Un blog de mitos, leyendas, costumbres y tradiciones mexicanas

LOS MILAGROS DE SAN ANTONIO

Leyenda de Zaragoza, SLP

 

Aquí en el pueblo hay tres iglesias, la de San Antonio, la de la Virgen de Guadalupe y la parroquia que está dedicada a San José. Los tres son muy milagrosos, pero más, San Antonio. Cuentan que él es desde la época de los hacendados, que los antiguos hacendados trajeron la imagen original y que la que ahora tenemos es otra porque la antigua creo que se la llevaron a otra parte –dice doña Toñita.

Yo me acuerdo que nuestras gentes de más antes platicaban de los milagros que obró San AntonioSan Antonio de Padua, Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (2) a favor de la gente. Ya ve que cada quien le pide algo y a cada quien le cumple, pero también hizo milagros para el pueblo porque en aquellos tiempos de antes la gente le tenía mucha fe. Platicaban de un milagro de un tiempo muy pero muy atrás cuando hubo que una epidemia y mucha gente se enfermó. En otras haciendas la gente se estaba muriendo y aquí casi no hubo muertitos porque los hacendados de ese entonces sacaron la imagen y juntaron a toda la gente para hacer procesión de casa en casa donde hubiera un enfermo. Y así, con la fe de la gente y con el poder milagroso de San Antonio, los enfermos se curaron y mire que en ese entonces no había tanta medicina ni clínicas y tampoco había médicos aquí. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Otros milagros fueron cuando las guerras de la Revolución y también la Cristera. Cuentan que los revolucionarios llegaban a las haciendas, robaban lo que podían, abusaban de las muchachas y mataban a los hombres, pero aquí hubo muy poco de eso porque la gente se encomendó a San Antonio y él, con su poder milagroso, hizo que los revoltosos se fueran a otra parte.

Pero esto que le cuento son pláticas de más antes y ahora muy poquita gente habla de esto porque ya no tiene fe, ya no cree en los grandes milagros de los santos como nuestro San Antonio, ya no lo procuran. Y yo digo que ahora, con tanta gente mala, con tantos robos, con tanta violencia, con tantos muchachos que se dan a los vicios o al dinero fácil pero mal habido de las drogas, digo que es cuando deberíamos volver a encomendarnos a San Antonio porque su poder es grande y él desde siempre ha protegido a la gente de La Sauceda y de Villa de Zaragoza.

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Reseña histórica de la hacienda La Sauceda

 

El origen de esta Hacienda La Sauceda - Zaragoza, SLP - foto de Homero Adame (1)hacienda es minero y se remonta a finales del siglo XVI, cuando el propietario de estas tierras era Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Hacia 1610 pasó a formar parte del latifundio de Pedro Arizmendi Gogorrón, quien la heredó a su hijo Antonio, quien no supo administrarla.

No se sabe con exactitud cuándo cambió su nombre por San Antonio de la Sauceda, pero hacia finales del siglo XVIII ya se le conocía así, cuando su dueño era José Pablo de la Serna y el giro económico de la hacienda ya era ganadero y agrícola. Sus herederos tuvieron que rematar la hacienda a favor del ayuntamiento de San Luis Potosí, en 1841. Posteriormente tuvo otros dueños y otro giro económico fue la producción de mezcal. El último propietario fue Luis Dávila, quien hacia 1950 cerró la fábrica de mezcal.

LA CASA DEL AHORCADO

Leyenda de Linares, N.L.

Allá por la calle [General] Anaya, enfrente de donde está un depósito, antes había una casa abandonada. Ahí se Guadalupe, Zac - museo - foto de Homero Adame (9)ahorcó un señor hace un chorretal de años.

Pues, mira, yo pasaba por ahí y había veces que veía un foco prendido, y otras veces no. ¿Qué sería? Una casa abandonada no tiene luz, no tiene gente; la luz se la cortan después de un mes de no pagar, etcétera. Pero pasábamos y el foco estaba prendido. De curiosos nos asomábamos por la ventana y no veíamos movimiento ahí adentro. Quien quite y fuera un falso contacto, pero lo raro es que ni siquiera había medidor en la casa ésa…

El asunto es que ahí se ahorcó un señor. Pero, según esto, cuando esa persona compró la casa, o la rentaba –quién sabe–, él y su familia la arreglaron, pues estaba bien fregada por dentro. Luego ya estaban viviendo ahí y parece que el señor quería sembrar un limón y se puso a escarbar en el patio trasero y parece que se encontraron un ataúd. Total, se asustaron y todo, pero lo sacaron y le avisaron a la poli, y si mal no recuerdo se lo llevaron al panteón.

Pero a partir de que sacaron ese ataúd la cosa se puso fea. Se oían ruidos, se movían cosas, los hijos de esas gentes se despertaban asustados a media noche; en fin, estaba del carajo. Y lo peor fue que el señor ése empezó a deprimirse. Ya no salía, se echaba sus tragos y estaba como ido todo el tiempo, hasta que… hasta que una vez amaneció ahorcado. Qué gacho, ¿no? Imagínate la tragedia para la familia. Pero bueno, al poco tiempo se cambiaron, pero la pena no se la quitaron tan fácil, ¿no crees?

Total. Según platicaban antes, cuando sacaron el ataúd se salió un espíritu chocarrero que hizo que el pobre hombre se matara, y desde entonces nadie habita esa casa. Pues ¿quién le va a entrar, si la cosa está así de fea?

LA MUJER DE BLANCO

Leyenda escuchada en Ábrego, municipio de Guadalcázar, SLP

Yo antes vivía en la orilla del ranchito, era en tiempos cuando no había luz ni dada aquí en el pueblo –cuenta el Sr. Anacleto Ramos–. Mi hermano, que ya murió, tenía un tendajito aquí en la esquina (en frente de la plaza) y estaba yo con él platicando cuando llegó un amigo; sería como a eso de las 10 de la noche. Este amigo también vivía por el rumbo donde estaba mi casa –yo todavía vivía con mi papá–. Este amigo traía batería y me dijo que si nos íbamos juntos. Yo le dije que al rato lo alcanzaba porque estaba tratando un asunto con mi hermano –la tiendita de mi hermano era de paja, con techo de palma.

            Cuando ya me fui, como media hora más tarde, estaba oscurillo. En ese tiempo no había luz y esa noche no había luna. Entonces de un zaguancito que está por allá yo vi que venía una Apparition by Moritz von Schwindseñora; ya habrán sido como las once de la noche. Ya estaba todo serio, no había gente a esas horas porque aquí en el ranchito la gente en aquel tiempo se recogía temprano.

            Cuando vi a esa señora pensé: “Ha de ser Elena,” porque el papá de una muchacha que se llamaba Elena también vivía por aquel rumbo. Pero se me hizo raro que ella viniera sola de noche porque estaba muy oscurillo. Entonces me quedé viendo y la señora ésa dio vuelta p’allá. Llevaba ella como un rebocillo y andaba vestida de blanco. A mí no me dio miedo y la seguí. La seguí tantito porque luego se me perdió.

            Me fui pa’ mi casa y me encontré a un primo y le pregunté: “¿Oye, no te encontraste a una señora por aquí?”. Él me dijo que no, pero me preguntó que por dónde la había yo visto. Le dije que rumbo al arroyo. Mi primo se fue a buscarla porque él también traía batería. Al día siguiente me contó que vio a esa mujer, pero sólo le pudo aluzar los pies como a dos metros porque la cara nunca se la pudo mirar. Contó mi primo que cuando le quiso echar la luz a la cara para ver quién era, la mujer caminó hacia el arroyo y se desapareció.

Nota: la imagen fue tomada de Internet y corresponde a un cuadro del pintor Moritz von Schwind titulado “Apparition”.

EL LEÓN CON MELENA

Leyenda escuchada en San José de Raíces, municipio de Galeana, NL

D’este lado en la sierrita salen animales grandes, que venao, que jabalí, que oso y gatos grandes –asegura el Sr. Pedro Casas–. La gente le tiene miedo al leopardo porqu’ése atac’al hombre, aunque primero se va sobre las chivas o los becerritos. También hay un lión qu’está todo peloncito y ése también es muy salvaje y ataca al hombre namás porque sí. Pero hay otro lión que protege a la gente; ése que le digo tiene así como lanaafrican-lion-masai-mara-national-reserve-kenya alrededor del pescuezo y en todo el espinazo. Yo nunca los he vido en la sierrita, pero sí los he vido en los libros. Es un lión muy largo y muy grande, tiene unas patotas d’este vuelo.

La gente de más antes platicaba qu’ese lión peludo habitaba en la sierrita y namás salía cuando alguien iba ser atacado por un leopardo o por un lión pelón, y que protegía a la gente, luchando contra los otros animales feroces y siempre les ganaba. Hasta los perros sabían que era un lión bueno porque ni le ladraban siquiera. Y, mire, ya cuando terminaba de hacer su buena acción, o sea proteger a un hombre y matar a un leopardo o a un lión pelón, ese lión con melena se iba muy campante.

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El león con melena o león africano, cuyo nombre científico es Panthera leo, es el segundo félido más grande del mundo, después del tigre (Panthera tigris), y tiene su hábitat natural en África subsahariana y algunas regiones de Asia. Resulta extraño que se mencione a uno de esta especie en relatos mexicanos porque no tiene su hábitat en estas latitudes. Sin embargo, más adelante tenemos otros relatos de leones protectores que, seguramente, se refieren a pumas (Puma concolor), pues recordemos que en el lenguaje coloquial al puma también se le conoce como león, pantera o león de montaña.

Nota: la foto fue tomada de un sitio de Internet. Que el enlace sirva de agradecimiento al fotógrafo.

TORTAS COMPUESTAS

Dádiva culinaria de Linares

Uno de los platillos más vistosos y representativos de Linares, N.L. son las tortas compuestas. Nadie sabe con exactitud desde cuándo se prepara, quién lo inventó, pero según algunas versiones, fue una monja del Colegio Modelo quien las dio a conocer, pues ella había llegado de otra parte del país y conocía la receta. Otra versión explica que dichas tortas son típicas de Guadalajara y quien trajo la receta a Linares fue la Srita. Fidelfa de la Garza que junto con otras personas comenzó a prepararlas para las fiestas de la iglesia de San José. Sea cual sea la versión correcta, es sabido que tanto en esa institución educativa como en las iglesias han conservado la tradición de prepararlas y venderlas en las kermeses.

Las tortas cTortas compuestas de Linares, NL - imagen tomada por Homero Adame (1)ompuestas tienen como base la mitad de una “margarita” (pan de media noche) que se baña con salsa de chorizo entomatada y se le agrega picado de papa, zanahoria, huevo duro y orégano; también puede añadírsele betabel y/o chícharos como variante. Quien las prefiere con chile, les agrega chile del monte (raras veces se les pone salsa picante).

A simple vista, las tortas compuestasTortas compuestas de Linares, NL - imagen tomada por Homero Adame (3) parecen ser un platillo sencillo de preparar, pero lo cierto es que es muy minucioso y toma mucho tiempo. Por esta razón, poca gente las elabora y de cierto modo ha quedado relegado a ocasiones especiales, como son las kermeses y las fiestas religiosas. Es común que cuando el Colegio Modelo, la Casa Parroquial o el Seminario van a preparar tortas compuestas, llamen a sus clientes y amigos para vendérselas bajo pedido, y nadie desaprovecha tal oportunidad.

Para quedar satisfecho con estas tortas se recomienda comer por lo menos tres, y tienen la peculiaridad de ser tan deliciosas que uno quisiera seguir comiéndolas. Por lo general se comen frías, por lo tanto son un platillo muy fresco, además de muy lucidor por su colorido.

UN ANTIGUO PUEBLO DEBAJO DEL CERRO CORONADO

Leyenda escuchada en Cañada Verde, municipio de Charcas, S.L.P.

En muchas partes del mundo existen relatos de pueblos fantásticos que contienen elementos convencionales para este tipo de mitología: cueva, pueblo ignoto y trasposición o alteración perceptual del tiempo, dígase sensorial y /o también física. En la región del Altiplano se cuentan varias historias con características similares, como veremos en este ejemplo.

(Puedes leer otro relato similar siguiendo este enlace: )

Desde hace muchos años han platicado que debajo del cerro Coronado hay un pueblo, que es como un pueblo encantado. Cuentan de un pastor que se metió por una cueva que encontró, pero antes de meterse dejó amarradas Carcajo de vaca - Foto de Homero Adamelas vacas ahí afuera en los mezquites y se metió. Cuando salió, las vacas ya eran puro esqueleto. Según él, pensó que se había metido nomás un día, pero más bien parece que fueron muchos años los que estuvo adentro. Ya cuando regresó a su casa no encontró a nadie de sus gentes y luego les platicaba a los vecinos que en ese pueblo debajo del cerro Coronado había muchos indios. Dijo que era un pueblo muy bonito, pero que no se quiso quedar ahí porque no les entendía a los indios cómo hablaban. Dijo que supo que eran indios porque se vestían con pieles de animales y todos andaban con arcos y tiraban con flechas.

EL VAMPIRO

Leyenda de Norias del Conde, municipio de Guadalcázar, SLP

 

Andaba una vez regando yo la alfalfa ahí en el canal, como a las once o doce de la noche, cuando de repente veo un animalón que venía volando hacia mí, así bajito, bajito, derechito hacia mí. Era un animalón grande, prieto, pero no era una lechuza ni tampoco era tecolote porque no tecuruquiaba. Era… pos no supe qué era –recuerda el Sr. Misóforo Campos Delgado.

       Entonces como me di cuenta que venía volando hacia mí, yo le grité: “¡Aja, aja!” y el animalón seguía su vuelo. Entonces agarré yo mi cuchilla y que le empiezo a hacer así en el aire, como para espantarlo y le seguía gritando: “¡Aja, aja!” y luego el animalón se detuvo y se paró cerquita de mí, ahí sobre un árbol. Y ya lo vide grandote, prieto, pero más grande que cualquier pájaro que yo había visto antes. Era como un zopilote, pero más grande y con ojos t054571agrandes; y lo curioso es que no podía ser zopilote porque esos no vuelan en la noche.

       Entonces yo le seguía gritando: “¡Aja, hijo de la…, aja!” y no se movía. Quién sabe qué sería, pero, como le digo, era un animalón grande porque las ramas del árbol donde estaba parado hasta crujían. Por eso yo creo que era un animal muy pesado y pues ahí se estuvo un buen rato y yo no le quitaba la vista. Yo lo que quería era que se fuera, ¿verdad? Entonces me le acerqué un poquito más, me envalentoné, y con la cuchilla le pegué al tronco del árbol y el animalón ése echó un chillido; un chillido pero raro de veras que yo nunca había escuchado y se fue para el mismo rumbo. Se fue volando y el aleteo era pesado, se oía pesado.

       Y bueno, pues ya se fue y yo terminé de regar la alfalfa y de rato, ya más noche, llegué a la casa y le platiqué a un hermano y me dijo que él también había visto lo mismo. Dijo que parece que a ese animal le dicen «vampiro». Entonces pues será, porque yo nunca había visto un animalón así.

Nota 1: muchos relatos y leyendas de este tipo serán publicados próximamente en mi nuevo libro titulado Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Nota 2: la imagen del quiróptero fue tomada del sitio de Internet http://www.mamiferos.galeon.com. Que el enlace sirva de crédito a su autor.

Nota 3: la fotografía de Norias del Conde es de Homero Adame.

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Uno de los muertos vivientes, sin alma, del folclor universal es el vampiro. Los mitos y leyendas sobre estos seres se distribuyen por todo el orbe (China, India, Indonesia, etc.), pero es un motivo típico del folclor de los países eslavos (Bulgaria, Eslovenia, Polonia, Rusia, etc.), aunque en Rumania, Hungría, Albania y Grecia es más común. En el continente americano, y en particular en México, este símbolo alcanzó gran difusión gracias a Drácula, el personaje de la literatura y el cine. (Análisis y comentario de Homero Adame.)

       En términos zoológicos, por otra parte, el vampiro es un mamífero quiróptero que tiene su hábitat en América tropical y cuya alimentación consiste básicamente en frutos e insectos, aunque también se han reportado casos aislados que chupan la sangre de animales y humanos.

       En el relato que acabamos de leer se habla de un vampiro de gran tamaño, casi humano, el cual ha sido visto en ciertas regiones del Altiplano potosino.

- – - – - – 0 – - – - – -Norias del Conde, Guadalcázar, SLP - foto de Homero Adame (1)

Norias del Conde es una comunidad ubicada en la parte desértica del municipio de Guadalcázar. Allí existen las ruinas de una estancia que perteneció a la hacienda de Peñasco. De hecho, el nombre del lugar lo toma por el conde de Nuestra Señora de Guadalupe del Peñasco, José María Sánchez Mora.

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Ciénega de Flores y su dádiva culinaria

 

Texto y fotografías: Homero Adame

 

¿Has probado el machacadoMachacado con huevo en Ciénega de Flores, NL - foto de Homero Adame (1) con huevo –también llamado «machaca»?– ¿Sabes cuál es su origen? Bueno, por si no y para que lo sepas, una historia anecdótica cuenta lo siguiente:

Uno de los platillos más representativos del norte de México es sin duda el «machacado con huevo»; platillo típico en los desayunos que ya no solamente se acostumbra en esa región, sino que se sirve por doquier y también ha cruzado nuestras fronteras. Pero, ¿quién sabe dónde y cómo surgió? Las respuestas pueden ser muchas, ya que es posible que se trate de uno de los tantos inventos anónimos que terminaron arraigándose en el gusto de la gente. Sin embargo, existe un lugar en el estado de Nuevo León, al norte de Monterrey, donde, según cuenta la historia, hubo una mujer que fue la inventora de esta dádiva culinaria. Artículo escrito por Homero Adame.

De acuerdo con esta versión, el origen del machacado con huevo se remonta al año de 1928, cuando en la apacible población de Ciénega de Flores doña Fidencia Quiroga, mejor conocida como «Tía Lencha», comenzó a prepararlo para los trabajadores que estaban construyendo por ahí el tramo de la carretera Monterrey-Laredo. La memoria de esta legendaria mujer, y de su legado, sigue vigente no sólo en el restaurante que aún existe, sino gracias a la empresa local que, llevando el mismo nombre, produce la carne seca a nivel industrial y la comercializa a cualquier rincón del país e, incluso, del extranjero. Este producto se vende en varias presentaciones: deshebrada, en rollo y tasajo tipo cecina.

Como dato histórico más preciso leemos lo siguiente en un recetario que regalan tanto en el restaurante original como en la pequeña empresa local. “La tía Lencha y el machacado con huevo forman parte integral en la historia costumbrista de la región norte del país, en particular del área que rodea a Monterrey. Fidencia Quiroga Chavarría fue una mujer típica norteña, sencilla y afable en su trato, acostumbrada a luchar contra la aridez de la tierra donde le tocó vivir. En unión de su esposo Reynaldo Quiroga, llevó una vida de intenso trabajo a principios del siglo XX. Cuando el paso hacia los Estados Unidos era sólo una brecha, ella atendía en su merendero a los ingenieros y demás trabajadores que construían la carretera Nacional. Desde entonces se le conoció simplemente como «La Tía Lencha».”

Bien sabemos que en aquellos años aún no había refrigeradores, y menos en esas cálidas tierras. Sin embargo, y valiéndose de una técnica ancestral, para poder conservar la carne era necesario tenderla al sol y al viento para que se secara, lo cual le daba una textura y hasta un sabor muy peculiar. Puesto que la «Tía Lencha» se afanaba en ofrecerle a su clientela la mejor atención, cuentan que experimentó con la carne seca hasta que luego de freírla en trozos desmenuzados y agregarle huevo, además de chile piquín al gusto, finalmente logró este platillo tan exquisito que tanta fama ha dado a Nuevo León y a la cultura gastronómica del Noreste en general. Texto de Homero Adame.

El ingrediente principal del machacado con huevo es la carne de res seca deshebradaMachacado con huevo en Ciénega de Flores, NL - foto de Homero Adame (4), la cual se fríe en aceite o manteca, con tomate, cebolla, ajo y chile y, por supuesto los huevos, de ahí el nombre. Se come con tortillas de maíz o de harina y, generalmente, va acompañado con frijoles refritos y salsa de chile o chile del monte (piquín) fresco.

Cabe mencionar que en el lexicón norestense a dicho platillo se le llama «machacado con huevo», como ya hemos explicado, sin embargo, la palabra «machacado» designa exclusivamente a la carne seca de res que se destina para estos propósitos. Aún más, existe otra palabra, «machaca», que es de uso común en el noroeste del país (Sinaloa y Sonora) y significa lo mismo que «machacado». Esto viene a referencia para comentar que, como ya se dijo, se cree que el «machacado con huevo» fue un invento de la Tía Lencha, aunque aquí cabe remontarnos a la antigüedad y hacer una reflexión histórica dado que los pueblos cazadores-recolectores fueron los verdaderos inventores de la técnica de poner a secar determinados alimentos para evitar su descomposición y, más importante aún, poder así mantener las provisiones necesarias durante los inviernos o las épocas de escasez. Este es un legado cultural y culinario de tiempos arcaicos que ha sobrevivido hasta nuestros días, aunque con significativas modificaciones gracias a las nuevas tecnologías. Es un hecho que ya casi nadie se toma ni el tiempo ni la molestia de poner a secar la carne, el pescado u otros alimentos como hasta hace pocos años se hacía de manera artesanal y tradicional. En este caso la carne seca se lograba en los “tendederos”, así llamados los lugares donde colgaban los tasajos de carne hasta que se secaban. Eran una especie de jaulas cerradas con tela de alambre (mosquitero) para prevenir que las moscas no se acercaran o se posaran sobre la carne. Este proceso ya ha caído en desuso, pues en la actualidad es más fácil, rápido y económico secarla en deshidratadoras industriales.

Pero volviendo al tema hay que hablar un poco de Ciénega de Flores, donde nos tocó almorzar en el merendero original de la Tía Lencha Machacado con huevo en Ciénega de Flores, NL - foto de Homero Adame (3)ya modernizado. No obstante haber quedado esta población un poco fuera de la ruta principal, es decir, la supercarretera Monterrey-Laredo, todavía mucha gente viene ex-profeso al restaurante para disfrutar de este platillo que si bien cualquiera lo puede hacer en su casa, el sabor de aquí es muy especial. Asimismo, muchas de las personas que pasan por aquí y debido a que el restaurante se halla sobre la carretera libre Monterrey-Laredo, suele detenerse con el mismo propósito. Dentro de las anécdotas se cuenta que grandes personajes del cine y la televisión, como Pedro Infante, María Félix y Paco Malgesto, durante alguna estancia en Monterrey hicieron viaje especial a este lugar para corroborar que la fama del machacado con huevo era real, y se fueron con “la panza llena y el corazón contento”.

Según nos comenta la señora Lidia Treviño, cocinera del restaurante, lo más tradicional es evidentemente el machacado con huevo, pero hay otros platillos que vale la pena saborear. Por ejemplo, el «caldillo» es un caldo que se guisa con machaca, especias, chile morrón y salsa de tomate. (Esta es, incluso, una receta regional para cortar las gripas, pero con la variante de en vez de chile morrón se le agrega chile verde y cebolla.) También la carne seca frita es muy solicitada como entremés. “Todo tiene su secreto”, dice la cocinera, “y el secreto está en el tiempo de cocción o freimiento y en la salsa de tomate, la cual se debe dejar hervir hasta que ya no hace espuma”. La misma cocinera, quien ha trabajado ahí interrumpidamente por unos diez años, añade que la mayoría de los comensales suelen acompañar los platillos de machaca con tortillas de harina en vez de las de maíz. Sin embargo, esto no es necesariamente indicativo de las preferencias norestenses, pues a muchísima gente le gusta más la de maíz. En otras palabras, aquí es cuestión de gustos y paladares.

Ciénega de Flores, Ciénega de Flores, NL - imagen de Homero Adamecabecera del municipio del mismo nombre, es un pueblo que creció a un lado de la carretera Nacional y nunca se desarrolló realmente, sino que se fue quedando pequeño. No es muy pintoresco que digamos, aunque por ahí podemos observar algunas fachadas de estilo muy norestense. La debacle, si así lo pudiésemos llamar, sobrevino cuando se construyó la supercarretera Monterrey-Laredo a principios de los años noventa, pues el tráfico vehicular bajó considerablemente y con ello disminuyó el comercio.

No obstante la tranquilidad del pueblo, hay tres épocas que se llena de algarabía por las fiestas: una en febrero, cuando se celebra la fundación; otra en septiembre, con la singular Feria del Machacado; y las patronales, en diciembre. En los tres casos, por casi dos semanas hay feria, buen ambiente y visitantes al por mayor.

EL CERRO DEL PAPANTÓN

(Leyenda de la ex-hacienda de San Tiburcio, municipio de Mazapil, Zac.)

 

Acá del lado de Zacatecas está el pueblito de San Tiburcio en Mazapil, Zac - Fotos de Homero Adame (1)San Tiburcio donde hubo una hacienda muy rica. Una de mis abuelas era de allá –explica el Sr. Rosendo Lara–. El lugar está así como en un valle plano, plano, y hay un cerrito que le dicen que Papatón. Mi abuela contaba que ahí asistían los indios de más antes (huachichiles) que no eran como los huicholes de ahora que van a [Real de] Catorce porque se han encontrado muchos chucitos y hasta metates que hacían ellos. Pero también platicaba que vivían en cuevas que ellos hicieron adentro del cerro. Ahí vivían muy a gusto hasta que llegaron los gachupines y les quitaron sus tierras, los quisieron esclavizar para que trabajaran en la hacienda, pero como no se dejaron, entonces los mataron o se fueron a otro lado. Según esto, de repente todavía ven así como bolitas de fuego abajo del cerro y parece que dicen que son las ánimas de los indios que ahí quedaron muertos.

Ah, y también contaba mi abuela que parece que los hacendados hicieron un túnel desde la hacienda hasta el Papantón, pero que está cerrado porque las ánimas de los indios no dejan que nadie se meta. Bueno, son pláticas de la gente de antes; uno como que no cree en esas cosas, ¿verdad?

Y bueno, San Tiburcio - Mazapil, Zac - cerro del Papantón 2011 - Foto de Homero Adamearriba del cerro está una capillita de la Santa Cruz, pero ésa la levantaron los hacendados porque como es el único cerro en todo ese rumbo —ya ve que todo está plano—, los hacendados querían poner una santa cruz en alto para cuidarse de las brujas, que eran cosas de los indios. Y bueno, parece que antes la capillita era diferente, pero luego la arreglaron.

Yo nunca he ido, pero sé que el 3 de mayo hacen una fiesta en el Papantón, o sea que organizan las danzas de la Santa Cruz. Mi abuela contaba que la tradición de subir al cerro y bailar venía de muy atrás, cuando los indios hacían los rituales para sus dioses o sus creencias. Y no sé si sea cierto, pero según esto, en aquellos tiempos el cerro estaba pedregoso y picudo y parece que de tanto que bailaban los indios terminaron aplanándolo.

 

Notas:

1. Esta leyenda está publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Historias y leyendas de haciendas mexicanasPara ver más sobre esta obra, su contenido, algunas fotografías y adquirirla, si te interesa, sigue este enlace:

2. Puedes leer otras leyendas de haciendas diferentes en el libro siguiendo estos dos enlaces:

¿Buscas más leyendas indígenas mexicanas? Sigue este enlace:

Este video es del evento de Fiesta de Luz que se proyectó en la Plaza de Fundadores de San Luis Potosí en diciembre de 2012. Todo el concepto del diseño fue hecho por técnicos de la Secretaría de Turismo del estado y estudiantes de Diseño Gráfico y de Animación de la Universidad Tec Milenio, quienes se basaron en un texto que escribí ex profeso. Dicho texto es el que aparece abajo del video.

XANTOLO

Texto original de Homero Adame

Es una tarde gris, no tanto por el color del cielo sino por los atuendos de la gente y el ambiente sombrío de las familias que están reunidas en el panteón, cada cual alrededor de las tumbas de sus difuntos; tumbas sin colorido ni cruces o imágenes cristianas, tumbas de tierra humildemente adornadas con las ofrendas consistentes en alimentos y bebidas, así como el humo de los inciensos. El ambiente es de seriedad absoluta, de reflexión; ambiente de tristeza. Los mayores apenas murmuran algo entre sí. No hay cantos ni rezos, sólo pensamientos de recuerdos; tampoco se escuchan llantos porque nadie acostumbra llorar. Solamente el viento produce ruidos con las hojas marchitas que ruedan por ahí. Ese silencio es por momentos interrumpido cuando se oye algún manazo que se le da a un niño inquieto. Sus padres de esa manera le piden sosiego, silencio y respeto, mucho respeto porque hoy es el Día de los Fieles Difuntos y la tradición indica que nada debe alterar su descanso.

Así es la costumbre entre los nativos de la sierra Huasteca, los téenek o huastecos, quienes cada año puntualmente van a los panteones de sus aldeas o pueblos para recordar a los que han muerto. Pasan la noche en vela y todo el día siguiente junto a las tumbas, conviviendo con sus difuntos en silencio y a través de los recuerdos. La costumbre se ha mantenido inalterada desde sus orígenes, que nadie sabe cuándo empezó.

Pero esta tarde sucede algo extraordinario, algo que trastoca las rutinas, la costumbre, la tradición. La gente se siente alterada y temerosa ante la aparición de un ser fantasmal, Huehues - Danzas huastecas - Homero Adameenmascarado, que anda bailando entre las tumbas. Se oye música, pero no hay músicos ejecutándola. La gente mira con incredulidad primero, asustada después, y huye ordenadamente del panteón. Es gente supersticiosa. Todos hablan entre sí, tratando de explicar lo que han visto. Unos deciden refugiarse en sus hogares hasta que se vaya el espíritu maligno, mientras que la mayoría acuerda ir en busca del sacerdote, el chamán, para contarle acerca de lo que han visto en el panteón y pedirle que haga algo para expulsar a ese espíritu de ultratumba, cuyo único objetivo ha sido el de alterar la armonía entre la comunidad, según han concluido los mayores.

El chamán escucha intrigado el recuento de su gente. Sabe que existen numerosos espíritus que rondan en el monte, en las aldeas, en el panteón mismo, pero uno enmascarado que baila es inaudito; jamás había oído hablar de algo similar.

“Vaya al panteón”, le suplica la gente al chamán, cuyo rostro se ve más serio que de costumbre, rostro de preocupación.

El sacerdote acepta, pero antes de ir tiene que preparar algunas cosas, pues es posible que deba hacer algún ritual especial para ahuyentar al espíritu chocarrero. Entretanto, y por precaución, la gente va a sus casas para armarse con garrotes, hondas y piedras.

Sale la comitiva rumbo al panteón, con el chamán al frente y la gente atrás, armada y asustada. Entran al recinto y no es sorpresivo para nadie que el ánima enmascarada siga bailando alegremente entre las tumbas, al son de la música rítmica pero espectral. El chamán se acerca con cautela; la gente lo sigue a prudente distancia.

“¿Quién eres? ¿Qué quieres aquí?”, le pregunta el chamán al ánima, en lengua téenek.

“¿Acaso no me conoces? Represento la alegría y he venido aquí porque ya me cansé de verlos a ustedes tan sombríos y tristes en estas fechas de recuerdos, como si la muerte fuera una razón de tristeza cuando debería ser todo lo contrario”, responde el espíritu.

El chamán y el espíritu hablan por un buen rato, mientras la gente sigue atenta el curso de la conversación. En cierto momento, el misterioso ser enmascarado pronuncia unas palabras en una lengua que nadie entiende, excepto el chamán, quien comprende el mensaje y luego lo trasmite a los suyos. Les dice:

“Este espíritu es Xantolo que quiere enseñarnos cómo honrar a nuestros muertos con estas danzas”.

Debido a sus creencias supersticiosas y luego de haber oído al espíritu hablar, la gente piensa que más bien se trata de un chistoso que anda jugándoles una broma. Murmuran todos entre sí y uno de ellos se lo dice al chamán, quien con un ademán enérgico le pide callarse. Para entonces, el rostro del chamán ya no muestra señales de preocupación, pero sigue viéndose serio, como es su costumbre. Hace hincapié a su gente que Xantolo no es alguien de este mundo terrenal, nadie de carne y hueso, sino un espíritu benefactor como ya él mismo lo ha explicado.

En eso, y de nueva cuenta, Xantolo dice unas palabras en aquel lenguaje desconocido para los presentes y de la nada aparecen más ánimas igualmente enmascaradas que también se ponen a bailar como si todo fuera una fiesta, y no un día para sentir y expresar tristeza. Advierten que las máscaras son como de ancianos lo cual es interpretado como si representaran a sus ancestros. La música espectral suena más fuerte y rítmica y la gente empieza a moverse con cierto nerviosismo e incluso temor, pues bailar en un cementerio es, hasta ese entonces, considerado como una falta de respeto a los difuntos.

El chamán, con torpeza porque jamás baila ni en las ceremonias, comienza a imitar los movimientos de Xantolo y de su séquito hasta unirse a esa danza con gran ánimo. Poco a poco la gente pierde sus inhibiciones y también se une a la danza. Quienes saben tocar música fueron a sus hogares por sus instrumentos y luego siguen las notas espectrales hasta aprendérselas.

Ese día gris, de acostumbrada tristeza, termina con el crepúsculo bajo un ambiente de gran animación. El chamán y los habitantes del pueblo se retiran del panteón cuando, con la oscuridad, Xantolo y su séquito de danzantes se desvanecieron, no sin antes haberles dicho, en lengua téenek:

“Quiero agradecerles a todos ustedes por haberme escuchado y aceptado terminar felices este día. Mi agradecimiento es también el de sus difuntos, quienes han disfrutado de la música y las danzas. Espero que este día jamás sea olvidado por ustedes y por las generaciones por venir porque celebrar a la muerte es un acto de júbilo”.

Con el crepúsculo de aquella tarde diferente, Xantolo desapareció y los habitantes de esa aldea no sintieron temor. Acordaron ir a las aldeas vecinas para contar lo ocurrido y explicar las enseñanzas de Xantolo. Así lo hicieron, acompañados de los músicos que enseñaron a sus vecinos las melodías de esas danzas. Del mismo modo, los artesanos enseñaron a sus colegas cómo elaborar máscaras especiales que sirvieran para esas fiestas, máscaras que representaran ancianos.

De tal manera se corrió la voz por todos los pueblos de la Huasteca, y a partir de entonces la gente ha seguido la tradición de organizar danzas con huehues enmascarados que bailan en las calles y en los panteones con singular alegría para divertirse, en vez de sumergirse en un momento de llanto y amargura.

LOS JICOS

Costumbre, cuento y leyenda del Altiplano

Hay extraña una costumbre que es propia de algunas poblaciones altiplanenses del sur de Nuevo León, dentro de los municipios de Doctor Arroyo y de Mier y Noriega. Se trata de una especie de fiesta sin comparación, la cual se celebra de manera espontánea y tiene como base el compadrazgo.

Todo surge de un fenómeno natural y poco frecuente que se da en algunas plantas, cuando dos frutas crecen juntas o pegadas, dígase dos tunas, dos elotes o dos calabazas, a las cuales regionalmente se les conoce como Foto de Homero Adame“jicos”. La costumbre consiste en que la persona que encuentra y corta los jicos se los regala a otra, y ésta queda comprometida a secarlos y reducirlos en harina y luego prepararla como dulce para después entregar la mitad del producto a quien se lo regaló. Al hacer esto, se realiza la fiesta y los dos amigos se convierten en compadres.

¿De dónde o cómo surge dicha costumbre? Nadie parece saberlo, pero hay una leyenda, que algunos ancianos narran a guisa de cuento, que bien podría darnos una pista.

Hace muchos años, tantos que ya no hay quien recuerde cuántos, andaba una joven mujer huachichil en el monte cortando frutas. El tiempo de frío había llegado y era su obligación juntar provisiones para el largo invierno. Ella estaba embarazada y pronto iba a dar a luz. Como buena indígena, sabía que, de ser necesario, pariría sola, sin la ayuda de alguien, como lo habían hecho su propia madre y todas las otras mujeres de su aldea. Si le llegaba el momento andando sola en el monte, no debería haber problema.

La época de tuna ya había concluido y era la fruta más preciada por los huachichiles. En eso, la mujer descubrió unos jicos de tuna en lo alto de una nopalera. Inútilmente trató de alcanzarlos con su mano; luego, buscó una vara larga o cualquier cosa que le ayudara, sin suerte alguna. Pensó en tumbarlos de una pedrada, pero eso hubiera hecho que las tunas se echaran a perder. Siguió intentando de muchas formas, incluso poniéndose en riesgo, hasta que pudo cortarlos con la mano. Para su mala fortuna, perdió el equilibrio y cayó entre la nopalera. Como nadie estaba cerca de ella para auxiliarla, no pudo moverse y quedó muy grave, tanto por el frío como por las heridas de las espinas. En la mañana, aún con vida, unos cazadores la encontraron y la cargaron de regreso a la aldea. Llevaba aferradas en sus manos las dos tunas, los jicos.

Resulta que antes de morir, dio a luz a dos niños, algo al parecer inusual, al menos en esa aldea huachichil. Como el hombre de ella andaba de cacería con otros compañeros, la gente esperó su regreso para que él mismo decidiera qué hacer con los bebitos. Mientras tanto, éstos fueron entregados a dos mujeres para que los amamantaran.

Pasó el invierno y el padre de los dos niños jamás regresó ―es posible que haya muerto durante una cacería―. Los gemelos hubieran crecido en la misma aldea de no haber sido por una circunstancia imprevista: hubo una lucha territorial entre huachichiles y xi’oi; a las mujeres y niños los llevaron a sitios seguros, lejos del campo de batalla. Fue así como los hermanos quedaron separados, al igual que los pobladores de aquella aldea, quienes con el paso del tiempo formaron dos o tres clanes distintos.

Transcurrieron los años y varios clanes de la nación huachichil decidieron hacer alianzas entre ellos para crecer en número y unir la fuerza de sus guerreros con el propósito de hacerles frente a los enemigos de otras tribus o naciones. Para lograr las alianzas, era necesario desposar a los jóvenes de diferentes clanes, quienes no tenían inconveniente en hacerlo. Así, el jefe de un clan, y padre de dos hermosas doncellas, ofreció a sus hijas a sendos jóvenes guerreros. Como hubo muchos pretendientes, el hombre les dijo que las daría en matrimonio a los dos guerreros que trajeran las mejores ofrendas. Todos salieron en busca de algo para complacer al futuro suegro.

Al tercer día, regresaron los pretendientes con sus ofrendas o dotes. Las exhibieron ante el padre de las doncellas para que tomara su decisión. No batalló mucho en hacerlo. Dio las manos de sus hijas a dos jóvenes que habían traído, cada uno por su lado, jicos de tunas, pues eso había sido algo excepcional. Encontrar jicos no es tarea fácil; encontrar dos jicos de una misma fruta es más difícil; que dos jóvenes hubieran llevado una ofrenda igual era algo por demás inusual, y por dicha razón el jefe del clan decidió de inmediato quiénes serían sus yernos.

Lo que tal vez él no supo, ni los jóvenes tampoco, fue que ellos eran aquellos gemelos cuya madre murió cortando jicos. El destino los volvió a unir, ahora casados con dos hermanas.

Esta leyenda se publicó en el libro Portada de Mitos y leyendas de huachichiles, con guerrero huachichilMitos y leyendas de huachichiles, de Homero Adame, por la Secretaría de Cultura del estado de Oaxaca como resultado del trabajo ganador del Premio Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa”, 2007.

FIESTAS PATRONALES DE SAN JERÓNIMO

En Moctezuma, SLP

 

El 30 de septiembre es el día de la fiesta patronal de San JerMoctezuma, SLP - fiesta de San Jerónimo - foto de Homero Adame (1)ónimo, en Moctezuma. Los festejos inician desde el 17 con una misa y la bajada de la imagen de San Jerónimo del nicho que ocupa en la iglesia. Los encargados de bajarla son los “padrinos” elegidos para este año.

La novena comienza el día 22 con entradas de cera y una misa. En los días subsecuentes varios grupos de las comunidades hacen sus peregrinaciones.

Desde la tarde del día 29, la plaza se ve engalanada con la fiesta popular en, para la cual se elige a la reina.

El 30 inicia con las tradicionales “mañanitas” a las 5:00 am. A media mañana se oficia una misa, que los niños aprovechan para hacer su primera comunión. A la 1:00 pm se oficia la solemne misa patronal.

En la tarde se hace el paseo de la imagen de San Jerónimo en procesión y con carros alegóricos. Después se celebra otra misa, para la cual se sube la imagen del santo a su nicho y luego se quema pólvora como conclusión de la fiesta.

ABRIERON UNA DE LAS PUERTAS DEL INFIERNO

Leyenda de Villa Juárez, SLP

 

Bien sabemos que muchas anécdotas pueden convertirse en leyendas con el paso del tiempo, y más, si hay un acontecimiento trágico implícito. Cuando existen testimonios del suceso, se registra por lo menos una versión oficial, pero la voz popular, tarde o temprano, enriquece la historia a su manera para hacerla más dramática.

Un mal día de noviembre de 1972, en el municipio de Villa Juárez ocurrió una de las peores catástrofes jamás registradas en la historia del estado. Cuando el mineral de azufre, Guaxcamán, Villa Juárez, SLP - Homero Adame (10)Guaxcamá, estaba en pleno apogeo de producción, una tarde explotó. Cuentan que era sábado y había una boda muy concurrida en el poblado. Muchos mineros disfrutaban del convite, pero al parecer los del turno vespertino se encontraban laborando dentro de la mina. Al momento del terrible accidente, toda la gente en el exterior alcanzó a huir, pero de los trabajadores que se hallaban en el interior nada se supo; nadie se atrevió a meterse a los socavones, ya que cualquier labor de rescate hubiera resultado prácticamente imposible.

El pueblo de Guaxcamá no era pintoresco, pues fue construido en la década de los años 50’s del siglo pasado, con arquitectura moderna para la época; existían casas, oficinas, almacenes, una plaza, una iglesia, una escuela y una cancha deportiva. Algo muy extraño es que el fuego abrasó el suelo al grado de derretirlo, sin embargo, las construcciones sufrieron pocos daños y quedaron marcadas en grado mínimo por las llamas, aunque en la actualidad se encuentran en ruinas por el abandono.

Son muchas las versiones del motivo de la explosión de la mina. El veredicto oficial señaló que fue debido a un corto circuito, mientras que otras fuentes echaron la culpa a unos mineros desprevenidos que al parecer prendieron una antorcha donde había gases acumulados. Lo cierto es que durante varios meses, según testimonios de vecinos de la ex hacienda de Guascamán, de Villa Juárez e incluso de Cerritos, el fuego que salía de la boca de la mina podía verse a varios kilómetros de distancia.

Sin embargo, Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (6)una de las versiones con mayores matices de leyenda dice que los mineros habían estado excavando en profundidades insospechadas y tuvieron miedo de seguir, pues las rocas sonaban huecas, no eran sólidas y, además, se percibía un olor mucho más fétido que el azufre. Era viernes y al terminar su turno, los trabajadores explicaron a los ingenieros que tenían un mal presentimiento y que sería mejor continuar por otro socavón.

Pero los jefes no aceptaron excusas; argumentaron que requerían mayores cantidades de azufre porque la compañía había ordenado incrementar la producción. Entonces, obligaron a los trabajadores del turno vespertino de aquel sábado aciago a que avanzaran con las labores de extracción. Sólo algunos mineros se negaron a bajar a ese punto e incluso amenazaron con ponerse en huelga –ellos fueron los que vivieron para contar la tragedia y dar su versión de los hechos. Según esto, al momento en que los compañeros que andaban en las profundidades de la tierra y le pegaron con el pico a una roca muy blanda, se abrió una de las puertas del infierno y en ese mismo instante la catástrofe empezó.

 Book by Homero Adame

Esta leyenda fue publicada en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, por la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí. 2007.

Algo más sobre Guaxcamá y Villa Juárez

Este territorio estuvo habitado por la tribu guascamas o guascanes –consanguíneos de los huachichiles–, aunque algunas versiones afirman que eran tének quienes vivieron ahí. Los primeros españoles llegaron en 1643 y fundaron la congregación de Santa Gertrudis de Carbonera. En el año de 1829 recibió la categoría de villa y mucho tiempo después, el título de cabecera municipal, con el nombre de Carbonera. En 1928 se cambió su nombre oficial por el de Villa Juárez.

Sus nombres históricos se originan de lo siguiente: Santa Gertrudis, por ser la patrona de la localidad, cuya fiesta se celebra el 16 de noviembre, además de ser la protectora de los carboneros; Carbonera, porque en los alrededores se explotaba el Guaxcamá - Villa Juárez, SLP - Homero Adame (11)carbón vegetal a gran escala, y Villa Juárez, en honor al Benemérito de las Américas.

Guaxcama se localiza a 3 km de la ex hacienda Guascamán y ésta a 14 km de Villa Juárez, por un camino pavimentado.

LA MUJER DE NEGRO

Leyenda de La Paz, BCS

 

Hay una leyenda muy conocida aquí en La Paz… de una mujer de negro. Cuentan que esa mujer de negro sale del panteón, sale en las noches. Como a mí me han contado la leyenda es que iba un taxi pasando por la noche frente al panteón y una mujer le hizo la parada; era una mujer vestida toda de negro. La Paz, BCS - Catedral - fotografía de Homero AdameEntonces el taxi le dio raite y parece que el taxista no sabía esa historia y la llevó adonde la mujer le pidió que la llevara. No estoy segura, pero creo que le pidió que la llevara a una iglesia. La mujer se bajó y le dijo taxista que la esperara. Entonces ella caminó y se hincó enfrente de la puerta de la iglesia que, como era noche, estaba cerrada, y luego se volvió a subir al taxi y le pidió al taxista que la volviera a llevar al mismo lugar donde la había recogido. Cuando regresaron al panteón la mujer se desapareció y dejó un olor como de flores, como un aroma de perfume de flores. El taxista se dio cuenta que la mujer se había desaparecido –ni siquiera le había pagado el viaje– y luego sintió como un viento muy fuerte y dicen que se enfermó. Estuvo enfermo del susto varios días y no había doctor que lo pudiera aliviar, hasta que ya lo llevaron con una señora que parece que le hizo una barrida con un huevo de gallina y así se curó.

Esta leyenda es muy conocida en varias partes de México y toma variantes muy locales, como ésta narrada por Luz Miriam González Sosa, una estudiante de 15 años. En San Luis Potosí, por ejemplo, hay una leyenda muy similar conocida como “La dama enlutada”, con la diferencia que el taxista la lleva a siete templos y la regresa al panteón, El Saucito.

Puedes leer más leyendas de Baja California y de todo México en este enlace: más leyendas mexicanas de Homero Adame.

Desadaptado - cuento de Homero Adame

Cuento de Homero Adame, publicado en el libro Poquito porque es bendito – antología de microcuentos y cuentos breves, por la Universidad Iberoamericana León, 2013.

Haz click en la imagen para que la veas más grande y el texto sea legible.

LA POSIBLE FUNDACIÓN DE SALTILLO SOBRE UN ADORATORIO PREHISPÁNICO

Leyenda de Saltillo, Coahuila

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Como suele suceder en muchos lugares, los lingüistas no terminan de ponerse de acuerdo en la etimología del nombre de alguna ciudad, mientras que los historiadores tienen sus diferencias acerca del origen de la misma. Tal es el caso de Catedral de Saltillo - Homero AdameSaltillo, pues existen muchas versiones sobre su fundación exacta, algunas de la cuales incluso rebasan, en ocasiones, el aspecto histórico para caer en la leyenda.

Una de las tantas versiones dice que cuando los conquistadores llegaron a estas tierras, se sorprendieron mucho de encontrar un territorio por demás desértico, pero se les hizo muy extraño que los nativos defendieran ferozmente la cima de un cerro. Como aquellos españoles eran muy voraces y lo único que buscaban era oro, plata o cualquier yacimiento, tal vez pensaron que los nativos (¿quiniguas o huachichiles?) escondían en ese cerro sus riquezas. Por su parte, los misioneros pensaron que seguramente los indígenas estaban protegiendo un adoratorio consagrado a sus dioses. Así, unos llevados por la ambición y otros con la excusa de cristianizar a los “herejes”, terminaron matando a los aguerridos quiniguas o huachichiles, pero con la ayuda de los tlaxcaltecas.

Cuando finalmente los españoles se apoderaron del cerro en cuestión, se percataron de que era un ojo de agua lo que defendían los nativos y no la entrada a una mina de plata u oro.Saltillo, Coahuila - el Santo Cristo del Ojo de Agua - foto de Homero Adame (1) El verdadero tesoro de aquellos pobladores era el agua, lo más preciado en el desierto. Para sacar provecho de esta circunstancia, y también poder subyugar a los indígenas con una nueva religión, los conquistadores levantaron en ese cerro la capilla del Santo Cristo del Ojo de Agua, lo que se supone fue el origen de la fundación de Saltillo.

El hecho de que el agua brotara, y siga brotando, en lo alto de un cerro, fue visto por aquellos españoles como un milagro del Cristo, pero también hay versiones que dicen que esto se debía a la magia de un chamán huachichil o quiniguas y que por eso los nativos tenían ahí un adoratorio.

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Una versión de la leyenda del Santo Cristo del Ojo de Agua se incluyó en el libro Mitos y leyendas de todo México, de Homero Adame, publicado por Editorial Trillas. Dicho libro está a la venta en cualquiera de las librerías de Trillas. Se puede conseguir también a través de su tienda en línea siguiendo este enlace:

Mitos y leyendas de todo México en Editorial Trillas

El escarabajo - cuento de Homero Adame

Cuento de Homero Adame, publicado en el libro Poquito porque es bendito – antología de microcuentos y cuentos breves, por la Universidad Iberoamericana León, 2013.

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FIESTAS PATRONALES DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

En San Luis Potosí y en Mexquitic

San Luis Potosí, SLP - fiesta de San Miguelito - foto de Homero Adame (2)

El 29 de septiembre es la fecha dedicada a San Miguel Arcángel por las efemérides cristianas. En algunos lugares del estado de San Luis Potosí se celebra ese día la fiesta patronal, por ejemplo:

En el barrio de San Miguelito de la capital potosina. Fiesta de San Miguelito en SLP - foto de Homero Adame (2)Dicho barrio se fundó en 1597, bajo la advocación de la Santísima Trinidad, pero en 1830 tomó su nombre actual y desde entonces es considerado como el barrio más tradicional de la ciudad.

La novena da inicio el día 20 con una misa cantada, para que los ocho días siguientes lleguen diversas peregrinaciones a dejarle flores y cera a San Miguelito. El domingo previo al día 21 la imagen patronal es bajada de su nicho para llevarla a recorrer sus dominios (algunas calles del popular barrio).

El día 29 se cantan las mañanitas y se oficia la misa de los ausentes y luego la de los difuntos. A lo largo del día hay movimiento en la plaza, con juegos mecánicos, antojitos y vendimias. A las 7:00 el arzobispo celebra la solemne misa y luego concluye la celebración con la quema de pólvora.

El día 30 concluye la fiesta cuando los mayordomos suben a San Miguelito a su nicho previo a la misa.

En Mexquitic de Carmona, también en el estado de San Luis Potosí, se organiza la Feria Regional de Mexquitic (FEREMEX) dentro del marco de las fiestas patronales. Aquí también es una novena que inicia cuando se baja la imagen de San Miguelito de su nicho en la parroquia y luego se organiza una peregrinación con música y pólvora por las calles del pueblo.

Mexquitic, SLP - fiesta de San Miguel - foto de Homero Adame (2)

En la tarde del día 28 salen los carros alegóricos y se presentan las candidatas a reina de la Feria, la cual será electa durante el baile popular esa misma noche.

El 29 amanece con los cohetones que anuncian la llegada de tan esperado día y el canto de las mañanitas. A media mañana se celebra una misa dedicada a los niños que habrán de hacer su primera comunión. Al mediodía los grupos de peregrinos, guiados por matachines, recorren las calles antes de entrar a la iglesia, donde esperan a las altas autoridades eclesiásticas que habrán de oficiar la solemne misa. Por lo general ésta la celebra el arzobispo de San Luis Potosí. Por la tarde llegan más grupos con cera para ofrecérsela al santo de su devoción y en la noche hay juegos artificiales y baile popular.

Las festividades concluyen el día 30, cuando al mediodía se sube la imagen de San Miguel de nuevo a su nicho, entre la algarabía popular.

EL TIGRE PINTO

Leyenda escuchada en La Corcovada, Villa Hidalgo

El lión es el que protege a la gente. Una vez andaba yo con unos muchachos y nos carrereó un tigre, el tigre pinto. Andábanos nosotros en la cacería allá por La Ciénega y nomás yo llevaba rifle y con el candil iba aluzando. Vi primero una lechuza y ai me fui, me fui hasta que me acerqué y que me encuentro un tajo de jabalillos, entonces levanté la luz y les alucé a mis compañeros que estaban más atrás y me regresé con ellos. Les dije que era un tajo de jabalillos y que no les quise tirar porque me hubieran hecho pedazos. Usted sabe que los jabalillos son muy salvajes y peor en tajo, ¿vedá? Si uno les tira se le vienen todos encima y lo hacen pedazos a uno. Entonces nos fuimos y en eso que oímos el rugido de un tigre allá en una lomita y que se viene, que se viene y nosotros que agarramos una brecha y nos vamos rumbo a un rancho porque sabíanos que ese animal nos quería salir al paso –recuerda el Sr. Ignacio Castillo.

     La cosa es que el tigre pintotigrillo 2 es muy bravo y aunque uno traiga carabina al tigre le vale, comoquiera ataca. Y con él no se puede porque las garras son muy fuertes y da una mordida que con eso deja a uno muerto. Nosotros éramos varios y comoquiera no hubiéranos tenido manera de defendernos del tigre. Es que, como le digo, el tigre, pinto o no, ataca a la gente porque es malo, mientras que el lión protege. Pero esa vez no se apareció el lión y cuando nosotros llegamos al ranchito, el tigre se fue ruge y ruge, muy enojado.

Nota 1: leyendas como ésta se publicarán próximamente en mi nuevo libro titulado Creencias, mitos y leyendas de animales en el Altiplano de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas.

Nota 2: la imagen del tigrillo fue tomada del sitio http://www.lobomexicano.org.mx. Que el enlace sirva de crédito a su creador.

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En muchas regiones de México al puma (Puma concolor) también se le conoce como león, pantera o león de montaña. En este relato se habla de un león o puma protector, y se añade al tigre como su enemigo natural y de naturaleza violenta contra el ser humano. No se sabe a qué tipo de tigre se refiera el relato, pero podemos suponer que, por el contexto geográfico, pudiera ser tigrillo (Leopardus tigrinus) o incluso ocelote (Leopardus pardalis, antes clasificado como Felis pardalis), ambos de poca presencia en el folclor del Altiplano.

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La Corcovada es una comunidad en el municipio potosino de Villa Hidalgo, la cual creció alrededor del casco de la hacienda La Corcovada, establecida a mediados del siglo XIX como hacienda agrícola y ganadera, aunque algunas trojes son más antiguas, de finales del siglo XVIII, tal vez pertenecientes a Peotillos o de Pozas del Carmen.

SAN MIGUEL ARCÁNGEL DERROTÓ AL DIABLO

Leyenda de San Miguel del Milagro, Tlaxcala

 

Por lo que nos han contado, el pueblo de San Miguel del MilagroSan Miguel del Milagro, Tlaxcala - foto de Homero Adame se llama así porque el santo hizo milagros. Allá dicen que derrotó al Diablo en una barranca.

En ese pueblo tienen una parroquia muy bonita y ahí es donde se apareció San Miguel. Frente a la puerta principal de la iglesia hay un pozo de agua santa y ahí fue donde se vio la aparición del arcángel. En la tienda de la parroquia le venden un librito donde viene muy bien explicada toda la historia de cómo se apareció San Miguel –creo que fueron tres apariciones–. Explican en el librito quién lo vio, cuántas veces fueron y todo eso.

Ahí donde está el pueblo de San Miguel del Milagro dicen que antes era pura barranca. Ahí dicen que existieron antes mucho las brujas y que chupaban mucho a los niños. El demonio también ahí estaba; él era el que les daba el poder a las brujas. Entonces una vez San Miguel se peleó con él y lo derrotó, lo corrió de este rumbo y el Diablo ya nunca regresó, y las brujas se acabaron. Ése fue otro de los milagros de San Miguel.

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Esta leyenda me la contó la Sra. Dominga Riva, una vendedora ambulante, originaria de San Miguel Tenacatitla, que tenía su puesto en la zona arqueológica de Xochitécatl.

El Judío Errante

EL JUDÍO ERRANTE

Leyenda cristiana antisemita

 

Cuando uno anda en el camino suele encontrarse con ciertos personajes de manera recurrente, y sin andarlos buscando. Hace muchos años me topé, por primera vez, con “el Judío Errante” y me llamó la atención por sus características dentro del folclor más que de mitología. Tomé interés en él y desde entonces ha aparecido con relativa frecuencia en los relatos que escucho. Jamás se me ocurrió que tan oscuro y misterioso personaje, mensajero de calamidades, tuviera nombre y, por ello, tampoco se me ocurrió investigar.

El otro día, 506853869_Lpor azares del destino, descubrí que se llama Ashaverus y ahora sí fue tiempo de buscar más información sobre él. Con sorpresa aprendí que también se le conoce como Buttadeu, Joseph Cartaphilus, Micho Ader y Cortafilo Y Su leyenda ha dado pie a un buen número de obras literarias, teatrales y ha sido llevada al cine.

Es obvio que desde la primera vez que supe de él comprendí que se trataba de un personaje legendario surgido con el cristianismo; ahora sé que no solamente eso sino que su figura ha sido utilizada reiteradamente como un recurso antisemita que hasta en leyendas tenebrosas aparece.

Según los estudios sobre sus orígenes, existen dos vertientes de la leyenda del Judío Errante, una occidental y otra oriental, y en ambas, como en la mayoría de las versiones que se cuentan, es un personaje que se burló de Jesucristo y lo golpeó cuando éste iba al calvario.

Lo interesante para reflexión es por qué Jesucristo, siendo bondadoso y lleno de virtudes, maldijo a dicho personaje y lo condenó a vagar hasta el fin de los tiempos.

Libro de leyendas de Homero AdameVeamos a continuación una leyenda que escuché en Villa Hidalgo, SLP y se publicó en el libro de Mitos y leyendas del Altiplano potosino, en la cual la narradora dijo que el Judío Errante se llamaba Samuel:

 

Cuentan que el día en que Jesucristo era conducido al calvario para su crucifixión, a un lado del camino había un viñedo muy bonito, muy fresco. Al pasar por ahí tuvo un desmayo, tanto por el calor y el sol calcinante, como por la pesada cruz que llevaba a cuestas y por el hecho de andar descalzo. La persona encargada del viñedo se llamaba Samuel y en ese momento estaba descansando plácidamente bajo la sombra de un emparrado. Entonces, Jesucristo le pidió agua, diciéndole:

—Dame un poco de agua, por favor.

—No, mejor vete porque la gente está esperándote y quieren verte crucificado –le respondió Samuel.

—Bueno, déjame descansar un poco aquí en la sombra –le pidió Jesucristo.

—No, tampoco. Sigue tu camino para que te crucifiquen –contestó Samuel.

—¿Al menos, podrías prestarme tus sandalias? La tierra está caliente y me han salido ampollas en los pies.

—No, ni a eso tienes derecho. La crucifixión es tu destino.

Ante las tres negativas de este hombre, al proseguir su camino al calvario Jesucristo le dijo:

—Bueno, tú andarás errante hasta la consumación de los siglos.

 

Ésta es una versión mundial de la leyenda del Judío Errante, que también se cuenta en Villa Hidalgo, aunque con características locales. Dice doña Lucila López Martínez que en esa población antiguamente escuchaban a este espíritu pasar lamentándose en los caminos y que sus pisadas producían un sonido muy peculiar, como si en las suelas trajera tachuelas. La gente sabía que su pasada era un presagio de muchas calamidades por venir, por ejemplo: una larga sequía, incendios en los montes, robos o muertes imprevistas, y el augurio nunca fallaba, pues en pocas horas o en pocos días ello se cumplía. Por ejemplo, si el gemido del Judío Errante se escuchaba en el viento, esa misma noche moría algún vecino, o bien, al tercer día bajaba la temperatura de tal manera que ni los garambullos resistían la helada; el sonido de sus pasos en la tierra era señal de una larga sequía en la que hasta el agua de norias y aguajes se agotaba.

Aunque ya poco se platica del Judío Errante en Villa Hidalgo o en los alrededores del Altiplano, quienes conocen su historia, afirman que su alma seguirá vagando hasta la consumación de los siglos, ya que así lo sentenció Jesucristo tras haberle negado aquél, un sorbo de agua, un descanso en la sombra y unas sandalias para sus pies adoloridos.

EL ALICANTE

(Leyenda escuchada en Cerro prieto, municipio de Mexquitic, S.L.P.)

 

Los alicantes son víboras muy malas; pueden ser tan grandes como las cascabeles y el ruido que hacen es silbar, o sea que silban como una persona. También se sabe que los Víbora de cascabel - Altiplano - julio 2009 (2)alicantes les toman la leche a las vacas. Son muy aprovechados y les silban a las vacas y nosotros creemos que a lo mejor con los silbidos las hipnotizan. Por ejemplo, hay vacas que está muy sanas y traen mucha leche, pero sus becerritos están todos flacos, como si estuvieran muy desnutridos. Los campesinos que saben de esto y se dan cuenta de que sus becerritos están así, se van al monte donde andan las vacas y es cuando se dan cuenta de que los alicantes se toman la leche y no dejan que los becerritos se alimenten. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Antes se oía decir que los alicantes eran muy enamorados. Como ejemplo, mi mamá nos contaba una historia muy fea que le pasó a una pareja que vivía en el ranchito de Obregón. Es que había un señor que sembraba en su parcela con su yunta de bueyes. Él salía temprano de su casa en el ranchito de Obregón y se venía a su parcela aquí cerquita de Cerro Prieto y le decía siempre a su señora que le llevara de comer. Hubo un día en que la señora ya no quiso llevarle su lonche y el señor se enojó mucho y le daba sus mondas (golpes). “¿Por qué ya no quieres venir a dejarme el lonche?”, le preguntaba él. Y ella le decía: “Es que tengo miedo porque siempre que paso por donde está una nopalera y unos arbolitos me silban, oigo chiflidos y se me hace que algún fulano me anda espiando”.

Al señor le entró la desconfianza y pensó que a lo mejor un hombre andaba pretendiendo a su mujer o que ya se entendían y decidió espiarla. Un día la obligó a que le llevara el lonche a la parcela y él estuvo muy al pendiente y cuando ya la oyó venir fue así como a encontrársela, pero se metió entre el monte para que ella no lo viera. Entonces él oyó los chiflidos y pensó que efectivamente un hombre estaba allí esperando a su mujer. Muy al pasito para no hacer ruido se fue acercando al lugar donde salían los chiflidos, que era donde estaba la nopalera y los arbolitos. Y así se fue caminando hasta llegar al lugar donde pensó que iba a encontrarse a su mujer y al fulano que era su amante. Pero no, el pobre señor se llevó una horrible sorpresa. No había ningún hombre ahí sino un alicante que ya había ahorcado a su mujer. Pero eso no fue todo: el alicante se le metió a la mujer por la boca y le salió por abajo. (Leyenda hallada en un blog de Homero Adame).

Eso es lo que nos platicaba mi mamá y parece que sí fue cierto porque en aquellos años esos se contaba mucho y el pobre señor, por desconfiado, no le hizo caso su mujer y la encontró muerta, ahorcada por el alicante.

 

Esta leyenda fue narrada por la Sra. Eva Medina Acosta, de Hacienda de Cerro Prieto, SLP (2) - fotos de Homero AdameCerro Prieto, en Mexquitic, S.L.P.

 

Si te interesa saber dónde queda Cerro Prieto y conocer algo de su historia, sigue este enlace:

La hacienda de Cerro Prieto

Una brevísima historia de amor

Dedicado a la mujer, en el Día Internacional de la Mujer

A una mujer bonita 8-03-13

 

LA APARICIÓN DE LA VIRGEN DE LA PEÑA

(Leyenda de la ex-hacienda de Sagrado Corazón, en El Peñuelo, municipio de Galeana, N.L.)

 

Cuentan que la Virgen de la Peña (que se encuentra en el cerro de Peñuelo, municipio de Galeana, NL - Foto de Homero AdameEl Peñuelo, a la cual le llevan flores y ofrendas el 12 de diciembre) se le apareció a una pobre señora que iba todas las tardes a llorar porque le mataron a un hijo en la guerra –cuenta la Sra. Ernestina Balderas García–. Ella se sentaba en una palma para recordar a su hijo y lloraba y lloraba sin que nadie pudiera consolarla. Siempre que estaba allá llorando oía una voz que le decía que no se preocupara, que su hijo estaba descansando en brazos de Dios. Así ocurrió muchas veces, oyendo esa voz, hasta que se dio cuenta de que en una peña que hace muchos siglos se desbarrancó de la punta del cerro estaba la figura de la virgen y que era ella la que le hablaba. La señora se vino corriendo al poblado y le dijo a toda la gente lo de la aparición milagrosa. Al principio como que nadie le creyó porque decían que se estaba volviendo loca de tanto llorar, pero como ella les decía que sí era cierto, entonces fueron todos con ella nomás por no dejar. Ah, qué sorpresa tan bonita se llevaron cuando vieron que en la peña estaba una imagen de la virgen y llegaron a la conclusión de que sí era aparecida porque antes no estaba.


Notas:Haciendas del Altiplano tomo 2 - Libro de Homero Adame

1. Esta leyenda está publicada en el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyendas. De la Independencia a la Revolución, 100 años de esplendor. Para ver más sobre esta obra, su contenido y algunas fotografías de varias haciendas incluidas, sigue este enlace: Libro de Haciendas del Altiplano de Homero Adame. En ese mismo enlace podrás encontrar las librerías donde se puede adquirir.

2. Puedes leer otra leyenda de una hacienda diferente en el libro siguiendo este enlace:

Un fantasma vestido de charro

 

Este cuento tradicional mexicano, escuchado en La Petaca, municipio de Linares, N.L., se narra en muchas partes de México con características similares.

Si deseas leer más cuentos mexicanos, sigue este enlace:

UN TESORO EN «LAS MARGARITAS»

Leyenda de San Bartolomé, Guanajuato

 

Ahí en «Las Margaritas» San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (3)hay un tesoro que dejaron los gachupines. Dicen que son unas ánimas las que dan razón de dónde está el dinero enterrado –es harto dinero–. Dicen que se quejan las ánimas y que se ven las sombras que pasan porque hay gente que las han visto y que esas sombras señalan en dónde está enterrado ese tesoro; un tesoro muy grande. Yo entiendo que en la mera puerta de la iglesia está enterrado un cajón que mide metro y medio de largo por 80 cm. de alto y está lleno de puros centenarios que están acomodados muy bonito. Hay gente que le ha hecho la lucha pero luego les da miedo porque las ánimas los asustan. Eso me han platicado los que han ido allá a buscarlo.

Una vez unos muchachos que vieron las sombras de las ánimas se decidieron a escarbar y escarbar bien profundo y luego dijeron que sí abrieron el cajón; por eso sabemos de qué tamaño es y cómo están acomodados los centenarios. Entonces fue cuando ellos escucharon que las ánimas estaban alegue y alegue y que se les vino una tropelada de caballos, y entonces los pobres muchachos con el puro susto nomás corrieron y hasta dejaron los picos y las palas ahí tiradas.

Pero cómo son las cosas, San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (1)porque a la mañana siguiente agarraron valor y fueron a buscar el tesoro, pues al fin y al cabo el pozo ya estaba abierto, y cómo se sorprendieron al darse cuenta que ya estaba tapado y ni siquiera se miraban las señales del escarbadero que hicieron la noche anterior. Yo les dije luego que lo que les falló fue que uno de ellos debería haber estado rezando y echando inciensos mientras que otro debería haber tenido un Cristo y agua bendita, mientras que los demás escarbaban. Pero lo curioso fue que encontraron otra vez tapado el pozo y ya mejor decidieron no volver a escarbar nunca.

Esas ánimas ofrecen el tesoro porque ellas andan buscando descanso. Entonces digo yo que el buscatesoros también tiene que prometerles algo, como por ejemplo dar un socorro a la iglesia o a los prójimos pobres; una donación con parte del dinero que saque. Y además debe hacer un funeral en el panteón, aunque sea con una caja vacía. Leyenda recopilada por Homero Adame.

San Bartolomé, Gto - foto de Homero Adame (2)

 

En memoria de don Cirilo Hernández (1907-2004), quien me contó esta leyenda

EL FANTASMA DE UNA MUJER EN LA LAGUNA

Leyenda de Comala, Colima

Mucha gente Laguna en Comala, Colima - Foto de Homero Adame (1)dice que ha visto que en las noches aparece el fantasma de una mujer en la laguna. Cuando se aparece, primero se forma como vapor en el agua y luego se ve un resplandor y del resplandor sale la muchacha, muy hermosa ella. Los que han visto eso se asustan porque no es normal que una muchacha ande caminando en la superficie del agua, pero más se asustan los que ya han oído esta leyenda y ven ese fantasma.

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LOS HUICHOLES (Primera parte)

Relato escrito por Homero Adame y publicado en su libro 14 voces por un real, obra ganadora del Premio “20 de Noviembre” de Narrativa, en 2004.

Yo fui inspector escolar. Tengo más de veinte años de estar jubilado; cuando alcancé ese puesto fue la máxima satisfacción de mi vida profesional. Antes era maestro, primero rural y luego de la ciudad, pero poco a poco fui ascendiendo hasta llegar a ser lo que fui dentro del magisterio.

Nací en Valparaíso, Zacatecas. Mi padre se crió en la hacienda de mi abuelo Sebastián Mendoza, allá por los rumbos de Capistrano, y mi madre es oriunda de Real de Catorce. La Revolución los afectó muchísimo y todos vinieron a menos. Mi abuelo murió en las balaceras y así se perdió la hacienda. Fue entonces cuando mi abuela se mudó a Valparaíso. Por mi lado materno la cosa resultó parecida: mi abuelo Rufino tuvo su mina en Real de Catorce, pero con la debacle se fue a vivir a Zacatecas, abandonando todas sus tierras que para entonces ya no servían para nada. Mi madre creció en Zacatecas y allí conoció a mi padre. Se casaron y vivieron felices en Valparaíso, donde mis hermanos y yo cursamos la escuela. Hice la normal en Zacatecas, pero, como dije, mis primeros trabajos fueron en las áreas rurales del estado. Años después ingresé al sistema federal y me asignaron otros puestos, como ése de inspector, el cual me ofreció la satisfacción de conocer tantos lugares muy remotos fuera de mi estado que, en otras circunstancias, probablemente jamás hubiera visitado.

Cuando uno crece en Valparaíso se acostumbra a ver a los huicholes en sus peregrinaciones rumbo a los territorios de Catorce, en el Altiplano potosino. Desde niños los veíamos pasar, y mi padre nos contaba muchas historias de ellos. Resulta que en años anteriores los huicholes pasaban por la hacienda de mi abuelo, y ahí paraban (no en la casa grande, sino en las tierras), pues mi abuelo los conocía bien y les permitía quedarse junto a los aguajes. A mí no me tocaron esas épocas, sin embargo años después sí me fue posible acercarme a varios grupos de huicholes, ya cuando yo era inspector escolar.

En mis primeros años en ese puesto me asignaron la sierra del Nayar. Iba yo a las escuelitas de poblados como El Ángel, El Pastor, La Ciénega, La Cofradía, Mesa del Nayar, Jesús María, San Juan Peyotán, Nayar e incluso a Santa Teresa, entre otros, donde la mayoría de los habitantes son huicholes de pura sangre. Siempre ha sido difícil entrar allá, los caminos son muy malos y peor aun en aquellos tiempos, con esas terracerías y barrancas de miedo. Regularmente volábamos en una avionetita hasta La Mesa, y de ahí seguíamos por caminos, en jeeps, camionetas o inclusive en lomo de bestias.

Si llegar allá era harto difícil, más dificultoso era ser admitidos por esa etnia porque siempre ha tenido gran recelo contra los blancos, contra «los españoles», como ellos nos llaman. No obstante, yo pronto me identifiqué con ellos y fui ganando su confianza. Los más viejos recordaban las historias de cuando sus antepasados cruzaban por las tierras de mi abuelo Sebastián, a quien le debo el nombre. Así fue cómo me aceptaron. Por los cuentos de mi padre yo sabía que en una ocasión, hace ya muchísimos años, unos huicholes que regresaban de su peregrinación fueron perseguidos por encomenderos «españoles», y mi abuelo los protegió en su hacienda. Desde entonces, con mucha gratitud, nuestro apellido quedó grabado en la memoria de esta gente.

La verdad es que conviví poco con los huicholes porque mis estancias eran muy cortas. Iba a esos poblados dos veces por año, y conforme me fueron viendo más y más, los pobladores terminaron por reconocerme como amigo. Fue precisamente en el pueblito de El Ángel donde hice buena amistad con Camilo, un hombre viejo, serio, delgado, bajo de estatura; de facciones y piel duras, pelo cano y largo, bigote ralo y una incipiente piocha blanca; siempre vestía sus atuendos tradicionales y coloridos de manta bordada, sin faltarle el paliacate. En ese entonces, yo no comprendía bien el modo de pensar de los huicholes, ni sus jerarquías (aunque no puedo presumir de que ahora los entienda), pero poco a poco fui conociendo un poco más de su mundo. Fue así como me percaté de que Camilo era el Maraakáme de su pueblo, algo así como el guía, el chamán, el sabio.

Nunca me tocó participar en alguna de las ceremonias importantes de los huicholes, y mucho menos hacer la peregrinación a los territorios de Catorce que, según entiendo, es todo un reto a la fuerza humana, sin dejar de mencionar cuán maravilloso debe ser el cruzar las sierras para llegar a las llanuras y, finalmente, al desierto, donde vive el hermano mayor de los huicholes: el peyote-venado.

Con Camilo pasé largas noches de plática. Tomábamos café, que yo les llevaba como regalo, comíamos galletas o pan y fumábamos cigarrillos. Al principio me era imposible fumar uno de los cigarros del tabaco de ellos, que le llaman , el cual viene siendo similar al tabaco que nosotros conocemos, pero en realidad es tabaco silvestre, mucho más fuerte que el cultivado. A Camilo tampoco le gustaban mis Baronet o cualquier cigarro con filtro. De todas maneras, después de varias visitas pude fumar ese fuerte tabaco, aunque creo que me provocaba ciertos delirios que, años después con la boga de las drogas, se conocerían como alucinaciones. No creo que el tabaco ése me causara alucinaciones propiamente dichas; pero sí me hacía sentirme un poco difuso, como si mi percepción fuese diferente.

Nuestras charlas no se hacían en privado. No. Siempre había hombres y mujeres alrededor, escuchando las sabias palabras y consejos de Maraakáme, y, por qué no, las historias que yo contaba.

Fue en una de mis últimas visitas, poco antes de que me cambiaran de distrito, al norte de Zacatecas, cuando le pedí a Camilo que me hablara más de su pueblo, de sus tradiciones y costumbres, de sus peregrinaciones a las cercanías de Real de Catorce. Le dije que anhelaba conservar sus narraciones, como recuerdo de nuestra amistad. Él se mostró satisfecho.

Cabe mencionar que hoy en día los huicholes siguen siendo una raza muy cerrada, pese a que cada vez arriban más sociólogos, antropólogos, escritores, sacerdotes, médicos, servidores sociales y curiosos (metafísicos y drogados) a querer avenirse con y hacer estudios de ellos. Pero, de todas formas, aún existen comunidades tan alejadas que poco o nada de contacto tienen con «los españoles», tal como es, o era, el caso de mis amigos en la localidad de El Ángel. Los únicos «españoles» que llegábamos éramos el maestro y yo; raras veces aparecía gente que andaba haciendo censos de población, salud y vivienda. Este alejamiento era para “mantenernos limpios y puros”, según palabras de Camilo. En aquellos tiempos los niños aprendían sus lecciones en castellano, sin embargo ahora ya tienen escuela bilingüe, que siento es lo más adecuado para que no pierdan la esencia de su pueblo, el idioma, el cual los identifica entre sí y mantiene vivas sus tradiciones y creencias.

En fin. Esa noche que me platicó de los viajes a Catorce, yo ya tenía preparado un cuestionario, que se fue modificando conforme avanzó la «entrevista». Eran tiempos cuando uno no contaba con grabadoras portátiles; creo que este relato hubiera salido mejor con una de ésas, pero de todas maneras me gustó mucho entonces y me sigue gustando. Una cosa tengo que decir: aunque la mayoría de los huicholes habla castellano, su dicción no es muy buena que digamos, aparte de que sus enunciados son relativamente cortos. Camilo no fue la excepción, a pesar de a su alto rango. Mas sin embargo, cuando reproduje el cuestionario, yo traté de mantener su narración lo más fidedigna posible, sólo con algunos cambios sin importancia y oraciones más largas para darle concordancia. De igual modo, según entiendo, el lenguaje huichol utiliza apóstrofos para separar palabras, y acentos dobles en algunos casos, pero como no entiendo ese sistema a la perfección, no supe dónde poner los apóstrofos y sólo dejé un acento, en el sitio que se entona la palabra. Ah, también utilicé paréntesis para explicar el significado de algunas palabras o hacer comentarios míos.

Al caer la noche, las remembranzas y el revivir una experiencia mística daba a los huicholes ahí reunidos una expresión de absoluta seriedad. Estábamos todos afuera de una casa típica, una especie de enramada rústica, rectangular, con paredes de adobe y carrizo. Los hombres sentados alrededor del fuego, unos perros echados ahí cerca también; las mujeres, siempre vestidas con sus faldas largas y coloridas, a discreta distancia o adentro de la cocina echando las gordas. La luz de la fogata producía largas sombras, mostraba otros rasgos en los rostros de ellos. Cuando las brasas chisporroteaban, era como si el fuego estuviera vivo. La atención de los escuchas era total. Pero asimismo ellos tienen un gran sentido del humor. ¡Cuánta risa les causó a todos los presentes el percatarse de los garabatos que yo iba escribiendo en mi libretita! ¡No conocían la taquigrafía! Pero me estoy desviando, volvamos a las costumbres de mis anfitriones.

—Dime, Camilo, ¿por qué van ustedes a Catorce?

—¿A dónde?

—A Catorce. La peregrinación que hacen ustedes.

—No, nosotros vamos a Wirikúta, la tierra sagrada de nuestros ancestros.

—¿Desde cuándo hacen esa peregrinación?

—Siempre. Todos los huicholes y nuestros antepasados van a Wirikúta.

—¿Cuántos días les toma para llegar allá?

—Es la cuenta de veinte. Veinte de ida y veinte de regreso, pero hay hermanos que toman más tiempo porque viven más lejos, como los de Mesa, los de Bules, los de Santa Teresa.

—¿Y los que viven más cerca, como los de Tuxpan de Bolaños?

—Viven más cerca, pero llegan en veinte días.

—¿Sabes cuántos kilómetros son de este pueblo hasta allá?

—Sepa… para nosotros son veinte días.

—Mira, según entiendo hay lugares de esta sierra que quedan tan apartados como cuatrocientos o cuatrocientos cincuenta kilómetros hasta el distrito de Catorce, de Wirikúta.

—Ah…

—¿Tienen ustedes una fecha en particular para la peregrinación?

—Vamos siempre después de las lluvias (octubre-noviembre) o al comenzar la primavera.

—¿Nunca van antes o después de esas fechas?

—Nadie hace eso porque tiene que ser en pasando la ceremonia de las nubes (algodón), y la de otoño, cuando los niños, el tepu, el maíz nuevo y las calabazas ya están maduras.

—¿Quién confecciona el tepu? (Tambor chamánico de forma vertical, que se hace con un tronco hueco de encino, que queda abierto en la parte de abajo y cerrado en la de arriba con cuero de venado. Se sostiene sobre tres patas de la misma madera.)

Maraakáme; es el único que lo toca.

—¿Por qué?

—Es la tradición. Él lo hace y él lo toca nomás. Su sonido es como el canto divino que escuchan los dioses; Maraakáme tiene el poder de comunicarse con ellos.

—¿Quiénes van a la peregrinación?

—Puede ir cualquier huichol, pero no todos van en su vida. Los que se quedan comoquiera participan en las ceremonias anuales antes o después del viaje. Unos han ido muchas veces, hasta veinte o treinta, pero la mayoría van nomás una vez en su vida. Los Maraakáme van muchas veces porque son los guías de su pueblo.

—¿Cuántos peregrinos van normalmente?

—No importa el número, pero van siempre los representantes de los espíritus.

—¿Los espíritus? ¿Quiénes son ellos?

Tatewarí (el fuego) es Maraakáme, Teyaupá (el sol), Samúravi (hermano coyote), Tsakaimuka (el que captura al venado), Tatutsí (el bisabuelo), Tatei Utuanaka (diosa del maíz), Xuturi Iwiékame (la madre de los hijos), Wawemé (árbol grande), Rurawémuieka (deidad de las estrellas), Tutú (flor), Eaká tewaeí (deidad del viento). Y muchos más, con sus apelativos.

—¿Siempre son los mismos?

—Pueden ser también otros. Depende de la peregrinación. Maraakáme no sabe. El espíritu le dice en los sueños.

—¿Quién les asigna los nombres? ¿Maraakáme?

Maraakáme tiene la visión del sueño. En el sueño él sabe quién lleva cuál nombre.

—¿Cuál es el principal propósito de esa peregrinación?

—Cada hermano tiene un propósito. Unos van a Wirikúta para cumplir una manda, cuando han pedido salud para ellos y sus familias. Otros van cuando Maraakáme así les pide. Maraakáme va porque quiere ser un buen Maraakáme, y tiene que ir como mínimo cinco veces en su vida, aparte de haberse bañado unas cinco veces, cuando menos, en las aguas del mar.

“La peregrinación nos ayuda a alcanzar lo que queremos: hijos, lluvia, salud, protección contra los brujos y los cielos enojados (relámpagos); también para protegernos de nuestros vecinos malos (mestizos) porque ellos nos roban las tierras, matan nuestros animales y explotan nuestros bosques; matan a nuestros niños, se roban nuestras mujeres. También vamos para ganar visiones bonitas, para oír las voces de los espíritus de nuestros antepasados y que ellos nos den su guía. Pero el principal propósito es que todos queremos ser huicholes de verdad, queremos recobrar nuestra vida.

—¿Recobrar su vida?

—A este mundo todos nosotros llegamos incompletos. Pero después de un viaje a Wirikúta ya quedamos más enteros.

—¿Cómo está eso?

—El espíritu regresa a uno y así nos completamos.

—¿Qué se necesita para ser un Maraakáme?

—Es la responsabilidad más grande que uno tiene. Primero hay que ir al menos cinco veces a Wirikúta para conocer el camino y sus peligros, y siempre demostrar que es un buen conductor de psicopompo (almas) porque hay que guiar a nuestros compañeros por los obstáculos del mundo, por la puerta de las nubes que chocan y llegar a las hermosas montañas sagradas, donde siempre nos esperan nuestros antepasados.

Maraakáme debe también demostrarle a los demás que puede vivir sin agua ni comida, y sin dormir, porque en las noches, cuando todos descansan en círculo alrededor del fuego sagrado, Maraakáme está en vela, vigilando que no lleguen los peligros del mundo y de nuestros enemigos, y sorprendan a todos dormidos y acaben con ellos.

—Dime, ¿cualquiera puede ser un Maraakáme, yo, por ejemplo?

—No, maestro. A Maraakáme lo designa el poder del espíritu del hermano mayor. Usted no puede llegar a ser Maraakáme porque usted es «español». Con decirle que ni siquiera nuestras mujeres pueden llegar a convertirse en Maraakáme porque eso es nomás para los hombres. Algunas huicholas alcanzan poderes muy importantes, pero nunca son guías de un pueblo.

—¿De quién aprende un Maraakáme?

—De otro Maraakáme, pero más que nada de la experiencia que da la vida y los viajes, que nos hacen quedar completos como humanos y como espíritus. El Maraakáme viejo nos enseña los cuentos de nuestros antepasados, nuestra historia, que luego uno platica a los demás. También aprendemos de él todos los detalles de cada ritual en los lugares sagrados de la ruta, pero más importante en el país del híkuri (peyote). Maraakáme debe ver con el ojo del espíritu porque sólo así uno reconoce las huellas del híkuri-venado y ve el alma de Wawatsári (hermano mayor, el venado principal) salir de su cuerpo cuando uno lo mata con las flechas. El alma de Wawatsári es muy hermosa, muy brillante, más hermosa que el arco iris de la lluvia en el cielo.

—Aparte del Maraakáme, ¿quién más puede ir a una peregrinación?

—Puede ir cualquier huichol. Hombres, mujeres y niños.

—¿También los niños?

—Ellos son matewáme (novicios) y necesitan conocer lo hermoso de nuestra vida, la belleza de nuestras tierras y las penas del recorrido por este mundo.

—Pero ¿no es muy duro para ellos?

—Es duro para todos el viaje a Wirikúta. Pero los matewáme tienen que sufrir como todos hemos sufrido. Cuando nuestra carne sufre, el espíritu se hace fuerte contra los conjuros de los brujos malos.

—¿Qué tienen que hacer todos para ir al viaje?

—Todos primero tienen que juntar las ofrendas que van a llevar a Wirikúta, al viaje, porque las ofrendas las vamos dejando por ahí. Aquí en el rancho todos dejan las ofrendas en kalíwei (el templo) hasta que sea la hora de irnos. Pero antes de esto nadie debe tocar sal, ni chile ni tomar cerveza. Nomás pueden comer tortillas duras y tomar muy poquita agua. Cuando todos estamos listos, empezamos el viaje.

—¿Por cuánto tiempo hacen este ayuno?

—Días antes del viaje y luego durante el camino de ida, hasta que Maraakáme ordena lo contrario.

Camilo relató todos los detalles iniciales de la peregrinación, desde que salen de El Ángel, cruzan las serranías, las cañadas, los ríos, pasan por las antiguas tierras de mi abuelo, luego a un lado de Valparaíso, siempre sin detenerse, hasta llegar a Zacatecas, donde empiezan las ceremonias previas a entrar al país del peyote. Luego continuó:

—A mitad de viaje, después de Zacatecas, la primera puerta tenemos que cruzar, la de la entrada a las nubes, y luego la segunda, donde las nubes se abren. De ahí pasamos a la «vagina» y después a donde las nubes chocan. Son pasos llenos de peligros, donde la muerte puede alcanzarnos. Gracias a Káuyúmari (el espíritu auxiliador del venado) nadie sufre ningún daño. La puerta donde las nubes chocan es la peor de todas, pero si logramos cruzarla, entonces podemos entrar a Tatéi Matiniéri (los sagrados manantiales de la fertilidad), donde vive nuestra madre. Ésa es la casa de la madre lluvia en donde sale el sol. Desde ahí nos vamos derechito a Wirikúta, para ser recibidos por Niwetúka me (la gran madre de todos los niños), y ella nos entrega el kupúri (alma, la fuerza vital que da la vida).

Maraakáme es siempre el primero en cruzar las puertas. Cuando pasa la última, deja su arco y sus flechas atravesadas sobre el takwátsi (canasta de chamán donde se guardan los instrumentos ceremoniales y una jícara) apuntando hacia la salida del sol, rumbo a Wirikúta, porque hay que señalar el camino. Pero primero, en esa puerta donde las nubes chocan, Maraakáme adelanta el pie, levanta el arco y camina de frente, mientras pone su boca en el arco y golpea la cuerda con una flecha. Luego agradece a Kauyúmari por detener la puerta con sus cuernos para que todos pasen lo más rápido posible.

14 voces por un real, Libro de Homero Adamede Homero Adame, fue el libro ganador del “Premio 20 de Noviembre”, en narrativa – 2004. Fue editado por la Mtra. Déborah Chenillo Alazraki y publicado por Verdehalago y Secretaría de Cultura de San Luis Potosí. México, D. F. 2007.

El libro se puede conseguir en librerías de San Luis Potosí, en el Centro Cultural de Real de Catorce y a través de este medio.

Puedes seguir leyendo el resto de este relato en el siguiente enlace: Los huicholes (2da parte).

Nota: la imagen superior fue tomada del muro de Real de Catorce Mágico en Facebook.

¿Buscas más leyendas indígenas mexicanas? Sigue este enlace:

AURORAS BOREALES EN EL ALTIPLANO DE MÉXICO

Testimonio escuchado en algún lugar donde convergen los estados de

Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas

 

—Mire que hay cosas que uno no se puede explicar porque no sabemos qué son –anticipa don Ramón Maldonado, un campesino como de 85 años de edad, radicado en el municipio de El Salvador, Zacatecas–. Se lo cuento porque luego unos dicen que son cosas que de fantasmas, que del diablo, que de Dios y que hasta de los marcianos –ansinita mero decían antes, que de los marcianos. Esto que le voy a platicar a mí me tocó verlo cuando estaba chiquitillo, y vivíamos allá por los rumbos de San Jorge, y no nomás a mí me tocó verlo sino que a muncha gente también. Sí sabe usté de los cometas, ¿vedá? Bueno, eso que veíamos en el cielo no eran cometas, eran luces que se movían de un lado a otro, ansina como borniándose. Haga de cuenta que ya en la noche, de esas noches sin luna, en el cielo, hacia el norte, salían luces de colores que bailaban, sí, haga de cuenta que bailaban. ¿Qué serían? Vaya usté a saber. (Historia recopilada por Homero Adame.)

—Han de haber sido lo que en ciencia se llaman auroras boreales –le digo a don Ramón–. Se sabe que muy al norte, cerca del Polo, se dan esos fenómenos de luz, pero es raro, muy raro, que se vean hasta acá.

—Ah, mire… Entonces son cosas de la ciencia. Pero de esto que le cuento fue nomás una vez, cuando yo estaba chiquitillo y pastoreaba cabras.

—¿Cómo cuántos años tendría usted entonces?

—No, ¿pos qué será?, como unos diez.

—¿Y cuánto tiempo duró eso que veía?

—Duraba muncho rato. Yo creo que toda la noche hasta el amanecer, pero no nos quedábamos mirando eso porque nos recogíamos temprano; sí, antes la gente se recogía temprano. (Testimonio recopilado por Homero Adame.)

—¿Y fueron varios días?

—Sí, yo me recuerdo que sí. ¿Qué habrán sido? A lo muncho una semana y luego ya no volvimos a mirar esas luces en el cielo.

—¿Y de qué color se veían esas luces?

—Me acuerdo que eran varios colores, que rojos, que amarillos, que verdes y todo el cielo hacia acá el norte se miraba muy bonito.

—Oiga, ¿y las chivitas no se ponían más locas? (Relato recopilado por Homero Adame.)

—No. Ya ve que ellas campean de día y en la noche uno las mete a los corrales o se echan a dormir en el monte. Por eso no podría decirle si con aquellas luces se pusieran más locas. Los perros sí se daban cuenta y le ladraban a las luces en el cielo; de eso sí me acuerdo. (Historia recopilada por Homero Adame.)

—¿Y por qué cree usted que la gente pensaba que era cosa de los marcianos?

Pos habrá sido por “falta de ignorancia”, creo yo. Es que ya ve que cuando uno no se puede explicar algo, pos le echa la culpa a los fantasmas o a las brujas o a lo que sea, y como eso se miraba en el cielo, pues créibanos nosotros que era cosa de los marcianos; sí, eso decían las gentes mayores.

—¿Y las gentes mayores habían visto algo así antes?

—Me parece que sí, pero no me acuerdo bien. O sea que decían que era como los cometas que luego vienen de vez en cuando.

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Nota: las imágenes de auroras boreales fueron tomadas de dos sitios de Internet, Arteleku y Euroexpress. Que los enlaces sirvan de crédito a sus autores.

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Esta leyenda, Libro de leyendas de Homero Adamerecopilada por Homero Adame, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.

Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.

Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

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