Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones mexicanas

Archivo para la Categoría "Leyendas y mitos de San Luis Potosí"

Milagros de San Antonio en la hacienda La Sauceda, SLP

LOS MILAGROS DE SAN ANTONIO

Leyenda de Zaragoza, SLP

 

Aquí en el pueblo hay tres iglesias, la de San Antonio, la de la Virgen de Guadalupe y la parroquia que está dedicada a San José. Los tres son muy milagrosos, pero más, San Antonio. Cuentan que él es desde la época de los hacendados, que los antiguos hacendados trajeron la imagen original y que la que ahora tenemos es otra porque la antigua creo que se la llevaron a otra parte –dice doña Toñita.

Yo me acuerdo que nuestras gentes de más antes platicaban de los milagros que obró San AntonioSan Antonio de Padua, Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (2) a favor de la gente. Ya ve que cada quien le pide algo y a cada quien le cumple, pero también hizo milagros para el pueblo porque en aquellos tiempos de antes la gente le tenía mucha fe. Platicaban de un milagro de un tiempo muy pero muy atrás cuando hubo que una epidemia y mucha gente se enfermó. En otras haciendas la gente se estaba muriendo y aquí casi no hubo muertitos porque los hacendados de ese entonces sacaron la imagen y juntaron a toda la gente para hacer procesión de casa en casa donde hubiera un enfermo. Y así, con la fe de la gente y con el poder milagroso de San Antonio, los enfermos se curaron y mire que en ese entonces no había tanta medicina ni clínicas y tampoco había médicos aquí. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Otros milagros fueron cuando las guerras de la Revolución y también la Cristera. Cuentan que los revolucionarios llegaban a las haciendas, robaban lo que podían, abusaban de las muchachas y mataban a los hombres, pero aquí hubo muy poco de eso porque la gente se encomendó a San Antonio y él, con su poder milagroso, hizo que los revoltosos se fueran a otra parte.

Pero esto que le cuento son pláticas de más antes y ahora muy poquita gente habla de esto porque ya no tiene fe, ya no cree en los grandes milagros de los santos como nuestro San Antonio, ya no lo procuran. Y yo digo que ahora, con tanta gente mala, con tantos robos, con tanta violencia, con tantos muchachos que se dan a los vicios o al dinero fácil pero mal habido de las drogas, digo que es cuando deberíamos volver a encomendarnos a San Antonio porque su poder es grande y él desde siempre ha protegido a la gente de La Sauceda y de Villa de Zaragoza.

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Reseña histórica de la hacienda La Sauceda

 

El origen de esta Hacienda La Sauceda - Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (1)hacienda es minero y se remonta a finales del siglo XVI, cuando el propietario de estas tierras era Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Hacia 1610 pasó a formar parte del latifundio de Pedro Arizmendi Gogorrón, quien la heredó a su hijo Antonio, quien no supo administrarla.

No se sabe con exactitud cuándo cambió su nombre por San Antonio de la Sauceda, pero hacia finales del siglo XVIII ya se le conocía así, cuando su dueño era José Pablo de la Serna y el giro económico de la hacienda ya era ganadero y agrícola. Sus herederos tuvieron que rematar la hacienda a favor del ayuntamiento de San Luis Potosí, en 1841. Posteriormente tuvo otros dueños y otro giro económico fue la producción de mezcal. El último propietario fue Luis Dávila, quien hacia 1950 cerró la fábrica de mezcal.

Leyendas potosinas: La mujer de blanco

LA MUJER DE BLANCO

Leyenda escuchada en Ábrego, municipio de Guadalcázar, SLP

Yo antes vivía en la orilla del ranchito, era en tiempos cuando no había luz ni dada aquí en el pueblo –cuenta el Sr. Anacleto Ramos–. Mi hermano, que ya murió, tenía un tendajito aquí en la esquina (en frente de la plaza) y estaba yo con él platicando cuando llegó un amigo; sería como a eso de las 10 de la noche. Este amigo también vivía por el rumbo donde estaba mi casa –yo todavía vivía con mi papá–. Este amigo traía batería y me dijo que si nos íbamos juntos. Yo le dije que al rato lo alcanzaba porque estaba tratando un asunto con mi hermano –la tiendita de mi hermano era de paja, con techo de palma.

            Cuando ya me fui, como media hora más tarde, estaba oscurillo. En ese tiempo no había luz y esa noche no había luna. Entonces de un zaguancito que está por allá yo vi que venía una Apparition by Moritz von Schwindseñora; ya habrán sido como las once de la noche. Ya estaba todo serio, no había gente a esas horas porque aquí en el ranchito la gente en aquel tiempo se recogía temprano.

            Cuando vi a esa señora pensé: “Ha de ser Elena,” porque el papá de una muchacha que se llamaba Elena también vivía por aquel rumbo. Pero se me hizo raro que ella viniera sola de noche porque estaba muy oscurillo. Entonces me quedé viendo y la señora ésa dio vuelta p’allá. Llevaba ella como un rebocillo y andaba vestida de blanco. A mí no me dio miedo y la seguí. La seguí tantito porque luego se me perdió.

            Me fui pa’ mi casa y me encontré a un primo y le pregunté: “¿Oye, no te encontraste a una señora por aquí?”. Él me dijo que no, pero me preguntó que por dónde la había yo visto. Le dije que rumbo al arroyo. Mi primo se fue a buscarla porque él también traía batería. Al día siguiente me contó que vio a esa mujer, pero sólo le pudo aluzar los pies como a dos metros porque la cara nunca se la pudo mirar. Contó mi primo que cuando le quiso echar la luz a la cara para ver quién era, la mujer caminó hacia el arroyo y se desapareció.

Nota: la imagen fue tomada de Internet y corresponde a un cuadro del pintor Moritz von Schwind titulado “Apparition”.

Mitos y leyendas potosinas: Un antiguo pueblo debajo del cerro Coronado

UN ANTIGUO PUEBLO DEBAJO DEL CERRO CORONADO

Leyenda escuchada en Cañada Verde, municipio de Charcas, S.L.P.

En muchas partes del mundo existen relatos de pueblos fantásticos que contienen elementos convencionales para este tipo de mitología: cueva, pueblo ignoto y trasposición o alteración perceptual del tiempo, dígase sensorial y /o también física. En la región del Altiplano se cuentan varias historias con características similares, como veremos en este ejemplo.

(Puedes leer otro relato similar siguiendo este enlace: )

Desde hace muchos años han platicado que debajo del cerro Coronado hay un pueblo, que es como un pueblo encantado. Cuentan de un pastor que se metió por una cueva que encontró, pero antes de meterse dejó amarradas Carcajo de vaca - Foto de Homero Adamelas vacas ahí afuera en los mezquites y se metió. Cuando salió, las vacas ya eran puro esqueleto. Según él, pensó que se había metido nomás un día, pero más bien parece que fueron muchos años los que estuvo adentro. Ya cuando regresó a su casa no encontró a nadie de sus gentes y luego les platicaba a los vecinos que en ese pueblo debajo del cerro Coronado había muchos indios. Dijo que era un pueblo muy bonito, pero que no se quiso quedar ahí porque no les entendía a los indios cómo hablaban. Dijo que supo que eran indios porque se vestían con pieles de animales y todos andaban con arcos y tiraban con flechas.

Mitos y leyendas de animales: El vampiro

EL VAMPIRO

Leyenda de Norias del Conde, municipio de Guadalcázar, SLP

 

Andaba una vez regando yo la alfalfa ahí en el canal, como a las once o doce de la noche, cuando de repente veo un animalón que venía volando hacia mí, así bajito, bajito, derechito hacia mí. Era un animalón grande, prieto, pero no era una lechuza ni tampoco era tecolote porque no tecuruquiaba. Era… pos no supe qué era –recuerda el Sr. Misóforo Campos Delgado.

       Entonces como me di cuenta que venía volando hacia mí, yo le grité: “¡Aja, aja!” y el animalón seguía su vuelo. Entonces agarré yo mi cuchilla y que le empiezo a hacer así en el aire, como para espantarlo y le seguía gritando: “¡Aja, aja!” y luego el animalón se detuvo y se paró cerquita de mí, ahí sobre un árbol. Y ya lo vide grandote, prieto, pero más grande que cualquier pájaro que yo había visto antes. Era como un zopilote, pero más grande y con ojos t054571agrandes; y lo curioso es que no podía ser zopilote porque esos no vuelan en la noche.

       Entonces yo le seguía gritando: “¡Aja, hijo de la…, aja!” y no se movía. Quién sabe qué sería, pero, como le digo, era un animalón grande porque las ramas del árbol donde estaba parado hasta crujían. Por eso yo creo que era un animal muy pesado y pues ahí se estuvo un buen rato y yo no le quitaba la vista. Yo lo que quería era que se fuera, ¿verdad? Entonces me le acerqué un poquito más, me envalentoné, y con la cuchilla le pegué al tronco del árbol y el animalón ése echó un chillido; un chillido pero raro de veras que yo nunca había escuchado y se fue para el mismo rumbo. Se fue volando y el aleteo era pesado, se oía pesado.

       Y bueno, pues ya se fue y yo terminé de regar la alfalfa y de rato, ya más noche, llegué a la casa y le platiqué a un hermano y me dijo que él también había visto lo mismo. Dijo que parece que a ese animal le dicen «vampiro». Entonces pues será, porque yo nunca había visto un animalón así.

Nota 1: muchos relatos y leyendas de este tipo serán publicados próximamente en mi nuevo libro titulado Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Nota 2: la imagen del quiróptero fue tomada del sitio de Internet http://www.mamiferos.galeon.com. Que el enlace sirva de crédito a su autor.

Nota 3: la fotografía de Norias del Conde es de Homero Adame.

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Uno de los muertos vivientes, sin alma, del folclor universal es el vampiro. Los mitos y leyendas sobre estos seres se distribuyen por todo el orbe (China, India, Indonesia, etc.), pero es un motivo típico del folclor de los países eslavos (Bulgaria, Eslovenia, Polonia, Rusia, etc.), aunque en Rumania, Hungría, Albania y Grecia es más común. En el continente americano, y en particular en México, este símbolo alcanzó gran difusión gracias a Drácula, el personaje de la literatura y el cine. (Análisis y comentario de Homero Adame.)

       En términos zoológicos, por otra parte, el vampiro es un mamífero quiróptero que tiene su hábitat en América tropical y cuya alimentación consiste básicamente en frutos e insectos, aunque también se han reportado casos aislados que chupan la sangre de animales y humanos.

       En el relato que acabamos de leer se habla de un vampiro de gran tamaño, casi humano, el cual ha sido visto en ciertas regiones del Altiplano potosino.

- – – – – – 0 – – – – – -Norias del Conde, Guadalcázar, SLP - foto de Homero Adame (1)

Norias del Conde es una comunidad ubicada en la parte desértica del municipio de Guadalcázar. Allí existen las ruinas de una estancia que perteneció a la hacienda de Peñasco. De hecho, el nombre del lugar lo toma por el conde de Nuestra Señora de Guadalupe del Peñasco, José María Sánchez Mora.

¿Buscas más leyendas sobre animales? Sigue este enlace:

Xantolo en la Fiesta de Luz 2012 en San Luis Potosí

Este video es del evento de Fiesta de Luz que se proyectó en la Plaza de Fundadores de San Luis Potosí en diciembre de 2012. Todo el concepto del diseño fue hecho por técnicos de la Secretaría de Turismo del estado y estudiantes de Diseño Gráfico y de Animación de la Universidad Tec Milenio, quienes se basaron en un texto que escribí ex profeso. Dicho texto es el que aparece abajo del video.

XANTOLO

Texto original de Homero Adame

Es una tarde gris, no tanto por el color del cielo sino por los atuendos de la gente y el ambiente sombrío de las familias que están reunidas en el panteón, cada cual alrededor de las tumbas de sus difuntos; tumbas sin colorido ni cruces o imágenes cristianas, tumbas de tierra humildemente adornadas con las ofrendas consistentes en alimentos y bebidas, así como el humo de los inciensos. El ambiente es de seriedad absoluta, de reflexión; ambiente de tristeza. Los mayores apenas murmuran algo entre sí. No hay cantos ni rezos, sólo pensamientos de recuerdos; tampoco se escuchan llantos porque nadie acostumbra llorar. Solamente el viento produce ruidos con las hojas marchitas que ruedan por ahí. Ese silencio es por momentos interrumpido cuando se oye algún manazo que se le da a un niño inquieto. Sus padres de esa manera le piden sosiego, silencio y respeto, mucho respeto porque hoy es el Día de los Fieles Difuntos y la tradición indica que nada debe alterar su descanso.

Así es la costumbre entre los nativos de la sierra Huasteca, los téenek o huastecos, quienes cada año puntualmente van a los panteones de sus aldeas o pueblos para recordar a los que han muerto. Pasan la noche en vela y todo el día siguiente junto a las tumbas, conviviendo con sus difuntos en silencio y a través de los recuerdos. La costumbre se ha mantenido inalterada desde sus orígenes, que nadie sabe cuándo empezó.

Pero esta tarde sucede algo extraordinario, algo que trastoca las rutinas, la costumbre, la tradición. La gente se siente alterada y temerosa ante la aparición de un ser fantasmal, Huehues - Danzas huastecas - Homero Adameenmascarado, que anda bailando entre las tumbas. Se oye música, pero no hay músicos ejecutándola. La gente mira con incredulidad primero, asustada después, y huye ordenadamente del panteón. Es gente supersticiosa. Todos hablan entre sí, tratando de explicar lo que han visto. Unos deciden refugiarse en sus hogares hasta que se vaya el espíritu maligno, mientras que la mayoría acuerda ir en busca del sacerdote, el chamán, para contarle acerca de lo que han visto en el panteón y pedirle que haga algo para expulsar a ese espíritu de ultratumba, cuyo único objetivo ha sido el de alterar la armonía entre la comunidad, según han concluido los mayores.

El chamán escucha intrigado el recuento de su gente. Sabe que existen numerosos espíritus que rondan en el monte, en las aldeas, en el panteón mismo, pero uno enmascarado que baila es inaudito; jamás había oído hablar de algo similar.

“Vaya al panteón”, le suplica la gente al chamán, cuyo rostro se ve más serio que de costumbre, rostro de preocupación.

El sacerdote acepta, pero antes de ir tiene que preparar algunas cosas, pues es posible que deba hacer algún ritual especial para ahuyentar al espíritu chocarrero. Entretanto, y por precaución, la gente va a sus casas para armarse con garrotes, hondas y piedras.

Sale la comitiva rumbo al panteón, con el chamán al frente y la gente atrás, armada y asustada. Entran al recinto y no es sorpresivo para nadie que el ánima enmascarada siga bailando alegremente entre las tumbas, al son de la música rítmica pero espectral. El chamán se acerca con cautela; la gente lo sigue a prudente distancia.

“¿Quién eres? ¿Qué quieres aquí?”, le pregunta el chamán al ánima, en lengua téenek.

“¿Acaso no me conoces? Represento la alegría y he venido aquí porque ya me cansé de verlos a ustedes tan sombríos y tristes en estas fechas de recuerdos, como si la muerte fuera una razón de tristeza cuando debería ser todo lo contrario”, responde el espíritu.

El chamán y el espíritu hablan por un buen rato, mientras la gente sigue atenta el curso de la conversación. En cierto momento, el misterioso ser enmascarado pronuncia unas palabras en una lengua que nadie entiende, excepto el chamán, quien comprende el mensaje y luego lo trasmite a los suyos. Les dice:

“Este espíritu es Xantolo que quiere enseñarnos cómo honrar a nuestros muertos con estas danzas”.

Debido a sus creencias supersticiosas y luego de haber oído al espíritu hablar, la gente piensa que más bien se trata de un chistoso que anda jugándoles una broma. Murmuran todos entre sí y uno de ellos se lo dice al chamán, quien con un ademán enérgico le pide callarse. Para entonces, el rostro del chamán ya no muestra señales de preocupación, pero sigue viéndose serio, como es su costumbre. Hace hincapié a su gente que Xantolo no es alguien de este mundo terrenal, nadie de carne y hueso, sino un espíritu benefactor como ya él mismo lo ha explicado.

En eso, y de nueva cuenta, Xantolo dice unas palabras en aquel lenguaje desconocido para los presentes y de la nada aparecen más ánimas igualmente enmascaradas que también se ponen a bailar como si todo fuera una fiesta, y no un día para sentir y expresar tristeza. Advierten que las máscaras son como de ancianos lo cual es interpretado como si representaran a sus ancestros. La música espectral suena más fuerte y rítmica y la gente empieza a moverse con cierto nerviosismo e incluso temor, pues bailar en un cementerio es, hasta ese entonces, considerado como una falta de respeto a los difuntos.

El chamán, con torpeza porque jamás baila ni en las ceremonias, comienza a imitar los movimientos de Xantolo y de su séquito hasta unirse a esa danza con gran ánimo. Poco a poco la gente pierde sus inhibiciones y también se une a la danza. Quienes saben tocar música fueron a sus hogares por sus instrumentos y luego siguen las notas espectrales hasta aprendérselas.

Ese día gris, de acostumbrada tristeza, termina con el crepúsculo bajo un ambiente de gran animación. El chamán y los habitantes del pueblo se retiran del panteón cuando, con la oscuridad, Xantolo y su séquito de danzantes se desvanecieron, no sin antes haberles dicho, en lengua téenek:

“Quiero agradecerles a todos ustedes por haberme escuchado y aceptado terminar felices este día. Mi agradecimiento es también el de sus difuntos, quienes han disfrutado de la música y las danzas. Espero que este día jamás sea olvidado por ustedes y por las generaciones por venir porque celebrar a la muerte es un acto de júbilo”.

Con el crepúsculo de aquella tarde diferente, Xantolo desapareció y los habitantes de esa aldea no sintieron temor. Acordaron ir a las aldeas vecinas para contar lo ocurrido y explicar las enseñanzas de Xantolo. Así lo hicieron, acompañados de los músicos que enseñaron a sus vecinos las melodías de esas danzas. Del mismo modo, los artesanos enseñaron a sus colegas cómo elaborar máscaras especiales que sirvieran para esas fiestas, máscaras que representaran ancianos.

De tal manera se corrió la voz por todos los pueblos de la Huasteca, y a partir de entonces la gente ha seguido la tradición de organizar danzas con huehues enmascarados que bailan en las calles y en los panteones con singular alegría para divertirse, en vez de sumergirse en un momento de llanto y amargura.

Mitos y leyendas potosinos: Abrieron una de las puertas del infierno

ABRIERON UNA DE LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Leyenda de Villa Juárez, SLP

 

Bien sabemos que muchas anécdotas pueden convertirse en leyendas con el paso del tiempo, y más, si hay un acontecimiento trágico implícito. Cuando existen testimonios del suceso, se registra por lo menos una versión oficial, pero la voz popular, tarde o temprano, enriquece la historia a su manera para hacerla más dramática.

Un mal día de noviembre de 1972, en el municipio de Villa Juárez ocurrió una de las peores catástrofes jamás registradas en la historia del estado. Cuando el mineral de azufre, Guaxcamán, Villa Juárez, SLP - Homero Adame (10)Guaxcamá, estaba en pleno apogeo de producción, una tarde explotó. Cuentan que era sábado y había una boda muy concurrida en el poblado. Muchos mineros disfrutaban del convite, pero al parecer los del turno vespertino se encontraban laborando dentro de la mina. Al momento del terrible accidente, toda la gente en el exterior alcanzó a huir, pero de los trabajadores que se hallaban en el interior nada se supo; nadie se atrevió a meterse a los socavones, ya que cualquier labor de rescate hubiera resultado prácticamente imposible.

El pueblo de Guaxcamá no era pintoresco, pues fue construido en la década de los años 50’s del siglo pasado, con arquitectura moderna para la época; existían casas, oficinas, almacenes, una plaza, una iglesia, una escuela y una cancha deportiva. Algo muy extraño es que el fuego abrasó el suelo al grado de derretirlo, sin embargo, las construcciones sufrieron pocos daños y quedaron marcadas en grado mínimo por las llamas, aunque en la actualidad se encuentran en ruinas por el abandono.

Son muchas las versiones del motivo de la explosión de la mina. El veredicto oficial señaló que fue debido a un corto circuito, mientras que otras fuentes echaron la culpa a unos mineros desprevenidos que al parecer prendieron una antorcha donde había gases acumulados. Lo cierto es que durante varios meses, según testimonios de vecinos de la ex hacienda de Guascamán, de Villa Juárez e incluso de Cerritos, el fuego que salía de la boca de la mina podía verse a varios kilómetros de distancia.

Sin embargo, Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (6)una de las versiones con mayores matices de leyenda dice que los mineros habían estado excavando en profundidades insospechadas y tuvieron miedo de seguir, pues las rocas sonaban huecas, no eran sólidas y, además, se percibía un olor mucho más fétido que el azufre. Era viernes y al terminar su turno, los trabajadores explicaron a los ingenieros que tenían un mal presentimiento y que sería mejor continuar por otro socavón.

Pero los jefes no aceptaron excusas; argumentaron que requerían mayores cantidades de azufre porque la compañía había ordenado incrementar la producción. Entonces, obligaron a los trabajadores del turno vespertino de aquel sábado aciago a que avanzaran con las labores de extracción. Sólo algunos mineros se negaron a bajar a ese punto e incluso amenazaron con ponerse en huelga –ellos fueron los que vivieron para contar la tragedia y dar su versión de los hechos. Según esto, al momento en que los compañeros que andaban en las profundidades de la tierra y le pegaron con el pico a una roca muy blanda, se abrió una de las puertas del infierno y en ese mismo instante la catástrofe empezó.

 Book by Homero Adame

Esta leyenda fue publicada en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

Algo más sobre Guaxcamá y Villa Juárez

Este territorio estuvo habitado por la tribu guascamas o guascanes –consanguíneos de los huachichiles–, aunque algunas versiones afirman que eran tének quienes vivieron ahí. Los primeros españoles llegaron en 1643 y fundaron la congregación de Santa Gertrudis de Carbonera. En el año de 1829 recibió la categoría de villa y mucho tiempo después, el título de cabecera municipal, con el nombre de Carbonera. En 1928 se cambió su nombre oficial por el de Villa Juárez.

Sus nombres históricos se originan de lo siguiente: Santa Gertrudis, por ser la patrona de la localidad, cuya fiesta se celebra el 16 de noviembre, además de ser la protectora de los carboneros; Carbonera, porque en los alrededores se explotaba el Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (11)carbón vegetal a gran escala, y Villa Juárez, en honor al Benemérito de las Américas.

Guaxcama se localiza a 3 km de la ex hacienda Guascamán y ésta a 14 km de Villa Juárez, por un camino pavimentado.

Tradiciones mexicanas: Fiestas de San Miguel Arcángel

FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

En San Luis Potosí y en Mexquitic

San Luis Potosí, SLP - fiesta de San Miguelito - foto de Homero Adame (2)

El 29 de septiembre es la fecha dedicada a San Miguel Arcángel por las efemérides cristianas. En algunos lugares del estado de San Luis Potosí se celebra ese día la fiesta patronal, por ejemplo:

En el barrio de San Miguelito de la capital potosina. Fiesta de San Miguelito en SLP - foto de Homero Adame (2)Dicho barrio se fundó en 1597, bajo la advocación de la Santísima Trinidad, pero en 1830 tomó su nombre actual y desde entonces es considerado como el barrio más tradicional de la ciudad.

La novena da inicio el día 20 con una misa cantada, para que los ocho días siguientes lleguen diversas peregrinaciones a dejarle flores y cera a San Miguelito. El domingo previo al día 21 la imagen patronal es bajada de su nicho para llevarla a recorrer sus dominios (algunas calles del popular barrio).

El día 29 se cantan las mañanitas y se oficia la misa de los ausentes y luego la de los difuntos. A lo largo del día hay movimiento en la plaza, con juegos mecánicos, antojitos y vendimias. A las 7:00 el arzobispo celebra la solemne misa y luego concluye la celebración con la quema de pólvora.

El día 30 concluye la fiesta cuando los mayordomos suben a San Miguelito a su nicho previo a la misa.

En Mexquitic de Carmona, también en el estado de San Luis Potosí, se organiza la Feria Regional de Mexquitic (FEREMEX) dentro del marco de las fiestas patronales. Aquí también es una novena que inicia cuando se baja la imagen de San Miguelito de su nicho en la parroquia y luego se organiza una peregrinación con música y pólvora por las calles del pueblo.

Mexquitic, SLP - fiesta de San Miguel - foto de Homero Adame (2)

En la tarde del día 28 salen los carros alegóricos y se presentan las candidatas a reina de la Feria, la cual será electa durante el baile popular esa misma noche.

El 29 amanece con los cohetones que anuncian la llegada de tan esperado día y el canto de las mañanitas. A media mañana se celebra una misa dedicada a los niños que habrán de hacer su primera comunión. Al mediodía los grupos de peregrinos, guiados por matachines, recorren las calles antes de entrar a la iglesia, donde esperan a las altas autoridades eclesiásticas que habrán de oficiar la solemne misa. Por lo general ésta la celebra el arzobispo de San Luis Potosí. Por la tarde llegan más grupos con cera para ofrecérsela al santo de su devoción y en la noche hay juegos artificiales y baile popular.

Las festividades concluyen el día 30, cuando al mediodía se sube la imagen de San Miguel de nuevo a su nicho, entre la algarabía popular.

Mitos y leyendas del Altiplano: El tigre pinto

EL TIGRE PINTO

Leyenda escuchada en La Corcovada, Villa Hidalgo

El lión es el que protege a la gente. Una vez andaba yo con unos muchachos y nos carrereó un tigre, el tigre pinto. Andábanos nosotros en la cacería allá por La Ciénega y nomás yo llevaba rifle y con el candil iba aluzando. Vi primero una lechuza y ai me fui, me fui hasta que me acerqué y que me encuentro un tajo de jabalillos, entonces levanté la luz y les alucé a mis compañeros que estaban más atrás y me regresé con ellos. Les dije que era un tajo de jabalillos y que no les quise tirar porque me hubieran hecho pedazos. Usted sabe que los jabalillos son muy salvajes y peor en tajo, ¿vedá? Si uno les tira se le vienen todos encima y lo hacen pedazos a uno. Entonces nos fuimos y en eso que oímos el rugido de un tigre allá en una lomita y que se viene, que se viene y nosotros que agarramos una brecha y nos vamos rumbo a un rancho porque sabíanos que ese animal nos quería salir al paso –recuerda el Sr. Ignacio Castillo.

     La cosa es que el tigre pintotigrillo 2 es muy bravo y aunque uno traiga carabina al tigre le vale, comoquiera ataca. Y con él no se puede porque las garras son muy fuertes y da una mordida que con eso deja a uno muerto. Nosotros éramos varios y comoquiera no hubiéranos tenido manera de defendernos del tigre. Es que, como le digo, el tigre, pinto o no, ataca a la gente porque es malo, mientras que el lión protege. Pero esa vez no se apareció el lión y cuando nosotros llegamos al ranchito, el tigre se fue ruge y ruge, muy enojado.

Nota 1: leyendas como ésta se publicarán próximamente en mi nuevo libro titulado Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Nota 2: la imagen del tigrillo fue tomada del sitio http://www.lobomexicano.org.mx. Que el enlace sirva de crédito a su creador.

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En muchas regiones de México al puma (Puma concolor) también se le conoce como león, pantera o león de montaña. En este relato se habla de un león o puma protector, y se añade al tigre como su enemigo natural y de naturaleza violenta contra el ser humano. No se sabe a qué tipo de tigre se refiera el relato, pero podemos suponer que, por el contexto geográfico, pudiera ser tigrillo (Leopardus tigrinus) o incluso ocelote (Leopardus pardalis, antes clasificado como Felis pardalis), ambos de poca presencia en el folclor del Altiplano.

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La Corcovada es una comunidad en el municipio potosino de Villa Hidalgo, la cual creció alrededor del casco de la hacienda La Corcovada, establecida a mediados del siglo XIX como hacienda agrícola y ganadera, aunque algunas trojes son más antiguas, de finales del siglo XVIII, tal vez pertenecientes a Peotillos o de Pozas del Carmen.

Mitos y leyendas de animales: El alicante

EL ALICANTE

(Leyenda escuchada en Cerro prieto, municipio de Mexquitic, S.L.P.)

 

Los alicantes son víboras muy malas; pueden ser tan grandes como las cascabeles y el ruido que hacen es silbar, o sea que silban como una persona. También se sabe que los Víbora de cascabel - Altiplano - julio 2009 (2)alicantes les toman la leche a las vacas. Son muy aprovechados y les silban a las vacas y nosotros creemos que a lo mejor con los silbidos las hipnotizan. Por ejemplo, hay vacas que está muy sanas y traen mucha leche, pero sus becerritos están todos flacos, como si estuvieran muy desnutridos. Los campesinos que saben de esto y se dan cuenta de que sus becerritos están así, se van al monte donde andan las vacas y es cuando se dan cuenta de que los alicantes se toman la leche y no dejan que los becerritos se alimenten. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Antes se oía decir que los alicantes eran muy enamorados. Como ejemplo, mi mamá nos contaba una historia muy fea que le pasó a una pareja que vivía en el ranchito de Obregón. Es que había un señor que sembraba en su parcela con su yunta de bueyes. Él salía temprano de su casa en el ranchito de Obregón y se venía a su parcela aquí cerquita de Cerro Prieto y le decía siempre a su señora que le llevara de comer. Hubo un día en que la señora ya no quiso llevarle su lonche y el señor se enojó mucho y le daba sus mondas (golpes). “¿Por qué ya no quieres venir a dejarme el lonche?”, le preguntaba él. Y ella le decía: “Es que tengo miedo porque siempre que paso por donde está una nopalera y unos arbolitos me silban, oigo chiflidos y se me hace que algún fulano me anda espiando”.

Al señor le entró la desconfianza y pensó que a lo mejor un hombre andaba pretendiendo a su mujer o que ya se entendían y decidió espiarla. Un día la obligó a que le llevara el lonche a la parcela y él estuvo muy al pendiente y cuando ya la oyó venir fue así como a encontrársela, pero se metió entre el monte para que ella no lo viera. Entonces él oyó los chiflidos y pensó que efectivamente un hombre estaba allí esperando a su mujer. Muy al pasito para no hacer ruido se fue acercando al lugar donde salían los chiflidos, que era donde estaba la nopalera y los arbolitos. Y así se fue caminando hasta llegar al lugar donde pensó que iba a encontrarse a su mujer y al fulano que era su amante. Pero no, el pobre señor se llevó una horrible sorpresa. No había ningún hombre ahí sino un alicante que ya había ahorcado a su mujer. Pero eso no fue todo: el alicante se le metió a la mujer por la boca y le salió por abajo. (Leyenda hallada en un blog de Homero Adame).

Eso es lo que nos platicaba mi mamá y parece que sí fue cierto porque en aquellos años esos se contaba mucho y el pobre señor, por desconfiado, no le hizo caso su mujer y la encontró muerta, ahorcada por el alicante.

 

Esta leyenda fue narrada por la Sra. Eva Medina Acosta, de Hacienda de Cerro Prieto, SLP (2) - fotos de Homero AdameCerro Prieto, en Mexquitic, S.L.P.

 

Si te interesa saber dónde queda Cerro Prieto y conocer algo de su historia, sigue este enlace:

La hacienda de Cerro Prieto

Mitos y leyendas del Altiplano: Auroras boreales

AURORAS BOREALES EN EL ALTIPLANO DE MÉXICO

Testimonio escuchado en algún lugar donde convergen los estados de

Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas

 

—Mire que hay cosas que uno no se puede explicar porque no sabemos qué son –anticipa don Ramón Maldonado, un campesino como de 85 años de edad, radicado en el municipio de El Salvador, Zacatecas–. Se lo cuento porque luego unos dicen que son cosas que de fantasmas, que del diablo, que de Dios y que hasta de los marcianos –ansinita mero decían antes, que de los marcianos. Esto que le voy a platicar a mí me tocó verlo cuando estaba chiquitillo, y vivíamos allá por los rumbos de San Jorge, y no nomás a mí me tocó verlo sino que a muncha gente también. Sí sabe usté de los cometas, ¿vedá? Bueno, eso que veíamos en el cielo no eran cometas, eran luces que se movían de un lado a otro, ansina como borniándose. Haga de cuenta que ya en la noche, de esas noches sin luna, en el cielo, hacia el norte, salían luces de colores que bailaban, sí, haga de cuenta que bailaban. ¿Qué serían? Vaya usté a saber. (Historia recopilada por Homero Adame.)

—Han de haber sido lo que en ciencia se llaman auroras boreales –le digo a don Ramón–. Se sabe que muy al norte, cerca del Polo, se dan esos fenómenos de luz, pero es raro, muy raro, que se vean hasta acá.

—Ah, mire… Entonces son cosas de la ciencia. Pero de esto que le cuento fue nomás una vez, cuando yo estaba chiquitillo y pastoreaba cabras.

—¿Cómo cuántos años tendría usted entonces?

—No, ¿pos qué será?, como unos diez.

—¿Y cuánto tiempo duró eso que veía?

—Duraba muncho rato. Yo creo que toda la noche hasta el amanecer, pero no nos quedábamos mirando eso porque nos recogíamos temprano; sí, antes la gente se recogía temprano. (Testimonio recopilado por Homero Adame.)

—¿Y fueron varios días?

—Sí, yo me recuerdo que sí. ¿Qué habrán sido? A lo muncho una semana y luego ya no volvimos a mirar esas luces en el cielo.

—¿Y de qué color se veían esas luces?

—Me acuerdo que eran varios colores, que rojos, que amarillos, que verdes y todo el cielo hacia acá el norte se miraba muy bonito.

—Oiga, ¿y las chivitas no se ponían más locas? (Relato recopilado por Homero Adame.)

—No. Ya ve que ellas campean de día y en la noche uno las mete a los corrales o se echan a dormir en el monte. Por eso no podría decirle si con aquellas luces se pusieran más locas. Los perros sí se daban cuenta y le ladraban a las luces en el cielo; de eso sí me acuerdo. (Historia recopilada por Homero Adame.)

—¿Y por qué cree usted que la gente pensaba que era cosa de los marcianos?

Pos habrá sido por “falta de ignorancia”, creo yo. Es que ya ve que cuando uno no se puede explicar algo, pos le echa la culpa a los fantasmas o a las brujas o a lo que sea, y como eso se miraba en el cielo, pues créibanos nosotros que era cosa de los marcianos; sí, eso decían las gentes mayores.

—¿Y las gentes mayores habían visto algo así antes?

—Me parece que sí, pero no me acuerdo bien. O sea que decían que era como los cometas que luego vienen de vez en cuando.

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Nota: las imágenes de auroras boreales fueron tomadas de dos sitios de Internet, Arteleku y Euroexpress. Que los enlaces sirvan de crédito a sus autores.

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Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El Cristo de Matehuala

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Esta leyenda, Libro de leyendas de Homero Adamerecopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: La mujer convertida en piedra

LA MUJER CONVERTIDA EN PIEDRA

Leyenda de Charcas, SLP

Uh, claro que sí. Eso que dicen aquí en Charcas que una mujer se convirtió en piedra porque tuvo malos pensamientos y renegó de Dios es cierto. Ella, o más bien la piedra, se halla de aquel lado de un arroyo que le mentamos «el Coligante», y todo el mundo la conoce como «La Piedra Blanca». Le decimos así porque es una piedra de color blanco y la cosa estuvo en que esa mujer iba caminando una tarde, vestida con su huipil blanco y con rebozo blanco también, y renegó ante Dios porque no le cumplió un deseo. Entonces el castigo divino hizo que se convirtiera en piedra y es de color blanco porque su huipil era blanco.

Hay otras pláticas de cómo renegó ella de Dios y no es porque hubiera estado teniendo malos pensamientos ni porque fuera una pecadora. Entonces dicen también que ella iba caminando por el Coligante una tarde que estaba haciendo pero muchísimo calor y que iba tan cansada que dijo: “Ojalá y Dios me convierta en piedra para así descansar un poco”, y entonces se quedó convertida en esa piedra blanca.

 

Esta leyenda, recopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El primer milagro de San Francisco de Asís

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Esta leyenda, recopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

Myths and legends from the State of San Luis Potosi: The Pakan and the Lintsi

THE PAKAN AND THE LINTSI

Huastecan myth from Tanlajas, San Luis Potosi

All over the world, you can hear tales of giants. Every civilization has its legends about these ancient inhabitants of the planet and their adventures many, many years before we human beings inhabited the Earth. In the Huasteca area of the state of San Luis Potosi, people still tell stories today about the Lintsi, the descendants of the Pakan.

The Téenek (native of the Huasteca) say that during the creation of the universe, the world, the plants and the animals, God also made the Pakan – a tribe of enormous giants who were given the Huasteca potosinaHuastecan mountains as their homes. It is from the Pakan tribe that the many different races of the Earth evolved and populated our planet.

The Lintsi – one of these great races – made the Huasteca region their home. Very tall, corpulent beings, with three feet, two arms, very hairy bodies and huge eyes, they were very different from human beings today. Because their only form of nourishment was the perfume of exotic flowers, raw plants and vegetables, they had no teeth, but ingested their vaporous ‘food’ through their large, very well developed noses.

The Lintsi were a peaceful tribe that lived in harmony with nature. They were not hunters, no one hunted them and so they lived very happily until a new tribe appeared in their Huastecan lands: the very first human beings. These were short and fat, and they ate food with their mouths, such as raw meat from the animals they hunted and fruit they picked from the trees.

When these first human beings saw the Lintsi became quite terrified because such giants were so enormous and, those humans supposed, very strong indeed. But when the humans realized that the Lintsi were a peaceful tribe, they decided to chase them out of the hills. And this they did, killing them in a strange, one-sided war in which only one side wanted to fight, and the other offered no resistance. Fotomontaje sobre una fotografía de Homero AdameOne day, the Lintsi organized a meeting of the whole tribe and decided to go away to another place, where they could go on living in their usual way, in peace and harmony with the world, far away from their enemies. But wherever they went, the human beings always followed them…

Time went by and the Lintsi died out. They were, it seems, exterminated by the cruelty of men. But maybe somewhere in the very centre of the earth some Lintsi may still survive, because it is said that the last Lintsi ever to be seen were standing at the entrance of a cave in the Huastecan hills. So, maybe those mythological creatures somehow found a way to go on living happily ever after on this planet, far away from the cruelty of human kind.Book by Homero Adame

Huastecan myth written and translated by Homero Adame. It was originally published, in Spanish, in Homero Adame’s book Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí.

Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

Edited by Déborah Chenillo Alazraki.

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Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Tomo I – Grandes latifundios virreinales

HACIENDAS DEL ALTIPLANO – HISTORIA(S) Y LEYENDAS. TOMO I.

Grandes latifundios virreinales

 

Por fin se ha publicado el tomo I de la serie de libros sobre las historias y leyendas de las haciendas del Altiplano. La investigación inició en 2009, con un apoyo del FECA (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes) y ha dado como resultado dos tomos publicados, este de “Grandes latifundios virreinales” y otro “De la Independencia a la Revolución”.

Para este libro fueron seleccionadas 25 haciendas consideradas como algunos de los latifundios más grandes en la época virreinal en el Altiplano (regiones desérticas de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas). Las haciendas en el tomo I son las siguientes:

  1. Hacienda de Albarcones, municipio de Doctor Arroyo, Nuevo León
  2. Hacienda de Bocas de Maticoya, municipio de San Luis Potosí, S.L.P.
  3. Hacienda de Carbonera, municipio de Matehuala, S.L.P.
  4. Hacienda de Cerros Blancos, municipio de Mier y Noriega, Nuevo León
  5. Hacienda de El Carro, municipio de González Ortega, Zacatecas
  6. Hacienda deEspíritu Santo, municipio de Pinos, Zacatecas
  7. Hacienda deGuanamé, municipio de Venado, S.L.P.
  8. Hacienda deIllescas, municipio de Santo Domingo, S.L.P.
  9. Hacienda de La Boca, municipio de Villa de la Paz, S.L.P.
  10. Hacienda de La Cocinera, municipio de Villa de Ramos, S.L.P.
  11. Hacienda de La Poblazón, municipio de Catorce, S.L.P.
  12. Hacienda deLaguna Seca, municipio de Charcas, S.L.P.
  13. Hacienda deLas Antonias, municipio de Bustamante, Tamaulipas
  14. Hacienda deLas Cruces, municipio de Moctezuma, S.L.P.
  15. Hacienda deNuestra Señora de La Soledad, municipio de Aramberri, Nuevo León
  16. Hacienda dePeotillos, municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.
  17. Hacienda dePozo del Carmen, municipio de Armadillo, S.L.P.
  18. Hacienda de Presa de Guadalupe, municipio de Saltillo, Coahuila
  19. Hacienda dePunteros, municipio de Salinas, S.L.P.
  20. Hacienda de San Agustín de los Amoles, municipio de Guadalcázar, S.L.P.
  21. Hacienda de San Francisco de El Potosí, municipio de Galeana, Nuevo León
  22. Hacienda de San Juan Bautista de Cedros, municipio de Mazapil, Zacatecas
  23. Hacienda de San Rafael de El Salado, municipio de Vanegas, S.L.P.
  24. Hacienda de Sierra Hermosa, municipio de Villa de Cos, Zacatecas
  25. Hacienda deSolís, municipio de Villa de Guadalupe, S.L.P.

 

La estructura del libro es la siguiente para cada hacienda:

  • Ficha introductoria que menciona la ubicación de la hacienda, el municipio, el giro económico y las distancias a la cabecera municipal y a la capital del estado.
  • Ficha con descripciones arquitectónicas del casco de la hacienda y sus condiciones actuales.
  • Ficha o reseña histórica que menciona fechas de fundación, nombres de dueños en distintas épocas y eventos relevantes que fueron consignados por la historia documentada.
  • Un apartado de historia oral con anécdotas o datos históricos que no fueron documentados, pero siguen contándose.
  • Una o dos leyendas que tienen a la hacienda (el casco) como escenario.
  • Varias fotografías de la hacienda.

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Este libro, así como el Tomo II, están a la venta en los siguientes lugares:

En San Luis Potosí

  • Archivo Histórico del Estado “Lic. Antonio Rocha” (Arista No. 400 – Centro)
  • Educal (en el Centro de las Artes)
  • Librería Allende
  • Librería Anticuaria Eguiara (calle Díaz de León 300, Col. Centro)
  • Librería Don Quijote
  • Librería Española – Enlace a su Tienda en línea
  • Librería Gutenberg (Calle Tomasa Estévez 745)
  • Librería Ochoa
  • Librería Universitaria de la UASLP
  • Mi Librería
  • Papelería “La Nueva” (Calle Zaragoza 810)
  • Revistería La Vibra (junto al hotel Real Plaza)
  • Tienda “Detalles e Impresiones” (Calle Escobedo 225 – frente a la Plaza del Carmen)

En Matehuala

  • Hotel Las Palmas Midway Inn (sobre la carretera Central No. 57)
  • Librería Universitaria de la UASLP (calle Escobedo 1103)
  • Papelerandia (calle Juárez 602 sur)
  • Papelería Santa Clara (calle Hidalgo 419)
  • Papelería Tristan (calle Juárez 520)
  • Pronósticos (calle Bocanegra, en contra esquina de la Plaza del Pueblo)
  • Restaurante El Mezquite (frente al hotel Las Palmas)
  • Tortas Las Sevillanas

En Real de Catorce

  • Centro Cultural “Casa de Moneda”
  • La Antigua (enfrente de la plaza)

En Salinas, SLP

  • Centro Cultural de Salinas
  • Librería Padre Pío (calle Treviño No. 3)

En Monterrey, NL

  • Librerías La Ventana (en sus cuatro sucursales)
  • PubliArte (Vasconcelos 150 Pte – en la Plaza Bosques de San Pedro Garza García)
  • Librería del Museo del Noreste

 En Zacatecas

  • Librería André-A (Callejón Gómez Farías, mejor conocido como Callejón del Santero No. 113)
  • Librería Zacatecas (Ave. Hidalgo 615, enfrente de la Catedral)

También se puede adquirir por este medio. Deja un mensaje en los comentarios y me comunicaré directamente contigo.

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Haciendas del Altiplano – historia(s) y leyendas. Tomo I fue maquetado y diseñado por Susana Cerda. La impresión estuvo a cargo de Fuentes Impresores, S.A. de la ciudad de México. Las fotografías son de Homero Adame y el prólogo fue escrito por la Arq. Begoña Garay.

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Puedes ver y comentar sobre otras haciendas del Altiplano en los siguientes enlaces:

Mitos y leyendas del Altiplano potosino: ¡La Llorona es Carlota!

¡LA LLORONA ES CARLOTA!

Leyenda de Villa de Guadalupe, SLP

La Llorona… la Llorona, sí, todo mundo ha oído hablar de ella. Unos dicen que es una mujer que se aparece en los arroyos llorando por sus hijos, pero históricamente sabemos que la Llorona fue la mujer que anduvo con el Emperador Maximiliano. Ella se llamaba Carlota. Ellos aquí en México tuvieron un hijo, pero como ella estaba un poco mal de la cabeza se lo quitaron y lo mandaron a España. Fue tanto su dolor de no tener a su hijo en brazos que esa mujer andaba llorando en las calles de la ciudad de México, en las ciudades, en los pueblos, y hasta en los ranchos. Es que ella se iba a otras partes diciéndole a su marido que iba en alguna misión, pero la verdad era para buscar a su hijo y ahí fue cuando ella se volvió loca de a tiro; se volvió loca porque le dijeron que su hijo nunca había nacido. Ella, con su sentido de madre, sabía que su hijo sí vivía y por eso lo anduvo buscando en aquel tiempo.

Cuando fusilaron a Maximiliano ella quedó más loca que cualquier cabra y dicen que la mandaron a España también, pero lo cierto es que ella se escapó y anduvo vagando por todos los ranchos buscando a su hijo. Luego, ya de vieja se habrá muerto por ahí y su ánima sigue penando esa pena tan horrible de no haber conocido a su hijo. Su ánima por eso llora por todos los caminos y las brechas del monte y grita que busca a su hijo.

.Libro de leyendas de Homero Adame

Como bien sabemos, la leyenda de la Llorona tiene muchísimas variantes, sin embargo, raras veces se menciona quién es o quién fue. En esta versión, narrada por Don Antonio Martínez, en Villa de Guadalupe, SLP, y publicada en el libro Mitos y leyendas del Altiplano potosino, encontramos una explicación un tanto diferente del origen de la Llorona, pues hasta se le da nombre, lo que la hace en una versión por demás inusual.

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Nota: la imagen de Carlota de Bélgica fue tomada del sitio de Internet Tu Bicentenario. Que el enlace sirva de crédito a sus creadores.

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El carretón de la Muerte

EL CARRETÓN DE LA MUERTE

Leyenda de Matehuala, SLP

Todavía cuentan aquí en Matehuala de una carreta fantasma que pasaba por la calle de Reyes a eso de las tres de la tarde y seguía su camino hasta desaparecer en el panteón Hidalgo. La carreta iba dirigida por un hombre con un látigo y la gente escuchaba los latigazos. Como esa calle antiguamente era de piedra bola y no de pavimento, y la carreta iba jalada por caballos, entonces dicen que los cascos de éstos al pisar aventaban chispas.

A esa carreta le decían «el carretón de la Muerte» porque cuando pasaba, o más bien como que la veían o nada más la escuchaban pasar, se decía que alguien iba a morir aquí en Matehuala y, a decir de muchos, este presagio nunca fallaba porque a los pocos días alguien se moría y lo llevaban a enterrar al mismo panteón Hidalgo.

Hay una historia parecida, aunque algunas personas no creen que sea la misma del carretón de la Muerte. Esa historia narra de una señorita que tenía un novio, pero su familia se oponía a esa relación y ya la tenían comprometida para casarse con un hombre a quien ella no quería. Ante su agobio ella decidió fugarse con su novio y éste aceptó gustoso.

Para esto, la mamá de ella había sido una mujer muy dura, aunque para ese entonces ya había muerto. Entonces la pareja se subió a la carreta para escaparse y vieron que estaba sentada con ellos una mujer. La señorita se sentó en la parte de los pasajeros donde estaba esa mujer y el muchacho se sentó con el cochero. En ese momento el cochero le preguntó al muchacho: “¿A dónde vamos?”. Y el muchacho le dijo: “Síguele, yo te voy diciendo adónde.” Sin embargo, la mujer que iba sentada a un lado de la señorita fue la que le indicó al cochero que se dirigieran primero hacia el panteón.

Cuando llegaron al panteón Hidalgo la mujer se esfumó de la carreta y para cuando la señorita se percató de esto, aquélla ya estaba en el umbral del cementerio. Entonces la señorita oyó una voz de ultratumba que le dijo: “Tú no te vas a casar nunca.” Del susto el muchacho corrió y nunca lo volvieron a ver, y la muchacha nunca se casó.

Entonces se cree que la mujer que los llevó al panteón y que fue la misma que le dijo la señorita que nunca se iba casar, era la difunta madre de la señorita.

Esta leyenda, narrada por doña Carmela Alcocer, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Recopilación: Homero Adame

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

El último encuentro de los desterrados – Cuento de Homero Adame

EL ÚLTIMO ENCUENTRO DE LOS DESTERRADOS

Por Homero Adame

 

Al crepúsculo de una tarde-noche más, de esas tantas que transcurren en Cerro de San Pedro sin que alguien les preste atención, de pronto se vieron centenares de filamentos opacos por aquí y por allá; eran como luces espectrales que sólo los que estuvieron allí las notaron, si acaso aún tenían la facultad de hacerlo. Tales lucecillas brotaron de la nada, pero en puntos específicos de los alrededores: cerros, tiros de minas y socavones, casas abandonadas, de alguna esquina, de la iglesia de San Pedro, del templo de San Nicolás, del arroyo siempre seco, detrás de alguna piedra o mogote y, por supuesto, de los rumbos del panteón. Avanzaron las lucecillas sin prisa hasta convergir en la Capilla de San Nicolás en Cerro de San Pedro, SLPexplanada frente al templo de San Nicolás. Se saludaron cordialmente, sin recelos ni alegría.

Entre el numeroso grupo estaban la mujer de negro que solía merodear la puerta del templo, los encomenderos españoles, el sacerdote decapitado, los accidentados de la carreta despeñada, el borracho que murió al caer en un tiro de mina, los colgados del mezquite, el apuñalado de la cantina, algunos indios huachichiles, la niña violada y descuartizada, el muchacho que se quitó la vida por despecho, los fusilados, el peluquero envidioso, la mujer de blanco, el barrenador, los mineros que jamás fueron rescatados, el anciano que murió en completa soledad, los gavilleros y también el ánima de aquel infeliz que fue asesinado y sepultado encima de un baúl repleto de joyas y monedas de plata. Y sobre la escalinata de la antigua escuela, se encontraba nada menos que el convocante de tan inédito concilio: el temido y legendario Grafes.

“Amigos, vecinos, viejos conocidos y ánimas todas del mismo peregrinar en este valle sin lágrimas –dijo el Grafes, en tono solemne cuando todos estaban ya reunidos–. Agradezco que hayan aceptado venir a esta convención, a pesar de que algunos de ustedes fueron enemigos en vida o creen tener cuentas pendientes. Creo que saben cuál es el propósito de congregarnos aquí esta noche, por única vez, y me gustaría que todos y cada uno de ustedes dieran su opinión y, de tal modo, llegar a un acuerdo mutuo”.

“Con todo respeto, mi estimado Grafes, yo pensé que iba haber baile y música y por eso he venido –dijo el ánima del borracho, con palabras entrecortadas– pero si me explican con todo respeto por qué estamos aquí sin músicos ni mezcal, pues yo también tengo derecho a dar mi opinión”.

“Claro que algunos músicos estamos aquí –dijo uno de ellos–, pero no nos invitaron a una fiesta y ni instrumentos tenemos ya”.

“Estamos aquí porque ya no tenemos nada que hacer en este lugar ni tampoco hay cristianos que se asusten –dijo la mujer de blanco, y se oyó un murmullo de muchos espectros como en avenencia–. Desde hace mucho tiempo ya nadie nos ve, ya nadie cree que nuestras ánimas existen”.

“Mi alma no ha podido descansar después de tantos siglos –dijo el encomendero español–. No pasa día del Señor sin que mis culpas me atormenten por haber tratado mal a tantos infelices. No encuentro perdón y dudo que este cónclave sea para perdonarme a mí o a cualquiera que en vida cometió algún delito”.

“Todos son perdonados por la misericordia del Señor, hijo mío –le respondió al encomendero el sacerdote decapitado–. Sólo arrepiéntete de tus pecados y tu alma quedará absuelta”.

“¿Y nosotros de qué tenemos que arrepentirnos si nuestra única falta fue no haber querido trabajar como esclavos en esas minas del demonio y por eso se nos acusó de revoltosos” –preguntó uno de los colgados del mezquite.

“Yo me he arrepentido una y otra vez por haber sido tan envidioso y adúltero. Sentía que ustedes me hacían menos y como venganza enamoré a sus mujeres. Y pese a mi arrepentimiento, no encuentro misericordia de nadie –reclamó el peluquero envidioso.

Y así transcurrieron las primeras horas del concilio, en esa noche como cualquier otra, pero especial y diferente por las circunstancias. Los pocos habitantes del pueblo ya dormían y los que no, estaban en sus casas viendo televisión o escuchando música a todo volumen sin que esto alterara la tranquilidad de los demás y menos la de las ánimas reunidas en la explanada, como tampoco ni vivos ni muertos se sentían perturbados por el ocasional estruendo de la dinamita a lo lejos. Las lechuzas que habían estado sobrevolando, finalmente se posaron en un pirul para estar atentas a la conversación.

Todas las ánimas presentes hablaron de sí mismas, de sus “vidas”, del tormento de no poder encontrar descanso, de saber que aun habiendo sido sepultados sus cuerpos en camposanto seguían penando entre el mundo de los vivos y el de los muertos. En un momento determinado, el encomendero dijo a los huachichiles, en tono que denotaba odio ancestral.

“¿Y vosotros, indios desterrados, tenéis algo que aportar a este cónclave? ¿Acaso no habéis aprendido el castellano en todos estos años de vivir como ánimas chocarreras?”.

“Siempre rejegos, hasta en el purgatorio” –murmuró el sacerdote decapitado.

“Idioma castellano o cualquier otro es innecesario para comunicarse entre espíritus –respondió uno de los huachichiles, como portavoz de sus compañeros–. Rejegos sí hemos sido porque jamás hemos creído en símbolo de cruz ni en figura de hombre lacerado, porque cruz no salva a nadie como no ha salvado a sacerdote intrigoso y murmurador. Desterrados no somos como ustedes porque ésta ha sido nuestra tierra y será hasta fin de tiempos. Ánimas chocarreras no somos porque aquí seguimos viviendo y deben todos saber que aceptamos venir a asamblea convocada por Grafes por curiosidad de saber si ya se van ustedes para siempre”.

“Que Dios los oiga y ya nos permita irnos para siempre –dijo la mujer de negro–. Aunque rezo y rezo por ese momento, mi alma no se va lejos de la bendita capilla de San Nicolás.

“Los rezos no sirven para nada –dijo uno de los gavilleros, quien fue secundado por el peluquero envidioso, por el apuñalado de la cantina y por varias ánimas más–. En vida muchos de nosotros nos arrepentimos, rezamos y hasta nos santolearon en el lecho de muerte, y qué sucedió. ¡Nada! Seguimos pagando nuestras culpas.

“A mí, sin haber pecado, también me pusieron los santos óleos, me dieron cristiana sepultura en el panteón, me hicieron todas las misas y debí haber encontrado descanso. Han pasado más de 150 años y sigo aquí, merodeando la nada, acaso esperando encontrar a mi asesino para vengarme” –chilló el ánima de la niña que fue violada y luego descuartizada.

“El sacerdote se negó darme cristiana sepultura, no ofició una misa de cuerpo presente para mí, no me puso los santos óleos ni me pasó los sahumerios –dijo el muchacho despechado–. Explicó a mis padres que yo era un ser maldito, una vergüenza para la santa iglesia, y sus palabras provocaron que ellos se vieran obligados a enterrarme afuera del panteón. Si mi final fue un tormento, más mi eterna búsqueda del perdón.

“Ojalá que al menos hubiera alguien que se tomara el tiempo de venir a dejar flores y ofrendas en nuestros sepulcros durante los Días de Muertos –se lamentó el anciano que falleció en completa soledad–, pero ni eso queda en este pueblo que fue olvidado por la gracia divina”.

“Ya dejen de estar quejándose –dijo el infeliz que fue asesinado y sepultado encima del baúl lleno de monedas de plata–. Mi ánima está atrapada en una tumba deshonrosa y clandestina porque mi patrón me dejó allí para que cuidara su tesoro. Él se largó de aquí y sólo Dios sabe si su ánima ande penando en San Luis o en otra parte, pero acá jamás regresó y me dejó atrapado, aunque la tumba luego haya sido profanada y mis huesos regados, pateados y vueltos a enterrar. Y así como yo, todos estamos aquí atrapados porque este pueblo está más muerto que nosotros y no nos deja salir para encontrar descanso.

Este comentario dio un giro importante a la conversación del concilio. Recordaron las épocas de bonanza, cuando había vida, alegría, dinero y trabajo a raudales. Recordaron también el abandono y la ruina, cuando hasta los gambusinos se fueron para jamás volver. No pasaron por alto evocar las animadas fiestas patronales del 29 de junio y los convites del pasado, además de señalar que las del presente solían estar muy desangeladas. Hablaron de los visitantes ocasionales, esos que llegan a pasear un rato, curiosear e irse; de los festivales culturales que algunas personas enamoradas del pueblo y de su pasado histórico organizan para reavivar su grandeza o para impedir que sea destruido por la minera canadiense.

Al mencionarse la Impacto de la minera canadiense en Cerro de San Pedro, SLPminera, todos voltearon a mirar al Grafes, esperando un comentario suyo, pues cayeron en cuenta de que había estado observando silenciosamente durante toda la velada. Nada dijo entonces, pero se dio otro giro a la conversación y no hubo un solo presente que estuviera de acuerdo con las nuevas formas de minería o de vida. Sin embargo, el tema se prestó a discusión, ya que algunos afirmaron que la presencia de esa compañía minera y de los trabajadores había traído una nueva dinámica a Cerro de San Pedro, dinámica de actividad, de renacimiento y, acaso, de una nueva bonanza, mientras que otros se quejaron porque, según su opinión, los trabajadores venidos de lejos en nada beneficiaban al pueblo, como tampoco lo hacía la minera, que si algo había hecho era simplemente perturbar el descanso de las ánimas.

“¿Cuál descanso?” –interpelaron los accidentados de la carreta despeñada y los que habían muerto fusilados–. “Nunca han descansado nuestras ánimas y esa gente nueva en nada beneficia ni tampoco altera nuestro aburrimiento, o mejor dicho, nuestra zozobra”.

“Ningún descanso –apoyó uno de los mineros cuyo cuerpo jamás fue rescatado después de una explosión en la mina–. Lo peor para nuestra desgracia es que hace poco una de esas enormes máquinas que andan haciendo un boquetón a cielo abierto descubrió nuestros huesos, los removió, los aplastó y siguen y seguirán perdidos entre cúmulos de tierra y jale. Nuestra última esperanza de cristiana sepultura y descanso eterno se esfumó para siempre”.

El barrenador exhaló un suspiro lastimero y pidió perdón a sus compañeros por haber sido el causante de sus muertes. Éstos dijeron que nada había que perdonar porque fueron gajes de su oficio y que ni siquiera el Grafes hubiera podido ayudarlos. En eso, a lo lejos se escucharon varios aullidos de coyotes. Pronto amanecería y ese singular encuentro llegaría a su fin. Fueron el barrenador, un gambusino y los huachichiles quienes pidieron al Grafes que expresara su opinión o diera sus conclusiones, si acaso las tenía.

“A estas alturas de casi la madrugada todos ustedes ya saben exactamente por qué estamos aquí –dijo el Grafes, por fin–. A todos y a cada uno de ustedes los conozco desde que llegaron a Cerro de San Pedro; he estado en esta tierra desde antes que nacieran. Me conocen como Grafes, como Jergas, como el Gris, como el Espíritu de la mina. Unos creen que soy benefactor y otros me temen. Soy anterior a la fe cristiana, anterior a los huachichiles, anterior a cualquier memoria que de aquí se tenga. No soy ánima en pena porque nunca he nacido ni he tenido cuerpo que haya muerto, aunque algunos crean que soy el fantasma de un minero que perdió su vida en un accidente. Lo más aproximado es decir que soy el espíritu de esta tierra, más que de las minas ya explotadas, ahora vueltas a explotar o aún por descubrir.

“Por ser el espíritu de esta tierra los llamé a esta asamblea para decirles que ya también he perdido el ánimo de seguir aquí, porque todo tiene un inicio y todo llega a su fin. No recuerdo cuándo llegué ni quién me ordenó que me quedara a velar por el bienestar del territorio y sus moradores, pero sé que mi tiempo está a punto de concluir y que otro espíritu para esta tierra habrá de ocupar mi lugar.

“Han de saber que también he perdido el ánimo de seguir aquí porque estas nuevas formas de minería son inauditas y más destructivas, son mezquinas y depredadoras; no respetan a nada ni a nadie, extraen todo lo que pueden y cuando las compañías se van, lo único que dejan es un páramo y los mantos envenenados. La bonanza es efímera y más temprano que tarde se irán esas compañías con sus maquinarias a alterar la paz o el devenir de otras ánimas en otro lugar. Para entonces, Cerro de San Pedro, que de cerro ya sólo el nombre le queda, no será ni pintoresco ni atractivo para nadie.

“Estamos aquí reunidos porque esto quería decirles, como también para decirles que el pueblo no tiene atrapado a nadie; son las culpas personales, los remordimientos, las muertes violentas y sus desenlaces lo que los tiene a ustedes atrapados. Y en breve, cuando tres coyotes canten su plegaria al primer rayo de sol que aparezca en el horizonte, será el momento que muchos de ustedes han esperado por décadas o siglos. Se abrirá la puerta de los tiempos y podrán irse para encontrar el ansiado descanso. La decisión es propia y les deseo mucha suerte a todos” –concluyó el Grafes y volvió a su silencio.

Hubo animación e incredulidad en el ambiente. Ninguna de las ánimas sabía qué hacer o decir. ¿Cómo prepararse para partir? ¿Podrían llevarse algo? ¿Pero qué? ¿Podían irse juntos o debían hacerlo por separado? Esas luces espectrales se movían de un lugar a otro en la explanada, como dando vueltas o círculos frenéticos. Hasta las lechuzas alzaron el vuelo y revolotearon en círculos también. Es posible que ellas quedaran liberadas del influjo, si acaso estaban atrapadas por igual.

Los colores de la aurora se hicieron cada vez más intensos en el oriente. El silbato de la minera se escuchó a lo lejos. El pueblo comenzaba a despertar para tener un día más en su monótono devenir. Justo cuando asomó el primer rayo de sol, tres coyotes aullaron en el horizonte. Una fuerte racha de viento se dejó sentir, cobrando fuerza para tornarse en remolino sobre la explanada. Las pocas personas que ya andaban en las calles se santiguaron.

La luz del sol irradió sobre el pueblo de San Pedro. La gente y los mineros por igual intuyeron que hoy sería un día diferente o tal vez todo sería diferente a partir de hoy.

En pocos segundos nada quedó en aquella explanada, ni siquiera el recuerdo de un encuentro inusual de ánimas desterradas. Sólo los espíritus de los antiguos huachichiles regresaron al monte para seguir viviendo en armonía con su entorno intangible.

Este cuento, de Homero Adame, fue el ganador en el 2do Concurso de Cuento Corto convocado para el Onceavo Festival Cultural de Cerro de San Pedro, 2012.

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Mitos y leyendas potosinas: San José, protector de sus devotos

SAN JOSÉ, PROTECTOR DE SUS DEVOTOS

Leyenda de Villa Hidalgo, SLP

Entre los relatos que por aquí se escuchan, existen desde luego también los que refieren hechos milagrosos del santo patrono del pueblo, el Sr. San José, quien sabido de que muchos seres humanos en algunos casos pueden recuperar su salud, pero en otras ocasiones son definitivamente llamados a la presencia de Dios, se esmera en que por lo menos todo aquel que ha mantenido su fe y su devoción en él, no deje este mundo sin el auxilio de un sacerdote.

Corrían así los años cuando Villa Hidalgo era aún vicaría de la parroquia de Armadillo, que lo siguió siendo hasta 1906. El señor Carlos Martínez, fiel devoto de San José y compadre del párroco del Armadillo, se hallaba muy enfermo y ya en agonía; lo único que podía dar el consuelo a su familia y al enfermo mismo era que por lo menos pudiese recibir el sacramento de la extremaunción, cosa que parecía imposible, pues las fuerzas del enfermo comenzaban a flaquear y traer al párroco desde El Armadillo significaba una jornada a caballo durante la noche y el retorno hasta el día siguiente, con la posibilidad, además, de que el párroco anduviera cumpliendo con su ministerio por otro rumbo de su extensa parroquia y no pudiera atender de inmediato aquel llamado. Simple y sencillamente todo indicaba a que el enfermo se iba de este mundo sin aquel auxilio tan reconfortante para él como para los que aquí se quedaban rogando por su alma.

De pronto se escucharon unos toquidos en la pequeña ventana de madera de mezquite de la casa del enfermo. Era el sacerdote que llegaba directo desde El Armadillo, tras haber sido avisado por un humilde hombre de barba y sombrero, de las condiciones en que se hallaba su compadre. Los de la casa se preguntaban quién pudo haber sido aquel hombre que avisó al sacerdote en tan corto tiempo, simplemente a nadie se le había pedido o encomendado aquello, mucho menos a alguien desconocido, pues el párroco conocía a todos sus feligreses y aunque el rostro de aquel hombre que desapareció en cuanto le comunicó la noticia que llevaba, le parecía familiar y le inspiraba confianza, simple y sencillamente estaba seguro que jamás lo había visto por estos rumbos. Únicamente recordó su apacible voz y la humilde vestimenta en inusuales colores amarillo y verde. Fue entonces que vino a su memoria el rostro de la imagen frente a la cual tantas veces había orado durante sus visitas a la capilla de San José de Picachos.

Esta leyenda fue publicada en el libro Picachos, Villa Hidalgo, S.L.P. Monografía y recuerdos, de José Rafael Barboza Gudiño. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. SLP. 2011.

Se ha publicado en este blog con autorización del autor.

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Mitos y leyendas potosinas: El pozo del árabe

EL POZO DEL ÁRABE

Leyenda de Villa Hidalgo, SLP

Cuentan los que transitan de Villa Hidalgo al Ejido Veinte de Noviembre o al Valle de San Juan, por necesidad o por andar de más en tertulias a las altas horas de la noche, que al aproximarse al cruce de la vía del ferrocarril México-Tampico, entre El Colorado y dicho cruce, se escuchan ruidos y lamentos. Los lamentos provienen de un viejo pozo que se encuentra a unas decenas de metros al sur del camino, hoy día escondido entre los matorrales que ya han crecido hasta encima de las viejas tapias de piedra, en lo que eran atarjeas y una pileta. Allí quedó sepultado un árabe que mercaba ropa y diversos productos en las rancherías de la región, viajaba siempre con el tren. En la estación del pozo abordó el tren que lo condujo al más allá, cuando fue asesinado y arrojado al fondo de esta noria. Si el motivo de este crimen fue sólo el robo o si existió de por medio algún otro agravio, nunca se supo; tampoco se llegó a conocer con certeza quién o quiénes le dieron muerte. Esto ocurrió allá por los años cuarentas y horrible habrá sido su muerte o muchos los pendientes que dejó en esta vida, ya que se resiste a descansar en paz y sigue penando en ese lugar. Lugar que impone y transmite extrañas vibraciones aún sin que se dejen escuchar los lamentos, pues debo relatar aquí que cuando he visitado este sitio con mi caballo, éste se resiste a acercarse y se trata de alejar lo más pronto posible.

Y que me dicen de la Mesa de Chagoya, que está por el mismo rumbo, cruzando las vías. Allí, según relatan los que han vivido esta experiencia, se escuchan gritos, correr de caballos y hasta los plomazos. Este es el sitio, según dicen, de otro fabuloso tesoro enterrado. Vaya ruta por la que transitan los amigos del Veinte de Noviembre a pie o en bicicleta, o los que en bestia se trasladan con el rumbo de Tanque de Luna o Presita de la Cruz.

Esta leyenda fue publicada en el libro Picachos, Villa Hidalgo, S.L.P. Monografía y recuerdos, de José Rafael Barboza Gudiño. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. SLP. 2011.

Se ha publicado en este blog con autorización del autor.

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Légendes mexicaines en français: Le serpent à sept têtes

LE SERPENT À SEPT TÊTES

Légende des Huachichiles

Versión en español: la sierpe de siete cabezas

Lorsque les Espagnols, il y a longtemps, envahirent les territoires de l’Altiplano Potosino –qu’ils considéraient à juste titre comme hostiles– pour fonder leurs villages près des riches mines d’argent, de nombreux clans de Huachichiles décidèrent de se réunir afin de trouver le moyen d’empêcher la progression de leurs envahisseurs.

Au cours de l’assemblée, ils décidèrent que leurs sorciers travailleraient avec les forces de la Nature de telle manière que les puissantes armées des conquistadors seraient impuissantes.

A Charcas, à Mexquitic, à Cerro de San Pedro dans l’Etat de San Luis de Potosi, il y avait déjà des colons espagnols dont les armées anéantissaient sans pitié les sauvages autochtones. Les évangélisateurs quant à eux, œuvraient aussi à leur manière, c’est-à-dire, toujours en faveur de la cupide couronne espagnole.

Durant trois lunes, les sorciers Huachichiles se réunirent dans un endroit désolé de l’Altipano où même le plus aventureux explorateur espagnol ne s’y serait pas aventuré. La magie de ces derniers était puissante c’est pourquoi ils parvinrent à leurs fins. Lorsque la lune rouge d’octobre se leva à l’horizon, on entendit un bruit surnaturel qui paralysa tous ceux qui l’écoutèrent à l’exception des sorciers.

Ils avaient donné vie à un serpent hors du commun avec sept têtes et de redoutables yeux de feu.

A l’aube, un énorme corbeau solitaire surgit de nulle part. Il fit plusieurs tours dans le ciel et vola vers le sud. Le serpent le suivait. Les sorciers Huachichiles avaient commandé aux forces occultes de la Nature de sorte que le monstre tout juste créé détruisit les villages espagnols. Le corbeau était son guide.

Là où passa le serpent, ce dernier causa terreur et destruction. Le bruit s’en répandit de toutes parts et de nombreuses armées espagnoles partirent à sa rencontre pensant qu’il s’agissait d’une invention ou d’un simple animal ordinaire. La réalité fut effrayante: ils ne purent vaincre le serpent et personne ne survécut pour raconter ce qui se passa.

Près de ce qui est maintenant la ville de Solis, dans la municipalité de Villa de Guadalupe dans l’Etat de San Luis de Potosi, un groupe de moines étaient en train de fonder un ermitage dans le but de catéchiser les autochtones et par là même de les protéger des cruels conquistadors.

Quand ils virent le gigantesque corbeau se diriger vers eux, l’un des moines fit brûler de l’encens, sortit les saintes images de l’ermitage et se dirigea vers l’oiseau mystérieux en vue de l’affronter. Ses compagnons le suivirent.

Cependant, lorsque ces derniers virent que l’horrible serpent à sept têtes approchait déjà, ils furent épouvantés et abandonnèrent le pauvre moine à son sort.

Le serpent incendiait tout ce qui se trouvait sur son passage ne laissant dans son sillage que des cendres. Le moine s’agenouilla et se mit à prier, demandant à Dieu de le protéger et d’anéantir ce monstre infernal. Lorsque le corbeau vola au-dessus de sa tête, le moine se mit debout et prononça quelques mots en latin. L’oiseau noir laissa échapper un cri, tomba sur le sol et se transforma en colline.

Ensuite, le moine récita plusieurs autres prières en latin et le serpent lui lança des regards de feu qui cessèrent en quelques minutes avec la vie de ce dernier.

Néanmoins, avant qu’il ne meure, le moine dit une dernière prière tandis qu’il exorcisait l’animal de son bras droit levé.

Le serpent se transforma également en colline.

Bien que de nombreuses années se soient écoulées depuis lors et que les Huachichiles aient cessé d’exister que ce soit en tant que tribu qu’en tant qu’individus, de nombreuses personnes se souviennent encore de cet événement et racontent que le serpent devait détruire la capitale du San Luis Potosi ou le village de Charcas. Cependant, grâce à la foi d’un moine, le serpent à sept têtes tout autant que le corbeau furent exorcisés… Mais pas pour toujours…

La légende raconte que la conjuration un jour expirera et que ces collines reprendront leur forme initiale pour accomplir alors leur destinée.

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Les Huachichiles étaient un groupe ethnique très aguerri et beaucoup d’entre eux vécurent sur les territoires désertiques mexicains, principalement ceux connus sous le nom de l’Altiplano Potosino.

Bien que l’histoire affirme que grâce à la guerre Chichimeca, il fut possible d’assujettir les Huachichiles, ce qui est sûr c’est que ces derniers ne se laissèrent jamais asservir par les Espagnols ni n’embrassèrent la foi chrétienne.

Les Huachichiles furent totalement exterminés vers la fin du XIXe siècle et de leur culture, il ne reste seulement que quelques coutumes, appellations toponymiques et légendes.

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Vous pouvez lire et écouter cette légende ici:

Cette légende a été publiée dans le livre “Mythes et légendes des Huachichiles” d’Homero Adame lequel, après avoir remporté le Prix National du Conte, Mythe et Légende “Andrès Henestrosa” 2007 - organisé par le Secrétariat à la Culture de l’Etat d’Oaxaca – a été édité par celui-ci en 2008.

Texte et photos: Homero Adame (Avec l’aimable autorisation de l’auteur)

Traduction, audio et vidéo: Cécile Belluard

Relecture: Noële Belluard-Blondel

Musiques:
Musique utilisée comme fond pour la narration

* Butterfly Tea

Titre:

1/Eyes of the darkness (00-1’41)

2/Fire Power (1’42 et 5’15)

3/The Warriors Fortress (2’25)

http://www.jamendo.com/fr/album/64726

Licence de distribution: CC-BY-NC-SA

* Dom the Bear

Titre : The Pink cathedral (3’01)

http://www.jamendo.com/fr/album/80288

Licence de distribution: CC-BY-NC-SA

* Musique d’ambiance a la fin de la piste

**SENDA. Titre: «3 minutos»

http://www.jamendo.com/fr/album/76060
In CD “Tras las Huellas”
(Licence de distribution: CC BY 2.5)

 

** La traduction, la vidéo et la piste en MP3 de cette légende est distribuée sous la Licence CC BY-NC-SA 3.0.

* La piste mp3 peut-être écoutée sur ARCHIVES INTERNET

http://www.archive.org/details/LeSerpent7Tetes

* La vidéo:

http://www.youtube.com/watch?v=B8Pm5sUoMNg

Mitos y leyendas de centros mineros: El Jergas

EL JERGAS

Leyenda de Villa de La Paz, San Luis Potosí

Cuentan que en Villa de La Paz a un minero como de unos 45 o 50 años aproximadamente le salió el Jergas una vez que bajó a la mina. El señor era una persona normal y, supuestamente, desde entonces tiene unos comportamientos diferentes, traumas y problemas psicológicos. Todo mundo lo conoce, es un personaje típico del pueblo y se volvió así por la impresión de haber visto al Jergas. Desde que eso le ocurrió el hombre quedó muy traumado y ya nunca volvió a trabajar en las minas; ni siquiera volvió a bajar a una mina y eso que en aquel tiempo toda la gente de Villa trabajaba en la minería. En cambio, este señor mejor se dedicó a la agricultura pero cada vez más fue perdiendo el sentido de la realidad.

Él platica que cuando le salió el Jergas se asustó y salió corriendo de la mina de Dolores; se salió corriendo y no paró de recorrer hasta que llegó a Matehuala. En otras palabras, en ese momento que se le apareció el Jergas no supo qué hacer y desesperadamente mejor corrió.

La mina de Dolores, en el Cerro del Fraile, es más antigua que la de Cobriza y, según las pláticas, en la de Dolores es donde más han visto al Jergas. Muchos creen que esto es meramente como pláticas de mineros o una leyenda, pero sí fue cierto que a este minero se le apareció el Jergas en la mina de Dolores.

Hay que recordar, sin embargo, que unos que dicen que el Jergas ayuda a los mineros cuando se encuentran en peligro, pero también de repente hace travesuras o asusta a los mineros, saliendo como espanto, y así es como le salió a aquel señor que se traumó.

Plaquette de Homero Adame

Esta leyenda, recreada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

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Mitos y leyendas potosinas: Isidrón

ISIDRÓN

Leyenda de Villa Hidalgo, SLP

Debió de haber sucedido en fecha posterior a 1615, fecha en que ocurrió el descubrimiento del mineral de San Pedro de Guadalcázar y más probablemente alrededor del año 1756, año en el que en ese lugar se estableció la Real Caja por el Marqués de Las Amarillas (1), cuando transitaban por territorio del actual municipio de Villa Hidalgo arrieros y diligencias con cargamentos de diversos productos que mercaban entre los colonos que habitaban los escasos asentamientos humanos de la región, volviendo a la ciudad con los productos de estas tierras un tanto inhóspitas pero a la vez muy ricas.

De especial valor eran los minerales que en forma semi concentrada o en algunos casos ya como producto metálico en barra o en moneda, eran también transportados hacia la ciudad de San Luis Potosí, por lo que no podía faltar el vival que encontrara más atractivo el asecho a los cargamentos que transitaban por los polvorientos caminos que la búsqueda de las vetas y su posterior extracción a pico y pala desde las entrañas de las prominentes sierras de Charcas, Catorce, Salinas, San Pedro y Guadalcázar. Desde esta última era paso obligado hacia la capital el valle actualmente conocido como de Villa Hidalgo o de Peotillos. Al aproximarse a los picachos y lomeríos en donde hoy día se encuentra Villa Hidalgo, la adrenalina de los que por allí transitaban fluía por todo el cuerpo, el corazón se aceleraba y el sudor de la frente era helado, los arrieros trataban de descubrir todo ruido, todo movimiento, todo objeto extraño que les pudiese avisar, no sé ni con qué fin, de algo que sería inevitable, una vez que se apersonara frente a ellos Isidrón y su gavilla de bandoleros.

Isidro Portocarrero, conocido como Isidrón por su corpulencia, con más de dos metros de estatura y poderosos músculos, era uno de esos rebeldes con espíritu de líderes y sin una causa, o quizá había hecho de él todas las causas que en este mundo incitan a la rebelión a quienes poseen ímpetus de guerreros y sentido de justicia y libertad, a quienes buscando la justicia misma son señalados como villanos por los supuestos ciudadanos honorables y no encuentran como seguidores más que a prófugos, a las “lacras” de la sociedad, a los que no reciben otra oportunidad de reivindicación. Isidrón confirmó así una vez más esta tesis, pasando de ser uno de esos ilusos nobles, al temido salteador de caminos, seguido por una horda de bandoleros que se apoderaban de todas las riquezas que podían cuando interceptaban cualquier cargamento. Su trayectoria fue tal vez efímera por esta vida, sus gritos y los de su gavilla se escucharon tal vez sólo por algunos años entre los montes de esta región, no así el eco de sus hazañas legendarias, que aún se sigue escuchando y más aún si tales hazañas han despertado la curiosidad y difícilmente no, también la codicia de los que ahora se preguntan, ¿qué pasó con las riquezas acumuladas durante ese tiempo?, Si a los bandoleros poco se les podía ver por las ciudades y no eran capaces de gastar esas riquezas y no hay noticias de que hayan sido recuperadas, ¿en dónde quedaron?

Cuentan que en tiempos más recientes, paseantes que caminan por las laderas del llamado Cerro Grande, el mayor de los picachos que rodean a la cabecera municipal de Villa Hidalgo, han descubierto entre los nopales de tapona que se extienden alcanzando poca altura, no mayor de un metro, una cueva cuya entrada está sellada por una pesada losa con una argolla, sin embargo, cuando deciden ir a buscar ayuda para remover la losa, regresan y encuentran la nopalera descrita, mas no así la mencionada losa. Otros han logrado correr un poco la losa y han logrado ver las riquezas que yacen bajo de la misma, en el interior de la cueva, sin embargo, es tal su miedo que deciden llamar a otros más para abrir por completo la cueva y penetrar en ella sin dar más con la misma a su retorno. ¿De qué encantamiento se trata?, ¿será el valor que flaquea siempre en los momentos decisivos, cuando las cosas están a nuestro alcance y no las tomamos por miedo?, ¿será la codicia la que nos hace ver sólo por momentos cosas que no existen? Miedo y codicia, dos debilidades del ser humano que frecuentemente nos mal aconsejan.

*Montejano y Aguiñaga, R., 1994. La Minería en San Luis Potosí. Archivo Histórico del Estado de San Luis Potosí, 61 p.

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Esta leyenda fue publicada en el libro Picachos, Villa Hidalgo, S.L.P. Monografía y recuerdos, de José Rafael Barboza Gudiño. Universidad Autónoma de San Luis Potosí. SLP. 2011.

Se ha publicado en este blog con autorización del autor.

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“14 voces por un real” – Obra de Homero Adame

La construcción social de la “real”(idad):

Un pueblo visto por la polifonía de catorce voces

Dra. Pat Grounds

Cada cabeza es un mundo, y es la voz la que lo expresa. Adame encuentra la manera de entrar en 14 mundos distintos que se viven de forma paralela en un mismo contexto físico.

En muchas ocasiones, los premios literarios estatales no trascienden sus fronteras cuando se publican y por ello es difícil que un buen libro reciba la difusión que merece. Me temo que este pudiera ser el caso de 14 voces por un real, obra ganadora del Premio 20 de Noviembre, “Manuel José Othón” de narrativa, 2004, convocado por la Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. Dicho libro demoró no menos de tres años en salir de la imprenta, pero ya está en las librerías y esto es para celebrarse porque se trata de una obra única por la polifonía del estilo narrativo. Está compuesta por las voces de 14 personajes diferentes que nada tienen que ver entre sí, pero comparten con el lector sus experiencias, sentimientos o puntos de vista idiosincrásicos sobre Real de Catorce que, en todo caso, constituye el “personaje” o tema central del libro.

Lo que hace de 14 voces por un real una obra única es la manera en la cual cada capítulo está expresado por un personaje, o sea una voz distinta, y al leerlos llegamos a ver a Real de Catorce a través de las visiones socio-culturales de cada uno de ellos. De la misma manera, llegamos a sentir y a conocer con lujo de detalle a los 14 personajes por medio del estilo del discurso narrativo que los caracteriza. En ocasiones, más que leer en realidad “escuchamos” el acento, el tono de voz del personaje respectivo, y entramos en su pequeño mundo gracias a la autenticidad del lenguaje mediante el cual lo llegamos a “conocer”. Con esta técnica, el libro adquiere una polifonía poco usual y muy bien lograda en la mayoría de los casos. Para ello, es de suponerse que su autor, Homero Adame, invirtió mucho tiempo recorriendo las callejuelas de Real de Catorce, observando los vaivenes del pueblo en sí, hablando con la gente, escuchándola no solo con sus oídos de investigador sino también con su corazón de amante de esos territorios, aprendiendo como antropólogo/sociólogo y también como hermano un sinfín de detalles sobre la vida real de Real.

Homero Adame, reciente ganador del Premio Mito, cuento y leyenda “Andrés Henestrosa” 2007 por su libro Mitos y leyendas de huachichiles, explorador, viajero incansable y colaborador de la revista México Desconocido, demuestra en este libro que sabe observar y escuchar a la gente y recrear sus formas de expresarse a través de la ficción, siendo 14 voces por un real su primera obra publicada en este género. Como investigador de la tradición oral que es, Adame ha publicado varios libros de leyendas, de tradiciones y costumbres de San Luis Potosí, donde actualmente radica; del estado de Nuevo León, la tierra donde creció, y también del Noreste de México, donde realiza gran cantidad de sus investigaciones.

La voz de una fotógrafa, escrita a manera de diario, es la que abre 14 voces por un real. A través de su “lente” o de sus ojos de fotógrafo, ella nos ofrece una perspectiva sumamente detallada sobre las características de la arquitectura y de las rutinas de quienes habitan este mítico pueblo del Altiplano potosino. Inmediatamente después, “escuchamos” al peregrino, quien nos cuenta, con su propio estilo vernáculo rural, sobre las fiestas del 4 de octubre, dedicadas a San Francisco, a las cuales asiste año con año. Nos enternece con su descripción de algunos eventos de su vida personal, que hace que participe, sin falta, en la multitudinaria peregrinación anual. Enseguida es el turno del comerciante, cuyo relato nos hace ver cómo se puede vivir o se sobrevivir en este pueblo. Después viene un relato relativamente prosaico, contado por la hipiteka. Nos impacta su manera de hablar, que consta de una especie de stream of consiousness, utilizando verborrea y lenguaje común entre gente con imaginación prendida pero sin capacitación intelectual para concretizar sus pensamientos o seguir un tren de pensamiento lógico. ¿Está bajo la influencia de algún estimulante narcótico? Habrá que leerlo para juzgar y, a través de su estilo idiosincrásico de expresarse, nos permite entrever una visión de la vida comercial de pequeña escala, desde otra perspectiva y para otro tipo de clientela que la del comerciante.

Y así los siguientes relatos nos brindan aspectos diferentes de un mismo lugar, como por ejemplo el de los huicholes, quienes en realidad no visitan el pueblo en sí, pero sí los territorios de ese árido municipio durante sus misteriosas peregrinaciones a Wirikúta, su tierra sagrada. Cabe mencionar que esta narración rompe totalmente con el típico esquema de estudio sociológico o antropológico para con los indígenas, ya que el autor la ha logrado con una visión de ellos a través de técnicas literarias, utilizando diálogos y vocablos huicholes, demostrando una vez más la profundidad de la investigación que llevó a cabo. No falta la visión hasta de unos extranjeros, una pareja de gringos lindos y sencillos, quienes por medio de su español entrecortado, exponen su asombro y su encanto por este lugar que bien podría ser un centro turístico, según ellos, con un poco de inversión y visión de los inversionistas y pobladores. Sin embargo, e impactante como punto de vista contrastante, la corredora mexicana de bienes raíces después afirma, a raíz de sus propias experiencias profesionales y personales, que Real de Catorce no es de ninguna manera un buen lugar para invertir, sino todo lo contrario.

A través de su estilo de narrar muy coloquial, también disfrutamos las aventuras y desventuras de unos buscatesoros. Asimismo, una lugareña, ya anciana, cuenta cómo ha transcurrido su vida en ese poblado y explica cómo ella misma sigue enterándose de todo lo que sucede en el devenir cotidiano. Después, con otro tono y con lenguaje del siglo XVII o del XVIII, leemos la contribución insólita de un ánima en pena. Provocando lástima en el lector, dicha ánima pinta con su voz anticuada y anacrónica cómo fue la vida en el Real durante sus años de bonanza y grandeza. Más adelante, el sacerdote nos ofrece una visión muy sui generis de la vida religiosa en el pueblo y, verdaderamente, las imágenes de sus rutinas son de letargo y aburrimiento. Cabe mencionar que éste es, desde mi punto de vista, el relato más débil de todos, por su falta de sustancia y bajo nivel de detalle. Podemos imaginar que el autor no conoce bien el medio de los clérigos de los pueblos pequeños mexicanos, o bien, no recolectó suficientes datos para redondear completamente al personaje. A falta de información, quizás en vez del sacerdote aquí hubiera sido más interesante leer el relato de un narrador de leyendas, por ejemplo, área muy conocida y vivida por el mismo Homero Adame.

El capítulo dedicado al político es muy vivaz y al leerlo podemos imaginarnos claramente a los tres amigos hablando sobre un tema que es voz de todos aunque no todos lo conozcan a fondo. Así podemos llegar a entender mejor que las “grillas” y los favores políticos en los pueblos son muy distintos a los que se conocen en las ciudades. Los comentarios de los amigos evocan aquella reciente y exitosa película La ley de Herodes, representación del séptimo arte del mismo tipo de ambiente.

Antes de concluir, la historiadora nos ofrece una relación exhaustiva de la historia de Real de Catorce (a ella no le gusta ese lugar por varias razones que también explica concienzudamente). Y para cerrar los relatos con broche de oro, escuchamos por fin la voz del escritor, expresado en un estilo más intelectual y analítico, quien primero nos da su punto de vista sobre lo que para él significa Real de Catorce en la actualidad para finalmente hacer un resumen que bien podría haber servido como prólogo del libro.

Por último, 14 voces por un real nos entrega “Un real”, breve capítulo estadístico sobre la geografía, demografía, clima, flora, fauna, etc., de esta región en el Altiplano que en años recientes ha adquirido una mística muy propia entre ciertos segmentos de la población mexicana. Este capítulo o sección contrasta e impacta al lector, pues nos lleva a preguntar si las percepciones de los personajes no nos dan una visión mucho más clara de lo que es Real que estos datos duros. Si la realidad es de hecho una construcción social, como explican, por ejemplo, Berger y Luckmann (1966), la respuesta es obvia.

14 voces por un real, según lo ha expresado Homero Adame en algunas entrevistas de radio y en las presentaciones de este libro, es un juego de palabras: “Si tú me das un real, yo te doy 14 voces”. Pero como el real dejó de ser moneda de circulación a partir de 1854, es difícil conseguir uno para comprar una copia de este libro. Sin embargo, ese “real” se convirtió en el último capítulo que, sin ser una voz per se, da un cierre magistral y muy profesional a la obra.

Libro de Homero Adame

14 voces por un real

Homero Adame

Premio “20 de Noviembre” en narrativa 2004

Verdehalago y Secretaría de Cultura. 2007

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Para leer extractos de las catorce voces sigan este enlace:

Mitos y leyendas de la Huasteca: Los pakán y los lintsi

Los Pak’an y los Lints’i es una de las 58 leyendas que recopilé en cada municipio del estado de San Luis Potosí para el libro de Mitos, relatos y leyendas de San Luis Potosí que se publicó en 2007. Esta leyenda corresponde a Tanlajás, municipio huasteco con fuerte influencia téenek.

Puedes encontrar más leyendas indígenas en este enlace:

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Cuentos huastecos: “Miquen-Xantolo” – Culto a los muertos

“MIQUEN-XANTOLO”

(Todos muertos todos santos)

Amén de estar aquí, dejando pasar las horas, las negras nubes amenazan con desplomarse, pronto va a llover, las bancas del parque a la bandera, van quedando vacías, hoy viernes grande, viernes último del mes de octubre, allá donde las risas infantiles me confunden de niño y veo el rostro de mi padre muerto, que pronto estará conmigo compartiendo estos días de fiesta y dolor, pero es viernes grande, tianguis o plaza de la curva como se le quiera llamar, todos se preparan, compran lo esencial para recibir a sus difuntos; huacales, canastos, comales, copal, copaleros, candelabros, velas, alimentos varios. Los vendedores ambulantes pregonan sus ofertas, todo es agitación, movimiento, es calor humano compartido, el aroma a copal penetra, en mi cuerpo, penetra en mis recuerdos, liberando con ello mi redimido espíritu, el copalero es elevado con la gracia y tranquilidad que solo mi madre puede poseer, esparciendo generosamente el sahumerio, el incienso de dios, agradable sensación, misteriosa y profunda. Los cohetes afirman que ya es la entrada de los fieles difuntos, sí claro que son fieles ¿qué muerto nos podría engañar? Sólo el muerto de hambre como yo, o el muerto de miedo como tú, tú mismo miedo es lo que impide tener valor para vencer a la muerte en el nombre de Cristo Jesús. La flor despicada, esparcida sobre el camino o vereda, señala el rumbo que en vida tantas veces recorrió el difunto o difuntos, que llevan años entre sombras o gloria de salvación según el tipo de vida en que se preparo el difunto antes de su partida. El son de los viejos llega a los oídos de los mismos viejos, los jóvenes contemplan, los niños ríen, los monarcas hacen rueda y bailan, conversan, traen a un negrito que recita versos picarescamente, acompañado de un “tlaquechanequetl” (hombre vestido de mujer) que representa a la Malinche, el negrito con un machete y una máscara que se levanta cada vez que dice un verso para que se escuche mejor, y dice así:

Aman kena lamatzin, Aman kena huehuetzin, Pobres de nuestros nietos, La vida empezando para ellos

Y el mundo se va a acabar, La vida es alegría tan bella, La hermosa naturaleza

Es su hermana, su aliada esencia, La naturaleza genera energía, árboles, flores, hijos,

La vida los alimenta, Aman kena lamatzin, Aman kena huehuetzin.

“Ahora si viejita, ahora si viejito”

Danzan, caminan cansadamente, pausados, encorvados, en sentido contrario, conversan en su lengua madre, en la lengua náhuatl o mexica; la Malinche y los demás monarcas danzantes bailan en los costados dando unos pasos rústicos y a la vez cómicos, con vestimentas chuscas, con corona como si fuesen reyes, sólo que el resplandor no lo provoca el oro sino los espejos que en ella portan, también usan una capa como la usaban los nobles durante la conquista, también se cuelgan listones de colores, típicos a los reyes huastecos, cargan un morral lleno de corcholatas y lo suenan al danzar simulando tener mucho dinero, también llevan un cetro de cartón y madera en una mano y en la otra una sonaja para acompañar rítmicamente a la jarana y al violín que ejecutan los “tlozozonquemen” (músicos). Esta danza es un rito por eso se les pide a los presentes no aplaudir, ya que son días de luto y dolor, para los vivos y de fiesta para los difuntos. La música continúa, los monarcas siguen danzando y se contonean, dan la vuelta y miran las tumbas del panteón, frente a las tumbas está un arco de zempoalxochitl, olivo, alimonaría y mano de león, este arco simula el paso o la puerta que limita la vida y la muerte, que al llegar los difuntos y al atravesarlo se encuentran con nosotros los vivos por el bautismo. En el arco se cuelgan naranjas, plátanos, manzanas, mandarinas, uvas, cacahuates y pan de mono, en la parte baja, sobre hojas verdes de plátano, se colocan, tamales de pipían, de fríjol, de carnita de pollo o de puerco, atole de máiz de masa y chocolate, que según era lo que el difunto prefería. Los difuntos nos visitan, están con nosotros, desayunan, comen, cenan y se van, pero aunque se marchen regresaran, los cohetes truenan por doquier con angustia desmedida, hasta cuándo volverá mi padre, hasta cuándo volverá mi abuelito, hasta cuando mis difuntos amigos, no lo sé, simplemente esperare un largo año para tenerlos aquí, lo más extraño es que solo en estos días nos podemos acordar de ellos, porque el resto del año sólo son muertos y nada más.

Texto escrito por José Reyes Nolasco, de Cerro Azul, Veracruz

Y enviado para su publicación en este blog en octubre de 2011

Puedes leer más cuentos, mitos y leyendas indígenas en este enlace:

Légendes mexicaines en français: Des trésors transformés en vipères

DES TRÉSORS TRANSFORMÉS EN VIPÈRES

Légende de la bourgade de La Presita,

dans l’Etat de San Luis Potosi au Mexique

C’est ici, en ce lieu, que l’on a cherché des trésors et que l’on a fouillé de toutes parts avant qu’on ne parle de l’existence d’une outre, faite avec la panse d’un taureau et emplie de pièces d’or –explique Rosalía Carrizales Huerta–. Un jour, des personnes sont venues avec un appareil et ont fouillé le secteur presque toute la nuit sans rien trouver. On parle ici de gens qui auraient trouvé de l’argent et s’en seraient allés vivre grâce à lui à Monterrey ou aux Etats-Unis. Mon arrière grand-père, José Estrada, abandonna sa femme et s’en fut avec une autre à Reynosa. Là, il y acheta une maison mais comme il était apparemment parti sans rien, ces proches ont alors cru qu’il avait trouvé un trésor et qu’il s’en était allé avec.

Un jour, nous sommes tombés sur une grosse vipère, une vipère vraiment très grande avec des yeux ronds qui brillaient d’une horrible façon. On raconte que cet éclat provient de l’argent ensorcelé parce qu’autrefois les grands propriétaires terriens, les riches, cachaient leur argent dans des peaux de vipères, les cousaient puis les enterraient. C’est pour cela que maintenant, on voit de telles vipères. Elles sont ensorcelées.

On dit que pour désensorceler une vipère, qui est en réalité un trésor, il faut agiter un chapeau parce qu’un chapeau ou un couvre-chef ressemble à la couronne du Christ et que lorsque cela tombe sur l’animal, celui-ci retrouve son initiale nature, à moins que l’enchantement ne le quitte et que seul subsiste la peau de la vipère emplie d’argent.

Cette très grande vipère a été vue en divers endroits ici sur les vieux murs de l’hacienda. Elle est si grande qu’elle ne peut être réelle.

Tous ceux qui l’ont vue s’en vont chercher quelqu’un pour les aider et lorsqu’ils reviennent à l’endroit où se trouve l’animal, celui-ci n’y est déjà plus. Plus curieux encore, plus rien n’indique sa présence ou l’endroit où il se serait caché.

N’importe quelle vipère, aussi petite soit-elle, laisse des traces quand elle rampe et cette très grande vipère-là, je vous le dis, ne laisse aucune trace. C’est pour cela que nous savons que c’est un sortilège.

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Vous pouvez lire et écouter cette légende ici:

Cette légende a été publiée dans le livre d’Homero Adame “Haciendas de l’Altiplano. Histoire(s) et légendes”. Tome II. De l’Indépendance à la Révolution. Conaculta (Conseil National pour la Culture et les Arts) et Secrétariat à la Culture. Mexico, D.F. 2010.

Légende recueillie par Homero Adame

Traduction: Cécile Belluard

Relecture: Noële Belluard-Blondel

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Notes:

1. Musique utilisée comme fond pour la narration:

*Asael. Titre: The King of Fairies http://www.jamendo.com/fr/album/20783

In CD “The King of Fairies” (Licence de distribution: CC-BY-NC-SA)

2. Musique d’ambiance à la fin de la piste:

*Senda. Titre: “Noche clarahttp://www.jamendo.com/fr/album/76060

In CD “Tras las Huellas” (Licence de distribution: CC-By)

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Puedes leer la versión en español de esta leyenda en:

Tesoros convertidos en víboras – leyenda de La Presita, en

Villa de Guadalupe, SLP

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Mitos y leyendas de San Luis Potosí: La escultura que llora en el panteón

UNA ESCULTURA QUE DERRAMA LÁGRIMAS

EN EL PANTEÓN DEL SAUCITO

Leyenda de San Luis Potosí

¿Has oído hablar que en el panteón del Saucito hay una escultura que llora?

Cuentan que en la tumba de una familia de apellido Bustamante, con fecha de 1895, han visto a la escultura de una virgen derramar lágrimas. En días de Muertos mucha gente va a ver esa tumba por curiosidad y le deja ofrendas.

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Puedes ver un video sobre la escultura de esta leyenda en este enlace:

La escultura que llora en El Saucito

Puedes leer más leyendas de panteones y de muertos en este enlace:

Leyendas de muertos

Si andas buscando más leyendas de San Luis Potosí sigue este enlace:

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Equinoccios y solsticios en la Joya Honda de San Luis Potosí

ARQUEOASTRONOMÍA ¿HUACHICHIL? DESDE LA JOYA HONDA, SLP

En la primavera de 2009 fui por primera vez a la cueva de la Joya Honda a observar el equinoccio. No imaginé entonces que 30 meses después iba a confirmar una teoría que fue gestándose con el paso del tiempo.

Aquel 20 de marzo de 2009 vi y fotografié el sol metiéndose exactamente atrás de una protuberancia o montículo natural en el borde poniente de una especie de cráter que más bien es un xalapasco*. ¿Era dicha protuberancia un marcador solar? Observé que había otro promontorio más al norte y anticipé que por ahí debía pasar el sol en verano. De ser correcta mi sospecha, quizá estaba en un observatorio astronómico hecho por los huachichiles, un lugar de observación arqueoastronómica. Investigación de Homero Adame.

¿Por qué digo huachichil? Porque allí fue territorio de este valeroso grupo étnico ya extinto y la cueva no es natural. Aunque no sé con exactitud quién la hizo, se vale especular que sacerdotes o astrónomos huachichiles la perforaron con el fin de observar desde su interior los movimientos del sol y de tal modo calcular las estaciones. (Cabe añadir que en la Joya Honda existen también otras cuevas y abrigos rocosos que sí son naturales).

Por diversas razones no pude ir a la Joya Honda en los siguientes cambios de estación, sino hasta el 21 de junio de 2010 para observar el movimiento del sol en el solsticio de verano. Entonces confirmé mis predicciones originales: la protuberancia norte, efectivamente, es un marcador solar de verano; por allí pasó el sol de la tarde antes de desaparecer. Texto de Homero Adame.

Por su parte, para el solsticio de invierno no parecía haber un marcador, pues el sol se ocultó afuera del radio del xalapasco, exactamente al sur de la cueva, según marcó la brújula. Luego de revisar las fotografías a detalle descubrí que sí había un “marcador”. Resulta que el perfil sur de la Joya Honda, que es la parte más baja (donde recientemente hicieron una escalinata que se quedó a medias), en el horizonte hay una serranía conocida como San Miguelito. Las cimas de los cerros son irregulares, pero existe una sola que desde la distancia se ve plana. Por ahí se metió el sol. ¡Ése debía el marcador!

Por fin llegó el equinoccio de otoño de 2011 y, puntual, fui a la cita con los movimientos solares para de tal modo completar los cuatro ciclos del sol. Éste se metió exactamente en el mismo punto o marcador donde se mete en primavera. Así corroboré mis sospechas de haber descubierto un observatorio de arqueoastronomía, seguramente de los huachichiles.

Los científicos muy ortodoxos dirán que las observaciones arqueoastronómicas se hacen al amanecer, cuando el sol sale, o al mediodía, con el cenit. De acuerdo, pero en la Joya Honda no es así. El punto de observación es una cueva hecha por el hombre (supongo que huachichiles) y los tres marcadores están al oriente, al suroeste y al sur. Por lo tanto, según mis deducciones, allí se observan estos movimientos del sol solamente en la tarde. Investigación de Homero Adame.

¿Para qué sirve todo esto? Tal vez para nada, pues a nadie le va a cambiar la vida ni el mundo va a ser mejor. No obstante, para mí ha sido una satisfacción haber descubierto algo del pasado, sin registro no memoria, algo que calcularon bien los huachichiles mediante la observación sistemática de los movimientos solares y por eso cavaron una pequeña cueva para desde su interior precisar los cambios de estación, los ciclos de lluvia, y más importante para ellos, los ciclos de caza.

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* El xalapasco (también escrito jalapasco) es una especie de cráter de origen no volcánico. En términos geológicos es conocido como maar y se forma cuando en el subsuelo hay una gran cantidad de agua y ésta, al calentarse debido al magma más abajo, hace explosión de tipo piroclástico o freatomagmático, quedando como resultado un cráter de tales características.

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Puedes ver otras fotos y videos en este enlace:

Arqueoastronomía desde la Joya Honda

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: El fantasma de una mujer

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN UN ESTACIONAMIENTO

Leyenda del Edificio Ipiña en San Luis Potosí

Así de leyendas de esta casa, la de la Maltos es la más conocida; hasta salió publicada en un libro y por eso mucha gente se la sabe. Pero hay otras leyendas y cosas misteriosas que de la casa se platican. Por ejemplo, hace muchos años aquí en el Edificio Ipiña estuvieron las oficinas de La Continental. Allí trabajaba un viejito y él nos platicó varias historias de cosas extrañas que pasaban en la casa y aquí en los estacionamientos. Por ejemplo, contaba que en las tardes, cuando ya cerraban, siempre dejaban todo en orden y cerraban con llave las puertas de las oficinas y que no había manera de que alguien pudiera entrar. En la mañana, cuando llegaban todos a trabajar, había veces que encontraban los cajones de los escritorios abiertos o los papeles tirados en el piso; no era que alguien se hubiera metido robar o algo porque nada faltaba sino que todo estaba en desorden. Nos decía que nunca pudieron explicarse eso. Leyenda en un blog de Homero Adame.

También nos contaba que aquí en el estacionamiento privado en ocasiones veían un bulto, el bulto como de una mujer que cruzaba todo el estacionamiento, cruzaba la calle y se metía en la casa del frente donde estuvieron antes las oficinas de Turismo. Nos contaba ese señor mayor que aunque el portón del estacionamiento estuviera cerrado, ese bulto lo atravesaba para irse a meter, seguramente, a esa casa de enfrente.

Nunca dijo cómo andaba vestida esa mujer ni si se oían los tacones de sus zapatos; decía que sólo era como un bulto que pasaba por aquí –me imagino que así como una sombra–. Para serle sincero, esa es una leyenda o algo que a aquel viejito le tocó ver muchas veces. Yo tengo trabajando aquí muchos años y nunca he visto a esa mujer o a ese bulto. Leyenda subida por Homero Adame.

Esta leyenda, según me explicó Gonzalo de Santos, se cuenta o contaba en el estacionamiento privado del Edificio Ipiña, en San Luis Potosí.

Puedes leer otra leyenda de esta casa o encontrar muchas leyendas de la ciudad de San Luis Potosí en este enlace:

Leyendas potosinas

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