Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones de México

Archivo para la Categoría "Leyendas y mitos de Nuevo León"

Libro de “Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas”. Tomo II

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS. TOMO II

De la Independencia a la Revolución – 100 años de esplendor

Ya está publicado el tomo II de la investigación de las haciendas del Altiplano (¡salió antes que el tomo I!). Es el primer resultado de un proyecto de investigación que inicié en 2009, con un apoyo del FECA (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes); para publicarse, con el apoyo del Programa de la Conmemoración del Bicentenario del Inicio de la Independencia Nacional y Centenario del Inicio de la Revolución Mexicana.

La estructura del libro es la siguiente:

  1. Una ficha introductoria que menciona la ubicación, de la hacienda, el municipio, el giro económico y las distancias a la cabecera municipal y la capital del estado.
  2. Una ficha con descripciones arquitectónicas del casco de la hacienda y sus condiciones actuales.
  3. Una ficha o reseña histórica que menciona fechas de fundación, nombres de dueños en distintas épocas y eventos relevantes que fueron consignados por la historia documentada.
  4. Un apartado de historia oral con anécdotas o datos históricos que no fueron documentados, pero siguen contándose.
  5. Una o dos leyendas que tienen a la hacienda (el casco) como escenario.
  6. Varias fotografías de cada hacienda.

Para este libro seleccioné 20 haciendas que surgieron con el México independiente, y son las siguientes:

  • Hacienda de Buenavista, en el municipio de Guadalcázar, SLP
  • Hacienda de Cerro Gordo, en el municipio de Tula, Tamaulipas
  • Hacienda de Derramaderos, en el municipio de Villa de Arista, SLP
  • Hacienda de El Canelo, en el municipio de Doctor Arroyo, N.L.
  • Hacienda de El Mezquite, en el municipio de Saltillo, Coahuila
  • Hacienda de Los Patos, en el municipio de Matehuala, S.L.P.
  • Hacienda de Guadalupe, ubicada en El Epazote, municipio de Venado, S.L.P.
  • Hacienda de La Corcovada, en el municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.
  • Hacienda de La Enramada, en el municipio de Moctezuma, S.L.P.
  • Hacienda de La Presita, en el municipio de Villa de Guadalupe, S.L.P.
  • Hacienda de Los Pruneda, ubicada en Potrero, municipio de Catorce, S.L.P.
  • Hacienda de Presa de Guadalupe, en el municipio de Guadalcázar, S.L.P.
  • Hacienda de Sagrado Corazón, ubicada en El Peñuelo, municipio de Galeana, N.L.
  • Hacienda de San Cayetano de Vacas, en el municipio de Doctor Arroyo, S.L.P.
  • Hacienda de San José de Raíces, en el municipio de Galeana, N.L.
  • Hacienda de San Tiburcio, en el municipio de Mazapil, Zacatecas
  • Hacienda de Santa María, en el municipio de Salinas, S.L.P.
  • Hacienda de Santa Rita del Sotol, en el municipio de Cedral, S.L.P.
  • Hacienda de Santa Teresa, en el municipio de Ahualulco, S.L.P.
  • Hacienda de Santiago, en el municipio de Pinos, Zacatecas

Veamos a continuación una página escaneada del libro, correspondiente a la hacienda de Derramaderos:

Puedes ver otra página escaneada y fotografías diferentes de las haciendas incluidas en este libro siguiendo este enlace:

Si deseas leer una de las leyendas incluidas en el libro, sigue este otro enlace:

El libro está a la venta en los siguientes lugares:
En San Luis Potosí:

  • Librería Allende
  • Librería Don Quijote
  • Librería EDUCAL, en el Centro de las Artes
  • Librería Española
  • Librería Gutenberg
  • Librería Ochoa
  • Librería Universitaria, de la UASLP
  • Mi Librería
  • También en Puros Habanos (en sus dos sucursales) y en la revistería La Vibra (junto al hotel Real Plaza)

En Cedral:

  • Papelería Jorgito

En Salinas:

  • Centro Cultural
  • Librería Padre Pío

En Matehuala:

  • Librería Universitaria
  • Papelerandia
  • Papelería “Tristán”
  • Tortas Las Sevillanas

En Charcas:

  • Papelería “La Central” (Calle Hidalgo 118)

En Real de Catorce

  • Centro Cultural

En Linares, N.L.

  • Museo de Linares
  • Revistería Alpha-Omega

En Monterrey, N.L.

  • Publi-Arte (Calzada Vasconcelos)
  • Librerías La Ventana
  • Librería del Museo del Noreste

En Zacatecas:

  • Librería Zacatecas (enfrente de la Catedral)
  • Librería Andrea (Callejón Gómez Farías 113)

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Leyendas de México: Las pastorelas

LAS PASTORELAS

(Relato escuchado en La Petaca, municipio de Linares, N.L.)

No se sabe con precisión cuándo iniciaron las pastorelas, aunque es probable que hayan surgido a la par con los primeros nacimientos vivientes realizados e ideados por Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como “San Francisco de Asís”, allá por el año de 1223. Con la conquista, las pastorelas llegaron a tierras mexicanas y fueron tomando características muy locales y particulares, pero siempre con las mismas bases: una suerte de égloga o composición poética breve relacionada con la Navidad.

Con la modernidad, los grupos de pastorelas han ido quedando en el olvido en casi todo el país y podrían desaparecer por completo si no es por diversos apoyos estatales y federales para revivir las tradiciones regionales. Sin embargo, en algunas comunidades y círculos sociales allegados a la iglesia aún pervive dicha tradición.

Mire, tan bonitas que son las pastorelas. Antes aquí había muchos grupos que alegraban las fiestas navideñas, pero ya se han ido acabando. Ya ve, estos que andan aquí ahora vinieron de [Ciudad] Victoria. Parece que al rato van a llegar unos de la hacienda [de Guadalupe]. Ojalá. Pero las pastorelas no se hacen sólo para la Navidad, sino que nosotros, por ejemplo, las hacemos para la fiesta de nuestra Virgen [de la Asunción], cada noche de hoy (8 de diciembre). Como es nuestra patrona y su fiesta es casi con las posadas, entonces llegan los grupos de pastorelas –explica don Vicente Aldape, quien se dedica a la agricultura.

Le voy a decir: mi abuelo formaba parte de una pastorela de aquí de La Petaca. Yo no me acuerdo de eso, pero mi mamá contaba que en las posadas hasta se agarraban a competencia con otros grupos. Así era antes la cosa. Ya se va acabando…

Bueno, mi abuelo la hacía de ermitaño y él tenía todos los cantos anotados en un libro –es que en las pastorelas son muchas las gentes que participan–; él era el ermitaño, y luego anda por ahí el Bartolo, que nada más se la pasa de holgazán durante toda la presentación. Y hay un diablo moleste y moleste a la gente, y tentando al Niño Dios y estirándole la cola a las cabras. Y también hay una chamaquita que le mentan “la Jila”; ella es como un ángel y se viste de blanco con alas y debe proteger al niño Jesús –mi mamá salió mucho de Jila cuando era niña–; y luego están los pastores, que pueden ser tantos como quieran.

Antes las pastorelas duraban toda la noche; ahora ya no porque el grupo se cansa. Pero imagínese cómo no habrá sido antes cuando había tres o cuatro grupos. Entonces sí duraban duro y dale con la fiesta hasta el amanecer.

Lástima que ya no haigan [sic] tantas pastorelas, ni que la iglesia las invite a participar en las posadas. Si todavía existiera el libro de mi abuelo, de seguro yo organizaba gente para ensayar y formar un grupo. Al fin y al cabo a todos nos encanta el guato, ¿no?

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Nota: Libro de Homero Adameesta leyenda apareció en el libro Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, publicado por la Editorial Font de Monterrey, en 2005. La edición estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki. El diseño lo hizo Beatriz Gaytán y la corrección, Mary de Lara.

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Para leer más sobre las celebraciones mexicanas de Navidad, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas de México: Los eclipses en Nuevo León

LOS ECLIPSES

(Versión escuchada en Atongo de Abajo, municipio de Allende, N.L.)

 

Oiga, amigo, tenga cuidao porque no tarda el eclise [sic] y no es bueno andar en el monte. ¿Usté sabe d’eso de los eclises, ¿vedá? –me pregunta don Jesús, un pastor como de 75 años que anda campeando sus cabras.

[…] Fíjese que los eclises son malos, muy malos. Y pior son los de sol, como el que no tarda en empezar en un rato. Yo me di cuenta porque desde temprano los gallos cantaron diferente, y la mula andaba vuelta loca. Uno sabe d’esas cosas porque pos uno ya ha visto munchos d’ellos. Y luego hace rato dijeron en la radio que iba haber eclise, así que yo ando juntando los animalitos pa’ llevarlos al corral, no vaya ser que luego se me muera alguno.

Los eclises son malos, y ya le digo, los de sol son pior. Con decirle que una vez una señora de por allá andaba preñada y pos se le ocurrió salir cuando estaba el eclise, y como no se colgó una llave de cobre con un listón rojo en la cintura, pos luego se puso mala y perdió la criatura. (Leyenda tomada del blog de Homero Adame.)

Hay gente que luego ya no cree en esas cosas, pero mire, pa’ que no le quede duda le voy a platicar lo qu’he visto. Cuando se tapa el sol a medio día, si uno tiene fruta en el naranjito o en el durazno se cae la fruta, o si no s’empederne, que pa’l caso es lo mismo, pos ya no sirve.

Yo me acuerdo que platicaba una viejita tía mía que hace muncho hubo un eclise de la luna, que se tapó todita, y hubo una señora que por andar haciendo sabe qué cosa salió p’afuera y pos ella no perdió la criatura, pero le salió mala. Salió enfermito y pos ai creció el chamaco todo zurumbato. Taba [sic] más loco que una cabra.

Y luego dicen que si uno mira un eclise que se queda ciego. ¿Será? Yo no conozco a naiden que se haiga quedado ciego por ver el eclise, de sol o de la luna. Así que ya le digo, es mejor que se recoja y se vaya pa’ su casa porque andar juera [sic] cuando se tapa el sol la cosa no es buena. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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No ha existido civilización o cultura en la historia de la humanidad que no haya sentido una extraña fascinación por los eclipses, esos fenómenos celestes que siempre han estado asociados con desastres y calamidades. El temor ha generado un sinfín de mitos y leyendas en todo el orbe.

Una costumbre muy difundida en México es que cuando se anuncia que habrá un eclipse, la gente coloca listones rojos o algún objeto metálico en los árboles frutales con el objetivo de prevenir que la fruta se caiga o se empederna (no madure). Asimismo, muchos suelen refugiarse en sus hogares o bajo cualquier techo para no quedar expuestos a las emanaciones negativas, ya que entre otras creencias populares hay una que indica que ninguna mujer embarazada debe exponerse a un eclipse porque el bebé puede nacer con alguna deformación o incluso muerto. También es común escuchar que un eclipse (de sol) causa ceguera si se le mira directamente, lo cual está comprobado científicamente debido a los rayos ultravioleta que queman la retina.

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Esta leyenda, escuchadaLibro de Homero Adame en Atongo de Abajo, municipio de Allende, N.L., salió publicada en el libro Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León. Editorial Font, 2005. Las fotos son de Homero Adame. Déborah Chenillo Alazraki estuvo al cargo de la edición, mientras que Beatriz Gaytán del diseño. La ilustración es obra de Jennifer Hennen.

Para leer otras leyendas de eclipses, sigue cualquiera de estos enlaces:

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Myths and legends from Nuevo Leon: The sword

THE SWORD

Folk story originally heard near Galeana, N.L.

One Friday evening, we arrived at don Evaristo’s ranch. He and doña Almanda welcomed us warmly. Don Evaristo had a pile of dusty old books on the floor. When I asked him about those books, he said he was going through them because he wanted to compare the major elements of his latest story with the Arthurian Cycle from European Medieval Mythology.

“What new story?” Emily asked.

“It’s about Excalibur, the mythical sword of King Arthur.”

“We know that story,” Emily and I said.

“Ah, that makes it easier for me, then! I will only have to tell you the Mexican version!” don Evaristo said, his eyes shining. “A friend of mine just told me this version. It’s amazing to find exactly the same motifs of the stone and the sword. It’s not such a common combination universal mythology, you know!”

“We’re all ears!” I said.

“Well, my friend recently went to a town called Galeana, in the south of Nuevo Leon, to buy some furniture. He chatted to the carpenter about this and that, and then the carpenter started to tell him about a magical sword, stuck fast in a stone, not far from Galeana. ‘It’s not far from here,’ said the carpenter. ‘Would you like to go and see it?’ And my friend replied: ‘Could we go right away? I have to leave again tonight.’

“So off they went, in search of that magical sword. After about an hour’s walk through thick woods and undergrowth, they saw a yucca tree and a mezquite tree, in a little clearing. And between these two trees, stuck up to the hilt in a large rock, was the mysterious sword. It was an old Spanish sword, now all rusty with age.

“The story goes that the sword did, in fact, belong to a Spaniard, way back in the times of the Spanish conquest. No one knows exactly how it came to be stuck in that rock, but nobody has ever been able to remove it, even though people have tried every possible way, with no luck. This seems to be because only a person who has divine powers and wisdom will ever be capable of removing it. When and if anyone ever does remove the sword, that person will become the master or mistress of the whole region!

“So, what do you think?” don Evaristo asked, still excited. “Isn’t it a wonderful story, rather similar to the story of King Arthur’s Excalibur and the founding of the city of Camelot?”

Though short, it was indeed quite similar to the legend of good King Arthur of ancient Britain, who pulled Excalibur out of a stone and then went on to unite the country and build the marvelous city of Camelot…

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 126-127.

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You can find more Mexican myths and legends on this link: Mexican folk stories.

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Myths and legends of animals: John the Bear

JOHN THE BEAR

(Mexican folk story from the Sierra Madre Oriental)

One day, when we were at Don Evaristo’s ranch, we all rode up to the hills on horseback to look for some missing cattle. We spent a whole night in the woods. It was the perfect place to listen to stories, sitting under a starlit sky, eating wild rabbit, roasted slowly over our campfire…

Suddenly, we heard a strange noise. Emily and I immediately reacted and jumped to our feet, but Don Evaristo and the cowboys didn’t seem to pay any attention to the sounds. “I guess it’s a bear,” one of the cowboys commented, quite calmly.

“Yes, it’s a bear,” Don Evaristo replied, “and it’s a pretty big one.”

Emily and I felt really nervous. We have heard hundreds of terrifying stories about dangerous bears and innocent tourists. But Don Evaristo calmed us down, saying the bear would never come near the fire. Sure enough, almost immediately we heard the bear going off into the forest, probably more afraid than we were! Our host was thoughtful for a moment. Then his eyes shone as he remembered a new tale to tell. Folk tale written by Homero Adame.

“Ah, thank you for reminding me, Brother Bear,” he laughed. “It is time to tell the tale of John the Bear, or Juan Oso. It’s one of the most common tales from the Mexican mountains, and it seems that it came to these lands with the Spanish conquest, for the same story is also told in Spain and other parts of Europe.

“Not long ago, there was a rumor that a very big bear was wandering around near a small country town by the foothills somewhere in the State of Nuevo Leon. Very few people saw it. Those who did thought it was very strange, because it was not a time of famine, the rains had been good, and there was plenty of food for all the wild animals up in the mountains. ‘What is the bear doing around here?’ they wondered. Of course, they were a little scared at first. But as the days went by, and the bear showed no form of aggression, they gradually lost interest in it, and went about their business as usual. Folk tale written by Homero Adame.

“One afternoon, however, a rumor that a young girl was missing immediately created a state of alert. ‘Who has kidnapped the girl?’ ‘Where have they taken her?’ ‘Has anyone asked for any money?’ Nobody could give an answer. Finally, the girl’s little brothers, crying desperately, managed to explain: ‘A big bear came and took our sister off to the mountains!’ They cried. Someone saw her going down to the river to do the washing. The boys saw the bear. Later on, when the men searched along the river bank, sure enough, they found the double footprints of a bear and a girl, and a solitary basket full of dirty clothes, still waiting for someone to wash them… The children were telling the truth, it seemed.

“An angry crowd of people noisily followed the footprints well into the mountains, but they found nothing. Not a trace! The trails became hard to follow, and after a couple of river crossings, they finally lost track of the footprints completely.

“Time passed, and after about three years, the sad event became just a vague memory for most of the village. Just imagine everyone’s surprise when one afternoon, a pretty, young woman appeared in town with a baby in her arms. Picutre by Homero AdameOf course, it was the same girl, a little older and perhaps wiser, too. The neighbors hurried round to hear her story. She said the great bear captured her and took her to his cave, far off in the mountains. He took very good care of her and fed her well. Although he was very kind to her, she was always afraid of him. What she really hated, was being his prisoner, a helpless captive in the dark, smoky cave. Early in the mornings, the bear used to go out hunting, but whenever he left, he always closed the cave entrance with a very large, heavy rock. There was no escape.

“A few months later, the bear and the girl had a healthy baby boy. The girl loved the baby more each day. But then, so did the bear. One fine day, when the bear went off to hunt, for some reason he forgot to block the entrance to the cave. Maybe he trusted his young ‘wife’ at last. Nevertheless, she seized the opportunity at once and escaped back to her town, taking her darling little baby with her, of course.

“It seemed like a real happy ending. The big bear was never seen in the area again, though some hunters said they often heard a bear crying alone in the mountains at night. The baby grew tall and strong, though a little more hairy than the other village boys. No one knows why, but one day, many years later, when he was a man, Juan Oso disappeared. People say he decided to go back to his real home, high up in the mountains. But nobody can tell if he ever found his loving father — the great bear — still crying for his wife and son in his dark and smoky cave…” Folk story found in Homero Adame’s blog at https://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/19/myths-and-legends-of-animals-john-the-bear/

Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 67-68.

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You can find more Mexican myths and legends on this link: Mexican folk stories.

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Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Estancias y ranchos – B

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS

ESTANCIAS Y RANCHOS – B

Ésta es la segunda entrega de las estancias y ranchos que forman parte de Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas, una serie de libros en proceso que incluye fotografías, historia documentada, historia oral, leyendas y descripción arquitectónica de las haciendas que florecieron en la región Altiplano que comprende el sur de Coahuila, el sur de Nuevo León, el norte de San Luis Potosí, el suroeste de Tamaulipas y el noreste de Zacatecas.

Si alguien tiene información sobre estos lugares, así como anécdotas y leyendas, y desea compartirlos para enriquecer los futuros libros, puede enviarlos a través de los comentarios. Responderé directamente a cada uno y, cuando se publique el libro, por supuesto que se dará el crédito del informante.

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ANCÓN – municipio de Moctezuma, S.L.P.

  • Condiciones actuales: una troje se usa como templo de la comunidad y otra es casa habitación.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Teresa, en Ahualulco, SLP.
  • Giro económico:
  • Historias:
  • Leyendas:

CRUZ DE ELORZA – municipio de Doctor Arroyo, N.L.

  • Condiciones actuales: casi toda en ruinas, excepto una troje que se usa como granero.
  • Pertenecía a la hacienda de Carbonera, en Matehuala, SLP
  • Giro económico: agrícola e ixtlera.
  • Historias:
  • Leyendas:

EL TECOLOTE – Doctor Arroyo, N.L.

  • Condiciones actuales: en muy buen estado. La casa del administrador se usa como escuela, mientras que el silo se conserva intacto.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Rita del Sotol, en Cedral, S.L.P.
  • Giro económico: agrícola.
  • Historias:
  • Leyendas:

LA GÓNGORA – municipio de Charcas, S.L.P.

  • Condiciones actuales: de las antiguas oficinas sólo queda la fachada, pues en su interior hay un parque deportivo.
  • Pertenecía a la hacienda de
  • Historias: se dice que era hacienda, cuando en realidad era la oficina de una de las haciendas mineras de Charcas.
  • Leyendas:

LA VENTANA – municipio de Guadalcázar, S.L.P.

  • Condiciones actuales: La troje está en buenas condiciones y es de uso comunitario
  • Pertenecía a la hacienda de Presa de Guadalupe.
  • Giro económico: ixtlero y ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

LA VIEJA PAZ – municipio de Villa de la Paz, S.L.P.

  • Condiciones actuales: está en muy buenas condiciones y sirve como oficinas del Patronato del Festival del Desierto y centro cultural.
  • En algún tiempo perteneció a la hacienda de La Boca.
  • Historias: se cree que este lugar, también conocido como La Paz Vieja, fue hacienda, aunque todo parece indicar que en realidad era oficinas de haciendas mineras.
  • Leyendas:

LAS NEGRITAS – municipio de Guadalcázar, S.L.P.

  • Condiciones actuales: hay dos trojes en buenas condiciones; una sirve como almacén y otra es la capilla del pueblo.
  • Pertenecía a la hacienda de Presa de Guadalupe.
  • Giro económico: ixtlero y ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

NORIA DE CONOS – municipio de Matehuala, S.L.P.

  • Condiciones actuales: en ruinas. De las casas de los trabajadores, donde hubo una escuela hasta hace pocos años, no quedan más que algunas paredes. Hay seis silos, uno de los cuales se usa como capilla de la comunidad, aunque ya no hay comunidad per se, toda vez que en este lugar sólo habitan dos familias.
  • Pertenecía a la hacienda de Las Maravillas.
  • Giro económico: ganadero.
  • Historias: se cuenta que uno de los silos fue trozado por un rayo en una época que caían muchos rayos, razón que obligó a los habitantes a huir de allí.
  • Leyendas:

NORIAS DEL CONDE – municipio de Guadalcázar, S.L.P.

  • Condiciones actuales: en completa ruina. Hay varias construcciones, de adobe la mayoría, desmoronándose. Los buscatesoros han escarbado mucho y destruido más. El templo es lo único que se conserva relativamente bien, aunque la nave principal está en desuso, toda vez que construyeron una nueva junto al campanario.
  • Pertenecía a la hacienda de Peñasco.
  • Giro económico: ixtlero y ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

POZOS DE SANTA ANA – municipio de Guadalcázar, S.L.P.

Pozos de Santa Ana en Guadalcázar. Imagen de Homero Adame

  • Condiciones actuales: en completa ruina. Una troje es utilizada para charreadas, jaripeos y eventos comunitarios. La iglesia original aún se conserva y se usa para el culto, aunque recientemente construyeron otra capilla justo enfrente.
  • Pertenecía a la hacienda de Peotillos.
  • Giro económico: ganadero e ixtlero.
  • Historias:
  • Leyendas:

PRESA VERDE – municipio de Cedral, S.L.P.

  • Condiciones actuales: la mayoría de las trojes y construcciones han desaparecido. Las pocas que siguen en pie han sido adaptadas para uso habitacional.
  • Pertenecía a la hacienda de San Pablo.
  • Giro económico: ganadero.
  • Historias: por aquí pasó Miguel Hidalgo en febrero de 1811, cuando se dirigía a los Estados Unidos, pocos días antes de que lo apresaran en Acatita de Baján, Coahuila.
  • Leyendas: por aquí se cuenta la leyenda del encadenado, quien era el capataz de la hacienda y luego de que trató de abusar de la hija del hacendado, éste lo encadenó y le dijo que se fuera caminando, sin agua ni alimento, y no volviera jamás. El hombre murió en el trayecto a Cedral y su ánima sigue penando.

SALITRAL DE CARRERA – municipio de Villa de Ramos, S.L.P.

  • Condiciones actuales: casi toda está en ruinas, excepto una troje que fue remodelada para uso comunitario.
  • Pertenecía a la hacienda de
  • Giro económico: salinero y minero.
  • Historias:
  • Leyendas:

SANTA CRUZ – municipio de Villa de Guadalupe, S.L.P.

  • Condiciones actuales: en completa ruina.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Isabel o Vallejo.
  • Giro económico: mezcalero.
  • Historias:
  • Leyendas:

Puedes ver y comentar sobre otras haciendas del Altiplano en los siguientes enlaces:

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Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Estancias y ranchos – A

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS

ESTANCIAS Y RANCHOS – A

 

El proyecto original de Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas ha crecido para publicar varios tomos, pues son muchas las haciendas visitadas y fotografiadas en la región Altiplano que comprende el sur de Coahuila, el sur de Nuevo León, el norte de San Luis Potosí, el suroeste de Tamaulipas y el noreste de Zacatecas.

En esta entrega veremos algunas estancias y ranchos (también llamadas “haciendas menores”).

Si alguien tiene información sobre estos lugares, así como anécdotas y leyendas, y desea compartirlos para enriquecer los futuros libros, puede enviarlos a través de los comentarios. Responderé directamente a cada uno y, cuando se publique el libro, por supuesto que se dará el crédito del informante.

 

CHACANQUERO – municipio de Villa Hidalgo, SLP.

  • Condiciones actuales: lo que era la casa del administrador está abandonada. El templo, muy austero, se construyó en una troje hace algunos años.
  • Pertenecía a la hacienda de La Tapona o tal vez a la de Peotillos.
  • Giro económico: ganadero e ixtlero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

EL MILAGRO – municipio de Villa de Guadalupe, SLP.

  • Condiciones actuales: sólo queda en pie una troje. El resto fue adaptado como casas-habitación por algunos lugareños.
  • Pertenecía a la hacienda de Vallejo.
  • Giro económico: ganadero e ixtlero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

EL TULILLO – municipio de Ahualulco, SLP.

  • Condiciones actuales: la fábrica de mezcal está abandonada y partes en ruina.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Teresa
  • Giro económico: mezcalero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

HACIENDA DE GUADALUPE – municipio de Villa de Ramos, SLP.

  • Condiciones actuales: muy bien conservada, incluyendo la antigua noria. La casa grande es de uso vacacional para sus dueños.
  • Pertenecía a la hacienda de Cruces, en el municipio de Moctezuma, SLP
  • Giro económico: ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

IPIÑA – municipio de Ahualulco, SLP.

  • Condiciones actuales: la fábrica de mezcal se ven en muy buen estado, aunque dejó de producir hace pocos años. Sin embargo, sigue habiendo administrador y ocasionalmente producen vino cuando la fábrica de Santa Teresa no se da abasto.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Teresa
  • Giro económico: mezcalero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

JARILLAS – municipio de Villa de Guadalupe, SLP.

  • Condiciones actuales: la fábrica de mezcal se conserva en buen estado y aunque no produce vino con regularidad, en ocasiones se echa a andar cuando es necesario incrementar la producción en Santa Isabel.
  • Pertenecía a la hacienda de Santa Isabel.
  • Giro económico: mezcalero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

LA ASCENCIÓN

Ubicada en La Providencia, municipio de Santo Domingo, SLP.

  • Condiciones actuales: la antigua noria fue renovada entre 1893 y 1894, agregándole un estilo barroco en su fachada.
  • Pertenecía a la hacienda de Illescas.
  • Giro económico: ganadero.
  • Historias: algunos lugareños tienen la inquietud de convertir esa edificación en un Centro Cultural.
  • Leyendas:

 

LA HERRADURA – municipio de Villa de Ramos, S.L.P.

  • Condiciones actuales: lo que era la casa del administrador está dividida en varias propiedades casa-habitación. Hay partes en ruina, como algunas trojes. Hay una noria que ahora, con ayuda de un papalote, sigue ofreciendo agua a la comunidad. El templo está en una troje y es parte de la comunidad.
  • Pertenecía a la hacienda de Cruces, en Moctezuma, SLP.
  • Giro económico: ganadero y mezcalero.
  • Historias: se dice que los dueños jamás vinieron a conocerla, pues era una más de las tantas propiedades que tenían. Otras versiones cuentan que perteneció a la hacienda de Illescas.
  • Leyendas: cuentan que hay un túnel que va desde la noria hasta la fábrica de mezcal, en un cerro hacia el norte.

 

LA HINCADA – municipio de Guadalcázar, S.L.P.

  • Condiciones actuales: el casco de lo que era la casa del administrador ha sido adaptado para comercios y bodegas comunitarias. El templo se conserva en buen estado y es parte de la comunidad.
  • Pertenecía a la hacienda de Presa de Guadalupe
  • Giro económico: ixtlero.
  • Historias: se dice que cuando estalló la Revolución, en estos rumbos no hubo enfrentamientos entre villistas o carrancistas, pero sí llegaron los cedillistas, comandados por Saturnino Cedillo, quienes quemaron las trojes llenas de ixtle porque los trabajadores se negaron a darles de comer a los caballos de los “bandidos”.
  • Leyendas:

 

LLANOS DEL CARMEN – municipio de Villa Hidalgo, SLP.

  • Condiciones actuales: bien conservada es la antigua noria, a la cual le han agregado una bomba eléctrica, pero el papalote sigue funcionando. Algunas construcciones del casco son ahora casa-habitación de los lugareños.
  • Pertenecía a la hacienda de La Tapona.
  • Giro económico: ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

 

NORIAS DEL CASTILLO – municipio de Matehuala, SLP.

  • Condiciones actuales: en completa ruina, aunque algunas paredes fueron aprovechadas para la construcción de casas-habitación.
  • Pertenecía a la hacienda de Pastoriza.
  • Giro económico: ganadera e ixtlero.
  • Historias:
  • Leyendas:

SALITRILLOS – municipio de Villa de Arista, S.L.P.

  • Condiciones actuales: quedan pocos vestigios de la casa grande. La iglesia del pueblo fue adaptada utilizando una troje.
  • Pertenecía a la hacienda de Peotillos.
  • Giro económico: minero y ganadero.
  • Historias:
  • Leyendas:

SANTA GERTRUDIS – municipio de Pinos, Zac.

  • Condiciones actuales: muchas trojes están en buen estado, pero abandonadas.
  • Pertenecía a la hacienda de Espíritu Santo.
  • Giro económico:
  • Historias:
  • Leyendas:

Puedes ver y comentar sobre otras haciendas del Altiplano en los siguientes enlaces:

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Norteñismos norestenses (letras V, Y y Z)

NORTEÑISMOS NORESTENSES

Diccionario sobre el habla y otros referentes del Noreste de México

 

Obra de Homero Adame y de Jorge Adame M.

 

Diccionario del Noreste de MéxicoConjuntar un diccionario del habla de cualquier país o región es tarea ardua que requiere de mucho tiempo de charlas, escuchar a los demás y compilar. Aún más: también requiere de clasificación y eliminación metódica, es decir, excluir las palabras o frases que son comunes en otras partes y no sólo de la región de estudio. Ése fue el reto que los autores tuvieron para poder publicar finalmente el lexicón de Norteñismos norestenses… una obra sobre el habla y la cultura de la región Noreste de México que comprende los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, así como el Altiplano potosino. El libro tiene dos secciones:

1. El lexicón, con las palabras o vocablos que son propias de la región (en ocasiones incluyendo ejemplos para demostrar sus usos), al igual que datos geográficos, históricos y del folclor y cultura noresente, lo cual enriquece el trabajo y lo convierte en una especie de diccionario enciclopédico regional.

2. La sección de Expresiones, frases, dichos y locuciones ofrece otra faceta del habla norestense, con oraciones pintorescas que se utilizan como metáfora o en sentido figurado.

Veamos a continuación algunos ejemplos de las letras V, Y y Z que aparecen en el libro.

V

Valín, ina. adj. Chafa, de mala calidad. Ya deja de comprar cosas valinas. // 2. Cosa ilegítima, falsa, pirata. Nombre, tus películas son valinas. // 3. Persona chambona, que hace las cosas mal. El herrero es muy valín. sin.: balín (i.t.a.).

Valona. f. Bicicleta pesada, fuerte y de llanta gruesa que frena con los mismos pedales al moverlos en sentido contrario; está casi en desuso. sin.: balona.

Varejonear. v.tr. Varear; dar de golpes con una vara o varejón. Güerco latoso, si no te sosiegas te voy a varejonear.

Varitero, a. m. y f. Folc. Zahorí; persona que utiliza una vara u horqueta de algunas especies de arbustos que crecen a la orilla de los ríos o arroyos, como el membrillo, para encontrar agua o tesoros enterrados. sin.: varillero, barítono, segurín.

Verdión, ona. adj. Verde, inmaduro; «verdón». Lalita como que está medio verdiona. / Esos aguacates todavía están verdiones. // 2. Verdoso. No me gusta el color verdión de tu coche. sin.: verdioso.

Viborera. f. Accesorio de consistencia dura que cubre las piernas, hasta las rodillas, y sirve para protegerse de las mordidas de las víboras. sin.: polainas.

Virusa. adj. Atento, vigilante, en guardia. Estate virusa, no vaya ser que lleguen los sorchos.

Volquetazo. m. Maroma al aire con veloz caída. Los cirqueros estuvieron dándose volquetazos. // 2. Golpe fuerte, porrazo, zapotazo. Anoche me di un volquetazo bien feo.

Volanta. f. Punto de revisión aduanal móvil y temporal que se instala cerca de la frontera, en fechas determinadas y en lugares poco convencionales.

¡Vóitelas! interj. ¡Sopas!, ¡Mocos!, ¡En la torre! ¡Vóitelas! Qué carambazo te diste. Véase también: ¡Vóitelas con carambola!, en la sección de Expresiones y frases.

Y

Yaks. m. pl. poch. del inglés jacks: matatena. A las niñas les encanta jugar a los yaks. sin.: yaques, pinaco.

Yipa. f. rur. Jeep; vehículo automotor para todo terreno. Al rato vengo, voy a la majada en la yipa. sin.: yipe.

Yonke. m. poch. del inglés junkyard: chatarrería, depósito de chatarra. Lugar donde desarman y venden chatarra y partes automotrices. sin.: deshuesadero de automóviles.

Yuqui. m. Gast. Raspado; golosina hecha de hielo triturado o raspado que se sirve en un vasito de papel cónico y se endulza con sabores artificiales. sin.: raspa.

Z

Zambutir. v.tr. y prnl. Zambullir, sumergir. Tole zambutió al niño en la acequia. // 2. v.tr. vulg. Robar, timar. Renato metió a la cárcel a sus socios porque se lo querían zambutir. // 3. v.intr. vulg. Hacerle el amor, cogerse a alguien. A esa morra ya se la zambutieron.

Zangolengo. m. rur. desus. Acto de moverse y hablar incesantemente, yendo con habladurías de un lugar a otro. Pos qué tanto zangolengo agarras. sin.: zangoleo.

Zarcillo. m. Arete, pendiente.

Zarrapastriento, a. adj. barb. Zarrapastrón; que anda muy zarrapastroso, andrajoso, sucio.

Zopilote. adj. / m. Dícese de la persona que anda en busca de algo gratis. // 2. m. Sujeto de piel morena con apariencia sospechosa que provoca desconfianza. Tenga cuidado, mi niña, que luego en la esquina se para un zopilote muy feo.

Zoyate. Véase: soyate, en sus dos acepciones.

Zurumbas. adj. Que está atolondrado, atontado, «zurumbato», o por andar borracho, o por haber recibido un golpe, o por andar adormilado. sin.: zurumba, surumba.

Foto de Homero Adame

Notas:

1. Si te interesa adquirir este diccionario, búscalo en librerías de Ciudad Victoria, Monterrey, Saltillo, San Luis Potosí o Torreón, así como en Real de Catorce. También es posible comprarlo a través de este blog; sólo escribe un mensaje para preguntar por él.

2. Nota: puedes ver más entradas de este diccionario enciclopédico en este enlace:

Mitos, leyendas y tradiciones de México

Mitos y leyendas de Nuevo León: Una víbora que come esqueletos

UNA VÍBORA QUE COME ESQUELETOS

Leyenda de Linares, N.L.

Ésta es una especie de «leyenda urbana» de origen reciente que surgió durante una fiesta de Día de Muertos  en el panteón de Linares y se expandió de inmediato por doquier, tanto por el miedo como por la curiosidad. Verdadera o falsa, lo cierto es que alguien vio «algo» y al pasar de voz en voz se fue exagerando hasta convertirse en la historia que a continuación tenemos. Explicación de Homero Adame.

Antes de entrar en ella, cabe mencionar que en la mitología mesoamericana, la serpiente era un ser cuasi divino que impartía sabiduría. Sin embargo, los mitos y supersticiones actuales sobre víboras y serpientes son la continuidad cultural de las tribus de Aridoamérica y Norteamérica, quienes consideraban a la víbora como una deidad dual, siendo en ocasiones benéfica o maléfica. Dichos mitos permanecen vivos en nuestra conciencia colectiva y tanto por su aspecto como por su veneno a la víbora (de cascabel, principalmente) se le juzga como un animal repulsivo y dañino, y las leyendas en torno a ella suelen ser negativas.

Oye, profe, ¿ya supiste de la víbora que se anda comiendo las calaveras en el panteón? –me pregunta doña Clementina Rodríguez–. No’mbre, mira que dicen que está así de larga y bien fea, que tiene una cabeza de este vuelo y los ojos verdes que ven bien feo. La vieron el otro día que andaban unos niños limpiando unas tumbas en el primer panteón (el Municipal). Dicen que la vieron adentro de una tumba abierta donde estaba el esqueleto de un muerto y que la víbora se lo estaba comiendo. Los niños se asustaron bastante y que corren avisarle al papá de uno de ellos. Ya para cuando llegaron, la víbora no estaba y no quedaba nada del esqueleto. Y bueno, pues que dizque la volvieron a ver otra vez comiéndose otro esqueleto y que unos chiquillos le tiran de pedradas, pero no le hicieron nada, nomás le rebotaban las piedras en la cabeza, hasta que se metió en un pozo. Creo que ya le avisaron a las autoridades, pero no he sabido si la mataron ya. Leyenda de Homero Adame encontrada en: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/24/mitos-y-leyendas-de-nuevo-leon-una-vibora-que-come-esqueletos/

Este relato salió en el libro Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León. Publicado por Editorial Font. Monterrey, N.L. 2005. La edición estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki. El diseño lo hizo Beatriz Gaytán y la corrección, Mary de Lara. El dibujo es de Jennifer Hennen. La fotografía de portada es de Homero Adame.

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Puedes escuchar esta misma leyenda en audio siguiendo este enlace:

¿Buscas más leyendas sobre animales? Sigue este enlace:

 

Mitos y leyendas de Nuevo León: La culebra que destrozó una capilla

UNA CULEBRA QUE DESTROZÓ UNA CAPILLA

(Leyenda escuchada en China, Nuevo León)

Hay una plática de una cosa que, según los asegunes, pasó aquí cuando apenas había unas poquitas casitas en el pueblo. Mire usté, es que contaban los antepasados que cuando levantaron la primera capilla –parece qu’estuvo a un lado del río [San Juan]– que una tarde llovió pero de a tiro bastante, pero que primero ai entre las nubes se formó que una culebra en el cielo y que cuando cayó vino a quer (caer) en esa mera capilla y que la desbarató, que no dejó nada. Luego parece qu’el río se desbordó y mató muncha gente la corriente porque se llevó las casas qu’eran chocitas humildes entonces, pienso yo –cuenta el Sr. Mario Rodríguez.

[…] Bueno, sabrá usté, eso de la culebra no es cosa nueva, es de antes y todavía se da; yo mesmo l’he visto. Mire, sería hace com’unos dos años más o menos cuando andábanos [sic] una tarde en la labor y que de repente empieza a tronar porqu’estaba nublao. Sabiános [sic] qu’iba llover porqu’en esos días ya estaban las lluvias d’esta época (septiembre). Pero entonces cuando tronó yo vide en el cielo que se formó una culebrita –haga de cuenta qu’es com’una viborita entre las nubes– y culebrió ansina, como borniándose culebrió, y que luego da un jalón y sepa dónde mero habrá caido [sic].

[…] No, qué le cuento, dicen que donde cai hace puras averías –como es’ejemplo de la capilla– y hasta puede rajar un cerro. Por eso nosotros tenemos de experiencia que si viene una culebra hay que «cortarla» con la cuchía. Mire, usté levanta la cuchía al cielo, hace ansina com’una cruz y munchas veces se desparece [sic] la culebra o va a quer allá más retirao. Entonces, le digo, ese «animal» hace munchas averías, por eso nosotros la «cortamos», pero de qu’es dañosa sí es, cómo no, si hasta una capilla desbarató. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-de-nuevo-leon-la-culebra-que-destrozo-una-capilla/

Explicación de Homero Adame sobre esta leyenda

no de los mitos que forman parte de la cosmovisión de diversos grupos étnicos de México (huicholes, mayas, totonacos, etc.) es la culebra, un fenómeno natural asociado con la lluvia. Ese mito se encuentra muy difundido en todo el país, incluso en zonas donde no quedan descendientes directos de alguna etnia, como es el caso de Nuevo León. Sin embargo, entre la población campesina de toda esta región es común escuchar relatos de culebras que, además de traer mucha lluvia, causa grandes destrozos donde se precipita.Cabe añadir que, de acuerdo con las versiones de quienes han presenciado tan singular fenómeno, poco antes de desatarse una tormenta en ocasiones se forma una nube con aspecto de culebrita, la cual incluso tiene un movimiento serpenteante. Al verla, los campesinos prevén desastres y buscan la manera de contrarrestarla.

.Libro de Homero Adame

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Este relato me lo contaron en China, N.L., y salió publicado en el libro Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León, Editorial Font. 2005. El cuidado de edición estuvo a cargo de Déborah Chenillo Alazraki, mientras que el diseño lo hizo Beatriz Gaytán, la corrección, Mary de Lara y Nuevas Letras. El dibujo fue obra de Jennifer Meng.

El libro se puede adquirir en la Librería Cosmos de Monterrey, N.L.

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Mitos y leyendas de Nuevo León: La gente que se convirtió en piedra

LA GENTE QUE SE CONVIRTIÓ EN PIEDRA

Leyenda de Raíces, un sitio arqueológico en Linares, Nuevo León

En un lugar llamado Raíces, cerca de Linares, N.L., vivieron los habitantes del ayer, quienes, en una larga pared rocosa, dejaron escrito su paso por el mundo en forma de círculos, de espirales y otros pictogramas. Aparte de esos petrograbados, el lugar no tenía nada de raro a primera vista, pero en la noche, justo a la hora del crepúsculo, las piedras que se encuentran esparcidas por doquier en las lomas, al otro lado del arroyo, empezaban a despertar. Se veían sombras moverse y se oían voces y música de la prehistoria. Esas piedras despertaban de su sueño; en ellas vivían las conciencias de los antiguos. Sabemos que toda esa gente amó tanto a su tierra que, antes de morir, le pidieron a Dios que les permitiera quedarse ahí por toda la eternidad, y Dios les concedió el deseo. Por eso cada noche aquellos espíritus volvían a la vida para recorrer la tierra que tanto amaban.

Toda persona que por azar Dibujo de Jennifer Hennenmiraba o se encontraba con esas sombras de la oscuridad, se asustaba tanto que juraba no volver por ahí nunca más. Unos decían que esas manifestaciones eran el Diablo mismo, otros afirmaban que había un tesoro enterrado, pero nadie se atrevió a escarbar jamás.

La paz de esos antiguos habitantes se vio turbada allá por los años 40, cuando don Pablo Salce, el poeta-historiador de Linares, se dio a la tarea de recolectar las rocas con grabados para transportarlas a un futuro museo que él mismo proyectó. Mucha gente empezó a ir y venir por esos lugares, siempre en busca de las piedras que mostraran signos, dibujos o inscripciones. Se llevaron las que pudieron arrancar de la tierra, dejando sólo aquellas de la larga pared. Así fue como las ánimas del ayer perdieron sus puntos de referencia y desde entonces dejaron de manifestarse por las noches. Leyenda de Homero Adame.)

Con el transcurso de los años ese terreno cambió de dueños varias veces y en la actualidad hay grandes pastizales para alimentar el ganado. Las personas que allá viven nunca hablan de ruidos o visiones: el lugar es ahora un rancho más de la vasta región semi árida de México, pero con la única diferencia que aún se conservan algunos de los petroglifos, como mudos testigos de un pasado enigmático e inexorable. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-de-nuevo-leon-la-gente-que-se-convirtio-en-piedra/

La arqueología norestense hasta hoy registrada se compone básicamente de petroglifos y pinturas rupestres, así como de reminiscencias consistentes en objetos, pedernales y aislados sitios de ocupación.

En un rancho del municipio de Linares existe una gran cantidad de petroglifos in situ, muchos de los cuales, por inconsciencia del propietario de ese lugar, quedaron cubiertos por cemento cuando hicieron abrevaderos para el ganado. Dada la orientación de esos diseños, así como el contexto donde se ubican, dio origen a esta fantástica historia que me contó, casi a manera de cuento, don Demetrio Velázquez.

Sobre su contenido, cabe hacer un repaso acerca de algunos motivos de interés mitológico que se mencionan. Por una parte tenemos a las ánimas, o espíritus descarnados, que viven en las rocas; por otra sobresale la cita del crepúsculo, que es cuando despiertan las ánimas, según muchas creencias, y por último, el río –arroyo, en este caso– cuyo simbolismo designa los límites entre la vida y el reino de la Muerte.

Este relato Libro de Homero Adamefue publicado originalmente en Mitos, cuentos y leyendas – tradición oral de Nuevo León. Ediciones Castillo, 1998. Esa edición está agotada.

El dibujo es obra de Jennifer Hennen.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

Si deseas saber cuál es la diferencia entre un mito y una leyenda, entérate en este enlace:

El cuento del burro que se hizo largo

EL BURRO QUE SE HIZO LARGO

Cuento tradicional escuchado en Los Ramones, N.L.

Cuentan que una vez había unos muchachos bien traviesos que se juntaban todas las tardes a jugar en un solar con un burro que tenía el papá de uno de ellos. Era un burro bien mansito que se dejaba que lo montaran. Cada vez que esos chamacos lo montaban, el burro brincaba de gusto. Es que era muy juguetón también. (Cuento del blog de Homero Adame)

Pero no siempre las cosas tienen un final feliz. Resulta que el burro como que empezó a cansarse de que esos muchachos se le treparan de a montón. Y es que cada vez eran más los que se le subían al espinazo. Por eso el burro comenzó a dar como relinchidos, pues le dolía el lomo de tantos güercos encima de él. Primero eran como tres, luego venía otro, otro y otros más, hasta que lo montaban como diez o más.

Una tarde, el burro, ya harto de tanto juego brusco de esos Dibujo de Jennifer Mengmalcriados, empezó a crecer y a crecer, y los muy tontos creyeron que eso era más divertido porque así se podían subir más en él. Pero el burro creció tanto que de repente hasta le empezaron a salir cuernos y la cabeza se le puso bien fea. También empezó a apestar bastante, como a azufre. Resulta que el Diablo se había metido en el burro y comenzó a hacer de las suyas. Los muchachos ni cuenta se daban porque traían un merequetengue con el burro en sus juegos. Pero ya cuando el burro era tan largo pero tan largo, incluso comenzó a balbucear cosas horribles, y fue entonces cuando los chamacos se percataron de que era el Diablo. Corrieron despavoridos.

El burro los siguió y los siguió. Ellos se metieron a la casa de uno y cerraron la puerta, pero el burro la rascaba, rebuznando como demonio, hasta que tumbó la puerta y se metió. Era tanto el miedo de esos güercos que no les quedó de otra que hincarse y ponerse a rezar. Pasó mucho rato hasta que, después de tanta oración, el burro se empezó a encoger y volvió a su tamaño normal. Desde entonces, esos muchachos se portaron bien y jamás volvieron a molestar al animal. Texto de Homero Adame tomado de https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/el-cuento-del-burro-que-se-hizo-largo/

Muchos de los cuentos y fábulas infantiles, aparte de servir como entretenimiento, suelen llevar implícita una moraleja, cuyo afán es darle una lección a quien se les cuenta. Tal es el caso de esta historia regional de Nuevo León que fue narrada por doña Lupita, una anciana como de 80 años, en la cual los personajes centrales son un burro y un grupo de niños traviesos.

A manera de analogía, durante algunas fiestas tradicionales o patronales de pueblo me ha tocado observar una especie de juego infantil «improvisado», durante el cual los niños corretean detrás de una bicicleta y en cada vuelta el número de participantes en persecución va creciendo, todos con el propósito de treparse en ella. Hago mención de esto porque tal vez ese juego de la bicicleta sea una reminiscencia del cuento del burro que acabamos de leer.

Por último, en lenguaje norestense tenemos una palabra que es sinónimo de bicicleta: “biciburra”. ¿Habrá alguna relación? Creo que eso todos quisiéramos saber…

Libro de Homero Adame– – – – – – –

Este cuento salió publicado en el libro: Mitos, cuentos y leyendas regionales de Nuevo León, Editorial Font, de Monterrey, en 2005. Editado y revisado por Déborah Chenillo, diseñado en “Nuevas Letras” por Beatriz Gaytán y corregido por Mary de Lara.

El dibujo fue obra de Jennifer Meng.

El libro se puede adquirir en librerías de Monterrey.

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El “Pollo” y “el velado” – anécdota de Linares, N.L.

UN VELORIO INVENTADO POR UNA BORRACHERA

 

Mi abuelo Isidro Lozano tuvo un hermano de nombre Francisco, a quien todo mundo lo conocía como Pancho y se distinguía, entre otras cosas, por su correcta y propia manera de hablar; es decir, jamás decía malas palabras -recuerda el Sr. Jorge Adame Lozano.

Con el paso de los años, ambos se casaron y fueron vecinos, pues vivían pared con pared o tapia con tapia. Uno de los hijos del abuelo se llamó Isidro, a quien todos conocimos como el tío Childo, pero los linarenses lo apodaban “el Pollo”. Por su parte, uno de los hijos del tío abuelo Francisco se llamó Carlos y en la familia siempre lo conocimos como el tío Carlos. Por cercanía de edades, tanto el tío Childo como el tío Carlos crecieron juntos y siempre fueron muy buenos amigos.

Bueno, cuenta la anécdota que una noche de mediados de la década de los años 20 del siglo pasado, el tío Childo y su primo hermano, el tío Carlos, aún siendo adolescentes se fueron al rancho de este último a pasar la noche y echarse unos “topos” de mezcal, dado que eran bastante afectos a esta bebida. En otras palabras, eran “buenos pa’l quiote”.

Para eso de la medianoche, los dos primos ya se habían bailado tres botellas de mezcal y entre canto y canto y risa y risa, bebían y bebían. De pronto, debido a la borrachera, Carlos se quedó totalmente inconsciente o privado, mientras Childo seguía dándole duro al tanguarniz y rascándole a la guitarra que sonaba tan desafinada como su voz. Como vio a su primo en calidad de bulto, le compuso una canción, el infumable corrido “El velado” –que por cierto, jamás se transmitió en el cuadrante de la XER.

De pronto, a Childo se le ocurrió hacerle una broma a Carlos. Le quitó los zapatos, lo tendió boca arriba, sobre la mesa del comedor, con un cojín bajo la cabeza y las manos entrecruzadas sobre el pecho, como si yaciera muerto. En el baño encontró talco y con eso le blanqueó el rostro para que pareciera un difunto de a de veras.

Después se dirigió a la troje, donde agarró una cazuela mechera (antigua cazuela de barro con cebo y una mecha que hacía las veces de veladora) para aluzarse, pues andaba buscando un machete; sólo encontró un belduque (machete corto). Acto seguido, fue al solar y con el belduque cortó cuatro quiotes (flor vertical y muy alta del maguey). Regresó a la casa y colocó los quiotes en cada esquina de la mesa. En las puntas embarró un poco de cebo, les puso estopa con tantito petróleo del quinqué y los prendió con un cerillo, a manera de cirios.

Childo sintió que algo faltaba para completar el cuadro mortuorio. Entonces, usó el mueble trinchador a guisa de altar. Sobre el improvisado altar colocó un crucifijo y todas las imágenes religiosas que encontró en la casa del rancho. También puso la cazuela mechera que se había traído de la troje, además de unas flores de papel que estaban en un florero y un retrato del “difunto”, al cual adornó con un moño negro que medio mal hizo con la valenciana que le cortó al pantalón del susodicho. Y para no desentonar, preparó café con piquete y sirvió varias tazas como para que los imaginarios dolientes tomaran durante el improvisado “velorio”.

El escenario quedó perfecto y “el Pollo” se puso a “velar al finado”, conforme siguió echándose sus pajuelazos de mezcal y cantando el corrido de “El velado”. Llegó un momento en que Childo se creyó su propia broma que hasta se puso a llorar en serio por el alma de su primo. Tal era la borrachera y tristeza que lo embargaba, que se quedó dormido en la silla, con su cabeza recargada sobre la mesa donde estaba tendido su primo.

Como a las ocho de la mañana llegó al rancho el tío Pancho (padre del “occiso”) con unos amigos a quienes les iba a vender unas cabras. Cuál no sería su sorpresa e impacto al encontrar a su hijo en tan dramáticas circunstancias, que sufrió un desmayo. Sus amigos los reanimaron, echándole aire y agua fría en el rostro. Luego, con toda la angustia de un padre que ve a su hijo tendido, se le acercó y llorando lo tomó de la cabeza para llevarla a su pecho y decirle cuánto lo había amado. Sin embargo, para su gran alivio y satisfacción, Carlos balbuceó algo ininteligible y su padre se percató que no estaba muerto, sino muy vivo y aún bastante borracho.

Una vez que se le pasó el estupor, de inmediato el tío Pancho se dio cuenta que quien había montado toda esa escenografía había sido nada menos que Childo, quien seguía hasta las chanclas, roncando y babeando la mesa. El susto inicial se convirtió en genuina cólera y le empezó a gritar a su sobrino, hecho toda una furia: “Pollo cab…; levántate, jijo de &%$¡!#*&%#$… Despierta, bribón, hijo mal parido, &$%#&?&$…; gallinácea gorupienta, &$%)$%#&…”

En eso, Childo se medio despertó y su primera reacción fue echarse a correr afuera de la casa. El tío Pancho lo persiguió hasta que “el Pollo” se tropezó en uno de los corrales. Allí el tío lo agarró y le puso una gritiza de esas que no se olvidan, con todo tipo de palabras y calificativos altisonantes, a la vez que lo estrujaba y le daba de manazos. Luego, el tío se quitó el cinto y empezó a darle de cuartazos, pero para fortuna de Childo, los amigos del tío Pancho lo detuvieron hasta que éste se calmó y su tono de voz volvió a la normalidad, es decir, muy propio y correcto, sin utilizar ya malas palabras. Finalmente, le ordenó al caporal que amarrara al desgraciado en un mezquite. (Horas más tarde, una vez que se le bajó el cuete y el sol calaba en serio, Childo pegaba de gritos para que los desataran.)

El tío Pancho y sus amigos fueron a despertar al “pipiolo” de Carlos, o más bien a “resucitar al finadito”, quien por cierto sufrió la peor cruda de su vida, la cual le duró tres días. Él también recibió un fuerte castigo por mano de su padre, para que se le quitara lo briago. En cuanto al “Pollo”, acabó igualmente muy crudo y castigado por su tétrico y fúnebre sentido del humor.

Esta anécdota siempre la contaba mi papá (Jorge Adame Leal) cada vez que la oportunidad se presentaba, pues le causaba muchísima gracia. Y como remate siempre decía: “Pancho Lozano profirió en una mañana todas las malas palabras que no había dicho en toda su vida”.

Relatada por Jorge Adame Lozano
Desarrollada y enviada al blog por Jorge Adame Mtz.

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Si quieres leer otra anécdota de esta familia linarense, sigue este enlace: “El diácono”.

Leyendas de Nuevo León: La cueva de Juan Oso

LA CUEVA DE JUAN OSO

Versión de la leyenda escuchada en Rayones, N.L.

En un trabajo anterior1 se explicó sobre el origen del mito de Juan Oso, un personaje recurrente en las leyendas serranas. En el relato que ahora presentamos , en lenguaje coloquial muy norestense, veremos una variante más específica sobre la guarida u hogar de este legendario ser mitad humano, mitad animal.

Cabe añadir que el ciclo de relatos de Juan Oso, o del hijo medio humano del Oso, es propio del folclor europeo y llegó a nuestras tierras con los colonizadores españoles. Sin embargo, en la mitología de los kikapúes2 existe la creencia de que ellos son descendientes de un Oso y una mujer. Por tal razón uno de sus tótems es precisamente el Oso, el progenitor. Análisis de Homero Adame


—¿Y usted ha oído hablar de Juan Oso, de que vivía por aquí? –le pregunto al Sr. Ezequiel Guerra, un campesino. Leyenda de Homero Adame

—Eso es lo que dicen, sí, que por aquí vivía el mentao Juan Oso. Yo nunca lo vide, pero cuentan qu’era un pelao juerte, grandote, peludo; que tenía las manos ansina de grandotas, y levantaba piedrotas, y tumbaba árboles cuando andaba enojao y pegaba unos berridos bien gachos. No se juntaba con naide, ni hablaba tampoco. Eso de que se robó una mujer de [Monte] Morelos es mentira, porque naide le conoció mujer ni chamaco.

—¿Pero Drawing - dibujo de Jennifer Mengno cree usted que ese Juan Oso del que habla haya sido el hijo del oso que sí se robó a una mujer?

—Saaabe. ¿A poco usté cree que un oso y una mujer tengan criaturas?

—Pues eso es lo que cuenta la leyenda.

—Mire, verdad o mentira, la cosa es qu’el mentao Juan Oso vivía por estos rumbos, y cuenta la gente que la guarida d’él todavía’stá allá en la sierra, en el cañoncito de Pastores (¿El Pastor?) p’adentro. Yo no m’he metido p’esos rumbos porqu’está muy enmontao y hay muncha víbora, pero las gentes que se meten a cazar han visto la guarida que le digo. Leyenda de Homero Adame

«Según han platicao, qu’es com’una cueva con una piedrota grande que namás un pelao juerte puede moverla pa’ tapar l’entrada. La piedrota esa tiene las marcas de las garras del oso –como rasguños han de ser. Adentro de la cueva dicen que hay ansina como figuritas pintadas en las paderes [sic], y qu’está llena de tizne porqu’el oso prendía la fogata pa’ calentar las gordas.

«Eso es lo que cuentan las gentes de por aquí, pero la merita verdá yo no sé si sea cierto. Mejor busque usté a un pelao que lo lleve p’allá, pa’ que la vea con sus propios ojos y se desengañe. Leyenda de Homero Adame


1 Véase Mitos, cuentos y leyendas regionales – tradición oral de Nuevo León. Ediciones Castillo, 1998. P. 141.

Véase también la nueva edición del mismo, Mitos, cuentos y leyendas regionales de Nuevo León. Editorial Font, 2005. Pp. 17-19.

2 También auto llamados kikaapoa, son una tribu originaria del actual territorio centro-sur norteamericano, que en los inviernos se establece en la comunidad de Nacimiento, Coahuila. Ésta es la única etnia viviente en todo el Noreste de México, aparte de sus vecinos, los mascogos.

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Este relato se publicó en el libro Obra de Homero AdameLeyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León. Editorial Font. Monterrey, N.L. 2005, el cual fue editado en San Luis Potosí por la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki, diseñado por Beatriz Gaytán y corregido por Mary de Lara.

El dibujo fue obra de Jennifer Hennen

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Pueden leer otra versión de esta leyenda en: Juan Oso, versión de Hualahuises, N.L.

Algo sobre Rayones, N. L.

Rayones es un municipio serrano del centro de Nuevo León que al norte limita con Santiago; al oriente, con Montemorelos; al sur, con Galeana e Iturbide, y al poniente con Galeana y Arteaga, Coahuila.

Cuando arribaron los españoles a esta región, fundaron San Miguel del Tasajal, donde prosperaron varias haciendas; una de ellas, la de Jauquialanes (nombre de una tribu ya extinta) fue la que dio pie a la fundación de la cabecera municipal el 22 de septiembre de 1851. Posteriormente se le cambió el nombre por el actual, en honor a los hermanos Rayón (Francisco, Ignacio y Ramón), quienes participaron activamente en la Guerra de Independencia.

La fiesta patronal en Rayones se celebra el 29 de septiembre, dedicada a San Miguel Arcángel y en esa fecha da inicio la Feria de la Nuez que concluye en octubre.

Mitos y leyendas de árboles: “El espíritu de la anacahuita”

LEYENDA DEL ESPÍRITU DE LA ANACAHUITA

Leyenda escuchada en Mina, N.L.

Pues mire que cuentan que hay espíritus muy milagrosos, así como también hay otros chocarreros que nomás andan haciendo maldades, ¿vedá? Pero, mire, yo sé bien de un espíritu protector porque me ha tocado vivirlo. Es l’ánima de l’anacahuita. Usté la conoce bien, ¿vedá? Ese arbolito que crece por todas partes.

Pos resulta Foto de Homero Adameque hace ya munchos años venía yo a caballo y estaba lloviendo bien fuerte, con rayos y truenos. Creo que el caballo se espantó con un trueno porque nomás pegó un relincho y que me tumba. ¡Bolas, que doy el costalazo! Me levanté para perseguir al caballo, pero el muy méndigo se fue a todo galope; mire que me dejó abandonado. Y pos ni modo, a caminar se ha dicho, y entre puro lodazal. (Leyenda de Homero Adame.)

Pero mire, como a los veinte pasos, me di cuenta que me dolía la pata. Me arremangué el pantalón y traiba una bolota aquí mero en el tobillo, estaba sangre y sangre. Y llueve y llueve también. Me senté en una piedra y me tantié bien la pata. ¿Creerá que la traiba quebrada? El dolor era poco, pero ah cómo me asusté de verla suelta, suelta.

¿Qué hacer? No podía andar, estaba el aguacerazo muy bravo, ya era de tarde y hasta hacía friíto. No’mbe, pensé: “Ora sí te fregates, si t’encuentran mañana o pasado, va ser todo tieso”. Pero uno tiene ánimo de vivir y pos ai como pude caminé echando brinquitos hasta refugiarme debajo de un’anacahuita. Me recosté sobre el tronco y no me va creer, pero ya ni me mojé siquiera.

Yo sabía que l’anacahuita tiene un ánima buena que ayuda al desprotegido. Es que eso cuentan por aquí, ¿vedá?, pero en ese momento no pensé en eso. Yo nomás quería que pasara la tormenta y a ver quién pasaba pa’ que me diera auxilio.

Mire, pa’ no hacerle tan largo el cuento, me quedé bien dormido de a tiro, y me desperté nomás rayando el sol. Traiba un hambre de la fegada, pero como no tenía qué comer, pos me comí unas bolitas de anacahuita, que saben feas, pero ese día hasta me supieron hasta dulces las condenadas. Oiga, pos verá que el pie ya lo traiba bueno; sin hinchazón, ni bola, ni sange, ni nada. Ni siquiera me dolía. El pantalón estaba todo sangrado, eso sí. Y bueno, me fui caminando hasta que llegué al rancho; me fui bien campante, no me dolió la pata para nada, como si nada me hubiera pasado. Cosas raras, ¿no? En llegando al rancho le platiqué a mis gentes lo que pasó. Mi abuelo todavía estaba vivo, y él me confirmó que la anacahuita es muy buena con la gente. Él dijo esa vez, y muchas veces más contaba cosas d’esas, que l’anacahuita tiene un ánima que ayuda a la gente y mire que a mí me ayudó esa vez de la tormenta. Por eso yo sí creo en esas cosas. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/15/mitos-y-leyendas-de-arboles-el-espiritu-de-la-anacahuita/

Nota: esta historia la escuché en el municipio de Mina, N. L., pero por su contenido no podemos decir que se trate de una leyenda exclusiva de esos lugares, ya que la anacahuita es un arbusto muy común en el Noreste de México.

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A continuación agrego una ficha técnica de esta planta, tal como apareció en el libro Norteñismos norestenses – diccionario sobre el habla y otros referentes del Noreste de México:

Anacahuita. f. Bot. (Cordia boissieri) Foto de Homero AdameArbusto de la familia de las Borragináceas que llega a medir hasta cinco metros de altura. Su tallo es leñoso, de corteza gruesa y gris; hojas ovales, ásperas y verdes por el anverso, tomentosas y grisáceas por el reverso; las flores son de color blanco; la frutilla es muy jugosa. ║ Folc. En medicina tradicional se usa el tronco, las flores y el fruto contra problemas respiratorios. ~ Nota: la flor de este arbusto es la representativa del estado de Nuevo León. Sin.: anacagüita, anacahuite, anacagua, anacahua, nacahuita, nacagüita, nacagüite, nacagua, vara blanca.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

Para entender mejor sobre la diferencia entre los mitos y las leyendas, sigan este enlace:

Mitos y leyendas de Nuevo León: Los relojes de Lampazos y de Linares

LOS RELOJES DE LINARES Y DE LAMPAZOS, N.L.

(Entre la anécdota y la leyenda)

Podríamos decir que hasta la tarde del 15 de junio de 2008, Lampazos y Linares tenían algo en común: sus tiempos estaban invertidos.

La frase popular “Cada quien cuenta su versión de los hechos” bien puede aplicarse aquí, toda vez que en ambas poblaciones neoleonesas se cuenta una anécdota sin precedentes que explica cómo ellas, al parecer, comparten una historia que la mayoría de sus habitantes desconoce, acaso porque nadie se tomó el acierto de consignarla en su debido momento, o bien, porque entró en el campo del olvido con el paso de los años. Es una historia de tiempo y de relojes, de la cual tenemos a continuación dos versiones.

(Una versión de Lampazos)

En Lampazos hay gente que recuerda cuando llegó el reloj que tienen en la fachada de la parroquia. Aunque las fechas no se precisen, cuentan que las familias acaudaladas habían reunido una buena suma de dinero para adquirir un reloj que habrían de colocar en el campanario. Para ello, se formó una comisión que fue a Europa con el propósito de ver opciones y finalmente consiguió el mejor en disposición. A su regreso, dijo que sería un reloj muy fino, de cuatro carátulas, con una quinta más pequeña viendo hacia el interior de la torre, que serviría al relojero para ajustarlo o repararlo. La comisión había arreglado también todos los asuntos del traslado y explicó que el reloj llegaría en determinada fecha en el tren proveniente de Tampico. El entusiasmo de los pobladores fue generalizado.

Foto de Homero AdameSe aproximó la fecha del arribo del reloj y el pueblo se vistió de fiesta. Para el día pactado, todo estaba listo y tanto la clase gobernante, como la eclesiástica, la elite social, el pueblo y hasta el telegrafista se dieron cita en la estación a esperar el tren, que ese día llegó a tiempo. La banda del pueblo no dejó de entonar sus melodías para aumentar la algarabía. Era tanta la emoción que nadie se percató de que fue el tren de Laredo el que llegó a tiempo y no el de Tampico.

Mientras tanto, como la oficina de telégrafos estaba sola en esos momentos, nadie estuvo para recibir un telegrama que trataron de enviar desde Monterrey, en el cual se explicaba que por una causa inesperada y, al parecer, por un malentendido, habían bajado el embalaje en Linares.

Llegó el tren y ¡también el reloj! Lo que nadie sabía fue que dicho reloj no era el destinado a Lampazos, sino que era el que iba para Linares. Ni siquiera las personas que lo habían comprado se dieron cuenta del error, quizá porque estaban tan emocionados como el resto de los vecinos.

Bajaron el pesado embalaje y lo llevaron al atrio de la parroquia, donde, con gran festín, colocaron el reloj en el campanario de la iglesia. Para ello, los obreros tuvieron que modificar el orificio previamente hecho con el afán de ajustar las dimensiones del reloj para que su única carátula se viera en la fachada.

A mucha gente, al igual que a sus compradores, se le hizo extraño que el reloj en cuestión no fuera tan suntuoso como les habían prometido, ni que tuviera cinco carátulas. Entonces concluyeron que habían sido estafados por la firma europea que se los vendió. Días después, cuando se enteraron del error, nadie se atrevió siquiera a sugerir que quitaran el otro o que fueran a Linares a reclamar el propio, aunque si presentaron una queja contra las autoridades linarenses, la cual no prosperó.

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(Una versión de Linares)

Cuentan algunas personas de Linares que el reloj que estuvo en la torre-campanario de Catedral hasta el pasado 15 de junio era robado, literalmente, pues no estaba destinado para esa ciudad.

Foto de Homero AdameHace muchos años, la feligresía linarense aportó sus bilimbiques para comprar un reloj que engalanara la única torre de la iglesia. Sin pasarse de manirrotos, todos cooperaron y apenas reunieron lo necesario para adquirir un reloj de una sola carátula, poco suntuoso, pero eso era mejor que nada. Dicho reloj llegaría de Estados Unidos, en el tren de Laredo a Tampico.

Con bombo y platillo, se llegó la fecha programada. El tren de Laredo pasaría por Linares a la hora de costumbre; es decir, tarde como siempre. Sin embargo, alguien se enteró que en el tren proveniente de Tampico venía un reloj. Esa persona avisó a las autoridades linarenses y aunque éstas sabían que el suyo venía desde otro destino, de todas maneras formaron un comité que de inmediato fue a la estación con la esperanza de que hubiera un error. Y lo hubo, o hicieron que hubiera.

Por extraño que parezca, ese día el tren llegó a tiempo y, en efecto, traía un embalaje muy grande. La comisión linarense, entre dimes y diretes con el jefe de estación, arguyendo errores en el destinatario, pues “seguramente en Tampico se equivocaron al poner en la etiqueta Lampazos en vez de Linares”, casi a la fuerza, si no es que a punta de pistola o con una buena “mordida”, bajó el embalaje para llevárselo al centro. Como en pueblo chico el chisme corre pronto, cuando la comitiva y el reloj llegaron al atrio de Catedral, ya estaban todos los habitantes reunidos y la banda de música tocaba alegremente. Con gran jolgorio abrieron la enorme caja y a todos se les hizo extraño que el relojito que habían comprado era en verdad un reloj muy impresionante, de cuatro carátulas y otra adicional que serviría para que el relojero lo ajustara cuando fuese necesario. Todo mundo se sorprendió muchísimo por la calidad del mismo, pues a nadie se le hubiera ocurrido en su más aventurada fantasía que con tan poquito dinero se pudiera adquirir un reloj tan fino. Aunque todos intuyeron que debía existir un error, los del comité se encargaron de hacer correr el rumor de que se trataba de un regalo enviado del cielo.

Los obreros, que para entonces ya habían abierto un boquete en el lado poniente de la torre para dar cabida a la única carátula del reloj adquirido, se vieron obligados a expandirla (sin más pago que indulgencias, ¡bien haiga!) y, además, abrir tres orificios más para que las cuatro carátulas se vieran desde los cuatro costados del campanario. Una vez terminado este trabajo, mientras la fiesta continuaba, colocaron el reloj en la torre.

Fue así como por muchas décadas Linares tuvo un reloj ajeno, disfrutó el sonido de las campanas que marcaban la hora y los cuartos de hora y muchas de sus generaciones vivieron con el tic-tac de un tiempo que no les correspondía.

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Linares “sin tiempo” – Fotografía de Jorge Adame M.

Reloj de Linares en 2010 – Fotografía de Homero Adame

Reloj de Linares en 2010 – Fotografía de Homero Adame

El cuento del conejo y el coyote

Puedes leer este cuento en inglés siguiendo este enlace:

The Rabbit And The Coyote

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EL CONEJO Y EL COYOTE

Cuento tradicional mexicano; versión de Galeana, N. L.

Había una vez una viejita que tenía sembradíos de lechuga, rábanos y betabeles, y había un conejito que llegaba todas las noches a comérselos. Harta de eso, la viejita ponía trampas, pero como el conejo era muy audaz nunca caía. Un día la viejita pensó:

«A la próxima le voy a poner un monito de cebo, a ver si con eso se asusta y ya no viene.»

Pasaron los días y llegó el conejo con el afán de comer algo. Cuando vio al monito, comenzó a burlarse de él, pero como éste no le contestaba, el Dibujo de Jennifer Mengconejo le dijo: «Mira, monito, no te voy a comer». De todos modos, le siguió haciendo bromas y lo empezó a golpear hasta quedarse pegado, pues el monito era de cebo tipo engrudo. Como en ese momento la viejita no andaba por ahí, no se dio cuenta de que el conejo se había quedado atrapado. Sin embargo, en eso llegó el coyote y al verlo así lo pescó. Pero el conejito, muy astuto, le dijo:

-Por favor no me comas, coyote. Mira, ¿ves aquella majada que está allá? Dime, cuál chivita te gusta y ahorita te la traigo.

Como ese coyote era un poco tonto, le creyó. Al soltarlo el conejo se fue corriendo lo más rápido que pudo y sólo se le veían las orejitas moverse. El coyote se quedó esperando que le trajera la chivita, pero aquél nunca regresó con la presa.

Al poco tiempo el coyote se volvió a encontrar al conejo y le dijo: Escrito por Homero Adame.

-Ya te pesqué otra vez, conejito. Hace varios días te andaba buscando y como me hiciste trampa ahora sí te voy a comer.

«No’mbre, coyotito, déjame explicarte: resulta que atrapé la cabra que te dije, pero cuando te fui a buscar no te encontré, así que se me ocurrió hacerla chicharrones. Por eso aquí me ves preparándolos. Hm… están quedando al puro punto -explicó el conejo. (Cuen to del blog de Homero Adame.)

-Está bien -dijo el coyote-, ahorita nos los comemos.

El coyote empezó a menear el cazo donde supuestamente estaban los chicharrones que no eran tal, sino un panal de abejas que zumbaban, produciendo un ruido como si algo estuviera friéndose. En eso el conejo le dijo que en un rato regresaba y se fue lo más rápido que pudo, mientras el tonto coyote seguía meneando sus supuestos chicharrones. Como es de esperarse, lo picaron bastante las abejas. Escrito por Homero Adame.

A la noche siguiente, el conejo estaba comiéndose unos rábanos en la huerta de la viejita y el coyote lo vio y que lo pesca.

-Mira, conejo mañoso, traigo un hambre atroz y no hay más remedio comerte a ti, al fin y al cabo ya te burlaste de mí dos veces.

Cuando estaba a punto de darle una mordida, el conejo le dijo:

-No, coyote, no seas tonto. ¿A poco crees que se te va a quitar el hambre con comerme? Mira, ¿ves aquel bulto que está allá? Bueno, ésa es una borrega que yo mismo pesqué para ti, y si te la comes ya verás que te alcanza para dos o tres días. ¿Qué te parece?

El coyote se entusiasmó y corrió a comerse la supuesta borrega, pero cuando le dio el primer zarpazo nada más pegó un aullido de dolor. ¡Era un cactus y se había espinado! El conejo lo había hecho tonto de nuevo.

Pasó el tiempo y de nuevo el coyote se encontró a su enemigo; esta vez en la orilla de una laguna. (Cuento del blog de Homero Adame.)

-Mira, conejo desgraciado, ahora sí te voy a comer -le dijo-. Ya me hiciste tonto tres veces y ya no me voy a dejar.

-Pero amigo coyotito, antes de querer comerme debes saber que te andaba buscando porque te traía un queso, pero se me cayó en la laguna y no lo puedo alcanzar con mi manita que es muy corta -le explicó el conejo-. Estaba pensando en una solución para sacar el queso de ahí y se me ocurre que entre los dos podemos lograrlo. ¿Cómo la ves, me agarras o te agarro yo hasta que podamos sacar el queso del agua?

Estuvieron discutiendo quién asía la mano de quién hasta que finalmente se pusieron de acuerdo. Quedaron en que el conejo iba a sujetar al coyote para que éste, con sus brazos más largos, alcanzara el queso. Pero lo que el coyote no sabía es que el supuesto queso no era más que la luna llena reflejada en el agua y no un queso como le había hecho creer el mañoso conejo. Como éste tenía otros planes, cuando el coyote ya estaba adentro del agua, lo soltó y el coyote se ahogó. Cuento del blog https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/14/cuentos-mexicanos-tradicionales-el-conejo-y-el-coyote/

En muchos relatos indígenas mexicanos, y de las etnias del desierto americano, existe una saga de cuentos donde los protagonistas son un conejo y un coyote, resultando como ganador uno u otro indistintamente. Portada del libro con fotos de Homero AdamePor lo general, esa clase de cuentos lleva una moraleja implícita, la cual es una característica convencional en este género literario.

En la versión que acabamos de leer, narrada por Milton de la Peña, un estudiante de Geología en Linares, quien nos dice que todavía se cuenta a los niños en las regiones serranas de Iturbide, los símbolos son los mismos: un coyote, animal embustero que siempre se sale con las suyas, cuya naturaleza en el folclore es dual, pues aparte de tramposo es también un héroe cultural, ya que imparte conocimiento de las artes y no permite que se extinga el fuego, protegiendo así a la raza humana. Y un conejo, que también en el folclore de algunos pueblos es un animal tramposo y embustero, aunque de igual forma es benefactor, pues él trajo el fuego de allende el mar para beneficio de la humanidad; con lo cual demuestra su naturaleza dual, similar a la de su contrincante.

Este cuento fue publicado originalmente en Mitos, cuentos y leyendas regionales – tradición oral de Nuevo León, por Ediciones Castillo, 1998. Monterrey, México. Esa edición está agotada.

El dibujo de “Conejo y coyote” fue elaborado por Jennifer Hennen.

Posteriormente, Foto de Homero Adameen una edición corregida y aumentada, también apareció en el libro Mitos, cuentos y leyendas  de Nuevo León (con una portada diferente), publicado por Editorial Font, 2005. Monterrey, México, editado por Déborah Chenillo Alazraki y diseñado por Beatriz Gaytán y Nuevas Letras.

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Homero Adame, el «arqueólogo de la conciencia colectiva» nos ofrece ahora (septiembre de 2015) su nuevo libro titulado Captura de pantalla 2015-09-11 a la(s) 12.38.34 p.m.“Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano”, el cual trasciende la oralidad y es un tratado antropológico de creencias, supersticiones, narradas por viva voz de ls informantes a guisa de leyendas.

El libro se puede conseguir en librerías de San Luis Potosí, o bien, a través del servicio de Internet que ofrece la Librería Española.

Mitos y leyendas neoleonesas: La cueva de Agapito Treviño

LEYENDA DE UNA CUEVA DE AGAPITO TREVIÑO, «CABALLO BLANCO»

Leyenda escuchada en Villa de Santiago, N.L.

Uno de los legendarios personajes en todo Nuevo León, y acaso el más mítico, fue Agapito Treviño «Caballo blanco», una especie de Robin Hood a la norestense. En varios municipios del estado se cuentan historias de sus aventuras, de sus andanzas, de sus fugas. Particularmente, en Villa de Santiago, donde existe la entrada más impresionante a cualquier cueva que me haya tocado conocer, las leyendas en torno a este hombre tienen muchas versiones. Una de ellas es esta que narró don Santiago Alanís Leal.

Aquí la gente afirma que la cueva que se encuentra atrás de la cortina de la presa de La Boca no fue una de las tantas guaridas de Agapito Treviño “Caballo blanco”. A esa cueva la conocen como «la gruta» y dicen que no es una cueva natural, sino que la abrieron como mina de guano. Hace muchos años los dueños de esa compañía incluso subieron una yipa que traían trabajando adentro para sacar las cargas de guano. Es una cueva con muchas ramificaciones y ahora ya está cercada porque antes había mucha gente que se subía y al andar explorando terminaban accidentados; incluso se habla de personas que nunca fueron encontradas porque dicen que se cayeron en algún sótano.

Además, hay pláticas de que tiene una salida cerca de Allende, por los rumbos de Atongo de Abajo. Cuentan que hace muchos años había exploradores que se metían a esa cueva a buscar alguno de los tesoros de Agapito Treviño y entraban con lámparas de carburo. Caminaban entre los socavones buscando el tesoro y para cuando acordaban ya estaban en la salida allá por los rumbos de Allende.

Aquí le va un ejemplo diferente: una vez unos amigos andaban escarbando adentro para sacar un tesoro y se encontraron una muela muy grande –no se sabe si de gigante o de algún animal prehistórico. Cargaron con ella y por mucho tiempo la dejaron rumbada en el solar de una de sus casas hasta que un día se les ocurrió romperla a pedradas porque alguien les aseguró que era puro marfil que valía mucho dinero; la rompieron y fueron a Monterrey a vender el material y nadie se los compró. Para no tener que cargarlo de regreso, mejor lo tiraron en un basurero. Leyenda de Homero Adame.

Pero eso no es todo, pues aparte de las leyendas esa cueva es sagrada y forma parte de las tradiciones locales: la gente la venera ritualmente, sin que nadie sepa desde cuándo. En la fecha de la fiesta patronal de san Santiago se organiza una procesión desde la parroquia y los feligreses se van caminando por toda la orilla la presa, con el padre al frente, y allá oficia una misa. También cargan con la imagen de san Santiago, van los matachines, los músicos y la gente con velas.

Quién sabe, pero la Gruta tiene muchas historias, y yo sí creo que Agapito Treviño la usaba para esconderse, pero no sé si ahí dejó tesoros enterrados. Leyenda escrita por Homero Adame y encontrada en su blog: https://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/22/mitos-y-leyendas-neoleonesas-la-cueva-de-agapito-trevino/

Nota: El dibujo es obra de Jennifer Hennen.

Puedes leer otra leyenda de Agapito Treviño en este enlace:

Mitos y leyendas en “Norteñismos norestenses”

UN LEXICÓN NORTEÑO

Norteñismos norestenses, diccionario sobre el habla y otros referentes del Noreste de México es un libro enciclopédico del habla y la cultura de Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el Altiplano potosino. Diseño de Beatriz Gaytán con fotos de Homero AdameAparte de las palabras, refranes y fichas históricas y geográficas, se incluyen los personajes legendarios y mitológicos de esa región de México, el Noreste. Veamos aquí algunas de las entradas referentes a la mitología norestense:

Si te interesa este diccionario, puedes conseguirlo en librerías de Monterrey, Saltillo, Torreón, Ciudad Victoria, Matehuala y San Luis Potosí, o bien, escribe un mensaje aquí en el blog y nos pondremos en contacto.

AGAPITO TREVIÑO. Folc. Bandido regiomontano (1829-1854) muy popular del folclor de Nuevo León. También se le conoció como el «Caballo blanco», porque siempre andaba en un corcel de ese color. Fue muy famoso por sus fechorías y por haber sido como una especie de Robin Hood (robaba a los ricos para ayudar a los pobres) a la norestense. De él existen muchas leyendas y se dice que en varias cuevas serranas dejó ocultos cuantiosos tesoros. Murió fusilado en Monterrey, N.L.

Del Diccionario Norteñismos norestensesAHUICHOTE. m. rur. Folc. Pequeño animal mítico cuyo aullido es parecido al del coyote y es un mensajero de la Muerte en el sur de Nuevo León y en el Altiplano potosino. ~ Nota: aunque ésta es una palabra de origen náhuatl (ahuizotl: «espinoso del agua»), es posible que la creencia, tal y como se conoce en esa región, sea una reminiscencia huachichil. sin.: agüichote, agüizote, güichote, huichote, ahuichote-coyote.

ALICANTRE. m. Zool. (Pityophis deppei) Alicante, cencuate. ║ Folc. Especie de víbora venenosa que algunas creencias rurales aseguran se amamanta de leche humana y animal. Primero hipnotiza a la nodriza, luego mete su cola en la boca del bebé para que éste no llore mientras el alicante mama la leche de la mujer. ~ Notas: ésta es una creencia universal. ║ 2. En regiones del Altiplano potosino se afirma que esta serpiente y la vaca llegan a tener una relación muy estrecha, dado que hay vacas que se encariñan o «ungren» con estos reptiles y prefieren amamantarlos a ellos en vez de a sus becerros.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameBARRIDA. f. Folc. Limpia; práctica mágica que sirve para curar diferentes males, como enfermedades del cuerpo o la mente, quitar las energías negativas, la mala suerte o el espanto, exorcizar lugares o personas, etc. Se utilizan diferentes elementos como hierbas, sahumerios, perfumes, velas, rezos, huevos, animales, etc. En nuestra región los lugares más famosos son: La Petaca, en el municipio de Linares, N.L.; Espinazo, en el municipio de Mina, N.L.; San Alberto, en el municipio de Progreso, Coah. y algunos lugares más de la Huasteca tamaulipeca.

CABRESTEADO, A. adj. Folc. Dícese cuando a alguien le dan golpes o chicotazos con el cabresto, a manera de «limpia» o «barrida». Véase también: cabresto.

CAJITAS. f. pl. Folc. Médium, o curanderos en quienes, se dice, se manifiesta el Niño Fidencio. sin.: materias. Véase también: fidencismo.

CERRO DE LAS MITRAS. Geogr. Cerro que se localiza en los municipios de Monterrey, García, General Escobedo y Santa Catarina, N.L. Tiene una altura de 2,000 msnm. ║ Etimol. Su nombre viene porque, según se dice, su perfil asemeja seis mitras episcopales. ~ Notas: Hist. También llevó el nombre de «Cerro de la Mitra» porque, igualmente, se decía asemejaba a una gran mitra episcopal. ║ 2. Folc. Existen muchos mitos y leyendas urbanas en torno a esta montaña, por ejemplo, apariciones, ovnis y otros fenómenos inexplicables.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameCÓCONO, A. m. y f. Zool. (Melleagris mexicano) Guajolote, pavo. ║ Folc. En algunas regiones se tiene la creencia de que los brujos (naguales) cuentan con el conocimiento de transfigurarse en cóconos salvajes, mientras las brujas lo hacen en lechuzas. Me platicó don Evaristo que en aquellos cerros se juntan los brujos convertidos en cóconos. ║ Etimol. Viene del náhuatl conetl, que significa «niño» o «niña».

CUCO. m. Folc. Espanto, espíritu chocarrero. Si te portas mal te va a salir el Cuco. ~ Nota: en otras partes le dicen «Coco». ║ 2. Mús. Canción de cuna que dice: ♫Duérmase mi niño, duérmaseme ya, porque viene el cuco y se lo comerá♫.

DIABLERO. m. Folc. Vocablo que tiene varias interpretaciones en el folclor mexicano, aunque por su nombre de inmediato se asocia con el demonio. En el Noreste, se dice que el diablero es un personaje que conoce ciertas artes de magia o brujería, e incluso hay quienes son adivinos. En épocas pasadas eran contratados para enterrar tesoros.

ECLIPSARSE. v.intr. y prnl. rur. Folc. Dícese de la acción y de los supuestos efectos negativos por exponerse a la influencia de algún eclipse, ya sea lunar o solar, durante los meses de gestación en humanos y animales, o durante la floración en el reino vegetal. Tal hecho, según se cree, conlleva a sufrir problemas físicos, y también mentales en el caso de los humanos. Ese niño se eclipsó y por eso nació medio sinsilino. sin.: eclisarse.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameEL CHORRITO. Geogr. Folc. Poblado serrano que se localiza en el municipio de Hidalgo, Tamps. La iglesia, ubicada en la entrada de una cueva o gruta poco explorada, es el centro de peregrinaje más importante del estado. Pese a estar dedicada a San José, ahí se adora a la Virgen del Chorrito (de Guadalupe), la cual, según la leyenda, se les apareció en una roca a unos arrieros. Sus fiestas son el 19 de marzo y el 12 de diciembre.

EL JERGAS. Folc. Mítico personaje que, según muchas leyendas, habita en el interior de las minas. Se le menciona recurrentemente en centros mineros y, dependiendo de la versión, puede ser benéfico o maléfico, es decir, o ayuda a los mineros en peligro o los perjudica. Por esto puede considerársele como una entidad dual. Véase también: ¡Llevar el Jergas!, en la sección de Expresiones y frases.

EL JUDÍO ERRANTE. Folc. Oscuro personaje que, de acuerdo con las leyendas, es como un espíritu que anuncia desgracias y muerte por medio de una especie de aullido o gemido. Algunas versiones lo asocian con Judas Iscariote y afirman que como castigo a su traición fue condenado a vagar por la eternidad y presagiar calamidades.

FIDENCISMO. Hist. Folc. Movimiento pagano-religioso basado en la mítica imagen del Niño Fidencio, un curandero oriundo de Guanajuato, de nombre José Fidencio Síntora Constantino (1898-1938), que se estableció en Espinazo (municipio de Mina, N.L.) en la década de 1920. Su fama creció al grado de transformarse en culto. Después de su muerte, algunos de sus más allegados seguidores se convirtieron en «cajitas», «materias» o médium, y empezaron a curar a través del espíritu de Fidencio o «Manobile», como lo llamaban sus «hermanos». La tradición continúa y las «cajitas» son supuestamente elegidas por don divino o por decisión del espíritu protector. Espinazo es hoy en día el centro de peregrinaje pagano más popular del Noreste, y sus fiestas principales son el 19 de marzo y el 17 de octubre.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameFIESTA DEL SANTO NIÑO DE LOS PEYOTES. Folc. Fiesta que se celebra en Villa Unión, Coah., en la noche de Navidad para festejar el natalicio del Niño Jesús. De acuerdo con una leyenda colonial, la imagen del Niño se apareció en un peyotal, y a partir de entonces comenzó su veneración. Sin embargo, se sabe que en épocas prehispánicas los nativos veneraban al espíritu del peyote; por lo tanto se trata de una festividad sincrética: católica con elementos paganos. ~ Nota: Hist. Villa Unión, Coah. antiguamente se llamó «La Misión del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes».

HERMANO GALVÁN. Folc. Popular líder religioso, al parecer originario de Reynosa, Tamps., que se hizo famoso gracias a sus prédicas por radio. Sus seguidores formaron un culto en torno a él. Según ellos, el Hermano Galván sana, o sanaba, con sólo escuchar su voz en la radio, pero para que la curación o milagro surtiera efecto, la persona tenía que enviar o depositar una determinada cantidad de dinero a una cuenta bancaria.

INDIO PEDRO JOSÉ. Folc. Mítico personaje de quien se habla en muchas leyendas en la Sierra Madre de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila. Se dice que fue un caudillo y ladrón de fines del siglo XVIII, que guardó infinidad de tesoros en cuevas de la sierra. De acuerdo con algunas crónicas, él quizá fue el último indígena nativo de Nuevo León. ~ Nota: hay quienes, erróneamente, creen que su apellido era Méndez. Es probable que esta confusión se genere por una yuxtaposición de elementos reales y ficticios con el nombre de Pedro José Méndez Ortiz (1836-1866), el destacado militar tamaulipeco, oriundo de San Agustín, municipio de Hidalgo, quien llegó a ser General en las fuerzas juaristas.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameJUAN OSO. m. Folc. Personaje, recurrente en ciertas leyendas que se cuentan en la Sierra Madre Oriental, que es producto de la relación de una mujer con un oso. ║ 2. Los kikapúes también dicen descender de este personaje, por ello lo tienen como un tótem. ║ 3. Según estudios mitológicos, este mito llegó a nuestras tierras gracias a la influencia española, pues forma parte del folclor europeo y asiático, donde es un héroe cultural.

LA COSA MALA. f. Folc. El Diablo, Satanás. Como ahí en la hacienda hubo muchas matanzas y luego un tiempo quedó sola, La Cosa Mala se apoderó de todo.

LA PETACA. Geogr. Congregación del municipio de Linares, N.L. muy famosa por sus brujas y curanderos. ║ Folc. De acuerdo con una leyenda regional, así se llama porque cuando llegaron los primeros colonizadores a Linares, un grupo de sacerdotes tuvo que realizar un fuerte exorcismo para confinar a todos los espíritus malignos que por allí merodeaban, los cuales encerraron en una petaca, perfectamente sellada, que enterraron del otro lado del río Pablillos, en donde ahora se encuentra dicha congregación. ║ Etimol. Esta palabra viene del náhuatl petlacalli, que significa «caja de petate o palma».

LUNARSE. v.prnl. Folc. Dícese cuando, por causa de la luna llena o menguante, se malea la carne fresca de un animal recién cazado, al dejarla oreando durante la noche para quitarle el tufo a monte. sin.: lunearse.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameLUZ ERRANTE. f. Folc. Dícese de una luz que se aparece en los caminos y brechas para ayudar a las personas que andan perdidas en la noche. Pese a ser una creencia generalizada, en el Noreste es motivo de muchas de sus leyendas. ~ Nota: Folc. Este mito universal proviene del Ignis fattus, una manifestación sobrenatural que en ocasiones se le ve acompañando un funeral.

MAL PUESTO. m. rur. Folc. Embrujo; que se ha puesto un mal, un hechizo, un maleficio. Mi comadre fue con una bruja de La Petaca, y le dijo que traía un mal puesto muy fuerte, pero ya le dio unas barridas, unas santoleadas y otras curaciones. sin.: mal compuesto.

MANO PACHONA. f. Folc. Dícese de una mano peluda que se aparece misteriosamente en las paredes y asusta a quien tiene la mala fortuna de verla. Don Evaristo nos ha contado algunas leyendas de la Mano pachona; dice que malorea a quien la ha visto. ~ Nota: en otras partes se le conoce como «mano peluda» o «mano pelona».

MIQUIHUANA. Geogr. Municipio, población y sierra del suroeste de Tamaulipas. ║ Etimol. Folc. Este nombre, que por el sonido de sus dos últimas sílabas podría ser de origen huachichil o pisón, proviene del apelativo de uno de los primeros pobladores de esta región: Mecahuanna. Sin embargo, existe una leyenda local que afirma que a una cacica indígena le decían «Meca Juana», y de ahí se derivó este nombre.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Foto de Homero AdameOJEADO, A. adj. Folc. En brujería, refiere a la persona, animal, planta u objeto que se le ha provocado o hecho el mal de ojo.

OREJONES. m. pl. Gast. Calabaza deshidratada cortada en tiras. ║ 2. Platillo de Cuaresma consistente en orejones lampreados y condimentados. ║ Folc. De acuerdo con una popular leyenda de General Zuazua, N.L., los orejones fueron invento de un anciano de grandes orejas que se apareció para enseñarles a las mujeres cómo preparar los tajos de calabaza para que tuvieran alimento en épocas de escasez o carestía. Dado que su enseñanza fue bien acogida por la comunidad, muchos años después se apareció de nuevo y les enseñó a preparar orejones (rebanadas secas) con otras frutas, como chabacanos, duraznos y manzanas.

PARA QUE LA CUÑA APRIETE TIENE QUE SER DEL MISMO PALO. Dicho que significa que cuando las partes comparten un mismo origen, existen entre ellas mayores niveles de equilibrio y equidad o, en su defecto, de menor respeto. ~ Nota: Hist. De acuerdo con una leyenda anecdótica, esta máxima tuvo su origen en Nuevo Laredo, Tamps. Al parecer, hubo un cacique indígena que asolaba la región a mediados del siglo XIX, pero quien luego se enlistó en las filas del ejército, en Nuevo Laredo, hasta que llegó a ser mayor y comandante. Desde ese momento, los demás nativos hostiles, que conocían el poderío y crueldad de su nuevo enemigo, huyeron de esa región y así surgió este dicho o refrán que hoy es muy popular en todo el país.

Del Diccionario Norteñismos norestenses - Fotos de Homero AdameRATA VIEJA. f. Zool. (Ascalapha odorata) Mariposa o paloma negra. ║ Folc. Infinidad de creencias negativas se han generado en torno a este desagradable insecto. Entre otras, generalmente se le asocia con desgracias, malos augurios, cambios climáticos, etc. ~ Nota: así se le llama en ciertas zonas del sur de Nuevo León y del Altiplano potosino. sin.: mariposa nocturna, papalote.

SALAMANQUESCA. f. Zool. (Ambystoma tigrinum) Salamandra. Anfibio de color jaspeado parecido a la lagartija pero de mayor tamaño. ║ Folc. En las áreas rurales se cree que la salamanquesca «preña» a las mujeres al introducirse en sus vaginas cuando se bañan desnudas en los ríos o estanques, donde abundan estos animales. ~ Nota: con este mismo nombre se le conoce al ajolote (Ambystoma mexicanum).

SAN PEDRO PTOLOMEO. m. Folc. Personaje recurrente en ciertas leyendas regionales, de quien se dice es un espíritu benefactor. ~ Nota: este «santo» no se encuentra registrado en las efemérides católicas.

SANTA TAIS DEL MONTE. f. Folc. Espíritu benefactor que habita en áreas despobladas y se le invoca para pedirle favores, según algunas leyendas regionales. A ella también se le asocia con otro motivo de mitología mexicana: el Ánima Sola. ~ Nota: esta «santa» no existe en las efemérides católicas.

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Mitos y leyendas del Noreste: El Niño Fidencio

.EL NIÑO FIDENCIO

Tradición de Espinazo, municipio de Mina, N.L.

Hace varios años fui a Espinazo, en el municipio de Mina, N.L., para estar presente en las peregrinaciones dedicadas al Niño Fidencio, un curandero que se hizo a la fama allá por los años 30 del siglo XX. Luego de hablar con algunos organizadores, me permitieron presenciar una sesión «espiritista», durante la cual una médium, o «cajita», estaba haciendo curaciones a varias personas que habían llegado ex profeso. En un momento dado, la «cajita» se dirigió a mí y me pidió que le preguntase todo lo que quisiera saber. Así lo hice. Rato después, otras personas me aseguraron que fue el mismo Niño Fidencio, manifestado en esa «cajita» quien respondió a mis preguntas. De este modo, se dio una especie de entrevista con Ana María, la «cajita» y la transcribo aquí, dejando en claro que no es una leyenda propiamente dicha, sino un testimonio.

“Desde los cuatro años empecé a curar. Sufría de ataques y miraba cosas, pero sólo las cosas buenas. Era huérfana y vivía en casa de unos tíos. Si salía a la calle, siempre me perdía, por lo que ellos siempre estaban preocupados por mí. Tuve muchas etapas en mi vida, no tuve una vida fácil; fue muy dura. Por ejemplo, hubo un tiempo de niña que cualquier comida me hacía daño, por lo que solamente podía comer zanahoria, lechuga y una papa al día. Así duré todo un año. Entonces mi piel se empezó a ponerse como de cartón y me puse muy mala. Pero así como con muchas otras enfermedades horribles que sufrí, ésa se me quitó de repente. Duraba como tres meses enferma, sin poderme levantar de la cama y ya ni los médicos me daban muchas esperanzas, pero como le digo, de repente me curaba. Andaba bien por un tiempo y luego me enfermaba de otra cosa. Cuando estaba bien, mis tíos me llevaban a la iglesia pero siempre me ‘iba’. Sí, mi mente se iba y no reaccionaba sino hasta tiempo después. Luego, ya de grande, me metieron a un convento, pero duré muy poco, pues las monjas no me quisieron ahí. Ellas me dijeron que mi misión estaba en el mundo, que yo tenía el don de curar gente y que era mejor que saliera para cumplir con lo mío. No me dio tristeza ni nada. Al salir del convento me encontré con una piedra redonda llena de guirnaldas. Me le quedé mirando fijamente y vi un camino lleno de flores donde al final había una figura que no supe qué era. Ya no volví a la casa de mis tíos, me fui a vivir sola y pasé mucha pobreza y al poco tiempo me casé. Un día alguien me habló del Niño Fidencio y me mostró una fotografía de él, y supe que ése era mi camino. Vine aquí a Espinazo y de inmediato me convertí en cajita. En el Pirulito recibí el bautizo. Ahora atiendo a muchísimas personas allá en San Luis, que vienen a verme de muchas partes. Y le voy a decir una cosa, algunos médicos de San Luis me han pedido que atienda a ciertos pacientes que ya están desahuciados por la ciencia, y en la fe fidencista han encontrado alivio a sus pesares”. Texto de Homero Adame.

—¿Qué es el Pirulito? –pregunté.

—Padrinito, el Pirulito es un lugar sagrado porque ahí se me apareció mi padre tres veces, me habló y me dio el poder de curación –respondió el Niño Fidencio a través de Ana María, la «cajita».

—¿Entonces antes de que llegara el Niño Fidencio aquí a Espinazo no era curandero todavía?

—No, mi padre me dio el don en el Pirulito.

—¿Cómo aprendió el Niño Fidencio a curar?

—Mi padre me habló, me dio el poder, y luego las plantas mismas me enseñaron sus propiedades; también el agua me enseñó cómo utilizarla para curar a mis enfermos.

—Hay otros lugares especiales o mágicos aquí en Espinazo?

—Sí, padrinito, son lugares sagrados que tienen un poder especial para curar. «La Dicha» es un lugar en el cerro donde yo tenía leprosos, ahí los curaba y alimentaba hasta que sanaban, pero ya casi no lo uso porque la lepra ya ha desaparecido. En «El Corral» atendía a los enfermos mentales, que eran muchos. Unas «cajitas» todavía van allá cuando llegan enfermos mentales y ahí los curo. Hay otros dos lugares mágicos, «Puerto Blanco» y «La Gavia», que ya han quedado vedados porque ahora hay cajitas que prefieren estar en lugares donde hay monedas, donde puedan sacar dinero de un paciente. Mi deseo es que me arreglen «La Gavia» y el «Puerto Blanco» y que se haga un grupo de trabajo armónico para que todo este lugar vuelva a ser de luz como siempre fue cuando yo vivía aquí en la tierra.

—¿Había algún otro lugar especial para el Niño Fidencio?

—Sí, el «Cerro Campana» era mí centro de oración. Me sentaba en una piedra y ahí entregaba mis sufrimientos al Padre Santísimo.

—¿Cómo se definen a las «cajitas»?

—Las «cajitas» son las portadoras de mi voz, ella hablan por mí o, mejor, mi espíritu habla a través de ellas. Cuando sale el sol se ven muchos rayos. Cada «cajita» es como un rayo de luz, pero no todas lo tienen. Unas son charlatanes que han venido a aprovecharse de la fe para hacer dinero, otras son charlatanes negros que hacen puros males. Ya no hay unidad entre las «cajitas», es una pena. La orden que dejé es que mis «cajitas» no cobren por los trabajos que hago, pues primero es la buena acción y luego la comisión. Mucha gente trae regalos de agradecimiento, y son bien recibidos, pero lo único que pido es que todos me traigan velas, para dar luz al mundo.

Casi para finalizar esta «entrevista», la voz del Niño Fidencio, a través de Ana María, me dijo: “Quiero que escribas un libro y hables de la verdad de mi movimiento. Aquí no hay secreto, mis madrinitas y padrinitos se abren a la gente y les explican lo que hacen, porque así lo quiero yo. Mi padre me ha ordenado que divulgue la verdad, es por eso que la verdad no debe ser un secreto escondido.”

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¿Dónde se ubica Espinazo?

Espinazo es una pequeña comunidad en el municipio de Mina, Nuevo León, que colinda con el estado de Coahuila en una región muy desértica y despoblada. Dicha comunidad creció en territorios de una hacienda ganadera cuando se estableció una estación de ferrocarril entre Saltillo y Piedras Negras. La fama de este lugar surgió gracias a José Fidencio Constantino Síntora, mejor conocido como el Niño Fidencio, cuyos conocimientos de herbolaria y sanación llegaron a oídos de Plutarco Elías Calles, quien era el Presidente de México en 1927 y fue a ver a este curandero debido a un problema que traía. A partir de entonces, y como agradecimiento del Presidente, la prensa de aquel tiempo se dedicó a hablar de las curaciones milagrosas del Niño Fidencio, haciendo que Espinazo se convirtiera en un centro de peregrinaje y curación.

También llamado “Manobile”, el niño Fidencio falleció en 1938 y el personaje se convirtió en leyenda, pues sus seguidores afirman que obra milagros a través de los sanadores o “cajitas”, quienes son como médiums que trabajan y curan con el espíritu del Niño Fidencio.

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Niño Fidencio

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