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Cañón del Chiflón, cascadas, prehistoria e historia en Saltillo

CAÑÓN DEL CHIFLÓN
Entre un paisaje de película
Texto y fotografías: Homero Adame
Es sabido por muchos que en las proximidades de Saltillo existen infinidad de vestigios de antiguas culturas que habitaron esta región del México septentrional. Tales vestigios son básicamente petroglifos, pinturas rupestres y puntas de flecha, que hablan de la vida nómada de los pobladores. Son muchas las teorías y conjeturas, como poca es la historia recabada sobre esas culturas; historia que en ocasiones se presta a la confusión ya que no existe una manera de fechar con exactitud el tiempo de que datan las remanencias. La historia de la región es más bien moderna, de la época de la conquista, y habla de los muchos grupos conocidos que poblaron las sierras,  los valles y, también, los desiertos del estado. Pero no hay seguridad que esas tribus hayan sido las que tuvieron la inquietud y se tomaron el tiempo y la dedicación de dejar pintadas o esculpidas en las rocas la expresión de su arte o idiosincrasia. Posiblemente esas pinturas y petroglifos ya estaban ahí cuando aquéllos llegaron. No lo sabemos con exactitud y quizás nunca lo sabremos.
Dentro de ese amplio marco de lugares que entre la escases de su vegetación y lo intrincado de sus sierras resguardan los petroglifos y pinturas, encontramos el Cañón del Chiflón, ubicado a 38 kilómetros de Saltillo rumbo a Torreón.
El Chiflón es muy conocido por los saltillenses por ser un lugar de paseo dominical, donde existe un río con una hermosa cascada, que da frescura a los calurosos días de verano. Lugar de agua limpia y fría que corre todo el año, aun en épocas de sequía. Pero son más las personas que llegan atraídas por la fama de la cascada que por las otras cosas que están ahí para ser vistas y admiradas, siendo por lo general el turista extranjero o el mexicano que viene de distantes puntos del país el que llega preguntando por las pinturas rupestres, para así enterarse que ahí existe una cascada de gran altura y monumental belleza.
A escasos 600 metros de la carretera está la ruinosa hacienda del Chiflón, otrora señorial de recios adobes y grandes piedras, donde vive una familia que cuida la casa grande y las 100 hectáreas de que la hacienda está compuesta. Ellos son gente humilde, acostumbrada al turismo y gustan de platicar, con mucho orgullo, lo que tienen a la vista, las historias que se cuentan y sobre los muchos visitantes importantes que han llegado por ahí en busca de aventura o lugares, digamos, desconocidos.
Sentado en una mecedora, don José Juan Valdez nos invita a tomar asiento y nos pregunta que qué nos trae por esos rumbos. Una vez que uno le explica el motivo de la visita, él dice que sí hay algunas pinturas, pero que es mejor ir a la cascada. Su esposa hace pocos comentarios y sus hijos pequeños, que todavía viven en el casco de la hacienda, miran al visitante con atención y curiosidad. Uno de ellos, Raymundo de 13 años, constantemente interrumpe la plática de su padre para afirmar o agregar los comentarios. El es el guía de turistas y está más que dispuesto a llevarnos a ver las pinturas y la cascada.
Don José poco sabe de la historia de la hacienda y menos de los más antiguos pobladores, pero con regocijo cuenta detalles de la película El alma grande del desierto, que se filmó en esos parajes, y cita otras películas cuyos títulos ha olvidado; todas ellas de indios y vaqueros. Asimismo cuenta descubrimientos y leyendas. Dice que a seis kilómetros, en el llamado Rincón Colorado, hace muchos años encontraron huesos de dinosaurios, pero que los lugareños no permitieron que se los llevaran a la Ciudad de México, pues querían que permanecieran ahí y se construyera un pequeño museo, para así poder contar con una atracción turística; los huesos no fueron removidos del lugar y el museo todavía sigue en proyecto.
Como buena hacienda con leyendas, don José se divierte narrando episodios de gente que ha llegado en busca de tesoros, pero que nada han encontrado, y niega que se escuchen ruidos o se vean apariciones; sin embargo, afirma que por ahí se han visto platillos voladores. Dice que en las noches algunas personas han observado luces volar rumbo a la cascada y que él mismo las vio en una ocasión. “Hace mucho se perdieron tres gentes que subieron a la cascada, los buscamos todo el día y en la noche, pero no los pudimos hallar. Luego vino un señor que vive allá arriba y nos dijo que él vio cuando los marcianos los habían subido en una nave y se los llevaron. Verdad o mentira, la cosa es que esos muchachos nunca aparecieron”.
Emprendemos camino con la buena guía de Raymundo, quien conoce todos los parajes ya que él lleva a las cabras y borregas a campear. A pocos metros de la casa encontramos los primeros petroglifos y así sucesivamente los iremos viendo a todo lo largo y lo ancho del cerro. Es increíble la cantidad que hay de ellos. Las figuras varían en forma y tamaño, siempre destacando las circulares, las onduladas y los puntos, alusivas a los astros, el agua del río y, posiblemente, a un sistema numérico. Pero no todos esos petroglifos son antiguos, muchos de ellos son modernos pues son demasiados los paseantes que gustan de dejar un recuerdo de su visita grabado en la roca. Encontramos nombres y dibujos de cruces, flechas, corazones e iglesias; digna representación de que los petroglifos se siguen creando de acuerdo a la época en que se vive.
No nos cansamos de ver los petroglifos, pero el día pasa rápido y queremos conocer y contemplar otras maravillas.
Subimos por todo el lecho del río hasta llegar a la cascada, que tiene dos caídas y varias pozas o albercas naturales. En verdad que la descripción dada por don José se queda corta ante la belleza del lugar. La pared del cañón es alta, estrecha e impresionante, y con finura se desliza la blanca estela del agua, para caer con estrépito en la primer y más profunda poza y así seguir su camino cuesta abajo hasta la segunda poza, donde nos encontramos. El agua es muy fresca, con tonalidades turquesa, e invita a darse un chapuzón. Raymundo nos espera pacientemente sentado en la roca, mientras continúa platicando sus aventuras, descubrimientos y fantasías.
La mayoría de la gente se queda en ese paradisíaco lugar, pero nuestro plan es seguir hacia arriba para ver las pinturas rupestres, que es en sí el motivo original de nuestra visita.
El ascenso es difícil y resbaladizo. Así llegamos hasta la primer poza y más arriba a una cueva. A escasos metros de ésta hay un venero en el cual se construyó una pila para captar el agua que se entuba hasta abajo -a la casa y al ejido Plan de Ayutla, junto a la carretera-. La cueva no es profunda, pero a lo alto tiene una pequeña oquedad de profundidad desconocida, de la cual asegura el jovencito Raymundo que en una ocasión unos exploradores extranjeros se metieron con tanques de oxígeno por largas horas.
Así como esa, al parecer hay muchas cuevas más en todo el cañón, pero permanecen inexploradas por lo inaccesible y la falta de difusión o interés.
Rodeamos la cueva y seguimos subiendo hasta llegar a la cima, donde inicia la cascada. La vista de la cañada gris, de las pozas turquesa, del azul del cielo con blancas nubes y del amarillento-obscuro valle en la distancia es en verdad impresionante; vista que hace valer el día en sí y la fatiga de la caminata.
Raymundo platica que desde ahí caían a la poza los indios que “mataban” durante el rodaje de las películas filmadas en Chiflón, pero -advierte- caían cuando el río llevaba más agua, ahorita es muy poca.
En esa parte, en lo alto del cañón, se encuentran las famosas pinturas rupestres en un recodo natural de la roca. Pero las pinturas no son tan abundantes como habíamos creído y hubiéramos querido. Solamente se pueden distinguir restos de cuatro pinturas, el faltante y las demás, si es que había, han ido desapareciendo, tanto por el intemperismo y el tiempo como por la gracia de los vándalos, quienes han dejado ahí las huellas de su paso. Dos de ellas son las más distinguibles, una pintada en rojo y la otra en rojo y azul. Semicírculos y ondulaciones que seguramente representan las cascadas y el río.
Preguntamos si acaso no hay más pinturas, y Raymundo nos dice que sí, que son las que ya habíamos visto abajo, pero que éstas son las únicas de color. Por alguna razón incomprensible, ningún visitante guiado por este jovencito se tomó la molestia de explicarle que unas son pinturas y otros petroglifos; error que ya ha quedado aclarado.
Por sugerencia del chamaco, el retorno lo hacemos por otra parte, alejándonos del río, para bajar por la escarpada ladera. Desde la cima del cerro la vista al valle es aun más impresionante, admirando así el interminable horizonte del poniente. La bajada es un tanto peligrosa por lo resbaladizo del terreno y las piedras sueltas, que caen ruidosamente, pero vale la pena intentarlo, porque en toda la ladera de ese cerro hay más y más petroglifos.
Bajamos por la ermita, antigua iglesia de la hacienda y ahora en vías de desaparecer. El día ha sido extenuante y la familia amablemente nos ofrece de comer un plato de arroz y tortillas de nixtamal recién hechas.
Antes de despedirnos, don José nos dice que el nuevo dueño de la hacienda proyecta hacer en el futuro próximo un campo turístico, remozar la hacienda, hacer más accesible el camino a la cascada y reconstruir los pocos objetos antiguos que quedan. Qué bueno que hay alguien que se preocupe por mejorar una joya histórica y natural en esta árida parte de Coahuila, y dar así un nuevo realce a este atractivo del estado.
Notas: este artículo con más fotografías fue publicado originalmente por la revista México desconocido, en 1999.
2. Puedes leer una leyenda relacionada con la hacienda del Chiflón siguiendo este enlace: El tesoro de Pancho Villa.
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Mitos y leyendas de Coahuila: La Virgen de Guadalupe se apareció por un rayo

LA VIRGEN DE GUADALUPE SE APARECIÓ POR UN RAYO

Leyenda de Parras de la Fuente, Coahuila

Hay un historiador jesuita que todos los sábados da conferencias de la historia de Parras y cuenta todo tipo de historias y leyendas. Ahora que fuimos en vacaciones compramos dos libros de leyendas de Parras –aquí a mi hija le gustan mucho las leyendas– y luego de que los leímos ella me dijo: “Mamá, llévame a esa iglesia donde se apareció la Virgen de Guadalupe,” y la llevamos.

Mi mamá fue también con nosotros y entonces nos contó algo que le pasó cuando ella era niña. Resulta que una tarde de verano –de esas que está tronando y que está nublado pero de repente sale el sol– ella y varias amiguitas andaban jugando en un solar y aunque se veían los nubarrones y tronaba medio fuerte, no se metían a sus casas porque estaba nada más así como amenazando con llover. Cuenta mi mamá que de repente oyeron un trueno de esos fuertes y vieron a lo lejos una piedra que se trozó a la mitad porque le había caído ahí el rayo. Entonces los niños se asombraron y dice mi mamá que a una de sus amiguitas le tocó descubrir el milagro, por andar de curiosa. O sea que esa amiga se fue corriendo a ver dónde había caído ese rayo y fue cuando vio la virgen estampada, la Virgen de Guadalupe. Y ahí estaban todos los niños, pero no le veían forma aunque parecía así como la virgen; luego empezó a llegar más gente y todos la miraban y la miraban hasta que le fueron viendo forma de la Virgen de Guadalupe.

No se sabe si la imagen estaba adentro de la piedra o si la imagen vino con el rayo que partió a esa piedra. Ahí mismo donde cayó el rayo y se estampó la imagen le construyeron una capillita que se llama «la ermita de Guadalupe».

Nosotros la hemos visto, está la roca y tiene forma y hasta color entre verdecito como con rojizo. Muy parecido al atuendo de la virgen.

Esta leyenda me la contó Guadalupe López, quien radica en Matehuala, S.L.P.

Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. 4ta parte

Aquí tenemos la cuarta entrega fotográfica del proyecto Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Como resultado de dicho proyecto ya está publicado el libro Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Tomo II. de la Independencia a la Revolución y se encuentra a la venta en librerías, mientras que el tomo I Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Los grandes latifundios virreinales está en imprenta.

Algunas de las haciendas que veremos en esta cuarta entrega formarán parte del tomo III o del IV. Agradezco de antemano cualquier dato histórico, anecdótico o leyenda que sepan y deseen compartir de estas haciendas o de otras que hay en el Altiplano (sur de Coahuila, sur de Nuevo León, norte de San Luis Potosí, suroeste de Tamaulipas y noroeste de Zacatecas).

Nota para los posibles informantes: no olviden anotar su nombre completo y correo electrónico para comunicarme directamente con ustedes.

Hacienda de BONANZA, municipio de Mazapil, Zacatecas

Estado actual: lo que fue la casa grande de Francisco de Urdiñola (el mal llamado “marqués de Aguayo), y posteriormente del administrador o de dueños ulteriores, está ahora fraccionada en varias casas-habitación. El área donde se beneficiaban los metales extraídos de las minas aledañas está abandonada y casi en ruinas. Sobresale el torreón de la fundidora. El templo se conserva en magníficas condiciones y es parte de la comunidad.

Giro económico: minero.

Distancias: ¿? km de Zacatecas // ¿? km al norte de la cabecera municipal

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: se cuenta que hay un túnel hecho en la época del “marqués de Aguayo” que corre desde Mazapil hasta la hacienda y una de las ramificaciones sigue hasta llegar a la hacienda Los Patos, en General Cepeda, Coahuila.

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Hacienda de ELORZA, municipio de Charcas, S.L.P.

Estado actual: la casa grande está en pie, pero no en buen aspecto. El templo es parte de la comunidad.

Giro económico: ganadera y mezcalera

Distancias: ¿? km de la cabecera municipal

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: ¿?

Nota: como dato curioso podemos mencionar que mucha gente le llama “La Ursa” y algunos mapas la citan como “Eloisa”.

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Hacienda de JAZMINAL, municipio de Saltillo, Coahuila

Estado actual: todo está abandonado y en ruinas. Hay una pila en buenas condiciones, pero en desuso. El templo es parte de la comunidad y sólo lo abren en fechas especiales. Sus dueños actuales tienen el proyecto de restaura partes del casco.

Giro económico: guayulero e ixtlero.

Distancias: 78 km de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: cuentan que por muchos años vivieron personas en algunos cuartos alrededor de la hacienda, pero que prefirieron irse de allí porque en las noches se escuchaban ruidos tenebrosos.

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Hacienda de LA PRESA, municipio de Villa de Guadalupe, SLP

Estado actual: el casco de esta hacienda tiene partes que se conservan en buenas condiciones, toda vez que fueron adaptados para uso habitacional. La mayoría de las trojes siguen utilizándose. La fábrica de mezcal está abandonada. Hay un torreón hecho con cuartón (también llamado cuarterón o sillar) muy impresionante; era el campanario y puesto de vigía.

Giro económico: agrícola, ganadero y mezcalero.

Distancias: ¿? km de San Luis Potosí // ¿? km al norte de la cabecera municipal

Dueños en distintas épocas: Matías Aguirre.

Anécdota histórica: por aquí pasó Miguel Hidalgo en febrero de 1811. Se dice que él y su ejército se hospedaron aquí.

Leyenda: ¿?

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Hacienda de LA TAPONA, municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.

Estado actual: la casa grande está ocupada por tres familias. Los establos están en uso, al igual que la estupenda e impresionante noria. Hay muchas trojes abandonadas.

Giro económico: ganadero.

Distancias: ¿? km de la cabecera municipal.

Anécdota histórica: fue una estancia o rancho anexo de la gran hacienda de Peotillos, hasta que ésta se fragmentó y La Tapona se convirtió en hacienda independiente.

Leyenda: ¿?

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Hacienda de LOS CHARCOS, municipio de Tula, Tamps.

Estado actual: la casa grande está abandonada y casi en ruinas. Ciertas construcciones que fueron casas de los trabajadores son ahora casa-habitación de algunos lugareños.

Giro económico: ixtlero.

Distancias: 4 km al sur de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: ¿?

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Hacienda de SAN ANTONIO CORONADOS, municipio de Catorce, S.L.P.

Estado actual: el casco de esta hacienda quedó integrado a la comunidad, con casas-habitación o comercios. De la casa grande la fachada se ve en relativas buenas condiciones.

Giro económico: agrícola y ganadero.

Distancias: ¿? km al sur de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: ¿?

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Hacienda de SAN ISIDRO DE FERNÁNDEZ, municipio de Doctor Arroyo, NL.

Estado actual: lo que fue la casa grande es ahora casa particular y se sigue utilizando como tal, al igual que los corrales. Sin embargo, está muy deteriorada.

Giro económico: ixtlero y ganado menor.

Distancias: ¿? km al oriente de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: ¿?

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Hacienda de SAN JOSÉ DE IPOA, municipio de Matehuala, S.L.P.

Estado actual: casi todas las construcciones fueron adaptadas para casa-habitación de familias de la comunidad. En unos cuartos estuvo la escuela primaria, pero hoy en día están abandonados.

Giro económico: ixtlero y ganadero.

Distancias: ¿? km al oriente de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: cuentan que los conquistadores pensaban establecer el primer asentamiento en este lugar, pero los huachichiles no les permitieron y entonces se trasladaron a Matehuala.

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Hacienda de SANTA MARÍA DE LA PAZ, municipio de Moctezuma, S.L.P.

Estado actual: sus dueños actuales han mantenido la casa grande en buenas condiciones y la utilizan como sitio vacacional. Hay trojes y caballerizas abandonadas o en ruina.

Giro económico: ganadero.

Distancias: ¿? km al oriente de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: ¿?

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Hacienda de SANTO DOMINGO, municipio de Guadalcázar, S.L.P.

Estado actual: la fachada de la casa grande fue remozada hace pocos años, aunque está en desuso. La capilla se encuentra en lo que era una troje. Hay construcciones abandonadas, mientras que otras han sido adaptabas para uso familiar o comercial.

Giro económico: ixtlero y ganadero.

Distancias: ¿? km al oriente de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: ¿?

Anécdota histórica: ¿?

Leyenda: cuentan de una serpiente grandísima que se aparece donde hay un tesoro que nadie ha podido encontrar.

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Hacienda de SIERRA VIEJA, municipio de Villa de Cos, Zac.

Antigua hacienda de Sierra Hermosa, ZacatecasEstado actual: casi todo está en ruina, aunque algunas construcciones han sido adaptadas y renovadas para uso habitacional. La iglesia es magnífica; está en muy buen estado y es parte de la comunidad.

Giro económico: ganadero.

Distancias: ¿? km al norte de la cabecera municipal.

Fecha aproximada de construcción: ¿?

Dueños en distintas épocas: Miguel de Berrio y Zaldívar. Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio.

Anécdota histórica: se cuenta que el hacendado no quería que su propiedad fuera cabecera municipal, y por eso él mismo destruyó la hacienda, aunque no pudo destruir el templo porque la gente se lo impidió.

Leyenda: cuentan que la imagen patronal actual, San Benito de Palermo, fue hallada por una anciana en un pozo y ella se lo dijo al hacendado, quien respondió: “Ah, sí, yo la escondí allí cuando vinieron los revolucionarios”. Entonces se apropió de la imagen y la dejó como el patrón de la iglesia.

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Mitos y leyendas de Zacatecas y de Coahuila: El “marqués de Aguayo” y el tesoro perdido

LEYENDA DEL “MARQUÉS DE AGUAYO” Y EL TESORO PERDIDO

(Leyenda de Coahuila y de Zacatecas)

Dice una leyenda que “el marqués de Aguayo”, amo y señor de el Real de Mazapil, era un hombre temido tanto por sus amigos como por sus enemigos, pues tenía fama de ser un hombre de horca y cuchillo, cruel y despiadado con sus enemigos, pero también benévolo y tolerante con quienes le servían de manera leal. Aquel hombre tan temido por todo el mundo tenía una debilidad muy grande por su esposa, a quien amaba e idolatraba –no había deseo que tuviera y que no le cumpliera–. Pero no todo era miel: esa gran devoción que sentía por su bella esposa estaba acompañada por unos celos inmensos que lo hacían dudar del amor de ella, así que encargó a uno de sus mozos más fieles la tarea de seguirla y espiarla para ver si se encontraba con alguien durante las largas ausencias que tenía, debido a lo extenso de sus dominios. Así pues, “el marqués” se retiró confiado de que a su regreso tendría un extenso reporte de lo que hacía su bella esposa.

Cuál sería su sorpresa al volver, las noticias no podían ser más devastadoras: su esposa lo engañaba con uno de los mozos de la hacienda; aprovechando la ausencia de su marido, ella le permitía a ese mozo la entrada a sus habitaciones por las noches y salía poco antes de despuntar el alba. “El marqués” no cabía en sí del asombro que tal noticia le causara; su honor había sido mancillado por la persona que más amaba, montó en cólera y su primera intención fue matarla en ese mismo instante. Pero se contuvo. No convenía poner su honor por los suelos a causa de una mala mujer, no iría a la cárcel y tribunales a ventilar las razones de su acción, así que lo pensó mejor.

Pronto sería el cumpleaños de su mujer y ésa sería la mejor oportunidad para matarla sin pagar por su crimen, y sin que su honor sufriera mella, así que puso en acción su plan: haría dos fiestas simultáneas, una en la hacienda de Los Patos (hoy Presidencia Municipal de General Cepeda, Coah.) de la cual era dueño y en la que estaría el, y otra en el Real de Mazapil en la que estaría su esposa. Así que puso manos a la obra y pensó: “Si algo sale mal tendré que protegerme”. Entonces empezó a trasladar su dinero y joyas, así como el oro que tenía, a la hacienda de Bonanza. Lo llevó a través de túneles que tiempo atrás había mandado construir, y que comunicaban de Mazapil hasta la hacienda de Los Patos y otras haciendas, túneles que poca gente conocía, salvo algunos mozos y jinetes que transportaban el oro por abajo para evitar asaltos por cuenta de las gavillas que asolaban la región.

Así pues, trasladando y enterrando su tesoro en Bonanza, para lo que pudiera salir mal, tenía su plan asegurado. Sin embargo, existía un problema: ¿cómo le haría para estar en la hacienda de Los Patos y en Mazapil el mismo día si era una distancia enorme? Aún a través del túnel y un caballo no era suficiente, así que lo estuvo pensando hasta dar con la solución: llegado el día pondría a varios mozos con caballos frescos en tramos razonables para, a mancacaballo, llegar y regresar lo más rápido posible sin que se notara su ausencia.

Teóricamente, solucionado el inconveniente, llegó el día de la fiesta, así que a festejar, cada quien por su lado. En Los Patos estuvo con sus amigos brindando por su bella esposa. En un momento determinado solicitó permiso a los asistentes para retirarse a sus habitaciones, pues dijo sentirse mal. No se retiró sin antes dejar órdenes de servir más vino y comida, así como a los músicos que siguieran tocando alegremente, ya que la fiesta duraría días, como se acostumbraba en aquellos tiempos. Al retirarse, “el marqués” entró de inmediato al túnel, donde ya lo esperaba un mozo con su caballo, y a todo galope partió hacia Mazapil, llegando en un tiempo récord.

Al llegar, se dirigió a su habitación, en la cual había una entrada secreta para que no se dieran cuenta de su presencia. Fue suerte o el destino, pero ahí se encontraba su bellísima esposa, a quien abrazó y felicitó con un beso. Ella feliz de que “el marqués” estuviera en su festejo, le pidió bajar juntos a la fiesta. Él aceptó, pero pidió hablarle al mozo (el supuesto amante de su mujer) para darle ciertas instrucciones y que fuera una sorpresa para los asistentes.

Llegó el mozo y “el marqués” le dio indicaciones de que fuera al túnel donde otro compañero esta y allí lo esperaran; también le hizo jurar que no diría a nadie que estaba en Mazapil, pues quería que su presencia fuera una sorpresa. Acto seguido, le pidió a su esposa que brindaran juntos por su felicidad. Así lo hicieron, bebiendo ella de una copa envenenada que le causó la muerte inmediata. Leyenda de “Lichos en un blog de Homero Adame.

Una vez cometido el crimen, “el marqués” se dirigió al túnel, donde ya lo esperaban los mozos (el de la ofensa y el de los caballos), así que llegando lo primero que hizo fue matar a ambos mozos y de inmediato emprender el regreso a la hacienda de Los Patos. Adentro del túnel también asesinó a todos los mozos y caballos que le habían servido para cometer su crimen. Reapareció en la fiesta, sin que nadie sospechara nada y todo siguió muy normal. De tal modo, “el marqués de Aguayo” eludió la justicia.

Añade la leyenda que tiempo después de su artero crimen, “el marqués” se enteró de que su esposa no le había sido infiel con aquel mozo ni con nadie, y que todo había sido una calumnia urdida por un mal amigo, debido a la envidia y celos por la predilección que ella tenía para con “el marqués”. Se cuenta que a partir de ese momento comenzó a perder la razón, lamentándose por haber cometido aquella atrocidad, en la mujer que era todo para él, y en los inocentes que murieron sin saber por qué. Algunos dicen que “el marqués” murió en una cueva como un ermitaño y totalmente loco, otros que en un convento en una sierra de Sonora, otros en Chihuahua y algunos dicen que en Torreón. Sea cual fuere, el caso es que, según la leyenda, murió solo y abandonado.

¿Y el tesoro? Ah, de aquel fabuloso tesoro poco a poco fue enterrando en la hacienda de Bonanza nunca se supo si lo encontraron o no. Lo que sí se sabe es que mucha gente lo ha buscado, destruyendo casi en su totalidad lo que fuera una hermosa hacienda en busca de dinero fácil, pero no lo han logrado. Aún en la actualidad hay quien se aventura a probar suerte, sin resultado. Ojalá que algún día alguien lo encuentre.

Lo que sí: triste final para un hombre de tal poderío que lo tuvo todo y murió sin nada. ¿Se lo merecía? ¿Justicia Divina? ¿Ustedes qué opinan?

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Notas:

1. Esta leyenda fue escrita y enviada por Eliseo Pérez Reyes, “Lichos” a otro de mis blogs en Xpresandote.com

2. A Francisco de Urdiñola se le atribuye el título de marqués de Aguayo, sin que sea correcto, pues históricamente se sabe que dicho título se le otorgó a uno de sus nietos.

3. Existen muchas leyendas en torno a este caso de asesinato, leyendas que históricamente pueden ser rebatibles, pues la historia explica la vida y obra de Francisco de Urdiñola, además de cómo murió su esposa.

4. Si desean leer algo sobre la historia de este insigne personaje, sigan este enlace: Juicio histórico a Francisco de Urdiñola, ¿culpable o inocente?

5. Las fotos en este ost son de Homero Adame.

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Puedes encontrar más leyendas de Coahuila en este enlace:

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