Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

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El festivo cementerio en Hoctún, Yucatán

UN CEMENTERIO FESTIVO

Hoctún, Yucatán

 

Como es bien sabido por todos, estas fechas de noviembre antiguamente eran días de guardar, y en la actualidad son fechas de festividad. Todos los panteones del país se inundan de color, algarabía y vida para celebrar a la muerte. Son pocos los días que este abigarramiento perdura en dichos camposantos, una semana a lo mucho; el resto del año permanecen como sitios lúgubres y silenciosos que sólo ven interrumpida su tranquilidad cuando un cortejo fúnebre trae, a paso lastimero, a un nuevo morador.

De este clásico esquema para los panteones de México, quizás existan aisladas excepciones, donde el movimiento y ajetreo es más constante, no por la frecuente llegada de nuevos inquilinos, sino por otro tipo de causas. Como mejor ejemplo tenemos el cementerio de Hoctún, el cual luce una eterna festividad. (Artículo de Homero Adame.)

Hoctún es un pequeño poblado que se encuentra entre Mérida y Chichén Itzá, justo en donde la carretera se desvía hacia la pintoresca Izamal. Es casi un pueblo de carretera, es decir, que se mantiene vivo gracias al tráfico pertinaz, el cual, en cierta medida, aporta algo a la economía local.

No obstante, Hoctún posee un atractivo sin comparación en todo el territorio nacional e, incluso, en el mundo entero. Una tradición única, que bien vale la pena conocer.

Cuando en cualquier fecha del año vamos manejando esa carretera –rumbo a las pirámides o a Izamal– al lado derecho del camino percibimos el pequeño cementerio de Hoctún.

Si nos detenemos por curiosidad, la primera sorpresa será encontrar a unos músicos, con tambora y trombón, esperando al cliente ocasional para deleitarlo y entretenerlo con sus desafinadas melodías. La segunda sorpresa será la presencia de cuatro o cinco ancianos que, sentados en sillas o hasta mecedoras bajo alguna sombra de las criptas, esperan recibir una limosna.

En este momento inevitablemente surge la pregunta: ¿por qué esta gente se encuentra ahí? La evidente respuesta es porque se trata de un lugar turístico. ¿Cuál es su atractivo? Su atractivo es la tercera sorpresa, que le da ese toque original y extraordinario.

Aunque este cementerio es relativamente pequeño (la población de Hoctún no rebasa los mil habitantes), la mayoría de sus tumbas –ahí llamadas mausoleos– están decoradas de una manera por demás singular. Así podemos apreciar construcciones en miniatura tan disímbolas y extraordinarias como pirámides tipo el Castillo de Chichén Itzá, jacales estilo caribeño, torres de iglesias, imágenes de la virgen de Guadalupe, una mal hecha torre Latinoamericana y hasta un Partenón griego, entre otros.

Ahora bien, ¿por qué esos motivos? Bueno, según la costumbre muy local (acaso sin par en el mundo entero), la tumba o mausoleo llevará representado el último lugar que el difunto visitó en vida. Es por ello que en ese panteón se observan pirámides, iglesias, jacales, edificios de la Ciudad de México, etc. Ah, y el Partenón griego es de un lugareño que falleció en Grecia.

Esta incomparable tradición hace, por consiguiente, que el cementerio de Hoctún sea muy concurrido por infinidad de turistas extranjeros y no pocos mexicanos. Cualquier día del año es festivo para dicho lugar. En lo personal no sé cómo se pone el ambiente durante un Día de Muertos, pero puedo imaginarme que la romería se incrementa por mucho.

Así que ya sabes, si un día andas de visita por tierras yucatecas, no olvides detenerte en ese poblado para conocer una de las costumbres funerarias más curiosas de nuestro México folclórico.

 

Notas:

  1. Este texto de Homero Adame fue publicado originalmente en la revista México desconocido en 2003.
  2. Las imágenes que acompañan el texto fueron tomadas de Internet. Que el enlace sirva de crédito a sus autores: Mary J. Andrade Photography y Torre con Partenón al fondo 
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Tradiciones mexicanas: Ni yendo a bailar a Chalma…

“NI YENDO A BAILAR A CHALMA”

Tradición y leyenda del Estado de México

 

Para todo extranjero que llega a radicar en México e intenta poco a poco integrarse a la vida y ser partícipe de las costumbres de este maravilloso país, sin duda hay muchas cosas que le parecen singulares, raras o extravagantes por ser tan distintas a las de su país de origen. Algunas de esas costumbres son meramente verbales, pues consisten en los refranes populares. Uno de ellos es el que dice “Ni yendo a bailar a Chalma”, cuya interpretación es que algo no tiene solución o que por muchas maneras que uno intente lograr su propósito, ya sea mediante rituales, promesas o mandas, no podrá lograrlo.

Chalma es un pueblo del Estado de México famoso por su Cristo milagroso y por el citado refrán. Hay que ir para verificar si es cierto, aunque yo más bien adaptaría el refrán para decir: “Ni quien vaya a bailar a Chalma” o “Ni yendo a bailar a Chalma se puede bailar ahí”. ¿Por qué? Porque de hecho casi nadie baila y la tradición es otra muy distinta a la verbal.

Al llegar a Chalma no falta alguien que te ponga una corona de flores en la cabeza. Es que la tradición exige que los que vienen por primera vez a visitar al Cristo de Chalma adquieran una corona de flores y entren al templo con ella debidamente puesta en la cabeza. Después de estar en el interior un rato, ya sea por curiosidad o por devoción, si desean llevársela a su casa, pues se la llevan, pero si la quieren dejar, entonces hay que hacerse una especie de limpia o barrida con ella antes de dejarla. Para esto uno se quita la corona y se la pasa por todo el cuerpo, o nada más por el pecho o en su caso por alguna parte que uno tenga enferma, como por ejemplo una pierna rota, o un brazo afectado o un riñón malo (también sirve para quitarse la mala suerte). Entonces uno se hace la limpia solo y luego deposita la corona en un lugar especial ubicado junto a la puerta lateral derecha, en un palo donde todos dejan sus coronas. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)

Al platicar con algunos comerciantes y preguntarles sobre el famoso refrán “Ni yendo a bailar a Chalma”, éstos nos dicen que se trata simplemente de un dicho popular, pues casi nunca se ve a la gente bailar a su libre albedrío ya sea por manda o por devoción. Nos explican que de hecho las únicas danzas se ejecutan durante las fiestas del 1° de julio, y por cuenta de grupos organizados. Y añaden: “Lo importante es venir a Chalma, venir con fe y participar de las fiestas a nuestro Cristo milagroso”.

Así aprendimos que ni quién vaya a bailar a Chalma, pero los que vienen sí se ponen su corona de flores para darse una barrida y dejarla como ofrenda para estar a tono con la tradición.

 

Nota: las imágenes fueron tomadas de Internet. La del santuario del Bable, de Benjamín Arredondo, y la de Cristo con su corona de polos viajeros en wordpress. Que los enlaces sirvan como crédito a sus autores.

 

El primer Grito de Dolores por Maximiliano de Habsburgo en 1864

MAXIMILIANO DE HABSBURGO Y EL PRIMER GRITO OFICIAL DE INDEPENDENCIA

Bien sabemos que la historia oficial tiene sus héroes y sus anti héroes. En México, uno de estos últimos es Maximiliano de Habsburgo, a quien se le tacha de haber sido un usurpador, entre muchas cosas más, incluyendo el de ser extranjero con rango de Emperador, como si la historia anterior a México como país independiente no hubiera estado llena de virreyes y gobernantes peninsulares (hispanos). La historia oficial mexicana tiende a pasar por alto que Maximiliano de Habsburgo no vino a usurpar, sino que fue invitado a gobernar por parte de un grupo político denominado “Conservadores”, mientras que el grupo antagónico era el de los “Liberales”, comandados entonces por el héroe oficial aunque también cuestionado presidente Benito Juárez.

Sin duda, uno de los grandes errores de Maximiliano de Habsburgo fue el haber aceptado venir a gobernar un país bravo, dividido por guerras –país que aún no tenía una identidad bien definida– y haber llegado desconociendo eso, aunque tampoco podemos decir que vino con engaños.

Otro de sus grandes errores fue no seguir las órdenes de los Conservadores que lo trajeron, pues resultó ser demasiado liberal, incluso más que los Liberales, ya que sus ideas vanguardistas rebasaban por mucho las de los Liberales, y por si fuera poco, las ideas de Maximiliano de Habsburgo eran mucho más liberales que las de uso común en Europa en aquellos años. (Por liberal, en términos actuales se entendería que sus ideas apuntaban hacia la justicia social, el reparto de riqueza, etc.)

Maximiliano de Habsburgo seguramente tuvo grandes aciertos durante su corto mandato, aunque la historia oficial prefiera jamás mencionarlos. Uno de tales aciertos fue haber tratado de incitar a los mexicanos a tener identidad propia, y esto se logra a través de los héroes de la historia y las fechas memorables. Tan fue así, que el primer Grito de Dolores (o Grito de Independencia) realizado de manera oficial lo dio precisamente él, en 1864. Maximiliano fue el primer gobernante en ir personalmente a Dolores, Gto. para dirigir la ceremonia del Grito (y como recuerdo de ello, existe en Dolores Hidalgo una placa alusiva a ese hecho, de las pocas en México que recuerdan a Maximiliano.) Para la ocasión, el emperador vistió de charro y Carlota, de china poblana. Asimismo. fue Maximiliano quien encargó a Joaquín Ramírez pintar la imagen de Miguel Hidalgo que más conocemos. Gracias a esa pintura se “dio vida” a uno de nuestros primeros héroes nacionales.

Un año después, el 16 de septiembre de 1865, se organizó la primera gran fiesta alusiva al inicio de la Independencia en el zócalo y el Palacio. Fue presidida nada menos que por el Emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica. Las crónicas de la época narran que fue un festejo de gran algarabía que mezcló toda la pompa del protocolo y la verbena popular (tal como se sigue haciendo hasta hoy en día).

En una nota publicada el 19 de septiembre de 2010 por el periódico El Sol de Irapuato, Beatriz Padilla ofrece este resumen:

“En Memorias de un Secretario Particular, tituladas en su edición mexicana Maximiliano Íntimo, de José Luis Blasio, narra de la siguiente forma aquella fecha (del 16 de septiembre de 1865):

Con el entusiasmo de todos los años, con la vehemencia de costumbre, el pueblo mexicano acudió esa noche a la Plaza de Armas para gritar vivas a la Independencia de México, cuando ¡oh ironía! México estaba gobernado por un monarca extranjero. A la madrugada del 16, las salvas de artillería, los repiques, las banderas militares y los cohetes que atronaban el aire, anunciaban al pueblo mexicano que éste celebraba su Independencia, bajo el régimen de un príncipe austriaco.

A las nueve de la mañana, se dirigieron Sus Majestades a la Catedral en la carroza de lujo en medio de una valla, que del palacio a la basílica formaba la guardia palatina. Después del Te Deum, los soberanos recibieron en el salón de Embajadores a todos los funcionarios de la Corte, al cuerpo diplomático, a los miembros del ayuntamiento de la ciudad y a los notables.
El emperador vestía aquella mañana uniforme de general mexicano luciendo al pecho las grandes cruces del Águila Mexicana, de Guadalupe y el Toisón de oro. La emperatriz vestía de blanco y llevaba riquísimas joyas.

Posteriormente, Maximiliano escoltado por su Estado Mayor y por un cortejo de generales y jefes de alta guarnición, pasó revista a sus tropas. Después de este acto, regresó a Palacio Imperial ‘trotando a todo galope por las calles de Plateros y San Francisco, donde una multitud entusiasmada lo aclamaba.’

Al llegar a la Plaza de Armas, el Emperador y sus principales acompañantes se situaban enfrente a la puerta central del Palacio para presenciar el desfile de la columna. En los balcones, se encontraban la emperatriz, sus damas y altos dignatarios de la corte.

En la columna militar, las tropas mexicanas venían en primer lugar, seguidas de las francesas y austriacas, y por último las belgas.

Por la tarde, se sirvió una suntuosa y elegante comida.

Concluía el día patrio con la quema de vistosísimos fuegos artificiales y una gran serenata frente al Palacio Imperial”.

 

 

Datos curiosos del “Grito de Independencia”

  • De entrada podemos decir que el 16 de septiembre no se celebra el inicio de la Independencia, pues el movimiento iniciado en esa fecha de 1810 y encabezado por Miguel Hidalgo era de insurgencia y no pretendía independizar a México de España.
  • Por lo general, las fechas memorables son de cuando se consumaron los actos y no cuando empezaron. Para celebrar acertadamente la Independencia de México debería hacerse el 27 de septiembre.
  • El primer Grito (no oficial) de Dolores se dio el 16 de septiembre de 1812, en Huichapan, Hidalgo, por cuenta del General Ignacio López Rayón, seguido por una descarga de artillería.
  • El 1° de marzo de 1822, el Congreso Constituyente declaró Fiesta Nacional el día 16 de septiembre, lo cual fue ratificado el 27 de noviembre de 1824.
  • La fecha del 27 de septiembre fue eliminada del calendario de festejos patrios oficiales porque se identifica con Agustín de Iturbide, otro de los anti héroes de la historia oficial mexicana.
  • Se dice que fue el Presidente Porfirio Díaz quien cambió la fecha del Grito del 16 a la noche del 15 de septiembre porque era el día de su cumpleaños. Sin embargo, al parecer existe un antecedente, pues la noche del 15 de septiembre de 1846 se conmemoró el Grito de Dolores con una serenata frente al Palacio Nacional y una velada en la Universidad.

Enlaces:

http://elplanetadekain.blogspot.mx/2009/09/el-grito-de-independencia-en-mexico.html

http://www.oaxaca-mio.com/fiestas/elgritodedolores.htm

http://www.oem.com.mx/elsoldeirapuato/notas/n1787180.htm

http://www.urbanfreak.net/showthread.php/9300-Vivi%C3%B3-en-realidad-Maximiliano-de-Habsburgo-en-EL-SALVADOR

 

Créditos:

Foto de Maximiliano y la delegación de Conservadores mexicanos en el castillo de Miramar

Foto de Ignacio López Rayón

Costumbres y tradiciones de México: Sobre la aportación mexicana al Halloween

Tradiciones del Fuego Nuevo, del Pesach, de la Pascua

TRADICIONES ANCESTRALES Y MODERNAS ALREDEDOR DE

LA SEMANA SANTA

Aunque en el mundo occidental la celebración de Pascua comúnmente se asocia con un festival cristiano, es cierto que todas las culturas han celebrado diferentes fiestas de primavera a lo largo de la historia de la civilización. Para los cristianos, la Pascua representa el período de recordar la Pasión y Resurrección de Jesucristo y por eso estas fechas simbolizan el amor de Dios y la promesa divina de que el espíritu de los seres humanos es inmortal.

Hay que notar que en muchas lenguas la palabra Pascua proviene del hebreo pesach. De hecho, la fiesta cristiana puede rastrearse hasta uno de los festivales hebreos más importantes, el cual siempre se lleva a cabo a principios de primavera, en el mes de Nisan, de acuerdo con el antiguo calendario judío. Según las escrituras, en esta fecha la gente recuerda que los israelitas fueron rescatados del cautiverio en Egipto por Moisés, su gran líder.

Encontramos que en el cristianismo las primeras celebraciones de Pascua se hacían en fechas indistintas hasta que finalmente, en el año 325 d.C., el Consejo de Nicaea fijó la fecha para que siempre ocurriera en el primer domingo seguido de la luna llena después de marzo 21 –esto significa que el festival cristiano siempre se lleva a cabo entre el 22 de marzo y el 25 de abril–. Aunque muchos historiadores suponen que dicho consejo seleccionó esta fecha de la luna llena intencionalmente para que de tal modo los peregrinos pudieran avanzar durante la noche, también podemos pensar en otros aspectos mucho más ancestrales, pues bien sabemos que la mayoría de los rituales en casi todas las culturas es de índole lunar; en otras palabras, se celebran alrededor de las fases de la luna, como en este caso la luna llena y la Pascua.

Si retrocedemos un poco más en la historia encontramos que las religiones paganas celebraban el renacimiento de la Tierra durante la primavera, exactamente al mismo tiempo del Pesach y de la Pascua. Por ejemplo, en el México precolombino el ritual del Fuego Nuevo tradicionalmente marcaba el principio de la primavera y el de un nuevo año solar. Aunque mucha gente ha olvidado el origen de esta fiesta, sigue encendiendo velas o fogatas, incluso dentro las iglesias porque, como bien sabemos, el cristianismo adoptó y adaptó del judaísmo y de muchas otras religiones antiguas (paganas) una infinidad de los símbolos y tradiciones.

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Una interpretación mágico-ritual de los Días de Muertos

UNA INTERPRETACIÓN MÁGICO-RITUAL DE LOS DÍAS DE MUERTOS

El 1° de noviembre se celebra el día de Todos los Santos, que tiene su valor mágico-ritual dentro del calendario profano de México. Este día es como el preámbulo al día siguiente, que es cuando, de acuerdo con algunas creencias, todos los muertos “regresan” por un día a la Tierra para “convivir” con sus seres queridos. El día 2 de noviembre se celebra la gran fiesta.

La víspera del Día de Muertos, es decir, la noche del día 1°, es la parte mágica de toda la celebración. Es cuando los espíritus empiezan a despertar de su letargo. Las puertas de los mundos se abren. Se interconectan las líneas paralelas. Los muertos vienen, los vivos van. El día 2 es la interacción de ambos en una gran festividad. Al crepúsculo, cuando las ánimas retornan por las puertas a sus mundos, y los vivos al nuestro, la comunicación se cierra por todo un año. Ensayo de Homero Adame.

Los cementerios son lugares sagrados. De gran respeto. Donde sólo se va para algo específico, como un sepelio o para llevar flores a un difunto. A los camposantos no se va a jugar, curiosear o a matar el tiempo.

El acceso a los panteones por las noches está vedado. Hay vigilancia supuestamente para evitar profanaciones y robos. Sin embargo, de acuerdo con ciertas interpretaciones, nos damos cuenta que la prohibición radica en que durante la noche los cementerios se convierten en dominios de lo desconocido y cualquier ser viviente puede perder la vida o ser poseído. Sólo se puede ir de noche para algo específico también. Pero el permiso, tanto de las autoridades como de los moradores nocturnos, es difícil de lograr.

Sin embargo, los días 1º y 2 de noviembre se levanta la veda, se rompe la solemnidad. Entonces se mantiene el respeto hasta cierto grado, y todo se convierte en colorido y alegría. No hay obligaciones ni prohibiciones. La función específica de nosotros por igual es ir a participar por dos días y una noche de lo que sucede en los camposantos.

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Puedes encontrar más textos, fotografías y leyendas de Días de Muertos en cualquiera de los enlaces siguientes:

Tradiciones de Días de Muertos

Leyendas de difuntos

Viernes de Dolores

LOS ALTARES DE DOLORES

Los altares de Dolores son una tradición que nada tiene de sincretismo, pues fue traída a la Nueva España por los conquistadores e implantada por el catolicismo y arraigada por el gusto muy mexicano (y latino, en general) de festejar bajo cualquier Altar de Dolores en el Centro de las Artes de San Luis Potosípretexto.

Como bien sabemos, la Cuaresma inicia con el miércoles de Ceniza, y el Viernes de Dolores es el que da inicio a la Semana Santa. Para este día se colocan altares dedicados a la Virgen y su dolor por el presentimiento de que su hijo será crucificado; se colocan en iglesias, atrios, plazas y negocios.

Hay lugares que tienen a la Virgen de los Dolores como su patrona, por lo que en este día se celebra la fiesta patronal, con todo el colorido y algarabía que las caracteriza, además de misas, entradas de cera y quema de pólvora para concluir con un baile popular. Texto y fotos de Homero Adame.

Existen otros lugares que tienen muy arraigada la costumbre de levantar altares de Dolores e incluso hacer concursos. En San Luis Potosí tenemos la calle Altamirano (también conocida como la “calle del Buche”), en el barrio de Tlaxcala, donde todo el Viernes de Dolores es día de fiesta. Casi todas las casas exhiben sus altares, ya sea en el exterior o en el interior (si éste es el caso, las puertas permanecen abiertas para que cualquier transeúnte o curioso entre a disfrutar la decoración del altar lograda con mucho esmero).

Hoy es Viernes de Dolores, día de una tradición cristiana muy arraigada en el corazón de muchos mexicanos, día para salir a caminar y disfrutar de los altares que pueden encontrarse por doquier.

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Las leyendas como puente entre lo intangible y lo tangible

CUANDO LOS PATRIMONIOS TANGIBLES E INTANGIBLES

SE ENCUENTRAN

En términos generales, por patrimonio se entiende el conjunto de bienes sujeto a herencia entre personas, el conjunto de bienes con un valor económico y susceptible a transferirse por compra-venta, el conjunto de bienes que es propio de un pueblo o una nación. El concepto incluso se extiende a la humanidad misma, cuando se habla de patrimonio de la humanidad, como si ésta fuera una entidad que de manera muy abstracta posee algo.

De acuerdo con la UNESCO y otros organismos, el patrimonio visto como el conjunto de bienes propios a un pueblo, nación o humanidad se puede dividir en dos grupos, a su vez divididos en distintos niveles, comenzando por el más cercano, que es el familiar, para continuar con el patrimonio local, el nacional y el mundial o de la humanidad. Los dos grupos de patrimonio son:

1. El Patrimonio Natural, que está constituido por todo aquello que se considera monumento natural (formaciones geológicas, lugares y paisajes) y se le da un valor de relevancia científica, ambiental o estética, o bien, la flora y fauna de que son endémicas o están en peligro de extinción.

2. El Patrimonio Cultural, que está formado por los bienes artísticos legados por los ancestros a una nación o los que en la actualidad se crean y la sociedad les otorga una importancia especial, dígase histórica, simbólica, estética o incluso científica. Este tipo de patrimonio es considerado como el testimonio de la existencia de los antepasados, su cosmovisión, manifestaciones de formas de vida, de creencias.

A su vez, y siendo lo que nos tiene reunidos en este coloquio, el Patrimonio Cultural se divide en dos tipos: tangible e intangible.

Patrimonio tangible (Acervo material)

El patrimonio tangible es, sin duda, el elemento más visible del patrimonio cultural. Se compone de dos grupos:

1. Los bienes inmuebles, como son los lugares arqueológicos y los conjuntos históricos (monumentos, edificios, etc.). Asimismo, en ocasiones ciertos elementos naturales (árboles, grutas, lagos, montañas, etc.) entran en la categoría de patrimonio tangible cuando forman parte de las tradiciones de un pueblo o son considerados como tótems.

De tal modo, podemos categorizar este tipo de bienes de la siguiente manera:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio arquitectónico
  • Patrimonio de elementos naturales

2. Los bienes muebles, que incluyen las piezas de interés arqueológico (armas, utensilios, vestimenta que reflejan técnicas de elaboración o de uso tal vez desaparecidas y objetos rituales o de la vida cotidiana de algún grupo del ayer) y las artesanías y obras de arte tanto del ayer como las que siguen produciéndose en el presente y gracias a su valor artístico se anticipa que en un futuro serán representativas de una época, de una corriente o de un autor. En este grupo también se incluyen los documentos históricos, así como los instrumentos musicales y las vestimentas.

Así, los bienes muebles pueden ser categorizados de este modo:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio artístico
  • Patrimonio histórico documental

Patrimonio intangible (Acervo inmaterial)

Este tipo de patrimonio es aquel considerado como abstracto, el no necesariamente material. Incluye las creencias, como la religión, los ritos; los usos y costumbres, patrones de comportamiento; la oralidad (mitos, cuentos, leyendas, historia oral, lenguaje), la música, la danza y otros etcéteras que de manera individual o en conjunto reflejan y constituyen la identidad de un grupo o de un pueblo. También se le conoce como patrimonio intelectual porque abarca las creaciones de la mente, como la literatura, las teorías filosóficas y científicas.

Existen varias maneras de enlistar el patrimonio intangible, por ejemplo:

Creencias:

  • Actos festivos
  • Creencias mágicas
  • Religión
  • Ritos
  • Sistemas de creencias y relaciones sociales

Oralidad:

  • Lengua (el 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna)
  • Mitos, cuentos y leyendas
  • Historia oral
  • Refrenaría popular

Usos y costumbres:

  • Cocina
  • Códigos de ética
  • Medicina tradicional y herbolaria
  • Fiestas

Creatividad:

  • Filosofía
  • Literatura
  • Y todos los conocimientos científicos, sociales, culturales, etc.

Expresiones artísticas:

  • Artes escénicas
  • Danza folclórica
  • Música

Como podemos ver, esta lista no es del todo exacta, pues en ocasiones algunos de sus componentes pueden entrar en dos o más rubros que, en sí, engloban las relaciones sociales.

Los puntos de unión entre los patrimonios

Ahora bien, los patrimonios tangible e intangible no están del todo separados por un abismo que divide lo concreto de lo abstracto. Por ejemplo, la literatura (intangible) se convierte en patrimonio tangible gracias a la imprenta, cuando se imprime una obra literaria. Las partituras musicales son otro ejemplo, al igual que las imágenes fotográficas o de video que documentan una danza, o bien, la artesanía efímera manifestada en los altares de muertos. Así podemos encontrar muchos más, en fonogramas, documentales, escritos y otros objetos materiales. Aún más: los ejemplos se pueden extender a los exvotos (mal llamados “retablos”) que parten de una creencia y quedan manifestados en una pintura artesanal.

Y así llegamos a un punto de mi trabajo que se enfoca en la oralidad (mitos, leyendas e historia oral). En 2009 inicié un proyecto apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, de la Secretaría de Cultura, para el cual me di a la tarea de tomar las haciendas como marco de investigación. El primer resultado del proyecto fue la reciente publicación del tomo II de Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas (es el tomo II porque han sido muchas las haciendas investigadas que incluirlas todas en un mismo volumen sería éste incosteable. Entre paréntesis diré que salió primero el tomo II que el I, el cual sigue en imprenta).

Como bien sabemos, las haciendas caen en el grupo del patrimonio tangible, como patrimonio arquitectónico, artístico, en ocasiones histórico-documental, o bien, fotográfico. Sin embargo, se convierten en patrimonio intangible cuando son escenario de cuentos y leyendas, cuando encontramos fragmentos de historia oral, cuando son parte esencial de la memoria colectiva que, de algún modo, le da identidad a un pueblo o comunidad. Las haciendas –o mejor dicho, los cascos de éstas– son espacio tanto histórico como actual donde coexisten grupos sociales que apelan a sus recuerdos para narrar pasajes históricos, anécdotas dramatizadas o eventos ficcionalizados que se convierten en valores compartidos, en identidad.

Por su parte, la historia oral, por muy discutida que pueda ser su veracidad, es un patrimonio intangible que se vuelve tangible cuando se convierte en material escrito con un alcance que trasciende la comunidad.

Ahora bien, un monumento, como huella del pasado, es también un evocador de un evento histórico y su simple presencia trasciende las celebraciones oficiales. Por ejemplo, en once lugares del Altiplano potosino existen estelas, monumentos o cabezas de águila que recuerdan el paso de Miguel Hidalgo por allí, hace 200 años, en febrero de 1811. Gracias a esos monumentos, la gente cuenta historias del día que “el padre de la paria” estuvo en su tierra; historias sin sustento histórico, pero que forman parte de la memoria colectiva.

Miguel Hidalgo es un personaje histórico, real, cuya vida y obra está documentada, y de cierto modo podríamos decir que es un personaje tangible. Un ejemplo más intangible es la Llorona, mítico personaje de la imaginería popular que tiene sus orígenes en varias culturas prehispánicas. De ella se cuentan infinidad de historias, de sus terroríficas apariciones, y ha sido material de literatura, canciones y películas.

La Llorona bien puede considerarse como la unión entre lo intangible y lo tangible cuando el personaje mítico se ve transformado en un monumento. Por citar dos ejemplos: en la hacienda 7 Reales, en el municipio de Dolores, Guanajuato, en medio de una milpa hay un monumento de cantera que tiene una inscripción que dice: “Se levantó en septiembre de 1913. Aquella persona que rece un Ave María, tendrá 300 días de indulgencia”. Narran los lugareños, a guisa de leyenda, que dicho monumento fue levantado en ese lugar para ahuyentar a la Llorona, que tenía aterrorizada a la población. Un sacerdote hizo un exorcismo en donde se oían los llantos y colocó una cruz. Desde entonces el espíritu chocarrero dejó de andar por allí. A casi un siglo de aquella ceremonia, la gente recuerda el evento y afirma que la Llorona no aparece en 7 Reales porque el exorcismo surtió efecto.

El otro ejemplo es una tumba que se encuentra en el panteón de Jerez, Zacatecas. Gente de cualquier edad explica que la efigie en esa tumba es la Llorona y que ésta sale del panteón cuando la efigie abre sus ojos. La efigie sólo abre sus ojos, no se convierte en un ser de carne y hueso, pero sí en espíritu que recorre las calles del pueblo, llorando lastimeramente en busca de sus hijos.

Para concluir, un ejemplo más reciente del punto de encuentro entre los patrimonios tangible e intangible. En Sombrerete, Zacatecas, vivió don Fernando de la Campa y Cos, un personaje nacido en Cos, ayuntamiento de Mazcuerras, España, en 1676. A la edad de dieciséis años se avecindó en Sombrerete, donde inició su fortuna que le otorgó los títulos de conde de San Mateo de Valparaíso, coronel de infantería española y caballero de la Orden de Alcántara. A más de dos siglos y medio de su muerte, quedó como un personaje histórico referido en textos de historia regional y zacatecana, aunque en menor medida también pervivió su memoria como un fantasma, es decir, en la imaginería popular hasta hace poco tiempo se le citaba como una aparición y era sujeto de miedo para aleccionar a los niños. “No andes en la calle de noche porque te va a salir el conde”, era la voz popular, y mucha gente afirma que lo han visto. En otras palabras, el personaje tangible se convirtió en un personaje intangible y bien pudo haber seguido así si no hubiera sido por una singular situación que se dio hace pocos meses.

Resulta que Marcos Rodríguez, un entusiasta de la historia, se puso a investigar acerca de don Fernando de la Campa y Cos y encontró en los archivos zacatecanos, de Guadalajara y de la Nación varios documentos. Y no sólo eso, sino que en México consiguió una fotografía tomada de un óleo de don Fernando. Esta persona regresó a Sombrerete y tuvo la ocurrencia de pedirle a un pintor local que reprodujera la fotografía. Así lo hizo.

De pronto, aquel personaje histórico casi olvidado tomó forma, se convirtió en un rostro con expresión. Los habitantes de Sombrerete fueron una y otra vez a conocer al conde, a ver su pintura y algo hizo “click” en la memoria colectiva. Dejó de ser un fantasma, se volvió a hablar de él, desde otra perspectiva. Y lo más fascinante de todo es que en Sombrerete se ha ido creando un culto alrededor de él. En muchos comercios y hogares tienen pequeñas reproducciones de la nueva pintura y, se dice, a todos los que le tienen fe les está yendo mejor en la vida.

Ponencia de Homero Adame

En la Facultad del Hábitat, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Febrero 23 de 2011

El altar de muertos en la Huasteca dedicado a Xantolo

EL ALTAR DE MUERTOS HUASTECO DEDICADO A XANTOLO

Altar de muertos huasteco - Xantolo, de Homero Adame

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La Fiesta de la Candelilla, en Higueras, N.L.

LA FIESTA DE LA CANDELILLA

Una singular tradición de Higueras, N.L.

Higueras es una pequeña cabecera municipal del estado de Nuevo León que vive apaciblemente durante casi todo el año. En fechas especiales, sin embargo, las rutinas se alteran; fechas como suelen ser las vacaciones y las fiestas. Durante la octava de la Virgen de Guadalupe la cotidianidad se ve trastocada sobremanera, y más aún en la víspera del 12 de diciembre, cuando se celebra la muy singular y tradicional fiesta de la Candelilla.

En la tarde del 11 de diciembre el pueblo de Higueras empieza a recibir a cuantiosos visitantes, en su mayoría lugareños que habitan en la ciudad de Monterrey o en poblaciones aledañas. Poco a poco la plaza se va llenando, las calles de los alrededores son cerradas al tráfico vehicular y los juegos mecánicos encienden sus motores. La música se escucha desde cualquier rincón y la gente está ansiosa y a la expectativa. En las calles cercanas a la plaza vemos a varias personas apilando las ramas de la candelilla en espera de que caiga la noche y llegue el momento de encender las luminarias. Al atardecer la plaza luce pletórica. Para esas horas frente a la iglesia ya hay varias pilas de candelilla también. Las campanas doblan anunciando la primera y la segunda llamada. Sin premura todavía, el templo va viéndose más repleto y todos aguardan que la misa inicie. Entretanto, la algarabía en la plaza es incomparable. Los restaurantes ambulantes ya tienen las brasas ardiendo, los dulceros venden sus productos, el globero no puede faltar, los chiquillos corretean, las parejas caminan sin prisa alrededor. Y frente a la iglesia, los matachines, con sus coloridos atuendos, danzan sin parar; la mayoría de la gente los observa con gusto.

A la tercera llamada llega el sacerdote con sus ayudantes. Son casi las ocho de la noche. Para la ocasión vino el obispo de Monterrey. No podía ser menos; esta es una fiesta de gran relevancia. Ya no cabe nadie en el templo ni en el atrio. Los clérigos se preparan para entrar; pero un grupo de matachines, compuesto exclusivamente por mujeres, con una danza les va abriendo paso entre la multitud. Minutos después inicia la solemne misa. Los altavoces se escuchan en la calle, pero la voz del oficiante y los cánticos de los feligreses se pierden entre los sonidos y el ruido propio de la fiesta.

Una hora más tarde,Foto de Homero Adame a eso de las nueve, la misa concluye. Toda la gente sale del templo, detrás de las matachines y los sacerdotes. Ya en la calle, el obispo bendice las pilas de candelilla, también llamadas luminarias, una por una con agua bendita. Las campanas repican sin cesar. Está a punto de dar inicio el evento cumbre de la fiesta: la quema de la candelilla.

Pero ¿qué es la candelilla? ¿Cuál es el origen de la fiesta? Veamos: La candelilla (Euphorbia cerifera) es una planta herbácea que pertenece a la familia de las Euforbiáceas y crece de manera silvestre en las zonas semidesérticas del norte y noreste del país. Aquí en la región de Higueras solamente la utilizan para esta fiesta en particular, aunque tenemos información que en otras partes del Noreste se toma hervida en té contra problemas urinarios, y también se aplica como emplasto para bajar la inflamación renal. Por tratarse de una planta con alto contenido de cera, su uso medicinal interno debe realizarse con ciertas precauciones, sin embargo, para su uso tradicional en esta festividad resulta excelente porque la cera misma es muy inflamable.

Ahora bien, en cuanto a sus orígenes resulta difícil determinar desde cuándo inició esta celebración. El señor Artemio López, oriundo de Los Herrera (la tierra del connotado Piporro), nos cuenta que su suegro (originario de Higueras) nació en 1886 y decía que cuando estaba chiquillo ya existía esta tradición. Sin embargo, ya como festividad pagano-religiosa y la consabida feria fue instituida por un lugareño, el Sr. Leopoldo González, a mitad del siglo XX. Entonces, al parecer esta Fiesta de la Candelilla es inmemorial y existen varias versiones, como nos explica el investigador Cristóbal López. Una de ellas afirma que la trajeron los primeros conquistadores españoles que se arraigaron en esta región. Otra argumenta que no es tradición española, sino que se trata de una costumbre de los indios que habitaban las zona, los aiguales, una de las varias tribus que recorrieron estos parajes y tuvieron como vecinos a los gualeguas, a los catujanos, a los guajolotes y muchos otros grupos nómadas cuyos nombres se han perdido en el río del olvido. Asimismo, existen otras versiones como, por ejemplo, aquella que asegura ser una tradición de origen judío sefardita. Y como es de esperarse, no falta quien contradiga esta versión aduciendo que si algo tiene que ver con los judíos es que haya sido un evento reiterado que surgió durante la Inquisición, pues en aquella época, como es sabido, los judíos o los judaizantes eran quemados en leña verde, y qué mejor que la planta de candelilla para ello.

Como decíamos, Foto de Homero Adamepara esta celebración se hacen varias pilas de ramas de candelilla, de aproximadamente dos metros de alto cada una, tanto enfrente de la iglesia como en las calles aledañas. Y bueno, de acuerdo con los lugareños, existe un rito específico para traer las ramas de esta planta previo a la festividad. En primera instancia, la persona -normalmente hombres- tiene que ir a los cerros a cortar la candelilla y cargarla en sus hombros hasta regresar caminando al pueblo, a guisa de penitencia. Asimismo, se supone que hay que trozarla con las manos o con los pies, jamás con machete o cualquier herramienta porque, según la tradición, si así lo hacen no arderá la noche de la fiesta. Sin embargo, hay quienes argumentan que esto es una simple creencia aunque, de todos modos, y por si acaso, prefieren mantener la costumbre de cortarla con sus manos y cargarla en sus espaldas y nunca en vehículos motorizados, carretas o lomo de bestia. Por otra parte, hay una creencia que dice que la persona que corta la candelilla se gana indulgencias.

Al momento en que el obispo termina de rociar el agua bendita sobre las pilas frente a la iglesia, da una señal y se retira. Entonces algunos hombres mayores se aproximan con cerillos o encendedores y tratan de prender la candelilla. Resulta en verdad impresionante advertir cómo surgen las flamas de inmediato, sin necesidad de papel o combustible. En cuestión de segundos las pilas empiezan a arder dando inicio a las luminarias; el chisporrotear del fuego inunda el ambiente, las flamas se levantan, las chispas brincan y el humo sube a los cielos. Todos los espectadores, delimitados por una valla colocada ex profeso a todo el derredor, comienzan a dar pasos hacia atrás. El calor se torna insoportable. La vista es fantástica, ¡inolvidable!

Algunos lugareños, quienes toda su vida han presenciado esta celebración, nos cuentan que la candelilla es tan inflamable que ni siquiera en ocasiones que ha estado lloviendo ha dejado de arder. “Siempre prende”, nos dice doña Cuca y añade, “nunca falla, y las únicas veces que ha fallado es porque el que trajo su pila la cortó con machete o no se la trajo a cuestas. Es por eso que no se permite que apilen candelilla mal cortada”.

A una fiesta Foto de Homero Adamede estas características no pueden faltar los matachines. Para la ocasión han venido dos grupos de sendas partes del estado. Uno de ellos, Danza Santa Elena, radica en el vecino poblado de Zuazua -aunque la mayoría de sus integrantes son originarios de Zacatecas.

Carlos Herrera, líder del grupo, nos explica los dos tipos de tocado que utilizan en su indumentaria. A uno le llaman «cresta de gallo» y al otro «papalote» (que en algo se asemeja al de los voladores de Papantla). Ellos, como grupo, suelen asistir a cualquier fiesta que los inviten. Siempre se hacen acompañar por dos músicos que van con tambora y violín. Por su parte, Rito Herrera, el tamborilero, nos comenta que la música que tocan es tradicional y se la van enseñando de generación en generación. Dice también que esto lo hacen por gusto, por devoción, y como pago reciben, por cuenta de la iglesia, una gratificación con la cual cubren sus gastos básicamente.

El otro grupo de matachines, Ángeles de María, conformado exclusivamente por mujeres, es de San Pedro Garza García, municipio conurbado con Monterrey. Todas ellas pertenecen a un apostolado y también participan en cualquier fiesta cuando reciben una invitación. El atuendo que visten es todo de color blanco, incluyendo el penacho. En la imagen principal, que va sobre la espalda, aparecen los símbolos de María, es decir, las 46 estrellas de su manto, la flor del rostro corazón que trae el vestido de ella, la flor de los cuatro pétalos, el Juan Diego con el manto que, por un lado, significa el cielo y el vestido que, por el otro, significa la tierra. En otras palabras, Juan Diego simboliza el ángel que está uniendo el cielo con la tierra.

Todas las danzantes de este grupo traen en sus manos los rosarios que la madre María les pide que recen: los misterios gozosos, los dolorosos y los gloriosos, además del rosario de las lágrimas de María. A decir de ellas, su traje es evangelizador porque anteriormente ellas utilizaban un atuendo con grecas mexicas o aztecas, hasta que decidieron cambiarlo por éste, el cual sirve para evangelizar. Los penachos que lucen sobre sus cabezas, también llamados coronas, son de pluma de guajolote, aunque originalmente eran de pluma de gallina. Las integrantes de este grupo, aparte de sentir la devoción de participar en este tipo de fiestas, dicen estar muy orgullosos de haber sido invitadas a danzar en el Vaticano para el Papa y en la plaza de San Pedro misma. A diferencia de la mayoría de los grupos de matachines, estas mujeres aprenden las pisadas mediante una coreografía.

En pocos minutos las luminariasFoto de Homero Adame se van convirtiendo en brasas y cenizas. Es el momento de los juegos pirotécnicos. Los cohetones surcan los cielos y estallan en mil colores y luego se enciende el castillo. El olor a pólvora inunda el ambiente. Rato después, mientras las matachines se retiran, la gente hace lo propio, pero no es hora de irse todavía.

Todos buscan dónde cenar. Restaurantes ambulantes hay, pero encontrar una mesa disponible es la cuestión. Hay comida para todos los gustos, pero los platillos elaborados a base de cabrito, como al pastor, la fritada y los machitos son la especialidad. ¡Una delicia!

La fiesta prosigue con un baile popular en la plaza misma. La gente disfrutará del zapateado y el taconazo, al son de un grupo norteño o «fara-fara», hasta que sean casi las doce, cuando todos se unirán al canto de las mañanitas a la Virgen de Guadalupe.

Como hemos visto, la Fiesta de la Candelilla no es una fiesta común y corriente. Para la ocasión todo mundo viste sus mejores atuendos, sin faltar el muy norteño sombrero en los hombres. Es una celebración que mezcla lo pagano con lo religioso, la cual ha fusionado la creencia de dos o más culturas y ante el fuego revive un sentimiento ancestral y primigenio del ser humano.


¿Dónde se ubica Higueras?

  • Se encuentra al norte Monterrey. Puedes tomar la carretera al aeropuerto y seguir rumbo a Miguel Alemán, Tamps., hasta encontrar el entronque a Marín e Higueras a la izquierda. O bien, irte por la salida a Laredo, Tamps. y antes de tomar la autopista de cuota desviarte a la derecha para pasar por Zuazua y Marín antes de llegar a Higueras.
  • Los servicios en esta población son muy limitados -salvo la venta de comida durante las fiestas.

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Nota: este artículo lo escribí originalmente para la revista México desconocido y fue publicado en el mes de diciembre de 2001, en el No. 298.

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Mitos y leyendas del Noreste: El Niño Fidencio

.EL NIÑO FIDENCIO

Tradición de Espinazo, municipio de Mina, N.L.

Hace varios años fui a Espinazo, en el municipio de Mina, N.L., para estar presente en las peregrinaciones dedicadas al Niño Fidencio, un curandero que se hizo a la fama allá por los años 30 del siglo XX. Luego de hablar con algunos organizadores, me permitieron presenciar una sesión «espiritista», durante la cual una médium, o «cajita», estaba haciendo curaciones a varias personas que habían llegado ex profeso. En un momento dado, la «cajita» se dirigió a mí y me pidió que le preguntase todo lo que quisiera saber. Así lo hice. Rato después, otras personas me aseguraron que fue el mismo Niño Fidencio, manifestado en esa «cajita» quien respondió a mis preguntas. De este modo, se dio una especie de entrevista con Ana María, la «cajita» y la transcribo aquí, dejando en claro que no es una leyenda propiamente dicha, sino un testimonio.

“Desde los cuatro años empecé a curar. Sufría de ataques y miraba cosas, pero sólo las cosas buenas. Era huérfana y vivía en casa de unos tíos. Si salía a la calle, siempre me perdía, por lo que ellos siempre estaban preocupados por mí. Tuve muchas etapas en mi vida, no tuve una vida fácil; fue muy dura. Por ejemplo, hubo un tiempo de niña que cualquier comida me hacía daño, por lo que solamente podía comer zanahoria, lechuga y una papa al día. Así duré todo un año. Entonces mi piel se empezó a ponerse como de cartón y me puse muy mala. Pero así como con muchas otras enfermedades horribles que sufrí, ésa se me quitó de repente. Duraba como tres meses enferma, sin poderme levantar de la cama y ya ni los médicos me daban muchas esperanzas, pero como le digo, de repente me curaba. Andaba bien por un tiempo y luego me enfermaba de otra cosa. Cuando estaba bien, mis tíos me llevaban a la iglesia pero siempre me ‘iba’. Sí, mi mente se iba y no reaccionaba sino hasta tiempo después. Luego, ya de grande, me metieron a un convento, pero duré muy poco, pues las monjas no me quisieron ahí. Ellas me dijeron que mi misión estaba en el mundo, que yo tenía el don de curar gente y que era mejor que saliera para cumplir con lo mío. No me dio tristeza ni nada. Al salir del convento me encontré con una piedra redonda llena de guirnaldas. Me le quedé mirando fijamente y vi un camino lleno de flores donde al final había una figura que no supe qué era. Ya no volví a la casa de mis tíos, me fui a vivir sola y pasé mucha pobreza y al poco tiempo me casé. Un día alguien me habló del Niño Fidencio y me mostró una fotografía de él, y supe que ése era mi camino. Vine aquí a Espinazo y de inmediato me convertí en cajita. En el Pirulito recibí el bautizo. Ahora atiendo a muchísimas personas allá en San Luis, que vienen a verme de muchas partes. Y le voy a decir una cosa, algunos médicos de San Luis me han pedido que atienda a ciertos pacientes que ya están desahuciados por la ciencia, y en la fe fidencista han encontrado alivio a sus pesares”. Texto de Homero Adame.

—¿Qué es el Pirulito? –pregunté.

—Padrinito, el Pirulito es un lugar sagrado porque ahí se me apareció mi padre tres veces, me habló y me dio el poder de curación –respondió el Niño Fidencio a través de Ana María, la «cajita».

—¿Entonces antes de que llegara el Niño Fidencio aquí a Espinazo no era curandero todavía?

—No, mi padre me dio el don en el Pirulito.

—¿Cómo aprendió el Niño Fidencio a curar?

—Mi padre me habló, me dio el poder, y luego las plantas mismas me enseñaron sus propiedades; también el agua me enseñó cómo utilizarla para curar a mis enfermos.

—Hay otros lugares especiales o mágicos aquí en Espinazo?

—Sí, padrinito, son lugares sagrados que tienen un poder especial para curar. «La Dicha» es un lugar en el cerro donde yo tenía leprosos, ahí los curaba y alimentaba hasta que sanaban, pero ya casi no lo uso porque la lepra ya ha desaparecido. En «El Corral» atendía a los enfermos mentales, que eran muchos. Unas «cajitas» todavía van allá cuando llegan enfermos mentales y ahí los curo. Hay otros dos lugares mágicos, «Puerto Blanco» y «La Gavia», que ya han quedado vedados porque ahora hay cajitas que prefieren estar en lugares donde hay monedas, donde puedan sacar dinero de un paciente. Mi deseo es que me arreglen «La Gavia» y el «Puerto Blanco» y que se haga un grupo de trabajo armónico para que todo este lugar vuelva a ser de luz como siempre fue cuando yo vivía aquí en la tierra.

—¿Había algún otro lugar especial para el Niño Fidencio?

—Sí, el «Cerro Campana» era mí centro de oración. Me sentaba en una piedra y ahí entregaba mis sufrimientos al Padre Santísimo.

—¿Cómo se definen a las «cajitas»?

—Las «cajitas» son las portadoras de mi voz, ella hablan por mí o, mejor, mi espíritu habla a través de ellas. Cuando sale el sol se ven muchos rayos. Cada «cajita» es como un rayo de luz, pero no todas lo tienen. Unas son charlatanes que han venido a aprovecharse de la fe para hacer dinero, otras son charlatanes negros que hacen puros males. Ya no hay unidad entre las «cajitas», es una pena. La orden que dejé es que mis «cajitas» no cobren por los trabajos que hago, pues primero es la buena acción y luego la comisión. Mucha gente trae regalos de agradecimiento, y son bien recibidos, pero lo único que pido es que todos me traigan velas, para dar luz al mundo.

Casi para finalizar esta «entrevista», la voz del Niño Fidencio, a través de Ana María, me dijo: “Quiero que escribas un libro y hables de la verdad de mi movimiento. Aquí no hay secreto, mis madrinitas y padrinitos se abren a la gente y les explican lo que hacen, porque así lo quiero yo. Mi padre me ha ordenado que divulgue la verdad, es por eso que la verdad no debe ser un secreto escondido.”

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¿Dónde se ubica Espinazo?

Espinazo es una pequeña comunidad en el municipio de Mina, Nuevo León, que colinda con el estado de Coahuila en una región muy desértica y despoblada. Dicha comunidad creció en territorios de una hacienda ganadera cuando se estableció una estación de ferrocarril entre Saltillo y Piedras Negras. La fama de este lugar surgió gracias a José Fidencio Constantino Síntora, mejor conocido como el Niño Fidencio, cuyos conocimientos de herbolaria y sanación llegaron a oídos de Plutarco Elías Calles, quien era el Presidente de México en 1927 y fue a ver a este curandero debido a un problema que traía. A partir de entonces, y como agradecimiento del Presidente, la prensa de aquel tiempo se dedicó a hablar de las curaciones milagrosas del Niño Fidencio, haciendo que Espinazo se convirtiera en un centro de peregrinaje y curación.

También llamado “Manobile”, el niño Fidencio falleció en 1938 y el personaje se convirtió en leyenda, pues sus seguidores afirman que obra milagros a través de los sanadores o “cajitas”, quienes son como médiums que trabajan y curan con el espíritu del Niño Fidencio.

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Si te interesa el tema, puedes leer un artículo, siguiendo este enlace:

Niño Fidencio

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