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Norteñismos norestenses (letras J, K y L)

NORTEÑISMOS NORESTENSES

Diccionario sobre el habla y otros referentes del Noreste de México

Libro de Homero Adame y de Jorge Adame M.

Después de muchos años de trabajo, los autores publicaron el diccionario de Norteñismos norestenses… para así dar a conocer el habla y la cultura de esta región de México comprendida por los estados de Fotos en venta de Homero AdameCoahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el Altiplano potosino. Esta obra tiene dos secciones:

1. El lexicón, con las vocablos o palabras que son propios de la región (en ocasiones incluyendo ejemplos para demostrar sus usos), al igual que datos geográficos, históricos y del folclor y cultura noresente que enriquecen el trabajo y convirtiéndolo en una especie de diccionario enciclopédico regional.

2. La sección de Expresiones, frases, dichos y locuciones ofrece otra faceta del habla norestense, con oraciones pintorescas, que se utilizan como metáfora o en sentido figurado.

Veamos a continuación algunos ejemplos de las letras J, K y L que aparecen en el libro.

J

Jabalín, ina. adj. desp. / m. y f. desp. Persona insignificante, intrascendente.

Jaboncillo. m. Bot. (Sapindus saponaria) Frutillo del árbol del mismo nombre, de consistencia aceitosa de color café, cuyo mucílago se utilizaba para lavar ropa. ~ Nota: hoy en día, los niños siguen usando la semilla a manera de juego, porque al tallarla y ponerla sobre la piel produce un fuerte ardor como si quemara.

Jaibas a la frank. f. pl. Gast. Platillo muy tradicional de Tampico, Tamps., el cual lleva pulpa de jaiba preparada con una salsa blanca llamada «Frank».

Jaina. f. poch. del inglés honey: miel, cariño. Novia. Voy a llevar a mi jaina a la carne asada.

Jalupas. adj. vulg. Tonto; «jalado», «puñetas». sin.: jalupo, chalupas.

Jaulero, a. adj. / m. y f. Dícese del ladrón que se esconde en un comercio o negocio hasta que lo cierran quedándose «enjaulado», para así poder robar.

Jejenerío. m. coloq. Gran cantidad de mosquitos. Anoche el jejenerío no nos dejó en paz. // 2. Multitud de personas. Ah qué jejenerío había en el centro; no podías ni caminar.

Jincado, a. adj. rur. Dícese de algo que ha sido puesto o provocado de mala forma. Lucas trae unos enredos muy jincados.

Jirimilla. f. Albur, truco. ~ Nota: no se confunda con «jiribilla», que significa «movimiento curvo u oscilante que toma un objeto al ser lanzado». sin.: jirimía.

Joya. f. Gast. Popular marca de refrescos de sabores embotellados que se produce y comercializa en una buena parte de esta región del país. Su nombre es casi genérico para refresco de sabor.

K

Kikapúes. Antrop. Grupo indígena, también llamado kiwigapawa o kikaapoa, que pertenece a una de las cuatro etnias que aún habitan en el Noreste, siendo las otras los mascogos, sus vecinos, y la tének (huasteca) y la xi’oi (pame), en el sur de Tamaulipas. Sin embargo, no son naturales de esta región, pues provienen de la zona de los Grandes Lagos de los Estados Unidos. // Geogr. Hist. A mediados del siglo XIX el gobierno mexicano les permitió, a solicitud de ellos mismos, ocupar las tierras donde hoy viven debido a que sus territorios fueron ocupados por los anglosajones. No obstante, a cambio se les pidió defender a los mexicanos de los ataques de los indios apaches y comanches. Como raza trashumante con doble nacionalidad (mexicano-estadounidense), pasan casi todo el año en sus lugares de trabajo en Texas, Oklahoma, Kansas y el norte de los Estados Unidos, para luego en el invierno volver a Nacimiento, Coah., que se encuentra en la sierra de los municipios de Monclova y Múzquiz, y a Tamichopa, en el estado de Sonora. // Ling. La lengua de los kikapúes pertenece a la familia algonquiniana. ~ Nota: como dato adicional, el famoso cineasta de origen coahuilense, Emilio «El Indio» Fernández, fue descendiente directo, por vía materna, de este grupo étnico. Su madre fue la kikapú Sara Romo. // 2. adj. Relativo a este grupo indígena. sin.: kikapoa.

Kodys. adj. desus. Codo, tacaño. No seas kodys; dame de tu coca. sin.: codis. ~ Nota: Etimol. Esta acepción se dio como un juego de palabras con la otrora popular marca de frituras «Kodys».

Kodys. m. desus. Gast. Marca de frituras, ya desaparecida, que surgió en Monterrey, N.L. años antes de que este mercado de botanas empacadas despuntara por doquier. Por mucho tiempo fue, en esta región, palabra genérica para referirse a este tipo de botana.

L

La cucaracha. f. Mús. Famosa canción que al parecer fue compuesta a principios del siglo XIX, pero cuyas estrofas son de la época de la Revolución. ~ Notas: se le ha incluido porque la letra, tal como se le conoce hoy en día, fue escrita en Monterrey, N.L. una noche del año de 1914, durante la estadía de las fuerzas villistas en la ciudad. // 2. Al parecer, «La Cucaracha» aludía al tristemente célebre general Victoriano Huerta, quien entre otras cosas, según se dice, se distinguió por su fuerte adicción a la mariguana.

La lechera. f. rur. Camión de servicio mixto que trasporta pasajeros, animales y víveres, cuya ruta es rural: ranchos, ejidos y rancherías. ~ Nota: Etimol. Este nombre se origina porque anteriormente era el principal medio en el que se transportaba la leche que se producía en los ranchos para ser comerciada en los pueblos o ciudades.

La ola. Fotos para venta de Homero Adamef. Porra muy particular que se practica en los estadios de fútbol soccer, la cual asemeja al movimiento de las olas, de ahí su nombre. ~ Notas: incluimos esta acepción porque, a pesar de tener su origen en los Estados Unidos (Seattle, Wa.), fue precisamente en Monterrey, N.L., el 18 de septiembre de 1984, cuando en un partido de fútbol, en el Estadio Universitario, entre las selecciones nacionales de México y Argentina, se introdujo por primera vez al ámbito futbolístico. Después se extendió al resto del mundo gracias al Campeonato Mundial de Fútbol México 86. Desde entonces se ha vuelto muy popular en todos los estadios de fútbol del planeta. // 2. Fuera de Norteamérica se le conoce como «La Ola mexicana».

Lacio, a. adj. Aflojerado, débil. Por tanto calor me siento muy lacia.

Lambetear. v.tr. Lambisconear, adular, dar o manifestar excesiva atención a las personas con el afán de conseguir algo de ellas. En época de elecciones, siempre lambeteyan a los candidatos. // 2. Lamer, relamer. A Manuelito le da por lambetear los platos.

Lampreado, a. adj. Rebozado, capeado; alimento recubierto con clara de huevo batida en harina y frito en aceite. Véase también: etimología en lamprear.

Lángara. adj. Mañoso, ventajoso, largo. Poncho es un tipo bien lángara. ~ Nota: también se usa, aunque en menor medida, en masculino: «lángaro».

Largotón, ona. adj. / m. y f. Voz usada principalmente por mujeres mayores cuando regañan a un hijo o hija ya crecidos. sin.: largote. Véase también: ¡tamaño largotón!, en la sección de Expresiones y frases.

Lengüerino, a. adj. / m. y f. Hablador, parlanchín; «lengua suelta». sin.: lenguarín, lengua.

Lipanes. Hist. Grupo amerindio, entroncado con los apache, que habitó y asoló hasta el siglo XIX el sur de Texas y el norte de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas. // 2. adj. Relativo a este grupo indígena. ~ Notas: Geogr. En el noroeste de Coahuila se encuentra una cuenca llamada «Bolsón de Lipanes». // 2. En el norte de Texas existe un pequeño poblado con el nombre de «Lipan». // 3. En el Gran Cañón del Colorado, en Arizona, hay un mirador denominado Lipan Point.

Notas:

1. ¿Te interesa adquirir este diccionario? Escribe aquí un mensaje para preguntar por él, o bien, búscalo en las librerías de Ciudad Victoria, Monterrey, Saltillo, San Luis Potosí o Torreón, y también en Real de Catorce.

2. Puedes ver más entradas de este diccionario enciclopédico en este enlace: Mitos, leyendas y tradiciones de México.

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Mitos y leyendas de Aguascalientes: Un tesoro en la plaza de San Marcos

UN TESORO EN LA PLAZA DE SAN MARCOS

Leyenda de Aguascalientes

Cuentan que frente a la plaza de San Marcos vivía un comerciante muy rico que tenía la costumbre de donar  enormes cantidades de dinero a la parroquia, por ser también un hombre devoto. Era muy respetado en la comunidad y ofrecía fiestas memorables. Tenía una hija muy joven y ya tenía un pretendiente en la ciudad de México, un muchacho rico también En eso, estalló la Revolución y la vida en Aguascalientes dejó de ser tranquila, como en el resto del país. Primero llegaron a esta ciudad los villistas, quienes recibieron el apoyo de los  lugareños, por miedo que por estar convencidos en la revuelta armada. Dicen que el comerciante ofreció una recepción en su casa para los generales para quedar bien y sentirse protegido.

Con el paso de los días la tranquilidad pareció volver a su ritmo acostumbrado. Pero las noticias de la avanzada carrancista hacia  la ciudad eran en verdad preocupantes. Ya se sabía que habían azolado Zacatecas y otros lugares más al norte. Tales revolucionarios eran bandidos que no respetaban a nadie y robaban o mataban por puro gusto. Cuando esto llegó a oídos del comerciante acaudalado, ideó un plan para esconder sus riquezas en un lugar seguro. Sin que nadie entendiera la razón, le pidió a varios de sus  trabajadores que esa misma noche armaran un alboroto lejos de la plaza de San Marcos. Leyenda tomada del blog de Homero Adame.

Dicho alboroto cumplió su cometido, pues todos los habitantes de los alrededores fueron a ver de qué se trataba, lejos de la plaza. Desde la tarde el comerciante había llenado un baúl con sus riquezas de más valor: monedas de oro y joyas, tanto personales como las de su esposa y de toda su familia. Cuando estuvo seguro de que no había nadie en la plaza fue a escarbar un hoyo muy profundo al pie de una jacaranda.  Después fue  a su casa por el baúl para enterrarlo en dicho pozo. Su hija fue la única persona que atestiguó todo aquello porque él quería que ella supiera dónde había quedada escondida su futura fortuna.

No pasaron muchos días desde aquel acontecimiento para que la ciudad sufriera las revueltas carrancistas. Antes de que esto ocurriera, los más ricos ya habían huido hacia otros destinos; el comerciante se fue con toda su familia a la ciudad de México, con el propósito de regresar cuando fuera posible. Pero la lucha armada duró tanto tiempo que esa y muchas otras familias jamás volvieron.

El comerciante casó a su hija con el muchacho rico de México y siempre le recordó que debajo de aquella jacaranda en Aguascalientes estaba su herencia y que hiciera uso de ella cuando la requiriera. Pasaron los años y el comerciante murió; su hija nunca tuvo necesidad económica de recuperar el tesoro, pero sí quiso hacerlo por los recuerdos de su juventud y de su familia guardados en aquel baúl. Leyenda de Homero Adame.

Cuentan que la hija del comerciante un día llegó a Aguascalientes y fue directamente a visitar lo que había sido su casa familiar. Llevó al esposo y a sus hijos ya grandes a que conocieran la iglesia de San Marcos, así como el lugar donde estuvo el comercio de su padre. Después caminó sola por la plaza para ubicar el punto exacto donde recordaba aquella noche a su padre enterrando el tesoro. Dicen que la mujer se sentó a llorar en una banca porque la jacaranda ya no existía. (Leyenda tomada del blog  https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/14/mitos-y-leyendas-de-aguascalientes-un-tesoro-en-la-plaza-de-san-marcos/)

Al igual que en todas las ciudades y pueblos del país, en Aguascalientes también se habla de tesoros, grandes y pequeños. Algunas historias o anécdotas mencionan casos de gente que por azar o por andar buscando ex profeso encontró uno; otras, más bien caen en el campo de la leyenda, pues se cuenta de ruidos, llamaradas o apariciones fantasmales, todo lo cual suele estar relacionado con el tema de los tesoros. Asimismo, en ocasiones escuchamos relatos de alguien que enterró sus riquezas en un lugar específico, como en este ejemplo escuchado en Aguascalientes.

Nota: una versión más completa de esta leyenda salió publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México, por Editorial Trillas. El libro se puede adquirir en Tienda en línea. Aquí está el enlace directo a la página del libro: Mitos y leyendas de todo México.

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