Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Archivo para julio, 2011

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: “La casa de las cien puertas”

FENÓMENOS FRENTE A LA “CASA DE LAS 100 PUERTAS”

Anécdota y leyenda de Villa de Ramos, S.L.P.

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Lo que en Villa de Ramos, S.L.P. conocemos como “La tronera” es la enorme chimenea de la mina, donde están los grandes estanques que servían para lavar el mineral que se beneficiaba en la hacienda “La Cocinera”. Ésta era muy grande y abarcaba los predios de la mina y todos los paredones de los alrededores, pues era una casa tan grande que, a decir de algunas personas, se le conocía como “La casa de las 100 puertas”. Leyenda recopilada por Homero Adame.

Les voy a contar una anécdota de cuando yo era niña: en Villa de Ramos había un internado para los niños de los ranchos que iban a la primaria y la secundaria en el pueblo. Muchos niños, incluyendo a mi hermana y a mí, así como algunos primos, ingresamos a la misma escuela –ésta se encuentra enfrente de unos paredones de lo que era la hacienda, o sea de la supuesta “casa de las 100 puertas”, y sólo nos dividía la calle; lo que era el frente de los dormitorios y el comedor daban al frente de esas paredes–. Cuando oscurecía, esa calle siempre se veía muy sola, pues la gente no pasaba a esas horas y mucho menos de noche, ya que les daba miedo. Todos preferían dar vuelta por la otra calle.

Después de un tiempo empezaron a suceder cosas extrañas, como ruidos en la parte de atrás de los dormitorios donde se encontraba una especie de bodega. También se escuchaban gemidos y llantos de bebé. Los muchachos más grandes inspeccionaban el lugar con linternas, pero nunca vieron nada. Eran dos dormitorios: el de niños y el de niñas; en cada uno se quedaba una trabajadora social y una cocinera.

Días más tarde comenzaron a caer lo que nosotros creíamos que eran piedras; creíamos eso porque sonaba como si las piedras cayeran al techo –los techos están o estaban en pico, es decir, tenían caída como de dos aguas–. Cuando escuchábamos las piedras pegar en el techo, luego las oíamos rodar hasta caer al suelo. Esto siempre ocurría cerca de la media noche o un poco más tarde. Ahora bien, y por consecuencia, si en verdad hubieran caído aquellas supuestas piedras al suelo, pues tendrían que estar allí, en el suelo, afuera de los dormitorios, pero lo cierto es que nunca las encontramos, y eso que todas las mañanas íbamos a investigar. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

El colmo de todo fue una noche cuando a las niñas más pequeñas les entró verdadero terror; lloraban y lloraban. Nosotras, que éramos las grandes, queríamos hacernos las fuertes cuidando y calmando a las pequeñas. El asunto llegó a tal magnitud que las maestras (como nosotros las llamábamos a las trabajadoras sociales), hicieron espacio para que llevaran a los pequeños al dormitorio con nosotros, pues el pánico ya se había apoderado de todos. Imagínense cómo estábamos, unos tratando de calmar a tantos niños y éstos asustadísimos,  que las maestras decidieron mandar a los que éramos de Ramos a nuestras casas, en plena madrugada, para ellas quedarse con los niños de las rancherías. Una de las cocineras no aguantó y mejor se fue y las maestras también querían irse, pero no podían porque eran de San Luis.

Esa noche a todos nos regañaron por haber abandonado el lugar y los mayores nunca creyeron lo que pasó. Ni mi hermana, ni mis primos ni yo jamás volvimos a ese lugar. Una maestra también se fue y las cocineras nada más terminando sus labores se iban; era raro que se quedaran a dormir desde aquella noche. Fotos de Homero Adame.

Esa noche fue la última que pasamos nosotros allí y todo lo que ocurrió lo achacamos la mina, pues de allá provenían todos los acontecimientos raros que sucedían en Ramos, incluyendo las piedras que nunca se encontraron.

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Esta anécdota con tintes de leyenda la escribió Fabiola Rodríguez y la envió al blog de Xpresandote. Ella es originaria de Villa de Ramos, S.L.P. y vive en California, Estados Unidos.

Puedes leer un mito y leyenda de Villa de Ramos en este enlace:

La carreta encantada

También puedes encontrar otra leyenda de una casa similar en Tacoaleche, Zac, siguiendo este enlace:

Leyenda de la casa de “las cien puertas”

Si andas buscando más mitos o leyendas de San Luis Potosí sigue este enlace:

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Myths and legends from the State of Tamaulipas: The ‘Leoncillo’

THE ‘LEONCILLO’

Folk story from the Sierra de San Carlos, in Tamaulipas

One day, at don Evaristo’s ranch, we all went horseback riding in the distant hills. Don Evaristo was looking for some missing cows. In the afternoon, we found the cows, and the cowboys took them straight back to the corrals. After that, we stopped by a lake to water the horses, and there we saw a strange animal that looked something like a puma. That very same night, after supper, don Evaristo told us a very interesting story about this animal particular.

“You know, animals know a lot of things, and maybe more than humans think. Some animals are divine messengers and bring good news; others may announce calamities or evil things to come. Today, we came across one very astute little wild feline known as http://www.1-costaricalink.com/costa_rica_fauna/jaguarundi.htm‘leoncillo’, or ‘little lion’, although its official name is ‘jaguarundi’. Many people believe it’s a kind of magical animal.”

“A magical animal! That sounds interesting!” Emily said.

“Magical? In what way?” I asked.

“Well, according to local tradition, if a hunter wants to kill a jaguarundi, no matter how many shots he takes, not one will ever hit the target. I have actually heard this from people who have tried it themselves, not just from the legend!

“Anyway, even though some people may not believe it, the ‘leoncillo’ is not a bad animal. He just stays alone in the woods, looking for food, and rarely comes near a corral, or attacks goats or cows. No, the ‘leoncillo’ is not like the puma or the wolf, which often kill just for the sake of killing – not because they need food. The ‘leoncillo’ eats hares, rabbits, wild mice, and iguanas; things like that.

“But let me tell you something else: whenever you see a ‘leoncillo’ by the road or in an open field, I believe there’s a reason, and he’s usually warning us about something. Perhaps it’s going to rain, or the weather is going to get colder, or you are going to receive some news from a distant relative… http://animalfarmguyana.com/images/large/Jaguarundi.jpgThe ‘leoncillo’ is a bringer of news. He’s a true friend to us humans.” Don Evaristo concluded.

“So, what news was he bringing us today?” I wondered.

“I don’t know. Maybe it’s going to rain tomorrow,” don Evaristo said.

And believe it or not, it did rain the following day! It poured down for hours, after a long season of drought!

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Activate! 2. By Carol Lethaby, Homero Adame, and Pat Grounds. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2003. Pp. 122-123.

The two images were taken from the Internet. The links are a way to thank the two sites. Jaguarundi in Costa Rica and Jaguarundi in Animalfarmguyana.

Mitos y leyendas del Altiplano: El lagarto (semejante a la “culebra”)

LEYENDA DE UN “LAGARTO”

(Versión escuchada en Cruces, Moctezuma, S.L.P.)

Acá vemos una nube que se forma como lagarto; haga de cuenta que se hace la figurita de un lagarto en la nube. El lagarto es muy peligroso, más peligroso que la culebra porque trae más agua. Una vez cayó uno que trajo tanta agua y el agua corrió hasta Moctezuma; aquí se inundó todo el llano y el agua corrió y corrió y dicen que sí llegó hasta Moctezuma.

Yo soy del 13 [1913] y me han tocado muchas lluvias, y también sequías muy largas, pero lluvia como la de ese lagarto nunca. Fotografía de la hacienda de Cruces tomada por Homero AdameMuchas culebras sí me ha tocado ver porque ahí de vez en cuando se forman cuando llegan las lluvias. Y lagartos…, ¿pues que serán? Tantitos, unos poquitos nomás. Ese lagarto que le digo cayó acá por el rumbo de Salinas y dicen que agujeró la tierra, pero son decires porque eso yo nunca lo vi. Yo me acuerdo que desde aquí veíamos que las nubes se estaban formando como lagarto, lejos, muy lejos de aquí, y como quiera se miraba como lagarto. Venía luego tanta agua como avalancha que aquí se inundó. Leyenda recopilada por Homero Adame.

Pero no vaya creer que esto es cosa nueva porque, le diré, los abuelos viejos ya nos platicaban que había que tener cuidado del lagarto porque desde aquellos años ellos ya tenían experiencia. Y ellos sabían porque gente de más atrás ya les platicaban y nos decían luego a nosotros que los primeros que descubrieron al lagarto fueron los indios [huachichiles] que vivían en estas tierras. Pero no, a mí ya no me tocó conocer a esos indios porque se acabaron mucho antes de que yo naciera. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Explicación de Homero Adame sobre “el lagarto” como motivo de leyendas en este contexto

El lagarto, un reptil perteneciente a la orden de los cocodrilos (Crocodilia), que sólo habita en China y en algunas regiones sureñas de los Estados Unidos, es objeto de diversas creencias populares. En México se le confunde con el cocodrilo o con el caimán y, como animal, asimismo es un motivo importante dentro de nuestra mitología. (Explicación de Homero Adame.)

No obstante lo anterior, el lagarto también aparece en ciertas creencias del Altiplano (región cultural que comprende partes de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas), en particular relacionado con la lluvia, tal vez como variante de la culebra. Con esto, podríamos decir que esta variante del lagarto es un motivo sin equivalente en la mitología universal.

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Puedes leer más acerca de estos fenómenos siguiendo este enlace:

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