Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

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Mitos y leyendas guanajuatenses: Un tesoro en «Las Margaritas»

UN TESORO EN «LAS MARGARITAS»

Leyenda de San Bartolomé, Guanajuato

 

Ahí en «Las Margaritas» San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (3)hay un tesoro que dejaron los gachupines. Dicen que son unas ánimas las que dan razón de dónde está el dinero enterrado –es harto dinero–. Dicen que se quejan las ánimas y que se ven las sombras que pasan porque hay gente que las han visto y que esas sombras señalan en dónde está enterrado ese tesoro; un tesoro muy grande. Yo entiendo que en la mera puerta de la iglesia está enterrado un cajón que mide metro y medio de largo por 80 cm. de alto y está lleno de puros centenarios que están acomodados muy bonito. Hay gente que le ha hecho la lucha pero luego les da miedo porque las ánimas los asustan. Eso me han platicado los que han ido allá a buscarlo.

Una vez unos muchachos que vieron las sombras de las ánimas se decidieron a escarbar y escarbar bien profundo y luego dijeron que sí abrieron el cajón; por eso sabemos de qué tamaño es y cómo están acomodados los centenarios. Entonces fue cuando ellos escucharon que las ánimas estaban alegue y alegue y que se les vino una tropelada de caballos, y entonces los pobres muchachos con el puro susto nomás corrieron y hasta dejaron los picos y las palas ahí tiradas.

Pero cómo son las cosas, San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (1)porque a la mañana siguiente agarraron valor y fueron a buscar el tesoro, pues al fin y al cabo el pozo ya estaba abierto, y cómo se sorprendieron al darse cuenta que ya estaba tapado y ni siquiera se miraban las señales del escarbadero que hicieron la noche anterior. Yo les dije luego que lo que les falló fue que uno de ellos debería haber estado rezando y echando inciensos mientras que otro debería haber tenido un Cristo y agua bendita, mientras que los demás escarbaban. Pero lo curioso fue que encontraron otra vez tapado el pozo y ya mejor decidieron no volver a escarbar nunca.

Esas ánimas ofrecen el tesoro porque ellas andan buscando descanso. Entonces digo yo que el buscatesoros también tiene que prometerles algo, como por ejemplo dar un socorro a la iglesia o a los prójimos pobres; una donación con parte del dinero que saque. Y además debe hacer un funeral en el panteón, aunque sea con una caja vacía. Leyenda recopilada por Homero Adame.

San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (2)

 

En memoria de don Cirilo Hernández (1907-2004), quien me contó esta leyenda

Leyenda de Colima: El fantasma en la laguna

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN LA LAGUNA

Leyenda de Comala, Colima

Mucha gente Laguna en Comala, Colima - Foto de Homero Adame (1)dice que ha visto que en las noches aparece el fantasma de una mujer en la laguna. Cuando se aparece, primero se forma como vapor en el agua y luego se ve un resplandor y del resplandor sale la muchacha, muy hermosa ella. Los que han visto eso se asustan porque no es normal que una muchacha ande caminando en la superficie del agua, pero más se asustan los que ya han oído esta leyenda y ven ese fantasma.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: La mujer convertida en piedra

LA MUJER CONVERTIDA EN PIEDRA

Leyenda de Charcas, SLP

Uh, claro que sí. Eso que dicen aquí en Charcas que una mujer se convirtió en piedra porque tuvo malos pensamientos y renegó de Dios es cierto. Ella, o más bien la piedra, se halla de aquel lado de un arroyo que le mentamos «el Coligante», y todo el mundo la conoce como «La Piedra Blanca». Le decimos así porque es una piedra de color blanco y la cosa estuvo en que esa mujer iba caminando una tarde, vestida con su huipil blanco y con rebozo blanco también, y renegó ante Dios porque no le cumplió un deseo. Entonces el castigo divino hizo que se convirtiera en piedra y es de color blanco porque su huipil era blanco.

Hay otras pláticas de cómo renegó ella de Dios y no es porque hubiera estado teniendo malos pensamientos ni porque fuera una pecadora. Entonces dicen también que ella iba caminando por el Coligante una tarde que estaba haciendo pero muchísimo calor y que iba tan cansada que dijo: “Ojalá y Dios me convierta en piedra para así descansar un poco”, y entonces se quedó convertida en esa piedra blanca.

 

Esta leyenda, recopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Leyendas de Nuevo León: La Virgen de la Purísima Concepción y las brujas

Libro de Homero Adame

Esta leyenda de Albarcones, municipio de Doctor Arroyo, N.L. fue narrada por el Sr. Gustavo García, de Doctor Arroyo.

La leyenda se publicó en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. Tomo I. Grandes latifundios virreinales. El libro se puede adquirir en muchas librerías o por este medio enviando un mensaje para preguntar cómo.

Para ver las librerías donde lo tienen a la venta, sigue este enlace:

Haciendas del Altiplano en librerías

El primer Grito de Dolores por Maximiliano de Habsburgo en 1864

MAXIMILIANO DE HABSBURGO Y EL PRIMER GRITO OFICIAL DE INDEPENDENCIA

“Mexicanos: más de medio siglo tempestuoso ha transcurrido desde que esta humilde casa, del pecho de un humilde anciano, resonó la gran palabra de Independencia, que retumbó como un trueno del uno al otro océano por toda la extensión de Anáhuac, y ante la cual quedaron aniquilados la esclavitud y el despotismo de centenares de años. Esta palabra, que brilló en medio de la noche como un relámpago, despertó a toda la nación de un sueño ilimitado a la libertad y a la emancipación; pero todo lo grande y todo lo que está destinado a ser duradero se hace con dificultad y a costa de tiempo.” Maximiliano I de México, 1864

Bien sabemos que la historia oficial tiene sus héroes y sus anti héroes. En México, uno de estos últimos es Maximiliano de Habsburgo, a quien se le tacha de haber sido un usurpador, entre muchas cosas más, incluyendo el de ser extranjero con rango de Emperador, como si la historia anterior a México como país independiente no hubiera estado llena de virreyes y gobernantes peninsulares (hispanos). La historia oficial mexicana tiende a pasar por alto que Maximiliano de Habsburgo no vino a usurpar, sino que fue invitado a gobernar por parte de un grupo político denominado “Conservadores”, mientras que el grupo antagónico era el de los “Liberales”, comandados entonces por el héroe oficial aunque también cuestionado presidente Benito Juárez.

Sin duda, uno de los grandes errores de Maximiliano de Habsburgo fue el haber aceptado venir a gobernar un país bravo, dividido por guerras –país que aún no tenía una identidad bien definida– y haber llegado desconociendo eso, aunque tampoco podemos decir que vino con engaños.

Otro de sus grandes errores fue no seguir las órdenes de los Conservadores que lo trajeron, pues resultó ser demasiado liberal, incluso más que los Liberales, ya que sus ideas vanguardistas rebasaban por mucho las de los Liberales, y por si fuera poco, las ideas de Maximiliano de Habsburgo eran mucho más liberales que las de uso común en Europa en aquellos años. (Por liberal, en términos actuales se entendería que sus ideas apuntaban hacia la justicia social, el reparto de riqueza, etc.)

Maximiliano de Habsburgo seguramente tuvo grandes aciertos durante su corto mandato, aunque la historia oficial prefiera jamás mencionarlos. Uno de tales aciertos fue haber tratado de incitar a los mexicanos a tener identidad propia, y esto se logra a través de los héroes de la historia y las fechas memorables. Tan fue así, que el primer Grito de Dolores (o Grito de Independencia) realizado de manera oficial lo dio precisamente él, en 1864. Maximiliano fue el primer gobernante en ir personalmente a Dolores, Gto. para dirigir la ceremonia del Grito (y como recuerdo de ello, existe en Dolores Hidalgo una placa alusiva a ese hecho, de las pocas en México que recuerdan a Maximiliano.) Asimismo, fue Maximiliano quien encargó a Joaquín Ramírez pintar la imagen de Miguel Hidalgo que más conocemos. Gracias a esa pintura se “dio vida” a uno de nuestros primeros héroes nacionales.

Un año después, el 16 de septiembre de 1865, se organizó la primera gran fiesta alusiva al inicio de la Independencia en el zócalo y el Palacio. Fue presidida nada menos que por el Emperador Maximiliano de Habsburgo y su esposa Carlota de Bélgica. Las crónicas de la época narran que fue un festejo de gran algarabía que mezcló toda la pompa del protocolo y la verbena popular (tal como se sigue haciendo hasta hoy en día).

En una nota publicada el 19 de septiembre de 2010 por el periódico El Sol de Irapuato, Beatriz Padilla ofrece este resumen:

“En Memorias de un Secretario Particular, tituladas en su edición mexicana Maximiliano Íntimo, de José Luis Blasio, narra de la siguiente forma aquella fecha (del 16 de septiembre de 1865):

Con el entusiasmo de todos los años, con la vehemencia de costumbre, el pueblo mexicano acudió esa noche a la Plaza de Armas para gritar vivas a la Independencia de México, cuando ¡oh ironía! México estaba gobernado por un monarca extranjero. A la madrugada del 16, las salvas de artillería, los repiques, las banderas militares y los cohetes que atronaban el aire, anunciaban al pueblo mexicano que éste celebraba su Independencia, bajo el régimen de un príncipe austriaco.

A las nueve de la mañana, se dirigieron Sus Majestades a la Catedral en la carroza de lujo en medio de una valla, que del palacio a la basílica formaba la guardia palatina. Después del Te Deum, los soberanos recibieron en el salón de Embajadores a todos los funcionarios de la Corte, al cuerpo diplomático, a los miembros del ayuntamiento de la ciudad y a los notables.
El emperador vestía aquella mañana uniforme de general mexicano luciendo al pecho las grandes cruces del Águila Mexicana, de Guadalupe y el Toisón de oro. La emperatriz vestía de blanco y llevaba riquísimas joyas.

Posteriormente, Maximiliano escoltado por su Estado Mayor y por un cortejo de generales y jefes de alta guarnición, pasó revista a sus tropas. Después de este acto, regresó a Palacio Imperial ‘trotando a todo galope por las calles de Plateros y San Francisco, donde una multitud entusiasmada lo aclamaba.’

Al llegar a la Plaza de Armas, el Emperador y sus principales acompañantes se situaban enfrente a la puerta central del Palacio para presenciar el desfile de la columna. En los balcones, se encontraban la emperatriz, sus damas y altos dignatarios de la corte.

En la columna militar, las tropas mexicanas venían en primer lugar, seguidas de las francesas y austriacas, y por último las belgas.

Por la tarde, se sirvió una suntuosa y elegante comida.

Concluía el día patrio con la quema de vistosísimos fuegos artificiales y una gran serenata frente al Palacio Imperial”.

 

Datos curiosos del “Grito de Independencia”

  • De entrada podemos decir que el 16 de septiembre no se celebra el inicio de la Independencia, pues el movimiento iniciado en esa fecha de 1810 y encabezado por Miguel Hidalgo era de insurgencia y no pretendía independizar a México de España.
  • Por lo general, las fechas memorables son de cuando se consumaron los actos y no cuando empezaron. Para celebrar acertadamente la Independencia de México debería hacerse el 27 de septiembre.
  • El primer Grito (no oficial) de Dolores se dio el 16 de septiembre de 1812, en Huichapan, Hidalgo, por cuenta del General Ignacio López Rayón, seguido por una descarga de artillería.
  • El 1° de marzo de 1822, el Congreso Constituyente declaró Fiesta Nacional el día 16 de septiembre, lo cual fue ratificado el 27 de noviembre de 1824.
  • La fecha del 27 de septiembre fue eliminada del calendario de festejos patrios oficiales porque se identifica con Agustín de Iturbide, otro de los anti héroes de la historia oficial mexicana.
  • Se dice que fue el Presidente Porfirio Díaz quien cambió la fecha del Grito del 16 a la noche del 15 de septiembre porque era el día de su cumpleaños. Sin embargo, al parecer existe un antecedente, pues la noche del 15 de septiembre de 1846 se conmemoró el Grito de Dolores con una serenata frente al Palacio Nacional y una velada en la Universidad.

Enlaces:

http://elplanetadekain.blogspot.mx/2009/09/el-grito-de-independencia-en-mexico.html

http://www.oaxaca-mio.com/fiestas/elgritodedolores.htm

http://www.oem.com.mx/elsoldeirapuato/notas/n1787180.htm

http://www.urbanfreak.net/showthread.php/9300-Vivi%C3%B3-en-realidad-Maximiliano-de-Habsburgo-en-EL-SALVADOR

 

Créditos:

Foto de Ignacio López Rayón

Leyendas cristianas: San Judas Tadeo

EL MILAGROSO SAN JUDAS TADEO

Leyenda escuchada en Yécora, Sonora

Lo que yo le puedo decir es que la fe mueve montañas y yo soy creyente y tengo fe a los milagros divinos –afirma el Sr. Arturo Valenzuela–. Dios es el que arregla todos los problemas, pero como tiene muchas ocupaciones entonces hay santos que se hacen cargo de los problemas y Dios les da el poder de arreglarlos. Hay santos para cualquier problema, que si de salud, que si de falta de dinero, que si del mal de amores y uno tiene que encomendarse con mucha fe y el problema que traiga se le arregla porque es un milagro de Dios.

Yo me encomiendo mucho a San Juditas, que es el santo que tiene a su cargo los casos muy difíciles y desesperados, o sea que cuando alguien ya ni esperanza tiene para salir de un problema si se encomienda a San Juditas con mucha fe, él le cumple el milagro. Tengo en mi casa una imagen de San Juditas y siempre le prendemos su veladora. Una vez que fui a Ciudad Obregón allá visitamos la capilla dedicada a San Juditas –no sé si sea parroquia o nomás iglesia, pero fuimos a conocerla y le dejamos sus flores y sus veladoras.

San Juditas sí obra milagros; nomás es cuestión de pedirle con mucha fe como le digo. Pero aquí viene el asunto: es mejor pedirle para otro que para uno. O sea, si uno le pide que lo saque de un apuro, por ejemplo de que no tiene chamba, a lo mejor le cumple, pero si uno le pide que ayude a otra persona, haga de cuenta que un familiar, que un amigo en apuros, entonces de seguro sí le cumple.

Hay gente que le ofrece regalos por los favores concedidos, así como mandas, pero también hay otros que reciben el favor y luego ya se les olvida de darle algo a San Juditas. Lo que yo siempre hago es prometerle nueve días con veladoras y siempre me cumple y yo le cumplo y así quedamos los dos contentos.

A San Judas Tadeo se le festeja el día 28 de cada mes, pero su fiesta se celebra el 28 de octubre, mismo día que San Simón. En casi todas las iglesias de México existen imágenes de San Judas Tadeo, pues se trata de uno de los santos más populares porque, se cree, ayuda a los desesperados a conseguir trabajo, a recuperarse de alguna enfermedad o por cualquier otra causa difícil.

Nombres de las lunas llenas a lo largo del año

LOS NOMBRES QUE SE LES DAN A LAS LUNAS LLENAS EN EL AÑO

¿Sabías que de acuerdo con las tradiciones de los pueblos agrícolas o cazadores a las lunas llenas se les asignan ciertos nombres?

Las tribus de América del Norte –entre las cuales se incluyen los kikapúes y los mascogos que en invierno instalan sus campamentos en determinados lugares de Coahuila– tienen diferentes nombres para las lunas del año, según los ciclos agrícolas o de caza. Veamos cuáles son para así darnos una idea de cómo son sus tradiciones:

  • Luna llena de enero: Luna del lobo
  • Luna llena de febrero: Luna de la nieve
  • Luna llena de marzo: Luna de los gusanos
  • Luna llena de abril: Luna rosa
  • Luna llena de mayo: Luna de las flores
  • Luna llena de junio: Luna de las fresas (para los europeos es la luna rosa)
  • Luna llena de julio: Luna del macho (en referencia al género animal)
  • Luna llena de agosto: Luna del esturión
  • Luna llena de septiembre: Luna de las cosechas

Esta luna no siempre se da en septiembre, sino que cada tercer año se llena a principios de octubre. Se le llama de las cosechas porque es tan brillante que los agricultores pueden levantar sus cosechas incluso en la noche, además de que en las regiones del norte traen prisa porque pronto llegarán las heladas y si no levantan las cosechas éstas podrían perderse.

Cabe mencionar que en la tradición judáica (incluyendo a los numerosos judíos que radican en México), la luna nueva de septiembre es la que indica el nuevo año o Rosh Hasaná.

  • Luna llena de octubre: Luna de los cazadores
  • Luna llena de noviembre: Luna de los castores (también conocida como la luna de las heladas)
  • Luna llena de diciembre: Luna del frío

Mitos y leyendas del Altiplano potosino: ¡La Llorona es Carlota!

¡LA LLORONA ES CARLOTA!

Leyenda de Villa de Guadalupe, SLP

La Llorona… la Llorona, sí, todo mundo ha oído hablar de ella. Unos dicen que es una mujer que se aparece en los arroyos llorando por sus hijos, pero históricamente sabemos que la Llorona fue la mujer que anduvo con el Emperador Maximiliano. Ella se llamaba Carlota. Ellos aquí en México tuvieron un hijo, pero como ella estaba un poco mal de la cabeza se lo quitaron y lo mandaron a España. Fue tanto su dolor de no tener a su hijo en brazos que esa mujer andaba llorando en las calles de la ciudad de México, en las ciudades, en los pueblos, y hasta en los ranchos. Es que ella se iba a otras partes diciéndole a su marido que iba en alguna misión, pero la verdad era para buscar a su hijo y ahí fue cuando ella se volvió loca de a tiro; se volvió loca porque le dijeron que su hijo nunca había nacido. Ella, con su sentido de madre, sabía que su hijo sí vivía y por eso lo anduvo buscando en aquel tiempo.

Cuando fusilaron a Maximiliano ella quedó más loca que cualquier cabra y dicen que la mandaron a España también, pero lo cierto es que ella se escapó y anduvo vagando por todos los ranchos buscando a su hijo. Luego, ya de vieja se habrá muerto por ahí y su ánima sigue penando esa pena tan horrible de no haber conocido a su hijo. Su ánima por eso llora por todos los caminos y las brechas del monte y grita que busca a su hijo.

.Libro de leyendas de Homero Adame

Como bien sabemos, la leyenda de la Llorona tiene muchísimas variantes, sin embargo, raras veces se menciona quién es o quién fue. En esta versión, narrada por Don Antonio Martínez, en Villa de Guadalupe, SLP, y publicada en el libro Mitos y leyendas del Altiplano potosino, encontramos una explicación un tanto diferente del origen de la Llorona, pues hasta se le da nombre, lo que la hace en una versión por demás inusual.

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Nota: la imagen de Carlota de Bélgica fue tomada del sitio de Internet Tu Bicentenario. Que el enlace sirva de crédito a sus creadores.

Costumbres y tradiciones de México: Sobre la aportación mexicana al Halloween

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El carretón de la Muerte

EL CARRETÓN DE LA MUERTE

Leyenda de Matehuala, SLP

Todavía cuentan aquí en Matehuala de una carreta fantasma que pasaba por la calle de Reyes a eso de las tres de la tarde y seguía su camino hasta desaparecer en el panteón Hidalgo. La carreta iba dirigida por un hombre con un látigo y la gente escuchaba los latigazos. Como esa calle antiguamente era de piedra bola y no de pavimento, y la carreta iba jalada por caballos, entonces dicen que los cascos de éstos al pisar aventaban chispas.

A esa carreta le decían «el carretón de la Muerte» porque cuando pasaba, o más bien como que la veían o nada más la escuchaban pasar, se decía que alguien iba a morir aquí en Matehuala y, a decir de muchos, este presagio nunca fallaba porque a los pocos días alguien se moría y lo llevaban a enterrar al mismo panteón Hidalgo.

Hay una historia parecida, aunque algunas personas no creen que sea la misma del carretón de la Muerte. Esa historia narra de una señorita que tenía un novio, pero su familia se oponía a esa relación y ya la tenían comprometida para casarse con un hombre a quien ella no quería. Ante su agobio ella decidió fugarse con su novio y éste aceptó gustoso.

Para esto, la mamá de ella había sido una mujer muy dura, aunque para ese entonces ya había muerto. Entonces la pareja se subió a la carreta para escaparse y vieron que estaba sentada con ellos una mujer. La señorita se sentó en la parte de los pasajeros donde estaba esa mujer y el muchacho se sentó con el cochero. En ese momento el cochero le preguntó al muchacho: “¿A dónde vamos?”. Y el muchacho le dijo: “Síguele, yo te voy diciendo adónde.” Sin embargo, la mujer que iba sentada a un lado de la señorita fue la que le indicó al cochero que se dirigieran primero hacia el panteón.

Cuando llegaron al panteón Hidalgo la mujer se esfumó de la carreta y para cuando la señorita se percató de esto, aquélla ya estaba en el umbral del cementerio. Entonces la señorita oyó una voz de ultratumba que le dijo: “Tú no te vas a casar nunca.” Del susto el muchacho corrió y nunca lo volvieron a ver, y la muchacha nunca se casó.

Entonces se cree que la mujer que los llevó al panteón y que fue la misma que le dijo la señorita que nunca se iba casar, era la difunta madre de la señorita.

Esta leyenda, narrada por doña Carmela Alcocer, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Recopilación: Homero Adame

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

El último encuentro de los desterrados – Cuento de Homero Adame

EL ÚLTIMO ENCUENTRO DE LOS DESTERRADOS

Por Homero Adame

 

Al crepúsculo de una tarde-noche más, de esas tantas que transcurren en Cerro de San Pedro sin que alguien les preste atención, de pronto se vieron centenares de filamentos opacos por aquí y por allá; eran como luces espectrales que sólo los que estuvieron allí las notaron, si acaso aún tenían la facultad de hacerlo. Tales lucecillas brotaron de la nada, pero en puntos específicos de los alrededores: cerros, tiros de minas y socavones, casas abandonadas, de alguna esquina, de la iglesia de San Pedro, del templo de San Nicolás, del arroyo siempre seco, detrás de alguna piedra o mogote y, por supuesto, de los rumbos del panteón. Avanzaron las lucecillas sin prisa hasta convergir en la Capilla de San Nicolás en Cerro de San Pedro, SLPexplanada frente al templo de San Nicolás. Se saludaron cordialmente, sin recelos ni alegría.

Entre el numeroso grupo estaban la mujer de negro que solía merodear la puerta del templo, los encomenderos españoles, el sacerdote decapitado, los accidentados de la carreta despeñada, el borracho que murió al caer en un tiro de mina, los colgados del mezquite, el apuñalado de la cantina, algunos indios huachichiles, la niña violada y descuartizada, el muchacho que se quitó la vida por despecho, los fusilados, el peluquero envidioso, la mujer de blanco, el barrenador, los mineros que jamás fueron rescatados, el anciano que murió en completa soledad, los gavilleros y también el ánima de aquel infeliz que fue asesinado y sepultado encima de un baúl repleto de joyas y monedas de plata. Y sobre la escalinata de la antigua escuela, se encontraba nada menos que el convocante de tan inédito concilio: el temido y legendario Grafes.

“Amigos, vecinos, viejos conocidos y ánimas todas del mismo peregrinar en este valle sin lágrimas –dijo el Grafes, en tono solemne cuando todos estaban ya reunidos–. Agradezco que hayan aceptado venir a esta convención, a pesar de que algunos de ustedes fueron enemigos en vida o creen tener cuentas pendientes. Creo que saben cuál es el propósito de congregarnos aquí esta noche, por única vez, y me gustaría que todos y cada uno de ustedes dieran su opinión y, de tal modo, llegar a un acuerdo mutuo”.

“Con todo respeto, mi estimado Grafes, yo pensé que iba haber baile y música y por eso he venido –dijo el ánima del borracho, con palabras entrecortadas– pero si me explican con todo respeto por qué estamos aquí sin músicos ni mezcal, pues yo también tengo derecho a dar mi opinión”.

“Claro que algunos músicos estamos aquí –dijo uno de ellos–, pero no nos invitaron a una fiesta y ni instrumentos tenemos ya”.

“Estamos aquí porque ya no tenemos nada que hacer en este lugar ni tampoco hay cristianos que se asusten –dijo la mujer de blanco, y se oyó un murmullo de muchos espectros como en avenencia–. Desde hace mucho tiempo ya nadie nos ve, ya nadie cree que nuestras ánimas existen”.

“Mi alma no ha podido descansar después de tantos siglos –dijo el encomendero español–. No pasa día del Señor sin que mis culpas me atormenten por haber tratado mal a tantos infelices. No encuentro perdón y dudo que este cónclave sea para perdonarme a mí o a cualquiera que en vida cometió algún delito”.

“Todos son perdonados por la misericordia del Señor, hijo mío –le respondió al encomendero el sacerdote decapitado–. Sólo arrepiéntete de tus pecados y tu alma quedará absuelta”.

“¿Y nosotros de qué tenemos que arrepentirnos si nuestra única falta fue no haber querido trabajar como esclavos en esas minas del demonio y por eso se nos acusó de revoltosos” –preguntó uno de los colgados del mezquite.

“Yo me he arrepentido una y otra vez por haber sido tan envidioso y adúltero. Sentía que ustedes me hacían menos y como venganza enamoré a sus mujeres. Y pese a mi arrepentimiento, no encuentro misericordia de nadie –reclamó el peluquero envidioso.

Y así transcurrieron las primeras horas del concilio, en esa noche como cualquier otra, pero especial y diferente por las circunstancias. Los pocos habitantes del pueblo ya dormían y los que no, estaban en sus casas viendo televisión o escuchando música a todo volumen sin que esto alterara la tranquilidad de los demás y menos la de las ánimas reunidas en la explanada, como tampoco ni vivos ni muertos se sentían perturbados por el ocasional estruendo de la dinamita a lo lejos. Las lechuzas que habían estado sobrevolando, finalmente se posaron en un pirul para estar atentas a la conversación.

Todas las ánimas presentes hablaron de sí mismas, de sus “vidas”, del tormento de no poder encontrar descanso, de saber que aun habiendo sido sepultados sus cuerpos en camposanto seguían penando entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En un momento determinado, el encomendero dijo a los huachichiles, en tono que denotaba odio ancestral.

“¿Y vosotros, indios desterrados, tenéis algo que aportar a este cónclave? ¿Acaso no habéis aprendido el castellano en todos estos años de vivir como ánimas chocarreras?”.

“Siempre rejegos, hasta en el purgatorio” –murmuró el sacerdote decapitado.

“Idioma castellano o cualquier otro es innecesario para comunicarse entre espíritus –respondió uno de los huachichiles, como portavoz de sus compañeros–. Rejegos sí hemos sido porque jamás hemos creído en símbolo de cruz ni en figura de hombre lacerado, porque cruz no salva a nadie como no ha salvado a sacerdote intrigoso y murmurador. Desterrados no somos como ustedes porque ésta ha sido nuestra tierra y será hasta fin de tiempos. Ánimas chocarreras no somos porque aquí seguimos viviendo y deben todos saber que aceptamos venir a asamblea convocada por Grafes por curiosidad de saber si ya se van ustedes para siempre”.

“Que Dios los oiga y ya nos permita irnos para siempre –dijo la mujer de negro–. Aunque rezo y rezo por ese momento, mi alma no se va lejos de la bendita capilla de San Nicolás.

“Los rezos no sirven para nada –dijo uno de los gavilleros, quien fue secundado por el peluquero envidioso, por el apuñalado de la cantina y por varias ánimas más–. En vida muchos de nosotros nos arrepentimos, rezamos y hasta nos santolearon en el lecho de muerte, y qué sucedió. ¡Nada! Seguimos pagando nuestras culpas.

“A mí, sin haber pecado, también me pusieron los santos óleos, me dieron cristiana sepultura en el panteón, me hicieron todas las misas y debí haber encontrado descanso. Han pasado más de 150 años y sigo aquí, merodeando la nada, acaso esperando encontrar a mi asesino para vengarme” –chilló el ánima de la niña que fue violada y luego descuartizada.

“El sacerdote se negó darme cristiana sepultura, no ofició una misa de cuerpo presente para mí, no me puso los santos óleos ni me pasó los sahumerios –dijo el muchacho despechado–. Explicó a mis padres que yo era un ser maldito, una vergüenza para la santa iglesia, y sus palabras provocaron que ellos se vieran obligados a enterrarme afuera del panteón. Si mi final fue un tormento, más mi eterna búsqueda del perdón.

“Ojalá que al menos hubiera alguien que se tomara el tiempo de venir a dejar flores y ofrendas en nuestros sepulcros durante los Días de Muertos –se lamentó el anciano que falleció en completa soledad–, pero ni eso queda en este pueblo que fue olvidado por la gracia divina”.

“Ya dejen de estar quejándose –dijo el infeliz que fue asesinado y sepultado encima del baúl lleno de monedas de plata–. Mi ánima está atrapada en una tumba deshonrosa y clandestina porque mi patrón me dejó allí para que cuidara su tesoro. Él se largó de aquí y sólo Dios sabe si su ánima ande penando en San Luis o en otra parte, pero acá jamás regresó y me dejó atrapado, aunque la tumba luego haya sido profanada y mis huesos regados, pateados y vueltos a enterrar. Y así como yo, todos estamos aquí atrapados porque este pueblo está más muerto que nosotros y no nos deja salir para encontrar descanso.

Este comentario dio un giro importante a la conversación del concilio. Recordaron las épocas de bonanza, cuando había vida, alegría, dinero y trabajo a raudales. Recordaron también el abandono y la ruina, cuando hasta los gambusinos se fueron para jamás volver. No pasaron por alto evocar las animadas fiestas patronales del 29 de junio y los convites del pasado, además de señalar que las del presente solían estar muy desangeladas. Hablaron de los visitantes ocasionales, esos que llegan a pasear un rato, curiosear e irse; de los festivales culturales que algunas personas enamoradas del pueblo y de su pasado histórico organizan para reavivar su grandeza o para impedir que sea destruido por la minera canadiense.

Al mencionarse la Impacto de la minera canadiense en Cerro de San Pedro, SLPminera, todos voltearon a mirar al Grafes, esperando un comentario suyo, pues cayeron en cuenta de que había estado observando silenciosamente durante toda la velada. Nada dijo entonces, pero se dio otro giro a la conversación y no hubo un solo presente que estuviera de acuerdo con las nuevas formas de minería o de vida. Sin embargo, el tema se prestó a discusión, ya que algunos afirmaron que la presencia de esa compañía minera y de los trabajadores había traído una nueva dinámica a Cerro de San Pedro, dinámica de actividad, de renacimiento y, acaso, de una nueva bonanza, mientras que otros se quejaron porque, según su opinión, los trabajadores venidos de lejos en nada beneficiaban al pueblo, como tampoco lo hacía la minera, que si algo había hecho era simplemente perturbar el descanso de las ánimas.

“¿Cuál descanso?” –interpelaron los accidentados de la carreta despeñada y los que habían muerto fusilados–. “Nunca han descansado nuestras ánimas y esa gente nueva en nada beneficia ni tampoco altera nuestro aburrimiento, o mejor dicho, nuestra zozobra”.

“Ningún descanso –apoyó uno de los mineros cuyo cuerpo jamás fue rescatado después de una explosión en la mina–. Lo peor para nuestra desgracia es que hace poco una de esas enormes máquinas que andan haciendo un boquetón a cielo abierto descubrió nuestros huesos, los removió, los aplastó y siguen y seguirán perdidos entre cúmulos de tierra y jale. Nuestra última esperanza de cristiana sepultura y descanso eterno se esfumó para siempre”.

El barrenador exhaló un suspiro lastimero y pidió perdón a sus compañeros por haber sido el causante de sus muertes. Éstos dijeron que nada había que perdonar porque fueron gajes de su oficio y que ni siquiera el Grafes hubiera podido ayudarlos. En eso, a lo lejos se escucharon varios aullidos de coyotes. Pronto amanecería y ese singular encuentro llegaría a su fin. Fueron el barrenador, un gambusino y los huachichiles quienes pidieron al Grafes que expresara su opinión o diera sus conclusiones, si acaso las tenía.

“A estas alturas de casi la madrugada todos ustedes ya saben exactamente por qué estamos aquí –dijo el Grafes, por fin–. A todos y a cada uno de ustedes los conozco desde que llegaron a Cerro de San Pedro; he estado en esta tierra desde antes que nacieran. Me conocen como Grafes, como Jergas, como el Gris, como el Espíritu de la mina. Unos creen que soy benefactor y otros me temen. Soy anterior a la fe cristiana, anterior a los huachichiles, anterior a cualquier memoria que de aquí se tenga. No soy ánima en pena porque nunca he nacido ni he tenido cuerpo que haya muerto, aunque algunos crean que soy el fantasma de un minero que perdió su vida en un accidente. Lo más aproximado es decir que soy el espíritu de esta tierra, más que de las minas ya explotadas, ahora vueltas a explotar o aún por descubrir.

“Por ser el espíritu de esta tierra los llamé a esta asamblea para decirles que ya también he perdido el ánimo de seguir aquí, porque todo tiene un inicio y todo llega a su fin. No recuerdo cuándo llegué ni quién me ordenó que me quedara a velar por el bienestar del territorio y sus moradores, pero sé que mi tiempo está a punto de concluir y que otro espíritu para esta tierra habrá de ocupar mi lugar.

“Han de saber que también he perdido el ánimo de seguir aquí porque estas nuevas formas de minería son inauditas y más destructivas, son mezquinas y depredadoras; no respetan a nada ni a nadie, extraen todo lo que pueden y cuando las compañías se van, lo único que dejan es un páramo y los mantos envenenados. La bonanza es efímera y más temprano que tarde se irán esas compañías con sus maquinarias a alterar la paz o el devenir de otras ánimas en otro lugar. Para entonces, Cerro de San Pedro, que de cerro ya sólo el nombre le queda, no será ni pintoresco ni atractivo para nadie.

“Estamos aquí reunidos porque esto quería decirles, como también para decirles que el pueblo no tiene atrapado a nadie; son las culpas personales, los remordimientos, las muertes violentas y sus desenlaces lo que los tiene a ustedes atrapados. Y en breve, cuando tres coyotes canten su plegaria al primer rayo de sol que aparezca en el horizonte, será el momento que muchos de ustedes han esperado por décadas o siglos. Se abrirá la puerta de los tiempos y podrán irse para encontrar el ansiado descanso. La decisión es propia y les deseo mucha suerte a todos” –concluyó el Grafes y volvió a su silencio.

Hubo animación e incredulidad en el ambiente. Ninguna de las ánimas sabía qué hacer o decir. ¿Cómo prepararse para partir? ¿Podrían llevarse algo? ¿Pero qué? ¿Podían irse juntos o debían hacerlo por separado? Esas luces espectrales se movían de un lugar a otro en la explanada, como dando vueltas o círculos frenéticos. Hasta las lechuzas alzaron el vuelo y revolotearon en círculos también. Es posible que ellas quedaran liberadas del influjo, si acaso estaban atrapadas por igual.

Los colores de la aurora se hicieron cada vez más intensos en el oriente. El silbato de la minera se escuchó a lo lejos. El pueblo comenzaba a despertar para tener un día más en su monótono devenir. Justo cuando asomó el primer rayo de sol, tres coyotes aullaron en el horizonte. Una fuerte racha de viento se dejó sentir, cobrando fuerza para tornarse en remolino sobre la explanada. Las pocas personas que ya andaban en las calles se santiguaron.

La luz del sol irradió sobre el pueblo de San Pedro. La gente y los mineros por igual intuyeron que hoy sería un día diferente o tal vez todo sería diferente a partir de hoy.

En pocos segundos nada quedó en aquella explanada, ni siquiera el recuerdo de un encuentro inusual de ánimas desterradas. Sólo los espíritus de los antiguos huachichiles regresaron al monte para seguir viviendo en armonía con su entorno intangible.

Este cuento, de Homero Adame, fue el ganador en el 2do Concurso de Cuento Corto convocado para el Onceavo Festival Cultural de Cerro de San Pedro, 2012.

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Tradiciones del Fuego Nuevo, del Pesach, de la Pascua

TRADICIONES ANCESTRALES Y MODERNAS ALREDEDOR DE

LA SEMANA SANTA

Aunque en el mundo occidental la celebración de Pascua comúnmente se asocia con un festival cristiano, es cierto que todas las culturas han celebrado diferentes fiestas de primavera a lo largo de la historia de la civilización. Para los cristianos, la Pascua representa el período de recordar la Pasión y Resurrección de Jesucristo y por eso estas fechas simbolizan el amor de Dios y la promesa divina de que el espíritu de los seres humanos es inmortal.

Hay que notar que en muchas lenguas la palabra Pascua proviene del hebreo pesach. De hecho, la fiesta cristiana puede rastrearse hasta uno de los festivales hebreos más importantes, el cual siempre se lleva a cabo a principios de primavera, en el mes de Nisan, de acuerdo con el antiguo calendario judío. Según las escrituras, en esta fecha la gente recuerda que los israelitas fueron rescatados del cautiverio en Egipto por Moisés, su gran líder.

Encontramos que en el cristianismo las primeras celebraciones de Pascua se hacían en fechas indistintas hasta que finalmente, en el año 325 d.C., el Consejo de Nicaea fijó la fecha para que siempre ocurriera en el primer domingo seguido de la luna llena después de marzo 21 –esto significa que el festival cristiano siempre se lleva a cabo entre el 22 de marzo y el 25 de abril–. Aunque muchos historiadores suponen que dicho consejo seleccionó esta fecha de la luna llena intencionalmente para que de tal modo los peregrinos pudieran avanzar durante la noche, también podemos pensar en otros aspectos mucho más ancestrales, pues bien sabemos que la mayoría de los rituales en casi todas las culturas es de índole lunar; en otras palabras, se celebran alrededor de las fases de la luna, como en este caso la luna llena y la Pascua.

Si retrocedemos un poco más en la historia encontramos que las religiones paganas celebraban el renacimiento de la Tierra durante la primavera, exactamente al mismo tiempo del Pesach y de la Pascua. Por ejemplo, en el México precolombino el ritual del Fuego Nuevo tradicionalmente marcaba el principio de la primavera y el de un nuevo año solar. Aunque mucha gente ha olvidado el origen de esta fiesta, sigue encendiendo velas o fogatas, incluso dentro las iglesias porque, como bien sabemos, el cristianismo adoptó y adaptó del judaísmo y de muchas otras religiones antiguas (paganas) una infinidad de los símbolos y tradiciones.

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Mitos y leyendas de Guanajuato: El ánima que quería irse a otra sepultura

EL ESPÍRITU DE LA NIÑA QUE PIDIÓ CAMBIARSE DE TUMBA

Leyenda de Jaral de Berrio, Guanajuato

Una vez que andaban haciendo unos arreglos aquí en el templo, un muchacho de repente encontró un cajoncito, o sea caja de muerto pero de niño –explica el Sr. Juan Orta–. Luego, luego fue a dar aviso al párroco y a las autoridades porque estaba esa cajita empotrada en una pared y no tenía lápida ni nombre. Sacaron la cajita y la examinaron y luego la enterraron en el piso. Cuando hicieron el hoyo encontraron otra más abajo, también de niño. Nadie sabía de quiénes eran ni por qué estaban ahí. Sabemos que esta capilla de La Merced era de los hacendados, del conde de Jaral de Berrio y su familia y que a ellos los sepultaron en el área exclusiva donde están los nichos. Hay varios nichos vacíos, pero no han vuelto a enterrar a nadie allí porque ya no quedan familiares de los Moncada*.

Parece que una de las cajitas es de una niña que allá por 1970, cuando hicieron la carretera, la mató un camión, o sea que la atropelló. Era una niña de San Francisco, un pueblo aquí cerquita, que tenía como cinco o seis años y quedó muerta en la carretera. Fue muy triste para la familia y para toda la gente ir al velorio, a la misa y luego llevarla a sepultar al panteón de aquí de Jaral.

No pasaron muchos días cuando la gente que vive cerca del panteón empezó a ver a esa Foto reacreación artística de Homero Adameniña que andaba caminando y llorando cerca de su tumba o se asomaba, pero sin salirse del panteón; no es que la vieran de carne y hueso, sino que era su ánima la que se aparecía. La gente decía que la niña quería que la trajeran a enterrar aquí a la capilla de La Merced. Eso decía la gente porque le preguntaban al ánima de la niña que por qué lloraba tanto y ella le respondía eso, que no quería estar en el panteón sino aquí en la capilla. La gente, asustada, le avisó al cura y él fue al panteón y esperó a ver si salía la niña. Él nunca la vio, pero sí le creyó a la gente y también porque los papás de la niña le pidieron cambiar sus restos del panteón aquí a la capilla de La Merced. La sacaron de allá y se la trajeron a sepultar aquí y mucha gente no se enteró de eso, o sea que lo hicieron muy en silencio. Después, ya nunca volvieron a contar que vieran a la niña en el panteón o que escucharan sus llantos. Es que su ánima encontró descanso cuando la trajeron a sepultar aquí a la capilla.

Esta historia que le cuento a lo mejor se nos hubiera olvidado, pero debido a que aquel muchacho encontró las cajitas yo me acordé de que habían traído a sepultar aquí a la niña. Me acuerdo también que el cura y los encargados del INAH** en los trabajos de remodelación decidieron volver a enterrar esas cajitas ahí mismo. Las volvieron a meter, y taparon con piso para que así se siga respetando el descanso de esas ánimas. Leyenda recopilada por Homero Adame

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*La familia de Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio (1781-1850) era dueña de la hacienda de Jaral de Berrio y de muchas más.

** Instituto Nacional de Antropología e Historia

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Puedes leer más leyendas de ánimas y espantos en este enlace:

29 de febrero: mitos, leyendas, creencias y tradiciones sobre el año bisiesto

EL 29 DE FEBRERO EN ALGUNAS PARTES DEL MUNDO

Mitos, leyendas, tradiciones y creencias sobre el año bisiesto

¿Alguien conoce alguna tradición o costumbre mexicana que esté relacionada con el 29 de febrero?

Como bien sabemos, el año bisiesto es aquel que se le agrega un día al mes de febrero, sucediendo cada cuatro años y este año de 2012 es bisiesto y por ello febrero tiene 29 días.

En algunas partes del mundo el 29 febrero es objeto de tradiciones, creencias y supersticiones. Por ejemplo, en Irlanda es el único día (de cada cuatro años) que las mujeres pueden pedirle matrimonio a los hombres.

Cuenta una leyenda que en el siglo V, santa Brígida le comentó con preocupación a san Patricio (el patrón de los irlandeses) que muchas mujeres tenían que esperar largo tiempo para casarse porque había hombres demasiado tímidos o irresolutos como para formularles la propuesta.

San Patricio pensó en el asunto y resolvió que el 29 de febrero fuera el día en que las mujeres pudieran realizar la petición a sus novios. Un día cada cuatro años no era mucho, pero suficiente para las rígidas convenciones sociales de aquella época.

Los irlandeses saben defender sus tradiciones, Stone circles in Ireland, picture by Homero Adamepor lo cual el permiso del 29 de febrero se mantiene en el presente, aunque en tono más festivo que real. Por eso en las ciudades y pueblos de Irlanda pueden verse a muchas damas arrodilladas ante su caballero, declarándole amor y pidiéndole matrimonio. No es obligatorio para el hombre decir que sí, pero en el caso que rechace la petición debe compensar a la chica con un beso y el regalo de un camisón de seda.

En Grecia, en cambio, por mucho tiempo persistió la creencia de que los años bisiestos traían mala suerte a los matrimonios, por lo cual muchas parejas preferían casarse antes o esperar un año para hacerlo.

Otras culturas limitan la superstición a la boda celebrada un 29 de febrero, porque resulta difícil fijar la celebración del aniversario: ¿28 de febrero o 1° de marzo?

En Escocia, donde también las tradiciones y creencias están muy arraigadas, se considera de mala suerte que alguien nazca el 29 de febrero, independientemente de la confusión para celebrar su cumpleaños.

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Puedes leer un texto más completo y con otras tradiciones, además de fotos diferentes de Irlanda e Inglaterra en este enlace:

Dichos, refranes y más relacionados con el año bisiesto

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Nota: algunos de estos datos fueron tomados del blog Innisfree. Por su parte, la imagen del calendario fue tomada del blog Actiludis. Que los enlaces sirvan de crédito a sus autores.

Mitos y leyendas potosinas: San José, protector de sus devotos

SAN JOSÉ, PROTECTOR DE SUS DEVOTOS

Leyenda de Villa Hidalgo, SLP

Entre los relatos que por aquí se escuchan, existen desde luego también los que refieren hechos milagrosos del santo patrono del pueblo, el Sr. San José, quien sabido de que muchos seres humanos en algunos casos pueden recuperar su salud, pero en otras ocasiones son definitivamente llamados a la presencia de Dios, se esmera en que por lo menos todo aquel que ha mantenido su fe y su devoción en él, no deje este mundo sin el auxilio de un sacerdote.

Corrían así los años cuando Villa Hidalgo era aún vicaría de la parroquia de Armadillo, que lo siguió siendo hasta 1906. El señor Carlos Martínez, fiel devoto de San José y compadre del párroco del Armadillo, se hallaba muy enfermo y ya en agonía; lo único que podía dar el consuelo a su familia y al enfermo mismo era que por lo menos pudiese recibir el sacramento de la extremaunción, cosa que parecía imposible, pues las fuerzas del enfermo comenzaban a flaquear y traer al párroco desde El Armadillo significaba una jornada a caballo durante la noche y el retorno hasta el día siguiente, con la posibilidad, además, de que el párroco anduviera cumpliendo con su ministerio por otro rumbo de su extensa parroquia y no pudiera atender de inmediato aquel llamado. Simple y sencillamente todo indicaba a que el enfermo se iba de este mundo sin aquel auxilio tan reconfortante para él como para los que aquí se quedaban rogando por su alma.

De pronto se escucharon unos toquidos en la pequeña ventana de madera de mezquite de la casa del enfermo. Era el sacerdote que llegaba directo desde El Armadillo, tras haber sido avisado por un humilde hombre de barba y sombrero, de las condiciones en que se hallaba su compadre. Los de la casa se preguntaban quién pudo haber sido aquel hombre que avisó al sacerdote en tan corto tiempo, simplemente a nadie se le había pedido o encomendado aquello, mucho menos a alguien desconocido, pues el párroco conocía a todos sus feligreses y aunque el rostro de aquel hombre que desapareció en cuanto le comunicó la noticia que llevaba, le parecía familiar y le inspiraba confianza, simple y sencillamente estaba seguro que jamás lo había visto por estos rumbos. Únicamente recordó su apacible voz y la humilde vestimenta en inusuales colores amarillo y verde. Fue entonces que vino a su memoria el rostro de la imagen frente a la cual tantas veces había orado durante sus visitas a la capilla de San José de Picachos.

Esta leyenda fue publicada en el libro Picachos, Villa Hidalgo, S.L.P. Monografía y recuerdos, de José Rafael Barboza Gudiño. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. SLP. 2011.

Se ha publicado en este blog con autorización del autor.

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Costumbres y tradiciones de Nuevo León: Los chicaleros

LOS CHICALEROS

Tradición ancestral de Galeana, Nuevo León

Es probable que Los Chicaleros sea la fiesta viviente más antigua en el estado de Nuevo León, pues sus orígenes se pierden en el tiempo, pero sus características son indudablemente reminiscencias indígenas. Las danzas se ejecutan dentro del marco de la Semana Santa, en la Laguna de Labradores, a pocos kilómetros de Galeana. A la sazón, los chicaleros se disfrazan con atuendos confeccionados con costales de ixtle y usan máscaras de demonios. Desde el miércoles, ellos andan por las calles y se meten a las casas a “robar” utensilios de cocina para que las mujeres no puedan hacerle de comer a sus esposos. También “roban” alimentos que van juntando para la comilonga del sábado.

El viernes y el sábado los chicaleros ejecutan sus danzas y aprovechan cualquier oportunidad para “molestar” y divertirse a costas del público. Luego, en un momento determinado uno de ellos “roba” a una mujer para convertirla en su “esposa”, y para ello organizan una divertidísima boda chusca.

Texto de Homero Adame

Nota: se cree que el nombre de los «Chicaleros» sea una derivación de Chical, un platillo tradicional que se prepara en el sur de Nuevo León (en particular en el municipio de Galeana, N.L.) y en el Altiplano potosino; está hecho a base de maíz tierno oreado en la mazorca, y una vez desgranado se guisa con diversos condimentos, sin faltar el ajo, la cebolla, el chile y la papita de Galeana como variante. Existen dos versiones sobre el origen del vocablo chical: 1. proviene de la lengua chichimeca-jonaz y significa «alimento sagrado que la comunidad comparte», 2. proviene del náhuatl chicahua, que significa «conservar».

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Mitos y leyendas potosinas: El pozo del árabe

EL POZO DEL ÁRABE

Leyenda de Villa Hidalgo, SLP

Cuentan los que transitan de Villa Hidalgo al Ejido Veinte de Noviembre o al Valle de San Juan, por necesidad o por andar de más en tertulias a las altas horas de la noche, que al aproximarse al cruce de la vía del ferrocarril México-Tampico, entre El Colorado y dicho cruce, se escuchan ruidos y lamentos. Los lamentos provienen de un viejo pozo que se encuentra a unas decenas de metros al sur del camino, hoy día escondido entre los matorrales que ya han crecido hasta encima de las viejas tapias de piedra, en lo que eran atarjeas y una pileta. Allí quedó sepultado un árabe que mercaba ropa y diversos productos en las rancherías de la región, viajaba siempre con el tren. En la estación del pozo abordó el tren que lo condujo al más allá, cuando fue asesinado y arrojado al fondo de esta noria. Si el motivo de este crimen fue sólo el robo o si existió de por medio algún otro agravio, nunca se supo; tampoco se llegó a conocer con certeza quién o quiénes le dieron muerte. Esto ocurrió allá por los años cuarentas y horrible habrá sido su muerte o muchos los pendientes que dejó en esta vida, ya que se resiste a descansar en paz y sigue penando en ese lugar. Lugar que impone y transmite extrañas vibraciones aún sin que se dejen escuchar los lamentos, pues debo relatar aquí que cuando he visitado este sitio con mi caballo, éste se resiste a acercarse y se trata de alejar lo más pronto posible.

Y que me dicen de la Mesa de Chagoya, que está por el mismo rumbo, cruzando las vías. Allí, según relatan los que han vivido esta experiencia, se escuchan gritos, correr de caballos y hasta los plomazos. Este es el sitio, según dicen, de otro fabuloso tesoro enterrado. Vaya ruta por la que transitan los amigos del Veinte de Noviembre a pie o en bicicleta, o los que en bestia se trasladan con el rumbo de Tanque de Luna o Presita de la Cruz.

Esta leyenda fue publicada en el libro Picachos, Villa Hidalgo, S.L.P. Monografía y recuerdos, de José Rafael Barboza Gudiño. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. SLP. 2011.

Se ha publicado en este blog con autorización del autor.

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Costumbres y tradiciones mexicanas: las cabañuelas mayas

LAS CABAÑUELAS MAYAS

Una tradición oral en México

Resulta difícil establecer con exactitud del origen de la tradición de las cabañuelas, pero algunas fuentes señalan que surgió en:

  • Babilonia: con el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, del calendario babilónico, cuya versión hebrea sería la “Fiesta de los Tabernáculos”.
  • La India: allá también tenían doce días en la mitad del invierno para vaticinar las condiciones climáticas próximas.
  • México prehispánico: se cree que los aztecas adoptaron de los mayas este conocimiento (el cual se adaptó al calendario gregoriano). Como en ambos casos sus calendarios constaban de 18 meses de veinte días cada uno –más cinco días adicionales que no entraban en los meses–, los primeros 18 días de enero servían para cada uno de los meses y los dos días restantes predecían otros fenómenos: el 19 para pronosticar el tiempo del solsticio de verano y el 20 para el solsticio de invierno.
  • En cuanto a otros grupos de Mesoamérica y Imagen de Homero AdameAridoamérica, al parecer nada se ha escrito al respecto, aunque podría suponerse que también tuvieron un sistema similar y, aventurándonos un poco, algunas de las interpretaciones que se le dan a las cabañuelas en el Noreste de México podrían ser tradición de las antiguas tribus –ahora extintas– que habitaron toda esta amplia zona.

Ahora bien, en enero de 2010 leí un artículo muy interesante sobre las cabañuelas, de acuerdo con la tradición maya; se me hizo interesante tanto por la similitud con la tradición norestense (se puede leer en este enlace: Las Cabañuelas, modo de pronosticar el clima) sobre este tema como por los datos adicionales que muchos de nosotros desconocemos en el resto del país. Dicho artículo lo encontré en la revista Desafío, número 10, y el artículo lo escribió Bernardo Caamal Itzá, quien me autorizó reproducir fragmentos para agregarlos aquí a mis blogs.

Los mayas ¿aún realizan el Kok K’íin o cabañuelas?

– conocimientos intangibles que permiten analizar el clima

Enero, mes en que se realiza el registro del tiempo y durante este lapso se tendrá información muy general de lo que sucederá en todo el año, a esta actividad de observación [los mayas] le llaman Kok K´íin o cabañuelas. Quienes poseen este tipo de conocimientos milenarios diariamente observan el clima. Su fuente de información proviene de diversos elementos que están en su alrededor, destacando al sol, la luna y las estrellas.

Las flores y la cantidad de frutos de los árboles –como el Béek, Ya’axnik, Jabin, Belsink che´, Ya’axche’–, así como el comportamiento de los animales, como los cerdos, las gallinas, pájaros, cigarras y las hormigas, también son considerados en los registros como datos complementarios.

Mientras que en los hogares mayas se observan otras particularidades, como la condensación de la sal y del yabaknaj –acumulamiento de bióxido de carbono que se encuentra en las puntas de la palma de huano del techo de las casas tradicionales–, el cual al absorber la humedad ambiental termina por condensarse, hecho que indica la cercanía de las lluvias en las próximas horas.

Atilano A. Ceballos Loeza resalta que los doce primeros días [de enero] corresponderían a lo largo de los meses. Los días 12 y 13 sería diciembre, luego retroceden los meses conforme avanzan los días, de tal manera que el día 24 correspondería al mes de enero. A partir de ahí, a cada día le correspondería dos meses, por ejemplo, el día 25, las doce primeras horas serían enero y las otras doce febrero. Por último, el día 31 –nos aclaró José Anastasio Euan Romero, de Chablekal, municipio de Mérida, Yucatán–, considera que las veinticuatro horas que tiene el día, entonces en este caso, a cada hora le asignan un mes, partiendo desde la madrugada, iniciando de nuevo con el mes de enero y llegado el mediodía, se reinicia con el mes de diciembre hasta concluir con el mes de enero, y de esta forma se cierra el ciclo de observación.

Si les interesa leer más sobre este tema u otros relacionados con las tradiciones mayas en torno a la agricultura, pueden visitar el sitio http://www.fpy.org.mx/, o bien, hacer clic directamente en este enlace subrayado: Fundación Produce Yucatán, A.C.

Costumbres, tradiciones, rituales y creencias de Año Nuevo

CREENCIAS, COSTUMBRES, RITUALES Y TRADICIONES DE AÑO NUEVO EN MÉXICO

El borreguito

Es común que desde días antes del Año Nuevo en algunas tiendas, mercados y puestos callejeros vendan borreguitos artesanales y decorativos. La gente los compra para colocarlos, o más bien colgarlos, en sus hogares y de tal manera asegurar un buen año en la economía familiar.

Cabe mencionar que esta creencia tiene su origen en la lana y la abundancia, por lo que es preferible conseguir borreguitos con lana natural y no de esos artificiales.

Las doce uvas

Esta tradición, de origen español, normalmente se hace con uvas, pero en caso de no encontrarlas en un pueblo o ciudad, se utiliza alguna fruta pequeña o incluso un vaso de agua o una copa de vino, del cual se tomarán 12 sorbos. Aunque se ha ido perdiendo, muchas familias mexicanas todavía practican esta tradición en cualquiera de sus variantes.

La costumbre es comer una uva por cada campanada de Año Nuevo, representando así cada mes del año. Al momento de comer la primera se pide un deseo para el mes de enero, la segunda para febrero y así sucesivamente hasta comer la doceava que representa el mes de diciembre. Casi por regla habitual son deseos lo que se pide, pero hay quienes optan por hacer 12 promesas de nuevo año, o bien combinar promesas con deseos.

Hay muchas otras tradiciones sobre el inicio de año en este enlace subrayado en rojo: Algunas tradiciones de Año Nuevo en México.

  • La quema del viejo
  • Las doce monedas
  • Los globos
  • Para acabar con lo pasado
  • Usar ropa interior de color rojo o amarillo
  • Tronar cohetes

Nota: Libro de leyendas de Homero Adameen el libro Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, publicado por la Editorial Font de Monterrey en 2005, se mencionan con mayor detalle otras costumbres relacionadas.

La obra tiene fotografías de Homero Adame. Déborah Chenillo Alazraki estuvo al cargo de la edición; Beatriz Gaytán, del diseño, y Mary de Lara, de la corrección.

No olvides que con el Año Nuevo empiezan las cabañuelas, ese sistema para pronosticar el clima durante el mes de enero. Para saber más sobre el tema, sigue este enlace: Las cabañuelas en México.

Mitos y leyendas huicholes: El nacimiento del Sol

EL NACIMIENTO DEL SOL

Leyenda huichol recopilada por Carl Lumholtz

“Dicen los huicholes que en los principios del tiempo, no había en el mundo más luz que la de la Luna, lo que traía muchos inconvenientes a los hombres. Reuniéronse entonces los principales de ellos para ver la manera de dotar al mundo de mejor luz, y le rogaron a la Luna que les enviase a su único hijo, muchacho cojo y tuerto. Comenzó ella por oponerse, pero consintió al fin. Diéronle al muchacho un vestido de ceremonia, con sandalias, plumas y bolsas para tabaco; lo armaron de arco y flechas, y le pintaron la cara, arrojándolo luego a un horno donde quedó consumido. Pero el muchacho resucitó, corrió por debajo de la tierra, y cinco días después apareció el Sol.

Cuando éste irradió su luz sobre la tierra, todos los animales nocturnos (los jaguares y leones monteses, los lobos, los coyotes, las zorras y las serpientes) se irritaron muchísimo y dispararon flechas contra el astro del día. Su calor era grande y sus deslumbrantes rayos cegaban a los animales nocturnos, obligándolos a retirarse con los ojos cerrados a las cavernas, a los charcos y a los árboles; pero si no hubiera sido por la ardilla y el pitorreal no hubiere podido el Sol completar su primer viaje por el cielo. Éstos fueron los dos únicos animales que lo defendieron; hubieran preferido morir antes que dejar que se diera muerte al Sol, y le pusieron tesgüino en el ocaso para que pudiera pasar. Los jaguares y los lobos los mataron, pero los huicholes ofrecen sacrificios hasta el presente a aquellos héroes y dan a la ardilla el nombre de Padre”.

Esta leyenda fue publicada por Carl Lumholtz, 1904 [1902], (2: 106-107) y tomada del FaceBook de Real de Catorce Mágico

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Leyendas indígenas mexicanas

Mitos y leyendas de centros mineros: El Jergas

EL JERGAS

Leyenda de Villa de La Paz, San Luis Potosí

Cuentan que en Villa de La Paz a un minero como de unos 45 o 50 años aproximadamente le salió el Jergas una vez que bajó a la mina. El señor era una persona normal y, supuestamente, desde entonces tiene unos comportamientos diferentes, traumas y problemas psicológicos. Todo mundo lo conoce, es un personaje típico del pueblo y se volvió así por la impresión de haber visto al Jergas. Desde que eso le ocurrió el hombre quedó muy traumado y ya nunca volvió a trabajar en las minas; ni siquiera volvió a bajar a una mina y eso que en aquel tiempo toda la gente de Villa trabajaba en la minería. En cambio, este señor mejor se dedicó a la agricultura pero cada vez más fue perdiendo el sentido de la realidad.

Él platica que cuando le salió el Jergas se asustó y salió corriendo de la mina de Dolores; se salió corriendo y no paró de recorrer hasta que llegó a Matehuala. En otras palabras, en ese momento que se le apareció el Jergas no supo qué hacer y desesperadamente mejor corrió.

La mina de Dolores, en el Cerro del Fraile, es más antigua que la de Cobriza y, según las pláticas, en la de Dolores es donde más han visto al Jergas. Muchos creen que esto es meramente como pláticas de mineros o una leyenda, pero sí fue cierto que a este minero se le apareció el Jergas en la mina de Dolores.

Hay que recordar, sin embargo, que unos que dicen que el Jergas ayuda a los mineros cuando se encuentran en peligro, pero también de repente hace travesuras o asusta a los mineros, saliendo como espanto, y así es como le salió a aquel señor que se traumó.

Plaquette de Homero Adame

Esta leyenda, recreada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

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Légendes mexicaines en français: Un bien joyeux village

UN BIEN JOYEUX VILLAGE

Légende entendue dans la Sierra d’Iturbide

dans l’Etat de Nuevo León au Mexique

Voici ce qui est arrivé à un homme qui m’a lui-même raconté cette histoire. Il m’a dit qu’un après-midi, lui et son ami, allaient à cheval sur un chemin de la Sierra lorsqu’ils entendirent des rires et des chansons. Tous deux s’arrêtèrent pour regarder derrière eux et se rendirent compte que les chevaux devenaient nerveux. L’homme se souvint alors d’une histoire fantastique et la narra à son ami mais celui-ci lui répondit que ce n’était que pures mensonges car ce qu’ils étaient en train de voir était aussi réel qu’ils l’étaient eux-mêmes. Le premier argua qu’ils avaient passé des milliers de fois par ici et que jamais ils n’avaient vu ce village. C’est pourquoi ce qu’ils voyaient maintenant ne pouvait être que l’œuvre du Diable lui-même. Son ami n’en tint pas compte tant il était absorbé par les images qui s’offraient à ses yeux.

Rapidement, deux belles femmes s’approchèrent et, de leur voix mélodieuse, les invitèrent à se joindre à la fête. Don Toño, qui m’a raconté cette histoire, dit à son ami Pedro qu’il leur fallait s’éloigner et ne pas écouter ces femmes. Cependant, Pedro descendit de cheval et marcha en direction de celles-ci sans prêter attention aux conseils de son ami.

Les femmes supplièrent Don Toño de les accompagner également. Il fut à deux pas de céder à la tentation mais il se ressaisit et mieux encore, s’enfuit à cheval, laissant derrière lui son ami, ces visions surnaturelles et l’autre cheval. Alors qu’il était au loin, il pouvait entendre la musique, les rires indécents et les appels des femmes. Et de Pedro, il n’eut plus jamais de nouvelles.

Le troisième jour, son cheval arriva seul et affamé; il ne mangea rien, se laissant mourir de tristesse et de faim.

Mais l’histoire ne se termine pas là… Selon les dires de Don Toño, dès l’enfance il avait entendu parler de cette curieuse légende de la bouche même de son grand-père. Le vieil homme disait que deux de ses amis avaient vu ce même joyeux village et que tous deux avaient accepté l’invitation des deux très belles femmes. Elles les conduisirent à la fête où se trouvaient là des personnes de tous âges, mais point d’enfants. Parmi la foule, l’un d’entre eux crut reconnaître un homme qui était porté disparu depuis de nombreuses années mais il ne put l’assurer.

La fête était une vraie orgie. Hommes et femmes dansaient jusqu’à l’épuisement et tout le monde buvait du vin en grande quantité. On offrit à ces derniers du vin. Lui refusa tandis que l’autre accepta. Il leur fut aussi servi les plus appétissants mets qu’ils n’aient jamais vus jusqu’alors mais il ne mangea point parce qu’il était vraiment effrayé. Ensuite, l’une des femmes s’approcha de lui et tenta de le séduire mais sa peur était forte et il ne succomba pas à la tentation bien que celle-ci fut grande, la femme commençant à se dévêtir. Il fit montre cependant d’une grande volonté et cela même alors qu’il voyait la manière dont son ami prenait simultanément du bon temps avec les deux femmes et que d’autres s’adonnaient sans retenue au plaisir.

Au bout d’un moment, et en raison de la fatigue, il s’endormit et s’éveilla au point du jour. Les chevaux étaient toujours là mais il ne vit aucune trace de son ami ni du village qu’il avait cru avoir vu. Il remonta à cheval et galopa jusqu’au ranch où il raconta son histoire à tout le monde. Ils le crurent tous car, depuis toujours, on avait entendu parler d’hommes et de femmes disparus en cette partie de la Sierra pour avoir vu un bien joyeux village et avoir accepté les invitations que les gens de là-bas leur avaient faites. On n’entendit plus parler de son ami. Il disparut de ce monde.

Selon Don Toño, ce vieil ami de son grand-père fut le seul qui réussit à ne pas rester prisonnier de cette vision surnaturelle parce qu’il avait refusé de boire du vin, de manger un morceau et de s’adonner aux plaisirs. En d’autres mots: n’ayant pas succombé à la tentation, il vécut pour raconter tout ceci.

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Commentaire d’ Homero Adame sur la légende intitulée

«Un bien joyeux village»

Dans de nombreuses parties du monde ainsi qu’au Mexique, on raconte des histoires de villages surnaturels qui n’apparaissent à nos sens qu’en certaines occasions ou à une date donnée. Les mirages ou les visions dans le désert du Sahara dans lesquels on parle de l’existence de villages surnaturels ne se révélant à nos sens que tous les 100 ans en sont un parfait exemple.

Dans un contexte plus régional, on raconte que sur un authentique chemin de la Sierra Madre Orientale, certains jours bien déterminés, on peut entendre de la musique très mélodieuse mais aussi des voix et des rires. Les sons semblent surgir de derrière ou sur la droite de celui qui les perçoit. S’il ose se retourner, il verra qu’une véritable fête est en train d’avoir lieu. Pour le cas où une personne serait à cheval, ce dernier se montrera inquiet et voudra fuir, refusant d’obéir aux ordres de son cavalier si celui-ci tente de se diriger vers la fête.

Il est recommandé de ne pas regarder derrière soi, d’ignorer les sons accueillants et de poursuivre de préférence sa route. Toutefois, si la curiosité est grande, que la personne se retourne, qu’elle assiste à la scène, voici ce qu’elle doit faire: s’éloigner immédiatement et ne pas accepter les tentations qui lui sont offertes parce que, dans le cas contraire, elle restera prisonnière de ce monde comme ceci est suggéré dans cette version racontée par Don Demetrio Velázquez, au cours d’une promenade que nous fîmes dans la Sierra.

Cette légende a été publiée dans le livre d’ Homero Adame Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León (Mythes, contes et légendes de Nuevo León). Editorial Font. Monterrey, N. L. 2005.

Vous pouvez lire et écouter cette légende ici:


Libro de Homero Adame

Cette légende a été publiée dans le livre d’ Homero Adame Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León (Mythes, contes et légendes de Nuevo León). Editorial Font. Monterrey, N. L. 2005. Et peut être lue sur son blog: Mitos, leyendas y tradiciones de México (Mythes, légendes et traditions du Mexique).


Légende recueillie par Homero Adame.

Traduction e video: Cécile Belluard

Relecture: Noële Belluard-Blondel

Notes:

1. Musique utilisée comme fond pour la narration:

*Torogchu. Titres: ”Ya veremos quién es quién” / “Los majestuosos 5 – al rey de villa robles“/ “Soy gaucho santiagueño“/ “Tecleando chamme maceta

http://www.jamendo.com/fr/album/44847

In CDChamame (Licence de distribution: CC BY 2.5)

2. Musique d’ambiance à la fin de la piste:

*Senda. Titre: “La cuñadita”

http://www.jamendo.com/fr/album/76060
In CD “Tras las huellas” (Licence de distribution: CC BY 2.5)

3. La piste MP3 de cette légende est distribuée sous la Licence CC BY-NC-SA 3.0.
http://www.archive.org/details/UnBienJoyeuxVillage

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Enlace a la versión en español de la leyenda “El pueblo festivo”, una leyenda de la Sierra Madre de Nuevo León que habla sobre un pueblo fantástico que aparece cada 100 años.

Cuentos huastecos: “Miquen-Xantolo” – Culto a los muertos

“MIQUEN-XANTOLO”

(Todos muertos todos santos)

Amén de estar aquí, dejando pasar las horas, las negras nubes amenazan con desplomarse, pronto va a llover, las bancas del parque a la bandera, van quedando vacías, hoy viernes grande, viernes último del mes de octubre, allá donde las risas infantiles me confunden de niño y veo el rostro de mi padre muerto, que pronto estará conmigo compartiendo estos días de fiesta y dolor, pero es viernes grande, tianguis o plaza de la curva como se le quiera llamar, todos se preparan, compran lo esencial para recibir a sus difuntos; huacales, canastos, comales, copal, copaleros, candelabros, velas, alimentos varios. Los vendedores ambulantes pregonan sus ofertas, todo es agitación, movimiento, es calor humano compartido, el aroma a copal penetra, en mi cuerpo, penetra en mis recuerdos, liberando con ello mi redimido espíritu, el copalero es elevado con la gracia y tranquilidad que solo mi madre puede poseer, esparciendo generosamente el sahumerio, el incienso de dios, agradable sensación, misteriosa y profunda. Los cohetes afirman que ya es la entrada de los fieles difuntos, sí claro que son fieles ¿qué muerto nos podría engañar? Sólo el muerto de hambre como yo, o el muerto de miedo como tú, tú mismo miedo es lo que impide tener valor para vencer a la muerte en el nombre de Cristo Jesús. La flor despicada, esparcida sobre el camino o vereda, señala el rumbo que en vida tantas veces recorrió el difunto o difuntos, que llevan años entre sombras o gloria de salvación según el tipo de vida en que se preparo el difunto antes de su partida. El son de los viejos llega a los oídos de los mismos viejos, los jóvenes contemplan, los niños ríen, los monarcas hacen rueda y bailan, conversan, traen a un negrito que recita versos picarescamente, acompañado de un “tlaquechanequetl” (hombre vestido de mujer) que representa a la Malinche, el negrito con un machete y una máscara que se levanta cada vez que dice un verso para que se escuche mejor, y dice así:

Aman kena lamatzin, Aman kena huehuetzin, Pobres de nuestros nietos, La vida empezando para ellos

Y el mundo se va a acabar, La vida es alegría tan bella, La hermosa naturaleza

Es su hermana, su aliada esencia, La naturaleza genera energía, árboles, flores, hijos,

La vida los alimenta, Aman kena lamatzin, Aman kena huehuetzin.

“Ahora si viejita, ahora si viejito”

Danzan, caminan cansadamente, pausados, encorvados, en sentido contrario, conversan en su lengua madre, en la lengua náhuatl o mexica; la Malinche y los demás monarcas danzantes bailan en los costados dando unos pasos rústicos y a la vez cómicos, con vestimentas chuscas, con corona como si fuesen reyes, sólo que el resplandor no lo provoca el oro sino los espejos que en ella portan, también usan una capa como la usaban los nobles durante la conquista, también se cuelgan listones de colores, típicos a los reyes huastecos, cargan un morral lleno de corcholatas y lo suenan al danzar simulando tener mucho dinero, también llevan un cetro de cartón y madera en una mano y en la otra una sonaja para acompañar rítmicamente a la jarana y al violín que ejecutan los “tlozozonquemen” (músicos). Esta danza es un rito por eso se les pide a los presentes no aplaudir, ya que son días de luto y dolor, para los vivos y de fiesta para los difuntos. La música continúa, los monarcas siguen danzando y se contonean, dan la vuelta y miran las tumbas del panteón, frente a las tumbas está un arco de zempoalxochitl, olivo, alimonaría y mano de león, este arco simula el paso o la puerta que limita la vida y la muerte, que al llegar los difuntos y al atravesarlo se encuentran con nosotros los vivos por el bautismo. En el arco se cuelgan naranjas, plátanos, manzanas, mandarinas, uvas, cacahuates y pan de mono, en la parte baja, sobre hojas verdes de plátano, se colocan, tamales de pipían, de fríjol, de carnita de pollo o de puerco, atole de máiz de masa y chocolate, que según era lo que el difunto prefería. Los difuntos nos visitan, están con nosotros, desayunan, comen, cenan y se van, pero aunque se marchen regresaran, los cohetes truenan por doquier con angustia desmedida, hasta cuándo volverá mi padre, hasta cuándo volverá mi abuelito, hasta cuando mis difuntos amigos, no lo sé, simplemente esperare un largo año para tenerlos aquí, lo más extraño es que solo en estos días nos podemos acordar de ellos, porque el resto del año sólo son muertos y nada más.

Texto escrito por José Reyes Nolasco, de Cerro Azul, Veracruz

Y enviado para su publicación en este blog en octubre de 2011

Puedes leer más cuentos, mitos y leyendas indígenas en este enlace:

Una interpretación mágico-ritual de los Días de Muertos

UNA INTERPRETACIÓN MÁGICO-RITUAL DE LOS DÍAS DE MUERTOS

El 1° de noviembre se celebra el día de Todos los Santos, que tiene su valor mágico-ritual dentro del calendario profano de México. Este día es como el preámbulo al día siguiente, que es cuando, de acuerdo con algunas creencias, todos los muertos “regresan” por un día a la Tierra para “convivir” con sus seres queridos. El día 2 de noviembre se celebra la gran fiesta.

La víspera del Día de Muertos, es decir, la noche del día 1°, es la parte mágica de toda la celebración. Es cuando los espíritus empiezan a despertar de su letargo. Las puertas de los mundos se abren. Se interconectan las líneas paralelas. Los muertos vienen, los vivos van. El día 2 es la interacción de ambos en una gran festividad. Al crepúsculo, cuando las ánimas retornan por las puertas a sus mundos, y los vivos al nuestro, la comunicación se cierra por todo un año. Ensayo de Homero Adame.

Los cementerios son lugares sagrados. De gran respeto. Donde sólo se va para algo específico, como un sepelio o para llevar flores a un difunto. A los camposantos no se va a jugar, curiosear o a matar el tiempo.

El acceso a los panteones por las noches está vedado. Hay vigilancia supuestamente para evitar profanaciones y robos. Sin embargo, de acuerdo con ciertas interpretaciones, nos damos cuenta que la prohibición radica en que durante la noche los cementerios se convierten en dominios de lo desconocido y cualquier ser viviente puede perder la vida o ser poseído. Sólo se puede ir de noche para algo específico también. Pero el permiso, tanto de las autoridades como de los moradores nocturnos, es difícil de lograr.

Sin embargo, los días 1º y 2 de noviembre se levanta la veda, se rompe la solemnidad. Entonces se mantiene el respeto hasta cierto grado, y todo se convierte en colorido y alegría. No hay obligaciones ni prohibiciones. La función específica de nosotros por igual es ir a participar por dos días y una noche de lo que sucede en los camposantos.

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Puedes encontrar más textos, fotografías y leyendas de Días de Muertos en cualquiera de los enlaces siguientes:

Tradiciones de Días de Muertos

Leyendas de difuntos

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: La escultura que llora en el panteón

UNA ESCULTURA QUE DERRAMA LÁGRIMAS

EN EL PANTEÓN DEL SAUCITO

Leyenda de San Luis Potosí

¿Has oído hablar que en el panteón del Saucito hay una escultura que llora?

Cuentan que en la tumba de una familia de apellido Bustamante, con fecha de 1895, han visto a la escultura de una virgen derramar lágrimas. En días de Muertos mucha gente va a ver esa tumba por curiosidad y le deja ofrendas.

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Puedes ver un video sobre la escultura de esta leyenda en este enlace:

La escultura que llora en El Saucito

Puedes leer más leyendas de panteones y de muertos en este enlace:

Leyendas de muertos

Si andas buscando más leyendas de San Luis Potosí sigue este enlace:

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Tradiciones mexicanas: Los altares olvidados en Días de Muertos

LOS ALTARES OLVIDADOS EN DÍAS DE MUERTOS

Ensayo de Homero Adame

En cualquier fecha, durante nuestro trajinar obligado o recreativo por los caminos del país solemos ver por ahí determinados monumentos que poca o nada atención les prestamos porque, digamos, ya forman parte integral del paisaje. Sin importar su tamaño, color o estilo son muy abundantes y de cierto modo están dedicados a la Muerte. De hecho, se trata de recordatorios al vivo de que la Muerte es omnipresente y en ocasiones ronda algunos tramos de la carretera. Cuántas veces hemos visto puntos específicos donde estos altares, o “tumbas”, se hallan distanciados por pocos metros entre sí a un lado de la cinta asfáltica, factor indicativo de que en muchos de tales lugares han perecido los conductores descuidados, y en otros porque el trazo mismo del camino los tornan peligrosos.

Aunque estas “tumbas”, muchas sin inscripción y todas vacías, suelen pasar inadvertidas, sin duda tienen un mayor impacto que los “monumentos al conductor irresponsable” que la Policía Federal de Caminos acostumbra colocar estratégicamente en temporadas vacacionales para concientizar a los viajeros.

Algo que vale la pena notar es el respeto que se le otorga a dichos altares, en particular cuando se expande alguna carretera para agregarle carriles, pues salvo casos muy excepcionales, rara vez son removidos de su sitio. Asimismo, aun en las autopistas de cuota también es permitido levantar tales monumentos después de un fatal accidente.

¿Alguien se ha preguntado qué sucede con esas “tumbas” durante los Días de Muertos? ¿Son acaso visitadas por familiares y amigos para decorarlas con alguna ofrenda? La respuesta puede sonar muy sencilla, pero casi todas continúan tan solitarias como los otros 363 días del año, para con ello entrar en la categoría de “la tumba olvidada”, fenómeno por demás común en los panteones por igual.

Manejar por nuestras carreteras los primeros días de noviembre nos puede despejar algunas dudas. De tal modo, nos percataremos de que la mayoría de esos altares lucen ignorados, sin el alegre color dorado de los cempasúchiles o el púrpura de las patas de león. La razón puede ser que los familiares del “difunto” vivan a muchísimos kilómetros de distancia y no tengan ni los recursos ni el tiempo de darse una vuelta al lugar donde pereció, además de que lógicamente prefieren llevarle su ofrenda a la tumba del cementerio donde sus restos están en realidad sepultados.

Sin embargo, de vez en cuando uno puede encontrar las agujas en el pajar, o algunas de esas “tumbas sin difunto” con decoraciones, lo cual tal vez signifique que el trágico suceso fue reciente o que los deudos viven en las cercanías y todavía se toman el tiempo de ir al lugar de los hechos para arreglar el altar, dejarle una ofrenda y con ello mantener el recuerdo del ser querido en sus corazones.

En fin. De tal manera entendemos una vez más que las expresiones rituales en México son infinitas y muy variadas y que la fiesta de Muertos en estas fechas se siente por doquier, aunque en la mayoría de los casos los monumentos carreteros dedicados a la Muerte luzcan olvidados.

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¿Te interesa el tema de las tradiciones relacionadas con el Día de Muertos en México? Sigue este enlace:

Costumbres y tradiciones mexicanas

¿Buscas leyendas de panteones y Días de Muertos? Sigue este enlace:

Leyendas de difuntos

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El cordonazo de San Francisco – sabiduría rural mexicana

EL CORDONAZO DE SAN FRANCISCO

Conocimiento empírico del clima

El 4 de octubre no sólo es fecha para festejar a San Francisco de Asís, sino para recordar verbalmente una conseja popular relacionada con el clima: el cordonazo de San Francisco o primer frío del año.

No parecen existir referencias legendarias o mitológicas al respecto, aunque sí hay algunas consejas con tintes de leyenda cristiana. Por ejemplo, siendo San Francisco el patrón de las lluvias, él se encarga de  regar los campos y llenar las presas de agua a lo largo del año. Cuando se aproxima el día 4 de octubre, la gente lo recuerda y le hace fiesta; a partir de entonces, él se toma un largo descanso. Antes de ello, y para llegar muy limpio a su festejo, sacude su hábito y es cuando el cordón se mueve vigorosamente en el cielo y trae la primera onda gélida, así como las últimas gotas de lluvia. Texto tomado del blog de Homero Adame.

Otra conseja popular dice que con el cordón que San Francisco tiene amarrado su hábito o sotana, le da una sacudida (cordonazo) a las nubes para que caiga toda el agua que queda en ellas. Según esta conseja, alrededor del 4 de octubre (día de San Francisco) cae un aguacero muy fuerte, más que el de las temporadas de lluvia.

Muchos campesinos tienen una conseja adicional: Si el cordonazo de San Francisco no llega en las fechas esperadas, entonces habrá fuertes heladas tempranas que afectarán los campos de cultivo cuando aún no se han levantado las cosechas. Texto en un blog de Homero Adame.

¿Qué sabes de esta costumbre oral? ¿Qué cuenta la gente en el lugar donde vives? Si sabes más sobre el cordonazo de San Francisco y te gustaría compartirlo con los lectores, bienvenido; ya leeremos tu aportación con mucho interés y otros seguramente la comentarán. Texto en un blog de Homero Adame

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Si te interesa este tema, ve al blog de

Mitos, leyendas y tradiciones de México

También puedes leer un relato sobre San Francisco de Asís en este enlace:

El peregrino

Equinoccios y solsticios en la Joya Honda de San Luis Potosí

ARQUEOASTRONOMÍA ¿HUACHICHIL? DESDE LA JOYA HONDA, SLP

En la primavera de 2009 fui por primera vez a la cueva de la Joya Honda a observar el equinoccio. No imaginé entonces que 30 meses después iba a confirmar una teoría que fue gestándose con el paso del tiempo.

Aquel 20 de marzo de 2009 vi y fotografié el sol metiéndose exactamente atrás de una protuberancia o montículo natural en el borde poniente de una especie de cráter que más bien es un xalapasco*. ¿Era dicha protuberancia un marcador solar? Observé que había otro promontorio más al norte y anticipé que por ahí debía pasar el sol en verano. De ser correcta mi sospecha, quizá estaba en un observatorio astronómico hecho por los huachichiles, un lugar de observación arqueoastronómica. Investigación de Homero Adame.

¿Por qué digo huachichil? Porque allí fue territorio de este valeroso grupo étnico ya extinto y la cueva no es natural. Aunque no sé con exactitud quién la hizo, se vale especular que sacerdotes o astrónomos huachichiles la perforaron con el fin de observar desde su interior los movimientos del sol y de tal modo calcular las estaciones. (Cabe añadir que en la Joya Honda existen también otras cuevas y abrigos rocosos que sí son naturales).

Por diversas razones no pude ir a la Joya Honda en los siguientes cambios de estación, sino hasta el 21 de junio de 2010 para observar el movimiento del sol en el solsticio de verano. Entonces confirmé mis predicciones originales: la protuberancia norte, efectivamente, es un marcador solar de verano; por allí pasó el sol de la tarde antes de desaparecer. Texto de Homero Adame.

Por su parte, para el solsticio de invierno no parecía haber un marcador, pues el sol se ocultó afuera del radio del xalapasco, exactamente al sur de la cueva, según marcó la brújula. Luego de revisar las fotografías a detalle descubrí que sí había un “marcador”. Resulta que el perfil sur de la Joya Honda, que es la parte más baja (donde recientemente hicieron una escalinata que se quedó a medias), en el horizonte hay una serranía conocida como San Miguelito. Las cimas de los cerros son irregulares, pero existe una sola que desde la distancia se ve plana. Por ahí se metió el sol. ¡Ése debía el marcador!

Por fin llegó el equinoccio de otoño de 2011 y, puntual, fui a la cita con los movimientos solares para de tal modo completar los cuatro ciclos del sol. Éste se metió exactamente en el mismo punto o marcador donde se mete en primavera. Así corroboré mis sospechas de haber descubierto un observatorio de arqueoastronomía, seguramente de los huachichiles.

Los científicos muy ortodoxos dirán que las observaciones arqueoastronómicas se hacen al amanecer, cuando el sol sale, o al mediodía, con el cenit. De acuerdo, pero en la Joya Honda no es así. El punto de observación es una cueva hecha por el hombre (supongo que huachichiles) y los tres marcadores están al poniente, al suroeste y al sur. Por lo tanto, según mis deducciones, allí se observan estos movimientos del sol solamente en la tarde. Investigación de Homero Adame.

¿Para qué sirve todo esto? Tal vez para nada, pues a nadie le va a cambiar la vida ni el mundo va a ser mejor. No obstante, para mí ha sido una satisfacción haber descubierto algo del pasado, sin registro ni memoria, algo que calcularon bien los huachichiles mediante la observación sistemática de los movimientos solares y por eso cavaron una pequeña cueva para desde su interior precisar los cambios de estación, los ciclos de lluvia, y más importante para ellos, los ciclos de caza.

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* El xalapasco (también escrito jalapasco) es una especie de cráter de origen no volcánico. En términos geológicos es conocido como maar y se forma cuando en el subsuelo hay una gran cantidad de agua y ésta, al calentarse debido al magma más abajo, hace explosión de tipo piroclástico o freatomagmático, quedando como resultado un cráter de tales características.

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Puedes ver otras fotos y videos en este enlace:

Arqueoastronomía desde la Joya Honda

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El fantasma de una mujer

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN UN ESTACIONAMIENTO

Leyenda del Edificio Ipiña en San Luis Potosí

Así de leyendas de esta casa, la de la Maltos es la más conocida; hasta salió publicada en un libro y por eso mucha gente se la sabe. Pero hay otras leyendas y cosas misteriosas que de la casa se platican. Por ejemplo, hace muchos años aquí en el Edificio Ipiña estuvieron las oficinas de La Continental. Allí trabajaba un viejito y él nos platicó varias historias de cosas extrañas que pasaban en la casa y aquí en los estacionamientos. Por ejemplo, contaba que en las tardes, cuando ya cerraban, siempre dejaban todo en orden y cerraban con llave las puertas de las oficinas y que no había manera de que alguien pudiera entrar. En la mañana, cuando llegaban todos a trabajar, había veces que encontraban los cajones de los escritorios abiertos o los papeles tirados en el piso; no era que alguien se hubiera metido robar o algo porque nada faltaba sino que todo estaba en desorden. Nos decía que nunca pudieron explicarse eso. Leyenda en un blog de Homero Adame.

También nos contaba que aquí en el estacionamiento privado en ocasiones veían un bulto, el bulto como de una mujer que cruzaba todo el estacionamiento, cruzaba la calle y se metía en la casa del frente donde estuvieron antes las oficinas de Turismo. Nos contaba ese señor mayor que aunque el portón del estacionamiento estuviera cerrado, ese bulto lo atravesaba para irse a meter, seguramente, a esa casa de enfrente.

Nunca dijo cómo andaba vestida esa mujer ni si se oían los tacones de sus zapatos; decía que sólo era como un bulto que pasaba por aquí –me imagino que así como una sombra–. Para serle sincero, esa es una leyenda o algo que a aquel viejito le tocó ver muchas veces. Yo tengo trabajando aquí muchos años y nunca he visto a esa mujer o a ese bulto. Leyenda subida por Homero Adame.

Esta leyenda, según me explicó Gonzalo de Santos, se cuenta o contaba en el estacionamiento privado del Edificio Ipiña, en San Luis Potosí.

Puedes leer otra leyenda de esta casa o encontrar muchas leyendas de la ciudad de San Luis Potosí en este enlace:

Leyendas potosinas

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Fiestas de Muertos en Chicago

DÍA DE MUERTOS LEJOS DE NUESTRAS FRONTERAS

Tradición mexicana por los rumbos de Chicago

Texto de Homero Adame

Es lugar común decir que cuando alguien abandona su país de origen para irse a radicar a otro, con el tiempo pierde sus costumbres. Más trillado es el tema de los chicanos, pochos, tex-mex o méxico-americanos quienes con el paso de las generaciones han adoptado una identidad propia que poco tiene que ver con lo americano o lo mexicano. Sin embargo, también sabemos que las tradiciones y costumbres no se pierden por completo, sino que se transforman de acuerdo con la idiosincrasia de los tiempos.

Durante una visita a Chicago entre octubre y noviembre tuve la curiosidad de saber si algunas familias mexicanas celebran el Día de Muertos y, de ser así, cómo lo hacen. De antemano estaba enterado de que en un museo exhiben altares de muertos, pero ¿qué pasa en los panteones? ¿Dónde entierran a sus difuntos los millares de mexicanos que radican aquí? ¿Cómo los recuerdan en estas fechas? El 1º de noviembre vi un anuncio en un periódico local que invitaba a disfrutar de los altares de muertos. Así se me ocurrió que tal vez podría escribir un artículo sobre el Día de Muertos lejos de nuestras fronteras.

El anuncio en cuestión era de los funerales Zefrán, ubicados en un sector latino en el centro de Chicago (1941 W. Cermark Road). Jennifer y yo fuimos a visitarlo y con orgullo nos recibió la Sra. Concha Rodríguez, quien explicó que hace pocos años se dieron a la tarea de mantener viva la tradición de Día de Muertos, haciendo exhibiciones de altares en sus instalaciones. Dijo que el principio fue difícil, pues no obtenían la respuesta esperada, sin embargo, dos años antes unos parientes de su marido, que tienen una funeraria en Iguala, Guerrero, hicieron un viaje ex profeso para colocar unos altares de muertos y el éxito rebasó las expectativas. Fue así como cientos de personas revivieron o se dieron cuenta de la existencia de una festividad muy arraigada entre nosotros. Desde entonces, el interés por esta tradición ha ido creciendo al grado de que en algunas escuelas organizan visitas a la funeraria y piden a los niños que, si lo desean, lleven fotografías u ofrendas para colocarlas junto a un altar común.

Al preguntarle si hay en Chicago algún panteón donde podamos observar la Fiesta de Muertos, la Sra. Concha nos explica que muchas familias mexicanas todavía mantienen la costumbre de enviar a los difuntos a México, para lo cual esta y otras funerarias les ofrecen el apoyo legal, así como los trámites de traslado. Por otra parte, agrega que los méxico-americanos de segunda o tercera generación, quienes por razones obvias ya se han desligado de sus raíces, normalmente sepultan a sus muertos en los cementerios locales, pero no sabe si esas familias hagan algo especial este día. De todos modos, nos dio las direcciones de dos panteones para que fuéramos a investigar.

Como andamos en un barrio latino, al ir caminando por las calles inesperadamente por ahí nos topamos con un par de altares afuera de unos departamentos. No hay persona que los vigile ni encontramos a alguien para que nos diga quién los puso. Sin embargo, el simple hecho de estar ahí resulta significativo. Rato más tarde nos percatamos también de que en algunas iglesias católicas tienen pequeñas ofrendas y un desplegado informativo sobre el significado del Día de Muertos y las misas que se ofrecen para la ocasión.

En toda la zona metropolitana de Chicago existen varios tipos de cementerios divididos por razas e, incluso, por religiones. Así podemos encontrar panteones ocupados por italianos, griegos, polacos o mexicanos, siempre entremezclándose con los americanos. Pero también hay camposantos católicos o protestantes donde se pueden mezclar las razas pero casi nunca las religiones. Como nosotros deseábamos observar qué ocurría en los panteones con influencia mexicana (de preferencia católicos), fuimos a los sugeridos por la Sra. Concha. Allí fue donde descubrimos que muchas personas sí celebran este día, aunque sin el colorido y ambiente festivo que se vive en nuestro país. De esos dos, en el Saint Mary (en las calles Pulaski y 87 Street) encontramos a varias familias mexicanas de primera o segunda generación haciendo día de campo. La costumbre, si el clima lo permite, es llevar comida y pasarse la tarde junto a la tumba de sus seres queridos para estar un buen rato con ellos.

Algo que resulta interesante observar son las tumbas de mexicanos en estos lugares de reposo eterno. Siguiendo la tradición norteamericana, no existen criptas ni tumbas per se, sino que todo el cementerio es un campo verde y arbolado con infinidad de lápidas verticales. Lo más relevante, en el caso de los mexicanos, es que la mayoría de tales lápidas tienen a la Virgen de Guadalupe como motivo principal, algo poco habitual en los panteones en México.

Para redondear el artículo, al día siguiente fuimos al museo donde en esta época dan una importancia muy marcada a la Fiesta de Muertos. Se trata del Centro-Museo de Bellas Artes Mexicanas (Mexican Fine Arts Center Museum)* cuya función principal es la de exhibir la cultura mexicana en Chicago. Este centro-museo, que cuenta con varias salas permanentes, tiene una sala de exposiciones temporales donde, desde finales de octubre hasta mediados de noviembre, año con año se instala una muestra alusiva a esta tradición, con altares, ofrendas, pinturas, fotografías, calaveras y paneles informativos en inglés y en español sobre el tema en distintos rincones de México.

Para darle realce, hacerlo atractivo y con ello picarle la curiosidad al transeúnte, en el jardín exterior suelen colocar un altar monumental con varias figuras de cartón, como “la mojiganga” de la tehuana, “el charro”, “la china poblana” y “el tamaulipeco”, que fueron las esculturas seleccionadas el año pasado y realizadas por el artista invitado, Alejandro García Melo.

Ya en el interior del museo, dentro de la sala temporal, comenzamos a disfrutar de la interesante muestra con ofrendas traídas ex profeso de diversas partes de México, como por ejemplo, una prestada por el Centro Cultural de la Huasteca Hidalguense, otra del Distrito Federal, otra de Janitzio, Mich., etc. Asimismo, algunos altares y ofrendas fueron realizados por artistas locales, es decir, por mexicanos de primera, segunda o tercera generación radicados en Chicago.

Vale la pena mencionar que en algunos de los altares se puede observar un sincretismo muy singular entre lo mexicano y lo ya chicano, con elementos tradicionales nuestros y otros modernos americanos. Por ejemplo, vemos por ahí un altar dedicado a un héroe caído en la Guerra del Golfo Pérsico, en el cual aparecen elementos como papel maché, papel picado, una calavera de azúcar, un avión a escala de madera, el uniforme del difunto y la bandera norteamericana.

Los guías del centro-museo, todos bilingües, nos explican que la mayoría de los visitantes a esta muestra es gente de origen latino, dígase jóvenes o viejos, así como escuelas cuya población es predominantemente latina. Uno de ellos nos cuenta que los elementos tradicionales, como el pan de muerto, las calaveras de azúcar y el papel picado son adquiridos en ciertas tiendas mexicanas, pero siempre resulta difícil conseguir la flor de cempasúchil que, en ocasiones, alguien importa bajo trámites legales muy estrictos. “Sin embargo”, añade, “vale la pena tenerla porque le da un colorido muy especial a los altares”. Otra alternativa es mandar pedir semillas a México, o conservarlas para sembrarlas con anticipación y que la flor esté en su punto para esos días.

El centro-museo cuenta, además, con una pequeña tienda donde venden artesanías, libros y revistas tanto mexicanas como méxico-americanas. Durante la exhibición de Muertos ofrecen también fotografías, postales, dulces, calaveras de azúcar, chocolate o amaranto y artesanías alusivas al tema.

Fue así como al estar lejos de mi tierra en estas fechas, pude comoquiera disfrutar de la Fiesta de Muertos entre un ambiente mexicano muy sui generis, y reafirmar que, en efecto, algunas tradiciones y costumbres pueden modificarse con el tiempo, pero jamás perderse por completo.

Un agradecimiento muy especial a Carlos Tortolero, director del Mexican Fine Arts Center Museum por todas las facilidades y permitirme tomar fotografías en el interior del museo; para la Sra. Concha Rodríguez por la información proporcionada y, sobre todo, a Jennifer Hennen, quien animadamente anduvo conmigo en todos los lugares aquí descritos.

* Mexican Fine Arts Center Museum

1852 W. 19th Street

Chicago, Illinois 60608-2706

Tel: (312) 738-1503

http://www.nationalmuseumofmexicanart.org/

Horario: Martes a domingo de 10 a.m. a 5 p.m.

Este texto fue publicado en el número 309 de la revista México desconocido, correspondiente a noviembre de 2002. Se puede leer el original, sin fotografías, en este enlace:

Fieles difuntos en Chicago

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