Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Archivo para septiembre, 2011

El cordonazo de San Francisco – sabiduría rural mexicana

EL CORDONAZO DE SAN FRANCISCO

Conocimiento empírico del clima

El 4 de octubre no sólo es fecha para festejar a San Francisco de Asís, sino para recordar verbalmente una conseja popular relacionada con el clima: el cordonazo de San Francisco o primer frío del año.

No parecen existir referencias legendarias o mitológicas al respecto, aunque sí hay algunas consejas con tintes de leyenda cristiana. Por ejemplo, siendo San Francisco el patrón de las lluvias, él se encarga de  regar los campos y llenar las presas de agua a lo largo del año. Cuando se aproxima el día 4 de octubre, la gente lo recuerda y le hace fiesta; a partir de entonces, él se toma un largo descanso. Antes de ello, y para llegar muy limpio a su festejo, sacude su hábito y es cuando el cordón se mueve vigorosamente en el cielo y trae la primera onda gélida, así como las últimas gotas de lluvia. Texto tomado del blog de Homero Adame.

Otra conseja popular dice que con el cordón que San Francisco tiene amarrado su hábito o sotana, le da una sacudida (cordonazo) a las nubes para que caiga toda el agua que queda en ellas. Según esta conseja, alrededor del 4 de octubre (día de San Francisco) cae un aguacero muy fuerte, más que el de las temporadas de lluvia.

Muchos campesinos tienen una conseja adicional: Si el cordonazo de San Francisco no llega en las fechas esperadas, entonces habrá fuertes heladas tempranas que afectarán los campos de cultivo cuando aún no se han levantado las cosechas. Texto en un blog de Homero Adame.

¿Qué sabes de esta costumbre oral? ¿Qué cuenta la gente en el lugar donde vives? Si sabes más sobre el cordonazo de San Francisco y te gustaría compartirlo con los lectores, bienvenido; ya leeremos tu aportación con mucho interés y otros seguramente la comentarán. Texto en un blog de Homero Adame

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Si te interesa este tema, ve al blog de

Mitos, leyendas y tradiciones de México

También puedes leer un relato sobre San Francisco de Asís en este enlace:

El peregrino

Equinoccios y solsticios en la Joya Honda de San Luis Potosí

ARQUEOASTRONOMÍA ¿HUACHICHIL? DESDE LA JOYA HONDA, SLP

En la primavera de 2009 fui por primera vez a la cueva de la Joya Honda a observar el equinoccio. No imaginé entonces que 30 meses después iba a confirmar una teoría que fue gestándose con el paso del tiempo.

Aquel 20 de marzo de 2009 vi y fotografié el sol metiéndose exactamente atrás de una protuberancia o montículo natural en el borde poniente de una especie de cráter que más bien es un xalapasco*. ¿Era dicha protuberancia un marcador solar? Observé que había otro promontorio más al norte y anticipé que por ahí debía pasar el sol en verano. De ser correcta mi sospecha, quizá estaba en un observatorio astronómico hecho por los huachichiles, un lugar de observación arqueoastronómica. Investigación de Homero Adame.

¿Por qué digo huachichil? Porque allí fue territorio de este valeroso grupo étnico ya extinto y la cueva no es natural. Aunque no sé con exactitud quién la hizo, se vale especular que sacerdotes o astrónomos huachichiles la perforaron con el fin de observar desde su interior los movimientos del sol y de tal modo calcular las estaciones. (Cabe añadir que en la Joya Honda existen también otras cuevas y abrigos rocosos que sí son naturales).

Por diversas razones no pude ir a la Joya Honda en los siguientes cambios de estación, sino hasta el 21 de junio de 2010 para observar el movimiento del sol en el solsticio de verano. Entonces confirmé mis predicciones originales: la protuberancia norte, efectivamente, es un marcador solar de verano; por allí pasó el sol de la tarde antes de desaparecer. Texto de Homero Adame.

Por su parte, para el solsticio de invierno no parecía haber un marcador, pues el sol se ocultó afuera del radio del xalapasco, exactamente al sur de la cueva, según marcó la brújula. Luego de revisar las fotografías a detalle descubrí que sí había un “marcador”. Resulta que el perfil sur de la Joya Honda, que es la parte más baja (donde recientemente hicieron una escalinata que se quedó a medias), en el horizonte hay una serranía conocida como San Miguelito. Las cimas de los cerros son irregulares, pero existe una sola que desde la distancia se ve plana. Por ahí se metió el sol. ¡Ése debía el marcador!

Por fin llegó el equinoccio de otoño de 2011 y, puntual, fui a la cita con los movimientos solares para de tal modo completar los cuatro ciclos del sol. Éste se metió exactamente en el mismo punto o marcador donde se mete en primavera. Así corroboré mis sospechas de haber descubierto un observatorio de arqueoastronomía, seguramente de los huachichiles.

Los científicos muy ortodoxos dirán que las observaciones arqueoastronómicas se hacen al amanecer, cuando el sol sale, o al mediodía, con el cenit. De acuerdo, pero en la Joya Honda no es así. El punto de observación es una cueva hecha por el hombre (supongo que huachichiles) y los tres marcadores están al oriente, al suroeste y al sur. Por lo tanto, según mis deducciones, allí se observan estos movimientos del sol solamente en la tarde. Investigación de Homero Adame.

¿Para qué sirve todo esto? Tal vez para nada, pues a nadie le va a cambiar la vida ni el mundo va a ser mejor. No obstante, para mí ha sido una satisfacción haber descubierto algo del pasado, sin registro no memoria, algo que calcularon bien los huachichiles mediante la observación sistemática de los movimientos solares y por eso cavaron una pequeña cueva para desde su interior precisar los cambios de estación, los ciclos de lluvia, y más importante para ellos, los ciclos de caza.

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* El xalapasco (también escrito jalapasco) es una especie de cráter de origen no volcánico. En términos geológicos es conocido como maar y se forma cuando en el subsuelo hay una gran cantidad de agua y ésta, al calentarse debido al magma más abajo, hace explosión de tipo piroclástico o freatomagmático, quedando como resultado un cráter de tales características.

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Puedes ver otras fotos y videos en este enlace:

Arqueoastronomía desde la Joya Honda

Mitos y leyendas de Oaxaca: El origen del nombre de Puerto Escondido y un gran tesoro

EL ORIGEN DEL NOMBRE DEL PUERTO Y UN GRAN TESORO

Leyenda de Puerto Escondido, Oaxaca

Pos cómo le diré… aquí parece que hay dos versiones de por qué’l puerto se llama así. Déjeme contarle pa’ que ya sepa algo de nuestro pueblo –muy bonito nuestro pueblo, ¿eh?– Son dos las razones pa’ que Puerto Escondido se llame así, las dos son cosas de la historia. Aquí le va la primera: resulta que hace muchos años, cuando los españoles ya tenían mucho comercio con sus naves por toda la costa desde Manzanillo y Acapulco hasta Perú, los piratas que asaltaban los galeones tenían que huir y ocultarse en alguna parte cuando la marina española les daba persecución. Como siempre llevaban ventaja, entonces se metían aquí porque era una zona muy escondida. Y así fue como se le fue pegando el nombre que sigue y ya se quedó. Lo curioso es que luego decían que era un barco pirata fantasma, pero la verdad es que se ocultaban por aquí. Leyenda publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México.

Y aquí le va la otra versión, que como verá está relacionada con los mismos piratas. Según la cosa, que una vez un pirata inglés consiguió asaltar el galeón que venía de China y se quedó con un tesoro muy grande. Los de la marina española le dieron persecución y parece que lo atraparon allá por el Istmo, pero ya no llevaba el tesoro que se había robado. Se llevaron al pirata y sus gentes y los torturaron bien gacho para que dijeran dónde habían escondido ese tesoro y cuando estaba a punto de morirse uno de los piratas dijo: “Allá en el puerto escondido, allá en el puerto escondido.” Como se murió ese pirata, los españoles pos no supieron dónde quedaba ese puerto escondido. Y así quedó la cosa, y así ya es una historia de que nadie ha dado con ese tesoro, y eso que lo han buscado bastante. Pos sí, lo enterraron por este rumbo, o lo metieron en alguna cueva, ¿y luego? ¿Pa’ saber cuál o dónde? Leyenda subida por Homero Adame.

Esta leyenda me la contó Francisco Ortega, cuyo oficio es de lanchero, en Puerto Escondido, Oaxaca.

La leyenda se incluyó en mi libro Mitos y leyendas de todo México, publicado por Editorial Trillas, en 2010.

El libro está a la venta en todas las sucursales de Editorial Trillas en el país.

También se puede adquirir a través de la Tienda en línea.

Para más fácil acceso, éste es el enlace directo al libro: Mitos y leyendas de todo México.

También puedes escuchar la leyenda narrada en este enlace: El origen del nombre del puerto y un gran tesoro.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El fantasma de una mujer

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN UN ESTACIONAMIENTO

Leyenda del Edificio Ipiña en San Luis Potosí

Así de leyendas de esta casa, la de la Maltos es la más conocida; hasta salió publicada en un libro y por eso mucha gente se la sabe. Pero hay otras leyendas y cosas misteriosas que de la casa se platican. Por ejemplo, hace muchos años aquí en el Edificio Ipiña estuvieron las oficinas de La Continental. Allí trabajaba un viejito y él nos platicó varias historias de cosas extrañas que pasaban en la casa y aquí en los estacionamientos. Por ejemplo, contaba que en las tardes, cuando ya cerraban, siempre dejaban todo en orden y cerraban con llave las puertas de las oficinas y que no había manera de que alguien pudiera entrar. En la mañana, cuando llegaban todos a trabajar, había veces que encontraban los cajones de los escritorios abiertos o los papeles tirados en el piso; no era que alguien se hubiera metido robar o algo porque nada faltaba sino que todo estaba en desorden. Nos decía que nunca pudieron explicarse eso. Leyenda en un blog de Homero Adame.

También nos contaba que aquí en el estacionamiento privado en ocasiones veían un bulto, el bulto como de una mujer que cruzaba todo el estacionamiento, cruzaba la calle y se metía en la casa del frente donde estuvieron antes las oficinas de Turismo. Nos contaba ese señor mayor que aunque el portón del estacionamiento estuviera cerrado, ese bulto lo atravesaba para irse a meter, seguramente, a esa casa de enfrente.

Nunca dijo cómo andaba vestida esa mujer ni si se oían los tacones de sus zapatos; decía que sólo era como un bulto que pasaba por aquí –me imagino que así como una sombra–. Para serle sincero, esa es una leyenda o algo que a aquel viejito le tocó ver muchas veces. Yo tengo trabajando aquí muchos años y nunca he visto a esa mujer o a ese bulto. Leyenda subida por Homero Adame.

Esta leyenda, según me explicó Gonzalo de Santos, se cuenta o contaba en el estacionamiento privado del Edificio Ipiña, en San Luis Potosí.

Puedes leer otra leyenda de esta casa o encontrar muchas leyendas de la ciudad de San Luis Potosí en este enlace:

Leyendas potosinas

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Fiestas de Muertos en Chicago

DÍA DE MUERTOS LEJOS DE NUESTRAS FRONTERAS

Tradición mexicana por los rumbos de Chicago

Texto de Homero Adame

Es lugar común decir que cuando alguien abandona su país de origen para irse a radicar a otro, con el tiempo pierde sus costumbres. Más trillado es el tema de los chicanos, pochos, tex-mex o méxico-americanos quienes con el paso de las generaciones han adoptado una identidad propia que poco tiene que ver con lo americano o lo mexicano. Sin embargo, también sabemos que las tradiciones y costumbres no se pierden por completo, sino que se transforman de acuerdo con la idiosincrasia de los tiempos.

Durante una visita a Chicago entre octubre y noviembre tuve la curiosidad de saber si algunas familias mexicanas celebran el Día de Muertos y, de ser así, cómo lo hacen. De antemano estaba enterado de que en un museo exhiben altares de muertos, pero ¿qué pasa en los panteones? ¿Dónde entierran a sus difuntos los millares de mexicanos que radican aquí? ¿Cómo los recuerdan en estas fechas? El 1º de noviembre vi un anuncio en un periódico local que invitaba a disfrutar de los altares de muertos. Así se me ocurrió que tal vez podría escribir un artículo sobre el Día de Muertos lejos de nuestras fronteras.

El anuncio en cuestión era de los funerales Zefrán, ubicados en un sector latino en el centro de Chicago (1941 W. Cermark Road). Jennifer y yo fuimos a visitarlo y con orgullo nos recibió la Sra. Concha Rodríguez, quien explicó que hace pocos años se dieron a la tarea de mantener viva la tradición de Día de Muertos, haciendo exhibiciones de altares en sus instalaciones. Dijo que el principio fue difícil, pues no obtenían la respuesta esperada, sin embargo, dos años antes unos parientes de su marido, que tienen una funeraria en Iguala, Guerrero, hicieron un viaje ex profeso para colocar unos altares de muertos y el éxito rebasó las expectativas. Fue así como cientos de personas revivieron o se dieron cuenta de la existencia de una festividad muy arraigada entre nosotros. Desde entonces, el interés por esta tradición ha ido creciendo al grado de que en algunas escuelas organizan visitas a la funeraria y piden a los niños que, si lo desean, lleven fotografías u ofrendas para colocarlas junto a un altar común.

Al preguntarle si hay en Chicago algún panteón donde podamos observar la Fiesta de Muertos, la Sra. Concha nos explica que muchas familias mexicanas todavía mantienen la costumbre de enviar a los difuntos a México, para lo cual esta y otras funerarias les ofrecen el apoyo legal, así como los trámites de traslado. Por otra parte, agrega que los méxico-americanos de segunda o tercera generación, quienes por razones obvias ya se han desligado de sus raíces, normalmente sepultan a sus muertos en los cementerios locales, pero no sabe si esas familias hagan algo especial este día. De todos modos, nos dio las direcciones de dos panteones para que fuéramos a investigar.

Como andamos en un barrio latino, al ir caminando por las calles inesperadamente por ahí nos topamos con un par de altares afuera de unos departamentos. No hay persona que los vigile ni encontramos a alguien para que nos diga quién los puso. Sin embargo, el simple hecho de estar ahí resulta significativo. Rato más tarde nos percatamos también de que en algunas iglesias católicas tienen pequeñas ofrendas y un desplegado informativo sobre el significado del Día de Muertos y las misas que se ofrecen para la ocasión.

En toda la zona metropolitana de Chicago existen varios tipos de cementerios divididos por razas e, incluso, por religiones. Así podemos encontrar panteones ocupados por italianos, griegos, polacos o mexicanos, siempre entremezclándose con los americanos. Pero también hay camposantos católicos o protestantes donde se pueden mezclar las razas pero casi nunca las religiones. Como nosotros deseábamos observar qué ocurría en los panteones con influencia mexicana (de preferencia católicos), fuimos a los sugeridos por la Sra. Concha. Allí fue donde descubrimos que muchas personas sí celebran este día, aunque sin el colorido y ambiente festivo que se vive en nuestro país. De esos dos, en el Saint Mary (en las calles Pulaski y 87 Street) encontramos a varias familias mexicanas de primera o segunda generación haciendo día de campo. La costumbre, si el clima lo permite, es llevar comida y pasarse la tarde junto a la tumba de sus seres queridos para estar un buen rato con ellos.

Algo que resulta interesante observar son las tumbas de mexicanos en estos lugares de reposo eterno. Siguiendo la tradición norteamericana, no existen criptas ni tumbas per se, sino que todo el cementerio es un campo verde y arbolado con infinidad de lápidas verticales. Lo más relevante, en el caso de los mexicanos, es que la mayoría de tales lápidas tienen a la Virgen de Guadalupe como motivo principal, algo poco habitual en los panteones en México.

Para redondear el artículo, al día siguiente fuimos al museo donde en esta época dan una importancia muy marcada a la Fiesta de Muertos. Se trata del Centro-Museo de Bellas Artes Mexicanas (Mexican Fine Arts Center Museum)* cuya función principal es la de exhibir la cultura mexicana en Chicago. Este centro-museo, que cuenta con varias salas permanentes, tiene una sala de exposiciones temporales donde, desde finales de octubre hasta mediados de noviembre, año con año se instala una muestra alusiva a esta tradición, con altares, ofrendas, pinturas, fotografías, calaveras y paneles informativos en inglés y en español sobre el tema en distintos rincones de México.

Para darle realce, hacerlo atractivo y con ello picarle la curiosidad al transeúnte, en el jardín exterior suelen colocar un altar monumental con varias figuras de cartón, como “la mojiganga” de la tehuana, “el charro”, “la china poblana” y “el tamaulipeco”, que fueron las esculturas seleccionadas el año pasado y realizadas por el artista invitado, Alejandro García Melo.

Ya en el interior del museo, dentro de la sala temporal, comenzamos a disfrutar de la interesante muestra con ofrendas traídas ex profeso de diversas partes de México, como por ejemplo, una prestada por el Centro Cultural de la Huasteca Hidalguense, otra del Distrito Federal, otra de Janitzio, Mich., etc. Asimismo, algunos altares y ofrendas fueron realizados por artistas locales, es decir, por mexicanos de primera, segunda o tercera generación radicados en Chicago.

Vale la pena mencionar que en algunos de los altares se puede observar un sincretismo muy singular entre lo mexicano y lo ya chicano, con elementos tradicionales nuestros y otros modernos americanos. Por ejemplo, vemos por ahí un altar dedicado a un héroe caído en la Guerra del Golfo Pérsico, en el cual aparecen elementos como papel maché, papel picado, una calavera de azúcar, un avión a escala de madera, el uniforme del difunto y la bandera norteamericana.

Los guías del centro-museo, todos bilingües, nos explican que la mayoría de los visitantes a esta muestra es gente de origen latino, dígase jóvenes o viejos, así como escuelas cuya población es predominantemente latina. Uno de ellos nos cuenta que los elementos tradicionales, como el pan de muerto, las calaveras de azúcar y el papel picado son adquiridos en ciertas tiendas mexicanas, pero siempre resulta difícil conseguir la flor de cempasúchil que, en ocasiones, alguien importa bajo trámites legales muy estrictos. “Sin embargo”, añade, “vale la pena tenerla porque le da un colorido muy especial a los altares”. Otra alternativa es mandar pedir semillas a México, o conservarlas para sembrarlas con anticipación y que la flor esté en su punto para esos días.

El centro-museo cuenta, además, con una pequeña tienda donde venden artesanías, libros y revistas tanto mexicanas como méxico-americanas. Durante la exhibición de Muertos ofrecen también fotografías, postales, dulces, calaveras de azúcar, chocolate o amaranto y artesanías alusivas al tema.

Fue así como al estar lejos de mi tierra en estas fechas, pude comoquiera disfrutar de la Fiesta de Muertos entre un ambiente mexicano muy sui generis, y reafirmar que, en efecto, algunas tradiciones y costumbres pueden modificarse con el tiempo, pero jamás perderse por completo.

Un agradecimiento muy especial a Carlos Tortolero, director del Mexican Fine Arts Center Museum por todas las facilidades y permitirme tomar fotografías en el interior del museo; para la Sra. Concha Rodríguez por la información proporcionada y, sobre todo, a Jennifer Hennen, quien animadamente anduvo conmigo en todos los lugares aquí descritos.

* Mexican Fine Arts Center Museum

1852 W. 19th Street

Chicago, Illinois 60608-2706

Tel: (312) 738-1503

http://www.nationalmuseumofmexicanart.org/

Horario: Martes a domingo de 10 a.m. a 5 p.m.

Este texto fue publicado en el número 309 de la revista México desconocido, correspondiente a noviembre de 2002. Se puede leer el original, sin fotografías, en este enlace:

Fieles difuntos en Chicago

Mitos y leyendas de Michoacán: Una mujer de blanco en El Salto

EL FANTASMA DE UNA MUJER DE BLANCO EN LA CASCADA DE EL SALTO

LEYENDA DE TEPUXTEPEC, MICHOACÁN

Cuentan que en la cascada conocida como El Salto, en ciertas noches de luna han visto a una mujer vestida de blanco que se aparece de manera misteriosa. Cascada de TepuxtepecDicen que es una mujer solitaria, muy hermosa, de larga cabellera color negro azabache que contrasta con lo blanco de su ropa y de su tez. Ella anda sigilosamente por la orilla del río, y más que caminar parece que levita y jamás ha dejado una huella en el lodo. Según la mayoría de las versiones, no se trata de la Llorona, aunque otras afirman que sí porque la han escuchado llorar, a pesar de que su llanto se confunde con el estruendo de la caída de agua.

Se dice que algunas personas que han visto a esta aparición fantasmal, han caído enfermas por el susto. Por ejemplo, una tarde fueron unos amigos a nadar a la cascada del Salto y estuvieron allí hasta que se hizo de noche. Como había luna llena, decidieron quedarse más tiempo, disfrutando del rumor de la cascada y el ambiente nocturno. De pronto, vieron que una mujer solitaria se aproximó a la cascada. Se les hizo raro, pero también se emocionaron pues pensaron que podrían espiarla mientras se bañaba. Sin embargo, todos sintieron un temor inexplicable y peor cuando uno de ellos le dijo un piropo a la mujer y ésta volteó a mirarlos. No le vieron el rostro, pero ella pegó un chillido infernal. Los muchachos se fueron corriendo, despavoridos, y por el susto se enfermaron. Dejaron de comer y no podían dormir debido a las pesadillas. Gracias a que la mamá de uno de ellos consiguió a una curandera, quien a todos les dio una barrida, se curaron. Desde entonces, ninguno ha vuelto a la cascada en la noche. Leyenda en un blog de Homero Adame.

Tepuxtepec se fundó en 1927 y creció gracias a los trabajadores que construyeron la presa y posteriormente la Central Hidroeléctrica Lerma. Para llegar a Tepuxtepec hay dos opciones:

  1. Por la autopista Atlacomulco-Maravatío hay que cortar a la derecha justo antes de la caseta de cobro para subir el puente y tomar la carretera que a 7 km te lleva a Tepuxtepec.
  2. Si vienes de Querétaro o Acámbaro, poco antes de Coroneo hay un entronque a la izquierda con dirección a Contepec; pasa por Epitacio Huerta y sigue hasta llegar a Tepuxtepec.

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Puedes leer más leyendas de Michoacán en este enlace:

Mitos, leyendas y tradiciones de México

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: Un milagro de San Miguel Arcángel

UN MILAGRO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Leyenda de Mexquitic de Carmona, SLP

Cuando se inició la conquista de esta región que los invasores españoles llamaron “El gran tunal”, los territorios estaban habitados por diversos clanes de huachichiles, a quienes los conquistadores tacharon de bárbaros, cuando en realidad más bárbaros y sanguinarios eran ellos por venir a robar tierras ajenas y matar a quien se opusiera. Leyenda subida por Homero Adame.

Tiempo después llegaron los primeros misioneros franciscanos, a quienes se les hizo casi imposible erradicar las “herejías” de los nativos. DSan Miguel Arcángel en Mexquitic de Carmona, SLPecían los cristianos que entre las creencias de los naturales estaba el culto a los espíritus obscuros de la naturaleza, lo cual era catalogado por los frailes como brujería y obra de Satán.

Se cuenta que los franciscanos decidieron traer la imagen de San Miguel Arcángel, por haber sido quien con su gran poder expulsó a los demonios del Paraíso. El milagro se dio en poco tiempo, pues los rebeldes indígenas comenzaron a acercarse a la misión con el afán de “salvar” sus almas, aunque lo cierto es que habían huido a lugares más seguros, donde no había peninsulares criminales arropados con la imagen de Cristo. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Una versión más completa y editada de esta leyenda fue publicada en el libro Libro de Homero AdameMitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí. Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

El libro se puede adquirir en algunas librerías de la capital potosina.

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Puedes leer acerca de las fiestas dedicadas a San Miguel en este enlace:

Fiestas patronales de San Miguel

También puedes leer otra leyenda de un milagro de San Miguel en este otro enlace:

Milagro de San Miguel en Tlaxcala

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

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