Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones mexicanas

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Nombres de las lunas llenas a lo largo del año

LOS NOMBRES QUE SE LES DAN A LAS LUNAS LLENAS EN EL AÑO

¿Sabías que de acuerdo con las tradiciones de los pueblos agrícolas o cazadores a las lunas llenas se les asignan ciertos nombres?

Las tribus de América del Norte –entre las cuales se incluyen los kikapúes y los mascogos que en invierno instalan sus campamentos en determinados lugares de Coahuila– tienen diferentes nombres para las lunas del año, según los ciclos agrícolas o de caza. Veamos cuáles son para así darnos una idea de cómo son sus tradiciones:

  • Luna llena de enero: Luna del lobo
  • Luna llena de febrero: Luna de la nieve
  • Luna llena de marzo: Luna de los gusanos
  • Luna llena de abril: Luna rosa
  • Luna llena de mayo: Luna de las flores
  • Luna llena de junio: Luna de las fresas (para los europeos es la luna rosa)
  • Luna llena de julio: Luna del macho (en referencia al género animal)
  • Luna llena de agosto: Luna del esturión
  • Luna llena de septiembre: Luna de las cosechas

Esta luna no siempre se da en septiembre, sino que cada tercer año se llena a principios de octubre. Se le llama de las cosechas porque es tan brillante que los agricultores pueden levantar sus cosechas incluso en la noche, además de que en las regiones del norte traen prisa porque pronto llegarán las heladas y si no levantan las cosechas éstas podrían perderse.

Cabe mencionar que en la tradición judáica (incluyendo a los numerosos judíos que radican en México), la luna nueva de septiembre es la que indica el nuevo año o Rosh Hasaná.

  • Luna llena de octubre: Luna de los cazadores
  • Luna llena de noviembre: Luna de los castores (también conocida como la luna de las heladas)
  • Luna llena de diciembre: Luna del frío

Costumbres y tradiciones de Nuevo León: Los chicaleros

LOS CHICALEROS

Tradición ancestral de Galeana, Nuevo León

Es probable que Los Chicaleros sea la fiesta viviente más antigua en el estado de Nuevo León, pues sus orígenes se pierden en el tiempo, pero sus características son indudablemente reminiscencias indígenas. Las danzas se ejecutan dentro del marco de la Semana Santa, en la Laguna de Labradores, a pocos kilómetros de Galeana. A la sazón, los chicaleros se disfrazan con atuendos confeccionados con costales de ixtle y usan máscaras de demonios. Desde el miércoles, ellos andan por las calles y se meten a las casas a “robar” utensilios de cocina para que las mujeres no puedan hacerle de comer a sus esposos. También “roban” alimentos que van juntando para la comilonga del sábado.

El viernes y el sábado los chicaleros ejecutan sus danzas y aprovechan cualquier oportunidad para “molestar” y divertirse a costas del público. Luego, en un momento determinado uno de ellos “roba” a una mujer para convertirla en su “esposa”, y para ello organizan una divertidísima boda chusca.

Texto de Homero Adame

Nota: se cree que el nombre de los «Chicaleros» sea una derivación de Chical, un platillo tradicional que se prepara en el sur de Nuevo León (en particular en el municipio de Galeana, N.L.) y en el Altiplano potosino; está hecho a base de maíz tierno oreado en la mazorca, y una vez desgranado se guisa con diversos condimentos, sin faltar el ajo, la cebolla, el chile y la papita de Galeana como variante. Existen dos versiones sobre el origen del vocablo chical: 1. proviene de la lengua chichimeca-jonaz y significa «alimento sagrado que la comunidad comparte», 2. proviene del náhuatl chicahua, que significa «conservar».

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Puedes leer más leyendas de Nuevo León en este enlace:

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Mitos y leyendas de la Huasteca: Los pakán y los lintsi

Los Pak’an y los Lints’i es una de las 58 leyendas que recopilé en cada municipio del estado de San Luis Potosí para el libro de Mitos, relatos y leyendas de San Luis Potosí que se publicó en 2007. Esta leyenda corresponde a Tanlajás, municipio huasteco con fuerte influencia téenek.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

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Mitos y leyendas de Jalisco: Leyenda de las pinturas en el templo de Flamacordis

LAS PINTURAS DEL TEMPLO DE FLAMACORDIS

Leyenda de Flamacordis, municipio de Mexticacán, Jalisco

¿Si has ido a Flamacordis, allá cerca de Mexticacán pasando Cañada de Islas, a la derecha? –me preguntó el artesano Mario Ruvalcaba, durante una charla que tuvimos en Huiscuilco–.  Es uno de los templos más antiguos que hay por acá, está solito, tiene unas pinturas especiales; si las ves te das cuenta que tienen expresión. Ahí deberías de ir para que las veas. Ahí también tienen la imagen del Niño de Flamacordis, es antiquísimo, mucha gente le tiene fe, pero las pinturas que hay en el templo no se sabe ni quién las hizo.

Platican que hace un chorro de años llegó un indito ahí –cuando el templo tenía frailes fue eso– y les pidió permiso de que si lo dejaban dormir esa noche en la iglesia. Entonces parece que en ese tiempo no querían dejar a nadie que se metiera porque apenas lo acababan de terminar. De todos modos, los frailes le dieron chance y sí se quedó la noche solo en el templo. El indito llevaba nada más un morralito. A la mañana siguiente fueron por él para despertarlo para que se fuera, pero ya no estaba y eso que las puertas estaban atrancadas por fuera, o sea que no había modo de que se hubiera salido. Entonces cuando los padres entraron el templo ya estaba todo pintado, con esos dibujos bien especiales.

Total. Cuentan que fue un milagro divino porque nadie supo jamás quién era ese indito, pero sí dejó esas pinturas que hizo en una sola noche él solito, según cuenta la leyenda, ¿verdad?

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: Un milagro de San Miguel Arcángel

UN MILAGRO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Leyenda de Mexquitic de Carmona, SLP

Cuando se inició la conquista de esta región que los invasores españoles llamaron “El gran tunal”, los territorios estaban habitados por diversos clanes de huachichiles, a quienes los conquistadores tacharon de bárbaros, cuando en realidad más bárbaros y sanguinarios eran ellos por venir a robar tierras ajenas y matar a quien se opusiera. Leyenda subida por Homero Adame.

Tiempo después llegaron los primeros misioneros franciscanos, a quienes se les hizo casi imposible erradicar las “herejías” de los nativos. DSan Miguel Arcángel en Mexquitic de Carmona, SLPecían los cristianos que entre las creencias de los naturales estaba el culto a los espíritus obscuros de la naturaleza, lo cual era catalogado por los frailes como brujería y obra de Satán.

Se cuenta que los franciscanos decidieron traer la imagen de San Miguel Arcángel, por haber sido quien con su gran poder expulsó a los demonios del Paraíso. El milagro se dio en poco tiempo, pues los rebeldes indígenas comenzaron a acercarse a la misión con el afán de “salvar” sus almas, aunque lo cierto es que habían huido a lugares más seguros, donde no había peninsulares criminales arropados con la imagen de Cristo. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Una versión más completa y editada de esta leyenda fue publicada en el libro Libro de Homero AdameMitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí. Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

El libro se puede adquirir en algunas librerías de la capital potosina.

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Puedes leer acerca de las fiestas dedicadas a San Miguel en este enlace:

Fiestas patronales de San Miguel

También puedes leer otra leyenda de un milagro de San Miguel en este otro enlace:

Milagro de San Miguel en Tlaxcala

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Mitos y leyendas del Altiplano: La cruz de mezquite

UNA LEYENDA DE LA CRUZ DE MEZQUITE

(Versión editada sobre una leyenda escuchada en Mier y Noriega, N. L.)

Los ancianos de siglos pasados contaban que la tradición de la cruz de mezquite no es cosa del cristianismo, sino que viene de más atrás, de mucho antes que llegaran los españoles a tierras del Altiplano e impusieran su religión, la cual era desconocida y ajena para los habitantes del desierto, los huachichiles. Aunque los conquistadores veían todo lo que los naturales hacían como cosa del demonio, lo único que sí aceptaban era que éstos le rindieran culto al mezquite; al tener sus brazos extendidos como si formaran una cruz, lo interpretaban como algo similar a la religión cristiana. Pero la verdad sea dicha: para los nativos representaba un poderoso espíritu de la naturaleza manifestado en un árbol con apariencia humana, con su cuerpo erguido y sus brazos abiertos, al cual se le pedía que trajera las lluvias cuando una sequía era prolongada. Leyenda de Homero Adame.

Al darse el sincretismo de creencias, Foto de Homero Adamecon el paso del tiempo se perdió la esencia huachichil y el culto al mezquite con forma de cruz tomó un giro católico; en la actualidad, a cualquier mezquite con tales características le hacen su fiesta el 3 de mayo, día de la Santa Cruz. Sin embargo, cuando hay sequía, la gente le lleva ofrendas porque sabe que hará el milagro de traer las lluvias.

En Mier y Noriega, N.L. cuentan que, en cierta ocasión, un campesino que desconocía esta tradición andaba en el monte buscando leña y al encontrarse un mezquite en forma de cruz, decidió cortarlo. Llegó a su casa con una pila de leña y con la cruz para levantarle un altar. Cuando los vecinos se enteraron, le solicitaron que hiciera algo para pedir perdón, pero él dijo que no creía en esas cosas. Al tercer día, cayó una tromba que arrasó con el pueblo, provocando la muerte de todos los integrantes de la familia del campesino. Éste, previendo que los lugareños tomarían represalias contra él, había alcanzado a huir de la comunidad y jamás se supo de su paradero. Entretanto, la gente tomó la cruz, organizó una peregrinación para devolverla a su sitio original y la enterró. La lluvia continuó por varios días más, hasta que la furia del poderoso espíritu se calmó. Pero aquí no concluye la historia: afirman que ahí mismo creció un robusto mezquite también en forma de cruz, el cual sigue en pie y la gente lo venera. Leyenda tomada del blog http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/16/mitos-y-leyendas-del-altiplano-la-cruz-de-mezquite/

Éste es un fragmento del relato que se publicó en mi libro Libro de Homero AdameMitos y leyendas de huachichiles, editado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca en 2008.

El libro se puede conseguir en las librerías de San Luis Potosí

Si te interesa el tema de la cruz de mezquite, puedes leer un ensayo en este enlace:

Tradición de la cruz de mezquite el día de la Santa Cruz

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Leyendas indígenas mexicanas

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Mito y leyenda, ¿cuál es la diferencia?

El cuento de un español y un indio flautistas

UN ESPAÑOL Y UN INDIO FLAUTISTAS

Cuento tradicional escuchado en Linares, N.L.

Contaba mi abuelo una historia que le platicaba su propio abuelo y por eso podemos imaginarnos que es muy antigua. Decía él que allá en la loma de La Tortuga original, no en la que ahora lleva ese nombre, solía ir por las tardes un señor español, de los primeros que llegaron cuando conquistaron estas tierras. Dibujo de Jennifer Hennen para un libro de Homero AdameEse señor no era como los demás, pues cuentan que se preocupaba por la pobreza y el maltrato que les daban a los nativos. Lo raro es que cuando él llegó era malo como el mismo demonio, pero de repente cambió para bien. Entonces, ese señor iba con gusto en su caballo a la loma de La Tortuga, se sentaba a ver el atardecer y allá tocaba su flauta.

El señor español iba a la loma y tocaba la flauta, y cuando la tocaba se sentía muy inspirado y cuando regresaba al pueblo les decía a sus congéneres que se trataran bien con los indios. Algunos españoles creían que ese hombre tenía pacto con el demonio, pero otros afirmaban que en realidad estaba medio loco.

Según la plática de mi abuelo, el señor español tocaba la flauta junto a una piedra con grabados que fueron tallados por los indios, y cuando estaba inmerso en su música se le aparecía un indio que también tocaba una flauta. De tal manera los dos se comunicaban y platicaban a través de la música. Pero de eso ya ha pasado mucho tiempo, y que yo sepa a nadie se le ha aparecido el indio ni el español. Yo he andado muchas veces por ahí en la noche y nunca he visto nada, pero ha de ser cierto, pues de lo contrario para qué cuentan esas historias.

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Entre de la saga de relatos que hacen referencia a la época colonial, encontramos esta singular historia que, aparte de su mensaje conciliador y contenido fabuloso, nos habla de la fusión de dos culturas y de cómo sendos personajes antagónicos lograron entenderse a través de la música.

Este cuento mestizo, narrado por el Sr. Domingo Leal, surge de una remanencia arqueológica –un petroglifo que se encuentra en la cima de la loma de La Tortuga– y nos hace evocar otras semejantes que parten de una piedra, una cueva o un grabado, aunque algunas veces nos quede la duda de qué fue primero: el vestigio o el cuento. En este caso resulta obvio que primero fue el vestigio.

La flauta, en el ámbito de la mitología y el folclor, aunque en el relato no se menciona en ese contexto, tiene un significado y uso muy particular en ritos de fertilidad, cortejos prenupciales y las ceremonias fúnebres. De hecho, en la América precolombina la flauta de barro o de hueso era el único instrumento melódico que se utilizaba en los sacrificios rituales.

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Este cuento se publicó en el libro Mitos, cuentos y Libro de Homero Adameleyendas de Nuevo León, por la Editorial Font, en 2005. La edición estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo, con fotografías de Homero Adame; diseño de Beatriz Gaytán; correcciones de Mary de Lara e ilustraciones de Jennifer Hennen.

El libro se puede adquirir en la Librería Cosmos, de Monterrey, N.L.

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Mitos y leyendas de huachichiles: “La sierpe de siete cabezas”

LA SIERPE DE SIETE CABEZAS

Leyenda del Altiplano potosino

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Hace muchos pero muchos años, cuando los españoles penetraban los territorios del Altiplano potosino, que justificadamente consideraban hostiles, para fundar sus pueblos donde encontraban vetas de plata, varios clanes de huachichiles decidieron reunirse para buscar la forma de impedir el avance de los invasores.

Durante la reunión, acordaron que sus brujos trabajaran con las fuerzas de la naturaleza,Foto de Homero Adame pues de tal modo las poderosas armas de los conquistadores serían inútiles.

En Charcas, Mexquitic, Cerro de San Pedro y San Luis Potosí ya había colonos españoles, cuyos ejércitos no se tentaban el corazón para aniquilar a los nativos. Por su parte, los evangelizadores también obraban a su manera, a favor de la corona española.

Por un lapso de tres lunas, los brujos huachichiles estuvieron reunidos en un paraje desolado del Altiplano, donde ni el más aventurado explorador español hubiera penetrado. La magia de aquéllos era poderosa y, así, lograron su propósito. Cuando la luna roja de octubre salió en el horizonte, se escuchó un ruido sobrenatural que dejó paralizados a todos los que lo escucharon, menos a los brujos. Habían dado vida a una serpiente descomunal, con siete cabezas y ojos de fuego. (Leyenda de Homero Adame tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-huachichiles-la-sierpe-de-siete-cabezas/)

Al amanecer, un enorme cuervo solitario surgió de la nada. Dio varias vueltas en el cielo y voló hacia el sur. La sierpe lo siguió. Con eso, los brujos huachichiles habían comandado a las fuerzas ocultas de la naturaleza para que el monstruo recién creado destruyera los pueblos españoles. El cuervo era su guía.

Por donde pasó la sierpe causó terror y destrucción. La voz corrió por doquier y varios ejércitos españoles fueron a su encuentro, pensando que se trataba de una fantasía o de un animal común y corriente. La realidad fue espeluznante: no pudieron con ella y nadie sobrevivió para contarlo.

Cerca de lo que ahora es Solís, en el municipio de Villa de Guadalupe, unos frailes apenas comenzaban a fundar una ermita para catequizar a los indómitos nativos y, asimismo, protegerlos de los despiadados españoles. Cuando vieron al gigantesco cuervo venir hacia ellos, uno de los frailes prendió inciensos, sacó las imágenes cristianas de la ermita y se dirigió a enfrentar al ave misteriosa. Sus compañeros lo siguieron. Sin embargo, cuando éstos vieron que ya se aproximaba la horrible sierpe de siete cabezas, huyeron despavoridos, dejando al pobre fraile a su suerte.

La sierpe incendiaba cuanto hallaba a su paso, dejando un rastro de cenizas tras de sí. El fraile se hincó y se puso a rezar, pidiéndole a su Dios que lo protegiera y que destruyera a ese monstruo infernal. Cuando el cuervo voló sobre su cabeza, aquél se puso de pie y dijo unas palabras en latín. El ave negra pegó un chillido, cayó a tierra y quedó convertida en cerro. Después, el fraile dijo más oraciones en latín y la sierpe le lanzó miradas de fuego que, en pocos segundos, acabaron con su vida. No obstante, antes de morir, el fraile dijo una última oración, mientras alzaba su brazo derecho y con eso conjuró al animal. La serpiente también quedó convertida en cerro.

Aunque han pasado muchos años desde entonces, y los huachichiles dejaron de existir como tribu o como individuos, mucha gente todavía recuerda aquel suceso y cuenta que la sierpe estaba destinada a destruir la capital potosina o la ciudad de Charcas; sin embargo, gracias a la fe del fraile, tanto la serpiente de siete cabezas como el cuervo quedaron conjurados, pero no para siempre…

Narra la leyenda que el conjuro un día habrá de expirar y que esos cerros volverán a ser lo que realmente son, para entonces, cumplir su destino. (Leyenda de Homero Adame tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-huachichiles-la-sierpe-de-siete-cabezas/)

Libro de Homero Adame- – - – - -

Esta versión de “La sierpe de siete cabezas” apareció en el libro Mitos y leyendas de huachichiles, publicado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca, en 2008, tras haber sido la obra ganadora del Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007, convocado por dicha institución.

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El libro se puede adquirir en las librerías de San Luis Potosí y de Matehuala.

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Mitos y leyendas de la Huasteca: El hombre mám

EL HOMBRE MÁM

Leyenda escuchada en Huehuetlán, SLP

En toda la Huasteca existen infinidad de historias, mitos, leyendas y cuentos relacionados con los fenómenos naturales, como las lluvias, las sequías, los incendios forestales. Muchos de esos relatos contienen elementos ricos en mitología y dan explicaciones del porqué de las cosas, o bien, dejan una enseñanza.

Los ancianos de Huehuetlán todavía cuentan que hace muchos, pero muchos años, en la cima del cerro Tamáb vivía una pareja sin hijos. El hombre cultivaba maíz en sus milpas, las cuales daban cosecha todo el año porque siempre había humedad en sus tierras. La gente de los llanos estaba muy preocupada: como abajo llovía muy poco, las cosechas eran malas, y por ende, sufrían por escasez de comida y para colmo, los ríos tenían muy poco caudal.

Sabían que el hombre de Tamáb bajaba al valle a vender su maíz, y como esto les provocaba envidia, aquellos habitantes acordaron celebrar una asamblea, para lo cual esperaron al hombre con su cosecha: querían hablar con él. Le preguntaron por qué él sí recibía lluvia en sus tierras y ellos no. El hombre les explicó sus razones, pero la gente no le creyó y lo metieron a la cárcel.

Al cabo de varios días, tocó el turno del gobernador para interrogarlo y el hombre dijo que si lo dejaban libre, él se encargaría de mandarles la lluvia. Nadie de las autoridades creía que ese hombre pudiera hacer tal cosa, porque ignoraban que en realidad era un Mám, un «señor de las tormentas». Aunque los facultados para otorgarle la libertad se mostraban renuente de hacerlo, el gobernador accedió a que el hombre volviera a su casa con la promesa de enviarles bastante lluvia.

El hombre Mám llegó a su hogar, en la cima del cerro Tamáb, y encontró a su esposa muy preocupada por su larga ausencia. Él le explicó todo lo ocurrido y le dijo que se había comprometido a mandar suficiente lluvia a la gente de los llanos. Su mujer estuvo de acuerdo. Leyenda de Homero Adame.

Efectivamente, esa tarde llovió en las partes bajas de la sierra, pero los habitantes quedaron inconformes y querían más y más agua para sus cultivos y para los ríos. Entonces decidieron subir al cerro para hablar de nuevo con el hombre Mám. Llegaron muy de madrugada, pero como él estaba ausente en esos momentos, maltrataron a la mujer porque su marido les había enviado muy poquita lluvia.

Cuando el hombre Mám regresó a su hogar esa noche, encontró a su mujer llorando. Ella le explicó lo ocurrido y, como respuesta a la falta de gratitud de la gente, él hizo que las nubes bajaran de Tamáb y se descargaran con furia en los llanos. Por días y días llovió como nunca antes; los ríos se desbordaron y los habitantes se vieron obligados a huir porque la corriente arrasó con sus casas.

Mientras tanto, en el cielo estaba Dios observando los acontecimientos y decidió llamar la atención al hombre Mám. Envió por él a varios de sus ayudantes, quienes bajaron a la Tierra y batallaron mucho para convencerlo, pues él intuía que lo iban a regañar. Sin embargo, una vez en el cielo, el hombre Mám rindió cuentas, pero Dios no quedó muy convencido y dijo que le iba a dar un castigo.

Así, Dios envió al hombre Mám a las tierras del norte hasta que aceptara su obligación, tanto de mostrar bondad hacia los humanos como de no abusar de su condición divina de controlar las tormentas. A la esposa la dejó viviendo en el cerro Tamáb. Pero resulta que, como el norte es un lugar muy solo y frío, en vez de que el hombre Mám aprendiera la lección, se volvió muy vengativo y por esa razón cada año él provoca los huracanes. No obstante, siempre pasa a visitar a su esposa y le deja buenas lluvias para que el maíz siga creciendo. Leyenda de Homero Adame. tomada de su blog.

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Esta leyenda, con un contenido de mitología tének (huasteca), salió publicado en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí. Editado por la Secretaría de Educación del Estado y la Secretaría de Cultura, en 2007. El diseño estuvo a cargo de Beatriz Gaytán, mientras que la edición la hizo Déborah Chenillo Alazraki y la corrección, Mary de Lara.

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Mitos y leyendas del Altiplano: La zorra

LA ZORRA

(Leyenda de Pozo de Acuña, municipio de Guadalcázar, S.L.P.)

No, eso que usted pregunta del güichote y de los perros aquí no sucede. Nosotros sabemos cuando alguien se va morir porque escuchamos a la zorra cantar. Cuando la zorra canta en la tarde, mire que nunca falta que alguien se muera.

Pero déjeme decirle una cosa, no siempre se muere alguien que vive aquí en el pueblo cuando canta la zorra. También se dan casos de que la zorra canta y luego nos enteramos que se murió alguien de aquí del pueblo pero que vive en otra parte, por ejemplo en San Luis, en Monterrey o en el otro lado. Entonces ahí está la zorra cante y cante y la gente asustada. No se muere nadie, pero a los dos o tres días nos llega la novedad de que Fulano o que Zutano se murió por decir en Oklahoma o en Houston. Entonces por eso nosotros decimos que la zorra con su canto estaba avisándonos que alguien del pueblo iba fallecer. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

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Comentario de Homero Adame sobre el motivo mitológico de la zorra

Existen muchísimos símbolos mitológicos que, debido a las particularidades tanto geográficas como ideológicas de los pueblos, han tomado caminos por demás diversos en el mundo, y la zorra es uno de ellos. De este canino salvaje existen muchísimas variantes e interpretaciones en el folclor de cada país. Entre los antiguos habitantes de América, por ejemplo, la zorra siempre jugó un papel de palero, o compañero de un embaucador, razón por la cual en muchos cuentos y fábulas aparece como un animal tramposo.

En el Altiplano existe una interpretación diferente y acaso única de la zorra, ya que ningún diccionario de mitología lo registra como tal: es también mensajero de la Muerte. No sabemos cuál sea su origen, pero quizá se trata de una reminiscencia de las creencias huachichiles.

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Mitos y leyendas de Zacatecas: Una joven huachichil y un muchacho irritila

UNA JOVEN HUACHICHIL Y UN MUCHACHO IRRITILA

Leyenda de Concepción del Oro, Zacatecas


Años atrás se hablaba de un hombre que vestía de una manera muy rara. Se le veía con un arco y una flecha y más que caminar parecía que flotaba. Siempre se dirigía al mismo lugar, donde hoy se localiza El Grasero. Se hincaba y ponía su frente en el suelo. Permanecía un tiempo allí y luego se desaparecía, se esfumaba. (Luego se supo que era un indígena huachichil, de los muchos que poblaban las sierras de lo que hoy es Concepción del Oro.)

Una hermosa y joven mujer de la tribu de los huachichiles acostumbraba andar por el que hoy conocemos como el cerrito de la Cruz. Juntaba mezquites, que formaban parte de su alimentación. Un día, andando en esos menesteres, sintió que alguien la observaba. Reprografía de Homero AdameAl dirigir su mirada a lo alto del cerro, descubrió que a un apuesto indígena de la tribu de los irritilas, hombre alto, muy bien formado, que andaba de cacería con su arco y su flecha. Tras saberse descubierto, el joven bajó despacio por la ladera del cerro, sin perder de vista a la joven. Cuando ya estaba a cierta distancia, preparó su flecha en el arco y la dirigió hacia la joven. Ella se quedó petrificada, anticipando lo peor. El joven disparó la flecha y en unos instantes cayó una serpiente que estaba enroscada en una rama del mezquite. La hermosa huachichil recuperó el aliento y corrió hacia el irritila; lo abrazó y le dio las gracias de todo corazón. Ése fue un momento en que por primera vez se vieron a los ojos y sintieron que el amor los había atrapado. A partir de aquel día, se les veía por todas partes siempre corriendo entre las florecillas del campo. Sus risas eran acompañadas por el canto de los pajarillos. Se sentaban bajo la sombra de los pirules; y un lugar muy especial al que acudían era al arroyito de las aguas cantarinas donde se les veía refrescar sus cuerpos siempre felices, siempre riendo. Pero siempre algo sucede que nubla la dicha de una pareja que vive tan feliz…

Resulta que un huachichil se moría de celos porque pretendía a la joven y ella no le correspondía. A cada momento la seguía. A la distancia la observaba con el irritila, al tiempo que urdía la forma de acabar con ese amor que no pudo ser para él. Un día siguió a la joven y precisamente en ese lugar que hoy se conoce como El Grasero y que era el lugar donde se reunían los enamorados, le dio muerte con su puñal, clavándolo en su pecho. En ese preciso momento llegaba el joven irritila a reunirse con su amada. Al darse cuenta, el huachichil preparó su arco y su flecha y le disparó a su rival de amores, hiriéndolo de muerte. El joven irritila se arrastró hasta donde estaba su amada, puso su cabeza sobre el pecho de ella y allí murió. El joven huachichil se fue furioso porque ni en la muerte logró separarlos. Leyenda de Lucila Torres Ortiz.

Cuentan que ese día el cielo se obscureció y empezó a llover; que era una lluvia triste como si el cielo llorara por la muerte de esos enamorados. Los pájaros dejaron de emitir sus cantos y las flores del campo doblaron sus tallos en señal de duelo. Leyenda de Concepción del Oro.

Se dice que el hombre que aparece y desaparece en El Grasero es el joven irritila que de vez en cuando va al lugar donde le quitaron la vida a él y a su amada. Leyenda tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/12/05/mitos-y-leyendas-de-zacatecas-una-joven-huachichil-y-un-muchacho-irritila/

Nota: Esta leyenda fue enviada por Lucila Torres Ortiz, nativa de Concepción del Oro, Zacatecas, pero radicada en Monterrey, a Xpresandote.com un blog donde hay también muchas leyendas diferentes que, seguramente, te van a gustar. Visítalo siguiendo este enlace: Leyendas en xpresandote.com. La foto fue tomada por Carlos C. Ponce.

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Myths and legends from Michoacan: The Beautiful Lady of the Zacapu Lagoon

THE BEAUTIFUL LADY OF THE ZACAPU LAGOON

(Folk story from Zacapu, Michoacan)

This story comes from Zacapu, Michoacan. The tale is important because it comes from Prehispanic times and it says that the lagoon of Zacapu, once large and glorious, was long ago witness to a dramatic romance. It is said that during the reign of Purembe, there lived a young lady, as beautiful as the morning dew, as bright and pure as the moon, and very much in love with a prince from another Purepecha tribe. The prince would visit the lady at the lakeside every afternoon, and they spent some very happy moments there, always waiting to watch the glorious red sunsets together.

But it seems that happiness cannot last forever, and one sad day, the prince had to go away on official duty. The weeks turned into months, and the Lady of Zacapu received no news from her beloved. Disobeying her mother’s advice, the brave girl impulsively decided to go and look for the prince. She first went to the lagoon, kissed the Uringuarapexo pyramid goodbye, and then took a canoe and sailed away across the water. But her fate, or maybe her lack of experience in the art of canoeing, led to a tragic accident, and the beautiful young woman drowned; the waters of the lagoon closed over her sweet body forever.

When the young prince Picture taken by Homero Adamefinally heard of his dearest love’s demise, he never came back to Zacapu again. He could not bear the pain of going there, now his beloved was dead. Tale written by Homero Adame.

But this is not quite the end of the story. Legend has it that even today, the spirit of the Lady of the Lagoon still appears at midnight, ever looking for her prince. She emerges from the lake and walks through the streets, all the way to the town centre. Whenever she sees a young man, she asks him to follow her to the lagoon. But the old people say that those who follow her never return. And the young women are afraid she may steal their sweethearts, too. Purepecha folk story found in Homero Adame’s blog at: http://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/27/myths-and-legends-from-michoacan-the-beautiful-lady-of-the-zacapu-lagoon/

Written by Homero Adame and taken from the English textbook Activate! 2, by Carol Lethaby, Homero Adame, and Pat Grounds. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2003. P. 166.

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Myths and legends from Sinaloa: The Seven Golden Cities of Cibola

THE SEVEN GOLDEN CITIES OF CIBOLA

Folk story from the State of Sinaloa

One evening I was having dinner with some friends in Choix, Sinaloa –don Evaristo started saying–, when one of them mentioned the Seven Golden Cities of Cibola. She said they lay somewhere in the mountains that divide Sinaloa and Sonora. Then somebody, Ruperto was his name, said he had actually seen those cities when he was a child. And this is what Ruperto told us that night:

“When I was a child, I used to help my father with the sheep and sometimes he took me with him on trips to buy supplies. One day we traveled up to El Fuerte in the farm cart, did some business in town, and then went on horseback all the way to Alamos. Somewhere between Las Cañadas and Cerro Colorado, we met an old friend of my father’s, quite by chance. He was from Los Mochis and he was working with some miners and had two local Indian guides! They invited us to spend the night at their camp. The men told us they were looking for the seven lost cities of Cibola. We were very excited when the miners invited us to join their expedition.

“Early the next morning, long before sunrise, we walked and walked in the dark until we came to a line of low hills. Suddenly, the Indian guides stopped and said we must wait for the sunrise. And, as the sun’s first rays fell on those enigmatic hills, we saw the dazzling beauty of a city of pure gold!

“Some of the miners could not control their curiosity and ran straight towards the place! My father’s friend from Los Mochis was one of them! Strangely enough, the Indians didn’t take a single step in the direction of the golden domes and we, affected by their silence and immobility, stayed just as motionless beside them.

“And thank heaven we did! Just a few minutes later, we watched the golden city fade away, leaving nothing but a line of low hills in its place. We never saw my father’s friend or any of the other men again. They vanished from the face of the earth forever!”

“That’s a wonderful story, don Evaristo!” I said. “I’ve heard of similar phenomena in the Sahara Desert.”

“Yes, indeed,” don Evaristo responded. “Disappearing cities are common motifs in universal mythology. I once read something similar in a book about myths and legends from the state of Nuevo Leon; a story called El pueblo festivo”.

“So what happened to all those men who disappeared?” Emily asked.

“Well, who knows?” Don Evaristo answered. “But the usual thing, according to mythological conventions, is that they can come back at some special magical date, when the place opens up once again. Once every hundred years, for example.”

“It’s a fantastic story. A bit hard to believe, though,” I said.

“You’re right. But it’s a folk tale, after all. However, never forget that myths and legends are based on some kind of essential truth or reality. Look at the ancient stories of Troy, or King Arthur,” don Evaristo explained. “But sometimes our minds can only believe in what our eyes see. Videre est credere – as they say in Latin! Nevertheless, maybe it’s possible that Ruperto and his father did see something that existed in another dimension; something that those Indian guides knew about; something similar to what Cabeza de Vaca probably saw, more than 450 years ago.” Folk story found in Homero Adame’s blog at: http://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/18/myths-and-legends-from-sinaloa-the-seven-golden-cities-of-cibola/

Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Orbit 3. By Homero Adame, Pat Grounds and Carol Lethaby. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2000. Pp. 99-100.

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Myths and Legends from the State of San Luis Potosi: Don Pantaleon – A ‘Diablero’

DON PANTALEON – A ‘DIABLERO’

Folk story from El Sabino, in Santo Domingo, S.L.P.

Here in El Sabino, there was once a man named Pantaleon, who brought the skeleton of a dead bull back to life. This is a true story, I tell you, because I saw it all with my own eyes!

Don Pantaleon was well-known for his amazing tricks. One day, just for fun, looking at a dried-up, white heap of bones, he said, “Look, guys, I’m going to fight that old, dead bull!” Who knows what magic spells he uttered, or what magic dust he threw up into the air, but sure enough, the skeleton slowly stood up. Then, little by little, new red flesh began to cover the white bones and strong black hair began to grow over the flesh, and very soon the bull began to snort and to prance and dance about again! And don Pantaleon, true to his word, grabbed a red blanket and began to fight the bull!

We sometimes think that in the old days, people were much poorer and more ignorant than nowadays, but the truth is, they also had a lot of knowledge of things that have now been long forgotten. Don Pantaleon was, in fact, a ‘diablero’ and he knew how to do real magic.

People in the past were more aware of the supernatural; they could speak with the spirits. They learned all these things from the Indians that lived in these lands long before the Spanish conquerors arrived. The Huachichiles, Caxcanes, and Coyoteros used to observe all natural phenomena with great attention, and experimented with many hidden arts.

Much of this knowledge is now lost forever. For example, people say that the ‘diableros’ – a type of sorcerer or wizard, like don Pantaleon – even knew how to speak to all the spirits of nature, and how to make rain! But all of this has become just one more part of our great history…

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Written by Homero Adame and translated by Pat Grounds. Originally published in the English textbook Activate! 2. By Carol Lethaby, Homero Adame, and Pat Grounds. Ediciones Castillo, S.A. de C.V. Monterrey, Mexico. 2003. Pp. 180-181.

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Mitos y leyendas de Chihuahua: La bruja Juana

LA BRUJA JUANA

(Leyenda de Chínipas, Chihuahua)

Me han platicado a mí que allá rumbo a Sonora, pero todavía d’este lado en Chihuahua, que había una bruja muy conocida que se llamaba Juana. La bruja Juana, le decían –explica Samuel Mireles, un guía de turistas en las Barrancas del Cobre. Ella era indígena, pero no tarahumara porque allá d’ese lado viven otros que no son tarahumaras. No sé si era yaqui ella o warojío, pero cuentan qu’era una mujer muy conocida por sus brujerías, porque sabía mucho de la brujería y que aprendió de sus gentes de más antes. (Leyenda de Homero Adame.)

[...] Este, no, la verdad no sé yo si era bruja de las que hacen brujerías o si era curandera de las que curan, pero cuentan que mucha gente ib’hasta su tierra a consultarla. Se iban en el tren y allá en l’estación de Témoris se abajaban para luego caminar como dos días seguidos hasta llegar a Chínipas, donde mero vivía la bruja Juana. Cuentan que mucha gente llegaba de muchas partes, de acá de Chihuahua, de Sonora, de Estados Unidos; de muchas partes llegaban a consultarla, sí.

Pero usted ha de saber que eso de la brujería no trae nada bueno porque mucha gente, y las autoridades también, no entienden bien y creen que las brujas nomás andan haciendo brujerías malas. Entonces parece que a ella la mataron a garrotazos unos policías porque dijeron que les había echado una brujería o algo así. (Leyenda de Homero Adame.)

Luego se platicó que a los policías les fue de la fregada porque cuando estaban golpeando a la bruja Juana que el Diablo mismo se presentó para defenderla a ella; eso me contaron a mí que se platicó luego. Pero también dijeron que no era el Diablo –eso lo inventaron los policías para justificar su crimen, entiendo yo–, sino que fueron los espíritus que eran como los amigos de la bruja Juana y esos espíritus quisieron defenderla, pero ella comoquiera se murió de tanto garrotazo porque le abrieron la cabeza hasta que se le salió toda la sangre. Pero a esos policías les fue peor porque me contaron a mí que los espíritus los atormentaron pero muy feo hasta que se murieron ellos de una muerte muy fea como a la quincena. (Leyenda de Homero Adame.)

[...] No, quién sabe si allá [en Chínipas] haigan brujas todavía, pero sí me contaron a mí qu’ella dejó así como descendencia. [...] No, bueno, no es que haiga tenido hijos sino que ella dejó gente que aprendió d’ella todos los secretos de la brujería. Y es que así son las cosas, lo que uno sabe se lo enseña a otros y así conservamos las costumbres, las creencias de uno, y entonces la bruja Juana dejó descendencia y esas brujas nuevas se fueron a otras partes a trabajar. Leyenda encontrada en: http://adameleyendas.wordpress.com/2010/11/11/mitos-y-leyendas-de-chihuahua-la-bruja-juana/

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Nota: esta leyenda me la platicaron en Creel, Chihuahua.

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Mitos y leyendas de huachichiles: El Señor San José

EL SEÑOR SAN JOSÉ

Leyenda de Cruces, municipio de Moctezuma, S.L.P.

No, la imagen de San José no es aparecida, pero nadie sabe desde cuándo llegó. Es posible que la hayan traído los hacendados o que alguien se las mandó, pero no, nunca se apareció. De todos modos yo recuerdo pláticas de antes cuando decían que la Virgen sí se apareció una mañana y es que como ella es la esposa de San José, entonces vino aquí para estar con él.

Parece que a esta Foto de Homero Adamehacienda entraban los indios bárbaros que le llamaban los huachichiles. No, qué le cuento, eran un azote, una calamidad. Todo esto estaba despoblado, no había nada en los alrededores de la hacienda y por eso mismo había poca gente para protegerla. Los hacendados, como eran muy ricos, tenían de todas maneras aquí a varios trabajadores que se dedicaban exclusivamente a cuidar los predios de la hacienda y la casa grande. Pero la verdad es que no podían con los huachichiles aquéllos.

Mire, yo no los voy a defender, pero los huachichiles habrán tenido sus razones para venir a echarles pleito a los hacendados. Yo pienso que, más que nada, ellos lo que querían era defender lo suyo, sus tierras, porque después de todo aquí era de ellos y siempre fue de ellos hasta que los hacendados se las vinieron a quitar. Yo no los defiendo, pero tuvieron sus razones, y eran muy malos, eso sí; es que no tenían religión y tampoco estaban con Dios nuestro Señor. Ellos adoraban a algún espíritu de sus creencias o a lo mejor a alguna piedra; así eran las creencias de ellos. Como no estaban con nuestro Cristo, entonces por eso se comían a la gente. Leyenda de Homero Adame.

Entonces parece que una vez vinieron esos indios y los vigilantes les hicieron guerra y ahí agarraron presos a unos cuantos. Entre ellos venía una mujer, india ella, igual de bárbara y muy peleonera. Dicen que eran muy carnívoros, que hasta se comían a la misma gente; muy brutos. No, no, algo muy feo. Los trajeron prisioneros y los amarraron aquí en el centro del solar (la plaza) y la gente venía a mirarlos con mucha curiosidad, y también con miedo de seguro. No, estando amarrados pues la gente sí se les acercaba porque andando sueltos quien quite se la comiera, porque así eran de brutos aquellos indios huachichiles.

Bueno, entonces cuentan que el hacendado les preguntó a esos indios que cómo había sido posible que ahora sí los hubieran agarrado porque, como le digo, muchas veces los indios salían ganando y siempre se escapaban, pero en esa ocasión sí los agarraron. Entonces la india respondió en su dialecto -casi no hablaban español- y de todos modos dijo: «Es que un hombre de hocica pachona nos aventaba puños y puños de tierra en los ojos y por eso nos ganaron».

-Disculpe, ¿qué es hocica pachona? -interrumpo a la narradora.

-Ah, es así como usted, barbado, de barba muy marcada, responde y continúa: Entonces el hacendado y sus caporales se preguntaron que quién era una persona barbada aquí en la hacienda porque no había nadie así. Lo que más se les hacía curioso era que tantos hombres, y todos armados, no podían con los indios y alguien solo y nomás con aventarles arena en los ojos pudo ganarles a estos indios. Leyenda de Homero Adame.

Fue así como sacaron a conclusión que había sido San José. Y mire que también han platicado que cuando entraron el hacendado y su gente a la iglesia para agradecerle a San José, se dieron cuenta que sus manitas estaban sucias como de tierra. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/14/mitos-y-leyendas-de-huachichiles-el-senor-san-jose/

Nota: este relato es la versión original que después edité para publicarla en el libro Mitos y leyendas de huachichiles que ganó el Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca y publicado por ellos. El libro está a la venta en varias librerías de San Luis Potosí.

Como adelanto, les comparto que este libro tiene 34 relatos de varios municipios de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas, todos del Altiplano donde habitó la etnia huachichil, ya extinta. El índice de la obra es el siguiente:

  • Introducción a cargo del Mtro. Eduardo Vázquez Martín
  • La rata vieja
  • Los gigantes y los huachichiles
  • El pájaro huachichil
  • El espíritu del peyote
  • CFoto de guerrero huachichil - reprografía de Homero Adameoyotes y coyoteros
  • La sierpe de siete cabezas
  • La rata de monte
  • La cruz de mezquite
  • La culebra y la Joya Honda
  • El lagarto
  • El ahuichote
  • Los jicos
  • El columpio de Satanás y las santas cruces
  • La bruja huachichil
  • Apariciones de ánimas indígenas
  • Un milagro de San José
  • La hacienda salinera y los huachichiles
  • El hacedor de lluvia
  • Los huachichiles en la hacienda de Peñasco
  • Charcas Viejas
  • El nombre de Guanamé
  • Las brujas y bolas de fuego
  • Todavía aparecen fantasmas huachichiles
  • Los cóconos
  • La cueva de las calaveras
  • Don Pantaleón y otros diableros
  • Petroglifos y sus creadores
  • El volcán de aire
  • Los duendes son zacatecos y huachichiles
  • Los huachichiles viven en otra dimensión
  • Vivieron un tiempo entre los huachichiles
  • Los wirraritari como descendientes de los huachichiles
  • Legados huachichiles
  • Los huachichiles en la posteridad

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Si te interesa saber qué diferencia hay entre mitos y leyendas, sigue este enlace:

Mitos y leyendas de Coahuila: Los petroglifos huachichiles

LOS PETROGLIFOS Y SUS CREADORES

(Leyenda del sur de Saltillo, Coahuila)

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Para escuchar esta leyenda publicada en el libro de Mitos y leyendas de huachichiles activa el video.

 

  • Si te interesa conseguir el libro, que tiene 34 leyendas que hablan acerca de los huachichiles, búscalo en las librerías de San Luis Potosí, o bien, a través de este blog.

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Puedes encontrar más leyendas en audio siguiendo este enlace:

Puedes encontrar más leyendas de Coahuila en este enlace:

 

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Mitos y leyendas del Altiplano: Los huachichiles y la hacienda salinera

LA HACIENDA SALINERA Y LOS HUACHICHILES

(Versión original de una leyenda escuchada en Salinas, S.L.P.)

Mire, aquí las salineras tienen muchas anécdotas. Entonces de lo que yo le quiero platicar nos vamos a remontar a cuando la conquista de México, al tiempo cuando vinieron los primeros españoles a poblar estas tierras. No, mi amigo, los indios ya estaban muy aventajados y los españoles los empezaron a espiar porque se daban cuenta que los indios ocurrían (salían) de lugares que los españoles desconocían. Pero los indios no querían que los españoles se arrimaran y por eso formaron unos puentes originales de garrucha (?) para mantener lejos al enemigo. Todavía existen esos fortines. Leyenda de Homero Adame.

Entonces los españoles se fijaron que en las aguas empantanadas los indios ocurrían (se reunían) y que las aguas estaban saladas y también se dieron cuenta que en tiempos de frío el agua se cuajaba y de ahí salía la sal. Entonces los españoles se sobaron las manos porque dijeron: «Úchale, aquí hay negocio».

Con todo respeto yo le voy a decir una cosa: los españoles espiaban siempre a los indios –que eran esos mentados huachichiles– y de ellos aprendieron cómo hacer la sal. Los españoles no la inventaron, sino que los indios ya sabían cómo trabajarla. Luego los españoles le hallaron la manera de aprovechar esa sal en las minas de plata allá por el lado de Charcas y de Catorce; también llevaban la sal hasta Veta Grande, en Zacatecas.

Muchos le han sacado provecho a estas salinas de México. La compañía siempre fue muy rica. Luego vinieron los franceses y ellos fueron los que hicieron esa muralla, levantaron la hacienda grande, que ya está en ruinas. Esa muralla la hicieron idéntica a una que hay en Francia. Cuando corrieron a los franceses entraron de nuevo a explotar las salinas los mexicanos, pero el gusto les duró poco porque llegaron los ingleses también sobándose las manos porque aquí había negocio. Y así siempre ha sido la explotación de estas salinas. Ahora todo está abandonado por culpa de una huelga que inventaron unas personas para no pagarles a los peones. Leyenda de Homero Adame.

Siempre ha habido problemas en compañías como esta salinera porque los patrones no quieren pagar bien a los trabajadores. Ahí está el caso de que cuando los españoles originales descubrieron el negocio de las salinas, les quitaron el derecho de la propiedad a los indios huachichiles y hasta los agarraron a latigazos para que ellos trabajaran las salinas. Así no se vale. Si las cosas fueran parejas ahorita todavía las salineras de este pueblo seguirían dando negocio.

Pero bueno, cuentan que los huachichiles un día se largaron de aquí, como si se los hubiera tragado la tierra, y los españoles que ahí andan búsquelos y búsquelos y nunca los hallaron. Luego los viejitos de antes contaban que no, que no se largaron ni qué nada, sino que los huachichiles se metieron por una cueva y que viven en el fondo de la tierra; así dicen. Leyenda tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-del-altiplano-los-huachichiles-y-la-hacienda-salinera/

Otra versión de esta misma leyenda fue publicada en el libro Libro de Homero AdameMitos y leyendas de huachichiles, que fue el ganador del Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007, convocado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca.
Puedes leer la versión editada en este enlace: Leyendas de México.
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  • Si quieres leer los 34 relatos que incluye el libro, consíguelo en cualquier librería de San Luis Potosí o a través de este blog.

También puedes leer más leyendas indígenas de México en este otro enlace:

Mitos y leyendas de Nuevo León: La gente que se convirtió en piedra

LA GENTE QUE SE CONVIRTIÓ EN PIEDRA

Leyenda de Raíces, un sitio arqueológico en Linares, Nuevo León

En un lugar llamado Raíces, cerca de Linares, N.L., vivieron los habitantes del ayer, quienes, en una larga pared rocosa, dejaron escrito su paso por el mundo en forma de círculos, de espirales y otros pictogramas. Aparte de esos petrograbados, el lugar no tenía nada de raro a primera vista, pero en la noche, justo a la hora del crepúsculo, las piedras que se encuentran esparcidas por doquier en las lomas, al otro lado del arroyo, empezaban a despertar. Se veían sombras moverse y se oían voces y música de la prehistoria. Esas piedras despertaban de su sueño; en ellas vivían las conciencias de los antiguos. Sabemos que toda esa gente amó tanto a su tierra que, antes de morir, le pidieron a Dios que les permitiera quedarse ahí por toda la eternidad, y Dios les concedió el deseo. Por eso cada noche aquellos espíritus volvían a la vida para recorrer la tierra que tanto amaban.

Toda persona que por azar Dibujo de Jennifer Hennenmiraba o se encontraba con esas sombras de la oscuridad, se asustaba tanto que juraba no volver por ahí nunca más. Unos decían que esas manifestaciones eran el Diablo mismo, otros afirmaban que había un tesoro enterrado, pero nadie se atrevió a escarbar jamás.

La paz de esos antiguos habitantes se vio turbada allá por los años 40, cuando don Pablo Salce, el poeta-historiador de Linares, se dio a la tarea de recolectar las rocas con grabados para transportarlas a un futuro museo que él mismo proyectó. Mucha gente empezó a ir y venir por esos lugares, siempre en busca de las piedras que mostraran signos, dibujos o inscripciones. Se llevaron las que pudieron arrancar de la tierra, dejando sólo aquellas de la larga pared. Así fue como las ánimas del ayer perdieron sus puntos de referencia y desde entonces dejaron de manifestarse por las noches. Leyenda de Homero Adame.)

Con el transcurso de los años ese terreno cambió de dueños varias veces y en la actualidad hay grandes pastizales para alimentar el ganado. Las personas que allá viven nunca hablan de ruidos o visiones: el lugar es ahora un rancho más de la vasta región semi árida de México, pero con la única diferencia que aún se conservan algunos de los petroglifos, como mudos testigos de un pasado enigmático e inexorable. Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/18/mitos-y-leyendas-de-nuevo-leon-la-gente-que-se-convirtio-en-piedra/

La arqueología norestense hasta hoy registrada se compone básicamente de petroglifos y pinturas rupestres, así como de reminiscencias consistentes en objetos, pedernales y aislados sitios de ocupación.

En un rancho del municipio de Linares existe una gran cantidad de petroglifos in situ, muchos de los cuales, por inconsciencia del propietario de ese lugar, quedaron cubiertos por cemento cuando hicieron abrevaderos para el ganado. Dada la orientación de esos diseños, así como el contexto donde se ubican, dio origen a esta fantástica historia que me contó, casi a manera de cuento, don Demetrio Velázquez.

Sobre su contenido, cabe hacer un repaso acerca de algunos motivos de interés mitológico que se mencionan. Por una parte tenemos a las ánimas, o espíritus descarnados, que viven en las rocas; por otra sobresale la cita del crepúsculo, que es cuando despiertan las ánimas, según muchas creencias, y por último, el río –arroyo, en este caso– cuyo simbolismo designa los límites entre la vida y el reino de la Muerte.

Este relato Libro de Homero Adamefue publicado originalmente en Mitos, cuentos y leyendas – tradición oral de Nuevo León. Ediciones Castillo, 1998. Esa edición está agotada.

El dibujo es obra de Jennifer Hennen.

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Mitos y leyendas de la Independencia: xanambres, huachichiles, naholanes e irritilas

PRECURSORES DE LA INDEPENDENCIA DE MÉXICO

(Leyendas e historia oral de los primeros intentos de independencia)

La historia oficial no lo registra, pero la historia oral y algunas leyendas de ciertas comunidades del Altiplano mencionan que varios grupos de nativos se levantaron en armas mucho antes de que lo hicieran los criollos para luchar por la independencia de lo que ahora se conoce como México. Incluso, la historia oral y las leyendas hablan también de que muchos de aquellos nativos se incorporaron a los ejércitos insurgentes para luchar contra las encomiendas y la esclavitud sostenida por los peninsulares que se habían apoderado de las tierras de la Nueva España. Veamos algunos ejemplos:

Hacia finales del siglo XVII: los xanambres

Sin que se den fechas exactas, algunas leyendas regionales acerca de un intento de independencia por cuenta de los xanambres hacia finales del siglo XVII. Ellos fueron una numerosa y aguerrida tribu que habitó en la región de Jaumave, Nuevo Santander (ahora en Tamaulipas) y sus enemigos más acérrimos eran los pisones. Sin embargo, debido al avance de los conquistadores españoles y el sistema de esclavitud a través de las encomiendas, se sublevaron, aunque fueron sofocados.

Ya como dato histórico, se sabe que a mediados del siglo XVIII los xanambres volvieron a sublevarse en lo que se conoce como la “sublevación janambre de Santa Bárbara”. De nueva cuenta su intento fue sofocado por los ejércitos españoles, pero dejaron sembrada la semilla de libertad que germinaría más de un siglo después. Historia oral de Homero Adame.

Podemos especular que el motivo ulterior de esta tribu nada tenía que ver con los ideales que se gestaban en los círculos intelectuales y políticos de la Nueva España, pero con sus intentos fueron en verdad precursores de la Independencia. Los xanambres ahora son sólo un recuerdo, pues quedaron extintos en el siglo XIX.

Alrededor de 1780: los huachichiles

En la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) existen leyendas acerca de los nativos huachichiles que se levantaron en armas rudimentarias pero muy eficaces contra los hacendados y encomenderos españoles a finales del siglo XVIII. Aunque los españoles no podían esclavizar a los huachichiles, sí lograban atrapar a algunos integrantes de otras tribus y clanes, como los bocala, los tamasecos. Sin necesidad de una ideología política, sin conocer los pormenores de la Ilustración que llegó de Europa con gente como Gillén de Lampart y encontró eco con Miguel Hidalgo y muchos partidarios, aquellos huachichiles iniciaron su propia lucha, totalmente ajenos a lo que ya se gestaba en los núcleos poblacionales más importantes de la Nueva España. Su levantamiento fue sofocado por los ejércitos realistas, los cuales no pudieron aniquilar a los revoltosos que lograron huir para, años más tarde, reagruparse y entrar de lleno en lo que se llamaría la Guerra de Independencia.

1810: los mecos, también conocidos como naholanes

A principios de 1810, en Tula (ahora municipio de Tamaulipas), hubo un levantamiento de los nativos mecos o naholanes conocido como “La guerrilla indígena insurgente”. Fue una sublevación que no prosperó en la región, pero, de acuerdo con la historia oral y las leyendas, aquellos mismos nativos pronto se incorporaron a ejércitos insurgentes en el norte de la Nueva España, en particular al de Mariano Jiménez cuando éste se dirigía a Saltillo.

Los mecos o naholanes vivieron en la región de Tula, Tamps. Se estima que la última descendiente de esa etnia vivió en Nahola hasta ya entrado el siglo XX. Con ella murió el último hablante de un dialecto y toda una concepción del mundo.

Diciembre de 1810: los huachichiles y los mecos o naholanes

Se dice que en diciembre de 1810, Mariano Jiménez pasó por Charcas (ahora municipio de S.L.P.). Allí numerosos huachichiles se incorporaron a su ejército, lo cual le vino muy bien a los insurgentes, pues con la ayuda de aquéllos lograron triunfar en las batallas que se llevaron a cabo en Matehuala. Aún más, algunas versiones explican que, en diciembre de 1810, Mariano Jiménez salió de Matehuala con un ejército conformado aproximadamente por 2,000 hombres, entre criollos, mestizos y huachichiles. Sin embargo, llegó a Saltillo con alrededor de 8,000 hombres y con facilidad lograron tomar esa plaza. ¿Quiénes eran esos 6,000 guerreros adicionales? Se dice que eran los mecos.

Febrero de 1811: los huachichiles y los irritilas

Más como historia oral que documentada, en la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) se cuenta que en un lugar conocido como Las Pitahayas, en febrero de 1811 iban pasando los guayines del ejército de Miguel Hidalgo y le salió al paso un grupo de huachichiles y, posiblemente, también de tamasecos. Los soldados del ejército prepararon los fusiles, pero no hubo disparos porque los huachichiles querían hablar con Hidalgo. Le expusieron que desde hacía varios años ellos también luchaban por su independencia y se ponían a sus órdenes. Hidalgo y sus generales vieron esto con beneplácito, pues necesitaban más hombres, además de que los huachichiles conocían mejor que nadie ese camino real de la Intendencia de San Luis Potosí, sabían dónde había aguajes y puntos peligrosos para emboscadas, y además, les servirían de traductores. Fue así como aquellos huachichiles se unieron efímeramente al ejército de Hidalgo, guiándolo hasta los límites donde ahora convergen los estados de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas. En ese punto el ejército de Hidalgo quedó en buenas manos, la de los irritilas que los escoltaron hasta Saltillo. No se sabe con exactitud cuándo desaparecieron los irritilas de este mundo, pero debió haber sido hacia finales del siglo XIX. De ellos sólo quedan anécdotas, leyendas y algunas referencias históricas. De los huachichiles, por su parte, se sabe que los últimos hablantes de esa lengua vivieron hasta finales del siglo XIX. De acuerdo con algunos periódicos de época que existen en el archivo de Saltillo, a los huachichiles todavía se les vendía ¡como esclavos! al terminar dicho siglo. Historia oral de Homero Adame.

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Mitos y leyendas de Nayarit: La llegada de la Virgen de la Candelaria

LA LLEGADA DE LA VIRGEN DE LA CANDELARIA

(Leyenda de Huajicori, Nayarit)

Cuentan que allá muy arriba del río Acaponeta antes había puras rancherías de indios muy ladinos, pero que una vez que andaban unos misioneros por ahí resulta que se dio un milagro que luego ayudó a domar a esos indios salvajes –anticipa el Sr. Hilario Pérez, un comerciante que vive en Acaponeta–. Resulta que estaba una mujer india con sus escuincles lavando sus trapos en el río cuando vio que estaba flotando un bule –creo que al bule ellos le dicen «cuastecomatle» o algo así–. Entonces ella mandó a uno de los chamacos a que le hablara a su papá y cuando llegó el indio con otros indios ellos sacaron el bule ése del agua y resulta que adentro estaba la imagen de la Virgen de la Candelaria que ahora veneran en el pueblo de ellos que se llama Huajicori. Ése es un pueblito allá en la sierra, pero no sé si es de huicholes o de coras. Leyenda de Homero Adame.

Pero los indios no sabían qué hacer con esa imagen, aunque sí se dieron cuenta de que se trataba de una aparición milagrosa, ¿verdad? Y entonces se acercaron a los misioneros y les preguntaron que qué era esa imagen. No, pues los misioneros largos como eran aprovecharon la circunstancia para domar a los salvajes y fundaron el pueblo que le digo, levantaron un templo chiquito que después modernizaron para que fuera la parroquia y desde entonces le hacen mucha fiesta a la Virgen de la Candelaria cada 2 de febrero. Leyenda tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/16/mitos-y-leyendas-de-nayarit-la-llegada-de-la-virgen-de-la-candelaria/

Nota: la imagen fue tomada del blog Puerta del norte de Acaponeta. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.

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Mitos y leyendas de la Huasteca: Los huehues, un legado de Xantolo

LOS HUEHUES, UN LEGADO DE XANTOLO

Leyenda escuchada en San Vicente Tancuayalab, S.L.P.

Existen muchas versiones sobre el origen de las danzas de los huehues. Por un lado, algunas apuntan que surgieron gracias a las tradiciones tének, pero otras afirman que es legado azteca cuando éstos conquistaron y subyugaron a la Huasteca. Sin importar cuál historia sea la correcta, lo cierto es que quienes las ejecutan están seguros de que sus danzas son anteriores a la llegada de los aztecas y, por lo tanto, son parte de su cultura ancestral, aunque ésta haya sufrido sincretismos.

Cuentan en San Vicente Tancuayalab que la tradición comenzó hace muchísimos años, un día en que se celebraban las fiestas de Xantolo y todo mundo andaba triste en el cementerio dejándoles ofrendas a sus difuntos -el aspecto de los panteones de aquellos tiempos era diferente al de ahora, pues no había cruces ni imágenes cristianas. La costumbre era sentir tristeza y llorar a los difuntos en su día; todos la seguían cabalmente.

Se dice que en esa ocasión, de la nada apareció un espíritu enmascarado que se puso a bailar entre las tumbas. Como la gente era muy supersticiosa y tenía muchos miedos, todos corrieron a sus casas y fueron a buscar al sacerdote -chamán tének- para contarle acerca de tal aparición y pedirle que hiciera un ritual para que con eso el ánima chocarrera mejor se fuera a otra parte y no los siguiera asustando. El sacerdote se dirigió al panteón, acompañado de los lugareños, y descubrieron que el enmascarado continuaba bailando alegremente entre las tumbas. Entonces, el sacerdote le preguntó: «¿Quién eres? ¿Qué quieres aquí?» El ánima respondió en lengua tének y así estuvieron hablando por un buen rato, mientras la gente seguía atenta el curso de la conversación. Luego, el misterioso enmascarado pronunció unas palabras en una lengua que nadie entendía, salvo el sacerdote, quien sí comprendió el mensaje, y luego trasmitió a los suyos. Les dijo: «Este ser es el espíritu del mismo Xantolo que quiere enseñarnos cómo honrar a nuestros muertos con estas danzas». Leyenda de Homero Adame tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-la-huasteca-los-huehues-un-legado-de-xantolo/

La gente se mostraba escéptica y pensó que a lo mejor se trataba de un chistoso que andaba jugándoles una broma. En eso, y de nueva cuenta, Xantolo dijo unas palabras en aquel lenguaje desconocido y aparecieron más ánimas igualmente enmascaradas que también se pusieron a bailar como si todo fuera una fiesta, y no un día para sentir y expresar tristeza. A partir de entonces, se corrió la voz por todos los pueblos de las huastecas, potosina y veracruzana, y la gente ha seguido la tradición de organizar danzas con huehues enmascarados que bailan en las calles y en los panteones con singular alegría para divertirse, en vez de sumergirse en un momento de llanto y amargura.

Cabe mencionar que en la parte correspondiente al estado de San Luis Potosí a esta tradición le llaman «huehuadas», mientras que en la de Veracruz, «viejadas», pues son huehues disfrazados de mujeres. Asimismo, se cuenta que las máscaras de diablos surgieron con la religión católica, pues estos ángeles caídos pertenecen al catolicismo, no a la cultura tének. Aunque la cosmogonía ancestral de los nativos incluye demonios, antiguamente no eran ni rojos ni tenían cuernos.

Por último, la tradición de los huehues indica que luego de varios días de danzar en las calles, hay que terminar la Fiesta dedicada a Xantolo bailando en el panteón, pues fue así como empezó la costumbre, pero igual lo hacen porque los tének desean compartir esta alegría con sus antepasados, a quienes también les gustaba bailar. Leyenda de Homero Adame

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Para saber algo más sobre San Vicente Tancuayalab:

Cuando los misioneros franciscanos fundaron este pueblo, en 1545, lo llamaron San Francisco Cuayalab. En el año de 1767, al ser ascendido a villa, se le conocía como Villa Fundadores San Vicente. Mucho tiempo después, recibió el título de cabecera municipal, ya con el nombre actual.

Sus nombres históricos tienen varios orígenes: Cuayalab o Tancuayalab, porque así lo llamaban los nativos tének, en cuya lengua significa «lugar del bastón de mando»; San Francisco, porque es el fundador de la orden, y San Vicente, por ser el patrono de la localidad, aunque la fiesta «patronal» se celebra el 4 de octubre, día de San Francisco de Asís.

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Este relato salió publicado en el libro: Libro de Homero AdameMitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, en 2007; coeditado por la Secretaría de Educación y la Secretaría de Cultura. La edición estuvo al cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki, entonces Directora de Publicaciones de la SECULT. El diseño de portada lo hizo Beatriz Gaytán.

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Mitos y leyendas de San Luis Potosí: “La serpiente de siete cabezas”

UNA SERPIENTE DE SIETE CABEZAS

Leyenda de Norias del Castillo, municipio de Matehuala, S.L.P.

narrada por don Marcos Saucedo

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Por ahí, en un cañón que sube de Villa de Guadalupe a la hacienda de Solís, hay una serpiente; está sobre la sierra y se forma como un camino donde se apartan las cabezas –son siete cabezas– que tiene el animal. También por ahí hay un cerrito boludito, prieto, que es un cuervo y ese cuervo iba guiando a la serpiente.

Cuentan que esa serpiente de las siete cabezas era como un embrujo de los antiguos huachichiles –muy bravos esos hombres–. Entonces viene la historia que en los años antiguos la conjuró a esa serpiente el padre –un padre que ha de haber estado en la iglesia de Villa de Guadalupe o en la de Solís–, y la conjuró porque parece que venía esa serpiente a un rancho que le llaman el Rancho Alegre; que iba a caer ahí a comerse a la gente. Entonces el padre la conjuró y ahí está hecha piedra. Sí, eso cuentan, que la serpiente está hecha piedra y el cuervo hecho cerrito. Leyenda tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-san-luis-potosi-la-serpiente-de-siete-cabezas/

Y luego digo yo: «Bueno, ¿cómo estará eso de que vuelva a resucitar ese animal, que ya no esté hecho piedra; cómo estará eso?». Es que, según la plática, se dice que un mal día esa serpiente de la siete cabezas ya no va tener el conjuro y va resucitar y va seguir su camino para comerse a la gente de Rancho Alegre o de cualquier otro lugar hasta donde vaya ella a cumplir la misión que le encomendaron los huachichiles. Leyenda tomada de http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-san-luis-potosi-la-serpiente-de-siete-cabezas/

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En un amplia franja geográfica de comunidades dentro de los municipios de Charcas, Matehuala y Villa de Guadalupe se habla de una gran serpiente de siete cabezas (algunas versiones dicen que son nueve), la cual estaba destinada a causar grandes calamidades e, incluso, destruir por completo la ciudad de San Luis Potosí, pero gracias a un exorcismo realizado por un sacerdote, ese fabuloso reptil quedó petrificado, o mejor dicho, convertido en cerro.

Muchos lugareños afirman que han visto al animal convertido en piedra y que la historia es real. Sin embargo, también hay quienes aseguran que es una simple formación natural en lo alto de un cerro. Mito o no, lo cierto es que ha generado un sinfín de leyendas y aquí tenemos una versión que habla del porqué de la existencia de dicho animal.

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