se abofetearon mutuamente, ambas quedaron convertidas en piedra. Es por ello que los dos picachos, con rostros de mujer, están mirando a lados opuestos; todo porque debido a la fuerza de las cachetadas, sus cabezas se voltearon al instante de volverse peñas. (Leyenda tomada del blog de Homero Adame, “Leyendas mexicanas y tradiciones de México”.)
Otra versión dice que el motivo del pleito entre las comadres fue por el hecho de que había muy poca verdolaga ese día y una sintió envidia de que su amiga hubiera recolectado más que ella.

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Esta leyenda tiene muchas versiones similares que se cuentan en otras partes de México, como en El Realejo, municipio de Guadalcázar, S.L.P., donde existe también un cerro formado por dos picachos que los lugareños conocen como “Las comadres”.

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Si deseas leer la descripción de la Fiesta de la Cueva, ve a este blog:

Si andas buscando más leyendas guanajuatenses, sigue estos enlaces:

¿Quieres leer leyendas mexicanas en inglés? Aquí hay un enlace:

 

Mitos y leyendas de la Huasteca: Una leyenda de Día de Muertos

El hombre que no creía - leyenda de Homero Adame

El diseño de portada es de Beatriz Gaytán

La leyenda del hombre que no creía en la Fiesta de Todos los Santos es una de las 58 leyendas potosinas que fueron publicadas en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, de Homero Adame. Secretaría de Educación del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí, 2007. La edición estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki y el diseño editorial y de portada lo hizo Beatriz Gaytán Reyes.

Esta leyenda fue escuchada y recopilada en Tampamolón, SLP y es una leyenda téenek o huasteca.

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Para saber algo más sobre

Tampamolón, municipio huasteco de San Luis Potosí:

Al parecer no existen Foto de Homero Adamereferencias históricas que precisen la fecha de la fundación española de este lugar, aunque, en sus crónicas, los misioneros franciscanos lo mencionaban como Santiago Tampamolón. En la antigüedad, sin embargo, había sido territorio téenek hasta que en el siglo xv fue conquistado por los nahuas. Cuatro siglos más tarde recibió la categoría de villa y luego de cabecera municipal.

Sus nombres históricos se deben a lo siguiente: Tampamolón es voz téenek que significa «lugar de muchos jabalíes»; Santiago, es el santo patrono de la localidad, cuya fiesta se celebra el 25 de julio, y la extensión, Corona, tal vez sea en honor a algún personaje distinguido, aunque las fuentes omiten toda alusión a alguien.

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Si deseas leer algunas leyendas de Días de Muertos sigue cualquiera de estos enlaces:

If you rather read some Mexican folk stories in English, follow these links:

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