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Viernes de Dolores

LOS ALTARES DE DOLORES

Los altares de Dolores son una tradición que nada tiene de sincretismo, pues fue traída a la Nueva España por los conquistadores e implantada por el catolicismo y arraigada por el gusto muy mexicano (y latino, en general) de festejar bajo cualquier Altar de Dolores en el Centro de las Artes de San Luis Potosípretexto.

Como bien sabemos, la Cuaresma inicia con el miércoles de Ceniza, y el Viernes de Dolores es el que da inicio a la Semana Santa. Para este día se colocan altares dedicados a la Virgen y su dolor por el presentimiento de que su hijo será crucificado; se colocan en iglesias, atrios, plazas y negocios.

Hay lugares que tienen a la Virgen de los Dolores como su patrona, por lo que en este día se celebra la fiesta patronal, con todo el colorido y algarabía que las caracteriza, además de misas, entradas de cera y quema de pólvora para concluir con un baile popular. Texto y fotos de Homero Adame.

Existen otros lugares que tienen muy arraigada la costumbre de levantar altares de Dolores e incluso hacer concursos. En San Luis Potosí tenemos la calle Altamirano (también conocida como la “calle del Buche”), en el barrio de Tlaxcala, donde todo el Viernes de Dolores es día de fiesta. Casi todas las casas exhiben sus altares, ya sea en el exterior o en el interior (si éste es el caso, las puertas permanecen abiertas para que cualquier transeúnte o curioso entre a disfrutar la decoración del altar lograda con mucho esmero).

Hoy es Viernes de Dolores, día de una tradición cristiana muy arraigada en el corazón de muchos mexicanos, día para salir a caminar y disfrutar de los altares que pueden encontrarse por doquier.

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Jaral de Berrio y su mayorazgo – Parte 1

EL MAYORAZGO DE JARAL DE BERRIO

Éste es un proyecto enfocado principalmente en la historia oral de las haciendas que comprendieron el mayorazgo de Jaral de Berrio. Se dice que “el conde” tuvo 99 haciendas, lo cual parece ser sólo una conseja popular. Del marquesado de Jaral de Berrio hubo alrededor de 30, mientras que las heredadas del condado de San Mateo hubo 36. A esa suma habrá que agregarle las que se adquirieron en el siglo XIX, pero no llegaron a 99, excepto si se cuentan los ranchos como Lequeitio, que en el siglo XX se convirtió en hacienda, con otros dueños.

Si alguien sabe anécdotas o leyendas relacionadas con el conde o con las haciendas de Jaral de Berrio y desea compartirlas a través de este medio para enriquecer el proyecto, extiendo mi agradecimiento anticipado y me comunicaré directamente con los informantes para añadirlos en los créditos del libro y hacerles llegar una copia cuando esté publicado.

Antecedentes del mayorazgo de Jaral de Berrio

Los antecedentes de Jaral de Berrio se remontan a 1601, cuando Juan de Zavala, oriundo de Luzúa, Vizcaya, en España, se estableció en esos rumbos y tuvo otras estancias y ranchos. A su fundo se le conocía como La Carbonera de Juan de Zavala. Años más tarde, Prudencio de Armenta adquirió esas tierras y les llamó Xaral, pero de algún modo volvieron a la familia anterior, ya que se sabe que Juan Ruiz de Zavala y Lois vendió sus haciendas, incluyendo Jaral, a Joseph de Retes en 1687. Este hombre fue uno de los más ricos de la Nueva España en el siglo XVII, teniendo propiedades en la capital y sus alrededores, pero más en el centro norte del país. Él heredó su latifundio a su sobrina Teresa Josefa de Zaldívar, hija de Dámaso de Zaldívar. Ella se casó en segundas nupcias con  Andrés de Berrio, nacido en Orduña, Vizcaya, en 1669. Con la fortuna de ella y los contactos políticos de él, inició el auge de San Diego del Jaral, pues se anexaron otras haciendas como Cerritos de Bernal, Huizache, Ovejas, Pozo Blanco, San Martín de Ovejas, San Vicente Ferrer y Sierra Hermosa. Andrés de Berrio murió en la ciudad de México en 1747).

Miguel de Berrio y Zaldívar y el marquesado

Su hijo Miguel de Berrio y Zaldívar (1716-1779) heredó aquellas haciendas y con el paso del tiempo anexó otras para extender su latifundio, como las de Cabras, Deseadilla, Gallinas y San Onofre. Él contrajo matrimonio con Anna María de la Campa y Cos (1734-1799), condesa de San Mateo de Valparaíso y de tal modo se incrementó el gran latifundio. En 1774 obtuvo el título de marqués del Jaral de Berrio.

Miguel de Berrio y Anna María de la Campa y Cos crearon un mayorazgo a favor de su nieto Adeodato de Moncada y Berrio (hijo de María Ana), para así proteger los caudales patrimoniales. Esto sucedió en 1779, año de la muerte de Miguel de Berrio.

María Ana de Berrio y de la Campa y Cos de Moncada

Esta mujer fue la 2da marquesa de Jaral de Berrio. Ella se casó con Pedro de Moncada, 1er marqués de Villafont, aunque se le conocía con el inexistente título de marqués de Moncada.

Dado que este italiano era un caza fortunas, vividor y manirroto, los marqueses de Jaral habían creado el mayorazgo en favor de su nieto Adeodato, hijo mayor de María Ana.

Con los fallecimientos de Miguel de Berrio, de Anna María de la Campa y Cos, así como del heredero inmediato de éstos, Adeodato de Moncada y Berrio en 1781, y de María Ana de Berrio y de la Campa y Cos de Moncada, en 1803, la fortuna y los títulos pasaron a Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, 3er y último marqués del Jaral de Berrio.

Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio

Fue en esta época cuando el mayorazgo de Jaral de Berrio tuvo su máximo esplendor, pues este marqués, mejor conocido como “el conde”, incrementó su latifundio por compra-venta para así convertirse en el máximo terrateniente del siglo XIX. Entre otras, se añadieron las haciendas de Agostadero, El Carro, La Ventilla, Sierra Hermosa y Trancoso.

El marquesado terminó en 1829, cuando se abolieron los títulos nobiliarios en México; sin embargo, los terratenientes continuaron. Juan Nepomuceno de Moncada y Berrio, nacido en 1781, dejó una numerosa descendencia. A su muerte, en 1850, repartió la herencia entre sus herederos y las haciendas que habían sido parte del marquesado del Jaral de Berrio siguieron existiendo. Incluso, hacia finales del siglo XIX Manuela Moncada adquirió la extensa hacienda de Cedros, en el municipio de Mazapil, Zac.

Fin del linaje y de Jaral de Berrio

El linaje de los Berrio, de la Campa y de Moncada se mantuvo como de grandes hacendados hasta ya entrada la Revolución. Las últimas tierras y haciendas se perdieron con la repartición ejidal. La última propietaria del extenso latifundio fue Margarita Raigosa y Moncada de Moncada, segunda esposa de Francisco Cayo de Moncada y Fernández de Córdoba, descendiente directo de Juan Nepomuceno de Moncada. Cuando vendió la hacienda de Jaral, en 1949, se terminó aquella historia de riqueza y abolengo.

Bibliografía:

Ibarra Grande, Pedro. Jaral de Berrio y su marquesado. León, Gto. 2002.

Reyna, María del Carmen. Opulencia y desgracia de los marqueses de Jaral de Berrio. Instituto Nacional de Antropología e Historia. México, D.F. 2002.

Haciendas del mayorazgo de Jaral de Berrio en el siglo XVIII

Jaral de Berrio

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: 1. el conde tuvo 99 haciendas, una para cada hijo. 2. El “castillo” o palacio de Jaral de Berrio lo remodeló Francisco Cayo de Moncada y Fernández de Córdoba, hacia finales del siglo XIX sobre construcciones anteriores de sus ancestros.

Leyendas: cuentan que el fantasma de una mujer, posiblemente hija del conde, se aparece en la casa.

Hacienda de Cabras

Ubicación: San Diego de la Unión, Guanajuato

Anécdotas:

Hacienda de Cerro Prieto

Ubicación: Mexquitic de Carmona, San Luis Potosí

Anécdotas: se dice que el corazón de Miguel Miramón, quien fue fusilado junto con Maximiliano y Tomás Mejía, estuvo en la capilla de esta hacienda.

Hacienda de El Huizache

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que el conde organizaba jaripeos en los corrales.

Hacienda de Gallinas

Ubicación: Villa de Arriaga, San Luis Potosí

Anécdotas: se sabe que la segunda esposa del conde Juan Nepomuceno Moncada nació aquí. Se llamaba Teodora Hurtado de Mendoza y Tapia y se dice que tuvieron hijos antes de casarse.

Hacienda de Rincón

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que Andrés de Berrio se subió al cerro más alto y dijo: “hasta donde veo es mío y allí pondré mis haciendas”.

Hacienda de San Andrés del Cubo

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas:

Nota: aquí tengo una duda que ojalá alguien la pueda aclarar. Me han dicho que hay una hacienda llamada Rincón al sur de Dolores Hidalgo. ¿Saben dónde queda exactamente?

Hacienda de San Bartolo

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: dicen que en esta hacienda hubo un convento, pues la dueña, hija del conde, era religiosa y allí hacía retiros espirituales con otras monjas.

Hacienda de La Estancita

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: una vez al año venía toda la familia del conde a celebrar la fiesta del herradero.

Nota: en el testamento de Miguel de Berrio se menciona a La Estancita como hacienda, pero no pude ver restos del casco y/o casa grande, excepto de corrales. Es posible que haya sido sólo un rancho.

Hacienda de San Martín

Ubicación: Pinos, Zacatecas

Anécdotas: se dice que el conde le regaló esta hacienda a una de sus amantes.

Hacienda de San Onofre

Ubicación: Pinos, Zacatecas

Anécdotas: cuentan que cuando abandonaron la hacienda, la imagen del Cristo que estaba en la capilla se perdió, pero luego apareció en la vecina hacienda de Gallinas.

Hacienda de Santa Rosa

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Anécdotas: cuentan que cuando Francisco Javier Mina asaltó la hacienda de Jaral de Berrio, pasó por aquí con las carretas cargadas de oro y que una de ellas se perdió.

Hacienda de Sierra Hermosa (ahora Sierra Vieja)

Ubicación: Villa de Cos, Zacatecas

Anécdotas: se sabe que esta hacienda se llamaba Sierra Hermosa en la época de Miguel de Berrio, pero cuando el conde Juan Nepomuceno Moncada adquirió una hacienda contigua, a la nueva le llamó Sierra Hermosa y a la original le cambió el nombre por Sierra Vieja.

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No he podido ubicar algunas haciendas de esta época. Ojalá alguien tenga información y la comparta a través de los comentarios.

  • Hacienda de Barrancas
  • Hacienda de Deseadilla

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Sigue cualquiera de los enlaces de abajo para leer textos o leyendas relacionadas con las haciendas de Jaral de Berrio:

Las leyendas como puente entre lo intangible y lo tangible

CUANDO LOS PATRIMONIOS TANGIBLES E INTANGIBLES

SE ENCUENTRAN

En términos generales, por patrimonio se entiende el conjunto de bienes sujeto a herencia entre personas, el conjunto de bienes con un valor económico y susceptible a transferirse por compra-venta, el conjunto de bienes que es propio de un pueblo o una nación. El concepto incluso se extiende a la humanidad misma, cuando se habla de patrimonio de la humanidad, como si ésta fuera una entidad que de manera muy abstracta posee algo.

De acuerdo con la UNESCO y otros organismos, el patrimonio visto como el conjunto de bienes propios a un pueblo, nación o humanidad se puede dividir en dos grupos, a su vez divididos en distintos niveles, comenzando por el más cercano, que es el familiar, para continuar con el patrimonio local, el nacional y el mundial o de la humanidad. Los dos grupos de patrimonio son:

1. El Patrimonio Natural, que está constituido por todo aquello que se considera monumento natural (formaciones geológicas, lugares y paisajes) y se le da un valor de relevancia científica, ambiental o estética, o bien, la flora y fauna de que son endémicas o están en peligro de extinción.

2. El Patrimonio Cultural, que está formado por los bienes artísticos legados por los ancestros a una nación o los que en la actualidad se crean y la sociedad les otorga una importancia especial, dígase histórica, simbólica, estética o incluso científica. Este tipo de patrimonio es considerado como el testimonio de la existencia de los antepasados, su cosmovisión, manifestaciones de formas de vida, de creencias.

A su vez, y siendo lo que nos tiene reunidos en este coloquio, el Patrimonio Cultural se divide en dos tipos: tangible e intangible.

Patrimonio tangible (Acervo material)

El patrimonio tangible es, sin duda, el elemento más visible del patrimonio cultural. Se compone de dos grupos:

1. Los bienes inmuebles, como son los lugares arqueológicos y los conjuntos históricos (monumentos, edificios, etc.). Asimismo, en ocasiones ciertos elementos naturales (árboles, grutas, lagos, montañas, etc.) entran en la categoría de patrimonio tangible cuando forman parte de las tradiciones de un pueblo o son considerados como tótems.

De tal modo, podemos categorizar este tipo de bienes de la siguiente manera:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio arquitectónico
  • Patrimonio de elementos naturales

2. Los bienes muebles, que incluyen las piezas de interés arqueológico (armas, utensilios, vestimenta que reflejan técnicas de elaboración o de uso tal vez desaparecidas y objetos rituales o de la vida cotidiana de algún grupo del ayer) y las artesanías y obras de arte tanto del ayer como las que siguen produciéndose en el presente y gracias a su valor artístico se anticipa que en un futuro serán representativas de una época, de una corriente o de un autor. En este grupo también se incluyen los documentos históricos, así como los instrumentos musicales y las vestimentas.

Así, los bienes muebles pueden ser categorizados de este modo:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio artístico
  • Patrimonio histórico documental

Patrimonio intangible (Acervo inmaterial)

Este tipo de patrimonio es aquel considerado como abstracto, el no necesariamente material. Incluye las creencias, como la religión, los ritos; los usos y costumbres, patrones de comportamiento; la oralidad (mitos, cuentos, leyendas, historia oral, lenguaje), la música, la danza y otros etcéteras que de manera individual o en conjunto reflejan y constituyen la identidad de un grupo o de un pueblo. También se le conoce como patrimonio intelectual porque abarca las creaciones de la mente, como la literatura, las teorías filosóficas y científicas.

Existen varias maneras de enlistar el patrimonio intangible, por ejemplo:

Creencias:

  • Actos festivos
  • Creencias mágicas
  • Religión
  • Ritos
  • Sistemas de creencias y relaciones sociales

Oralidad:

  • Lengua (el 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna)
  • Mitos, cuentos y leyendas
  • Historia oral
  • Refrenaría popular

Usos y costumbres:

  • Cocina
  • Códigos de ética
  • Medicina tradicional y herbolaria
  • Fiestas

Creatividad:

  • Filosofía
  • Literatura
  • Y todos los conocimientos científicos, sociales, culturales, etc.

Expresiones artísticas:

  • Artes escénicas
  • Danza folclórica
  • Música

Como podemos ver, esta lista no es del todo exacta, pues en ocasiones algunos de sus componentes pueden entrar en dos o más rubros que, en sí, engloban las relaciones sociales.

Los puntos de unión entre los patrimonios

Ahora bien, los patrimonios tangible e intangible no están del todo separados por un abismo que divide lo concreto de lo abstracto. Por ejemplo, la literatura (intangible) se convierte en patrimonio tangible gracias a la imprenta, cuando se imprime una obra literaria. Las partituras musicales son otro ejemplo, al igual que las imágenes fotográficas o de video que documentan una danza, o bien, la artesanía efímera manifestada en los altares de muertos. Así podemos encontrar muchos más, en fonogramas, documentales, escritos y otros objetos materiales. Aún más: los ejemplos se pueden extender a los exvotos (mal llamados “retablos”) que parten de una creencia y quedan manifestados en una pintura artesanal.

Y así llegamos a un punto de mi trabajo que se enfoca en la oralidad (mitos, leyendas e historia oral). En 2009 inicié un proyecto apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, de la Secretaría de Cultura, para el cual me di a la tarea de tomar las haciendas como marco de investigación. El primer resultado del proyecto fue la reciente publicación del tomo II de Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas (es el tomo II porque han sido muchas las haciendas investigadas que incluirlas todas en un mismo volumen sería éste incosteable. Entre paréntesis diré que salió primero el tomo II que el I, el cual sigue en imprenta).

Como bien sabemos, las haciendas caen en el grupo del patrimonio tangible, como patrimonio arquitectónico, artístico, en ocasiones histórico-documental, o bien, fotográfico. Sin embargo, se convierten en patrimonio intangible cuando son escenario de cuentos y leyendas, cuando encontramos fragmentos de historia oral, cuando son parte esencial de la memoria colectiva que, de algún modo, le da identidad a un pueblo o comunidad. Las haciendas –o mejor dicho, los cascos de éstas– son espacio tanto histórico como actual donde coexisten grupos sociales que apelan a sus recuerdos para narrar pasajes históricos, anécdotas dramatizadas o eventos ficcionalizados que se convierten en valores compartidos, en identidad.

Por su parte, la historia oral, por muy discutida que pueda ser su veracidad, es un patrimonio intangible que se vuelve tangible cuando se convierte en material escrito con un alcance que trasciende la comunidad.

Ahora bien, un monumento, como huella del pasado, es también un evocador de un evento histórico y su simple presencia trasciende las celebraciones oficiales. Por ejemplo, en once lugares del Altiplano potosino existen estelas, monumentos o cabezas de águila que recuerdan el paso de Miguel Hidalgo por allí, hace 200 años, en febrero de 1811. Gracias a esos monumentos, la gente cuenta historias del día que “el padre de la paria” estuvo en su tierra; historias sin sustento histórico, pero que forman parte de la memoria colectiva.

Miguel Hidalgo es un personaje histórico, real, cuya vida y obra está documentada, y de cierto modo podríamos decir que es un personaje tangible. Un ejemplo más intangible es la Llorona, mítico personaje de la imaginería popular que tiene sus orígenes en varias culturas prehispánicas. De ella se cuentan infinidad de historias, de sus terroríficas apariciones, y ha sido material de literatura, canciones y películas.

La Llorona bien puede considerarse como la unión entre lo intangible y lo tangible cuando el personaje mítico se ve transformado en un monumento. Por citar dos ejemplos: en la hacienda 7 Reales, en el municipio de Dolores, Guanajuato, en medio de una milpa hay un monumento de cantera que tiene una inscripción que dice: “Se levantó en septiembre de 1913. Aquella persona que rece un Ave María, tendrá 300 días de indulgencia”. Narran los lugareños, a guisa de leyenda, que dicho monumento fue levantado en ese lugar para ahuyentar a la Llorona, que tenía aterrorizada a la población. Un sacerdote hizo un exorcismo en donde se oían los llantos y colocó una cruz. Desde entonces el espíritu chocarrero dejó de andar por allí. A casi un siglo de aquella ceremonia, la gente recuerda el evento y afirma que la Llorona no aparece en 7 Reales porque el exorcismo surtió efecto.

El otro ejemplo es una tumba que se encuentra en el panteón de Jerez, Zacatecas. Gente de cualquier edad explica que la efigie en esa tumba es la Llorona y que ésta sale del panteón cuando la efigie abre sus ojos. La efigie sólo abre sus ojos, no se convierte en un ser de carne y hueso, pero sí en espíritu que recorre las calles del pueblo, llorando lastimeramente en busca de sus hijos.

Para concluir, un ejemplo más reciente del punto de encuentro entre los patrimonios tangible e intangible. En Sombrerete, Zacatecas, vivió don Fernando de la Campa y Cos, un personaje nacido en Cos, ayuntamiento de Mazcuerras, España, en 1676. A la edad de dieciséis años se avecindó en Sombrerete, donde inició su fortuna que le otorgó los títulos de conde de San Mateo de Valparaíso, coronel de infantería española y caballero de la Orden de Alcántara. A más de dos siglos y medio de su muerte, quedó como un personaje histórico referido en textos de historia regional y zacatecana, aunque en menor medida también pervivió su memoria como un fantasma, es decir, en la imaginería popular hasta hace poco tiempo se le citaba como una aparición y era sujeto de miedo para aleccionar a los niños. “No andes en la calle de noche porque te va a salir el conde”, era la voz popular, y mucha gente afirma que lo han visto. En otras palabras, el personaje tangible se convirtió en un personaje intangible y bien pudo haber seguido así si no hubiera sido por una singular situación que se dio hace pocos meses.

Resulta que Marcos Rodríguez, un entusiasta de la historia, se puso a investigar acerca de don Fernando de la Campa y Cos y encontró en los archivos zacatecanos, de Guadalajara y de la Nación varios documentos. Y no sólo eso, sino que en México consiguió una fotografía tomada de un óleo de don Fernando. Esta persona regresó a Sombrerete y tuvo la ocurrencia de pedirle a un pintor local que reprodujera la fotografía. Así lo hizo.

De pronto, aquel personaje histórico casi olvidado tomó forma, se convirtió en un rostro con expresión. Los habitantes de Sombrerete fueron una y otra vez a conocer al conde, a ver su pintura y algo hizo “click” en la memoria colectiva. Dejó de ser un fantasma, se volvió a hablar de él, desde otra perspectiva. Y lo más fascinante de todo es que en Sombrerete se ha ido creando un culto alrededor de él. En muchos comercios y hogares tienen pequeñas reproducciones de la nueva pintura y, se dice, a todos los que le tienen fe les está yendo mejor en la vida.

Ponencia de Homero Adame

En la Facultad del Hábitat, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Febrero 23 de 2011

Mitos y leyendas de la Huasteca: La bruja de Tepetzintla

LA BRUJA DE LA HUASTECA

(La Bruja de Tepetzintla)

En el pueblo de Coopaltiquetl o Coopalchiquetl (hoy Coopaltitlan), a principios de siglo XX, poco antes de la Revolución, vivió una mujer llamada Marcelina Luis Morales, quien era muy conocida porque se trasformaba en animal, amparada bajo el manto oscuro de la noche; se valía de polvos y brebajes raros para dormir y dominar a su esposo Macario Cruz Hermelindo. Marcelina poseía un aspecto deprimente, puesto que daba la impresión de que no dormía ni comía nada, ya que tenía grandes ojeras y su tez demasiado pálida, sus largas uñas parecían garras de animal salvaje, su cabello era muy escaso y delgado hasta el grado de tener espacios vacíos como de calvicie.

Justo a las doce de la noche, en su alejado jacal, rodeado de árboles viejos con ramas grandes y sombrosas, en medio de ellos había un pozo profundo donde a esa hora Marcelina empezaba un extraño ritual: rociaba aguardiente con la boca y ahumaba con copal todo el lugar, hacía oraciones y rezos demoníacos, en forma extraña que hasta le cambiaba la voz. Posteriormente, hacía lumbre en el suelo y se ponía a brincar de un lado hacia otro durante un buen rato. En determinado tiempo de estar saltando esa hoguera, se sentaba frente a una “lejía” (recipiente hecho de lodo forrado de ceniza para almacenar agua) y empezaba a untarse ceniza húmeda en las rodillas hasta que se desarticulaba sus extremidades, quedándose sin rodillas y pies. Su rostro se desfiguraba por completo, apareciéndole un hocico y colmillos punzantes, con las piernas y manos como ancas de rana. Entonces comenzaba a salir sangre espesa de su espalda e inmediatamente le brotaban unas alas negras y gigantes que le cubrían todo su cuerpo.

En silencio, bajo las sombras de la noche, pensaba y pensaba a qué hogar atacar. En cuestión de segundos empezaba a volar en busca de niños recién nacidos para chuparles la sangre hasta dejarlos vacíos. Su lengua era también enorme y larga que le permitía atacar a los bebés desde muy lejos, dándose prisa para que no la sorprendiera el día, pues de lo contrario nunca podría volver a su estado natural.

Una noche, Macario su esposo llegó sin avisar, cuando regresaba de un baile en San Juan a su casa y quiso darle una sorpresa a su mujer. Se escondió tras las plantas de maíz para poder acercarse; brincó la cerca de otate y se asomó por la ventana. El fuego de la hoguera iluminó su asombrado rostro, que se quedó sin habla ante lo que estaba sucediendo. Vio cuando Marcelina saltaba la hoguera de lado a lado y no le quedó la menor duda de lo que la gente andaba hablando de ella. ¡Sí, descubrió que su vieja era aquel temido y odiado ser del que tanto se comentaba en casi toda la sierra y que tantos males había causado! Era tan mala y vivía tan hambrienta que hasta a sus propios hijos les había chupado la sangre hasta matarlos.

Cuando Macario  la vio trasformada, sintió que la odiaba con toda su alma. De pronto se quedó triste, sentado en la parte trasera del jacal, abrazando un morral empolvado que contenía ropa y un sombrero pequeño. Derramó unas lágrimas y se quedó con la mirada perdida, estática como si hubiese muerto. Ella, la mujer que tanto tiempo había sufrido la pérdida de sus tres hijos, era la misma que los había matado.

Entonces, Macario escondido horas después tras la puerta, espiaba, veía como se estaba quitando sus extremidades inferiores y una vez que se aseguró que ya no había nadie en el jacal, rápidamente tomó las rodillas y corrió hacia la sierra de Kotontoctepetl y en un lugar muy alejado, allá las enterró y regresó para terminar su venganza, de tal manera que cuando la bruja llegó de su terrible viaje, el jacal estaba ardiendo en llamas, todo estaba perdido. La bruja estaba desesperada, intentando apagar el fuego para poder recuperar sus extremidades, pero nunca lo logró y quedó convertida en animal sin rodillas hasta que se enfermó de tristeza y murió.

Se cuenta que su alma vaga en pena por los montes y pueblos cercanos. Hasta dicen que revive en los cuerpos de otros brujos o brujas, en el mes de marzo que es cuando iniciaba el año del calendario indígena, para seguir haciendo sus terribles males.

Notas:

1. Versión popular compilada por José Reyes Nolasco y publicada en su libro Cuextécatl volvió a la vida.

2. La versión que leemos en este blog es más corta que la original y ha sido publicada aquí con el consentimiento de su autor, quien también envió las imágenes.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:


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La hacienda de Cerro Prieto en Mexquitic, SLP

LA HACIENDA DE CERRO PRIETO

(En el municipio de Mexquitic, S.L.P.)

Se desconoce la fecha exacta de fundación de Cerro Prieto como hacienda, pero se sabe que a finales del siglo XVIII, cuando Félix María Calleja del Rey era el comandante en jefe de tres bandos realistas –los dos regimientos provinciales de “dragones” de San Luis y San Carlos, acantonados en San Luis Potosí, Charcas y Matehuala, así como del grupo de caballería del Nuevo Santander, establecido en Rioverde– varios hacendados de la región donaron caballada para tales regimientos. Entre otros, destaca Ana María de la Campa y Cos (también citada como María Anna de Berrio y de la Campa y Cos), condesa de San Mateo de Valparaíso y 2da marquesa del Jaral de Berrio, cuya hacienda principal era Xaral de Berrio y, entre otras, era propietaria de La Ventilla, Ordeña de Matapulgas, San Andrés de El Cubo, San Martín, San Onofre, Santa Rosa, Trasquila de Gallinas, Sierra Hermosa y Cerro Prieto.

Aunque en la actualidad Cerro Prieto pertenece al municipio de Mexquitic, SLP, la historia de Ahualulco consigna que hacia la segunda mitad del siglo XIX existían varias haciendas adentro de sus colindancias municipales: La Parada (la más extensa e importante), Corte Segundo, San Juan, Santa Teresa y Cerro Prieto.

Debido a su ubicación y dueños, la historia de Cerro Prieto es muy diferente a la de La Parada o de Corte Segundo. Pese a ser la única en el municipio de Mexquitic de Carmona, su historia está más ligada a las haciendas guanajuatenses o zacatecanas anexas a la de Jaral de Berrio. Hacia finales del siglo XIX, Cerro Prieto era algo así como una pequeña industria mezcalera y agropecuaria que producía todo lo necesario para el sustento de sus habitantes, mientras que el usufructo iba a las arcas de la familia Moncada (dueña de Jaral de Berrio).

Un dato curioso es que en los años 20 del siglo pasado, los campesinos de Mexquitic, Ahualulco y las haciendas cercanas (La Parada, Corte Segundo, etc.) lucharon para obtener tierras a través del agrarismo, mientras que los de Cerro Prieto no quisieron meterse en líos armados o en procesos judiciales. Ellos decían: “¿Para qué queremos tierras si aquí recibimos buen trato, tenemos trabajo seguro y una vida digna?”. Sin embargo, en los años 30 tuvieron que sumarse a la Reforma Agraria y apropiarse de las tierras de sus antiguos patrones porque, de no hacerlo así, llegarían ejidatarios de otros lugares a desplazarlos.

En algún momento, los descendientes de la marquesa del Jaral de Berrio vendieron esta hacienda a su administrador, quien antes había trabajado en La Corcovada (municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.)

Sin verse fuertemente afectado por la Reforma Agraria, el sistema productivo mezcalero de la hacienda siguió vigente y dando trabajo a la comunidad hasta que la fábrica de mezcal cerró sus puertas alrededor de 1980, quedando entonces abandonada. Aquí producían un mezcal llamado San Martín que lo llevaban a la pequeña hacienda de San Martín porque desde allá se distribuía. Esa parte del casco de la hacienda es ahora propiedad privada y aunque la fábrica se encuentra en buenas condiciones, no parece existir un proyecto sustentable para reiniciar labores.

La hacienda quedó abandonada por varios años y se dice que aparte de empezar a caerse creció mucha hierba y había muchos alicantes. Poca gente se atrevía a meterse porque, aunque se hablaba de espantos, más bien les tenían miedo a esas serpientes. Años más tarde, un descendiente de don Aurelio Dávalos se dio a la tarea de rescatar el casco de la hacienda y gracias a eso se encuentra en buenas condiciones.

Maximiliano y Miramón

Más como leyenda que como dato verídico, se dice que el emperador Maximiliano de Austria pernoctó en Cerro Prieto cuando se dirigía a Zacatecas. Los lugareños no saben de esto, no lo recuerdan como pláticas de sus ancestros, pero dicen que antes se contaba que el corazón del mariscal Miguel Miramón (fusilado junto con Maximiliano y Tomás Mejía el 19 de junio de 1867 en el cerro de las Campanas, de Querétaro) estuvo mucho tiempo en la capilla de la hacienda hasta que fue trasladado a la iglesia de la hacienda de San Martín (municipio de Pinos, Zacatecas), a pocos kilómetros de Cerro Prieto.

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Si quieres leer una leyenda escuchada en Cerro Prieto, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas de la Huasteca: El hombre mám

EL HOMBRE MÁM

Leyenda escuchada en Huehuetlán, SLP

En toda la Huasteca existen infinidad de historias, mitos, leyendas y cuentos relacionados con los fenómenos naturales, como las lluvias, las sequías, los incendios forestales. Muchos de esos relatos contienen elementos ricos en mitología y dan explicaciones del porqué de las cosas, o bien, dejan una enseñanza.

Los ancianos de Huehuetlán todavía cuentan que hace muchos, pero muchos años, en la cima del cerro Tamáb vivía una pareja sin hijos. El hombre cultivaba maíz en sus milpas, las cuales daban cosecha todo el año porque siempre había humedad en sus tierras. La gente de los llanos estaba muy preocupada: como abajo llovía muy poco, las cosechas eran malas, y por ende, sufrían por escasez de comida y para colmo, los ríos tenían muy poco caudal.

Sabían que el hombre de Tamáb bajaba al valle a vender su maíz, y como esto les provocaba envidia, aquellos habitantes acordaron celebrar una asamblea, para lo cual esperaron al hombre con su cosecha: querían hablar con él. Le preguntaron por qué él sí recibía lluvia en sus tierras y ellos no. El hombre les explicó sus razones, pero la gente no le creyó y lo metieron a la cárcel.

Al cabo de varios días, tocó el turno del gobernador para interrogarlo y el hombre dijo que si lo dejaban libre, él se encargaría de mandarles la lluvia. Nadie de las autoridades creía que ese hombre pudiera hacer tal cosa, porque ignoraban que en realidad era un Mám, un «señor de las tormentas». Aunque los facultados para otorgarle la libertad se mostraban renuente de hacerlo, el gobernador accedió a que el hombre volviera a su casa con la promesa de enviarles bastante lluvia.

El hombre Mám llegó a su hogar, en la cima del cerro Tamáb, y encontró a su esposa muy preocupada por su larga ausencia. Él le explicó todo lo ocurrido y le dijo que se había comprometido a mandar suficiente lluvia a la gente de los llanos. Su mujer estuvo de acuerdo. Leyenda de Homero Adame.

Efectivamente, esa tarde llovió en las partes bajas de la sierra, pero los habitantes quedaron inconformes y querían más y más agua para sus cultivos y para los ríos. Entonces decidieron subir al cerro para hablar de nuevo con el hombre Mám. Llegaron muy de madrugada, pero como él estaba ausente en esos momentos, maltrataron a la mujer porque su marido les había enviado muy poquita lluvia.

Cuando el hombre Mám regresó a su hogar esa noche, encontró a su mujer llorando. Ella le explicó lo ocurrido y, como respuesta a la falta de gratitud de la gente, él hizo que las nubes bajaran de Tamáb y se descargaran con furia en los llanos. Por días y días llovió como nunca antes; los ríos se desbordaron y los habitantes se vieron obligados a huir porque la corriente arrasó con sus casas.

Mientras tanto, en el cielo estaba Dios observando los acontecimientos y decidió llamar la atención al hombre Mám. Envió por él a varios de sus ayudantes, quienes bajaron a la Tierra y batallaron mucho para convencerlo, pues él intuía que lo iban a regañar. Sin embargo, una vez en el cielo, el hombre Mám rindió cuentas, pero Dios no quedó muy convencido y dijo que le iba a dar un castigo.

Así, Dios envió al hombre Mám a las tierras del norte hasta que aceptara su obligación, tanto de mostrar bondad hacia los humanos como de no abusar de su condición divina de controlar las tormentas. A la esposa la dejó viviendo en el cerro Tamáb. Pero resulta que, como el norte es un lugar muy solo y frío, en vez de que el hombre Mám aprendiera la lección, se volvió muy vengativo y por esa razón cada año él provoca los huracanes. No obstante, siempre pasa a visitar a su esposa y le deja buenas lluvias para que el maíz siga creciendo. Leyenda de Homero Adame. tomada de su blog.

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Esta leyenda, con un contenido de mitología tének (huasteca), salió publicado en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí. Editado por la Secretaría de Educación del Estado y la Secretaría de Cultura, en 2007. El diseño estuvo a cargo de Beatriz Gaytán, mientras que la edición la hizo Déborah Chenillo Alazraki y la corrección, Mary de Lara.

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Mitos, leyendas y tradiciones de México

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Leyendas indígenas mexicanas

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Mito y leyenda, ¿cuál es la diferencia?

Mitos y leyendas del Altiplano: La zorra

LA ZORRA

(Leyenda de Pozo de Acuña, municipio de Guadalcázar, S.L.P.)

No, eso que usted pregunta del güichote y de los perros aquí no sucede. Nosotros sabemos cuando alguien se va morir porque escuchamos a la zorra cantar. Cuando la zorra canta en la tarde, mire que nunca falta que alguien se muera.

Pero déjeme decirle una cosa, no siempre se muere alguien que vive aquí en el pueblo cuando canta la zorra. También se dan casos de que la zorra canta y luego nos enteramos que se murió alguien de aquí del pueblo pero que vive en otra parte, por ejemplo en San Luis, en Monterrey o en el otro lado. Entonces ahí está la zorra cante y cante y la gente asustada. No se muere nadie, pero a los dos o tres días nos llega la novedad de que Fulano o que Zutano se murió por decir en Oklahoma o en Houston. Entonces por eso nosotros decimos que la zorra con su canto estaba avisándonos que alguien del pueblo iba fallecer. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Comentario de Homero Adame sobre el motivo mitológico de la zorra

Existen muchísimos símbolos mitológicos que, debido a las particularidades tanto geográficas como ideológicas de los pueblos, han tomado caminos por demás diversos en el mundo, y la zorra es uno de ellos. De este canino salvaje existen muchísimas variantes e interpretaciones en el folclor de cada país. Entre los antiguos habitantes de América, por ejemplo, la zorra siempre jugó un papel de palero, o compañero de un embaucador, razón por la cual en muchos cuentos y fábulas aparece como un animal tramposo.

En el Altiplano existe una interpretación diferente y acaso única de la zorra, ya que ningún diccionario de mitología lo registra como tal: es también mensajero de la Muerte. No sabemos cuál sea su origen, pero quizá se trata de una reminiscencia de las creencias huachichiles.

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Myths and legends from Nuevo Leon: The sword

THE SWORD

Folk story originally heard near Galeana, N.L.

One Friday evening, we arrived at don Evaristo’s ranch. He and doña Almanda welcomed us warmly. Don Evaristo had a pile of dusty old books on the floor. When I asked him about those books, he said he was going through them because he wanted to compare the major elements of his latest story with the Arthurian Cycle from European Medieval Mythology.

“What new story?” Emily asked.

“It’s about Excalibur, the mythical sword of King Arthur.”

“We know that story,” Emily and I said.

“Ah, that makes it easier for me, then! I will only have to tell you the Mexican version!” don Evaristo said, his eyes shining. “A friend of mine just told me this version. It’s amazing to find exactly the same motifs of the stone and the sword. It’s not such a common combination universal mythology, you know!”

“We’re all ears!” I said.

“Well, my friend recently went to a town called Galeana, in the south of Nuevo Leon, to buy some furniture. He chatted to the carpenter about this and that, and then the carpenter started to tell him about a magical sword, stuck fast in a stone, not far from Galeana. ‘It’s not far from here,’ said the carpenter. ‘Would you like to go and see it?’ And my friend replied: ‘Could we go right away? I have to leave again tonight.’

“So off they went, in search of that magical sword. After about an hour’s walk through thick woods and undergrowth, they saw a yucca tree and a mezquite tree, in a little clearing. And between these two trees, stuck up to the hilt in a large rock, was the mysterious sword. It was an old Spanish sword, now all rusty with age.

“The story goes that the sword did, in fact, belong to a Spaniard, way back in the times of the Spanish conquest. No one knows exactly how it came to be stuck in that rock, but nobody has ever been able to remove it, even though people have tried every possible way, with no luck. This seems to be because only a person who has divine powers and wisdom will ever be capable of removing it. When and if anyone ever does remove the sword, that person will become the master or mistress of the whole region!

“So, what do you think?” don Evaristo asked, still excited. “Isn’t it a wonderful story, rather similar to the story of King Arthur’s Excalibur and the founding of the city of Camelot?”

Though short, it was indeed quite similar to the legend of good King Arthur of ancient Britain, who pulled Excalibur out of a stone and then went on to unite the country and build the marvelous city of Camelot…

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 126-127.

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You can find more Mexican myths and legends on this link: Mexican folk stories.

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Mitos y leyendas de Zacatecas: Una joven huachichil y un muchacho irritila

UNA JOVEN HUACHICHIL Y UN MUCHACHO IRRITILA

Leyenda de Concepción del Oro, Zacatecas


Años atrás se hablaba de un hombre que vestía de una manera muy rara. Se le veía con un arco y una flecha y más que caminar parecía que flotaba. Siempre se dirigía al mismo lugar, donde hoy se localiza El Grasero. Se hincaba y ponía su frente en el suelo. Permanecía un tiempo allí y luego se desaparecía, se esfumaba. (Luego se supo que era un indígena huachichil, de los muchos que poblaban las sierras de lo que hoy es Concepción del Oro.)

Una hermosa y joven mujer de la tribu de los huachichiles acostumbraba andar por el que hoy conocemos como el cerrito de la Cruz. Juntaba mezquites, que formaban parte de su alimentación. Un día, andando en esos menesteres, sintió que alguien la observaba. Reprografía de Homero AdameAl dirigir su mirada a lo alto del cerro, descubrió que a un apuesto indígena de la tribu de los irritilas, hombre alto, muy bien formado, que andaba de cacería con su arco y su flecha. Tras saberse descubierto, el joven bajó despacio por la ladera del cerro, sin perder de vista a la joven. Cuando ya estaba a cierta distancia, preparó su flecha en el arco y la dirigió hacia la joven. Ella se quedó petrificada, anticipando lo peor. El joven disparó la flecha y en unos instantes cayó una serpiente que estaba enroscada en una rama del mezquite. La hermosa huachichil recuperó el aliento y corrió hacia el irritila; lo abrazó y le dio las gracias de todo corazón. Ése fue un momento en que por primera vez se vieron a los ojos y sintieron que el amor los había atrapado. A partir de aquel día, se les veía por todas partes siempre corriendo entre las florecillas del campo. Sus risas eran acompañadas por el canto de los pajarillos. Se sentaban bajo la sombra de los pirules; y un lugar muy especial al que acudían era al arroyito de las aguas cantarinas donde se les veía refrescar sus cuerpos siempre felices, siempre riendo. Pero siempre algo sucede que nubla la dicha de una pareja que vive tan feliz…

Resulta que un huachichil se moría de celos porque pretendía a la joven y ella no le correspondía. A cada momento la seguía. A la distancia la observaba con el irritila, al tiempo que urdía la forma de acabar con ese amor que no pudo ser para él. Un día siguió a la joven y precisamente en ese lugar que hoy se conoce como El Grasero y que era el lugar donde se reunían los enamorados, le dio muerte con su puñal, clavándolo en su pecho. En ese preciso momento llegaba el joven irritila a reunirse con su amada. Al darse cuenta, el huachichil preparó su arco y su flecha y le disparó a su rival de amores, hiriéndolo de muerte. El joven irritila se arrastró hasta donde estaba su amada, puso su cabeza sobre el pecho de ella y allí murió. El joven huachichil se fue furioso porque ni en la muerte logró separarlos. Leyenda de Lucila Torres Ortiz.

Cuentan que ese día el cielo se obscureció y empezó a llover; que era una lluvia triste como si el cielo llorara por la muerte de esos enamorados. Los pájaros dejaron de emitir sus cantos y las flores del campo doblaron sus tallos en señal de duelo. Leyenda de Concepción del Oro.

Se dice que el hombre que aparece y desaparece en El Grasero es el joven irritila que de vez en cuando va al lugar donde le quitaron la vida a él y a su amada. Leyenda tomada de https://adameleyendas.wordpress.com/2010/12/05/mitos-y-leyendas-de-zacatecas-una-joven-huachichil-y-un-muchacho-irritila/

Nota: Esta leyenda fue enviada por Lucila Torres Ortiz, nativa de Concepción del Oro, Zacatecas, pero radicada en Monterrey, a Xpresandote.com un blog donde hay también muchas leyendas diferentes que, seguramente, te van a gustar. Visítalo siguiendo este enlace: Leyendas en xpresandote.com. La foto fue tomada por Carlos C. Ponce.

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Mitos y leyendas de Coahuila: la carreta con oro de Pancho Villa

LA CARRETA CON ORO DE PANCHO VILLA

(Leyenda de El Chilfón, municipio de Saltillo, Coahuila)

 

A pocos kilómetros de Saltillo rumbo a General Cepeda se ubica el casco de una hacienda que se llama El Chiflón. Parece ser que no fue una hacienda muy importante desde el punto de vista territorial, pero es famosa porque hay allí un cañón donde se forman cascadas. Hay también pinturas rupestres y petroglifos, lo que le da una variante de interés prehispánico. Además, en territorios que fueron de esta hacienda se han descubierto osamentas de mamuts y dinosaurios, por lo que tiene también un añadido interés prehistórico y paleontológico. Leyenda encontrada en el blog de Homero Adame.

Cuenta una leyenda que en el cañón de El Chiflón hay una poza muy profunda donde se encuentra sumergida una carreta cargada de oro. Según la leyenda, fue el mismo Pancho Villa quien aventó esa carreta a la poza porque lo venían siguiendo las fuerzas federales y de tal manera escondió aquel oro.

Mucha gente, picada por la curiosidad que genera esta leyenda, ha llegado preguntando qué tan cierta es y algunas personas incluso han traído equipo de buceo para explorar las pozas (son varias) con el propósito de encontrar el tesoro legendario. Se dice que una de las pozas es muy profunda, pero esto jamás se ha comprobado.

Cuentan que hace muchos años llegó un gringo a la pequeña hacienda porque pretendía filmar una película en ese lugar. Le explicó al dueño el tema de la película, quiénes serían los actores, cuánto le pagaría por permitirle utilizar su propiedad y cosas por el estilo. El hacendado no estaba muy convencido de las intenciones del gringo y le dijo: “A ver, vamos al grano y dígame a qué ha venido exactamente”. El gringo siguió explicando que era un director de cine y que quería hacer una película histórica sobre Pancho Villa. El hacendado no terminaba de convencerse e insistió en que él y gringo le dijera cuáles eran sus verdaderas intenciones. Como éste se dio cuenta de que aquél no le creía, entonces le dijo que su intención era la de sacar el tesoro de Pancho Villa porque sabía que era muy grande y rico, y estaba seguro de poder lograrlo porque contaba con el equipo y la tecnología sin importar a qué profundidad estuviera la carreta.

El hacendado entonces le preguntó que en caso de hallar el tesoro qué le tocaba a él. El gringo respondió que la mitad y dijo que se lo firmaba para que no hubiera duda. Sin decir mucho más, el hacendado le dijo al gringo: “Si ese tesoro está en verdad ahí, ¿para qué lo reparto? Mejor lo saco yo y me quedo con todo.” Leyenda encontrada en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/23/mitos-y-leyendas-de-coahuila-la-carreta-con-oro-de-pancho-villa/

Nota: En 1966 se rodó en El Chiflón un segmento de la película mexicana El alma grande del desierto, dirigida por Rogelio González.

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Myths and legends of animals: John the Bear

JOHN THE BEAR

(Mexican folk story from the Sierra Madre Oriental)

One day, when we were at Don Evaristo’s ranch, we all rode up to the hills on horseback to look for some missing cattle. We spent a whole night in the woods. It was the perfect place to listen to stories, sitting under a starlit sky, eating wild rabbit, roasted slowly over our campfire…

Suddenly, we heard a strange noise. Emily and I immediately reacted and jumped to our feet, but Don Evaristo and the cowboys didn’t seem to pay any attention to the sounds. “I guess it’s a bear,” one of the cowboys commented, quite calmly.

“Yes, it’s a bear,” Don Evaristo replied, “and it’s a pretty big one.”

Emily and I felt really nervous. We have heard hundreds of terrifying stories about dangerous bears and innocent tourists. But Don Evaristo calmed us down, saying the bear would never come near the fire. Sure enough, almost immediately we heard the bear going off into the forest, probably more afraid than we were! Our host was thoughtful for a moment. Then his eyes shone as he remembered a new tale to tell. Folk tale written by Homero Adame.

“Ah, thank you for reminding me, Brother Bear,” he laughed. “It is time to tell the tale of John the Bear, or Juan Oso. It’s one of the most common tales from the Mexican mountains, and it seems that it came to these lands with the Spanish conquest, for the same story is also told in Spain and other parts of Europe.

“Not long ago, there was a rumor that a very big bear was wandering around near a small country town by the foothills somewhere in the State of Nuevo Leon. Very few people saw it. Those who did thought it was very strange, because it was not a time of famine, the rains had been good, and there was plenty of food for all the wild animals up in the mountains. ‘What is the bear doing around here?’ they wondered. Of course, they were a little scared at first. But as the days went by, and the bear showed no form of aggression, they gradually lost interest in it, and went about their business as usual. Folk tale written by Homero Adame.

“One afternoon, however, a rumor that a young girl was missing immediately created a state of alert. ‘Who has kidnapped the girl?’ ‘Where have they taken her?’ ‘Has anyone asked for any money?’ Nobody could give an answer. Finally, the girl’s little brothers, crying desperately, managed to explain: ‘A big bear came and took our sister off to the mountains!’ They cried. Someone saw her going down to the river to do the washing. The boys saw the bear. Later on, when the men searched along the river bank, sure enough, they found the double footprints of a bear and a girl, and a solitary basket full of dirty clothes, still waiting for someone to wash them… The children were telling the truth, it seemed.

“An angry crowd of people noisily followed the footprints well into the mountains, but they found nothing. Not a trace! The trails became hard to follow, and after a couple of river crossings, they finally lost track of the footprints completely.

“Time passed, and after about three years, the sad event became just a vague memory for most of the village. Just imagine everyone’s surprise when one afternoon, a pretty, young woman appeared in town with a baby in her arms. Picutre by Homero AdameOf course, it was the same girl, a little older and perhaps wiser, too. The neighbors hurried round to hear her story. She said the great bear captured her and took her to his cave, far off in the mountains. He took very good care of her and fed her well. Although he was very kind to her, she was always afraid of him. What she really hated, was being his prisoner, a helpless captive in the dark, smoky cave. Early in the mornings, the bear used to go out hunting, but whenever he left, he always closed the cave entrance with a very large, heavy rock. There was no escape.

“A few months later, the bear and the girl had a healthy baby boy. The girl loved the baby more each day. But then, so did the bear. One fine day, when the bear went off to hunt, for some reason he forgot to block the entrance to the cave. Maybe he trusted his young ‘wife’ at last. Nevertheless, she seized the opportunity at once and escaped back to her town, taking her darling little baby with her, of course.

“It seemed like a real happy ending. The big bear was never seen in the area again, though some hunters said they often heard a bear crying alone in the mountains at night. The baby grew tall and strong, though a little more hairy than the other village boys. No one knows why, but one day, many years later, when he was a man, Juan Oso disappeared. People say he decided to go back to his real home, high up in the mountains. But nobody can tell if he ever found his loving father — the great bear — still crying for his wife and son in his dark and smoky cave…” Folk story found in Homero Adame’s blog at https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/19/myths-and-legends-of-animals-john-the-bear/

Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 67-68.

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Myths and Legends from the State of San Luis Potosi: Don Pantaleon – A ‘Diablero’

DON PANTALEON – A ‘DIABLERO’

Folk story from El Sabino, in Santo Domingo, S.L.P.

Here in El Sabino, there was once a man named Pantaleon, who brought the skeleton of a dead bull back to life. This is a true story, I tell you, because I saw it all with my own eyes!

Don Pantaleon was well-known for his amazing tricks. One day, just for fun, looking at a dried-up, white heap of bones, he said, “Look, guys, I’m going to fight that old, dead bull!” Who knows what magic spells he uttered, or what magic dust he threw up into the air, but sure enough, the skeleton slowly stood up. Then, little by little, new red flesh began to cover the white bones and strong black hair began to grow over the flesh, and very soon the bull began to snort and to prance and dance about again! And don Pantaleon, true to his word, grabbed a red blanket and began to fight the bull!

We sometimes think that in the old days, people were much poorer and more ignorant than nowadays, but the truth is, they also had a lot of knowledge of things that have now been long forgotten. Don Pantaleon was, in fact, a ‘diablero’ and he knew how to do real magic.

People in the past were more aware of the supernatural; they could speak with the spirits. They learned all these things from the Indians that lived in these lands long before the Spanish conquerors arrived. The Huachichiles, Caxcanes, and Coyoteros used to observe all natural phenomena with great attention, and experimented with many hidden arts.

Much of this knowledge is now lost forever. For example, people say that the ‘diableros’ – a type of sorcerer or wizard, like don Pantaleon – even knew how to speak to all the spirits of nature, and how to make rain! But all of this has become just one more part of our great history…

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Activate! 2. By Carol Lethaby, Homero Adame, and Pat Grounds. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2003. Pp. 180-181.

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Mitos y leyendas de Chihuahua: La bruja Juana

LA BRUJA JUANA

(Leyenda de Chínipas, Chihuahua)

Me han platicado a mí que allá rumbo a Sonora, pero todavía d’este lado en Chihuahua, que había una bruja muy conocida que se llamaba Juana. La bruja Juana, le decían –explica Samuel Mireles, un guía de turistas en las Barrancas del Cobre. Ella era indígena, pero no tarahumara porque allá d’ese lado viven otros que no son tarahumaras. No sé si era yaqui ella o warojío, pero cuentan qu’era una mujer muy conocida por sus brujerías, porque sabía mucho de la brujería y que aprendió de sus gentes de más antes. (Leyenda de Homero Adame.)

[…] Este, no, la verdad no sé yo si era bruja de las que hacen brujerías o si era curandera de las que curan, pero cuentan que mucha gente ib’hasta su tierra a consultarla. Se iban en el tren y allá en l’estación de Témoris se abajaban para luego caminar como dos días seguidos hasta llegar a Chínipas, donde mero vivía la bruja Juana. Cuentan que mucha gente llegaba de muchas partes, de acá de Chihuahua, de Sonora, de Estados Unidos; de muchas partes llegaban a consultarla, sí.

Pero usted ha de saber que eso de la brujería no trae nada bueno porque mucha gente, y las autoridades también, no entienden bien y creen que las brujas nomás andan haciendo brujerías malas. Entonces parece que a ella la mataron a garrotazos unos policías porque dijeron que les había echado una brujería o algo así. (Leyenda de Homero Adame.)

Luego se platicó que a los policías les fue de la fregada porque cuando estaban golpeando a la bruja Juana que el Diablo mismo se presentó para defenderla a ella; eso me contaron a mí que se platicó luego. Pero también dijeron que no era el Diablo –eso lo inventaron los policías para justificar su crimen, entiendo yo–, sino que fueron los espíritus que eran como los amigos de la bruja Juana y esos espíritus quisieron defenderla, pero ella comoquiera se murió de tanto garrotazo porque le abrieron la cabeza hasta que se le salió toda la sangre. Pero a esos policías les fue peor porque me contaron a mí que los espíritus los atormentaron pero muy feo hasta que se murieron ellos de una muerte muy fea como a la quincena. (Leyenda de Homero Adame.)

[…] No, quién sabe si allá [en Chínipas] haigan brujas todavía, pero sí me contaron a mí qu’ella dejó así como descendencia. […] No, bueno, no es que haiga tenido hijos sino que ella dejó gente que aprendió d’ella todos los secretos de la brujería. Y es que así son las cosas, lo que uno sabe se lo enseña a otros y así conservamos las costumbres, las creencias de uno, y entonces la bruja Juana dejó descendencia y esas brujas nuevas se fueron a otras partes a trabajar. Leyenda encontrada en: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/11/mitos-y-leyendas-de-chihuahua-la-bruja-juana/

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Nota: esta leyenda me la platicaron en Creel, Chihuahua.

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Mitos y leyendas de Baja California Sur: El tiburón ballena y el pejesapo

EL TIBURÓN BALLENA Y EL PEJESAPO

(Leyenda de Cabo San Lucas, BCS)

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Acá en Imagen de Homero AdameCabo San Lucas platican mucho del tiburón ballena y del pejesapo. Todos los pescadores saben que el tiburón ballena es el tiburón más grande, pero casi no hace nada porque no se arrima mucho a estos lugares. Más bien lo ven en altamar, cuando salen lejos en sus lanchas. Si uno va en una lancha chica, mejor ni molesta a ese tiburón ballena; no vaya a ser la de malas.

Ah, pero el pejesapo es otra cosa. Muchos pescadores cuentan que es muy agresivo y que lo que hace es tratar de voltear las embarcaciones, o sea que anda debajo de la lancha y trata de voltearla. La verdad yo no sé si sea cierto, pero eso es lo que dicen. Yo nunca lo he visto, pero dicen que asusta a los pescadores cuando sale, aunque casi nadie lo puede ver; muy raras veces dicen que lo han visto. Algo raro es que supuestamente no lo pueden ver porque agarra el color de la arena o parece roca si anda cerca de las rocas

Ese pejesapo sale de vez en cuando. Hace poco anduvo uno aquí por la zona, en la bahía y se acercaba hasta la Playa del Amor. A ese animal le gusta andar donde hay gente y asustarla, pero que se sepa no ha comido a nadie. Y la gente se asusta gacho cuando lo ven porque dicen que es un pez muy feo, muy grande, que se ve como muy agresivo y cosas así. Texto de Homero Adame.

Algo raro del pejesapo es que tampoco lo pescan, o sea que los pescadores andan pescando con sus redes y capturan pescados, delfines, tiburones chiquillos, pero nunca un pejesapo. Por eso creemos que es más cosas de pláticas que de verdad, aunque de que existe, sí, dicen que sí existe. Texto encontrado en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/08/mitos-y-leyendas-de-baja-california-sur-el-tiburon-ballena-y-el-pejesapo/

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En el mundo existen aproximadamente 200 especies de pejesapo que se distribuyen en los mares tropicales y subtropicales, incluyendo los litorales mexicanos, como es la península de Baja California. Se le dan varios nombres comunes, como murciélago, pez antenado, pez-pescador, pez rana, pez sapo o sapito. Dependiendo de la especie, mide entre 5 y 40 cm de longitud, aunque algunas llegan al metro y medio. Esto último es importante mencionar porque no coincide con la explicación dada por Daniel Ríos, lanchero turístico radicado en Los Cabos, quien dice que muchos pescadores afirman que el pejesapo es tan agresivo que intenta voltear las embarcaciones, pero lo cierto es que un pez de ese tamaño nada podría hacerle a una lancha, excepto asustar al lanchero porque, como podemos ver en algunas fotos, es bastante raro o feo.

  • Si desean saber más de este pez, vayan a este enlace de frogfish, donde hay mucha explicación y fotografías de tan singular pez. Las dos imágenes de pejesapos fueron tomadas de ese sitio; que el enlace sirva de agradecimiento a sus creadores.

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Xilitla, Edward James y el Surrealismo

EDWARD JAMES, XILITLA Y EL SURREALISMO

Libro de historia oral compilada por Homero Adame

Sobre la vida y obra de Edward James, singular y excéntrico artista inglés que vivió muchos años en Xilitla, S.L.P., se han publicado varios ensayos y biografías, pero suelen ser obras que se centran en el arte o que abordan la temática “desde afuera”, es decir, al llevarse sus impresiones, el autor decide plasmarlas en papel. Edward James, Xilitla y el surrealismo, en cambio, desde su origen tuvo un propósito diferente, sin que fuera desde las palabras panegíricas o detractoras de una pluma más: la intención fue dar voz a la gente, a los xilitlenses, a quienes, en pocas ocasiones, se les toma en cuenta en la labor literaria o fotográfica relacionada con este tema. En otras palabras, mi objetivo fue tratar de conocer a Edward James “desde adentro”. Así, el pequeño libro o plaquette, se convirtió en un espacio en el que las voces de los lugareños expresaron sus recuerdos ―si acaso llegaron a conocerlo― acerca del hombre, del artista, del vecino, o expusieron sus opiniones en torno a lo que la imagen de Edward James representa para Xilitla en la actualidad.

La idea de hacer Edward James, Xilitla y el surrealismo, surgió en 2007, durante la primera reunión del comité encargado de los festejos de 100 años del nacimiento del surrealista inglés. Los integrantes de dicho comité eran Fernando Betancourt Robles, Eduardo Vázquez Martín, Fernando Carrillo Jiménez y Déborah Chenillo Alazraki, todos ellos de la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. Como estaban apenas en la primera lluvia de ideas, yo les propuse hacer un libro diferente, expuse mi concepto y a todos les encantó. Fui a Xilitla un par de veces, platiqué con muchísima gente y les hice tres preguntas básicas:

  1. ¿Quién fue / Cómo era / Conoció a Edward James?
  2. ¿Qué dejó Edward James para Xilitla?
  3. ¿Qué sabe usted del surrealismo?

Como resultado de este ejercicio, las respuestas o comentarios en ocasiones parecen ser contradictorias; lo cual nos ofrece una amplia gama de interpretaciones, según la visión de cada persona y, al final de cuentas, nos hace salir del realismo para, en todo caso, entrar al campo del surrealismo de la memoria colectiva.

Cuando ya tuve suficiente historia oral recopilada, siguió un proceso divertidísimo porque la intención era producir un librito diferente, poco convencional, artesanal. Así comenzaron otras lluvias de ideas entre Déborah Chenillo, entonces Directora de Publicaciones de la SECULT, Beatriz Gaytán Reyes, diseñadora de esa dirección y yo. De igual modo, mientras Mary de Lara revisaba los borradores, tanto correctora como compilador entramos en buenas discusiones, pues corregir extractos de oralidad es una tarea muy complicada. Entretanto, las encargadas del diseño, dirigidas por Bety, fueron Susana Cerda y Erika Cardona. Conforme avanzaban en su trabajo, jugando con fuentes y dibujos, nos divertíamos más y sabíamos que, en efecto, el resultado del librito sería muy ad hoc para las circunstancias, es decir, medio surrealista.

En noviembre de ese año se llevó a cabo el Primer Encuentro de Surrealismo y por tres días Xilitla se convirtió en la capital mundial del surrealismo. El librito fue todo un éxito entre los artistas y ponentes invitados que vinieron de otros países y varias partes de México. La edición de mil ejemplares se agotó y muchos xilitlenses recibieron su copia.

Veamos a continuación algunas páginas escaneadas de Edward James, Xilitla y el surrealismo.

Obra de Homero Adame

.Obra de Homero Adame

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Obra de Homero Adame
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Y para concluir, una joyita que mereció una página individual en el libro por acertadísima decisión de la editora. Déborah estaba leyendo los borradores, con la seriedad que le caracteriza durante su papel de editora, y hacía comentarios u observaciones. Cuando leyó la pregunta y la respuesta (ésta respondida como pregunta) perdió la cordura, se revolcó de risa y la celebró como si fuera la quintaesencia del surrealismo…

Myths and legends from Tamaulipas: The Deer

THE DEER

Folk story from San Carlos Mountains, in Tamaulipas

One afternoon, Emily and I went off horseback riding near the ranch while Don Evaristo was dealing with some other visitors. Suddenly, without warning, we were surprised by a magnificent deer, standing right in the middle of the path in front of us! We stopped in our tracks, and he didn’t move a muscle! Slowly and deliberately, we moved our horses closer and closer to the deer, but apparently neither the horses nor the deer felt at all nervous. Our animals were almost touching noses with the deer, when it finally reacted, and trotted off into the bushes. Emily even managed to get some photos!

Later that evening, during supper, we told don Evaristo about our encounter with such a magnificent animal. He was all ears. At the end of our tale, doña Almanda said: “I bet it was El Viejo.” Legend written by Homero Adame.

El Viejo? Who’s that?” we asked.

“Oh, it’s a very old deer that’s been around for many years. We see him from time to time, and he’s never afraid of anyone.” She answered. “Evaristo, tell them the story about the magical deer. Remember?” She suggested to her husband.

“Yes, of course. It’s a very nice story, and we always like to make a connection between this tale and our dear viejo, here on the ranch! You will remember that in universal mythology the deer is an extremely beneficent animal, by all accounts.

“Now, in the woods and mountains all over Mexico and Central America, you can hear similar stories about a poor hunter who makes the spirit of the woods angry, because he has shot and wounded too many animals. Of course, the story varies, according to the area or the type of landscape, and in many cases the spirit locks the hunter in a cave and won’t let him out until he has cured all the poor animals. I’ve heard this story in the mountains of Puebla and Oaxaca, but this version comes from the Sierra de San Carlos, in the state of Tamaulipas.” Don Evaristo explained.

“Not so many moons ago, there was a young man who used to go hunting every single afternoon. There was never a day when he didn’t return home with a rabbit, an ocelot, a coyote, a boar or something that used to run on four legs in the forest. He would shoot any animal that crossed his path in the woods. Much more than he could ever eat. But his favorite game of all were the deer. He was a good hunter, but, one day, the hunter himself became the prey!

“This is what happened: one afternoon, the weather was too bad to hunt. Early the next morning, however, he took his rifle and set off for the mountains, where he found a trail that led him deep into a canyon. He crossed the river several times. Always alert — like the good hunter he was —, he suddenly heard something moving close at hand, and then he saw it. It was the biggest deer he had ever seen in his life! Folk story written by Homero Adame.

“Very quietly and carefully he lifted his rifle and… bang! He shot at the deer. But the deer did not fall to the ground. By no means! Instead, it walked a few paces towards the hunter! The hunter shot again! And again! And he knew for sure he had hit the animal three times! But that brave deer just moved slowly but surely, closer and closer to the hunter! When the deer and the hunter were only about one meter apart, the animal jumped up, leaped over the hunter’s head and disappeared into thin air! The hunter was so scared that he gave up hunting that very moment and never shot another animal again. He realized in a flash that the guardian spirit of the mountains was warning him to stop hunting animals, or face the consequences.”

“What a beautiful story,” Emily said. “And I agree with the moral: the hunter became greedy, and killed many more animals than he needed for food. When his hunting became an obsession, it became a vice, instead of a natural means of subsistence!”

“Why do you say that the deer we saw, el viejo, is related to the story?” I asked don Evaristo.

“Well, it’s just that we have never ever seen such an old deer anywhere else! And there are so many hunters around. But not one of those hunters has ever managed to shoot our dear viejo. But we’re sure he can sense when people are just out in the woods in search of natural beauty and peace of mind, like you two, this afternoon. He has come up to us too, so many times… Story found at: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/01/myths-and-legends-from-tamaulipas-the-deer/

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 192-193.

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You can find more Mexican myths and legends on this link: Mexican folk stories.

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La Ruta menos conocida de Miguel Hidalgo

LA RUTA MENOS CONOCIDA DE MIGUEL HIDALGO

Historia oral en el Altiplano potosino

La Ruta menos conocida de Miguel Hidalgo, el nuevo libro de Homero Adame, es el fruto de una investigación que hizo a través de un proyecto que a principios de 2010 presentó a la SEGE (Secretaría de Educación General del Estado) de San Luis Potosí con motivo de los festejos del supuesto Bicentenario de la Independencia (aunque es por todos sabido que el verdadero Bicentenario será en 1821, mientras que este año se celebran los dos siglos desde que inició una guerra que con el paso del tiempo y las circunstancias tomó un giro diferente y concluyó con la Independencia de México).

El libro en cuestión se enfoca exclusivamente en una región de lo que era la Intendencia de San Luis Potosí en 1811, el Altiplano, y en un suceso fugaz, por trashumante. La mayoría de los textos así como los sitios de internet que abordan la historia de municipios potosinos como Salinas, Venado, Charcas o Matehuala sólo se limita a señalar que Miguel Hidalgo pasó con “su diezmado ejército” por dichos lugares. Raras veces se mencionan los demás puntos de esta ruta, el antiguo camino real. Por tal razón, Homero Adame tuvo la inquietud de investigar, desde otra perspectiva, el trayecto que el grupo de insurgentes encabezado por Miguel Hidalgo e Ignacio Allende tomó de Zacatecas a Saltillo, hacia finales de enero y partes de febrero de 1811.

Sin afán de desmentir pero sí de ampliar la información, el autor recorrió varias veces el camino real desde Salinas, al sur, hasta El Salado, al norte, para recopilar fragmentos de historia oral que narran aquellos pasajes ahora históricos del lejano febrero de 1811.

Cabe aclarar que éste no es un libro de leyendas propiamente dicho, sino de historia oral (distinta a la historia documental), aunque también se puede decir que algunos de los fragmentos recopilados suenan más a leyenda que a historia. Sin embargo, Homero Adame incluyó fichas de cada lugar para ubicarlo en el contexto histórico de 1811.

La obra tiene el valor intrínseco de recrear las voces de mucha gente que vive en los lugares de la ruta, siendo esto lo que la hace un poco diferente a los tantos libros de historia que se han publicado en estas fechas. Abre con un prólogo del autor, en el cual plantea una hipótesis que él mismo llama “la ruta secreta de Miguel Hidalgo”, que en sí cae en lo que podríamos llamar “historia especulativa”, y sustenta dicha hipótesis con la información oral y documentada que logró recopilar a lo largo de su investigación. También incluye una introducción escrita por el historiador Carlos Tapia, así como fotografías, mapas, notas y anexos.

Éstos son los lugares incluidos en el libro, pues era el camino real de la Intendencia de San Luis Potosí por donde pasó Miguel Hidalgo en febrero de 1811:

Veamos a continuación una muestra de La Ruta menos conocida de Miguel Hidalgo. Historia oral en el Altiplano potosino.

La Ruta menos conocida de Miguel Hidalgo. Historia oral en el Altiplano potosino fue maquetado y diseñado por Beatriz Gaytán Reyes y Nuevas Letras, mientras que partes de la edición y corrección de estilo estuvieron a cargo de Jimena Acevedo Freijo.

El libro está a la venta en los siguientes lugares:

En San Luis Potosí:

  • Librería Allende
  • Librería Don Quijote
  • Librería EDUCAL (en el Centro de las Artes)
  • Librería Española
  • Librería Gutenberg
  • Librería Ochoa
  • Librería Universitaria, de la UASLP
  • Mi Librería
  • También en Puros Habanos (en sus dos sucursales) y
  • en la revistería La Vibra (junto al hotel Real Plaza).

En Cedral:

  • Papelería Jorgito

En Salinas:

  • Centro Cultural
  • Librería Padre Pío

En Matehuala:

  • Librería Universitaria
  • Tortas Las Sevillanas

En Charcas:

  • Papelería “La Central)

En Real de Catorce

  • Centro Cultural

En Monterrey

  • Librerías La Ventana
  • PubliArte (en Calzada Vasconcelos)
  • Tienda del Museo del Noreste

 

En Linares, NL

 

  • Museo de Linares
  • Revistería Alpha-Omega

En Zacatecas:

  • Librería Zacatecas (enfrente de la Catedral)
  • Librería Andrea (Callejón Gómez Farías 113)

Por su parte, las librerías Gonvill lo tienen en diversas sucursales en varias ciudades del país.

También se puede adquirir a través de este blog. Envía un mensaje para averiguar cómo.

Myths and legends from San Luis Potosi: Saint Francis of Assisi

SAINT FRANCIS AND THE “FONDERAS”

(Legend from Real de Catorce, S.L.P.)

Many years ago, when Real de Catorce was still a very rich mining town, a procession of women used to arrive through the tunnel every morning, with donkeys carrying baskets full of home-made food and churns of milk to sell to the miners.

Picture by Homero AdameAll the way from Puerto de los Aguadores Gate, to the Cemetery Gate, there were fondas, tiny little restaurants, where you could buy home-made food. The keepers of these places were all women, and we used to call them fonderas.

One of these fonderas was an old woman, called Jezabela, whose fonda was in a tiny, dark room, near the cemetery. Jezabela was a strange old thing. She never said a word to anybody, so nobody ever spoke to her, either! Not even to say, ‘Good morning!’

In those days, the statue of Saint Panchito still had a special place in the cemetery church, just down the road from the fondas. Whenever the fonderas were cooking, Panchito would climb down from his niche in the church, and go to check that the fonderas were doing a good job.

As time went by, old Jezabela got angrier and angrier with the ‘stranger’, who would always stand and watch her while she was working. One day, she just couldn’t stand it any longer. When the ‘stranger’ arrived, Jezabela was stirring a pot of boiling hot mole. She stopped working and shouted something very rude at him. Then, when he came in the door, she took a spoonful of hot mole and threw it straight at him! The steaming liquid landed on his bare hand!

Photo by Homero AdamePanchito didn’t move an eyelash. He just asked Jezabela, very kindly, to kiss his hand. But she had no intention at all of doing that! “You just get out of here, you dirty old rat!”, she screamed. So Saint Francis turned round and started to walk away. But just as he was going out of the door, Jezebela threw another great spoonful of boiling hot sauce at him, and this time it splashed him all over his back!

So, this is why the statue of Saint Francis of Assisi in the church of Real de Catorce is burnt on the back of his hand and all over his back, too – because of the mole and the hot chili sauce that the horrible old fondera splashed him with!

People hated Jezebela even more after that, and legend has it that, that same evening, after hearing what had happened, her own husband, Jacinto, took out his great old machete and killed her, stone dead – and all because she had terribly offended Saint Francis. Everybody really respects Panchito here in Real, you see…

.Libro de Homero AdameThis legend was narrated by the late “Doña Carlitos”, who lived in Real de Catorce, and published in the book Mitos y leyendas del Altiplano potosino. Editorial Ponciano Arriaga. San Luis Potosi. 2004. (This book was selected by the Programa Libros del Rincón para las Bibliotecas de Aula y Escolares 2007-2008, for its collection “Espejo de Urania”.)

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You can find more Mexican myths and legends in another blog: Mexican folk stories.

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Myths and legends from the State of Hidalgo: The Turkey

THE TURKEY

Folk story from Alfajayucan, State of Hidalgo

Don Evaristo’s apparently endless repertoire of stories from all over Mexico never ceases to surprise us! In a single evening he can choose any topic, such as animals, saints, or witches, or whatever, and then go on to tell us stories about that topic, from numerous different states, for hours!

The other night, for example, Don Evaristo started telling us some terrifying stories about sorcery, witches and wizards. For some reason, my pocket cassette recorder, which usually records everything, didn’t record a single thing that night! Maybe it was afraid too! However, I do recall one particular story, from a place called Alfajayucan, in the State of Hidalgo. And this is more or less the way that Don Evaristo told it: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/25/myths-and-legends-from-the-state-of-hidalgo-the-turkey/

“Now, we all know that there are many animals of the night, which some people believe really to be witches or sorcerers, who know how to take on the shape of an animal. This practice is called ‘nagualism’, and it is a fairly common motif in Mexican mythology.”

“Yes. There are similar beliefs among some of our American Indian tribes, too.” I said.

“Of course there are!” Don Evaristo replied. “Don’t forget that most elements of mythology are universal. That’s why stories with similar content are told all over the world in different cultures. Anyway, the typical animals occurring in ‘nagualism’ are coyotes, crows, and owls.” He continued.” In Mexican mythology, there’s also the turkey – the ‘guajolote’, as we call it here. In many parts of the country, you can hear tales of ‘guajolotes’ who are really men or women who practice the art of ‘nagualism’.” Tale written by Homero Adame.

“Can you give us an example, please?” Emily asked.

“Well… there’s one place in the State of Hidalgo, Alfajayucan, where many people say they have seen a huge, strange light in the dark. For example, they may be just walking across a field at night, when suddenly this enormous light shines out from nowhere. And, according to some beliefs, those lights are used to disorient the person, who immediately feels lost, even if he knows the path perfectly well. As a result of his confusion, he gets really lost and can often walk all night without finding his way home. However, there is a magical way to break the spell.

The person has to embrace a tree and stay there with his eyes closed for as long as he can. The light turns into a ‘guajolote’ and starts to hit its victim really hard with its wings. Shortly after this, the ‘bird’ will go away and the person will finally find his way home.” Legend written by Homero Adame.

“What happens if that person opens his eyes and sees the turkey?” I asked.

“Well, according to some legends, if he sees the ‘guajolote’, he will also see the real face of the sorcerer or witch, but the sad thing is, he will not live long enough to tell anyone about it!”

“Is that true?” Emily asked.

“That I cannot say.” Don Evaristo replied. “But legends are legends, and many people say they know of people who were found dead, embracing a tree, their bodies bruised by some inexplicable blows – the blows of the ‘guajolote’s’ wings, perhaps?” Folk story found at https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/25/myths-and-legends-from-the-state-of-hidalgo-the-turkey/

  • Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in Activate! 2, by Carol Lethaby, Homero Adame and Pat Grounds. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2003. P. 134.

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El Niño Fidencio: El límite entre la fe y el fanatismo

EL NIÑO FIDENCIO

El límite entre la fe y el fanatismo

 

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Myths and legends from San Luis Potosi: The ahuichote

THE AHUICHOTE

Folk story heard in Las Carboneras, Matehuala, San Luis Potosi

A long time ago, I was doing some work in the highlands, in the Altiplano Potosino, and of course I took great interest in the local myths and legends. Every evening I spent time talking to the local people and hearing their stories. It was very surprising to learn about an ahuichote ― a sort of animal spirit that announces death. In the Aztec folklore there’s a mythological animal called “ahuizotl”, but its description and its purpose has nothing to do with the ahuichote (also referred as “ahuizote”, “agüichote “or “güichote”) I found in the Altiplano. In the end I concluded that this spirit was “new” to universal mythology, and should be included.

Anyway, I heard different stories of this ahuichote, and all of them spoke of how such spirit was the messenger of Death. One night, while drinking hot chocolate by the fire place, and old lady told me: “Years ago, for several days we heard a strange howl and we knew something bad was going to happen. A couple of days later we learned that Chencho died in Monterrey. His corpse arrived at midnight and we all went to his poor house to veil him. All the time we were veiling Chencho, we kept hearing a strange noise. It was like a cry of a coyote, but not quite the same. It was an inhuman howl; not from this world. We could hear it, and we all knew what it was. Yes, it was the howl of the ahuichote itself, because he was saying that there was a dead person in the village. And that dead person was Chencho, who was from this village but living in Monterrey. The ahuichote cried all night. Legend written by Homero Adame.

“Next morning, after the service offered by a priest from Matehuala, we all went to the cemetery for Chencho’s funeral. And the frightening howl of the ahuichote was harder and sadder than ever. When the grave was covered with soil, the howling stopped. We didn’t hear the ahuichote again that day, and not for many days.

Here we all know that when the ahuichote howls, somebody is going to die”. Homero Adame’s folk story found at: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/22/myths-and-legends-from-san-luis-potosi-el-ahuichote/

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El altar de muertos en la Huasteca dedicado a Xantolo

EL ALTAR DE MUERTOS HUASTECO DEDICADO A XANTOLO

Por Homero Adame

En cualquier región del país se tiene la costumbre de ir a los cementerios para celebrar los Días de Muertos o Fieles Difuntos el 1° Y 2 de noviembre. En ciertas regiones está muy arraigada la tradición de elaborar altares de muertos en las casas, en las calles, en las plazas públicas, en los panteones e, incluso, en las iglesias. En los últimos años se han instituido concursos de altares para dignificar nuestras costumbres y, de cierto modo, contrarrestar la influencia norteamericana manifestada con el Halloween. Texto de Homero Adame.

Los altares de muertos varían en concepción y materiales según la influencia cultural de la región donde se elaboran. Es difícil decir cuál estilo es más bonito o interesante, pues cada uno tiene lo suyo. Veamos un ejemplo del altar de muertos que se hace en la Huasteca (sur de Tamaulipas, norte de Veracruz, norte de Hidalgo y oriente de San Luis Potosí), donde la influencia indígena tének (huasteca) y nahua es muy fuerte y representativa.

El altar huasteco suele estar dedicado a Xantolo, tal vez la deidad más importante en la mitología huasteca. Dicho altar presenta varios elementos que se remontan a las raíces ideológicas y creencias mitológicas prehispánicas, aunque en su conjunto es un elemento mestizo que incluye un sincretismo religioso huasteco con el catolicismo actual.

El arco: éste se confecciona con hojas frescas de limonaria y flores de cempasúchil. La parte superior representa al ciclo del sol como dador de luz y vida. En la parte central se colocan algunas imágenes religiosas que entre los huastecos suelen ser la Santa Cruz y la Virgen de Guadalupe. Aquí, la intención es que a esta virgen u otro santo se le pida por el descanso de los difuntos. A un lado se colocan las fotografías de los difuntos que son recordados en estas fechas.

La mesa: aquí se colocan los objetos de recepción, es decir, ofrendas para dar la bienvenida a las ánimas. Tales ofrendas consisten en varios elementos convencionales, como bebidas, cigarros, tamales, naranjas o mandarinas, dulces, la tradicional calavera de azúcar y, sobre todo, el pan de muerto. (En muchos pueblos huastecos este pan tiene forma de un monito y se coloca ya sea junto a las demás ofrendas o colgándolo del arco; la creencia indica que el monito sirve como “distracción”, es decir, se pone para que los difuntos no se confundan y no se lleven a quienes todavía gozan de esta vida.)

El piso: al pie de la mesa se coloca un trozo de bambú o de carrizo grueso que lleva unos orificios donde se sientan las velas que darán la luz para fungir como guía visual para las ánimas. Frente a las velas siempre va un pequeño incensario que debe arder a todo momento, ya que el aroma del incienso y la mirra tiene la función de ser la guía olfativa y etérea para los difuntos.

Al frente aparece el sendero de las ánimas hecho con pétalos de cempasúchil, cuyo objetivo es dirigir a las ánimas en su retorno para estar entre los vivos durante estas fechas. Texto de Homero Adame.

El altar: una vez terminado el altar, en la parte inferior, y oculto a la vista, siempre se pone una calavera de azúcar con semillas, teniendo como significado la fuerza vital eterna; este elemento representa el ciclo de la luna, la oscuridad y la muerte.

En algunos casos, donde la influencia de los antiguos mayas sigue vigente aquí entre los tének (huastecos), en vez de ocultar una calavera con semillas se coloca una calabaza también con semillas. Ensayo de Homero Adame tomado de su blog en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/el-altar-de-muertos-en-la-huasteca-dedicado-a-xantolo/

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Myths and legends from the State of Tamaulipas: The Snake

THE SNAKE

Folk story from Padilla, Tamaulipas

One cool evening, we were sitting on the porch at don Evaristo’s in the moonlight. We had been talking about Quetzalcoatl, the ‘Plumed Serpent,’ the Mayan counterpart, Kukulkan, and the very similar figure of Viracocha, among the Incas. After a long, pensive silence, don Evaristo said:

“Yes, the snake has traditionally been a very strong motif in most cultures of the world. It’s a symbol of wisdom, but at the same time, it’s often also a symbol of death or trickery.”

“Do you know any modern stories about snakes?”, asked Emily.

“Oh, sure! Here’s one from the state of Tamaulipas – from the reservoir that swallowed up the town of Padilla. Padilla, incidentally, was once a prosperous city, which played an important role in Mexico’s imperial past. At the time, Padilla was the capital of Tamaulipas, believe it or not! Folk tale written by Homero Adame.

“On July 19th, 1824, Agustin de Iturbide, ex-president and emperor of Mexico, was executed there, by a Federal Government firing squad. It was, in fact, just after Iturbide’s return from exile. Then, 171 years later, this town wrote its last page in history: it disappeared under the waters of the Vicente Guerrero reservoir. Nowadays, when the reservoir waters are at their lowest point, you can just see the remains of Padilla – a ghost town, no more than the ruins of the former church and the schoolhouse. Nothing else is left of its illustrious past.

“Anyway, back to the snake story – a fisherman who works on the Vicente Guerrero reservoir said to me one day:

‘You know what, Evaristo, all those things they say about the snake in the middle of the reservoir are true! I’ve seen it with my own eyes!

‘One weekend, we all went out fishing as usual, and we were taking the boat out to the middle of the reservoir because that’s where the biggest fish are. So, there we were, cruising gently along, when one of my friends said: “Look! Over there! There’s a rattlesnake in the water!” Now, that was a very strange sight to see, because any child knows that rattlesnakes only live on land, right?

‘But we hadn’t seen anything yet! We stopped the engine, to stare at the snake, and imagine our surprise! Before our very eyes, the snake rose up in the water, up and up till it was standing up, as straight as a rod, on its tail! We were all struck dumb with amazement! Then the snake bent its head back down towards the water, dived in, and disappeared from sight! We just didn’t know what to think! If anyone else had told me the same story, I would have thought he was inventing it. But I swear to you, I saw the whole thing with my own eyes, and it’s as true as I am standing here today!

‘None of us could stop talking about that rattlesnake, not that day, nor for many days to come. Most people thought it was just a typical fisherman’s tale, and that we were making it all up, but then another fisherman confessed that he had once seen the snake too. It was in the very same spot, and he saw it standing up on its rattle, too!’ Folk story from Padilla, Tamaulipas.

“And that was it!” said don Evaristo. “To be honest, I don’t know what to think, either. There are many tales of sticks and staffs turning into snakes, but I have never heard of a real, live rattlesnake standing up on its rattle before! And even less, in the middle of a lake!” Folk story found in Homero Adame’s blog at: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/myths-and-legends-from-the-state-of-tamaulipas-the-snake/

Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 178-179.

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Mitos y leyendas de Nuevo León: La culebra que destrozó una capilla

UNA CULEBRA QUE DESTROZÓ UNA CAPILLA

(Leyenda escuchada en China, Nuevo León)

Hay una plática de una cosa que, según los asegunes, pasó aquí cuando apenas había unas poquitas casitas en el pueblo. Mire usté, es que contaban los antepasados que cuando levantaron la primera capilla –parece qu’estuvo a un lado del río [San Juan]– que una tarde llovió pero de a tiro bastante, pero que primero ai entre las nubes se formó que una culebra en el cielo y que cuando cayó vino a quer (caer) en esa mera capilla y que la desbarató, que no dejó nada. Luego parece qu’el río se desbordó y mató muncha gente la corriente porque se llevó las casas qu’eran chocitas humildes entonces, pienso yo –cuenta el Sr. Mario Rodríguez.

[…] Bueno, sabrá usté, eso de la culebra no es cosa nueva, es de antes y todavía se da; yo mesmo l’he visto. Mire, sería hace com’unos dos años más o menos cuando andábanos [sic] una tarde en la labor y que de repente empieza a tronar porqu’estaba nublao. Sabiános [sic] qu’iba llover porqu’en esos días ya estaban las lluvias d’esta época (septiembre). Pero entonces cuando tronó yo vide en el cielo que se formó una culebrita –haga de cuenta qu’es com’una viborita entre las nubes– y culebrió ansina, como borniándose culebrió, y que luego da un jalón y sepa dónde mero habrá caido [sic].

[…] No, qué le cuento, dicen que donde cai hace puras averías –como es’ejemplo de la capilla– y hasta puede rajar un cerro. Por eso nosotros tenemos de experiencia que si viene una culebra hay que «cortarla» con la cuchía. Mire, usté levanta la cuchía al cielo, hace ansina com’una cruz y munchas veces se desparece [sic] la culebra o va a quer allá más retirao. Entonces, le digo, ese «animal» hace munchas averías, por eso nosotros la «cortamos», pero de qu’es dañosa sí es, cómo no, si hasta una capilla desbarató. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-de-nuevo-leon-la-culebra-que-destrozo-una-capilla/

Explicación de Homero Adame sobre esta leyenda

no de los mitos que forman parte de la cosmovisión de diversos grupos étnicos de México (huicholes, mayas, totonacos, etc.) es la culebra, un fenómeno natural asociado con la lluvia. Ese mito se encuentra muy difundido en todo el país, incluso en zonas donde no quedan descendientes directos de alguna etnia, como es el caso de Nuevo León. Sin embargo, entre la población campesina de toda esta región es común escuchar relatos de culebras que, además de traer mucha lluvia, causa grandes destrozos donde se precipita.Cabe añadir que, de acuerdo con las versiones de quienes han presenciado tan singular fenómeno, poco antes de desatarse una tormenta en ocasiones se forma una nube con aspecto de culebrita, la cual incluso tiene un movimiento serpenteante. Al verla, los campesinos prevén desastres y buscan la manera de contrarrestarla.

.Libro de Homero Adame

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Este relato me lo contaron en China, N.L., y salió publicado en el libro Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León, Editorial Font. 2005. El cuidado de edición estuvo a cargo de Déborah Chenillo Alazraki, mientras que el diseño lo hizo Beatriz Gaytán, la corrección, Mary de Lara y Nuevas Letras. El dibujo fue obra de Jennifer Meng.

El libro se puede adquirir en la Librería Cosmos de Monterrey, N.L.

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Mitos y leyendas del Altiplano: Los huachichiles y la hacienda salinera

LA HACIENDA SALINERA Y LOS HUACHICHILES

(Versión original de una leyenda escuchada en Salinas, S.L.P.)

Mire, aquí las salineras tienen muchas anécdotas. Entonces de lo que yo le quiero platicar nos vamos a remontar a cuando la conquista de México, al tiempo cuando vinieron los primeros españoles a poblar estas tierras. No, mi amigo, los indios ya estaban muy aventajados y los españoles los empezaron a espiar porque se daban cuenta que los indios ocurrían (salían) de lugares que los españoles desconocían. Pero los indios no querían que los españoles se arrimaran y por eso formaron unos puentes originales de garrucha (?) para mantener lejos al enemigo. Todavía existen esos fortines. Leyenda de Homero Adame.

Entonces los españoles se fijaron que en las aguas empantanadas los indios ocurrían (se reunían) y que las aguas estaban saladas y también se dieron cuenta que en tiempos de frío el agua se cuajaba y de ahí salía la sal. Entonces los españoles se sobaron las manos porque dijeron: «Úchale, aquí hay negocio».

Con todo respeto yo le voy a decir una cosa: los españoles espiaban siempre a los indios –que eran esos mentados huachichiles– y de ellos aprendieron cómo hacer la sal. Los españoles no la inventaron, sino que los indios ya sabían cómo trabajarla. Luego los españoles le hallaron la manera de aprovechar esa sal en las minas de plata allá por el lado de Charcas y de Catorce; también llevaban la sal hasta Veta Grande, en Zacatecas.

Muchos le han sacado provecho a estas salinas de México. La compañía siempre fue muy rica. Luego vinieron los franceses y ellos fueron los que hicieron esa muralla, levantaron la hacienda grande, que ya está en ruinas. Esa muralla la hicieron idéntica a una que hay en Francia. Cuando corrieron a los franceses entraron de nuevo a explotar las salinas los mexicanos, pero el gusto les duró poco porque llegaron los ingleses también sobándose las manos porque aquí había negocio. Y así siempre ha sido la explotación de estas salinas. Ahora todo está abandonado por culpa de una huelga que inventaron unas personas para no pagarles a los peones. Leyenda de Homero Adame.

Siempre ha habido problemas en compañías como esta salinera porque los patrones no quieren pagar bien a los trabajadores. Ahí está el caso de que cuando los españoles originales descubrieron el negocio de las salinas, les quitaron el derecho de la propiedad a los indios huachichiles y hasta los agarraron a latigazos para que ellos trabajaran las salinas. Así no se vale. Si las cosas fueran parejas ahorita todavía las salineras de este pueblo seguirían dando negocio.

Pero bueno, cuentan que los huachichiles un día se largaron de aquí, como si se los hubiera tragado la tierra, y los españoles que ahí andan búsquelos y búsquelos y nunca los hallaron. Luego los viejitos de antes contaban que no, que no se largaron ni qué nada, sino que los huachichiles se metieron por una cueva y que viven en el fondo de la tierra; así dicen. Leyenda tomada de https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-del-altiplano-los-huachichiles-y-la-hacienda-salinera/

Otra versión de esta misma leyenda fue publicada en el libro Libro de Homero AdameMitos y leyendas de huachichiles, que fue el ganador del Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca.
Puedes leer la versión editada en este enlace: Leyendas de México.
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  • Si quieres leer los 34 relatos que incluye el libro, consíguelo en cualquier librería de San Luis Potosí o a través de este blog.

También puedes leer más leyendas indígenas de México en este otro enlace:

Mitos y leyendas de la Independencia: xanambres, huachichiles, naholanes e irritilas

PRECURSORES DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

(Leyendas e historia oral de los primeros intentos de independencia)

La historia oficial no lo registra, pero la historia oral y algunas leyendas de ciertas comunidades del Altiplano mencionan que varios grupos de nativos se levantaron en armas mucho antes de que lo hicieran los criollos para luchar por la independencia de lo que ahora se conoce como México. Incluso, la historia oral y las leyendas hablan también de que muchos de aquellos nativos se incorporaron a los ejércitos insurgentes para luchar contra las encomiendas y la esclavitud sostenida por los peninsulares que se habían apoderado de las tierras de la Nueva España. Veamos algunos ejemplos:

Hacia finales del siglo XVII: los xanambres

Sin que se den fechas exactas, algunas leyendas regionales acerca de un intento de independencia por cuenta de los xanambres hacia finales del siglo XVII. Ellos fueron una numerosa y aguerrida tribu que habitó en la región de Jaumave, Nuevo Santander (ahora en Tamaulipas) y sus enemigos más acérrimos eran los pisones. Sin embargo, debido al avance de los conquistadores españoles y el sistema de esclavitud a través de las encomiendas, se sublevaron, aunque fueron sofocados.

Ya como dato histórico, se sabe que a mediados del siglo XVIII los xanambres volvieron a sublevarse en lo que se conoce como la “sublevación janambre de Santa Bárbara”. De nueva cuenta su intento fue sofocado por los ejércitos españoles, pero dejaron sembrada la semilla de libertad que germinaría más de un siglo después. Historia oral de Homero Adame.

Podemos especular que el motivo ulterior de esta tribu nada tenía que ver con los ideales que se gestaban en los círculos intelectuales y políticos de la Nueva España, pero con sus intentos fueron en verdad precursores de la Independencia. Los xanambres ahora son sólo un recuerdo, pues quedaron extintos en el siglo XIX.

Alrededor de 1780: los huachichiles

En la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) existen leyendas acerca de los nativos huachichiles que se levantaron en armas rudimentarias pero muy eficaces contra los hacendados y encomenderos españoles a finales del siglo XVIII. Aunque los españoles no podían esclavizar a los huachichiles, sí lograban atrapar a algunos integrantes de otras tribus y clanes, como los bocala, los tamasecos. Sin necesidad de una ideología política, sin conocer los pormenores de la Ilustración que llegó de Europa con gente como Gillén de Lampart y encontró eco con Miguel Hidalgo y muchos partidarios, aquellos huachichiles iniciaron su propia lucha, totalmente ajenos a lo que ya se gestaba en los núcleos poblacionales más importantes de la Nueva España. Su levantamiento fue sofocado por los ejércitos realistas, los cuales no pudieron aniquilar a los revoltosos que lograron huir para, años más tarde, reagruparse y entrar de lleno en lo que se llamaría la Guerra de Independencia.

1810: los mecos, también conocidos como naholanes

A principios de 1810, en Tula (ahora municipio de Tamaulipas), hubo un levantamiento de los nativos mecos o naholanes conocido como “La guerrilla indígena insurgente”. Fue una sublevación que no prosperó en la región, pero, de acuerdo con la historia oral y las leyendas, aquellos mismos nativos pronto se incorporaron a ejércitos insurgentes en el norte de la Nueva España, en particular al de Mariano Jiménez cuando éste se dirigía a Saltillo.

Los mecos o naholanes vivieron en la región de Tula, Tamps. Se estima que la última descendiente de esa etnia vivió en Nahola hasta ya entrado el siglo XX. Con ella murió el último hablante de un dialecto y toda una concepción del mundo.

Diciembre de 1810: los huachichiles y los mecos o naholanes

Se dice que en diciembre de 1810, Mariano Jiménez pasó por Charcas (ahora municipio de S.L.P.). Allí numerosos huachichiles se incorporaron a su ejército, lo cual le vino muy bien a los insurgentes, pues con la ayuda de aquéllos lograron triunfar en las batallas que se llevaron a cabo en Matehuala. Aún más, algunas versiones explican que, en diciembre de 1810, Mariano Jiménez salió de Matehuala con un ejército conformado aproximadamente por 2,000 hombres, entre criollos, mestizos y huachichiles. Sin embargo, llegó a Saltillo con alrededor de 8,000 hombres y con facilidad lograron tomar esa plaza. ¿Quiénes eran esos 6,000 guerreros adicionales? Se dice que eran los mecos.

Febrero de 1811: los huachichiles y los irritilas

Más como historia oral que documentada, en la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) se cuenta que en un lugar conocido como Las Pitahayas, en febrero de 1811 iban pasando los guayines del ejército de Miguel Hidalgo y le salió al paso un grupo de huachichiles y, posiblemente, también de tamasecos. Los soldados del ejército prepararon los fusiles, pero no hubo disparos porque los huachichiles querían hablar con Hidalgo. Le expusieron que desde hacía varios años ellos también luchaban por su independencia y se ponían a sus órdenes. Hidalgo y sus generales vieron esto con beneplácito, pues necesitaban más hombres, además de que los huachichiles conocían mejor que nadie ese camino real de la Intendencia de San Luis Potosí, sabían dónde había aguajes y puntos peligrosos para emboscadas, y además, les servirían de traductores. Fue así como aquellos huachichiles se unieron efímeramente al ejército de Hidalgo, guiándolo hasta los límites donde ahora convergen los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas. En ese punto el ejército de Hidalgo quedó en buenas manos, la de los irritilas que los escoltaron hasta Saltillo. No se sabe con exactitud cuándo desaparecieron los irritilas de este mundo, pero debió haber sido hacia finales del siglo XIX. De ellos sólo quedan anécdotas, leyendas y algunas referencias históricas. De los huachichiles, por su parte, se sabe que los últimos hablantes de esa lengua vivieron hasta finales del siglo XIX. De acuerdo con algunos periódicos de época que existen en el archivo de Saltillo, a los huachichiles todavía se les vendía ¡como esclavos! al terminar dicho siglo. Historia oral de Homero Adame.

Si te interesa leer otros textos y ensayos relacionados con la Independencia, te invito a que vayas a otro blog en los siguientes enlaces:

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Mitos y leyendas de Veracruz: La Llorona

LA LLORONA

(Versión escuchada en Xico, Veracruz)

Aquí en Xico sale la Llorona, sale ella en las orillas del pueblo; no sale en el centro porque ahí hay mucha gente y a ella le gusta salir cuando está todo solo. Tiene la Llorona su hora para salir; sale de doce a una de la mañana. Sale ella donde hay agua, en los ríos. Leyenda de Homero Adame.

Antes aquí no había calles buenas y antes de que las hicieran nuevas pasaban unos arroyos donde había berros y la gente íbamos a cortarlos para comer. Platicaban las gentes de antes que veían a la Imagen realizada por Jennifer MengLlorona ahí en el río lavando, sí, lavando pero llorando; la escuchaban llorar porque parece que perdió a sus hijos.

Pasó esto una vez, mire: en un callejón desierto ―era como la una de la mañana― iba un muchacho que era muy enamorado, muy mujeriego él, y no se le dificultaba enamorar a una dama. Entonces así como a la distancia vio que iba caminando solita una muchacha y él la siguió. La muchacha iba despacio y él apretó el paso para alcanzarla, pero ella también como que apretaba el paso y él no podía alcanzarla. Ya luego cuando iban al final del callejón se le fue acercando más y cuando estaban como a tres o cuatro metros él se atrevió hablarle. Que mira, que mi amor, que por qué tan sola, que qué andas haciendo por aquí tan sola, que te van a robar. Y ella callada, callada seguía caminando, pero así como iba callada, el muchacho oía como sollozos, pero no le puso atención a eso porque él quería conquistar a la muchacha. Total, caminó ella un trecho y el muchacho nomás siguiéndola. Más o menos como unos cien metros más adelante que la mujer se le voltea y pegó un llorido que nomás la Llorona pega y también él le vio la trompa de mula. No… ahí cayó el pelao bien muerto. Leyenda tomada de este blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/16/mitos-y-leyendas-de-veracruz-la-llorona/

Comentario de Homero Adame sobre el origen de la Llorona

Aunque no se sabe con certeza, muchos investigadores estiman que la Llorona, como personaje de la mitología y las leyendas mexicanas, tiene su origen en algunos seres o deidades prehispánicas como Ahuicanime, entre los purépechas; Xonaxi Queculla, entre los zapotecos; la Cihuacóatl, entre los nahuas, y la Xtabay, entre los mayas lacandones. Siempre se le identifica con el inframundo, el hambre, la Muerte, el pecado y también la lujuria, como se alude al final de esta versión narrada por el Sr. Juan Celso Alarcón Gómez, una de las tantas variantes de la Llorona es una de las tantas que se cuentan en cualquier región de México.

Notas:

  1. El dibujo de la Llorona es de Jennifer Hennen.
  2. Si te interesa saber qué diferencia hay entre mitos y leyendas, sigue este enlace: Mito y leyenda, ¿cuál es la diferencia?

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Algo sobre Xico, Veracruz

El pueblo de Foto de Homero AdameXico se localiza en las faldas del Cofre de Perote, a tan sólo 15 km de Xalapa, la capital de Veracruz. El nombre oficial de la cabecera municipal es Santa María Magdalena de Xicochimalco y proviene tanto de dos palabras náhuatl Xicotl, Xicochimalco cuyos significados son «nido de jicotes» como el impuesto por los frailes franciscanos que fundaron este lugar a mediados del siglo XVI.

El municipio de Xico colinda al norte con Coatepec; al este, con Xalapa; al sur, con Ayahualulco, y al oeste, con Perote.

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Myths and legends from Tlaxcala: The nagual

THE NAGUAL AND OTHER NASTY SPIRITS

(Folk story from Nativitas, Tlaxcala)

Every place in the world has many folk stories and often several versions of a single story. One good example is this very interesting story I heard in Nativitas, Tlaxcala, where people talk about the Weeping woman and a headless horseman up in the Calvario hill. According to them, this horseman without head passes on his horse near the ravines. However, there’s another story people tell and it is about the nagual, a spirit that has many different interpretations all over central Mexico. In Nativitas, they say that such nagual appears at about two in the morning. That nagual is not the devil, because the devil is printed somewhere on a rock in the hill. Legend has it that San Miguelito found the devil inside a church and then pursued him. When he caught him, he lashed him without mercy, and the poor devil ran away pretty scared. He was going so fast that he crashed against the rock; and since then you can see its evil figure imprinted on those walls by the hill. But that’s another story…

The nagual in Nativitas, according to some people, is a spirit, some kind of a witch or sorcerer from the past that decided to live in a cave in the Calvario hill. It is certainly a very dark place, especially after dusk, and many people believe that if you dare walk near that cave in the middle of the night, you will never return. Legend has it that many people have disappeared from the face of the earth right on that hill, and the general belief is that they have gone into the domains of the nagual. Written by Homero Adame and found in his blog at: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/20/myths-and-legends-from-tlaxcala-the-nagual/

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Mitos y leyendas del Altiplano: La Yusca – legendario personaje de Cedral, SLP

LA YUSCA

Anécdota, mito y leyenda de Cedral, S.L.P.

Hace muchos años vivió en el Cedral una señora que le llamaban «la Yusca». Ella no tenía ojos. Era una mujer muy pobre que vestía ropa muy sucia y vieja. Aceptaba lo que cualquiera le diera en la calle, aunque no pedía nada, no mendigaba. Una extraña cualidad de ella es que siempre estaba en los velorios y, por alguna razón inexplicable, era la primera en llegar.

Decían que «la Yusca» de joven había sido bruja (todavía tenía ojos entonces) y que en las noches antes de irse volando o convertirse en un animal, se quitaba los ojos y los ocultaba entre unos trastes a un lado de los tenamaxtles; luego se transfiguraba en animal y se iba a hacer sus brujerías.

Una noche desafortunada, su marido regresó a casa, se acercó al horno para calentar café y, sin darse cuenta (desconocía las «andanzas» de su mujer), movió las cosas que estaban cerca del horno y los ojos cayeron al fuego. Por eso «la Yusca» se quedó sin ojos desde entonces y comoquiera, así ciega, sabía llegar adonde hubiera un velorio. Leyenda escrita por Homero Adame.

Lo curioso de «la Yusca» es que cuando los lugareños la veían que iba caminando muy de prisa (como estaba toda encorvada y viejita normalmente caminaba muy al pasito), sabían que se dirigía a donde estaba ya un cuerpo tendido. Nunca le fallaba. Nadie supo jamás cómo se enteraba dónde había un difunto, ni cómo podía ir sola y ciega hasta el velorio. En muchas ocasiones, incluso, cuando llegaba a la casa, la persona aún no moría, pero ya estaba en su lecho de muerte. Es como si ella presagiara que tal persona iba a morir. Muchos creen que tal vez ella tenía algún acuerdo con la Muerte y era como su mensajera. Leyenda encontrada en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/14/mitos-y-leyendas-del-altiplano-la-yusca-legendario-personaje-de-cedral-slp/Edición y visto bueno de Déborah Chenillo Alazraki

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Este relato, con un contenido anecdótico, fue publicado en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, dentro de la colección “Cantera la Voz”, de la Secretaría de Cultura, en 2005. El cuidado de la edición estuvo a cargo de Déborah Chenillo Alazraki. El diseño fue obra de Beatriz Gaytán.

La edición de esta plaquette está agotada.

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¿Quieres leer más leyendas de México? Ve al blog de

Mitos y leyendas neoleonesas: La cueva de Agapito Treviño

LEYENDA DE UNA CUEVA DE AGAPITO TREVIÑO, «CABALLO BLANCO»

Leyenda escuchada en Villa de Santiago, N.L.

Uno de los legendarios personajes en todo Nuevo León, y acaso el más mítico, fue Agapito Treviño «Caballo blanco», una especie de Robin Hood a la norestense. En varios municipios del estado se cuentan historias de sus aventuras, de sus andanzas, de sus fugas. Particularmente, en Villa de Santiago, donde existe la entrada más impresionante a cualquier cueva que me haya tocado conocer, las leyendas en torno a este hombre tienen muchas versiones. Una de ellas es esta que narró don Santiago Alanís Leal.

Aquí la gente afirma que la cueva que se encuentra atrás de la cortina de la presa de La Boca no fue una de las tantas guaridas de Agapito Treviño “Caballo blanco”. A esa cueva la conocen como «la gruta» y dicen que no es una cueva natural, sino que la abrieron como mina de guano. Hace muchos años los dueños de esa compañía incluso subieron una yipa que traían trabajando adentro para sacar las cargas de guano. Es una cueva con muchas ramificaciones y ahora ya está cercada porque antes había mucha gente que se subía y al andar explorando terminaban accidentados; incluso se habla de personas que nunca fueron encontradas porque dicen que se cayeron en algún sótano.

Además, hay pláticas de que tiene una salida cerca de Allende, por los rumbos de Atongo de Abajo. Cuentan que hace muchos años había exploradores que se metían a esa cueva a buscar alguno de los tesoros de Agapito Treviño y entraban con lámparas de carburo. Caminaban entre los socavones buscando el tesoro y para cuando acordaban ya estaban en la salida allá por los rumbos de Allende.

Aquí le va un ejemplo diferente: una vez unos amigos andaban escarbando adentro para sacar un tesoro y se encontraron una muela muy grande –no se sabe si de gigante o de algún animal prehistórico. Cargaron con ella y por mucho tiempo la dejaron rumbada en el solar de una de sus casas hasta que un día se les ocurrió romperla a pedradas porque alguien les aseguró que era puro marfil que valía mucho dinero; la rompieron y fueron a Monterrey a vender el material y nadie se los compró. Para no tener que cargarlo de regreso, mejor lo tiraron en un basurero. Leyenda de Homero Adame.

Pero eso no es todo, pues aparte de las leyendas esa cueva es sagrada y forma parte de las tradiciones locales: la gente la venera ritualmente, sin que nadie sepa desde cuándo. En la fecha de la fiesta patronal de san Santiago se organiza una procesión desde la parroquia y los feligreses se van caminando por toda la orilla la presa, con el padre al frente, y allá oficia una misa. También cargan con la imagen de san Santiago, van los matachines, los músicos y la gente con velas.

Quién sabe, pero la Gruta tiene muchas historias, y yo sí creo que Agapito Treviño la usaba para esconderse, pero no sé si ahí dejó tesoros enterrados. Leyenda escrita por Homero Adame y encontrada en su blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/22/mitos-y-leyendas-neoleonesas-la-cueva-de-agapito-trevino/

Nota: El dibujo es obra de Jennifer Hennen.

Puedes leer otra leyenda de Agapito Treviño en este enlace:

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