Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

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La chaneca: una leyenda del estado de Guerrero

LA CHANECA

Leyenda de San Luis Acatlán, Guerrero

 

Cuenta una leyenda que hace muchos años, un chaneque se enamoró de una muchacha y ésta de él, aunque sabían que su amor era imposible porque los chaneques y los humanos son incompatibles. De todas maneras, la muchacha aceptó huir con el chaneque, yéndose a vivir al bosque, donde ella pasó muy feliz el resto de su vida. A pesar de sus naturalezas tan diferentes procrearon una hija, mitad chaneque y mitad humana, de belleza incomparable, sobrenatural. La niña creció más como chaneque, pues sus padres nunca la llevaron al mundo de los humanos. Sin embargo, ella escuchaba los cuentos de su mamá y se propuso un día ir a conocer el pueblo de sus ancestros. Esto sucedió tras la muerte de su madre, no sin antes pedirle permiso a su padre. Él mismo la trajo a este mundo, pues bien conocía los accesos. Cuando aparecieron en un bosque cercano a un pueblo, algo sucedió porque ella sufrió una transformación que la hizo más sólida, más humana, y le resultó imposible regresar al mundo de los chaneques. Con tristeza, su padre la dejó viviendo allí, pero le advirtió que si tenía un hijo con un ser humano, se volvería mortal.

       Pasó el tiempo y aquella extraña mujer, siempre joven y bella, era ocasionalmente vista cerca de los pueblos, en busca de alimento. Los hombres la admiraban por su belleza y trataban de entablar conversación para conquistarla, pero ella desaparecía. En realidad no desaparecía como un fantasma, sino que su cuerpo era más bien inmaterial y dejaba de ser visto por la gente. Eso trajo como consecuencia los rumores que en las afueras de los pueblos rondaba un ser sobrenatural, una chaneca que robaba alimento. Cuando alguna mujer de cualquier edad la veía, gritaba: “Allá anda la chaneca, allá anda la chaneca” y le arrojaba piedras para ahuyentarla.

       Debido a su soledad, el sentirse despreciada por los humanos y saber que le era imposible regresar al mundo de los chaneques, la chaneca se convirtió en un ser huraño. En cierta ocasión recordó las palabras de advertencia que le dijo su padre y decidió volverse mortal; para ello era necesario procrear un hijo. Desde entonces empezó a frecuentar los ríos o aguajes, siempre de noche. Quienes lograban verla huían despavoridos, pues sabían que no era humana. Y todavía es fecha que continúa deambulando en ese tipo de lugares, en busca de posibles ilusos a quien pueda hechizar con su belleza y sus encantos para lograr su propósito.

       En muchos pueblos del estado de Guerrero cuentan leyendas de la chaneca, con algunas variantes, y siempre se le personifica como una mujer muy hermosa, de cabello largo, negro. En San Luis Acatlán, por ejemplo, se dice que tiene la capacidad de tomar el parecido de la novia de un muchacho o de la esposa de un señor, y que lo hace así para engañarlos y poder relacionarse con alguno de ellos. Pero todos los hombres se asustan y huyen cuando la miran de cerca porque sus ojos no son humanos. Ella, como venganza, los golpea, los araña, los arrastra y los deja medio muertos; nunca los mata. Pese a sobrevivir el encuentro con la chaneca, esos hombres se vuelven locos. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

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San Luis Acatlán (del náhuatl: “En el cañaveral” o “Junto a los carrizos”) fue descubierto por los españoles el 25 de agosto de 1522, fecha dedicada a San Luis Rey de Francia. Está ubicada en la región de la Costa Chica guerrerense y forma parte de la Región Mixteca-Nahua-Tlapaneca. Por muchos años, su población fue mayoritariamente indígena. Recibió el título de cabecera municipal en 1850, y años más tarde, en 1883, al municipio se le dio el nombre de San Luis de Allende.

Notas:

1. Una versión similar de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en el libro de Homero Adame, Leyendas de todo México – Aparecidos y fantasmasEl libro se puede adquirir en librerías o directamente en la tienda en línea de la editorial siguiendo este enlace: Leyenda de la chaneca.

2. La imagen fue tomada de 123.inspiration.com. Que el enlace sirva de agradecimiento y crédito a su creadora.

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Norteñismos norestenses (Expresiones, frases y locuciones)

NORTEÑISMOS NORESTENSES

Diccionario sobre el habla y otros referentes del Noreste de México

Diccionario escrito por Homero Adame y de Jorge Adame M.

Léxico se entiende como un tratado que reúne las palabras que son propias de una región. Lexicón también se entiende como un grupo de vocablos no necesariamente ordenados de una lengua y contenidos en un libro o volumen. Los autores de Norteñismos norestenses… se dieron a la tarea de compilar no sólo las palabras que son habladas en el Noreste de México con un significado o contexto muy particular, sino que también extendieron su trabajo para añadir refranes, locuciones, frases y dichos que son comunes en Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el Altiplano potosino, pero que se desconocen o casi no se usan en otras regiones de México.

En esta entrada del blog tenemos algunos ejemplos extraídos de la sección de Expresiones, frases, dichos y locuciones del diccionario.

Nota: puedes ver más entradas de este diccionario enciclopédico en este enlace:

Mitos, leyendas y tradiciones de México

A cincho. loc. adv. Por supuesto; claro; cómo no. ¿Me vas ayudar con la tarea? –«A cincho».

Barateros de México. expr. Barato, económico. Mi camisa me salió bien barateros de México. ~ Nota: esta expresión surgió gracias a un popular comercio en el centro de Monterrey que así se llamaba y se distinguía por sus precios bajos allá por la década de 1970.

Calandrias canten o les apachurro el nido. fr. La exclaman los borrachos o los muy machos o valentones cuando arriban a un lugar y pegan el grito como diciendo: «Ya llegué, cabrones».

Dar braguetazo. loc. vulg. Casarse por interés con una mujer adinerada. Otras variantes: dar el braguetazo / vender cara la bragueta / braguetear.

Echar una barra. loc. Exagerar, mentir para salir de una situación; echar una excusa o pretexto. A ver qué barra le echo a la profesora. Otras variantes: sacar una barra / tirar una barra. Véase también: barra, en su primera acepción, en el Diccionario principal.

La cabra siempre agarra pa’l monte. fr. Dícese cuando se quieren cambiar algunos aspectos personales, como la manera de ser, algunos hábitos, algunas rutinas, pero por más que se trata invariablemente se termina haciendo lo mismo de siempre. Otras variantes: la cabra siempre tira pa’l monte.

No le hagas al faquir. loc. No te tortures, no te martirices, no te mal pases. Oye, vamos a comer; ya no le hagas al faquir.

Parecer tizón. loc. desp. Dícese de alguien muy moreno, de tez muy oscura. Ese pobre pizcador parece tizón. Otras variantes: parecer pinacate.

Santa Bárbara doncella, líbrame de la centella y del rayo manos largas. Adaptación rural norestense de la plegaria: «Santa Bárbara doncella, líbrame del rayo y de la centella».

Zancas de chico cursiento. loc. Se utiliza para decir que alguien tiene las piernas muy delgadas. Otras variantes: zancas de niño cursiento.

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¿Dónde se consigue este diccionario? Si te interesa comprar el lexicón de Norteñismos norestenses, puedes pedirlo en librerías de Ciudad Victoria, Linares, Matamoros, Matehuala, Monterrey, Saltillo, San Luis Potosí o Torreón, así como en Real de Catorce. También es posible adquirirlo a través de este blog; sólo es cuestión de escribir un mensaje para preguntar cómo conseguirlo.

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