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Mitos y leyendas de Nuevo León: Los Altares

LOS ALTARES

Leyenda escuchada en Iturbide, NL

Mire, yo no sé exactamente cuándo, ni por qué, ni quién hizo Los Altares. Allí mero tienen una placa que dice su historia, pero usté sabe que l’historia oficial es una cosa y la realidá luego arresulta qu’es otra, ¿no? –afirma el Sr. Tobías Martínez.

Yo me jui de mojao munchos años. Estaba jovencito cuando me jui, y regresé ya de grande, y el camino ya’staba terminao, y Los Altares también. Entonces no le puedo decir a ciencia cierta quién los hizo a Los Altares.

Antes estaba bien carancho ir a Linares o a Monterrey; con decirle que de Galeana a Linares se hacían dos jornadas y media. Primero pa’ llegar a Iturbide se caminaba por las veredas en la sierra, por dos cañones, y ya en Iturbide s’iba uno por todo el río hasta Linares. A Monterrey era mejor irse por Rayones. Pero antes la gente no tenía necesidá de viajar tanto. Ora las cosas son distintas.

Pero eso de Los Altares es curioso. Cuentan las gentes de por aquí que cuando empezaron hacer la carretera que se trajeron unos presos del penal de Monterrey –ha de haber sido pa’ ocuparlos en algo de provecho, ¿no?–, y pos ai los traen, en friega de sol a sol. Pero hubo uno que se les desbalagó cuando ya’staban entrads en la sierra. No se podía escapar muy lejos porque lo traiban amarrao con cadena, pero se les desbalagó y cuando lo hallaron ya’staba haciendo Los Altares.

Y es que dicen que al fulano ése le gustaba hacer figuras y que les pidió a los gendarmes y al ingeniero que lo dejaran terminar el trabajito ése. Me afiguro yo que los gendarmes les dijeron a sus superiores y éstos al gobernador y, bueno, le dieron licencia al artista ése. Luego parece que hasta solicitó ayuda a otros amigos y entre todos hicieron Los Altares. Dicen que les tomó mucho tiempo terminarlo; tanto como la carretera misma. Y es qu’está difícil de a tiro hacer esos dibujos en la pared ésa –sepa la bola cómo le habrán hecho; a la mejor con escalera y con cuerda p’amarrars’en lo más alto, ¿no?

Y bueno, cuando terminaron la carretera, y Los Altares, creo que hasta el mismo Presidente [de la República] vino a l’inaguración, y le gustó tanto Los Altares que hasta ordenó que dejaran en libertad al preso que los ideó. Eso es lo que dicen por acá. Leyenda de un libro de Homero Adame.

¿Qué eran Los Altares?

Los Altares eran una de las obras mexicanas más importantes de arte mural tallado en la roca y se encontraba en Nuevo León, en el municipio de Iturbide, a un lado de la carretera No. 58 que accede a dicha población. De acuerdo con la placa alusiva a la construcción de esa carretera y la conclusión del monumento que narraba eventos históricos del país, éste se terminó en 1962 y fue obra del arquitecto neoleonés Federico Cantú.

Lamentablemente, en el mes de junio de 2002 esa monumental obra se derrumbó por causas naturales de erosión e intemperismo, y también como resultado de la negligencia de las autoridades a quienes les compete preservar este tipo de patrimonio, las cuales nunca supieron darle la conservación adecuada.

No obstante la corta historia de Los Altares, también en su momento originó algunas pláticas, como ésta escuchada en 1995, la cual nada tenía que ver con la versión oficial de su creación.

Nota: esta leyenda fue publicada en el libro Libro de leyendas de Homero AdameLeyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, por la Editorial Font de Monterrey, en 2005. Las fotografías son de Homero Adame.  La Mtra. Déborah Chenillo Alazraki estuvo al cargo de la edición. El diseño lo hizo Beatriz Gaytán y la corrección, Mary de Lara.

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Para leer más leyendas del estado de Nuevo León, sigue este enlace:

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Xilitla, Edward James y el Surrealismo

EDWARD JAMES, XILITLA Y EL SURREALISMO

Libro de historia oral compilada por Homero Adame

Sobre la vida y obra de Edward James, singular y excéntrico artista inglés que vivió muchos años en Xilitla, S.L.P., se han publicado varios ensayos y biografías, pero suelen ser obras que se centran en el arte o que abordan la temática “desde afuera”, es decir, al llevarse sus impresiones, el autor decide plasmarlas en papel. Edward James, Xilitla y el surrealismo, en cambio, desde su origen tuvo un propósito diferente, sin que fuera desde las palabras panegíricas o detractoras de una pluma más: la intención fue dar voz a la gente, a los xilitlenses, a quienes, en pocas ocasiones, se les toma en cuenta en la labor literaria o fotográfica relacionada con este tema. En otras palabras, mi objetivo fue tratar de conocer a Edward James “desde adentro”. Así, el pequeño libro o plaquette, se convirtió en un espacio en el que las voces de los lugareños expresaron sus recuerdos ―si acaso llegaron a conocerlo― acerca del hombre, del artista, del vecino, o expusieron sus opiniones en torno a lo que la imagen de Edward James representa para Xilitla en la actualidad.

La idea de hacer Edward James, Xilitla y el surrealismo, surgió en 2007, durante la primera reunión del comité encargado de los festejos de 100 años del nacimiento del surrealista inglés. Los integrantes de dicho comité eran Fernando Betancourt Robles, Eduardo Vázquez Martín, Fernando Carrillo Jiménez y Déborah Chenillo Alazraki, todos ellos de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. Como estaban apenas en la primera lluvia de ideas, yo les propuse hacer un libro diferente, expuse mi concepto y a todos les encantó. Fui a Xilitla un par de veces, platiqué con muchísima gente y les hice tres preguntas básicas:

  1. ¿Quién fue / Cómo era / Conoció a Edward James?
  2. ¿Qué dejó Edward James para Xilitla?
  3. ¿Qué sabe usted del surrealismo?

Como resultado de este ejercicio, las respuestas o comentarios en ocasiones parecen ser contradictorias; lo cual nos ofrece una amplia gama de interpretaciones, según la visión de cada persona y, al final de cuentas, nos hace salir del realismo para, en todo caso, entrar al campo del surrealismo de la memoria colectiva.

Cuando ya tuve suficiente historia oral recopilada, siguió un proceso divertidísimo porque la intención era producir un librito diferente, poco convencional, artesanal. Así comenzaron otras lluvias de ideas entre Déborah Chenillo, entonces Directora de Publicaciones de la SECULT, Beatriz Gaytán Reyes, diseñadora de esa dirección y yo. De igual modo, mientras Mary de Lara revisaba los borradores, tanto correctora como compilador entramos en buenas discusiones, pues corregir extractos de oralidad es una tarea muy complicada. Entretanto, las encargadas del diseño, dirigidas por Bety, fueron Susana Cerda y Erika Cardona. Conforme avanzaban en su trabajo, jugando con fuentes y dibujos, nos divertíamos más y sabíamos que, en efecto, el resultado del librito sería muy ad hoc para las circunstancias, es decir, medio surrealista.

En noviembre de ese año se llevó a cabo el Primer Encuentro de Surrealismo y por tres días Xilitla se convirtió en la capital mundial del surrealismo. El librito fue todo un éxito entre los artistas y ponentes invitados que vinieron de otros países y varias partes de México. La edición de mil ejemplares se agotó y muchos xilitlenses recibieron su copia.

Veamos a continuación algunas páginas escaneadas de Edward James, Xilitla y el surrealismo.

Obra de Homero Adame

.Obra de Homero Adame

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Obra de Homero Adame
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Y para concluir, una joyita que mereció una página individual en el libro por acertadísima decisión de la editora. Déborah estaba leyendo los borradores, con la seriedad que le caracteriza durante su papel de editora, y hacía comentarios u observaciones. Cuando leyó la pregunta y la respuesta (ésta respondida como pregunta) perdió la cordura, se revolcó de risa y la celebró como si fuera la quintaesencia del surrealismo…

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