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29 de febrero: mitos, leyendas, creencias y tradiciones sobre el año bisiesto

EL 29 DE FEBRERO EN ALGUNAS PARTES DEL MUNDO

Mitos, leyendas, tradiciones y creencias sobre el año bisiesto

¿Alguien conoce alguna tradición o costumbre mexicana que esté relacionada con el 29 de febrero?

Como bien sabemos, el año bisiesto es aquel que se le agrega un día al mes de febrero, sucediendo cada cuatro años y este año de 2012 es bisiesto y por ello febrero tiene 29 días.

En algunas partes del mundo el 29 febrero es objeto de tradiciones, creencias y supersticiones. Por ejemplo, en Irlanda es el único día (de cada cuatro años) que las mujeres pueden pedirle matrimonio a los hombres.

Cuenta una leyenda que en el siglo V, santa Brígida le comentó con preocupación a san Patricio (el patrón de los irlandeses) que muchas mujeres tenían que esperar largo tiempo para casarse porque había hombres demasiado tímidos o irresolutos como para formularles la propuesta.

San Patricio pensó en el asunto y resolvió que el 29 de febrero fuera el día en que las mujeres pudieran realizar la petición a sus novios. Un día cada cuatro años no era mucho, pero suficiente para las rígidas convenciones sociales de aquella época.

Los irlandeses saben defender sus tradiciones, Stone circles in Ireland, picture by Homero Adamepor lo cual el permiso del 29 de febrero se mantiene en el presente, aunque en tono más festivo que real. Por eso en las ciudades y pueblos de Irlanda pueden verse a muchas damas arrodilladas ante su caballero, declarándole amor y pidiéndole matrimonio. No es obligatorio para el hombre decir que sí, pero en el caso que rechace la petición debe compensar a la chica con un beso y el regalo de un camisón de seda.

En Grecia, en cambio, por mucho tiempo persistió la creencia de que los años bisiestos traían mala suerte a los matrimonios, por lo cual muchas parejas preferían casarse antes o esperar un año para hacerlo.

Otras culturas limitan la superstición a la boda celebrada un 29 de febrero, porque resulta difícil fijar la celebración del aniversario: ¿28 de febrero o 1° de marzo?

En Escocia, donde también las tradiciones y creencias están muy arraigadas, se considera de mala suerte que alguien nazca el 29 de febrero, independientemente de la confusión para celebrar su cumpleaños.

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Puedes leer un texto más completo y con otras tradiciones, además de fotos diferentes de Irlanda e Inglaterra en este enlace:

Dichos, refranes y más relacionados con el año bisiesto

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Nota: algunos de estos datos fueron tomados del blog Innisfree. Por su parte, la imagen del calendario fue tomada del blog Actiludis. Que los enlaces sirvan de crédito a sus autores.

Mitos y leyendas de la Huasteca: Los pakán y los lintsi

Los Pak’an y los Lints’i es una de las 58 leyendas que recopilé en cada municipio del estado de San Luis Potosí para el libro de Mitos, relatos y leyendas de San Luis Potosí que se publicó en 2007. Esta leyenda corresponde a Tanlajás, municipio huasteco con fuerte influencia téenek.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

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Las leyendas como puente entre lo intangible y lo tangible

CUANDO LOS PATRIMONIOS TANGIBLES E INTANGIBLES

SE ENCUENTRAN

En términos generales, por patrimonio se entiende el conjunto de bienes sujeto a herencia entre personas, el conjunto de bienes con un valor económico y susceptible a transferirse por compra-venta, el conjunto de bienes que es propio de un pueblo o una nación. El concepto incluso se extiende a la humanidad misma, cuando se habla de patrimonio de la humanidad, como si ésta fuera una entidad que de manera muy abstracta posee algo.

De acuerdo con la UNESCO y otros organismos, el patrimonio visto como el conjunto de bienes propios a un pueblo, nación o humanidad se puede dividir en dos grupos, a su vez divididos en distintos niveles, comenzando por el más cercano, que es el familiar, para continuar con el patrimonio local, el nacional y el mundial o de la humanidad. Los dos grupos de patrimonio son:

1. El Patrimonio Natural, que está constituido por todo aquello que se considera monumento natural (formaciones geológicas, lugares y paisajes) y se le da un valor de relevancia científica, ambiental o estética, o bien, la flora y fauna de que son endémicas o están en peligro de extinción.

2. El Patrimonio Cultural, que está formado por los bienes artísticos legados por los ancestros a una nación o los que en la actualidad se crean y la sociedad les otorga una importancia especial, dígase histórica, simbólica, estética o incluso científica. Este tipo de patrimonio es considerado como el testimonio de la existencia de los antepasados, su cosmovisión, manifestaciones de formas de vida, de creencias.

A su vez, y siendo lo que nos tiene reunidos en este coloquio, el Patrimonio Cultural se divide en dos tipos: tangible e intangible.

Patrimonio tangible (Acervo material)

El patrimonio tangible es, sin duda, el elemento más visible del patrimonio cultural. Se compone de dos grupos:

1. Los bienes inmuebles, como son los lugares arqueológicos y los conjuntos históricos (monumentos, edificios, etc.). Asimismo, en ocasiones ciertos elementos naturales (árboles, grutas, lagos, montañas, etc.) entran en la categoría de patrimonio tangible cuando forman parte de las tradiciones de un pueblo o son considerados como tótems.

De tal modo, podemos categorizar este tipo de bienes de la siguiente manera:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio arquitectónico
  • Patrimonio de elementos naturales

2. Los bienes muebles, que incluyen las piezas de interés arqueológico (armas, utensilios, vestimenta que reflejan técnicas de elaboración o de uso tal vez desaparecidas y objetos rituales o de la vida cotidiana de algún grupo del ayer) y las artesanías y obras de arte tanto del ayer como las que siguen produciéndose en el presente y gracias a su valor artístico se anticipa que en un futuro serán representativas de una época, de una corriente o de un autor. En este grupo también se incluyen los documentos históricos, así como los instrumentos musicales y las vestimentas.

Así, los bienes muebles pueden ser categorizados de este modo:

  • Patrimonio arqueológico
  • Patrimonio artístico
  • Patrimonio histórico documental

Patrimonio intangible (Acervo inmaterial)

Este tipo de patrimonio es aquel considerado como abstracto, el no necesariamente material. Incluye las creencias, como la religión, los ritos; los usos y costumbres, patrones de comportamiento; la oralidad (mitos, cuentos, leyendas, historia oral, lenguaje), la música, la danza y otros etcéteras que de manera individual o en conjunto reflejan y constituyen la identidad de un grupo o de un pueblo. También se le conoce como patrimonio intelectual porque abarca las creaciones de la mente, como la literatura, las teorías filosóficas y científicas.

Existen varias maneras de enlistar el patrimonio intangible, por ejemplo:

Creencias:

  • Actos festivos
  • Creencias mágicas
  • Religión
  • Ritos
  • Sistemas de creencias y relaciones sociales

Oralidad:

  • Lengua (el 21 de febrero es el Día Internacional de la Lengua Materna)
  • Mitos, cuentos y leyendas
  • Historia oral
  • Refrenaría popular

Usos y costumbres:

  • Cocina
  • Códigos de ética
  • Medicina tradicional y herbolaria
  • Fiestas

Creatividad:

  • Filosofía
  • Literatura
  • Y todos los conocimientos científicos, sociales, culturales, etc.

Expresiones artísticas:

  • Artes escénicas
  • Danza folclórica
  • Música

Como podemos ver, esta lista no es del todo exacta, pues en ocasiones algunos de sus componentes pueden entrar en dos o más rubros que, en sí, engloban las relaciones sociales.

Los puntos de unión entre los patrimonios

Ahora bien, los patrimonios tangible e intangible no están del todo separados por un abismo que divide lo concreto de lo abstracto. Por ejemplo, la literatura (intangible) se convierte en patrimonio tangible gracias a la imprenta, cuando se imprime una obra literaria. Las partituras musicales son otro ejemplo, al igual que las imágenes fotográficas o de video que documentan una danza, o bien, la artesanía efímera manifestada en los altares de muertos. Así podemos encontrar muchos más, en fonogramas, documentales, escritos y otros objetos materiales. Aún más: los ejemplos se pueden extender a los exvotos (mal llamados “retablos”) que parten de una creencia y quedan manifestados en una pintura artesanal.

Y así llegamos a un punto de mi trabajo que se enfoca en la oralidad (mitos, leyendas e historia oral). En 2009 inicié un proyecto apoyado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes, de la Secretaría de Cultura, para el cual me di a la tarea de tomar las haciendas como marco de investigación. El primer resultado del proyecto fue la reciente publicación del tomo II de Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas (es el tomo II porque han sido muchas las haciendas investigadas que incluirlas todas en un mismo volumen sería éste incosteable. Entre paréntesis diré que salió primero el tomo II que el I, el cual sigue en imprenta).

Como bien sabemos, las haciendas caen en el grupo del patrimonio tangible, como patrimonio arquitectónico, artístico, en ocasiones histórico-documental, o bien, fotográfico. Sin embargo, se convierten en patrimonio intangible cuando son escenario de cuentos y leyendas, cuando encontramos fragmentos de historia oral, cuando son parte esencial de la memoria colectiva que, de algún modo, le da identidad a un pueblo o comunidad. Las haciendas –o mejor dicho, los cascos de éstas– son espacio tanto histórico como actual donde coexisten grupos sociales que apelan a sus recuerdos para narrar pasajes históricos, anécdotas dramatizadas o eventos ficcionalizados que se convierten en valores compartidos, en identidad.

Por su parte, la historia oral, por muy discutida que pueda ser su veracidad, es un patrimonio intangible que se vuelve tangible cuando se convierte en material escrito con un alcance que trasciende la comunidad.

Ahora bien, un monumento, como huella del pasado, es también un evocador de un evento histórico y su simple presencia trasciende las celebraciones oficiales. Por ejemplo, en once lugares del Altiplano potosino existen estelas, monumentos o cabezas de águila que recuerdan el paso de Miguel Hidalgo por allí, hace 200 años, en febrero de 1811. Gracias a esos monumentos, la gente cuenta historias del día que “el padre de la paria” estuvo en su tierra; historias sin sustento histórico, pero que forman parte de la memoria colectiva.

Miguel Hidalgo es un personaje histórico, real, cuya vida y obra está documentada, y de cierto modo podríamos decir que es un personaje tangible. Un ejemplo más intangible es la Llorona, mítico personaje de la imaginería popular que tiene sus orígenes en varias culturas prehispánicas. De ella se cuentan infinidad de historias, de sus terroríficas apariciones, y ha sido material de literatura, canciones y películas.

La Llorona bien puede considerarse como la unión entre lo intangible y lo tangible cuando el personaje mítico se ve transformado en un monumento. Por citar dos ejemplos: en la hacienda 7 Reales, en el municipio de Dolores, Guanajuato, en medio de una milpa hay un monumento de cantera que tiene una inscripción que dice: “Se levantó en septiembre de 1913. Aquella persona que rece un Ave María, tendrá 300 días de indulgencia”. Narran los lugareños, a guisa de leyenda, que dicho monumento fue levantado en ese lugar para ahuyentar a la Llorona, que tenía aterrorizada a la población. Un sacerdote hizo un exorcismo en donde se oían los llantos y colocó una cruz. Desde entonces el espíritu chocarrero dejó de andar por allí. A casi un siglo de aquella ceremonia, la gente recuerda el evento y afirma que la Llorona no aparece en 7 Reales porque el exorcismo surtió efecto.

El otro ejemplo es una tumba que se encuentra en el panteón de Jerez, Zacatecas. Gente de cualquier edad explica que la efigie en esa tumba es la Llorona y que ésta sale del panteón cuando la efigie abre sus ojos. La efigie sólo abre sus ojos, no se convierte en un ser de carne y hueso, pero sí en espíritu que recorre las calles del pueblo, llorando lastimeramente en busca de sus hijos.

Para concluir, un ejemplo más reciente del punto de encuentro entre los patrimonios tangible e intangible. En Sombrerete, Zacatecas, vivió don Fernando de la Campa y Cos, un personaje nacido en Cos, ayuntamiento de Mazcuerras, España, en 1676. A la edad de dieciséis años se avecindó en Sombrerete, donde inició su fortuna que le otorgó los títulos de conde de San Mateo de Valparaíso, coronel de infantería española y caballero de la Orden de Alcántara. A más de dos siglos y medio de su muerte, quedó como un personaje histórico referido en textos de historia regional y zacatecana, aunque en menor medida también pervivió su memoria como un fantasma, es decir, en la imaginería popular hasta hace poco tiempo se le citaba como una aparición y era sujeto de miedo para aleccionar a los niños. “No andes en la calle de noche porque te va a salir el conde”, era la voz popular, y mucha gente afirma que lo han visto. En otras palabras, el personaje tangible se convirtió en un personaje intangible y bien pudo haber seguido así si no hubiera sido por una singular situación que se dio hace pocos meses.

Resulta que Marcos Rodríguez, un entusiasta de la historia, se puso a investigar acerca de don Fernando de la Campa y Cos y encontró en los archivos zacatecanos, de Guadalajara y de la Nación varios documentos. Y no sólo eso, sino que en México consiguió una fotografía tomada de un óleo de don Fernando. Esta persona regresó a Sombrerete y tuvo la ocurrencia de pedirle a un pintor local que reprodujera la fotografía. Así lo hizo.

De pronto, aquel personaje histórico casi olvidado tomó forma, se convirtió en un rostro con expresión. Los habitantes de Sombrerete fueron una y otra vez a conocer al conde, a ver su pintura y algo hizo “click” en la memoria colectiva. Dejó de ser un fantasma, se volvió a hablar de él, desde otra perspectiva. Y lo más fascinante de todo es que en Sombrerete se ha ido creando un culto alrededor de él. En muchos comercios y hogares tienen pequeñas reproducciones de la nueva pintura y, se dice, a todos los que le tienen fe les está yendo mejor en la vida.

Ponencia de Homero Adame

En la Facultad del Hábitat, de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí

Febrero 23 de 2011

Mitos y leyendas de Sinaloa: El túnel

EL TÚNEL

(Leyenda de El Fuerte, Sinaloa)

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Foto de Homero Adame tomada en El Fuerte, Sinaloa

Esta leyenda fue cambiada de ubicación a otro blog. Sigue este enlace para leerla:

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Si andas buscando leyendas del estado de Sinaloa, sigue este enlace:

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Mitos y leyendas, ¿cuál es la diferencia?

LA DIFERENCIA ENTRE LA LEYENDA Y EL MITO

La palabra leyenda proviene del vocablo «legenda», que en latín medieval significaba «lo que ha de ser leído». Y es que durante la celebración de determinados oficios religiosos de la iglesia cristiana medieval, se tenía la costumbre de leer en voz alta la vida de santos o mártires, es decir, «legendas».

Al igual que muchas cosas que con el transcurso de los años se modifican, en nuestro tiempo la leyenda es considerada como un relato folclórico basado en un supuesto hecho, casi siempre fantástico, con una mezcla de elementos tradicionales y dramáticos pero que son tomados como reales por narradores y escuchas, y versan sobre un incidente, un lugar o una persona, que bien puede ser un héroe cultural. Texto encontrado en un blog de Homero Adame.

Algo interesante de la leyenda es que no en pocas ocasiones se da una singular combinación de hechos reales y de ficción, aunque estén idealizados o dramatizados y el punto de partida sea una anécdota o una situación históricamente verídica. Texto de Homero Adame.

Tradicionalmente, y dentro de su estilo narrativo muy particular, la leyenda suele ser ubicada en un lugar específico y en una época concreta. Se diferencia de la historia propiamente dicha tanto en el énfasis de la narración como en su propósito, que algunas veces es de tipo didáctico.

Por otra parte, en ocasiones el mito es confundido con la leyenda, aunque ambos se complementan dado que comparten estilos narrativos similares. El mito es un relato que describe, en lenguaje alegórico, el origen de los elementos naturales y también de la civilización.  No sería aventurado decir que todas las culturas que han existido en la historia de la humanidad han tenido sus propios mitos y han vivido en íntima relación con ellos. Texto de Homero Adame.

Aunque la frontera entre mitos y leyendas es muy vaga, los mitos difieren de aquéllas porque hacen referencia a un tiempo distinto al tiempo ordinario. Es decir, la secuencia del mito es extraordinaria y se desarrolla en una época anterior al origen del mundo tal y como hemos aprendido a conocerlo. Por el hecho que los mitos se refieran a un tiempo y a un lugar extraordinario, e incluyan a los dioses, deidades y procesos sobrenaturales, han sido considerados erróneamente como propios de la religión. Sin embargo, y a diferencia de las limitantes inherentes de la religión, la naturaleza del mito es totalizadora, es universal y puede iluminar infinidad de aspectos de la vida individual y cultural.

Como mencioné al principio, la leyenda tiene su origen en las historias y milagros de los santos y mártires cristianos, aunque luego se empezaron a añadir otros elementos (suprahumanos, motivos de mitología, explicaciones de fenómenos naturales, etc.), pero siempre asociados con un pueblo en particular o con alguna persona y casi siempre con cierta carga de temor.

Entonces, mientras que los mitos surgen de eventos cuasi divinos, las leyendas suelen estar basadas en el miedo cuando llevan alguna moraleja. Otro tipo de leyendas son aquellas que se narran por asociación de datos o contenidos; es decir, cuando alguien cuenta algún evento reciente o histórico y luego otra persona relata una leyenda con el fin de apoyar o asociar el evento con otro aparentemente sucedido tiempo atrás. Texto de Homero Adame.

Ahora bien, moviéndonos de lo universal para entrar en lo regional, el Noreste es un corredor cultural con ciertas afinidades tanto ideológicas como de lenguaje y costumbres. Por ello no es fácil delimitarnos a entidades geopolíticas y menos en el campo de la mitología, las leyendas y cuentos populares. Por citar un ejemplo, hablemos de un motivo muy importante dentro de la tradición oral mexicana, La Llorona, del cual existen muchísimas variantes con particularidades regionales, locales o incluso familiares. El «esqueleto» de esta leyenda suele ser el mismo: una mujer que llora, que anda buscando a sus hijos, que merodea en lagunas, ríos o cualquier aguaje. Éste es un ejemplo muy mexicano que también ha sido fértil en todos los rincones del Noreste. Pero siempre quedará la pregunta en el aire: si la Llorona parte de un mito prehispánico, como mucho se ha analizado, o de otro evento más bien histórico que nadie ha podido determinar. Y gracias a ella podemos ilustrar ese límite por demás vago y difuso entre mito y leyenda.

Y ahora un ejemplo más regional donde se fusiona la leyenda con la anécdota histórica: Pedro José. Desde el punto de vista folclórico, éste es un personaje de quien se cuentan muchas leyendas en la Sierra Madre de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas y por tal razón se le podría considerar como un héroe cultural. Se dice que fue un ladrón que guardó muchísimos tesoros en cuevas de la sierra y, de acuerdo con algunas crónicas, él fue quizá el último indígena nativo de Nuevo León, pero éste es otro tema de discusión. Sin embargo, desde el punto de vista histórico, en Tamaulipas existió un tal Pedro José Méndez, originario del municipio de Hidalgo, quien fuera un caudillo que llegó a ser general en las fuerzas juaristas. Entonces, en algunas leyendas serranas escuchamos el nombre de Pedro José Méndez asociado con un ladrón que escondió cuantiosos tesoros en las cuevas. Esto nos lleva a concluir que tenemos una yuxtaposición de elementos reales y ficticios y así se va creando o modificando una leyenda.

Las historias que se cuentan en nuestra región son muy variadas, desde las más comunes, como las de fantasmas y apariciones; las de tesoros y las de santos y vírgenes, hasta las que podrían ser consideradas como extrañas por su contenido, como los mitos relacionados con la creación del mundo, la creación de animales, la creación del ser humano; así como las leyendas que versan de tiempos antediluvianos cuando la tierra estaba habitada por gigantes.

Si tomamos estos dos grupos como punto de partida, podríamos hacer una clasificación de narraciones de acuerdo con su época ficticia o histórica:

  1. Mitos cosmogónicos, como los de la creación del mundo, tanto en el contexto judeocristiano como en el pagano.
  2. Mitos y relatos del origen de las cosas, por ejemplo cómo se formó una montaña o un lago.
  3. Mitos explicativos para entender ciertas cosas, como el caso del murciélago y por qué vuela sólo de noche.
  4. Mitos originados en la época de los cazadores-recolectores, que son de índole individual.
  5. Mitos surgidos en la época de las sociedades agrícolas, que son de índole tribal.
  6. Leyendas y relatos que hablan de creencias o hazañas de grupos prehispánicos aquí en el Noreste, como los huachichiles, los pisones, los tobosos, los borrados; todos extintos.
  7. Leyendas y relatos surgidos en la época colonial, como la aparición de la Virgen de El Chorrito o las fundaciones de ciertos lugares, dígase Saltillo o Monterrey.
  8. Leyendas y relatos de héroes culturales; aquí en Nuevo León Agapito Treviño «Caballo Blanco» es uno de los más conocidos.
  9. Y leyendas contemporáneas, las cuales muchas veces incluyen elementos de otros tiempos, como el caso de los tesoros. Un ejemplo muy demostrativo es El Filósofo de Güémez, un personaje que amalgama partes de mitos, de leyendas y algo de realidad.

Antes de pasar a leer algunos extractos de leyendas deseo hacer una reflexión: se ha vuelto lugar común decir que por culpa de la televisión ya casi nadie platica historias del pasado. Hasta cierto punto, esto es verdad porque las reuniones familiares nocturnas para disfrutar de cuentos fantásticos y aterradores ya son más esporádicas o quizá se han perdido por completo en las ciudades. Sin embargo, y visto desde otro ángulo, el contar historias, sea a manera de leyendas, anécdotas, recuerdos familiares o incluso chismes, es un fenómeno social propio del ser humano. Por mucho que se diga o se analice que es una tradición en vías de desaparecer debido a los medios masivos de comunicación, también debemos considerar que tal forma de expresión siempre continuará vigente, pues, al fin y al cabo, el compartir experiencias con los demás es un don inherente a la raza humana y cada individuo tiene su cuento que contar.

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Este textoDiseño de Beatriz Gaytán fue tomado de una ponencia que di durante el 1er Encuentro Regional para el Estudio del Patrimonio Cultural, en octubre de 2004, en la ciudad de Monterrey.

A partir de ese texto, posteriormente escribí una presentación para el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, publicado en coedición por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y la Secretaría de Cultura en el año de 2007.

La edición del libro estuvo a cargo de la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki; Beatriz Gaytán, del diseño, y María de Lara, de la corrección.

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Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí se puede conseguir en varias librerías de San Luis Potosí.

Bienvenida

Como estás interesado en los mitos y leyendas de México, has llegado a este nuevo blog que acabo de crear para compartir los relatos y leyendas que he escrito y recopilado a lo largo de mis años como investigador en este mundo de la tradición oral.

Tengo publicados varios libros de mitos y leyendas de Nuevo León y de San Luis Potosí y estoy trabajando en otros proyectos similares para toda la república.

Éste no es mi único blog . Hay otro donde podrás encontrar más mitos leyendas mexicanos, así que te invito a que sigas el enlace subrayado y disfrutes de esta riqueza cultural que se transmite de generación en generación. Mitos, leyendas y tradiciones de México.

Algo más: si deseas compartir una leyenda que te gusta la puedes enviar a este blog y yo me encargo de subirla, con el crédito a ti, por supuesto.

Bienvenidos sean al mundo de las leyendas de nuestro México.

Homero Adame

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