Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Archivo para la Categoría "Religión y paganismo"

El templo de San Felipe Neri, la catedral queretana

¿SABES DÓNDE QUEDA LA CATEDRAL DE QUERÉTARO?

Texto de Homero Adame

Las catedrales son, por antonomasia, el centro religioso más importante de toda ciudad que cuenta con un obispado. Ellas son un punto de referencia fundamental para los habitantes, sin importar cuál religión profesen. Son así porque, salvo raras excepciones, se localizan en el corazón de cada ciudad, frente a la plaza de armas, cerca del palacio municipal o de gobierno Y todo en conjunto conforman la armonía original de un pueblo. A falta de uno de estos tres elementos, dicha armonía está fuera de balance.

Hablar de catedrales es evocar, inmediatamente, la Catedral Metropolitana, la de Puebla, la de Morelia, la de Mérida, de Guadalajara, de San Luis Potosí o la de la ciudad donde uno vive. Pero ¿alguna vez hemos preguntado dónde queda la catedral cuando andamos de visita por Querétaro? De ser así, ¿cuál ha sido la respuesta de los lugareños? Sin duda tres de cada cinco lo piensan dos veces porque no saben con exactitud dónde se encuentra ni cuál es.

Aunque suene a redundancia, vale decir que Querétaro es una hermosa ciudad que lo tiene todo. Es por ello que nos sorprende no encontrar su catedral en el primer cuadro. Al preguntar por ahí, mucha gente indicará que es la iglesia de San Francisco, pero no es así. La catedral se encuentra a cinco cuadras al poniente de la plaza principal, en la esquina de las calles Madero y Ocampo. Verla por primera vez es pensar: “esta no puede ser la catedral”, porque carece de la magnificencia que caracteriza a este tipo de construcciones religiosas.

El templo de San Felipe Neri, hoy en día la Catedral de Querétaro, en sus orígenes fue el oratorio del convento de los felipenses. Se empezó a construir en 1786 y se concluyó en 1805, pero no fue sino hasta 1921 cuando recibió la categoría de catedral. Previo a esto, en el mismo año de 1805, el cura Miguel Hidalgo y Costilla la bendijo como templo al oficiar la primera misa.

Su corta historia como catedral se vio interrumpida durante la guerra Cristera, cuando fue saqueada y utilizada como cuartel y hasta salón de baile. Hoy en día no es más que una de las muchas iglesias de la ciudad de Querétaro, aunque con rango de catedral, pero rebasada en arquitectura, belleza y centro del culto por muchas otras.

Su interior es frío y demasiado austero, sin gran ornamento ni obras pictóricas de arte sacro. En cambio, su exterior es interesante. Desde el punto de vista arquitectónico es considerada como un excelente ejemplo de la transición del barroco al neoclásico, por conjugar elementos de ambos estilos en su fachada. En ella sobresalen sus seis columnas corintias voladas en la parte inferior, y otras tantas menos ornamentadas, y de estilo acoplado, en la superior.

Aunque la catedral queretana tiene una torre inconclusa –y del reloj no hay mucho que mencionar–, se le considera como una joya única por haber sido construida con piedra de tezontle. Conocerla vale la pena, pues así entendemos que la catedral no es necesariamente el templo más bello e importante de una ciudad.

Notas:

  1. Este texto se publicó originalmente en la revista México desconocido, en 2001.
  2. Las imágenes fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores: Catedral de Querétaro e Interior de la catedral de San Felipe Neri
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El festivo cementerio en Hoctún, Yucatán

UN CEMENTERIO FESTIVO

Hoctún, Yucatán

 

Como es bien sabido por todos, estas fechas de noviembre antiguamente eran días de guardar, y en la actualidad son fechas de festividad. Todos los panteones del país se inundan de color, algarabía y vida para celebrar a la muerte. Son pocos los días que este abigarramiento perdura en dichos camposantos, una semana a lo mucho; el resto del año permanecen como sitios lúgubres y silenciosos que sólo ven interrumpida su tranquilidad cuando un cortejo fúnebre trae, a paso lastimero, a un nuevo morador.

De este clásico esquema para los panteones de México, quizás existan aisladas excepciones, donde el movimiento y ajetreo es más constante, no por la frecuente llegada de nuevos inquilinos, sino por otro tipo de causas. Como mejor ejemplo tenemos el cementerio de Hoctún, el cual luce una eterna festividad. (Artículo de Homero Adame.)

Hoctún es un pequeño poblado que se encuentra entre Mérida y Chichén Itzá, justo en donde la carretera se desvía hacia la pintoresca Izamal. Es casi un pueblo de carretera, es decir, que se mantiene vivo gracias al tráfico pertinaz, el cual, en cierta medida, aporta algo a la economía local.

No obstante, Hoctún posee un atractivo sin comparación en todo el territorio nacional e, incluso, en el mundo entero. Una tradición única, que bien vale la pena conocer.

Cuando en cualquier fecha del año vamos manejando esa carretera –rumbo a las pirámides o a Izamal– al lado derecho del camino percibimos el pequeño cementerio de Hoctún.

Si nos detenemos por curiosidad, la primera sorpresa será encontrar a unos músicos, con tambora y trombón, esperando al cliente ocasional para deleitarlo y entretenerlo con sus desafinadas melodías. La segunda sorpresa será la presencia de cuatro o cinco ancianos que, sentados en sillas o hasta mecedoras bajo alguna sombra de las criptas, esperan recibir una limosna.

En este momento inevitablemente surge la pregunta: ¿por qué esta gente se encuentra ahí? La evidente respuesta es porque se trata de un lugar turístico. ¿Cuál es su atractivo? Su atractivo es la tercera sorpresa, que le da ese toque original y extraordinario.

Aunque este cementerio es relativamente pequeño (la población de Hoctún no rebasa los mil habitantes), la mayoría de sus tumbas –ahí llamadas mausoleos– están decoradas de una manera por demás singular. Así podemos apreciar construcciones en miniatura tan disímbolas y extraordinarias como pirámides tipo el Castillo de Chichén Itzá, jacales estilo caribeño, torres de iglesias, imágenes de la virgen de Guadalupe, una mal hecha torre Latinoamericana y hasta un Partenón griego, entre otros.

Ahora bien, ¿por qué esos motivos? Bueno, según la costumbre muy local (acaso sin par en el mundo entero), la tumba o mausoleo llevará representado el último lugar que el difunto visitó en vida. Es por ello que en ese panteón se observan pirámides, iglesias, jacales, edificios de la Ciudad de México, etc. Ah, y el Partenón griego es de un lugareño que falleció en Grecia.

Esta incomparable tradición hace, por consiguiente, que el cementerio de Hoctún sea muy concurrido por infinidad de turistas extranjeros y no pocos mexicanos. Cualquier día del año es festivo para dicho lugar. En lo personal no sé cómo se pone el ambiente durante un Día de Muertos, pero puedo imaginarme que la romería se incrementa por mucho.

Así que ya sabes, si un día andas de visita por tierras yucatecas, no olvides detenerte en ese poblado para conocer una de las costumbres funerarias más curiosas de nuestro México folclórico.

 

Notas:

  1. Este texto de Homero Adame fue publicado originalmente en la revista México desconocido en 2003.
  2. Las imágenes que acompañan el texto fueron tomadas de Internet. Que el enlace sirva de crédito a sus autores: Mary J. Andrade Photography y Torre con Partenón al fondo 

Tradiciones mexicanas: Ni yendo a bailar a Chalma…

“NI YENDO A BAILAR A CHALMA”

Tradición y leyenda del Estado de México

 

Para todo extranjero que llega a radicar en México e intenta poco a poco integrarse a la vida y ser partícipe de las costumbres de este maravilloso país, sin duda hay muchas cosas que le parecen singulares, raras o extravagantes por ser tan distintas a las de su país de origen. Algunas de esas costumbres son meramente verbales, pues consisten en los refranes populares. Uno de ellos es el que dice “Ni yendo a bailar a Chalma”, cuya interpretación es que algo no tiene solución o que por muchas maneras que uno intente lograr su propósito, ya sea mediante rituales, promesas o mandas, no podrá lograrlo.

Chalma es un pueblo del Estado de México famoso por su Cristo milagroso y por el citado refrán. Hay que ir para verificar si es cierto, aunque yo más bien adaptaría el refrán para decir: “Ni quien vaya a bailar a Chalma” o “Ni yendo a bailar a Chalma se puede bailar ahí”. ¿Por qué? Porque de hecho casi nadie baila y la tradición es otra muy distinta a la verbal.

Al llegar a Chalma no falta alguien que te ponga una corona de flores en la cabeza. Es que la tradición exige que los que vienen por primera vez a visitar al Cristo de Chalma adquieran una corona de flores y entren al templo con ella debidamente puesta en la cabeza. Después de estar en el interior un rato, ya sea por curiosidad o por devoción, si desean llevársela a su casa, pues se la llevan, pero si la quieren dejar, entonces hay que hacerse una especie de limpia o barrida con ella antes de dejarla. Para esto uno se quita la corona y se la pasa por todo el cuerpo, o nada más por el pecho o en su caso por alguna parte que uno tenga enferma, como por ejemplo una pierna rota, o un brazo afectado o un riñón malo (también sirve para quitarse la mala suerte). Entonces uno se hace la limpia solo y luego deposita la corona en un lugar especial ubicado junto a la puerta lateral derecha, en un palo donde todos dejan sus coronas. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

Al platicar con algunos comerciantes y preguntarles sobre el famoso refrán “Ni yendo a bailar a Chalma”, éstos nos dicen que se trata simplemente de un dicho popular, pues casi nunca se ve a la gente bailar a su libre albedrío ya sea por manda o por devoción. Nos explican que de hecho las únicas danzas se ejecutan durante las fiestas del 1° de julio, y por cuenta de grupos organizados. Y añaden: “Lo importante es venir a Chalma, venir con fe y participar de las fiestas a nuestro Cristo milagroso”.

Así aprendimos que ni quién vaya a bailar a Chalma, pero los que vienen sí se ponen su corona de flores para darse una barrida y dejarla como ofrenda para estar a tono con la tradición.

 

Nota: las imágenes fueron tomadas de Internet. La del santuario del Bable, de Benjamín Arredondo, y la de Cristo con su corona de polos viajeros en wordpress. Que los enlaces sirvan como crédito a sus autores.

 

Los barcos de cristal – leyenda potosina

los-barcos-de-cristal-de-homero-adameEsta versión de la leyenda sobre el origen de las carabelas de cristal que existen en la capital potosina y fueron donados como ex-votos o retablos fue publicada en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí, por graphSTYLE editores, 2014. La edición estuvo a cargo de Alejandro Castillo-Vela. En dicho libro, Homero Adame ofrece 35 leyendas potosinas en versiones hasta entonces inéditas.

Las brujas de Albarcones y la Virgen de la Purísima Concepción

Las brujas de Albarcones

Portada de Haciendas del Altiplano, Tomo I - libro de Homero AdameEsta leyenda de las brujas de Albarcones, en el municipio de Doctor Arroyo, N.L. fue publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historias y leyendas. Tomo I: Grandes latifundios virreinales, de Homero Adame, por Conaculta a través de la Dirección de Publicaciones de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. 2012.
Para saber más sobre el contenid0 del libro sigue este enlace:

Haciendas del Altiplano. Tomo I

 

El primer pino navideño en México

¿Sabes cuándo se colocó el primer árbol de Navidad en México?

¿Sabías que el pino navideñopresidente-mexicano-maximiliano-de-habsburgo, igual conocido como “árbol de Navidad”, no es una tradición de origen mexicano, como tampoco lo es el Nacimiento? ¿Cómo llegó a México? ¿Desde cuándo se arraigó en nuestra cultura? Por extraño que parezca –porque hay mucha gente que incluso siglo y medio después oblitera un pasaje de nuestra historia–, el pino navideño a tierras mexicanas gracias a un austriaco, a un archiduque de los Habsburgo que fue Emperador de México durante el breve Segundo Imperio.

El origen de los Nacimientos se puede rastrear fácilmente con Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís (puedes leer al respecto en este enlace: Los Nacimientos en México)Nacimiento de Demetrio Velázquez en Linares, NL - Foto de Homero Adame. Mientras que el origen de la tradición relacionada con el árbol de Navidad es más difícil de precisar, pero es también europeo, germánico. Se dice que los antiguos germanos –tal vez visigodos u ostrogodos–, durante el solsticio de invierno (21 de diciembre) hacían rituales relacionados con la renovación de la vida con el propósito de pedir a las deidades el retoño de las plantas y la victoria de la luz sobre las tinieblas, para ello adornaban árboles de pino o abeto con objetos brillantes y velas encendidas, y danzaban alrededor de tales árboles. Otra interpretación afirma que los antiguos germanos solían colocar velas y pan en los árboles durante las noches de invierno para que los viajeros o peregrinos pudieran seguir su camino y alimentarse.

Aún más, royal-christmastreeuna leyenda alemana cuenta que San Bonifacio (obispo y mártir inglés 680–754) llegó como misionero evangelizador a territorios que hoy pertenecen a Alemania. Para demostrar la superioridad de su fe, en el pueblo de Geismar cortó de raíz un encino que era sagrado para los lugareños, pues a sus pies los habitantes solían depositar ofrendas y hacer sacrificios paganos cada año. Los nativos, indignados por tal atrevimiento, quisieron linchar al misionero, pero San Bonifacio no sólo logró calmarlos con su elocuencia, sino que los convenció de la llegada del hijo de Dios para salvar a los fieles y de que cuán necesario era desterrar a otras deidades no cristianas. La horda de paganos, creyendo un poco en sus palabras, lo ayudó a plantar un pino en el mismo lugar donde había estado el encino sagrado. San Bonifacio quedó muy complacido con la afabilidad de los lugareños, y jamás se dio cuenta de que, muy en el fondo, esa gente dedicó el pino recién plantado al divino Yggdrasi, el gran árbol que era en sí una de sus principales deidades paganas.

Tradición navideña

El árbol de Navidad doctor-martin-luther-and-family-in-wittenberg-at-christmas-1536como parte de las tradiciones navideñas se arraigó en Alemania y en otros países aledaños, como Austria y la parte alemana de Suiza. En el siglo XVIII llegó a los Estados Unidos, años antes de llegar a otros países europeos, como Francia, Dinamarca o Suecia. En Inglaterra se colocó el primer pino navideño en 1840, en el castillo de Windsor, gracias al príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria. El príncipe Alberto era originario de Alemania. El ejemplo fue adoptado rápidamente por la aristocracia británica y luego por el pueblo, y en pocos años se extendió a todas las colonias del Reino Unido.

Primer árbol de Navidad en México

Para las fiestas navideñas de 1864, el Palacio Imperial de Chapultepec, remodelado al gusto de Maximiliano I de México y su esposa Carlota, presentó algo extraordinario, algo que los mexicanos no habían visto jamás: un gran pino colocado al centro de uno de los salones del palacio, y el pino decorado con listones, velas, frutas y regalos a sus pies.

Los aristócratas mexicanos que tuvieron oportunidad de ver ese árbol navideño de inmediato adoptaron la idea y colocaron en sus casas y mansiones uno similar. Así empezó esta costumbre europea, desconocida en el país, traída a México por veracruz-1864-llegada-maximiliano-memoriapoliticamexico-org-2-aguapasadaMaximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica.

Bien sabemos que el Segundo Imperio Mexicano fue corto. A partir del fusilamiento en el cerro de las Campanas en Querétaro, en 1867, de inmediato el gobierno de México trató de erradicar algunas costumbres europeas traídas por el Emperador y su corte, y es así como el uso del árbol de Navidad empezó a caer en desuso y se recuperó la tradición del nacimiento, más arraigada desde la época virreinal.

Sin embargo, en 1878 reapareció públicamente un árbol de Navidad ornamentado para las fiestas. Éste fue obra de Miguel Negrete –rival político de Porfirio Díaz–, quien lo adornó de manera tan espectacular que fue mencionado en varios periódicos y visitado por muchísima gente.

Así, más de 150 años después de que el Castillo de Chapultepec se viera engalanado con el primer árbol de Navidad, hoy en día los hogares mexicanos se decoran con pinos o con nacimientos, según la preferencia familiar, aunque también es común que en muchas casas o comercios coloquen pinos y nacimientos para celebrar el natalicio de Jesús.

Nota: las imágenes fueron tomadas de diversos sitios de Internet. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a cada una de ellas.

Foto de Maximiliano I de México: Presidentes.mx.
Foto de Nacimiento: Blog de Homero Adame.
Foto de familia alrededor de un pino de Navidad: The History of Christmas Trees.
Foto de pino navideño en mesa: “The Minnigerode” and the Christmas Tree.
Foto de  Maximiliano I y Carlota llegando a México: Fotogalería de El Excelsior.

Costumbres funerarias en México

costumbres-funerarias-de-homero-adame-1Esta información sobre algunas tradiciones funerarias en México fue publicada en Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, Editorial Font, 2005.

Homero Adame, en este libro, usa un tono más académico y aporta conocimientos de antropología y etnología del folclore no sólo del estado de Nuevo León o de la región Noreste de México, sino del país y de otras culturas que ha tenido la oportunidad y el gusto de observar a detalle. Por ejemplo, como continuación a las costumbres prehispánicas, el también investigador y fotógrafo menciona muchas otras costumbres fúnebres de origen ibérico, mediterráneo, judeo-sefardí y de Oriente Medio que, de cierto modo, se arraigaron en la  cotidianeidad de los mexicanos, de los norestenses.

Juan Soldado – mito y leyenda de Tijuana, BC

JUAN SOLDADO

Leyenda de Tijuana, Baja California

 

Hubo un tiempo en que anduve yo trabajando en esto de las ventas pero allá del lado de Baja [California]. Tenía yo una ruta desde Tijuana hasta San Luis Río Colorado, ya del lado de Sonora, ¿eh?, pero mi casa estaba en Tijuana. Juan SoldadoEn aquellos años Tijuana era una ciudad muy fea, llena de vicios, de mal vivientes, de polleros y gente que quiere cruzar al otro lado, pues. No’mbre, con decirle que las calles estaban llenas de basura y había burdeles en cada esquina. Yo ya no he vuelto por aquel rumbo desde hace unos –¿qué serán…?–, desde hace unos 15 o 20 años; no estoy seguro. Pero me han contado que ahora es una ciudad muy moderna, que está muy arreglada, que muy limpia, pero la verdad no sabría decirle yo si es cierto –cuenta el agente de ventas Fernando Sánchez, radicado en el Distrito Federal.

Bueno, hay una leyenda que a mí me contaron varias veces, una leyenda de un soldado muy famoso que porque dizque que es ahora santo. Le dicen «Juan Soldado» y ahí en el mero panteón está su tumba. No’mbre, hasta yo fui a verla de pura curiosidad y, fíjese que sí, está tapiadita de regalos que le lleva la gente a la que Juan Soldado le ha concedido un deseo. Son como pagos de mandas, pues. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)

Pero, déjeme contarle: ese San Juan Soldado no cumple cualquier petición, sino que lo que él hace es que supuestamente ayuda nomás a la gente que quiere cruzar la frontera sin que los pesque la migra. O sea que es así como el santo de los migrantes, pues.

 

Quién fue Juan Soldado

En el panteón municipal800px-Fotos_favoritas_252 se encuentra la tumba de un soldado que en vida se llamó Juan Castillo Mireles. De acuerdo con las crónicas, este hombre fue fusilado en los años 30 (del siglo XX) porque se le acusó de haber violado a una niña. Aún se rumora que el proceso judicial fue manipulado para con ello tener a un culpable y dar carpetazo al asunto; la sentencia recayó en este soldado que, muchos piensan, era inocente. Debido a esto último, la creencia afirma que su ánima ayuda a la gente, en particular a los migrantes que desean cruzar la frontera. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)

 

Notas:

La primera imagen fue tomada del blog juancastillomorales. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.

La segunda foto fue tomada del blog Club de Pensadores Universales. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su creador.

Mitos y leyendas de todo México - Portada en blogs

Esta misma leyenda, pero editada en un tono diferente, fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México, por la Editorial Trillas.

 

Puedes conseguir el libro en cualquiera de las sucursales de Editorial Trillas en el país o bien, a través de la Tienda en línea.

Para más fácil acceso, éste es el enlace directo al libro: Mitos y leyendas de todo México.

Mitos y leyendas potosinos: Un ánima que buscaba confesión

UN ÁNIMA QUE FUE A BUSCAR CONFESIÓN

Leyenda de Moctezuma, SLP

 

Moctezuma, SLP - foto de Homero Adame en julio 2009 (13)Dícese que allá por 1923 se dio un caso muy extraño en Moctezuma, según platicaba el sacristán de aquella época. Acababa de pasar la fiesta patronal y la vida ya volvía a la normalidad. Sucedió una noche que el pueblo ya dormía cuando el padre Mesas escuchó que tocaron la puerta del curato y como Leandro, el mozo y sacristán, no se levantó, entonces el sacerdote mismo fue a ver quién era a esas horas de la noche, y pensó que sin duda se trataba de un moribundo o de alguien que se estaba muriendo en alguna ranchería y habían venido a buscarlo para que fuera a darle la bendición y ponerle los santos óleos. Se asomó el padre por el postigo y se dio cuenta que era un ánima que fue en busca de confesión. Leyenda recopilada por Homero Adame.

De acuerdo con lo que Leandro contaba a sus amigos, que según el padre Mesas le había dicho, éste confesó al ánima que le dijo: “Yo soy Fulano de Tal y vengo de tal parte y quiero confesarme con usted y con San Jerónimo”…

Al terminar la confesión, y luego de haber sido absuelta, el ánima dio vuelta y se fue como con el viento; se fue desapareciendo y lo último que el padre vio de ella fue que se dirigió rumbo al panteón.

 Moctezuma, SLP - fiesta de San Jerónimo - foto de Homero Adame (1)

Puedes leer más sobre Moctezuma siguiendo este enlace: Fiestas patronales de San Jerónimo

Leyendas de Tamaulipas: La Virgen del Chorrito

LA VIRGEN DE EL CHORRITO

Leyenda de Hidalgo, Tamaulipas

El Chorrito, Tamaulipas - foto de Homero Adame - blog 2 parte 1

El Chorrito, Tamaulipas - foto de Homero Adame - blog 2 parte 2

Las fiestas dedicadas a esta virgen, con sus peregrinaciones, son el 19 de marzo y el 12 de diciembre.

La niña que jugaba con la ouija

LA NIÑA QUE JUGABA CON LA OUIJA

(Sucedido en Linares, N.L.)

 

Si mal no recuerdo, esto pasó en 1987. Fue de tal magnitud ese suceso que causó un alboroto tremendo en todo el pueblo. Por fin ya tenían algo de qué hablar, ¿no? Así pasa en los pueblos chicos, siempre buscando algo nuevo para que sea la comidilla de la semana y luego, cuando ya es un tema aburrido, encuentran algo más –explica el Ing. Juan Isaac Estrada Medina.

Esto fue real y a mí me tocó estar presente. Fue algo así como una posesión diabólica y tuvo que hacerse un exorcismo. Según cuentan, todo empezó porque esta niña tenía muchos problemas en su casa. Tal vez sus padres, como ellos trabajaban, no le daban la atención que necesitaba. Andaba un poco mal en la escuela y hasta dejó de juntarse con sus amiguitas. Y parece que –digamos en su soledad– Tablero 2empezó a jugar a la ouija.

No recuerdo con quién jugaba, tal vez con alguno de sus hermanitos o con alguien, pues la ouija no se puede jugar sola, ¿verdad?

Pero bueno, el caso es que jugó tanto con ese juego que algo empezó a posesionarse de ella. Día con día sus problemas iban peor, al grado de que los papás pensaron en buscar un psicoanalista o a alguien que la pudiera ayudar y orientar.

Lo grueso se puso una noche que los papás habían salido y ella se puso a jugar como de costumbre. Dicen que se empezaron a oír un montón de ruidos y que la niña ésta empezó a gritar y a gritar. El profe [Gualberto], que vivía enseguida, escuchó el borlote y fue a ver qué pasaba. Dice que las cosas estaban gruesas, pero en serio. Que se movían cosas, que se oían ruidos, etc. ¿Te acuerdas de la película El Exorcista? […] Ándale, algo parecido.

Y bueno, en un pueblo como éste la voz se corrió luego luego. La niña que jugaba con la ouija - dibujo de Jennifer HennenAl poco rato ya todos sabíamos y fuimos a buscar al señor Obispo, pero creo que había salido de la ciudad. Entonces nos trajimos a un padrecito que sí estaba. Se trajo los óleos, el incienso y otras cosas. Y al llegar la niña estaba incontrolable.

El padre se la pasó un buen rato rezando el rosario, echando el agua bendita, los óleos y quemando el incienso adentro de la casa, mientras la niña ésta seguía gritando y comportándose bien raro. Al final de cuentas se calmó y todo volvió a la normalidad.

Imagínate qué impacto tuvo esto en la población que la familia hasta se tuvo que mudar –creo que a… Monterrey–. Y deja eso, la casa se quedó vacía por un buen tiempo. Ni quien la quisiera rentar. Pero luego se vino la bonanza y la falta de casas, alguien la rentó primero, y después alguien más. Pero esos inquilinos posteriores nunca han dicho que se escuchen cosas raras o cosas por el estilo. Lo que pasó aquella vez fue simplemente que jugar con la ouija no deja nada bueno.

 

Existe la creencia que la ouija es un medio para comunicarse con los espíritus o con el diablo mismo. Los orígenes del tablero se remontan a la antigua Mesopotamia y se cree que servía para juego, sin embargo, tomó otro giro durante el Renacimiento con las prácticas alquimistas y cabalistas, para convertirse en un sistema de comunicación con los espíritus de ultratumba.

Cabe hacer mención que un evento fuera de lo común que sucede en un pueblo donde todo se sabe, es factor para originar cualquier tipo de plática o interpretación. Con el paso del tiempo cada persona cuenta su propia versión, agregándole un poco de su cosecha para hacerla más interesante. Este fenómeno puede hacer que la esencia de la anécdota caiga en el terreno de la leyenda, como ocurrió en la ciudad de Linares, NL.

 Libro de Homero Adame

Este relato fue publicado originalmente en Mitos, cuentos y leyendas regionales, tradición oral de Nuevo León, por Ediciones Castillo, 1998. Posteriormente se publicó en Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León, por Editorial Font, 2005.

Leyendas potosinas: Milagros del Señor de El Saucito

ALGUNOS MILAGROS DEL SEÑOR DE EL SAUCITO

Leyenda de San Luis Potosí

 

Uno de los primeros milagros que hizo El Saucito, SLP - foto de Homero Adame (3)Señor del Saucito fue a un campesino que de tanta hambre que traía se comió unos huevos de víbora y se intoxicó, estaba al borde de la muerte y comoquiera tuvo un momento de lucidez para encomendarse a nuestro Cristo. Dicen que bajó una luz del cielo y así le hizo milagro de salvarlo de esa muerte que ya estaba segura. Por eso a los pies del imagen del Señor del Saucito hay unos huevos en forma de marfil (!), vamos, que el mismo campesino donó como agradecimiento y manda por haberlo salvado -explica Armando Rivera Zapata, quien colabora en Fomento Deportivo durante las fiestas patronales el primer viernes de marzo.

También se habla de muchos milagros que ha hecho este Cristo milagroso a gente que por alguna causa se ha tragado algún balín, alguna bala y se encomendaron y gracias a su fe que Cristo les cumplió y se salvaron.

Hay también algunos milagros chuscos que luego cuenta la gente como, por decir, “que me escape de la casa y me encomendé luego para que no me regEl Saucito, SLP - foto de Homero Adame (1)añaran mis papás”, “que me encomendé al Señor del Saucito para que la policía no me pescara”, “que gracias al Señor del Saucito mi esposa no me cachó en la movida”, y así muchas que cuenta la gente.

Aquí en el Saucito hay muchas historias, por ejemplo, el primer libro de texto gratuito se entregó en la escuela Cuauhtémoc y es una página histórica que nos dice de los rasgos indígenas que teníamos los niños en aquel entonces; somos descendientes de los huachichiles por qué en este sector donde ahora está el parque Tangamanga II fue tierra habitada por los huachichiles originales que luego se mezclaron con el mestizaje.

La primera ermita que hubo en este lugar, ermita que hicieron los sacerdotes para cristianizar a los huachichiles, es esa pequeña que está enfrente de la iglesia de nuestro Señor del Saucito; es una capillita dedicada a nuestra Virgen de Guadalupe y los antiguos huachichiles le cobraron buena fe a ella porque hubo muchas apariciones y también milagros que les hizo.

 

SeEl Señor del Saucito - ilustración de Antonio Martínezgún las crónicas, en 1820 fue tallada una cruz con la imagen de Nuestro Señor de Burgos, y terminada de labrar en 1825, cuando se le hicieron ciertas modificaciones estéticas por mano del escultor José María Aguado. La primera fiesta dedicada al Señor del Saucito se llevó a cabo el 26 de noviembre de 1826 (día de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo), aunque posteriormente se cambió al 1er viernes de marzo (día de la Corona de Espinas), fecha ahora oficial para esta fiesta.

       El Saucito, SLP - foto de Homero Adame (2)Cabe añadir que El Saucito, sin ser uno de los siete barrios tradicionales de San Luis Potosí, tiene la fiesta patronal más animada de la ciudad.

Portada -MisteriosOtra de las muchas leyendas que se cuentan de la milagrosa imagen del Señor del Sacito fue publicada en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí.

Leyendas de Tamaulipas: Canibalismo y brujería en La Hierbabuena

RITUALES SATÁNICOS EN LA YERBABUENA

Sucedido en el municipio de Villa Mainero, Tamaulipas

Rituales en la Hierbabuena, Tamaulipas 1 - de Homero Adame

Esta escandalosa anécdota, narrada como leyenda, de Villa Mainero, Tamaulipas (escuchada en Cuevas, municipio de Iturbide, NL), está basada en un lúgubre suceso de antropofagia, brujería, fanatismo religioso, magia negra, rituales satánicos y supersticiones que ocurrió a principios de la década de los años 60 del siglo pasado en La Yerbabuena, una comunidad serrana de Villa Mainero, Tamaulipas. Apareció publicada en el libro de Homero Adame: Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León.

Otros dos libros muy recomendables que tratan este mismo tema son: Creer, beber, curar. Historia y cultura en Iturbide, N.L. del antropólogo  Cristóbal López, y Yerbabuena, del escritor Felipe Montes.

Leyenda zacatecana del Cristo de oro perdido

LEYENDA DEL CRISTO PERDIDO

Leyenda zacatecana

 

Esta leyenda se cuenta tanto en Saltillo como en Concepción del Oro, al igual que en otros lugares. Dice que era tanto el agradecimiento que sentían los mineros y gambusinos de la región, por tantas bendiciones recibidas en sus minas y sus arroyos, que decidieron juntarse y cooperar todos con un poco de lo recibido para mandar hacer un crucifijo de tamaño natural. Nadie se opuso a la idea y así todos aportaron algo de su oro para hacer aquel Cristo que sería la ofrenda de su agradecimiento. Para tal efecto, una vez reunida la cantidad suficiente de oro lo enviaron fundir a la ciudad de Saltillo. Los feligreses acordaron que cuando estuviera listo el crucifijo, se procedería a hacer una peregrinación desde Saltillo hasta Mazapil.

En la fecha acordada, el artesano entregó el cristo-de-sciancalepore-en-torreciudadcrucifijo en Saltillo y desde allá partió la peregrinación, entre danzas, inciensos, cánticos y cohetones. Como el trayecto es largo, los peregrinos se detuvieron cerca de Bonanza para descansar, pernoctar y reponer fuerzas, principalmente porque el siguiente trayecto sería el más difícil: atravesar la sierra.

Se dice que cuando todos estaban dormidos fueron asaltados por una gavilla de ladrones de las tantas que asolaban esa región, dándoles muerte a casi todos los peregrinos y enterrando el Cristo con la idea de después regresar por él; esto debido al peso y tamaño de la obra. Entre la masacre solamente quedó un niño con vida, que estuvo observando a los ladrones en silencio ante el temor de que se dieran cuenta que estaba vivo y también lo mataran. Cuando los maleantes se fueron, ese niño se encargó de pedir ayuda en el poblado más próximo, Bonanza - Mazapil, Zacatecas- Foto de Homero Adame (2)Bonanza. Los pobladores de inmediato se organizaron y al ver la masacre que habían cometido los ladrones, fueron en su búsqueda. Era tal la ira que sentían contra ellos que cuando los encontraron los mataron sin contemplaciones.

El niño que había sobrevivido era un indio irritila. Como no había quién entendiera su dialecto, no pudo decir dónde habían enterrado el Cristo los ladrones, tampoco pudo decir le a la gente el lugar exacto, ya que todo ocurrió de noche y, además, con la caminata que hizo al pueblo se desorientó.

Desde entonces, mucha gente, sobre todo la que de alguna manera ha escuchado la leyenda, se ha aventurado en la búsqueda del Cristo perdido sin poder dar con él. (Leyenda tomada de Mitos y leyendas mexicanas de Homero Adame.)

Notas:

1. Esta leyenda fue originalmente enviada por Eliseo Pérez Reyes al blog de Homero Adame en http://xpresandote.com. Gracias, “Lichos”.

2. La imagen del Cristo fue tomada del blog Secretos de Torreciudad. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su creador.

The image of Christ that came by mule – legend of Saltillo, Coahuila

THE IMAGE OF CHRIST THAT CAME BY MULE

(Legend of Saltillo, Coahuila)

 

There are some religious figures that are very highly venerated, due to the long centuries of preceding history surrounding them. In many cases, there is a long line of miracles associated with them, and these, over the years, have become legends. Such is the case of the image of Our Lord (The Holy Christ) at The Chapel, Saltillo. WERLISA DIGITAL CAMERA PX4100AFThe events related here took place on August 6, 1607, according to some written testimonies of the time.

Legend has it that in the afternoon of that far-off day, a mule, bearing a heavy load on its back, suddenly arrived in town. The mule was quite alone, without a carrier, and it settled down to rest at a place not far from the church of Saint Esteban, exactly where the present-day Cathedral is located. Those who saw it arrive assumed that its owner would no doubt turn up a little later; but the rest of that day came and went, and, by the next morning, the mule was still resting, quietly and alone, at exactly the same spot.

Some people started to try to get the mule to move on; but try as they might, the animal stoutly refused to move. Then, the rumor started to spread throughout the village and, in just a few minutes, the entire population had gathered around the beast. No one had ever seen it before, and, therefore, they had no idea who its owner might be.

While they were deeply engaged in discussion about this phenomenon, the local priest appeared. After meditating a little on the situation, he finally ordered some of the men to unload the box from the beast’s back and to open it up, so they could find out what was inside. When the men had finished their task, the mule got up and ran away towards the South at top speed; it was never seen again and nobody ever found out where it had gone to.

When the villagers opened the box, they realized, to their utmost astonishment, that there, inside, was a beautiful image of Jesus Christ, apparently made of dried corn dough. At his feet, there was a small wooden box that contained a single splinter of wood. Because it was the rainy season, they tried to take the figure out of the box, intending to keep it safe in the temple of Saint Esteban, all the time expecting that, sooner or later, its unknown owner would appear to claim the statue.

However, not even the repeated efforts of several strong men, all hauling together, were enough to lift the image out of the box to take it inside the temple. After some serious thought, the priest ordered that a small shelter be built then and there, on that very spot; this was later replaced by a church – the future Saltillo Saltillo, Coah - catedral 2011 (4)Cathedral. Time passed by, and nobody ever came to claim the image as his own; the local people, however, took it to be a divine manifestation.

There was one other factor that conduced devotees to worship the image with so much fervor: the numerous miracles attributed to it by the sick and needy who make their pilgrimages to the figure, to beg for its aid. It is said that part of its divine and healing power comes from the wooden splinter inside the small wooden box, because, according to local beliefs, it was taken from the Holy Cross on the very day of the crucifixion of Jesus Christ.

Mitos y leyendas de todo México - Libro de Homero AdameLegend taken from the book by Homero Adame, “Myths and legends from all over Mexico” (Mitos y leyendas de todo México). Editorial Trillas. 2011, and translated by Pat Grounds.

The picture of Jesus Christ was taken from regmurcia web page. Let the link be a thanking note to its creator.

El Señor de los Rayos – tradiciones mexicanas

EL SEÑOR DE LOS RAYOS

Centro de Peregrinaje en Temastián, Jalisco

 

No importa la hora ni el día de la semana. A lo lejos se oye el rumor de un autobús. Los comerciantes, tanto establecidos como ambulantes, se preparan a tener buenas ventas.

        Cuando el camión finalmente se estaciona, las personas bajan sin prisas y esperan. Al momento que el último pasajero baja, todos se organizan y empiezan su procesión a una hora predeterminada por ellos mismos. El desfile comienza con el estandarte al frente. Los feligreses, los músicos y el resto de los participantes, entre cánticos, oraciones y paso lento, se dirigen a la iglesia. Temastián, Jalisco - foto de Homero Adame (4)Al cruzar el umbral del atrio se observa un poco de desorden: unos siguiendo a pie, con reverencia, mientras que otros continúan su marcha de rodillas, hasta llegar al altar.

        Adentro de la iglesia los rezos y cánticos se escuchan como un murmullo unificado, aunque es individual y a ritmo propio, que puede extenderse por horas y sólo ser interrumpido por el tañer de las campanas o la misa que da inicio.

        Así se llega a Temastián, un rincón del extremo noreste de Jalisco, en el municipio de Totatiche; lTemastián, Jalisco - foto de Homero Adame (2)ugar de peregrinaje donde se venera al Señor de los Rayos. Hay otros peregrinos que prefieren venir en automóvil para una rápida visita, mientras no pocos tardan hasta tres o más días en su travesía a pie desde lugares como Valparaíso, Zac. o Aguascalientes.

        Sin importar la manera de llegar, el común denominador es la devoción y el fervor cristiano que está presente en todos y cada uno de los feligreses que han venido a encontrar alivio a sus penas, a solicitar un milagro o a pagar alguna manda pendiente. (Blog de Homero Adame.)

        La historia de Temastián está íntimamente ligada a las de sus pueblos vecinos: Totatiche y Villa Guerrero, ya que los tres fueron fundados como convento para evangelizar y castrar la libertad de los indígenas, todo por cuenta de frailes franciscanos, allá a finales del lejano siglo XVI. La fundación se hizo tomando como punto de partida a Colotlán, que para entonces ya fungía como centro religioso y “político”.

        Extrañamente, de los tres pueblos el que menos ha crecido como tal a través de los siglos es Temastián, aunque de los tres fue el único que se convirtió en centro de peregrinaje. A esto la historia reciente lo fecha a partir de 1857, cuando se hicieron las primeras fiestas ya dedicadas al Señor de los Rayos. Sin embargo, de acuerdo a las leyendas, Temastián, que en náhuatl significa “el lugar de los baños” (de temazcal = baño y tlan = lugar) era desde tiempos remotos un sitio ritual donde las tribus llegaban una vez al año a venerar a alguna deidad. De hecho, los campesinos cuentan diferentes versiones, como la de que los indios tenían “un santo” al que visitaban, o la que dice que en este lugar los antiguos hacían sus mitotes para asegurar la caza y las lluvias. Lo extraño es que nadie mencione al lugar como sitio de baño o purificación. (Artículo de Homero Adame.)

        Posiblemente los frailes franciscanos, al darse cuenta que los nativos frecuentaban el lugar, tal vez en ciertas fechas rituales como solisticios y equinoccios, decidieron levantar ahí el monasterio, y poco a poco, con la conquista espiritual, simplemente cambiaron las fechas rituales y la deidad, dándole continuidad al peregrinaje. Este es un hecho que se presentó en casi todas las regiones del nuevo mundo, incluyendo santos o vírgenes que simplemente fueron inventados o suplantados por los conquistadores del espíritu.

        Aparte de la participación y observación de las actividades de los feligreses en la nave principal del templo, el lugar más interesante del santuario es el Salón de los Retablos, en donde se exhiben auténticas obras de arte hechas en muchas técnicas: fresco, grabado, lápiz, óleo, pirograbado, etc. sobre materiales tan variados como el lienzo, madera, papel, piedra o vidrio. Teniendo todos en común el agradecimiento por un milagro concedido.

        Los artistas de estas obras, tanto mexicanos como chicanos, son diversos, desde aquel que a ello se dedica de manera profesional o artesanal y recibe un pago por el trabajo, hasta los espontáneos que hacen su mejor esfuerzo para plasmar una imagen. Así vemos algunas obras sobre un mismo material, cortado de forma idéntica, en el cual se utilizan los mismos colores, donde sólo el texto cambia, lo que nos dice que fueron hechos por una misma mano, posiblemente de un “profesional”. Pero sin duda las más interesantes son las hechas por los espontáneos, quienes además tienen una manera muy particular de usar el idioma y la ortografía, algo que es digno de verse y leerse, como aquel ex-voto que dice Temastián, Jalisco - foto de Homero Adame (3)“Doll gracias al Sr. de los Rayos por aberme alibiado a mi hijo de un paralis infatil. Jerez, Zac. Enero de 1959”.

        Este salón de los ex-votos es también un marco ideal para observar los cambios tanto pictóricos como los de la vida diaria en el arte popular y en el país. Por ejemplo, en los dibujos vemos la variación en las modas, o los medios de transporte utilizados en diversas épocas de nuestra historia, desde la humilde carreta hasta el avión, pasando por el tren y el autobús, siendo este último el que más cambios ha sufrido en su forma. (Artículo de Homero Adame.)

        La fecha más antigua para uno de estos ex-votos parecer ser febrero de 1891. Y es digno de remarcar que las obras más antiguas se exhiben en un largo muro, donde no le llega la luz del sol que se filtra por las ventanas. Asimismo, las obras están protegidas bajo una larga “vitrina”, lo que demuestra un sentido de conciencia y protección por lo antiguo.

        Para todo visitante es casi obligatorio entrar a esa sala, donde se palpa un mundo de emociones traducidas en el dolor y la gratitud. Además de los ex-votos, ahí también se observan carteras, cruces, diplomas, prendas de vestir, trenzas de cabello, trofeos, yeso para pierna o brazo, zapatitos de bebé, etc. como ofrenda a los favores recibidos. Esto nos lleva a la conclusión que una promesa se hace a cambio de un milagro, para que a la postre la promesa se transforme en ofrenda. Un ciclo muy interesante en la vida ritual de cualquier lugar de peregrinaje.

        Y siempre la pregunta flota en el aire: ¿Por qué se le llama Señor de los Rayos? Como respuesta están las leyendas populares, como aquella que todos los lugareños cuentan de que al Cristo crucificado una vez le cayó un rayo y nada le pasó. Hay otras personas que dicen que hace muchísimos años, en esa región caían muchos rayos hasta que llegó la imagen y todo se calmó. Dichas leyendas son variadas en su contenido y desenlace, y no faltan las que dan una interpretación más profunda, como la que dice que al Cristo se le llama así por los rayos de luz que nos llegan de él cuando nuestra devoción es grande. Sin embargo, no falta el que asegura que esas leyendas son puros cuentos y el mote del Señor de los Rayos lo tomó de su corona compuesta de tres grupos de siete rayos cada uno; corona que por cierto da dos números mágicos dentro del ritual cristiano: el tres y el siete.

        Sin embargo, los datos históricos y algunas leyendas asentadas en un libro titulado “Historia de la Venerable Imagen del Señor de los RayosSeñor de los Rayos en Temastián, Jalisco (2), escrito por el canónigo Luis Enrique Orozco, libro que se puede adquirir en la tienda parroquial, dicen que originalmente a la imagen se le llamaba “El Señor del Rayo” hasta que se pluralizó a partir de una tempestad que se abatió sobre unos misioneros que estaban dando catecismo bajo un mezquite, cuando un rayo se estrelló en la imagen, rajando la cruz, que todavía se conserva en el altar principal.

        El porqué del nombre a nadie parece interesarle, lo que importa es venir a venerar al Cristo que otorga muchos milagros y además ofrece 100 días de indulgencia a todo aquel que a sus pies le rece un Credo. Cualquier día es bueno para visitarlo, pero muchos prefieren hacerlo durante las fiestas, que tradicionalmente se llevan a cabo el jueves de la Asunción, empezando tres días antes. Para esas fechas, la multitud es tal que las misas se tienen que celebrar al aire libre, en el atrio, pues la iglesia no da abasto a tanta gente.

        Los peregrinos llegan de cualquier parte de la república y pernoctan donde sea posible, preferiblemente en la Casa del Peregrino, pero si ya no hay cupo lo hacen bajo cualquier techo, en casas particulares o incluso a la intemperie. También en esos días llegan muchos vendedores ambulantes que ofrecen alimentos, veladoras, productos religiosos, etc., sin faltar los que venden baratijas. Por el contrario, en cualquier otro día del año, todo es muy tranquilo y el visitante puede tomarse todo su tiempo para conocer el templo, el Salón de los Retablos y sentir el silencio solo quebrantado por la campana o el murmullo de algún feligrés.

Como dato adicional es bueno saber que las fiestas tradicionales se llevan a cabo el 11 de enero y el jueves de la Ascensión (40 días después del domingo de Resurrección), fechas multitudinarias llenas de colorido, folclor y fe.

 

CÓMO LLEGAR A TEMASTIÁN

√ Viniendo de Guadalajara o Zacatecas, tome la carretera # 23 que va a Jerez y Tlaltenango. Cerca de Momax tome la desviación a Temastián y Villa Guerrero. Continúe hasta llegar al crucero que indica Chimaltitán o Bolaños.

√ Ninguno de los tres pueblos cuenta con hoteles, pero en los dos primeros puede encontrar cuartos de renta muy económicos aunque en condiciones bastante precarias.

√ Si desea visitar pueblos huicholes como Tuxpan o La Yesca y no cuenta con un vehículo adecuado para caminos montañosos, tanto en Bolaños como en San Martín puede conseguir servicio de transporte a precios muy razonables.

 

Este texto se publicó originalmente en la revista México en el tiempo, en el No. 17 de marzo/abril de 1997

Leyendas cristianas: Gabriel arcángel, Santa Isabel y Zacarías

EL MENSAJE DE GABRIEL ARCÁNGEL A SANTA ISABEL Y ZACARÍAS

Santa Isabel y Zacarías eran una pareja de ancianos que estaban una vez en las milpas trabajando cuando llegó el arcángel Gabriel para decirles. “Van a tener un hijo”. Gabriel arcángel 2Santa Isabel le dijo: “No es posible, ya estamos muy avanzados con más de 70 años”. El arcángel Gabriel le dijo: “Mira, yo te vengo avisar, no te vengo a decir que si quieres”. Entonces Zacarías le dijo: “Pero cómo es posible si yo soy estéril y nunca he podido tener hijos con mi mujer”. Y San Gabriel le respondió: “No te vengo a preguntar que si quieres, la orden viene de allá que lo vas a tener quieras o no”.

Santa Isabel y Zacarías se tomaron de la mano y con lágrimas agradecieron al arcángel por la noticia. Y el arcángel les dijo: “Por esta razón, como han creído mi palabra de manera total, se les va a cumplir el deseo de Dios de que tengan un hijo, o sea que no es castigo sino un regalo divino. Pero tú, Zacarías, te vas a quedar mudo por los nueve meses del embarazo”.

Se desapareció la figura del arcángel y Santa Isabel y Zacarías corrieron al pueblo para compartir la noticia, pero Zacarías no pudo hablar y cuando quería decirle a alguien la noticia, le pedía un papel para escribirla. Y sí, fue cierto, Dios les cumplió y tuvieron un hijo.

Esta leyenda fue narrada por don Benito Camarillo en San Martín, municipio de Pinos, Zacatecas

Milagros de San Antonio en la hacienda La Sauceda, SLP

LOS MILAGROS DE SAN ANTONIO

Leyenda de Zaragoza, SLP

 

Aquí en el pueblo hay tres iglesias, la de San Antonio, la de la Virgen de Guadalupe y la parroquia que está dedicada a San José. Los tres son muy milagrosos, pero más, San Antonio. Cuentan que él es desde la época de los hacendados, que los antiguos hacendados trajeron la imagen original y que la que ahora tenemos es otra porque la antigua creo que se la llevaron a otra parte –dice doña Toñita.

Yo me acuerdo que nuestras gentes de más antes platicaban de los milagros que obró San AntonioSan Antonio de Padua, Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (2) a favor de la gente. Ya ve que cada quien le pide algo y a cada quien le cumple, pero también hizo milagros para el pueblo porque en aquellos tiempos de antes la gente le tenía mucha fe. Platicaban de un milagro de un tiempo muy pero muy atrás cuando hubo que una epidemia y mucha gente se enfermó. En otras haciendas la gente se estaba muriendo y aquí casi no hubo muertitos porque los hacendados de ese entonces sacaron la imagen y juntaron a toda la gente para hacer procesión de casa en casa donde hubiera un enfermo. Y así, con la fe de la gente y con el poder milagroso de San Antonio, los enfermos se curaron y mire que en ese entonces no había tanta medicina ni clínicas y tampoco había médicos aquí. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Otros milagros fueron cuando las guerras de la Revolución y también la Cristera. Cuentan que los revolucionarios llegaban a las haciendas, robaban lo que podían, abusaban de las muchachas y mataban a los hombres, pero aquí hubo muy poco de eso porque la gente se encomendó a San Antonio y él, con su poder milagroso, hizo que los revoltosos se fueran a otra parte.

Pero esto que le cuento son pláticas de más antes y ahora muy poquita gente habla de esto porque ya no tiene fe, ya no cree en los grandes milagros de los santos como nuestro San Antonio, ya no lo procuran. Y yo digo que ahora, con tanta gente mala, con tantos robos, con tanta violencia, con tantos muchachos que se dan a los vicios o al dinero fácil pero mal habido de las drogas, digo que es cuando deberíamos volver a encomendarnos a San Antonio porque su poder es grande y él desde siempre ha protegido a la gente de La Sauceda y de Villa de Zaragoza.

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Reseña histórica de la hacienda La Sauceda

 

El origen de esta Hacienda La Sauceda - Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (1)hacienda es minero y se remonta a finales del siglo XVI, cuando el propietario de estas tierras era Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Hacia 1610 pasó a formar parte del latifundio de Pedro Arizmendi Gogorrón, quien la heredó a su hijo Antonio, quien no supo administrarla.

No se sabe con exactitud cuándo cambió su nombre por San Antonio de la Sauceda, pero hacia finales del siglo XVIII ya se le conocía así, cuando su dueño era José Pablo de la Serna y el giro económico de la hacienda ya era ganadero y agrícola. Sus herederos tuvieron que rematar la hacienda a favor del ayuntamiento de San Luis Potosí, en 1841. Posteriormente tuvo otros dueños y otro giro económico fue la producción de mezcal. El último propietario fue Luis Dávila, quien hacia 1950 cerró la fábrica de mezcal.

Leyendas indígenas y de haciendas: El cerro del Papantón

EL CERRO DEL PAPANTÓN

(Leyenda de la ex-hacienda de San Tiburcio, municipio de Mazapil, Zac.)

 

Acá del lado de Zacatecas está el pueblito de San Tiburcio en Mazapil, Zac - Fotos de Homero Adame (1)San Tiburcio donde hubo una hacienda muy rica. Una de mis abuelas era de allá –explica el Sr. Rosendo Lara–. El lugar está así como en un valle plano, plano, y hay un cerrito que le dicen que Papatón. Mi abuela contaba que ahí asistían los indios de más antes (huachichiles) que no eran como los huicholes de ahora que van a [Real de] Catorce porque se han encontrado muchos chucitos y hasta metates que hacían ellos. Pero también platicaba que vivían en cuevas que ellos hicieron adentro del cerro. Ahí vivían muy a gusto hasta que llegaron los gachupines y les quitaron sus tierras, los quisieron esclavizar para que trabajaran en la hacienda, pero como no se dejaron, entonces los mataron o se fueron a otro lado. Según esto, de repente todavía ven así como bolitas de fuego abajo del cerro y parece que dicen que son las ánimas de los indios que ahí quedaron muertos.

Ah, y también contaba mi abuela que parece que los hacendados hicieron un túnel desde la hacienda hasta el Papantón, pero que está cerrado porque las ánimas de los indios no dejan que nadie se meta. Bueno, son pláticas de la gente de antes; uno como que no cree en esas cosas, ¿verdad?

Y bueno, San Tiburcio - Mazapil, Zac - cerro del Papantón 2011 - Foto de Homero Adamearriba del cerro está una capillita de la Santa Cruz, pero ésa la levantaron los hacendados porque como es el único cerro en todo ese rumbo —ya ve que todo está plano—, los hacendados querían poner una santa cruz en alto para cuidarse de las brujas, que eran cosas de los indios. Y bueno, parece que antes la capillita era diferente, pero luego la arreglaron.

Yo nunca he ido, pero sé que el 3 de mayo hacen una fiesta en el Papantón, o sea que organizan las danzas de la Santa Cruz. Mi abuela contaba que la tradición de subir al cerro y bailar venía de muy atrás, cuando los indios hacían los rituales para sus dioses o sus creencias. Y no sé si sea cierto, pero según esto, en aquellos tiempos el cerro estaba pedregoso y picudo y parece que de tanto que bailaban los indios terminaron aplanándolo.

 

Notas:

1. Esta leyenda está publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Historias y leyendas de haciendas mexicanasPara ver más sobre esta obra, su contenido, algunas fotografías y adquirirla, si te interesa, sigue este enlace:

2. Puedes leer otras leyendas de haciendas diferentes en el libro siguiendo estos dos enlaces:

¿Buscas más leyendas indígenas mexicanas? Sigue este enlace:

Los jicos, una extraña tradición de Nuevo León narrada a manera de cuento y leyenda

LOS JICOS

Costumbre, cuento y leyenda del Altiplano

Hay extraña una costumbre que es propia de algunas poblaciones altiplanenses del sur de Nuevo León, dentro de los municipios de Doctor Arroyo y de Mier y Noriega. Se trata de una especie de fiesta sin comparación, la cual se celebra de manera espontánea y tiene como base el compadrazgo.

Todo surge de un fenómeno natural y poco frecuente que se da en algunas plantas, cuando dos frutas crecen juntas o pegadas, dígase dos tunas, dos elotes o dos calabazas, a las cuales regionalmente se les conoce como Foto de Homero Adame“jicos”. La costumbre consiste en que la persona que encuentra y corta los jicos se los regala a otra, y ésta queda comprometida a secarlos y reducirlos en harina y luego prepararla como dulce para después entregar la mitad del producto a quien se lo regaló. Al hacer esto, se realiza la fiesta y los dos amigos se convierten en compadres.

¿De dónde o cómo surge dicha costumbre? Nadie parece saberlo, pero hay una leyenda, que algunos ancianos narran a guisa de cuento, que bien podría darnos una pista.

Hace muchos años, tantos que ya no hay quien recuerde cuántos, andaba una joven mujer huachichil en el monte cortando frutas. El tiempo de frío había llegado y era su obligación juntar provisiones para el largo invierno. Ella estaba embarazada y pronto iba a dar a luz. Como buena indígena, sabía que, de ser necesario, pariría sola, sin la ayuda de alguien, como lo habían hecho su propia madre y todas las otras mujeres de su aldea. Si le llegaba el momento andando sola en el monte, no debería haber problema.

La época de tuna ya había concluido y era la fruta más preciada por los huachichiles. En eso, la mujer descubrió unos jicos de tuna en lo alto de una nopalera. Inútilmente trató de alcanzarlos con su mano; luego, buscó una vara larga o cualquier cosa que le ayudara, sin suerte alguna. Pensó en tumbarlos de una pedrada, pero eso hubiera hecho que las tunas se echaran a perder. Siguió intentando de muchas formas, incluso poniéndose en riesgo, hasta que pudo cortarlos con la mano. Para su mala fortuna, perdió el equilibrio y cayó entre la nopalera. Como nadie estaba cerca de ella para auxiliarla, no pudo moverse y quedó muy grave, tanto por el frío como por las heridas de las espinas. En la mañana, aún con vida, unos cazadores la encontraron y la cargaron de regreso a la aldea. Llevaba aferradas en sus manos las dos tunas, los jicos.

Resulta que antes de morir, dio a luz a dos niños, algo al parecer inusual, al menos en esa aldea huachichil. Como el hombre de ella andaba de cacería con otros compañeros, la gente esperó su regreso para que él mismo decidiera qué hacer con los bebitos. Mientras tanto, éstos fueron entregados a dos mujeres para que los amamantaran.

Pasó el invierno y el padre de los dos niños jamás regresó ―es posible que haya muerto durante una cacería―. Los gemelos hubieran crecido en la misma aldea de no haber sido por una circunstancia imprevista: hubo una lucha territorial entre huachichiles y xi’oi; a las mujeres y niños los llevaron a sitios seguros, lejos del campo de batalla. Fue así como los hermanos quedaron separados, al igual que los pobladores de aquella aldea, quienes con el paso del tiempo formaron dos o tres clanes distintos.

Transcurrieron los años y varios clanes de la nación huachichil decidieron hacer alianzas entre ellos para crecer en número y unir la fuerza de sus guerreros con el propósito de hacerles frente a los enemigos de otras tribus o naciones. Para lograr las alianzas, era necesario desposar a los jóvenes de diferentes clanes, quienes no tenían inconveniente en hacerlo. Así, el jefe de un clan, y padre de dos hermosas doncellas, ofreció a sus hijas a sendos jóvenes guerreros. Como hubo muchos pretendientes, el hombre les dijo que las daría en matrimonio a los dos guerreros que trajeran las mejores ofrendas. Todos salieron en busca de algo para complacer al futuro suegro.

Al tercer día, regresaron los pretendientes con sus ofrendas o dotes. Las exhibieron ante el padre de las doncellas para que tomara su decisión. No batalló mucho en hacerlo. Dio las manos de sus hijas a dos jóvenes que habían traído, cada uno por su lado, jicos de tunas, pues eso había sido algo excepcional. Encontrar jicos no es tarea fácil; encontrar dos jicos de una misma fruta es más difícil; que dos jóvenes hubieran llevado una ofrenda igual era algo por demás inusual, y por dicha razón el jefe del clan decidió de inmediato quiénes serían sus yernos.

Lo que tal vez él no supo, ni los jóvenes tampoco, fue que ellos eran aquellos gemelos cuya madre murió cortando jicos. El destino los volvió a unir, ahora casados con dos hermanas.

Esta leyenda se publicó en el libro Portada de Mitos y leyendas de huachichiles, con guerrero huachichilMitos y leyendas de huachichiles, de Homero Adame, por la Secretaría de Cultura del estado de Oaxaca como resultado del trabajo ganador del Premio Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa”, 2007.

Tradiciones mexicanas: Fiesta dedicada a San Jerónimo

FIESTAS PATRONALES DE SAN JERÓNIMO

En Moctezuma, SLP

 

El 30 de septiembre es el día de la fiesta patronal de San JerMoctezuma, SLP - fiesta de San Jerónimo - foto de Homero Adame (1)ónimo, en Moctezuma. Los festejos inician desde el 17 con una misa y la bajada de la imagen de San Jerónimo del nicho que ocupa en la iglesia. Los encargados de bajarla son los “padrinos” elegidos para este año.

La novena comienza el día 22 con entradas de cera y una misa. En los días subsecuentes varios grupos de las comunidades hacen sus peregrinaciones.

Desde la tarde del día 29, la plaza se ve engalanada con la fiesta popular en, para la cual se elige a la reina.

El 30 inicia con las tradicionales “mañanitas” a las 5:00 am. A media mañana se oficia una misa, que los niños aprovechan para hacer su primera comunión. A la 1:00 pm se oficia la solemne misa patronal.

En la tarde se hace el paseo de la imagen de San Jerónimo en procesión y con carros alegóricos. Después se celebra otra misa, para la cual se sube la imagen del santo a su nicho y luego se quema pólvora como conclusión de la fiesta.

Mitos y leyendas de Coahuila: La fundación de Saltillo

LA POSIBLE FUNDACIÓN DE SALTILLO SOBRE UN ADORATORIO PREHISPÁNICO

Leyenda de Saltillo, Coahuila

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Como suele suceder en muchos lugares, los lingüistas no terminan de ponerse de acuerdo en la etimología del nombre de alguna ciudad, mientras que los historiadores tienen sus diferencias acerca del origen de la misma. Tal es el caso de Catedral de Saltillo - Homero AdameSaltillo, pues existen muchas versiones sobre su fundación exacta, algunas de la cuales incluso rebasan, en ocasiones, el aspecto histórico para caer en la leyenda. (de Homero Adame)

Una de las tantas versiones dice que cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, se sorprendieron mucho de encontrar un territorio por demás desértico, pero se les hizo muy extraño que los nativos defendieran ferozmente la cima de un cerro. Como aquellos españoles eran muy voraces y lo único que buscaban era oro, plata o cualquier yacimiento, tal vez pensaron que los nativos (¿quiniguas o huachichiles?) escondían en ese cerro sus riquezas. Por su parte, los misioneros pensaron que seguramente los indígenas estaban protegiendo un adoratorio consagrado a sus dioses. Así, unos llevados por la ambición y otros con la excusa de cristianizar a los “herejes”, terminaron matando a los aguerridos quiniguas o huachichiles, pero con la ayuda de los tlaxcaltecas.

Cuando finalmente los españoles se Saltillo, Coahuila - el Santo Cristo del Ojo de Agua - foto de Homero Adame (1)apoderaron del cerro en cuestión, se percataron de que era un ojo de agua lo que defendían los nativos y no la entrada a una mina de plata u oro. El verdadero tesoro de aquellos pobladores era el agua, lo más preciado en el desierto. Para sacar provecho de esta circunstancia, y también poder subyugar a los indígenas con una nueva religión, los conquistadores levantaron en ese cerro la capilla del Santo Cristo del Ojo de Agua, lo que se supone fue el origen de la fundación de Saltillo.

El hecho de que el agua brotara, y siga brotando, en lo alto de un cerro, fue visto por aquellos españoles como un milagro del Cristo, pero también hay versiones que dicen que esto se debía a la magia de un chamán huachichil o quiniguas y que por eso los nativos tenían ahí un adoratorio.

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Mitos y leyendas de todo México - Portada en blogsUna versión de la leyenda del Santo Cristo del Ojo de Agua se incluyó en el libro Mitos y leyendas de todo México, de Homero Adame, publicado por Editorial Trillas. Dicho libro está a la venta en cualquiera de las librerías de Trillas. Se puede conseguir también a través de su tienda en línea siguiendo este enlace:

Mitos y leyendas de todo México en Editorial Trillas

Mitos y leyendas tlaxcaltecas: Un milagro de San Miguel Arcángel

SAN MIGUEL ARCÁNGEL DERROTÓ AL DIABLO

Leyenda de San Miguel del Milagro, Tlaxcala

 

Por lo que nos han contado, el pueblo de San Miguel del MilagroSan Miguel del Milagro, Tlaxcala - foto de Homero Adame se llama así porque el santo hizo milagros. Allá dicen que derrotó al Diablo en una barranca.

En ese pueblo tienen una parroquia muy bonita y ahí es donde se apareció San Miguel. Frente a la puerta principal de la iglesia hay un pozo de agua santa y ahí fue donde se vio la aparición del arcángel. En la tienda de la parroquia le venden un librito donde viene muy bien explicada toda la historia de cómo se apareció San Miguel –creo que fueron tres apariciones–. Explican en el librito quién lo vio, cuántas veces fueron y todo eso.

Ahí donde está el pueblo de San Miguel del Milagro dicen que antes era pura barranca. Ahí dicen que existieron antes mucho las brujas y que chupaban mucho a los niños. El demonio también ahí estaba; él era el que les daba el poder a las brujas. Entonces una vez San Miguel se peleó con él y lo derrotó, lo corrió de este rumbo y el Diablo ya nunca regresó, y las brujas se acabaron. Ése fue otro de los milagros de San Miguel.

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Esta leyenda me la contó la Sra. Dominga Riva, una vendedora ambulante, originaria de San Miguel Tenacatitla, que tenía su puesto en la zona arqueológica de Xochitécatl.

El Judío Errante

EL JUDÍO ERRANTE

Leyenda cristiana antisemita

 

Cuando uno anda en el camino suele encontrarse con ciertos personajes de manera recurrente, y sin andarlos buscando. Hace muchos años me topé, por primera vez, con “el Judío Errante” y me llamó la atención por sus características dentro del folclor más que de mitología. Tomé interés en él y desde entonces ha aparecido con relativa frecuencia en los relatos que escucho. Jamás se me ocurrió que tan oscuro y misterioso personaje, mensajero de calamidades, tuviera nombre y, por ello, tampoco se me ocurrió investigar.

El otro día, 506853869_Lpor azares del destino, descubrí que se llama Ashaverus y ahora sí fue tiempo de buscar más información sobre él. Con sorpresa aprendí que también se le conoce como Buttadeu, Joseph Cartaphilus, Micho Ader y Cortafilo Y Su leyenda ha dado pie a un buen número de obras literarias, teatrales y ha sido llevada al cine.

Es obvio que desde la primera vez que supe de él comprendí que se trataba de un personaje legendario surgido con el cristianismo; ahora sé que no solamente eso sino que su figura ha sido utilizada reiteradamente como un recurso antisemita que hasta en leyendas tenebrosas aparece.

Según los estudios sobre sus orígenes, existen dos vertientes de la leyenda del Judío Errante, una occidental y otra oriental, y en ambas, como en la mayoría de las versiones que se cuentan, es un personaje que se burló de Jesucristo y lo golpeó cuando éste iba al calvario.

Lo interesante para reflexión es por qué Jesucristo, siendo bondadoso y lleno de virtudes, maldijo a dicho personaje y lo condenó a vagar hasta el fin de los tiempos.

Libro de leyendas de Homero AdameVeamos a continuación una leyenda que escuché en Villa Hidalgo, SLP y se publicó en el libro de Mitos y leyendas del Altiplano potosino, en la cual la narradora dijo que el Judío Errante se llamaba Samuel:

 

Cuentan que el día en que Jesucristo era conducido al calvario para su crucifixión, a un lado del camino había un viñedo muy bonito, muy fresco. Al pasar por ahí tuvo un desmayo, tanto por el calor y el sol calcinante, como por la pesada cruz que llevaba a cuestas y por el hecho de andar descalzo. La persona encargada del viñedo se llamaba Samuel y en ese momento estaba descansando plácidamente bajo la sombra de un emparrado. Entonces, Jesucristo le pidió agua, diciéndole:

—Dame un poco de agua, por favor.

—No, mejor vete porque la gente está esperándote y quieren verte crucificado –le respondió Samuel.

—Bueno, déjame descansar un poco aquí en la sombra –le pidió Jesucristo.

—No, tampoco. Sigue tu camino para que te crucifiquen –contestó Samuel.

—¿Al menos, podrías prestarme tus sandalias? La tierra está caliente y me han salido ampollas en los pies.

—No, ni a eso tienes derecho. La crucifixión es tu destino.

Ante las tres negativas de este hombre, al proseguir su camino al calvario Jesucristo le dijo:

—Bueno, tú andarás errante hasta la consumación de los siglos.

 

Ésta es una versión mundial de la leyenda del Judío Errante, que también se cuenta en Villa Hidalgo, aunque con características locales. Dice doña Lucila López Martínez que en esa población antiguamente escuchaban a este espíritu pasar lamentándose en los caminos y que sus pisadas producían un sonido muy peculiar, como si en las suelas trajera tachuelas. La gente sabía que su pasada era un presagio de muchas calamidades por venir, por ejemplo: una larga sequía, incendios en los montes, robos o muertes imprevistas, y el augurio nunca fallaba, pues en pocas horas o en pocos días ello se cumplía. Por ejemplo, si el gemido del Judío Errante se escuchaba en el viento, esa misma noche moría algún vecino, o bien, al tercer día bajaba la temperatura de tal manera que ni los garambullos resistían la helada; el sonido de sus pasos en la tierra era señal de una larga sequía en la que hasta el agua de norias y aguajes se agotaba.

Aunque ya poco se platica del Judío Errante en Villa Hidalgo o en los alrededores del Altiplano, quienes conocen su historia, afirman que su alma seguirá vagando hasta la consumación de los siglos, ya que así lo sentenció Jesucristo tras haberle negado aquél, un sorbo de agua, un descanso en la sombra y unas sandalias para sus pies adoloridos.

Leyendas de haciendas en Nuevo León: La aparición de la virgen de la peña

LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LA PEÑA

(Leyenda de la ex-hacienda de Sagrado Corazón, en El Peñuelo, municipio de Galeana, N.L.)

 

Cuentan que la Virgen de la Peña (que se encuentra en el cerro de Peñuelo, municipio de Galeana, NL - Foto de Homero AdameEl Peñuelo, a la cual le llevan flores y ofrendas el 12 de diciembre) se le apareció a una pobre señora que iba todas las tardes a llorar porque le mataron a un hijo en la guerra –cuenta la Sra. Ernestina Balderas García–. Ella se sentaba en una palma para recordar a su hijo y lloraba y lloraba sin que nadie pudiera consolarla. Siempre que estaba allá llorando oía una voz que le decía que no se preocupara, que su hijo estaba descansando en brazos de Dios. Así ocurrió muchas veces, oyendo esa voz, hasta que se dio cuenta de que en una peña que hace muchos siglos se desbarrancó de la punta del cerro estaba la figura de la virgen y que era ella la que le hablaba. La señora se vino corriendo al poblado y le dijo a toda la gente lo de la aparición milagrosa. Al principio como que nadie le creyó porque decían que se estaba volviendo loca de tanto llorar, pero como ella les decía que sí era cierto, entonces fueron todos con ella nomás por no dejar. Ah, qué sorpresa tan bonita se llevaron cuando vieron que en la peña estaba una imagen de la virgen y llegaron a la conclusión de que sí era aparecida porque antes no estaba.


Notas:Haciendas del Altiplano tomo 2 - Libro de Homero Adame

1. Esta leyenda está publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Para ver más sobre esta obra, su contenido y algunas fotografías de varias haciendas incluidas, sigue este enlace: Libro de Haciendas del Altiplano de Homero Adame. En ese mismo enlace podrás encontrar las librerías donde se puede adquirir.

2. Puedes leer otra leyenda de una hacienda diferente en el libro siguiendo este enlace:

Un fantasma vestido de charro

 

Los huicholes (1ra parte)

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LOS HUICHOLES (Primera parte)

Relato escrito por Homero Adame y publicado en su libro 14 voces por un real, obra ganadora del Premio “20 de Noviembre” de Narrativa, en 2004.

Yo fui inspector escolar. Tengo más de veinte años de estar jubilado; cuando alcancé ese puesto fue la máxima satisfacción de mi vida profesional. Antes era maestro, primero rural y luego de la ciudad, pero poco a poco fui ascendiendo hasta llegar a ser lo que fui dentro del magisterio.

Nací en Valparaíso, Zacatecas. Mi padre se crió en la hacienda de mi abuelo Sebastián Mendoza, allá por los rumbos de Capistrano, y mi madre es oriunda de Real de Catorce. La Revolución los afectó muchísimo y todos vinieron a menos. Mi abuelo murió en las balaceras y así se perdió la hacienda. Fue entonces cuando mi abuela se mudó a Valparaíso. Por mi lado materno la cosa resultó parecida: mi abuelo Rufino tuvo su mina en Real de Catorce, pero con la debacle se fue a vivir a Zacatecas, abandonando todas sus tierras que para entonces ya no servían para nada. Mi madre creció en Zacatecas y allí conoció a mi padre. Se casaron y vivieron felices en Valparaíso, donde mis hermanos y yo cursamos la escuela. Hice la normal en Zacatecas, pero, como dije, mis primeros trabajos fueron en las áreas rurales del estado. Años después ingresé al sistema federal y me asignaron otros puestos, como ése de inspector, el cual me ofreció la satisfacción de conocer tantos lugares muy remotos fuera de mi estado que, en otras circunstancias, probablemente jamás hubiera visitado.

Cuando uno crece en Valparaíso se acostumbra a ver a los huicholes en sus peregrinaciones rumbo a los territorios de Catorce, en el Altiplano potosino. Desde niños los veíamos pasar, y mi padre nos contaba muchas historias de ellos. Resulta que en años anteriores los huicholes pasaban por la hacienda de mi abuelo, y ahí paraban (no en la casa grande, sino en las tierras), pues mi abuelo los conocía bien y les permitía quedarse junto a los aguajes. A mí no me tocaron esas épocas, sin embargo años después sí me fue posible acercarme a varios grupos de huicholes, ya cuando yo era inspector escolar.

En mis primeros años en ese puesto me asignaron la sierra del Nayar. Iba yo a las escuelitas de poblados como El Ángel, El Pastor, La Ciénega, La Cofradía, Mesa del Nayar, Jesús María, San Juan Peyotán, Nayar e incluso a Santa Teresa, entre otros, donde la mayoría de los habitantes son huicholes de pura sangre. Siempre ha sido difícil entrar allá, los caminos son muy malos y peor aun en aquellos tiempos, con esas terracerías y barrancas de miedo. Regularmente volábamos en una avionetita hasta La Mesa, y de ahí seguíamos por caminos, en jeeps, camionetas o inclusive en lomo de bestias.

Si llegar allá era harto difícil, más dificultoso era ser admitidos por esa etnia porque siempre ha tenido gran recelo contra los blancos, contra «los españoles», como ellos nos llaman. No obstante, yo pronto me identifiqué con ellos y fui ganando su confianza. Los más viejos recordaban las historias de cuando sus antepasados cruzaban por las tierras de mi abuelo Sebastián, a quien le debo el nombre. Así fue cómo me aceptaron. Por los cuentos de mi padre yo sabía que en una ocasión, hace ya muchísimos años, unos huicholes que regresaban de su peregrinación fueron perseguidos por encomenderos «españoles», y mi abuelo los protegió en su hacienda. Desde entonces, con mucha gratitud, nuestro apellido quedó grabado en la memoria de esta gente.

La verdad es que conviví poco con los huicholes porque mis estancias eran muy cortas. Iba a esos poblados dos veces por año, y conforme me fueron viendo más y más, los pobladores terminaron por reconocerme como amigo. Fue precisamente en el pueblito de El Ángel donde hice buena amistad con Camilo, un hombre viejo, serio, delgado, bajo de estatura; de facciones y piel duras, pelo cano y largo, bigote ralo y una incipiente piocha blanca; siempre vestía sus atuendos tradicionales y coloridos de manta bordada, sin faltarle el paliacate. En ese entonces, yo no comprendía bien el modo de pensar de los huicholes, ni sus jerarquías (aunque no puedo presumir de que ahora los entienda), pero poco a poco fui conociendo un poco más de su mundo. Fue así como me percaté de que Camilo era el Maraakáme de su pueblo, algo así como el guía, el chamán, el sabio.

Nunca me tocó participar en alguna de las ceremonias importantes de los huicholes, y mucho menos hacer la peregrinación a los territorios de Catorce que, según entiendo, es todo un reto a la fuerza humana, sin dejar de mencionar cuán maravilloso debe ser el cruzar las sierras para llegar a las llanuras y, finalmente, al desierto, donde vive el hermano mayor de los huicholes: el peyote-venado.

Con Camilo pasé largas noches de plática. Tomábamos café, que yo les llevaba como regalo, comíamos galletas o pan y fumábamos cigarrillos. Al principio me era imposible fumar uno de los cigarros del tabaco de ellos, que le llaman , el cual viene siendo similar al tabaco que nosotros conocemos, pero en realidad es tabaco silvestre, mucho más fuerte que el cultivado. A Camilo tampoco le gustaban mis Baronet o cualquier cigarro con filtro. De todas maneras, después de varias visitas pude fumar ese fuerte tabaco, aunque creo que me provocaba ciertos delirios que, años después con la boga de las drogas, se conocerían como alucinaciones. No creo que el tabaco ése me causara alucinaciones propiamente dichas; pero sí me hacía sentirme un poco difuso, como si mi percepción fuese diferente.

Nuestras charlas no se hacían en privado. No. Siempre había hombres y mujeres alrededor, escuchando las sabias palabras y consejos de Maraakáme, y, por qué no, las historias que yo contaba.

Fue en una de mis últimas visitas, poco antes de que me cambiaran de distrito, al norte de Zacatecas, cuando le pedí a Camilo que me hablara más de su pueblo, de sus tradiciones y costumbres, de sus peregrinaciones a las cercanías de Real de Catorce. Le dije que anhelaba conservar sus narraciones, como recuerdo de nuestra amistad. Él se mostró satisfecho.

Cabe mencionar que hoy en día los huicholes siguen siendo una raza muy cerrada, pese a que cada vez arriban más sociólogos, antropólogos, escritores, sacerdotes, médicos, servidores sociales y curiosos (metafísicos y drogados) a querer avenirse con y hacer estudios de ellos. Pero, de todas formas, aún existen comunidades tan alejadas que poco o nada de contacto tienen con «los españoles», tal como es, o era, el caso de mis amigos en la localidad de El Ángel. Los únicos «españoles» que llegábamos éramos el maestro y yo; raras veces aparecía gente que andaba haciendo censos de población, salud y vivienda. Este alejamiento era para “mantenernos limpios y puros”, según palabras de Camilo. En aquellos tiempos los niños aprendían sus lecciones en castellano, sin embargo ahora ya tienen escuela bilingüe, que siento es lo más adecuado para que no pierdan la esencia de su pueblo, el idioma, el cual los identifica entre sí y mantiene vivas sus tradiciones y creencias.

En fin. Esa noche que me platicó de los viajes a Catorce, yo ya tenía preparado un cuestionario, que se fue modificando conforme avanzó la «entrevista». Eran tiempos cuando uno no contaba con grabadoras portátiles; creo que este relato hubiera salido mejor con una de ésas, pero de todas maneras me gustó mucho entonces y me sigue gustando. Una cosa tengo que decir: aunque la mayoría de los huicholes habla castellano, su dicción no es muy buena que digamos, aparte de que sus enunciados son relativamente cortos. Camilo no fue la excepción, a pesar de a su alto rango. Mas sin embargo, cuando reproduje el cuestionario, yo traté de mantener su narración lo más fidedigna posible, sólo con algunos cambios sin importancia y oraciones más largas para darle concordancia. De igual modo, según entiendo, el lenguaje huichol utiliza apóstrofos para separar palabras, y acentos dobles en algunos casos, pero como no entiendo ese sistema a la perfección, no supe dónde poner los apóstrofos y sólo dejé un acento, en el sitio que se entona la palabra. Ah, también utilicé paréntesis para explicar el significado de algunas palabras o hacer comentarios míos.

Al caer la noche, las remembranzas y el revivir una experiencia mística daba a los huicholes ahí reunidos una expresión de absoluta seriedad. Estábamos todos afuera de una casa típica, una especie de enramada rústica, rectangular, con paredes de adobe y carrizo. Los hombres sentados alrededor del fuego, unos perros echados ahí cerca también; las mujeres, siempre vestidas con sus faldas largas y coloridas, a discreta distancia o adentro de la cocina echando las gordas. La luz de la fogata producía largas sombras, mostraba otros rasgos en los rostros de ellos. Cuando las brasas chisporroteaban, era como si el fuego estuviera vivo. La atención de los escuchas era total. Pero asimismo ellos tienen un gran sentido del humor. ¡Cuánta risa les causó a todos los presentes el percatarse de los garabatos que yo iba escribiendo en mi libretita! ¡No conocían la taquigrafía! Pero me estoy desviando, volvamos a las costumbres de mis anfitriones.

—Dime, Camilo, ¿por qué van ustedes a Catorce?

—¿A dónde?

—A Catorce. La peregrinación que hacen ustedes.

—No, nosotros vamos a Wirikúta, la tierra sagrada de nuestros ancestros.

—¿Desde cuándo hacen esa peregrinación?

—Siempre. Todos los huicholes y nuestros antepasados van a Wirikúta.

—¿Cuántos días les toma para llegar allá?

—Es la cuenta de veinte. Veinte de ida y veinte de regreso, pero hay hermanos que toman más tiempo porque viven más lejos, como los de Mesa, los de Bules, los de Santa Teresa.

—¿Y los que viven más cerca, como los de Tuxpan de Bolaños?

—Viven más cerca, pero llegan en veinte días.

—¿Sabes cuántos kilómetros son de este pueblo hasta allá?

—Sepa… para nosotros son veinte días.

—Mira, según entiendo hay lugares de esta sierra que quedan tan apartados como cuatrocientos o cuatrocientos cincuenta kilómetros hasta el distrito de Catorce, de Wirikúta.

—Ah…

—¿Tienen ustedes una fecha en particular para la peregrinación?

—Vamos siempre después de las lluvias (octubre-noviembre) o al comenzar la primavera.

—¿Nunca van antes o después de esas fechas?

—Nadie hace eso porque tiene que ser en pasando la ceremonia de las nubes (algodón), y la de otoño, cuando los niños, el tepu, el maíz nuevo y las calabazas ya están maduras.

—¿Quién confecciona el tepu? (Tambor chamánico de forma vertical, que se hace con un tronco hueco de encino, que queda abierto en la parte de abajo y cerrado en la de arriba con cuero de venado. Se sostiene sobre tres patas de la misma madera.)

Maraakáme; es el único que lo toca.

—¿Por qué?

—Es la tradición. Él lo hace y él lo toca nomás. Su sonido es como el canto divino que escuchan los dioses; Maraakáme tiene el poder de comunicarse con ellos.

—¿Quiénes van a la peregrinación?

—Puede ir cualquier huichol, pero no todos van en su vida. Los que se quedan comoquiera participan en las ceremonias anuales antes o después del viaje. Unos han ido muchas veces, hasta veinte o treinta, pero la mayoría van nomás una vez en su vida. Los Maraakáme van muchas veces porque son los guías de su pueblo.

—¿Cuántos peregrinos van normalmente?

—No importa el número, pero van siempre los representantes de los espíritus.

—¿Los espíritus? ¿Quiénes son ellos?

Tatewarí (el fuego) es Maraakáme, Teyaupá (el sol), Samúravi (hermano coyote), Tsakaimuka (el que captura al venado), Tatutsí (el bisabuelo), Tatei Utuanaka (diosa del maíz), Xuturi Iwiékame (la madre de los hijos), Wawemé (árbol grande), Rurawémuieka (deidad de las estrellas), Tutú (flor), Eaká tewaeí (deidad del viento). Y muchos más, con sus apelativos.

—¿Siempre son los mismos?

—Pueden ser también otros. Depende de la peregrinación. Maraakáme no sabe. El espíritu le dice en los sueños.

—¿Quién les asigna los nombres? ¿Maraakáme?

Maraakáme tiene la visión del sueño. En el sueño él sabe quién lleva cuál nombre.

—¿Cuál es el principal propósito de esa peregrinación?

—Cada hermano tiene un propósito. Unos van a Wirikúta para cumplir una manda, cuando han pedido salud para ellos y sus familias. Otros van cuando Maraakáme así les pide. Maraakáme va porque quiere ser un buen Maraakáme, y tiene que ir como mínimo cinco veces en su vida, aparte de haberse bañado unas cinco veces, cuando menos, en las aguas del mar.

“La peregrinación nos ayuda a alcanzar lo que queremos: hijos, lluvia, salud, protección contra los brujos y los cielos enojados (relámpagos); también para protegernos de nuestros vecinos malos (mestizos) porque ellos nos roban las tierras, matan nuestros animales y explotan nuestros bosques; matan a nuestros niños, se roban nuestras mujeres. También vamos para ganar visiones bonitas, para oír las voces de los espíritus de nuestros antepasados y que ellos nos den su guía. Pero el principal propósito es que todos queremos ser huicholes de verdad, queremos recobrar nuestra vida.

—¿Recobrar su vida?

—A este mundo todos nosotros llegamos incompletos. Pero después de un viaje a Wirikúta ya quedamos más enteros.

—¿Cómo está eso?

—El espíritu regresa a uno y así nos completamos.

—¿Qué se necesita para ser un Maraakáme?

—Es la responsabilidad más grande que uno tiene. Primero hay que ir al menos cinco veces a Wirikúta para conocer el camino y sus peligros, y siempre demostrar que es un buen conductor de psicopompo (almas) porque hay que guiar a nuestros compañeros por los obstáculos del mundo, por la puerta de las nubes que chocan y llegar a las hermosas montañas sagradas, donde siempre nos esperan nuestros antepasados.

Maraakáme debe también demostrarle a los demás que puede vivir sin agua ni comida, y sin dormir, porque en las noches, cuando todos descansan en círculo alrededor del fuego sagrado, Maraakáme está en vela, vigilando que no lleguen los peligros del mundo y de nuestros enemigos, y sorprendan a todos dormidos y acaben con ellos.

—Dime, ¿cualquiera puede ser un Maraakáme, yo, por ejemplo?

—No, maestro. A Maraakáme lo designa el poder del espíritu del hermano mayor. Usted no puede llegar a ser Maraakáme porque usted es «español». Con decirle que ni siquiera nuestras mujeres pueden llegar a convertirse en Maraakáme porque eso es nomás para los hombres. Algunas huicholas alcanzan poderes muy importantes, pero nunca son guías de un pueblo.

—¿De quién aprende un Maraakáme?

—De otro Maraakáme, pero más que nada de la experiencia que da la vida y los viajes, que nos hacen quedar completos como humanos y como espíritus. El Maraakáme viejo nos enseña los cuentos de nuestros antepasados, nuestra historia, que luego uno platica a los demás. También aprendemos de él todos los detalles de cada ritual en los lugares sagrados de la ruta, pero más importante en el país del híkuri (peyote). Maraakáme debe ver con el ojo del espíritu porque sólo así uno reconoce las huellas del híkuri-venado y ve el alma de Wawatsári (hermano mayor, el venado principal) salir de su cuerpo cuando uno lo mata con las flechas. El alma de Wawatsári es muy hermosa, muy brillante, más hermosa que el arco iris de la lluvia en el cielo.

—Aparte del Maraakáme, ¿quién más puede ir a una peregrinación?

—Puede ir cualquier huichol. Hombres, mujeres y niños.

—¿También los niños?

—Ellos son matewáme (novicios) y necesitan conocer lo hermoso de nuestra vida, la belleza de nuestras tierras y las penas del recorrido por este mundo.

—Pero ¿no es muy duro para ellos?

—Es duro para todos el viaje a Wirikúta. Pero los matewáme tienen que sufrir como todos hemos sufrido. Cuando nuestra carne sufre, el espíritu se hace fuerte contra los conjuros de los brujos malos.

—¿Qué tienen que hacer todos para ir al viaje?

—Todos primero tienen que juntar las ofrendas que van a llevar a Wirikúta, al viaje, porque las ofrendas las vamos dejando por ahí. Aquí en el rancho todos dejan las ofrendas en kalíwei (el templo) hasta que sea la hora de irnos. Pero antes de esto nadie debe tocar sal, ni chile ni tomar cerveza. Nomás pueden comer tortillas duras y tomar muy poquita agua. Cuando todos estamos listos, empezamos el viaje.

—¿Por cuánto tiempo hacen este ayuno?

—Días antes del viaje y luego durante el camino de ida, hasta que Maraakáme ordena lo contrario.

Camilo relató todos los detalles iniciales de la peregrinación, desde que salen de El Ángel, cruzan las serranías, las cañadas, los ríos, pasan por las antiguas tierras de mi abuelo, luego a un lado de Valparaíso, siempre sin detenerse, hasta llegar a Zacatecas, donde empiezan las ceremonias previas a entrar al país del peyote. Luego continuó:

—A mitad de viaje, después de Zacatecas, la primera puerta tenemos que cruzar, la de la entrada a las nubes, y luego la segunda, donde las nubes se abren. De ahí pasamos a la «vagina» y después a donde las nubes chocan. Son pasos llenos de peligros, donde la muerte puede alcanzarnos. Gracias a Káuyúmari (el espíritu auxiliador del venado) nadie sufre ningún daño. La puerta donde las nubes chocan es la peor de todas, pero si logramos cruzarla, entonces podemos entrar a Tatéi Matiniéri (los sagrados manantiales de la fertilidad), donde vive nuestra madre. Ésa es la casa de la madre lluvia en donde sale el sol. Desde ahí nos vamos derechito a Wirikúta, para ser recibidos por Niwetúka me (la gran madre de todos los niños), y ella nos entrega el kupúri (alma, la fuerza vital que da la vida).

Maraakáme es siempre el primero en cruzar las puertas. Cuando pasa la última, deja su arco y sus flechas atravesadas sobre el takwátsi (canasta de chamán donde se guardan los instrumentos ceremoniales y una jícara) apuntando hacia la salida del sol, rumbo a Wirikúta, porque hay que señalar el camino. Pero primero, en esa puerta donde las nubes chocan, Maraakáme adelanta el pie, levanta el arco y camina de frente, mientras pone su boca en el arco y golpea la cuerda con una flecha. Luego agradece a Kauyúmari por detener la puerta con sus cuernos para que todos pasen lo más rápido posible.

14 voces por un real, Libro de Homero Adamede Homero Adame, fue el libro ganador del “Premio 20 de Noviembre”, en narrativa – 2004. Fue editado por la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki y publicado por Verdehalago y Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. México, D. F. 2007.

El libro se puede conseguir en librerías de San Luis Potosí, en el Centro Cultural de Real de Catorce y a través de este medio.

Puedes seguir leyendo el resto de este relato en el siguiente enlace: Los huicholes (2da parte).

Nota: la imagen superior fue tomada del muro de Real de Catorce Mágico en Facebook.

¿Buscas más leyendas indígenas mexicanas? Sigue este enlace:

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El Cristo de Matehuala

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Esta leyenda, Libro de leyendas de Homero Adamerecopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El primer milagro de San Francisco de Asís

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Esta leyenda, recopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Leyendas cristianas: San Judas Tadeo

EL MILAGROSO SAN JUDAS TADEO

Leyenda escuchada en Yécora, Sonora

Lo que yo le puedo decir es que la fe mueve montañas y yo soy creyente y tengo fe a los milagros divinos –afirma el Sr. Arturo Valenzuela–. Dios es el que arregla todos los problemas, pero como tiene muchas ocupaciones entonces hay santos que se hacen cargo de los problemas y Dios les da el poder de arreglarlos. Hay santos para cualquier problema, que si de salud, que si de falta de dinero, que si del mal de amores y uno tiene que encomendarse con mucha fe y el problema que traiga se le arregla porque es un milagro de Dios.

Yo me encomiendo mucho a San Juditas, que es el santo que tiene a su cargo los casos muy difíciles y desesperados, o sea que cuando alguien ya ni esperanza tiene para salir de un problema si se encomienda a San Juditas con mucha fe, él le cumple el milagro. Tengo en mi casa una imagen de San Juditas y siempre le prendemos su veladora. Una vez que fui a Ciudad Obregón allá visitamos la capilla dedicada a San Juditas –no sé si sea parroquia o nomás iglesia, pero fuimos a conocerla y le dejamos sus flores y sus veladoras.

San Juditas sí obra milagros; nomás es cuestión de pedirle con mucha fe como le digo. Pero aquí viene el asunto: es mejor pedirle para otro que para uno. O sea, si uno le pide que lo saque de un apuro, por ejemplo de que no tiene chamba, a lo mejor le cumple, pero si uno le pide que ayude a otra persona, haga de cuenta que un familiar, que un amigo en apuros, entonces de seguro sí le cumple.

Hay gente que le ofrece regalos por los favores concedidos, así como mandas, pero también hay otros que reciben el favor y luego ya se les olvida de darle algo a San Juditas. Lo que yo siempre hago es prometerle nueve días con veladoras y siempre me cumple y yo le cumplo y así quedamos los dos contentos.

A San Judas Tadeo se le festeja el día 28 de cada mes, pero su fiesta se celebra el 28 de octubre, mismo día que San Simón. En casi todas las iglesias de México existen imágenes de San Judas Tadeo, pues se trata de uno de los santos más populares porque, se cree, ayuda a los desesperados a conseguir trabajo, a recuperarse de alguna enfermedad o por cualquier otra causa difícil.

Nombres de las lunas llenas a lo largo del año

LOS NOMBRES QUE SE LES DAN A LAS LUNAS LLENAS EN EL AÑO

¿Sabías que de acuerdo con las tradiciones de los pueblos agrícolas o cazadores a las lunas llenas se les asignan ciertos nombres?

Las tribus de América del Norte –entre las cuales se incluyen los kikapúes y los mascogos que en invierno instalan sus campamentos en determinados lugares de Coahuila– tienen diferentes nombres para las lunas del año, según los ciclos agrícolas o de caza. Veamos cuáles son para así darnos una idea de cómo son sus tradiciones:

  • Luna llena de enero: Luna del lobo
  • Luna llena de febrero: Luna de la nieve
  • Luna llena de marzo: Luna de los gusanos
  • Luna llena de abril: Luna rosa
  • Luna llena de mayo: Luna de las flores
  • Luna llena de junio: Luna de las fresas (para los europeos es la luna rosa)
  • Luna llena de julio: Luna del macho (en referencia al género animal)
  • Luna llena de agosto: Luna del esturión
  • Luna llena de septiembre: Luna de las cosechas

Esta luna no siempre se da en septiembre, sino que cada tercer año se llena a principios de octubre. Se le llama de las cosechas porque es tan brillante que los agricultores pueden levantar sus cosechas incluso en la noche, además de que en las regiones del norte traen prisa porque pronto llegarán las heladas y si no levantan las cosechas éstas podrían perderse.

Cabe mencionar que en la tradición judáica (incluyendo a los numerosos judíos que radican en México), la luna nueva de septiembre es la que indica el nuevo año o Rosh Hasaná.

  • Luna llena de octubre: Luna de los cazadores
  • Luna llena de noviembre: Luna de los castores (también conocida como la luna de las heladas)
  • Luna llena de diciembre: Luna del frío

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