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Tradiciones mexicanas: Fiesta dedicada a San Jerónimo

FIESTAS PATRONALES DE SAN JERÓNIMO

En Moctezuma, SLP

 

El 30 de septiembre es el día de la fiesta patronal de San JerMoctezuma, SLP - fiesta de San Jerónimo - foto de Homero Adame (1)ónimo, en Moctezuma. Los festejos inician desde el 17 con una misa y la bajada de la imagen de San Jerónimo del nicho que ocupa en la iglesia. Los encargados de bajarla son los “padrinos” elegidos para este año.

La novena comienza el día 22 con entradas de cera y una misa. En los días subsecuentes varios grupos de las comunidades hacen sus peregrinaciones.

Desde la tarde del día 29, la plaza se ve engalanada con la fiesta popular en, para la cual se elige a la reina.

El 30 inicia con las tradicionales “mañanitas” a las 5:00 am. A media mañana se oficia una misa, que los niños aprovechan para hacer su primera comunión. A la 1:00 pm se oficia la solemne misa patronal.

En la tarde se hace el paseo de la imagen de San Jerónimo en procesión y con carros alegóricos. Después se celebra otra misa, para la cual se sube la imagen del santo a su nicho y luego se quema pólvora como conclusión de la fiesta.

Mitos y leyendas de animales: El alicante

EL ALICANTE

(Leyenda escuchada en Cerro prieto, municipio de Mexquitic, S.L.P.)

 

Los alicantes son víboras muy malas; pueden ser tan grandes como las cascabeles y el ruido que hacen es silbar, o sea que silban como una persona. También se sabe que los Víbora de cascabel - Altiplano - julio 2009 (2)alicantes les toman la leche a las vacas. Son muy aprovechados y les silban a las vacas y nosotros creemos que a lo mejor con los silbidos las hipnotizan. Por ejemplo, hay vacas que está muy sanas y traen mucha leche, pero sus becerritos están todos flacos, como si estuvieran muy desnutridos. Los campesinos que saben de esto y se dan cuenta de que sus becerritos están así, se van al monte donde andan las vacas y es cuando se dan cuenta de que los alicantes se toman la leche y no dejan que los becerritos se alimenten. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Antes se oía decir que los alicantes eran muy enamorados. Como ejemplo, mi mamá nos contaba una historia muy fea que le pasó a una pareja que vivía en el ranchito de Obregón. Es que había un señor que sembraba en su parcela con su yunta de bueyes. Él salía temprano de su casa en el ranchito de Obregón y se venía a su parcela aquí cerquita de Cerro Prieto y le decía siempre a su señora que le llevara de comer. Hubo un día en que la señora ya no quiso llevarle su lonche y el señor se enojó mucho y le daba sus mondas (golpes). “¿Por qué ya no quieres venir a dejarme el lonche?”, le preguntaba él. Y ella le decía: “Es que tengo miedo porque siempre que paso por donde está una nopalera y unos arbolitos me silban, oigo chiflidos y se me hace que algún fulano me anda espiando”.

Al señor le entró la desconfianza y pensó que a lo mejor un hombre andaba pretendiendo a su mujer o que ya se entendían y decidió espiarla. Un día la obligó a que le llevara el lonche a la parcela y él estuvo muy al pendiente y cuando ya la oyó venir fue así como a encontrársela, pero se metió entre el monte para que ella no lo viera. Entonces él oyó los chiflidos y pensó que efectivamente un hombre estaba allí esperando a su mujer. Muy al pasito para no hacer ruido se fue acercando al lugar donde salían los chiflidos, que era donde estaba la nopalera y los arbolitos. Y así se fue caminando hasta llegar al lugar donde pensó que iba a encontrarse a su mujer y al fulano que era su amante. Pero no, el pobre señor se llevó una horrible sorpresa. No había ningún hombre ahí sino un alicante que ya había ahorcado a su mujer. Pero eso no fue todo: el alicante se le metió a la mujer por la boca y le salió por abajo. (Leyenda hallada en un blog de Homero Adame).

Eso es lo que nos platicaba mi mamá y parece que sí fue cierto porque en aquellos años esos se contaba mucho y el pobre señor, por desconfiado, no le hizo caso su mujer y la encontró muerta, ahorcada por el alicante.

 

Esta leyenda fue narrada por la Sra. Eva Medina Acosta, de Hacienda de Cerro Prieto, SLP (2) - fotos de Homero AdameCerro Prieto, en Mexquitic, S.L.P.

 

Si te interesa saber dónde queda Cerro Prieto y conocer algo de su historia, sigue este enlace:

La hacienda de Cerro Prieto

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El fantasma de una mujer

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN UN ESTACIONAMIENTO

Leyenda del Edificio Ipiña en San Luis Potosí

Así de leyendas de esta casa, la de la Maltos es la más conocida; hasta salió publicada en un libro y por eso mucha gente se la sabe. Pero hay otras leyendas y cosas misteriosas que de la casa se platican. Por ejemplo, hace muchos años aquí en el Edificio Ipiña estuvieron las oficinas de La Continental. Allí trabajaba un viejito y él nos platicó varias historias de cosas extrañas que pasaban en la casa y aquí en los estacionamientos. Por ejemplo, contaba que en las tardes, cuando ya cerraban, siempre dejaban todo en orden y cerraban con llave las puertas de las oficinas y que no había manera de que alguien pudiera entrar. En la mañana, cuando llegaban todos a trabajar, había veces que encontraban los cajones de los escritorios abiertos o los papeles tirados en el piso; no era que alguien se hubiera metido robar o algo porque nada faltaba sino que todo estaba en desorden. Nos decía que nunca pudieron explicarse eso. Leyenda en un blog de Homero Adame.

También nos contaba que aquí en el estacionamiento privado en ocasiones veían un bulto, el bulto como de una mujer que cruzaba todo el estacionamiento, cruzaba la calle y se metía en la casa del frente donde estuvieron antes las oficinas de Turismo. Nos contaba ese señor mayor que aunque el portón del estacionamiento estuviera cerrado, ese bulto lo atravesaba para irse a meter, seguramente, a esa casa de enfrente.

Nunca dijo cómo andaba vestida esa mujer ni si se oían los tacones de sus zapatos; decía que sólo era como un bulto que pasaba por aquí –me imagino que así como una sombra–. Para serle sincero, esa es una leyenda o algo que a aquel viejito le tocó ver muchas veces. Yo tengo trabajando aquí muchos años y nunca he visto a esa mujer o a ese bulto. Leyenda subida por Homero Adame.

Esta leyenda, según me explicó Gonzalo de Santos, se cuenta o contaba en el estacionamiento privado del Edificio Ipiña, en San Luis Potosí.

Puedes leer otra leyenda de esta casa o encontrar muchas leyendas de la ciudad de San Luis Potosí en este enlace:

Leyendas potosinas

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Mitos y leyendas de Sinaloa: El túnel

EL TÚNEL

(Leyenda de El Fuerte, Sinaloa)

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Foto de Homero Adame tomada en El Fuerte, Sinaloa

Esta leyenda fue cambiada de ubicación a otro blog. Sigue este enlace para leerla:

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Si andas buscando leyendas del estado de Sinaloa, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas del Noreste: El Niño Fidencio

.EL NIÑO FIDENCIO

Tradición de Espinazo, municipio de Mina, N.L.

Hace varios años fui a Espinazo, en el municipio de Mina, N.L., para estar presente en las peregrinaciones dedicadas al Niño Fidencio, un curandero que se hizo a la fama allá por los años 30 del siglo XX. Luego de hablar con algunos organizadores, me permitieron presenciar una sesión «espiritista», durante la cual una médium, o «cajita», estaba haciendo curaciones a varias personas que habían llegado ex profeso. En un momento dado, la «cajita» se dirigió a mí y me pidió que le preguntase todo lo que quisiera saber. Así lo hice. Rato después, otras personas me aseguraron que fue el mismo Niño Fidencio, manifestado en esa «cajita» quien respondió a mis preguntas. De este modo, se dio una especie de entrevista con Ana María, la «cajita» y la transcribo aquí, dejando en claro que no es una leyenda propiamente dicha, sino un testimonio.

“Desde los cuatro años empecé a curar. Sufría de ataques y miraba cosas, pero sólo las cosas buenas. Era huérfana y vivía en casa de unos tíos. Si salía a la calle, siempre me perdía, por lo que ellos siempre estaban preocupados por mí. Tuve muchas etapas en mi vida, no tuve una vida fácil; fue muy dura. Por ejemplo, hubo un tiempo de niña que cualquier comida me hacía daño, por lo que solamente podía comer zanahoria, lechuga y una papa al día. Así duré todo un año. Entonces mi piel se empezó a ponerse como de cartón y me puse muy mala. Pero así como con muchas otras enfermedades horribles que sufrí, ésa se me quitó de repente. Duraba como tres meses enferma, sin poderme levantar de la cama y ya ni los médicos me daban muchas esperanzas, pero como le digo, de repente me curaba. Andaba bien por un tiempo y luego me enfermaba de otra cosa. Cuando estaba bien, mis tíos me llevaban a la iglesia pero siempre me ‘iba’. Sí, mi mente se iba y no reaccionaba sino hasta tiempo después. Luego, ya de grande, me metieron a un convento, pero duré muy poco, pues las monjas no me quisieron ahí. Ellas me dijeron que mi misión estaba en el mundo, que yo tenía el don de curar gente y que era mejor que saliera para cumplir con lo mío. No me dio tristeza ni nada. Al salir del convento me encontré con una piedra redonda llena de guirnaldas. Me le quedé mirando fijamente y vi un camino lleno de flores donde al final había una figura que no supe qué era. Ya no volví a la casa de mis tíos, me fui a vivir sola y pasé mucha pobreza y al poco tiempo me casé. Un día alguien me habló del Niño Fidencio y me mostró una fotografía de él, y supe que ése era mi camino. Vine aquí a Espinazo y de inmediato me convertí en cajita. En el Pirulito recibí el bautizo. Ahora atiendo a muchísimas personas allá en San Luis, que vienen a verme de muchas partes. Y le voy a decir una cosa, algunos médicos de San Luis me han pedido que atienda a ciertos pacientes que ya están desahuciados por la ciencia, y en la fe fidencista han encontrado alivio a sus pesares”. Texto de Homero Adame.

—¿Qué es el Pirulito? –pregunté.

—Padrinito, el Pirulito es un lugar sagrado porque ahí se me apareció mi padre tres veces, me habló y me dio el poder de curación –respondió el Niño Fidencio a través de Ana María, la «cajita».

—¿Entonces antes de que llegara el Niño Fidencio aquí a Espinazo no era curandero todavía?

—No, mi padre me dio el don en el Pirulito.

—¿Cómo aprendió el Niño Fidencio a curar?

—Mi padre me habló, me dio el poder, y luego las plantas mismas me enseñaron sus propiedades; también el agua me enseñó cómo utilizarla para curar a mis enfermos.

—Hay otros lugares especiales o mágicos aquí en Espinazo?

—Sí, padrinito, son lugares sagrados que tienen un poder especial para curar. «La Dicha» es un lugar en el cerro donde yo tenía leprosos, ahí los curaba y alimentaba hasta que sanaban, pero ya casi no lo uso porque la lepra ya ha desaparecido. En «El Corral» atendía a los enfermos mentales, que eran muchos. Unas «cajitas» todavía van allá cuando llegan enfermos mentales y ahí los curo. Hay otros dos lugares mágicos, «Puerto Blanco» y «La Gavia», que ya han quedado vedados porque ahora hay cajitas que prefieren estar en lugares donde hay monedas, donde puedan sacar dinero de un paciente. Mi deseo es que me arreglen «La Gavia» y el «Puerto Blanco» y que se haga un grupo de trabajo armónico para que todo este lugar vuelva a ser de luz como siempre fue cuando yo vivía aquí en la tierra.

—¿Había algún otro lugar especial para el Niño Fidencio?

—Sí, el «Cerro Campana» era mí centro de oración. Me sentaba en una piedra y ahí entregaba mis sufrimientos al Padre Santísimo.

—¿Cómo se definen a las «cajitas»?

—Las «cajitas» son las portadoras de mi voz, ella hablan por mí o, mejor, mi espíritu habla a través de ellas. Cuando sale el sol se ven muchos rayos. Cada «cajita» es como un rayo de luz, pero no todas lo tienen. Unas son charlatanes que han venido a aprovecharse de la fe para hacer dinero, otras son charlatanes negros que hacen puros males. Ya no hay unidad entre las «cajitas», es una pena. La orden que dejé es que mis «cajitas» no cobren por los trabajos que hago, pues primero es la buena acción y luego la comisión. Mucha gente trae regalos de agradecimiento, y son bien recibidos, pero lo único que pido es que todos me traigan velas, para dar luz al mundo.

Casi para finalizar esta «entrevista», la voz del Niño Fidencio, a través de Ana María, me dijo: “Quiero que escribas un libro y hables de la verdad de mi movimiento. Aquí no hay secreto, mis madrinitas y padrinitos se abren a la gente y les explican lo que hacen, porque así lo quiero yo. Mi padre me ha ordenado que divulgue la verdad, es por eso que la verdad no debe ser un secreto escondido.”

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¿Dónde se ubica Espinazo?

Espinazo es una pequeña comunidad en el municipio de Mina, Nuevo León, que colinda con el estado de Coahuila en una región muy desértica y despoblada. Dicha comunidad creció en territorios de una hacienda ganadera cuando se estableció una estación de ferrocarril entre Saltillo y Piedras Negras. La fama de este lugar surgió gracias a José Fidencio Constantino Síntora, mejor conocido como el Niño Fidencio, cuyos conocimientos de herbolaria y sanación llegaron a oídos de Plutarco Elías Calles, quien era el Presidente de México en 1927 y fue a ver a este curandero debido a un problema que traía. A partir de entonces, y como agradecimiento del Presidente, la prensa de aquel tiempo se dedicó a hablar de las curaciones milagrosas del Niño Fidencio, haciendo que Espinazo se convirtiera en un centro de peregrinaje y curación.

También llamado “Manobile”, el niño Fidencio falleció en 1938 y el personaje se convirtió en leyenda, pues sus seguidores afirman que obra milagros a través de los sanadores o “cajitas”, quienes son como médiums que trabajan y curan con el espíritu del Niño Fidencio.

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Si te interesa el tema, puedes leer un artículo, siguiendo este enlace:

Niño Fidencio

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