Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones mexicanas

Archivo para la Categoría "Leyendas y mitos de Guanajuato"

Mitos y leyendas guanajuatenses: Un tesoro en «Las Margaritas»

UN TESORO EN «LAS MARGARITAS»

Leyenda de San Bartolomé, Guanajuato

 

Ahí en «Las Margaritas» San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (3)hay un tesoro que dejaron los gachupines. Dicen que son unas ánimas las que dan razón de dónde está el dinero enterrado –es harto dinero–. Dicen que se quejan las ánimas y que se ven las sombras que pasan porque hay gente que las han visto y que esas sombras señalan en dónde está enterrado ese tesoro; un tesoro muy grande. Yo entiendo que en la mera puerta de la iglesia está enterrado un cajón que mide metro y medio de largo por 80 cm. de alto y está lleno de puros centenarios que están acomodados muy bonito. Hay gente que le ha hecho la lucha pero luego les da miedo porque las ánimas los asustan. Eso me han platicado los que han ido allá a buscarlo.

Una vez unos muchachos que vieron las sombras de las ánimas se decidieron a escarbar y escarbar bien profundo y luego dijeron que sí abrieron el cajón; por eso sabemos de qué tamaño es y cómo están acomodados los centenarios. Entonces fue cuando ellos escucharon que las ánimas estaban alegue y alegue y que se les vino una tropelada de caballos, y entonces los pobres muchachos con el puro susto nomás corrieron y hasta dejaron los picos y las palas ahí tiradas.

Pero cómo son las cosas, San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (1)porque a la mañana siguiente agarraron valor y fueron a buscar el tesoro, pues al fin y al cabo el pozo ya estaba abierto, y cómo se sorprendieron al darse cuenta que ya estaba tapado y ni siquiera se miraban las señales del escarbadero que hicieron la noche anterior. Yo les dije luego que lo que les falló fue que uno de ellos debería haber estado rezando y echando inciensos mientras que otro debería haber tenido un Cristo y agua bendita, mientras que los demás escarbaban. Pero lo curioso fue que encontraron otra vez tapado el pozo y ya mejor decidieron no volver a escarbar nunca.

Esas ánimas ofrecen el tesoro porque ellas andan buscando descanso. Entonces digo yo que el buscatesoros también tiene que prometerles algo, como por ejemplo dar un socorro a la iglesia o a los prójimos pobres; una donación con parte del dinero que saque. Y además debe hacer un funeral en el panteón, aunque sea con una caja vacía. Leyenda recopilada por Homero Adame.

San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (2)

 

En memoria de don Cirilo Hernández (1907-2004), quien me contó esta leyenda

Mitos y leyendas de Guanajuato: El ánima que quería irse a otra sepultura

EL ESPÍRITU DE LA NIÑA QUE PIDIÓ CAMBIARSE DE TUMBA

Leyenda de Jaral de Berrio, Guanajuato

Una vez que andaban haciendo unos arreglos aquí en el templo, un muchacho de repente encontró un cajoncito, o sea caja de muerto pero de niño –explica el Sr. Juan Orta–. Luego, luego fue a dar aviso al párroco y a las autoridades porque estaba esa cajita empotrada en una pared y no tenía lápida ni nombre. Sacaron la cajita y la examinaron y luego la enterraron en el piso. Cuando hicieron el hoyo encontraron otra más abajo, también de niño. Nadie sabía de quiénes eran ni por qué estaban ahí. Sabemos que esta capilla de La Merced era de los hacendados, del conde de Jaral de Berrio y su familia y que a ellos los sepultaron en el área exclusiva donde están los nichos. Hay varios nichos vacíos, pero no han vuelto a enterrar a nadie allí porque ya no quedan familiares de los Moncada*.

Parece que una de las cajitas es de una niña que allá por 1970, cuando hicieron la carretera, la mató un camión, o sea que la atropelló. Era una niña de San Francisco, un pueblo aquí cerquita, que tenía como cinco o seis años y quedó muerta en la carretera. Fue muy triste para la familia y para toda la gente ir al velorio, a la misa y luego llevarla a sepultar al panteón de aquí de Jaral.

No pasaron muchos días cuando la gente que vive cerca del panteón empezó a ver a esa Foto reacreación artística de Homero Adameniña que andaba caminando y llorando cerca de su tumba o se asomaba, pero sin salirse del panteón; no es que la vieran de carne y hueso, sino que era su ánima la que se aparecía. La gente decía que la niña quería que la trajeran a enterrar aquí a la capilla de La Merced. Eso decía la gente porque le preguntaban al ánima de la niña que por qué lloraba tanto y ella le respondía eso, que no quería estar en el panteón sino aquí en la capilla. La gente, asustada, le avisó al cura y él fue al panteón y esperó a ver si salía la niña. Él nunca la vio, pero sí le creyó a la gente y también porque los papás de la niña le pidieron cambiar sus restos del panteón aquí a la capilla de La Merced. La sacaron de allá y se la trajeron a sepultar aquí y mucha gente no se enteró de eso, o sea que lo hicieron muy en silencio. Después, ya nunca volvieron a contar que vieran a la niña en el panteón o que escucharan sus llantos. Es que su ánima encontró descanso cuando la trajeron a sepultar aquí a la capilla.

Esta historia que le cuento a lo mejor se nos hubiera olvidado, pero debido a que aquel muchacho encontró las cajitas yo me acordé de que habían traído a sepultar aquí a la niña. Me acuerdo también que el cura y los encargados del INAH** en los trabajos de remodelación decidieron volver a enterrar esas cajitas ahí mismo. Las volvieron a meter, y taparon con piso para que así se siga respetando el descanso de esas ánimas. Leyenda recopilada por Homero Adame

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*La familia de Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio (1781-1850) era dueña de la hacienda de Jaral de Berrio y de muchas más.

** Instituto Nacional de Antropología e Historia

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Puedes leer más leyendas de ánimas y espantos en este enlace:

Mitos y leyendas de Guanajuato: Un monumento para ahuyentar a la Llorona

UN MONUMENTO PARA LA LLORONA

No cabe duda que la leyenda más famosa, difundida y conocida por todos los mexicanos es la de la Llorona; leyenda que tiene innumerables versiones, con características muy propias y locales del lugar donde se cuente. No es raro escuchar que alguien sabe de alguien (tercera persona) que le tocó oírla una noche de luna o durante un gris amanecer junto a un río. Un poco más extraño es que alguien narre tal leyenda en primera persona.

Dentro de las muchas cosas singulares que vamos encontrando por rutas secundarias a todo lo ancho y lo largo del país, descubrir un monumento a la Llorona es penetrar en un mundo donde se fusiona la leyenda con la realidad, y es también percatarnos que todavía existen muchísimos sitios que guardan secretos de diversa índole. Texto de Homero Adame.

Por la carretera que conecta a Dolores Hidalgo con San Luis de la Paz, ambas ciudades en Guanajuato, se ubica la ex-hacienda 7 Reales, hoy en día un caserío que aún conserva parte de la casa grande y la iglesia. Adentro de los predios de la ex-hacienda, entre las tierras de cultivo, hay un monumento singular que se puede ver desde el camino en épocas de siembra. Dicho monumento, hecho de cantera, es el dedicado a la Llorona.

Según se puede leer en una inscripción labrada en la cantera, este monumento se levantó un día de septiembre de 1913. De acuerdo con una leyenda, debido a que la Llorona había estado rondando esos parajes y la gente andaba muy asustada, el dueño de la hacienda mandó traer a un sacerdote, quien hizo un exorcismo y sugirió levantar el monumento, y desde entonces la ánima chocarrera dejó de merodear los alrededores. Texto de Homero Adame.

En la misma inscripción también se lee que aquella persona que rece un Ave María frente al monumento tendrá 300 días de indulgencia.

Los lugareños explican que la capilla de la hacienda está dedicada a San Miguel Arcángel y su fiesta se realiza el 29 de septiembre de cada año. Sin embargo, en décadas pasadas la conmemoración, las danzas y la misa se celebraban en el citado monumento, pero desde que una tarde de tormenta un rayo tumbó la cruz que antes existía, se decidió que a partir de entonces las festividades se llevasen a cabo en la capilla. Texto de Homero Adame.

Así que ya sabes, si te ha tocado oír a la Llorona y ni una barrida con pirul, piedra alumbre, huevo de gallina negra u otros elementos te ha quitado el susto, date una vuelta a 7 Reales, reza un Ave María al pie del monumento y quizás con ello te liberes del susto, además de ganarte una buena indulgencia.

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Y aquí abajo tenemos un video del monumento y la explicación de la leyenda.

El mayorazgo de Jaral de Berrio – 2da parte

HACIENDAS DEL MAYORAZGO DE JARAL DE BERRIO

HACIA FINALES EL SIGLO XVIII – 2da PARTE

 

Ésta es la segunda parte de las haciendas que hacia finales del siglo XVIII pertenecían al mayorazgo de Jaral de Berrio.

Como ya dije en la primera parte (sigue este enlace: haciendas de Jaral de Berrio – 1ª entrega) se trata de un proyecto enfocado principalmente en la historia oral de las muchas haciendas que comprendieron este mayorazgo, tal vez el más importante que hubo en la Nueva España.

Veamos a continuación el resto de las haciendas de esa época. Si alguien tiene información sobre alguna de ellas y desea compartirla por este medio, a través de los comentarios, será de mucha ayuda para enriquecer la investigación. Me comunicaré directamente con todos los informantes.

Hacienda de AJUCHITLÁN

Ubicación: Colón, Querétaro

Historias: poco se platica de la época de los marqueses de Jaral de Berrio como dueños de esta hacienda. Las historias tienden a mencionar a hacendados más recientes.

Estancia de EL CARRETÓN

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: en la época de los condes, aquí organizaban charreadas y jaripeos.

Estancia de LA CIENEGUILLA

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: Miguel de Berrio tuvo problemas con Ana de Lanzagorta, quien era la dueña de la hacienda La Quemada porque los linderos entre ambas haciendas no estaban bien definidos en La Cieneguilla. Se fueron a litigio que perdió el marqués de Jaral.

Estancia de LAS NEGRITAS

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: como aquí no había casas, excepto trojes, los trabajadores se las ingeniaron para construir “cuevas” en las trojes mismas, que les servían como casa-habitación.

Hacienda de ESCOLÁSTICA

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: aquí hay dos haciendas, la antigua que perteneció al mayorazgo de Jaral de Berrio y está bastante destruida, y una más reciente propiedad de una familia de apellido Aspe. La iglesia es de la época antigua, aunque ha sufrido remodelaciones.

Hacienda de LA “D”

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: el conde tenía tantas haciendas que se le acabaron los nombres y entonces empezó a nombrarlas siguiendo el abecedario; ésta fue la letra D.

Hacienda de VICENTE DE FERRER

Ubicación: El Marqués, Querétaro

Historias: la mayoría está relacionada con la contigua hacienda de Chichimequillas. ¿Alguien sabe alguna que hable sobre los Berrio o los Moncada?

Hacienda de XUCHITLANCITO

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: el casco de esta hacienda parece muy reciente, aunque tiene elementos de la época de los marqueses del Jaral de Berrio.

Jaral de Berrio y su mayorazgo – Parte 1

EL MAYORAZGO DE JARAL DE BERRIO

Éste es un proyecto enfocado principalmente en la historia oral de las haciendas que comprendieron el mayorazgo de Jaral de Berrio. Se dice que “el conde” tuvo 99 haciendas, lo cual parece ser sólo una conseja popular. Del marquesado de Jaral de Berrio hubo alrededor de 30, mientras que las heredadas del condado de San Mateo hubo 36. A esa suma habrá que agregarle las que se adquirieron en el siglo XIX, pero no llegaron a 99, excepto si se cuentan los ranchos como Lequeitio, que en el siglo XX se convirtió en hacienda, con otros dueños.

Si alguien sabe anécdotas o leyendas relacionadas con el conde o con las haciendas de Jaral de Berrio y desea compartirlas a través de este medio para enriquecer el proyecto, extiendo mi agradecimiento anticipado y me comunicaré directamente con los informantes para añadirlos en los créditos del libro y hacerles llegar una copia cuando esté publicado.

Antecedentes del mayorazgo de Jaral de Berrio

Los antecedentes de Jaral de Berrio se remontan a 1601, cuando Juan de Zavala, oriundo de Luzúa, Vizcaya, en España, se estableció en esos rumbos y tuvo otras estancias y ranchos. A su fundo se le conocía como La Carbonera de Juan de Zavala. Años más tarde, Prudencio de Armenta adquirió esas tierras y les llamó Xaral, pero de algún modo volvieron a la familia anterior, ya que se sabe que Juan Ruiz de Zavala y Lois vendió sus haciendas, incluyendo Jaral, a Joseph de Retes en 1687. Este hombre fue uno de los más ricos de la Nueva España en el siglo XVII, teniendo propiedades en la capital y sus alrededores, pero más en el centro norte del país. Él heredó su latifundio a su sobrina Teresa Josefa de Zaldívar, hija de Dámaso de Zaldívar. Ella se casó en segundas nupcias con  Andrés de Berrio, nacido en Orduña, Vizcaya, en 1669. Con la fortuna de ella y los contactos políticos de él, inició el auge de San Diego del Jaral, pues se anexaron otras haciendas como Cerritos de Bernal, Huizache, Ovejas, Pozo Blanco, San Martín de Ovejas, San Vicente Ferrer y Sierra Hermosa. Andrés de Berrio murió en la ciudad de México en 1747).

Miguel de Berrio y Zaldívar y el marquesado

Su hijo Miguel de Berrio y Zaldívar (1716-1779) heredó aquellas haciendas y con el paso del tiempo anexó otras para extender su latifundio, como las de Cabras, Deseadilla, Gallinas y San Onofre. Él contrajo matrimonio con Anna María de la Campa y Cos (1734-1799), condesa de San Mateo de Valparaíso y de tal modo se incrementó el gran latifundio. En 1774 obtuvo el título de marqués del Jaral de Berrio.

Miguel de Berrio y Anna María de la Campa y Cos crearon un mayorazgo a favor de su nieto Adeodato de Moncada y Berrio (hijo de María Ana), para así proteger los caudales patrimoniales. Esto sucedió en 1779, año de la muerte de Miguel de Berrio.

María Ana de Berrio y de la Campa y Cos de Moncada

Esta mujer fue la 2da marquesa de Jaral de Berrio. Ella se casó con Pedro de Moncada, 1er marqués de Villafont, aunque se le conocía con el inexistente título de marqués de Moncada.

Dado que este italiano era un caza fortunas, vividor y manirroto, los marqueses de Jaral habían creado el mayorazgo en favor de su nieto Adeodato, hijo mayor de María Ana.

Con los fallecimientos de Miguel de Berrio, de Anna María de la Campa y Cos, así como del heredero inmediato de éstos, Adeodato de Moncada y Berrio en 1781, y de María Ana de Berrio y de la Campa y Cos de Moncada, en 1803, la fortuna y los títulos pasaron a Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, 3er y último marqués del Jaral de Berrio.

Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio

Fue en esta época cuando el mayorazgo de Jaral de Berrio tuvo su máximo esplendor, pues este marqués, mejor conocido como “el conde”, incrementó su latifundio por compra-venta para así convertirse en el máximo terrateniente del siglo XIX. Entre otras, se añadieron las haciendas de Agostadero, El Carro, La Ventilla, Sierra Hermosa y Trancoso.

El marquesado terminó en 1829, cuando se abolieron los títulos nobiliarios en México; sin embargo, los terratenientes continuaron. Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, nacido en 1781, dejó una numerosa descendencia. A su muerte, en 1850, repartió la herencia entre sus herederos y las haciendas que habían sido parte del marquesado del Jaral de Berrio siguieron existiendo. Incluso, hacia finales del siglo XIX Manuela Moncada adquirió la extensa hacienda de Cedros, en el municipio de Mazapil, Zac.

Fin del linaje y de Jaral de Berrio

El linaje de los Berrio, de la Campa y de Moncada se mantuvo como de grandes hacendados hasta ya entrada la Revolución. Las últimas tierras y haciendas se perdieron con la repartición ejidal. La última propietaria del extenso latifundio fue Margarita Raigosa y Moncada de Moncada, segunda esposa de Francisco Cayo de Moncada y Fernández de Córdoba, descendiente directo de Juan Nepomuceno de Moncada. Cuando vendió la hacienda de Jaral, en 1949, se terminó aquella historia de riqueza y abolengo.

Bibliografía:

Ibarra Grande, Pedro. Jaral de Berrio y su marquesado. León, Gto. 2002.

Reyna, María del Carmen. Opulencia y desgracia de los marqueses de Jaral de Berrio. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. 2002.

Haciendas del mayorazgo de Jaral de Berrio en el siglo XVIII

Jaral de Berrio

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: 1. el conde tuvo 99 haciendas, una para cada hijo. 2. El “castillo” o palacio de Jaral de Berrio lo remodeló Francisco Cayo de Moncada y Fernández de Córdoba, hacia finales del siglo XIX sobre construcciones anteriores de sus ancestros.

Leyendas: cuentan que el fantasma de una mujer, posiblemente hija del conde, se aparece en la casa.

Hacienda de Cabras

Ubicación: San Diego de la Unión, Guanajuato

Anécdotas:

Hacienda de Cerro Prieto

Ubicación: Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí

Anécdotas: se dice que el corazón de Miguel Miramón, quien fue fusilado junto con Maximiliano y Tomás Mejía, estuvo en la capilla de esta hacienda.

Hacienda de El Huizache

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que el conde organizaba jaripeos en los corrales.

Hacienda de Gallinas

Ubicación: Villa de Arriaga, San Luis Potosí

Anécdotas: se sabe que la segunda esposa del conde Juan Nepomuceno Moncada nació aquí. Se llamaba Teodora Hurtado de Mendoza y Tapia y se dice que tuvieron hijos antes de casarse.

Hacienda de Rincón

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que Andrés de Berrio se subió al cerro más alto y dijo: “hasta donde veo es mío y allí pondré mis haciendas”.

Hacienda de San Andrés del Cubo

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas:

Nota: aquí tengo una duda que ojalá alguien la pueda aclarar. Me han dicho que hay una hacienda llamada Rincón al sur de Dolores Hidalgo. ¿Saben dónde queda exactamente?

Hacienda de San Bartolo

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: dicen que en esta hacienda hubo un convento, pues la dueña, hija del conde, era religiosa y allí hacía retiros espirituales con otras monjas.

Hacienda de La Estancita

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: una vez al año venía toda la familia del conde a celebrar la fiesta del herradero.

Nota: en el testamento de Miguel de Berrio se menciona a La Estancita como hacienda, pero no pude ver restos del casco y/o casa grande, excepto de corrales. Es posible que haya sido sólo un rancho.

Hacienda de San Martín

Ubicación: Pinos, Zacatecas

Anécdotas: se dice que el conde le regaló esta hacienda a una de sus amantes.

Hacienda de San Onofre

Ubicación: Pinos, Zacatecas

Anécdotas: cuentan que cuando abandonaron la hacienda, la imagen del Cristo que estaba en la capilla se perdió, pero luego apareció en la vecina hacienda de Gallinas.

Hacienda de Santa Rosa

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que cuando Francisco Javier Mina asaltó la hacienda de Jaral de Berrio, pasó por aquí con las carretas cargadas de oro y que una de ellas se perdió.

Hacienda de Sierra Hermosa (ahora Sierra Vieja)

Ubicación: Villa de Cos, Zacatecas

Anécdotas: se sabe que esta hacienda se llamaba Sierra Hermosa en la época de Miguel de Berrio, pero cuando el conde Juan Nepomuceno Moncada adquirió una hacienda contigua, a la nueva le llamó Sierra Hermosa y a la original le cambió el nombre por Sierra Vieja.

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No he podido ubicar algunas haciendas de esta época. Ojalá alguien tenga información y la comparta a través de los comentarios.

  • Hacienda de Barrancas
  • Hacienda de Deseadilla

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Sigue cualquiera de los enlaces de abajo para leer textos o leyendas relacionadas con las haciendas de Jaral de Berrio:

Las leyendas como puente entre lo intangible y lo tangible

CUANDO LOS PATRIMONIOS TANGIBLES E INTANGIBLES

SE ENCUENTRAN

En términos generales, por patrimonio se entiende el conjunto de bienes sujeto a herencia entre personas, el conjunto de bienes con un valor económico y susceptible a transferirse por compra-venta, el conjunto de bienes que es propio de un pueblo o una nación. El concepto incluso se extiende a la humanidad misma, cuando se habla de patrimonio de la humanidad, como si ésta fuera una entidad que de manera muy abstracta posee algo.

De acuerdo con la UNESCO y otros organismos, el patrimonio visto como el conjunto de bienes propios a un pueblo, nación o humanidad se puede dividir en dos grupos, a su vez divididos en distintos niveles, comenzando por el más cercano, que es el familiar, para continuar con el patrimonio local, el nacional y el mundial o de la humanidad. Los dos grupos de patrimonio son:

1. El Patrimonio Natural, que está constituido por todo aquello que se considera monumento natural (formaciones geológicas, lugares y paisajes) y se le da un valor de relevancia científica, ambiental o estética, o bien, la flora y fauna de que son endémicas o están en peligro de extinción.

2. El Patrimonio Cultural, que está formado por los bienes artísticos legados por los ancestros a una nación o los que en la actualidad se crean y la sociedad les otorga una importancia especial, dígase histórica, simbólica, estética o incluso científica. Este tipo de patrimonio es considerado como el testimonio de la existencia de los antepasados, su cosmovisión, manifestaciones de formas de vida, de creencias.

A su vez, y siendo lo que nos tiene reunidos en este coloquio, el Patrimonio Cultural se divide en dos tipos: tangible e intangible.

Patrimonio tangible (Acervo material)

El patrimonio tangible es, sin duda, el elemento más visible del patrimonio cultural. Se compone de dos grupos:

1. Los bienes inmuebles, como son los lugares arqueológicos y los conjuntos históricos (monumentos, edificios, etc.). Asimismo, en ocasiones ciertos elementos naturales (árboles, grutas, lagos, montañas, etc.) entran en la categoría de patrimonio tangible cuando forman parte de las tradiciones de un pueblo o son considerados como tótems.

De tal modo, podemos categorizar este tipo de bienes de la siguiente manera:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio arquitectónico
  • Patrimonio de elementos naturales

2. Los bienes muebles, que incluyen las piezas de interés arqueológico (armas, utensilios, vestimenta que reflejan técnicas de elaboración o de uso tal vez desaparecidas y objetos rituales o de la vida cotidiana de algún grupo del ayer) y las artesanías y obras de arte tanto del ayer como las que siguen produciéndose en el presente y gracias a su valor artístico se anticipa que en un futuro serán representativas de una época, de una corriente o de un autor. En este grupo también se incluyen los documentos históricos, así como los instrumentos musicales y las vestimentas.

Así, los bienes muebles pueden ser categorizados de este modo:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio artístico
  • Patrimonio histórico documental

Patrimonio intangible (Acervo inmaterial)

Este tipo de patrimonio es aquel considerado como abstracto, el no necesariamente material. Incluye las creencias, como la religión, los ritos; los usos y costumbres, patrones de comportamiento; la oralidad (mitos, cuentos, leyendas, historia oral, lenguaje), la música, la danza y otros etcéteras que de manera individual o en conjunto reflejan y constituyen la identidad de un grupo o de un pueblo. También se le conoce como patrimonio intelectual porque abarca las creaciones de la mente, como la literatura, las teorías filosóficas y científicas.

Existen varias maneras de enlistar el patrimonio intangible, por ejemplo:

Creencias:

  • Actos festivos
  • Creencias mágicas
  • Religión
  • Ritos
  • Sistemas de creencias y relaciones sociales

Oralidad:

  • Lengua (el 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna)
  • Mitos, cuentos y leyendas
  • Historia oral
  • Refrenaría popular

Usos y costumbres:

  • Cocina
  • Códigos de ética
  • Medicina tradicional y herbolaria
  • Fiestas

Creatividad:

  • Filosofía
  • Literatura
  • Y todos los conocimientos científicos, sociales, culturales, etc.

Expresiones artísticas:

  • Artes escénicas
  • Danza folclórica
  • Música

Como podemos ver, esta lista no es del todo exacta, pues en ocasiones algunos de sus componentes pueden entrar en dos o más rubros que, en sí, engloban las relaciones sociales.

Los puntos de unión entre los patrimonios

Ahora bien, los patrimonios tangible e intangible no están del todo separados por un abismo que divide lo concreto de lo abstracto. Por ejemplo, la literatura (intangible) se convierte en patrimonio tangible gracias a la imprenta, cuando se imprime una obra literaria. Las partituras musicales son otro ejemplo, al igual que las imágenes fotográficas o de video que documentan una danza, o bien, la artesanía efímera manifestada en los altares de muertos. Así podemos encontrar muchos más, en fonogramas, documentales, escritos y otros objetos materiales. Aún más: los ejemplos se pueden extender a los exvotos (mal llamados “retablos”) que parten de una creencia y quedan manifestados en una pintura artesanal.

Y así llegamos a un punto de mi trabajo que se enfoca en la oralidad (mitos, leyendas e historia oral). En 2009 inicié un proyecto apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, de la Secretaría de Cultura, para el cual me di a la tarea de tomar las haciendas como marco de investigación. El primer resultado del proyecto fue la reciente publicación del tomo II de Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas (es el tomo II porque han sido muchas las haciendas investigadas que incluirlas todas en un mismo volumen sería éste incosteable. Entre paréntesis diré que salió primero el tomo II que el I, el cual sigue en imprenta).

Como bien sabemos, las haciendas caen en el grupo del patrimonio tangible, como patrimonio arquitectónico, artístico, en ocasiones histórico-documental, o bien, fotográfico. Sin embargo, se convierten en patrimonio intangible cuando son escenario de cuentos y leyendas, cuando encontramos fragmentos de historia oral, cuando son parte esencial de la memoria colectiva que, de algún modo, le da identidad a un pueblo o comunidad. Las haciendas –o mejor dicho, los cascos de éstas– son espacio tanto histórico como actual donde coexisten grupos sociales que apelan a sus recuerdos para narrar pasajes históricos, anécdotas dramatizadas o eventos ficcionalizados que se convierten en valores compartidos, en identidad.

Por su parte, la historia oral, por muy discutida que pueda ser su veracidad, es un patrimonio intangible que se vuelve tangible cuando se convierte en material escrito con un alcance que trasciende la comunidad.

Ahora bien, un monumento, como huella del pasado, es también un evocador de un evento histórico y su simple presencia trasciende las celebraciones oficiales. Por ejemplo, en once lugares del Altiplano potosino existen estelas, monumentos o cabezas de águila que recuerdan el paso de Miguel Hidalgo por allí, hace 200 años, en febrero de 1811. Gracias a esos monumentos, la gente cuenta historias del día que “el padre de la paria” estuvo en su tierra; historias sin sustento histórico, pero que forman parte de la memoria colectiva.

Miguel Hidalgo es un personaje histórico, real, cuya vida y obra está documentada, y de cierto modo podríamos decir que es un personaje tangible. Un ejemplo más intangible es la Llorona, mítico personaje de la imaginería popular que tiene sus orígenes en varias culturas prehispánicas. De ella se cuentan infinidad de historias, de sus terroríficas apariciones, y ha sido material de literatura, canciones y películas.

La Llorona bien puede considerarse como la unión entre lo intangible y lo tangible cuando el personaje mítico se ve transformado en un monumento. Por citar dos ejemplos: en la hacienda 7 Reales, en el municipio de Dolores, Guanajuato, en medio de una milpa hay un monumento de cantera que tiene una inscripción que dice: “Se levantó en septiembre de 1913. Aquella persona que rece un Ave María, tendrá 300 días de indulgencia”. Narran los lugareños, a guisa de leyenda, que dicho monumento fue levantado en ese lugar para ahuyentar a la Llorona, que tenía aterrorizada a la población. Un sacerdote hizo un exorcismo en donde se oían los llantos y colocó una cruz. Desde entonces el espíritu chocarrero dejó de andar por allí. A casi un siglo de aquella ceremonia, la gente recuerda el evento y afirma que la Llorona no aparece en 7 Reales porque el exorcismo surtió efecto.

El otro ejemplo es una tumba que se encuentra en el panteón de Jerez, Zacatecas. Gente de cualquier edad explica que la efigie en esa tumba es la Llorona y que ésta sale del panteón cuando la efigie abre sus ojos. La efigie sólo abre sus ojos, no se convierte en un ser de carne y hueso, pero sí en espíritu que recorre las calles del pueblo, llorando lastimeramente en busca de sus hijos.

Para concluir, un ejemplo más reciente del punto de encuentro entre los patrimonios tangible e intangible. En Sombrerete, Zacatecas, vivió don Fernando de la Campa y Cos, un personaje nacido en Cos, ayuntamiento de Mazcuerras, España, en 1676. A la edad de dieciséis años se avecindó en Sombrerete, donde inició su fortuna que le otorgó los títulos de conde de San Mateo de Valparaíso, coronel de infantería española y caballero de la Orden de Alcántara. A más de dos siglos y medio de su muerte, quedó como un personaje histórico referido en textos de historia regional y zacatecana, aunque en menor medida también pervivió su memoria como un fantasma, es decir, en la imaginería popular hasta hace poco tiempo se le citaba como una aparición y era sujeto de miedo para aleccionar a los niños. “No andes en la calle de noche porque te va a salir el conde”, era la voz popular, y mucha gente afirma que lo han visto. En otras palabras, el personaje tangible se convirtió en un personaje intangible y bien pudo haber seguido así si no hubiera sido por una singular situación que se dio hace pocos meses.

Resulta que Marcos Rodríguez, un entusiasta de la historia, se puso a investigar acerca de don Fernando de la Campa y Cos y encontró en los archivos zacatecanos, de Guadalajara y de la Nación varios documentos. Y no sólo eso, sino que en México consiguió una fotografía tomada de un óleo de don Fernando. Esta persona regresó a Sombrerete y tuvo la ocurrencia de pedirle a un pintor local que reprodujera la fotografía. Así lo hizo.

De pronto, aquel personaje histórico casi olvidado tomó forma, se convirtió en un rostro con expresión. Los habitantes de Sombrerete fueron una y otra vez a conocer al conde, a ver su pintura y algo hizo “click” en la memoria colectiva. Dejó de ser un fantasma, se volvió a hablar de él, desde otra perspectiva. Y lo más fascinante de todo es que en Sombrerete se ha ido creando un culto alrededor de él. En muchos comercios y hogares tienen pequeñas reproducciones de la nueva pintura y, se dice, a todos los que le tienen fe les está yendo mejor en la vida.

Ponencia de Homero Adame

En la Facultad del Hábitat, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Febrero 23 de 2011

La hacienda de Cerro Prieto en Mexquitic, SLP

LA HACIENDA DE CERRO PRIETO

(En el municipio de Mexquitic, S.L.P.)

Se desconoce la fecha exacta de fundación de Cerro Prieto como hacienda, pero se sabe que a finales del siglo XVIII, cuando Félix María Calleja del Rey era el comandante en jefe de tres bandos realistas –los dos regimientos provinciales de “dragones” de San Luis y San Carlos, acantonados en San Luis Potosí, Charcas y Matehuala, así como del grupo de caballería del Nuevo Santander, establecido en Rioverde– varios hacendados de la región donaron caballada para tales regimientos. Entre otros, destaca Ana María de la Campa y Cos (también citada como María Anna de Berrio y de la Campa y Cos), condesa de San Mateo de Valparaíso y 2da marquesa del Jaral de Berrio, cuya hacienda principal era Xaral de Berrio y, entre otras, era propietaria de La Ventilla, Ordeña de Matapulgas, San Andrés de El Cubo, San Martín, San Onofre, Santa Rosa, Trasquila de Gallinas, Sierra Hermosa y Cerro Prieto.

Aunque en la actualidad Cerro Prieto pertenece al municipio de Mexquitic, SLP, la historia de Ahualulco consigna que hacia la segunda mitad del siglo XIX existían varias haciendas adentro de sus colindancias municipales: La Parada (la más extensa e importante), Corte Segundo, San Juan, Santa Teresa y Cerro Prieto.

Debido a su ubicación y dueños, la historia de Cerro Prieto es muy diferente a la de La Parada o de Corte Segundo. Pese a ser la única en el municipio de Mexquitic de Carmona, su historia está más ligada a las haciendas guanajuatenses o zacatecanas anexas a la de Jaral de Berrio. Hacia finales del siglo XIX, Cerro Prieto era algo así como una pequeña industria mezcalera y agropecuaria que producía todo lo necesario para el sustento de sus habitantes, mientras que el usufructo iba a las arcas de la familia Moncada (dueña de Jaral de Berrio).

Un dato curioso es que en los años 20 del siglo pasado, los campesinos de Mexquitic, Ahualulco y las haciendas cercanas (La Parada, Corte Segundo, etc.) lucharon para obtener tierras a través del agrarismo, mientras que los de Cerro Prieto no quisieron meterse en líos armados o en procesos judiciales. Ellos decían: “¿Para qué queremos tierras si aquí recibimos buen trato, tenemos trabajo seguro y una vida digna?”. Sin embargo, en los años 30 tuvieron que sumarse a la Reforma Agraria y apropiarse de las tierras de sus antiguos patrones porque, de no hacerlo así, llegarían ejidatarios de otros lugares a desplazarlos.

En algún momento, los descendientes de la marquesa del Jaral de Berrio vendieron esta hacienda a su administrador, quien antes había trabajado en La Corcovada (municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.)

Sin verse fuertemente afectado por la Reforma Agraria, el sistema productivo mezcalero de la hacienda siguió vigente y dando trabajo a la comunidad hasta que la fábrica de mezcal cerró sus puertas alrededor de 1980, quedando entonces abandonada. Aquí producían un mezcal llamado San Martín que lo llevaban a la pequeña hacienda de San Martín porque desde allá se distribuía. Esa parte del casco de la hacienda es ahora propiedad privada y aunque la fábrica se encuentra en buenas condiciones, no parece existir un proyecto sustentable para reiniciar labores.

La hacienda quedó abandonada por varios años y se dice que aparte de empezar a caerse creció mucha hierba y había muchos alicantes. Poca gente se atrevía a meterse porque, aunque se hablaba de espantos, más bien les tenían miedo a esas serpientes. Años más tarde, un descendiente de don Aurelio Dávalos se dio a la tarea de rescatar el casco de la hacienda y gracias a eso se encuentra en buenas condiciones.

Maximiliano y Miramón

Más como leyenda que como dato verídico, se dice que el emperador Maximiliano de Austria pernoctó en Cerro Prieto cuando se dirigía a Zacatecas. Los lugareños no saben de esto, no lo recuerdan como pláticas de sus ancestros, pero dicen que antes se contaba que el corazón del mariscal Miguel Miramón (fusilado junto con Maximiliano y Tomás Mejía el 19 de junio de 1867 en el cerro de las Campanas, de Querétaro) estuvo mucho tiempo en la capilla de la hacienda hasta que fue trasladado a la iglesia de la hacienda de San Martín (municipio de Pinos, Zacatecas), a pocos kilómetros de Cerro Prieto.

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Si quieres leer una leyenda escuchada en Cerro Prieto, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas de Guanajuato: Video de “la ninfa” de Jaral de Berrio

LEYENDAS RELACIONADAS CON LA PINTURA DE

“LA NINFA”

EN JARAL DE BERRIO, GUANAJUATO

 

Activa el video para ver la pintura y escuchar acerca de lo que se dice de ella.

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Puedes leer sobre esto mismo en la versión de texto publicada en este enlace:

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Mitos y leyendas de Guanajuato: Luces y ruidos en el interior de la hacienda

LUCES Y RUIDOS EN EL INTERIOR DE LA HACIENDA

Leyenda de Jaral de Berrio, Guanajuato

Una vez a mi hija de quince años le pasó una cosa rara aquí adentro de la casa de la hacienda –anticipa la Sra. Isabel García–. Andaban aquí unos sobrinos y se pusieron a platicar cosas de espantos y de rato dijeron: “Vamos a la hacienda para ver qué nos sale”. Entonces ella y sus primas decidieron meterse en la noche con el brete de ver si las espantaban. Dos primos se quedaron en la casa porque les dio miedo venir y las demás se vinieron como las once de la noche. Aquí adentro no hay luz eléctrica, excepto por un foco en la parte de abajo, en la entrada aquí junto a la tienda de mezcal. Se subieron ellas al segundo piso, donde no hay focos, y andaban por ahí cuando de repente vieron así como una luz. Pensaron que eran los otros dos primos que se habían quedado en la casa que se habían metido antes para asustarlas; por eso no le hicieron mucho caso a esa luz.

A uno de esos primos le dicen Cano, entonces mi hija le gritó: “No’mbre, mugre Cano, ya sé que andas ahí”. Y la luz se movía y ellas la seguían y le gritaban: “Ni creas que nos vas a asustar porque ya sabemos que andas tú ahí”. Pero la verdad es que no lo veían y entonces pensaban que se les escondía. Luego, aunque ellas trataban de seguir la luz no la alcanzaban, o por decirlo de otro modo, ellas caminaban y la luz siempre las seguía. Leyenda de Isabel García.

Eso no fue todo, porque siguieron caminando por los pasillos de arriba y ahí por donde hay una puerta de madera oyeron que la tocaban, o sea que la tocaban como si alguien estuviera detrás de la puerta pegándole con las palmas de las manos. Todas se asustaron por el ruido y hasta gritaron, pero siguieron pensando que era el primo Cano el que quería asustarlas. Cuando ya se les pasó el miedo fueron hasta la puerta y no había nadie, y tampoco oyeron que alguien hubiera corrido para que no lo vieran. Y así siguieron adentro de la casa con algo de miedo, pero pensando que sus otros dos primos eran los que andaban por ahí con la intención de asustarlas.

De rato, en vez de salirse por la puerta principal se salieron por atrás, porque les queda más cerca de la casa de nosotros, y nos contó mi hija que cuando ya iban casi saliendo les aventaron piedras, o sea que venían caminando y les caían piedras y ellas todavía pensaban que el primo Cano era el que les estaba haciendo la travesura para asustarlas. Leyenda recopilada por Homero Adame.

Cuando llegaron a la casa mi hija me dijo: “No’mbre, mami, el mugre Cano nos anduvo asustando, primero con una luz y luego nos aventó piedras y hasta le estuvo pegando a una puerta”. Y yo le dije: “No, Cano no fue, él estuvo aquí todo el rato con el otro primo”. “Sí, ahí andaba, nos tocó la puerta, traía una lámpara y luego nos aventó piedras, él se fue corriendo adelante de nosotras y nos aventó las piedras”, dijo ella. Entonces yo le dije: “No, hija, ellos no fueron porque aquí han estado y hace ratito se fueron a encaminar a una tía a la casa de ella”. “¿Entonces quién fue el que andaba adentro de la casa?”, preguntó mi hija, y yo no supe qué responderle porque bien sabemos que aquí adentro de la casa pasan cosas raras.

Entonces mi hija y sus primas se asustaron de a de veras porque algo les pasó adentro y en el momento que andaban allá no se asustaron porque pensaban que eran sus primos, cuando en realidad fue algo que no podemos explicar. Leyenda encontrada en el blog de Homero Adame: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/25/mitos-y-leyendas-de-guanajuato-luces-y-ruidos-en-el-interior-de-la-hacienda/

¿Dónde queda Jaral de Berrio?

La ex hacienda de Jaral de Berrio se localiza en el municipio de San Felipe, Gto, a un lado de la carretera hacia Villa de Reyes, S.L.P. Esta hacienda fue una de las más ricas e importantes en la época colonial y durante el siglo XIX ya como México independiente. Aquí estuvo el asiento del marquesado de Jaral de Berrio, uno de los títulos nobiliarios más importantes que hubo en México.

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Mitos y leyendas de Guanajuato: Las comadres

CÓMO SE FORMÓ EL CERRO DE LAS COMADRES

(Leyenda de Guanajuato)

Resulta que eran dos amigas que solían subir hasta ese rincón del cerro para cortar verdolaga y llevarla a vender al mercado. Eran tan amigas que todo mundo las conocía como “las comadres”. Foto de Homero Adame En una ocasión, sin embargo, mientras estaban buscando verdolaga se pusieron a platicar sobre sus amoríos. Como no existían secretos entre ellas, una le dijo a la otra que estaba teniendo una relación con Fulano de Tal. La amiga se puso morada de coraje porque ella también estaba enamorada del mismo hombre. La plática pasó a discusión y terminaron peleándose. Fue tanta la ira y el rencor que al momento en que se abofetearon mutuamente, ambas quedaron convertidas en piedra. Es por ello que los dos picachos, con rostros de mujer, están mirando a lados opuestos; todo porque debido a la fuerza de las cachetadas, sus cabezas se voltearon al instante de volverse peñas. (Leyenda tomada del blog de Homero Adame, “Leyendas mexicanas y tradiciones de México”.)
Otra versión dice que el motivo del pleito entre las comadres fue por el hecho de que había muy poca verdolaga ese día y una sintió envidia de que su amiga hubiera recolectado más que ella.

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Esta leyenda tiene muchas versiones similares que se cuentan en otras partes de México, como en El Realejo, municipio de Guadalcázar, S.L.P., donde existe también un cerro formado por dos picachos que los lugareños conocen como “Las comadres”.

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Mitos y leyendas de Guanajuato: “Una cueva que se abre en Semana Santa”

LAS SIETE CUEVAS DE RENTERÍA

Leyenda de Manuel Doblado, Guanajuato

Aquí a este rumbo le mentamos cerro de «Chalchihuitillo» y la Piedra Bola que usted anda buscando queda p’allá -me explica don Justino Ramírez-. [...] Bueno, sí, eso dicen que la primera fundación de Manuel Doblado fue aquí. Pero ¿si ha oído hablar de Rentería? No, ah, entonces déjeme contarle pa’ que sepa por qué rumbos anda, ¿no?

Mire, aquí sabemos que hay siete cuevas por el rumbo, y en este cerro está una de ellas; es una de las siete cuevas de Rentería. Hay gentes que dicen qu’es una cueva mala, qu’está encantada. Mucha gente se ha caído ahí adentro y no hay quién los saque. Nomás se oye el grito de cuando van cayendo, y el costalazo, ¡zas!, y ni quién pueda bajar a sacar al muerto. Y no es que esa gente sea zonza y se caiga nomás porque sí; lo que pasa es que el espíritu de los indios de antes cobra venganza, y le jalan el pie al que se acerca, y se lo comen. Sí, se lo come la cueva porque está encantada. Leyenda de Homero Adame.

Pero Rentería fue un pelao muy méndigo que le robó lo que quería al que por aquí pasara, y todo el dinero lo enterró en ese hoyo; esa cueva que namás dicen que se abre una vez al año. En Jueves o Viernes Santo se abre esa cueva, creo yo, y al que se le ocurre meterse tiene que entrar cuando se abre y salir rapidito, antes de que se cierre.

Sí, la cueva está encantada porque cuentan que hay una voz que te dice: “Todo o nada”. Pero imagínese namás: sacar todo está retecanijo. Y luego s’empieza cerrar la cueva y hay que correr pa’ salir, pero no te deja salir así namás. No’mbe, si uno trai diez, o cien, o quinientos o mil pesos en la bolsa, –dinero propio, ¿vedá?– hay que dejarlos ahí pa’ poder salir, pos la misma voz te dice: “Saca la lana que trais en la bolsa.” ¡Ah que Rentería tan méndigo, su ánima sigue robando…! Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-guanajuato-una-cueva-que-se-abre-en-semana-santa/

Cualquier alusión a estas siete cuevas es como una versión moderna y muy local de las míticas siete cuevas de Chicomostoc*, de donde surgió la raza mexica que dominó la vasta región de Mesoamérica. Tal vez ésta sea una comparación aventurada, sin embargo, hay algo muy recóndito en la memoria colectiva de los lugareños, quienes no sólo hablan de los modernos tesoros en las siete cuevas, sino que también mencionan el hecho de que son siete cuevas rituales, donde el espíritu de los indígenas aún pervive en cada una de ellas.

*Algo adicional que nos incita a comparar esto, es la similitud de nombres entre Chalchihuites, al norte de Chicomostoc en Zacatecas, y el cerro Chalchihuitillo. ¿Podría tratarse de una reminiscencia lejana de una voz común?

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Mitos y leyendas de Guanajuato: La “cueva encantada”

LEYENDA DE UNA CUEVA ENCANTADA

Leyenda de Guanajuato

Hace muchos pero muchos años, a un niño llamado Luis que vivía en Los Calderones le sucedió algo increíble. Una mañana se fue él con su hermano mayor y su padre a Guanajuato para comerciar productos. Salieron de madrugada de Los Calderones para llegar temprano al tianguis. Cuando iban pasando por un lugar donde se encuentra la cueva vieja (donde antiguamente se celebraba la fiesta a San Ignacio el 31 de julio), al niño le dieron ganas de ir al baño. Para no retrasar a los demás, les dijo que en un rato los alcanzaría. Se metió a la cueva para hacer sus necesidades.

Cuando Luis ya se disponía a salir de la cueva para alcanzar a su padre y a su hermano, escuchó unas voces que salían del interior de la cueva, y por curiosidad se metió a ver quién andaba adentro. Eran dos muchachas muy bonitas que le dijeron que iban a darle un regalo. Aunque Luis conocía esa cueva, ya que antes la había explorado junto con su hermano y un primo de nombre Manuel, le causó mucha sorpresa ver túneles bien trazados, que no había visto antes. Siguió a las jovencitas a través de uno de aquellos túneles hasta que llegaron a una ciudad reluciente con luz natural, y eso que estaba en el interior de la tierra. Las chicas le dieron a Luis un recorrido por la ciudad y le dijeron que podía llevarse una cosa que quisiera, pero sólo una. Había comida, joyas, monedas de oro y muchos otros objetos desconocidos para él. Como desconocía el valor del oro o de las joyas, en cierto momento agarró un collar de obsidiana y rubíes para llevárselo de regalo a su mamá. Leyenda de Homero Adame.

Después de varias horas de andar disfrutando de aquella ciudad maravillosa y de conocer a gente muy amable, Luis se acordó que tenía que alcanzar a su papá y a su hermano en Guanajuato. Se lo dijo a sus anfitrionas, quienes lo acompañaron a la salida de la cueva.

Antes de entrar al túnel Luis vio un platón lleno de frutas. Sin pensarlo, agarró un racimo de uvas para el camino. Así, Luis y las chicas llegaron casi en la salida, donde ellas se despidieron de su huésped y él les agradeció de todo corazón por sus atenciones. El sol brillaba con intensidad y Luis pensó que tendría que irse corriendo para llegar a Guanajuato. Las jovencitas se metieron a la cueva y el túnel se cerró hasta quedar como siempre había estado: en pared de roca viva.

Cuando estaba a punto de salir de la cueva, Luis sintió hambre y sacó el racimo de uvas de su bolsillo para comérselas. Al dar el primer mordisco, se escuchó como una explosión y de pronto se hizo de noche. Luis sintió mucho miedo y no quiso salir de la cueva, pensando que vendría una tormenta. Esperó y esperó hasta que le ganó el sueño, sabiendo que al amanecer se iría a su casa en Los Calderones y anticipando una fuerte regañada de su papá.

Con el primer rayo de sol Luis despertó y se fue corriendo a Los Calderones. Al llegar, se llevó la sorpresa de su vida: el pueblo era más grande y se veía distinto. Su casa estaba casi en ruinas, la de sus abuelos, abandonada. Preguntó a la gente por sus familiares y todos le dijeron que nadie con esos nombres vivía en Los Calderones. Para su fortuna, un anciano lo reconoció; era su primo Manuel, que a pesar de ser casi de la misma edad que Luis, él había envejecido mientras que Luis seguía siendo un jovencito. Don Manuel se mostró muy sorprendido de verlo y le preguntó dónde había estado tanto tiempo, pues todos pensaron que o había muerto o se lo habían robado. Luis le platicó de su singular aventura en la cueva y del fantástico pueblo en su interior. Don Manuel conocía la cueva y la leyenda y supuso que lo que su primo le había contado era verdad, pues Luis seguía viéndose como un niño a pesar de los muchos años transcurridos.

Así fue la extraña historia de Luis, quien creció y estuvo viviendo con su primo Manuel varios años hasta que éste murió. Como en Los Calderones todos los tachaban de loco por contar una historia fantástica de una ciudad en el fondo de la tierra y de hermosas princesas, Luis decidió irse de allá y jamás se volvió a saber de él. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/leyenda-de-la-cueva-encantada-en-guanajuato/

 


Nota: una versión más detallada de esta leyenda está publicada en mi libro Mitos y leyendas de todo México, por Editorial Trillas.

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Para leer la descripción de la Fiesta de la Cueva, dedicada a San Ignacio, que se celebra en Guanajuato, sigue este enlace:

LA FIESTA DE LA CUEVA

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