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Mitos y leyendas de Chihuahua: El tesoro de Luis Terrazas

EL TESORO DE LUIS TERRAZAS Y PANCHO VILLA

Leyenda de Chihuahua

 

Desde mucho antes de la Revolución, o sea desde la segunda mitad del siglo XIX, Luis Terrazas era uno de los hombres más ricos de México, y el más rico del norte. Tenía haciendas, ranchos ganaderos, minas, propiedades, casas y todo lo que quería. Hasta fundó un banco, el Banco Minero de Chihuahua. Era tan rico que se convirtió en el cacique y con el poder que tenía ponía y quitaba gobernantes a su antojo.

Dicen que los hombres más poderosos son los que siendo el poder están detrás del poder; son los que manipulan, y Luis Terrazas era así hasta que quiso ser diputado y síndico. Anduvo coqueteando con el poder de figura pública y se convirtió finalmente en el gobernador de Chihuahua. Ya con eso, no había nadie que lo contradijera y se hizo más rico y poderoso.

Cuando empezó la Revolución, en Chihuahua las cosas se pusieron difíciles. Todavía siendo Porfirio Díaz presidente, destituyó a Luis Terrazas de la gubernatura y los ánimos se caldearon. En esas fechas, ya con 80 años de edad, Luis Terrazas huyó a una de sus propiedades en Aguascalientes, pero al darse cuenta de que todo el país era un polvorín, mejor se fue a California, pero en 1912 regresó a Chihuahua cuando Francisco I. Madero se lo pidió y le ofreció garantías para que pudiera gobernar sin problemas. Regresó y encontró muchas de sus haciendas saqueadas. Creía que iba a poder restablecerlas, y fue cuando Pancho Villa azoló Chihuahua. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

Todo lo anterior es historia y aquí viene la parte de la leyenda: cuentan que Pancho Villa llegó personalmente a la casa de Luis Terrazas y lo sacó a punta de pistola para que lo llevara al banco, abriera la caja fuerte y poder saquearla. Luis Terrazas siguió las órdenes del general Villa y sí, fueron al banco y de la bóveda los revolucionarios sacaron todo el dinero, joyas y barras de plata y de oro que había. Pero Pancho Villa se dio cuenta de que no era mucho y que lo que estaba allí guardado era dinero de los ahorradores, no el de Terrazas. Entonces le ordenó al ex gobernador que le dijera dónde estaba su tesoro, sin mucho éxito. Villa amenazó con matarlo, sin que esto asustara a Terrazas tampoco. Muy enojado, Villa mandó traer a dos hijos y dos nietos de Terrazas y le dijo a éste que si no le decía dónde estaba el tesoro los iba a matar allí mismo. Luis Terrazas no tuvo más remedio que decir la ubicación. El tesoro estaba adentro del mismo banco, pero enclavado en los pilares. Los hombres de Villa tumbaron los pilares y se llevaron las riquezas que Terrazas había acumulado en todos sus años de cacicazgo. Historia y leyenda recreadas por Homero Adame.

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Notas:

1. La foto de Luis Terrazas fue tomada de Wikipedia.

2. La foto de la Quinta Carolina fue tomada del sitio ImageShack.

3. La foto de Pancho Villa también fue tomada de Wikipedia.

Que los enlaces sirvan de crédito a sus creadores.

Légendes mexicaines en français: Des trésors transformés en vipères

DES TRÉSORS TRANSFORMÉS EN VIPÈRES

Légende de la bourgade de La Presita,

dans l’Etat de San Luis Potosi au Mexique

C’est ici, en ce lieu, que l’on a cherché des trésors et que l’on a fouillé de toutes parts avant qu’on ne parle de l’existence d’une outre, faite avec la panse d’un taureau et emplie de pièces d’or –explique Rosalía Carrizales Huerta–. Un jour, des personnes sont venues avec un appareil et ont fouillé le secteur presque toute la nuit sans rien trouver. On parle ici de gens qui auraient trouvé de l’argent et s’en seraient allés vivre grâce à lui à Monterrey ou aux Etats-Unis. Mon arrière grand-père, José Estrada, abandonna sa femme et s’en fut avec une autre à Reynosa. Là, il y acheta une maison mais comme il était apparemment parti sans rien, ces proches ont alors cru qu’il avait trouvé un trésor et qu’il s’en était allé avec.

Un jour, nous sommes tombés sur une grosse vipère, une vipère vraiment très grande avec des yeux ronds qui brillaient d’une horrible façon. On raconte que cet éclat provient de l’argent ensorcelé parce qu’autrefois les grands propriétaires terriens, les riches, cachaient leur argent dans des peaux de vipères, les cousaient puis les enterraient. C’est pour cela que maintenant, on voit de telles vipères. Elles sont ensorcelées.

On dit que pour désensorceler une vipère, qui est en réalité un trésor, il faut agiter un chapeau parce qu’un chapeau ou un couvre-chef ressemble à la couronne du Christ et que lorsque cela tombe sur l’animal, celui-ci retrouve son initiale nature, à moins que l’enchantement ne le quitte et que seul subsiste la peau de la vipère emplie d’argent.

Cette très grande vipère a été vue en divers endroits ici sur les vieux murs de l’hacienda. Elle est si grande qu’elle ne peut être réelle.

Tous ceux qui l’ont vue s’en vont chercher quelqu’un pour les aider et lorsqu’ils reviennent à l’endroit où se trouve l’animal, celui-ci n’y est déjà plus. Plus curieux encore, plus rien n’indique sa présence ou l’endroit où il se serait caché.

N’importe quelle vipère, aussi petite soit-elle, laisse des traces quand elle rampe et cette très grande vipère-là, je vous le dis, ne laisse aucune trace. C’est pour cela que nous savons que c’est un sortilège.

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Vous pouvez lire et écouter cette légende ici:

Cette légende a été publiée dans le livre d’Homero Adame “Haciendas de l’Altiplano. Histoire(s) et légendes”. Tome II. De l’Indépendance à la Révolution. Conaculta (Conseil National pour la Culture et les Arts) et Secrétariat à la Culture. Mexico, D.F. 2010.

Légende recueillie par Homero Adame

Traduction: Cécile Belluard

Relecture: Noële Belluard-Blondel

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Notes:

1. Musique utilisée comme fond pour la narration:

*Asael. Titre: The King of Fairies http://www.jamendo.com/fr/album/20783

In CD “The King of Fairies” (Licence de distribution: CC-BY-NC-SA)

2. Musique d’ambiance à la fin de la piste:

*Senda. Titre: “Noche clarahttp://www.jamendo.com/fr/album/76060

In CD “Tras las Huellas” (Licence de distribution: CC-By)

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Puedes leer la versión en español de esta leyenda en:

Tesoros convertidos en víboras – leyenda de La Presita, en

Villa de Guadalupe, SLP

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Mitos y leyendas de San Luis Potosí: Un enorme tesoro cerca de Cerritos

UN ENORME TESORO CERCA DE CERRITOS

 LEYENDA DE CERRITOS, SLP

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Pese a que esta leyenda proviene de un contexto geográfico aparentemente afuera del Altiplano, como es el municipio de Cerritos, en la Zona Media potosina, fue incluida en el libro Mitos y leyendas del Altiplano potosino por cuatro razones fundamentales: primero, porque trata de una historia anecdótica reciente muy conocida en la región, principalmente en los municipios del centro-oriente, es decir, Villa Hidalgo, Guadalcázar y Villa de Arista. Segundo, porque, como se mencionó en la introducción, con el fin de evitar las repeticiones y redundancias que surgen durante una conversación (discurso verbal), se consideró necesario hacer una edición de todos los relatos aquí incluidos; éste fue el elegido para ofrecerlo tanto en su versión original como en la editada, y es el único que rompe el seguimiento alfabético del libro. Tercero, porque los contextos geopolíticos son meramente en teoría y en papel, es decir, en este caso no hay una línea divisoria entre Altiplano y Zona Media, por ejemplo; además de que las leyendas no conocen límites territoriales. Explicación de Homero Adame.

Como cuarto punto, y el más importante para los objetivos del presente trabajo, tenemos que con esta historia, al parecer real, es posible demostrar que una anécdota conlleva a una leyenda o, incluso, a un mito. Fueron varias las versiones escuchadas, la mayoría vaga y confusa, y no dudamos que conforme transcurra el tiempo existirán innumerables variantes a la misma.

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Ah, sí, bueno, sí, miren que por aquí hace poco se oyó el rumor de qu’en la nueva carretera que andan haciendo a Rioverde, este… aquí arriba en el lado de Cerritos –¿ya la conocen?–, ahí donde andan con muchas máquinas… Esa mera… bueno, de ahí mero vino el rumor porque a nosotros también nos llegó acá. No estamos muy retirados, está aquí cerquitas. ¿Qué serán?, unos 10 kilómetros a lo mucho, no… no… menos de 10 kilómetros. Caja Fuerte en el Museo del Ferrocarril de San Luis PotosíBueno, se oyó el rumor de qu’en esa nueva carretera sacaron un tesoro muy grande, un tesoro muy, muy grande. Según platicaron, este… según platicaron andaban unos maquinistas sacando el trazo de la carretera y toparon con una piedra maciza, una piedra maciza ellos pensaron, y uno de ellos –uno de los maquinistas, ¿verdad?– se apeó y se fijó a ver por qué la cuchilla estaba trabada, es que se trabó la cuchilla, según platicaron, y yo creo qu’es cosa común pa’ ellos toparse con piedras macizas cuando le llegan al tepetate, ¿eh? No, este… no, pues era com’un cajonsote de metal muy grande y macizo. Ahí parece qu’ellos y otros compañeros abrieron el cajonsote ése, este… luego… y este… rompieron el candado con una barra, con una barra ha de haber sido, creo yo (uno s’imagina qu’estaba cerrada con un candado de los antiguos, d’esos todos oxidados que ya ni llave existe par’abrirlos, ¿eh?), y adentro, este… según platicaron qu’estaba lleno de barras de oro muy brillantes, ansina muy brillantes esas barras de oro, según platicaron. Este… y luego… pues así estuvo la cosa, según platicaron que como ellos no supieron qué hacer con eso, le fueron a llamar a uno de los ingenieros –porque ahí andan muchos ingenieros, ustedes han de saber– y luego, luego se corrió la voz y… y que se arremolinó la gente a ver el tesoro que había aparecido; muy grande el tesoro ése adentro del cajonsote que les digo. Se han de haber arremolinado porque la curiosidad le gana a uno, ¿verdad? Y más cuando salen cosas d’esas, de tesoros o de cosas que son curiosas. Recopilación por Homero Adame.

Pues no supe cómo estuvo la cosa, pero… este… luego le avisaron a las autoridades allá en San Luis y se dejaron venir que los soldados en muchas camionetas y también que parece que rumbó un helicóptero, según platicaron. Pa’ qué les voy a echar mentiras, aunque ese trazo de la carretera está aquí cerquitas, y… y hasta luego s’escuchan los ruidos de las máquinas desde allá, aquí nadie escuchó el helicóptero rumbar, no, no…, nomás se oyó el rumor de lo que les estoy platicando; del tesoro grande qu’encontraron, ¿eh? Bueno, ya las autoridades dieron fe del tesoro y que lo cargaron en las camionetas y que se lo llevaron a San Luis y este… según platicaron que… sí… este…, se lo llevaron a San Luis y a estos trabajadores maquinistas, y… y tampoco a los ingenieros, no les tocó nada. Pero, ah, y este… según platicaron que… ¿cómo estuvo la cosa? que… ah, sí…, pero lo curioso es que uno de los otros ingenieros que se habían arremolinado ahí pa’ ver el tesoro, pues que ya no volvieron a saber d’él, que nadie lo volvió a ver ni que volvieron a saber d’él. Parece que se fue a quién sabe a qué parte, según platicaron porqu’ese fu’el rumor. Se habrá llevado algo porqu’él fu’el único que no fue tonto. Sí… se ha de haber llevado algo, creo yo.

Bueno, así estuvo la cosa, y… este… y lo más curioso d’este caso fue qu’en ese lugar donde apareció ese cajonsote, sí… este… que nunca se había oído platicar de aparecidos o lumbres que salieran en la noche. ¿Si saben ustedes d’esas cosas cuando hay tesoros?…Ándenles, esos son los rumores, que de aparecidos y que de lumbres y que de ruidos cuando hay tesoros enterrados. Bueno, eso es lo que siempre se platica que han oído las gentes que les ha tocado andar cercas de dond’está una relación. Bueno, este… y… y son así las pláticas, son rumores, y pues… esto se los digo porque siempre que hay un tesoro, este… será enterrado, o metido en una cueva, o en una noria, o qué sé yo, dice la gente que se rumoran cosas, que se ven lumbres, que salen aparecidos o también que se oyen tropeladas. Pero… sí… pero éste a lo mejor no estaba encantado y… y… bueno… por eso nomás apareció por suerte de que andaban sacando el trazo de la carretera; eso fue lo que platicaron, ¿verdad? Sí, sí, esto fue hace poco, hace como unos cinco o seis meses antes de qu’empezara este año (2000).

Libro de Homero Adame.

Esta historia fue narrada por el Sr. Pedro Méndez, en Silos, municipio de Villa Hidalgo, SLP, y salió publicada en el libro Mitos y leyendas del Altiplano potosino. Editorial Ponciano Arriaga. San Luis Potosí. 2004. (Título seleccionado para el Programa Libros del Rincón para las Bibliotecas de Aula y Escolares 2007-2008, en la colección “Espejo de Urania”.)

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Si andas buscando más leyendas de San Luis Potosí sigue este enlace:

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: “La casa de las cien puertas”

FENÓMENOS FRENTE A LA “CASA DE LAS 100 PUERTAS”

Anécdota y leyenda de Villa de Ramos, S.L.P.

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Lo que en Villa de Ramos, S.L.P. conocemos como “La tronera” es la enorme chimenea de la mina, donde están los grandes estanques que servían para lavar el mineral que se beneficiaba en la hacienda “La Cocinera”. Ésta era muy grande y abarcaba los predios de la mina y todos los paredones de los alrededores, pues era una casa tan grande que, a decir de algunas personas, se le conocía como “La casa de las 100 puertas”. Leyenda recopilada por Homero Adame.

Les voy a contar una anécdota de cuando yo era niña: en Villa de Ramos había un internado para los niños de los ranchos que iban a la primaria y la secundaria en el pueblo. Muchos niños, incluyendo a mi hermana y a mí, así como algunos primos, ingresamos a la misma escuela –ésta se encuentra enfrente de unos paredones de lo que era la hacienda, o sea de la supuesta “casa de las 100 puertas”, y sólo nos dividía la calle; lo que era el frente de los dormitorios y el comedor daban al frente de esas paredes–. Cuando oscurecía, esa calle siempre se veía muy sola, pues la gente no pasaba a esas horas y mucho menos de noche, ya que les daba miedo. Todos preferían dar vuelta por la otra calle.

Después de un tiempo empezaron a suceder cosas extrañas, como ruidos en la parte de atrás de los dormitorios donde se encontraba una especie de bodega. También se escuchaban gemidos y llantos de bebé. Los muchachos más grandes inspeccionaban el lugar con linternas, pero nunca vieron nada. Eran dos dormitorios: el de niños y el de niñas; en cada uno se quedaba una trabajadora social y una cocinera.

Días más tarde comenzaron a caer lo que nosotros creíamos que eran piedras; creíamos eso porque sonaba como si las piedras cayeran al techo –los techos están o estaban en pico, es decir, tenían caída como de dos aguas–. Cuando escuchábamos las piedras pegar en el techo, luego las oíamos rodar hasta caer al suelo. Esto siempre ocurría cerca de la media noche o un poco más tarde. Ahora bien, y por consecuencia, si en verdad hubieran caído aquellas supuestas piedras al suelo, pues tendrían que estar allí, en el suelo, afuera de los dormitorios, pero lo cierto es que nunca las encontramos, y eso que todas las mañanas íbamos a investigar. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

El colmo de todo fue una noche cuando a las niñas más pequeñas les entró verdadero terror; lloraban y lloraban. Nosotras, que éramos las grandes, queríamos hacernos las fuertes cuidando y calmando a las pequeñas. El asunto llegó a tal magnitud que las maestras (como nosotros las llamábamos a las trabajadoras sociales), hicieron espacio para que llevaran a los pequeños al dormitorio con nosotros, pues el pánico ya se había apoderado de todos. Imagínense cómo estábamos, unos tratando de calmar a tantos niños y éstos asustadísimos,  que las maestras decidieron mandar a los que éramos de Ramos a nuestras casas, en plena madrugada, para ellas quedarse con los niños de las rancherías. Una de las cocineras no aguantó y mejor se fue y las maestras también querían irse, pero no podían porque eran de San Luis.

Esa noche a todos nos regañaron por haber abandonado el lugar y los mayores nunca creyeron lo que pasó. Ni mi hermana, ni mis primos ni yo jamás volvimos a ese lugar. Una maestra también se fue y las cocineras nada más terminando sus labores se iban; era raro que se quedaran a dormir desde aquella noche. Fotos de Homero Adame.

Esa noche fue la última que pasamos nosotros allí y todo lo que ocurrió lo achacamos la mina, pues de allá provenían todos los acontecimientos raros que sucedían en Ramos, incluyendo las piedras que nunca se encontraron.

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Esta anécdota con tintes de leyenda la escribió Fabiola Rodríguez y la envió al blog de Xpresandote. Ella es originaria de Villa de Ramos, S.L.P. y vive en California, Estados Unidos.

Puedes leer un mito y leyenda de Villa de Ramos en este enlace:

La carreta encantada

También puedes encontrar otra leyenda de una casa similar en Tacoaleche, Zac, siguiendo este enlace:

Leyenda de la casa de “las cien puertas”

Si andas buscando más mitos o leyendas de San Luis Potosí sigue este enlace:

Leyendas de haciendas: Un fantasma vestido de charro

UN FANTASMA VESTIDO DE CHARRO

(Leyenda de la ex-hacienda La Corcovada, municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.)

Dicen que ahí en la hacienda había algo –y hay–, pero no han sacado más que puro carbón –explica Ignacio Castillo–. Hace varios años yo alcancé a ver a un hombre vestido de charro; andaba todo de negro como de charro. Antes estaba abierto el portón y desde afuera una vez íbamos cuatro amigos y vimos a ese hombre vestido de charro ahí adentro de la hacienda (cuando estaba abandonada).

Nosotros creímos qu’era el que cuidaba la casa, pero no podía ser porqu’el que cuidaba antes ya se había muerto. Del libro de Haciendas del Altiplano de Homero AdameY cuantimás un charro elegante, pos no es pa’ que anduviera cuidando una hacienda abandonada. Eso fue en la tarde y a mí y a los amigos como que nos dio cosa y no quisimos entrarle. Al día siguiente tres de nosotros nos metimos, pero primero tocamos pa’ ver si había alguien, y como nadie salió, entonces nos metimos. Fuimos al punto donde habíamos visto al charro ese que le digo, y mire que ya estaba escarbado. Hallamos puros carbones regados por ahí.

Nosotros creemos que nadie ha sacado el tesoro que debe estar en es’hacienda; dicen qu’es un tesoro muy grande. Lo que sí sabemos es que una vez encontraron los huesitos de un niño chiquito, pero los sacaron y los volvieron a enterrar ahí mismo en un cuartito. Ansina lo hicieron los que hallaron ese cadáver porque pa’ no meterse en líos con la ley, mejor lo volvieron a enterrar.

Notas:

1. Esta leyenda está publicada en el libro Historias y leyendas de haciendas mexicanasHaciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Para ver más sobre esta obra, su contenido, algunas fotografías y adquirirla, si te interesa, sigue este enlace: Libro de Haciendas del Altiplano, tomo II.

2. Puedes leer otra leyenda de una hacienda diferente en el libro siguiendo este enlace:

Mitos y leyendas de Zacatecas y de Coahuila: El “marqués de Aguayo” y el tesoro perdido

LEYENDA DEL “MARQUÉS DE AGUAYO” Y EL TESORO PERDIDO

(Leyenda de Coahuila y de Zacatecas)

Dice una leyenda que “el marqués de Aguayo”, amo y señor de el Real de Mazapil, era un hombre temido tanto por sus amigos como por sus enemigos, pues tenía fama de ser un hombre de horca y cuchillo, cruel y despiadado con sus enemigos, pero también benévolo y tolerante con quienes le servían de manera leal. Aquel hombre tan temido por todo el mundo tenía una debilidad muy grande por su esposa, a quien amaba e idolatraba –no había deseo que tuviera y que no le cumpliera–. Pero no todo era miel: esa gran devoción que sentía por su bella esposa estaba acompañada por unos celos inmensos que lo hacían dudar del amor de ella, así que encargó a uno de sus mozos más fieles la tarea de seguirla y espiarla para ver si se encontraba con alguien durante las largas ausencias que tenía, debido a lo extenso de sus dominios. Así pues, “el marqués” se retiró confiado de que a su regreso tendría un extenso reporte de lo que hacía su bella esposa.

Cuál sería su sorpresa al volver, las noticias no podían ser más devastadoras: su esposa lo engañaba con uno de los mozos de la hacienda; aprovechando la ausencia de su marido, ella le permitía a ese mozo la entrada a sus habitaciones por las noches y salía poco antes de despuntar el alba. “El marqués” no cabía en sí del asombro que tal noticia le causara; su honor había sido mancillado por la persona que más amaba, montó en cólera y su primera intención fue matarla en ese mismo instante. Pero se contuvo. No convenía poner su honor por los suelos a causa de una mala mujer, no iría a la cárcel y tribunales a ventilar las razones de su acción, así que lo pensó mejor.

Pronto sería el cumpleaños de su mujer y ésa sería la mejor oportunidad para matarla sin pagar por su crimen, y sin que su honor sufriera mella, así que puso en acción su plan: haría dos fiestas simultáneas, una en la hacienda de Los Patos (hoy Presidencia Municipal de General Cepeda, Coah.) de la cual era dueño y en la que estaría el, y otra en el Real de Mazapil en la que estaría su esposa. Así que puso manos a la obra y pensó: “Si algo sale mal tendré que protegerme”. Entonces empezó a trasladar su dinero y joyas, así como el oro que tenía, a la hacienda de Bonanza. Lo llevó a través de túneles que tiempo atrás había mandado construir, y que comunicaban de Mazapil hasta la hacienda de Los Patos y otras haciendas, túneles que poca gente conocía, salvo algunos mozos y jinetes que transportaban el oro por abajo para evitar asaltos por cuenta de las gavillas que asolaban la región.

Así pues, trasladando y enterrando su tesoro en Bonanza, para lo que pudiera salir mal, tenía su plan asegurado. Sin embargo, existía un problema: ¿cómo le haría para estar en la hacienda de Los Patos y en Mazapil el mismo día si era una distancia enorme? Aún a través del túnel y un caballo no era suficiente, así que lo estuvo pensando hasta dar con la solución: llegado el día pondría a varios mozos con caballos frescos en tramos razonables para, a mancacaballo, llegar y regresar lo más rápido posible sin que se notara su ausencia.

Teóricamente, solucionado el inconveniente, llegó el día de la fiesta, así que a festejar, cada quien por su lado. En Los Patos estuvo con sus amigos brindando por su bella esposa. En un momento determinado solicitó permiso a los asistentes para retirarse a sus habitaciones, pues dijo sentirse mal. No se retiró sin antes dejar órdenes de servir más vino y comida, así como a los músicos que siguieran tocando alegremente, ya que la fiesta duraría días, como se acostumbraba en aquellos tiempos. Al retirarse, “el marqués” entró de inmediato al túnel, donde ya lo esperaba un mozo con su caballo, y a todo galope partió hacia Mazapil, llegando en un tiempo récord.

Al llegar, se dirigió a su habitación, en la cual había una entrada secreta para que no se dieran cuenta de su presencia. Fue suerte o el destino, pero ahí se encontraba su bellísima esposa, a quien abrazó y felicitó con un beso. Ella feliz de que “el marqués” estuviera en su festejo, le pidió bajar juntos a la fiesta. Él aceptó, pero pidió hablarle al mozo (el supuesto amante de su mujer) para darle ciertas instrucciones y que fuera una sorpresa para los asistentes.

Llegó el mozo y “el marqués” le dio indicaciones de que fuera al túnel donde otro compañero esta y allí lo esperaran; también le hizo jurar que no diría a nadie que estaba en Mazapil, pues quería que su presencia fuera una sorpresa. Acto seguido, le pidió a su esposa que brindaran juntos por su felicidad. Así lo hicieron, bebiendo ella de una copa envenenada que le causó la muerte inmediata.

Una vez cometido el crimen, “el marqués” se dirigió al túnel, donde ya lo esperaban los mozos (el de la ofensa y el de los caballos), así que llegando lo primero que hizo fue matar a ambos mozos y de inmediato emprender el regreso a la hacienda de Los Patos. Adentro del túnel también asesinó a todos los mozos y caballos que le habían servido para cometer su crimen. Reapareció en la fiesta, sin que nadie sospechara nada y todo siguió muy normal. De tal modo, “el marqués de Aguayo” eludió la justicia.

Añade la leyenda que tiempo después de su artero crimen, “el marqués” se enteró de que su esposa no le había sido infiel con aquel mozo ni con nadie, y que todo había sido una calumnia urdida por un mal amigo, debido a la envidia y celos por la predilección que ella tenía para con “el marqués”. Se cuenta que a partir de ese momento comenzó a perder la razón, lamentándose por haber cometido aquella atrocidad, en la mujer que era todo para él, y en los inocentes que murieron sin saber por qué. Algunos dicen que “el marqués” murió en una cueva como un ermitaño y totalmente loco, otros que en un convento en una sierra de Sonora, otros en Chihuahua y algunos dicen que en Torreón. Sea cual fuere, el caso es que, según la leyenda, murió solo y abandonado.

¿Y el tesoro? Ah, de aquel fabuloso tesoro poco a poco fue enterrando en la hacienda de Bonanza nunca se supo si lo encontraron o no. Lo que sí se sabe es que mucha gente lo ha buscado, destruyendo casi en su totalidad lo que fuera una hermosa hacienda en busca de dinero fácil, pero no lo han logrado. Aún en la actualidad hay quien se aventura a probar suerte, sin resultado. Ojalá que algún día alguien lo encuentre.

Lo que sí: triste final para un hombre de tal poderío que lo tuvo todo y murió sin nada. ¿Se lo merecía? ¿Justicia Divina? ¿Ustedes qué opinan?

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Notas:

1. Esta leyenda fue escrita y enviada por Eliseo Pérez Reyes, “Lichos” a otro de mis blogs en Xpresandote.com

2. A Francisco de Urdiñola se le atribuye el título de marqués de Aguayo, sin que sea correcto, pues históricamente se sabe que dicho título se le otorgó a uno de sus nietos.

3. Existen muchas leyendas en torno a este caso de asesinato, leyendas que históricamente pueden ser rebatibles, pues la historia explica la vida y obra de Francisco de Urdiñola, además de cómo murió su esposa.

4. Si desean leer algo sobre la historia de este insigne personaje, sigan este enlace: Juicio histórico a Francisco de Urdiñola, ¿culpable o inocente?

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Puedes encontrar más leyendas de Coahuila en este enlace:

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Mitos y leyendas de Sinaloa: El túnel

EL TÚNEL

(Leyenda de El Fuerte, Sinaloa)

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Foto de Homero Adame tomada en El Fuerte, Sinaloa

Esta leyenda fue cambiada de ubicación a otro blog. Sigue este enlace para leerla:

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Si andas buscando leyendas del estado de Sinaloa, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas de Aguascalientes: Un tesoro en la plaza de San Marcos

UN TESORO EN LA PLAZA DE SAN MARCOS

Leyenda de Aguascalientes

Cuentan que frente a la plaza de San Marcos vivía un comerciante muy rico que tenía la costumbre de donar  enormes cantidades de dinero a la parroquia, por ser también un hombre devoto. Era muy respetado en la comunidad y ofrecía fiestas memorables. Tenía una hija muy joven y ya tenía un pretendiente en la ciudad de México, un muchacho rico también En eso, estalló la Revolución y la vida en Aguascalientes dejó de ser tranquila, como en el resto del país. Primero llegaron a esta ciudad los villistas, quienes recibieron el apoyo de los  lugareños, por miedo que por estar convencidos en la revuelta armada. Dicen que el comerciante ofreció una recepción en su casa para los generales para quedar bien y sentirse protegido.

Con el paso de los días la tranquilidad pareció volver a su ritmo acostumbrado. Pero las noticias de la avanzada carrancista hacia  la ciudad eran en verdad preocupantes. Ya se sabía que habían azolado Zacatecas y otros lugares más al norte. Tales revolucionarios eran bandidos que no respetaban a nadie y robaban o mataban por puro gusto. Cuando esto llegó a oídos del comerciante acaudalado, ideó un plan para esconder sus riquezas en un lugar seguro. Sin que nadie entendiera la razón, le pidió a varios de sus  trabajadores que esa misma noche armaran un alboroto lejos de la plaza de San Marcos. Leyenda tomada del blog de Homero Adame.

Dicho alboroto cumplió su cometido, pues todos los habitantes de los alrededores fueron a ver de qué se trataba, lejos de la plaza. Desde la tarde el comerciante había llenado un baúl con sus riquezas de más valor: monedas de oro y joyas, tanto personales como las de su esposa y de toda su familia. Cuando estuvo seguro de que no había nadie en la plaza fue a escarbar un hoyo muy profundo al pie de una jacaranda.  Después fue  a su casa por el baúl para enterrarlo en dicho pozo. Su hija fue la única persona que atestiguó todo aquello porque él quería que ella supiera dónde había quedada escondida su futura fortuna.

No pasaron muchos días desde aquel acontecimiento para que la ciudad sufriera las revueltas carrancistas. Antes de que esto ocurriera, los más ricos ya habían huido hacia otros destinos; el comerciante se fue con toda su familia a la ciudad de México, con el propósito de regresar cuando fuera posible. Pero la lucha armada duró tanto tiempo que esa y muchas otras familias jamás volvieron.

El comerciante casó a su hija con el muchacho rico de México y siempre le recordó que debajo de aquella jacaranda en Aguascalientes estaba su herencia y que hiciera uso de ella cuando la requiriera. Pasaron los años y el comerciante murió; su hija nunca tuvo necesidad económica de recuperar el tesoro, pero sí quiso hacerlo por los recuerdos de su juventud y de su familia guardados en aquel baúl. Leyenda de Homero Adame.

Cuentan que la hija del comerciante un día llegó a Aguascalientes y fue directamente a visitar lo que había sido su casa familiar. Llevó al esposo y a sus hijos ya grandes a que conocieran la iglesia de San Marcos, así como el lugar donde estuvo el comercio de su padre. Después caminó sola por la plaza para ubicar el punto exacto donde recordaba aquella noche a su padre enterrando el tesoro. Dicen que la mujer se sentó a llorar en una banca porque la jacaranda ya no existía. (Leyenda tomada del blog  http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/14/mitos-y-leyendas-de-aguascalientes-un-tesoro-en-la-plaza-de-san-marcos/)

Al igual que en todas las ciudades y pueblos del país, en Aguascalientes también se habla de tesoros, grandes y pequeños. Algunas historias o anécdotas mencionan casos de gente que por azar o por andar buscando ex profeso encontró uno; otras, más bien caen en el campo de la leyenda, pues se cuenta de ruidos, llamaradas o apariciones fantasmales, todo lo cual suele estar relacionado con el tema de los tesoros. Asimismo, en ocasiones escuchamos relatos de alguien que enterró sus riquezas en un lugar específico, como en este ejemplo escuchado en Aguascalientes.

Nota: una versión más completa de esta leyenda salió publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México, por Editorial Trillas. El libro se puede adquirir en Tienda en línea. Aquí está el enlace directo a la página del libro: Mitos y leyendas de todo México.

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Para leer más leyendas o mitos de México, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas de Guanajuato: “Una cueva que se abre en Semana Santa”

LAS SIETE CUEVAS DE RENTERÍA

Leyenda de Manuel Doblado, Guanajuato

Aquí a este rumbo le mentamos cerro de «Chalchihuitillo» y la Piedra Bola que usted anda buscando queda p’allá -me explica don Justino Ramírez-. [...] Bueno, sí, eso dicen que la primera fundación de Manuel Doblado fue aquí. Pero ¿si ha oído hablar de Rentería? No, ah, entonces déjeme contarle pa’ que sepa por qué rumbos anda, ¿no?

Mire, aquí sabemos que hay siete cuevas por el rumbo, y en este cerro está una de ellas; es una de las siete cuevas de Rentería. Hay gentes que dicen qu’es una cueva mala, qu’está encantada. Mucha gente se ha caído ahí adentro y no hay quién los saque. Nomás se oye el grito de cuando van cayendo, y el costalazo, ¡zas!, y ni quién pueda bajar a sacar al muerto. Y no es que esa gente sea zonza y se caiga nomás porque sí; lo que pasa es que el espíritu de los indios de antes cobra venganza, y le jalan el pie al que se acerca, y se lo comen. Sí, se lo come la cueva porque está encantada. Leyenda de Homero Adame.

Pero Rentería fue un pelao muy méndigo que le robó lo que quería al que por aquí pasara, y todo el dinero lo enterró en ese hoyo; esa cueva que namás dicen que se abre una vez al año. En Jueves o Viernes Santo se abre esa cueva, creo yo, y al que se le ocurre meterse tiene que entrar cuando se abre y salir rapidito, antes de que se cierre.

Sí, la cueva está encantada porque cuentan que hay una voz que te dice: “Todo o nada”. Pero imagínese namás: sacar todo está retecanijo. Y luego s’empieza cerrar la cueva y hay que correr pa’ salir, pero no te deja salir así namás. No’mbe, si uno trai diez, o cien, o quinientos o mil pesos en la bolsa, –dinero propio, ¿vedá?– hay que dejarlos ahí pa’ poder salir, pos la misma voz te dice: “Saca la lana que trais en la bolsa.” ¡Ah que Rentería tan méndigo, su ánima sigue robando…! Leyenda de Homero Adame tomada de su blog en http://adameleyendas.wordpress.com/2010/10/13/mitos-y-leyendas-de-guanajuato-una-cueva-que-se-abre-en-semana-santa/

Cualquier alusión a estas siete cuevas es como una versión moderna y muy local de las míticas siete cuevas de Chicomostoc*, de donde surgió la raza mexica que dominó la vasta región de Mesoamérica. Tal vez ésta sea una comparación aventurada, sin embargo, hay algo muy recóndito en la memoria colectiva de los lugareños, quienes no sólo hablan de los modernos tesoros en las siete cuevas, sino que también mencionan el hecho de que son siete cuevas rituales, donde el espíritu de los indígenas aún pervive en cada una de ellas.

*Algo adicional que nos incita a comparar esto, es la similitud de nombres entre Chalchihuites, al norte de Chicomostoc en Zacatecas, y el cerro Chalchihuitillo. ¿Podría tratarse de una reminiscencia lejana de una voz común?

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